Haikyuu no me pertenece, ni ninguno de sus personajes y esta historia no tienes fines de lucro.
Las canciones de la primera parte son Let it go y Scars de James Bay, como un plus adicional tambien pueden escuchar Wicked game un cover de James Vincent Mcmorrow
Capítulo 4: Ardor en las heridas y Picor en las cicatrices.
La música que resonaba a medio volumen en el departamento relajaba a Kenma, podía distinguir los acordes de la guitarra acompañando a la melodiosa voz de James Bay, todo gracias a las pequeñas cornetas que Koemi había conectado a su teléfono móvil desde el momento en el que habían llegado a su hogar. La lluvia había cesado esa noche y ahora sus sentidos estaban embotados por el alcohol y los mimos de Koemi, quien llevaba más de dos horas arreglándole el cabello; Kenma se sentía totalmente dopado y le gustaba esa sensación, porque a pesar de sentirse vacio como un caparazón sin dueño, se sentía ligero, sus emociones no le pesaban. Ya no había miedo ni ansiedad a la deriva de una expectativa.
Era extraño sentirse de esa manera, pero estaba bien, pocas veces lograba llegar a ese punto, ya que solo los fármacos recetados que había dejado de consumir hace unos meses surtían esa clase efectos, pero ahora solo con unas cuantas cervezas y unos pocos cigarrillos los efectos se repetían, lo que en ese momento era gratificante.
Kenma le dio otra calada a su cigarrillo mientras que Koemi le enjuagaba el cabello en el lavadero junto a la cocina. La bolsa misteriosa de la cantante, resulto estar llena latas de cerveza, cigarrillos mentolados y utensilios para el cuidado personal.
Koemi se había tomado en serio lo del cambio de imagen, pues su media melena azabache había desaparecido y ahora lucia como toda una estrella de rock. Kenma observaba con atención como su compañera ahora lucia una cabellera corta y a medio rape, con colores que iban desde un gris mate hasta destellos casi blancos.
Por lo que se decidió sin darle demasiada importancia al asunto. Dejándose guiar por su instinto, Kenma le permitió a la chica cortarle el cabello, pero para su pesar Koemi se había concentrado más en el color y menos en lo corto de su cabellera. Kenma no era tonto, había reparado desde el principio que Koemi solo le había cortado algo de las puntas y le había dado prioridad a los tintes.
—Listo, vamos a secarlo. —aviso Koemi mientras le tomaba por los hombros para guiarle a la silla en medio de la sala.
Kenma se dejo hacer, captando todas las sensaciones mientras le daba otra trago a la lata de cerveza en sus manos, sentía los dedos de Koemi toquetear su cuero cabelludo, el aire caliente del secador erizándole la piel desnuda de los hombros, algunas gotas rezagadas deslizarse en su espalda hasta desaparecer en la cinturilla de sus vaqueros, todo mientras la música se tornaba mas contagiosa a su alrededor.
Kenma como buen observador que era había aprendido varias cosas esa noche, como por ejemplo que Koemi tenía mucho mas aguante al alcohol que él, que en realidad si era buena estilista porque lucia genial aun estando desarreglada, que tenía muy poco pudor al andar medio desnuda frente a él, y que tenía muchos más tatuajes de los que creía.
Koemi había decidió hacer todo aquello referente al cambio de imagen solamente con unos bóxers femeninos y con una especie de top corto que contaba con varias tiras que servían de sujetador; dejando descubierto el tatuaje de rosas en su muslo, otro con un escrito en su costado izquierdo, un tribal que estaba debajo de su pecho y el ultimo que había llegado a contar estaba en su espalda, el cual era un abanico en medio de sus omoplatos.
También con la excusa de no querer manchar la ropa le había obligado a quitarse la camiseta, Kenma no tuvo más remedio que obedecer, sin embargo no se sentía cómodo de esa manera, pero a esas alturas ya no le importaba mucho ese hecho.
—Ya quedo. —aviso Koemi luego de un rato, mientras le sonreía. —Voy por el espejo.
Rápidamente se alejo y al cabo de un minuto regreso con el espejo de tamaño regular que antes había estado colgado en el baño, la vio sonreír orgullosa mientras se colocaba frente a él para devolverle su reflejo.
—¿Te gusta? —le interrogo la chica con emoción contenida.
Kenma asintió sintiéndose algo ido, como perdido en otro lugar, pensando en los recuerdos que se hacían presentes en su cabeza al ver su reflejo. Llevo una mano a su cabello y supo que había acertado desde el principio; la figura frente a él llevaba el cabello casi igual de largo que hace unas horas, pero el color era diferente y extrañamente le gustaba. Ahora llevaba un degradado de tonos castaños hasta llegar a un suave matiz rubio en la puntas. Sus manos temblaron en ese momento.
"Tengo fetiche insano con tu cabello. Es hermoso Kenma."
—Respira Kenma.
La voz de Koemi lo trajo de vuelta a la realidad, suspiro con nerviosismo y respiro profundo tratando de calmarse, se giro para ver a su compañera quien le miraba dulcemente mientras dejaba de lado el espejo. Kenma se levanto tratando de suprimir la voz de Kuroo en su cabeza y fue a botar la colilla del cigarrillo desgastado en sus dedos.
—Gracias.
—No hay de qué. Me alegro que te guste. —le respondió Koemi con una suave risa. —Valió la pena el tiempo invertido, la verdad es que te ves muy bien, creo podrías llegar a conquistarme si lo intentaras.
Kenma emitió un ruidito molesto mientras se volvía para darle otra lata de cerveza a Koemi aprovechando el momento para agarrar otro cigarrillo, ella se había explayado a sus anchas en el piso de la sala por lo que le tendió la mano para recibir la cerveza. Al no sentirse muy capaz de seguir en pie la acompaño tumbándose a un palmo de distancia de ella. Pasaron unos minutos en silencio donde la música de fondo los arrullaba y la somnolencia comenzaba a ganarle a sus cuerpos.
—Estoy escapando. —irrumpió la cantarina voz de Koemi sobre la música.
Kenma volvió su cabeza confundido para observar a Koemi fijar su mirada plomo en el techo.
—Vine a Tokio para escapar de mi realidad de mierda. —explico la peligris, mientras jadeaba temerosa. —Todo esto... Ser cantante, triunfar en la música es mi sueño, si... pero eso no fue lo que me trajo hasta aquí. No viene a la ciudad persiguiendo mi sueño y eso ya de por sí apesta, vine porque no soportaba seguir estando en la situación en la que me encontraba.
—¿Porque me cuentas esto? —pregunto Kenma confundido, demasiado embotado con su estupor como para llegar a sentirse incomodo ante la repentina confesión
—Porque tú me contaste tu secreto y ahora yo te cuento el mío.
Kenma volvió a emitir un rudito desde lo profundo de su garganta pero esta vez lleno de resignación, algo incomodo, luego se atrevió a decir algo más para sí mismo que para Koemi. —Los secretos no son una recompensa, son una carga.
—Más a mi favor, si yo soportare tu carga, tú tienes que soportar la mía.
—Eso es egoísta...
—Si no te has dado cuenta nuestra extraña relación se basa en el egoísmo Kenma, a excepción de tu acción altruista al dejarme vivir aquí. —dijo Koemi mientras dejaba la cerveza a un lado.
—Lo hice porqué pagarías la renta.
—Caso cerrado, no necesito mas evidencia. —bromeo Koemi con un risilla. —El cochino interés y el egoísmo mas puro fortalecen nuestra amistad.
Los labios de Kenma se estiraron un poco al escuchar las palabras de Koemi, luego la imperceptible sonrisa desapareció y se sumieron en un cálido silencio que aprovecho para darle otras caladas a su cigarrillo mentolado.
—No creo que ni yo mismo sea capaz de soportar mi propia carga. —murmuró Kenma de repente.
—Si no fueras capaz de hacerlo no estarías aquí. —le especto la chica con sequedad mientras su voz se tornaba más serena de repente. —Yo... Yo creía que lo tuyo eran ataques de abstinencia, te juzgue mal basándome en mi propia experiencia... Lo siento.
—No soy un drogadicto. —aclaro Kenma molesto.
—Ahora lo sé. —respondió rápidamente Koemi al momento de volverse, quedando tumbada sobre su costado. —Mi madre murió cuando tenía quince años y me escape de la casa de mi padrastro a los diecisiete, cuando conocí a alguien. Me enamore de ese alguien, era un chico especial... Pero su amor por la drogas era más fuerte que el vinculo que compartíamos... —su aguada voz se quebró y Kenma sintió algo removerse en su pecho con tristeza. —Eso lo mato y yo no fui suficiente para salvarlo.
Kenma la miro y por primera vez en mucho tiempo sintió que estaba viendo a su verdadero reflejo. La imagen de Koemi con las mejillas sonrosadas, con sus ojos de plomo empañados por la impotencia y la decepción, era la imagen del Kenma que estaba emocionalmente herido a mil metros debajo de todas esas capas con las que se cubría gracias a la corriente de la cotidianidad.
—Yo tampoco fui suficiente. —la voz taciturna de Kenma se filtro en ambiente sin previo aviso mientras algo dentro de él se removía tratando de salir a luz. —No fui suficiente para mantenerlo a mi lado.
—Pero apuesto a que todavía le amas. —dijo Koemi en un susurro mientras se acurrucaba más a su lado en una posición fetal, su voz se notaba perdida, en una lugar distinto, en un tiempo distinto a su realidad. —Yo todavía amo nuestros recuerdos juntos.
Kenma entendió que se refería a esa persona especial que había perdido. Volvió su cabeza para fijar su mirada en el techo nuevamente dándole otra calada a su cigarrillo. En silencio medito las palabras de Koemi, repentinamente el nudo en su pecho volvía a aflojarse sintiéndose vulnerable. Vulnerable ante toda aquella marea de sentimientos sin nombre que se habían instalado en su interior desde años y ahora parecían querer explotar.
—Es por eso que estoy enfermo... —soltó Kenma con un estremecimiento, sus manos comenzaron a temblar ajenas a su voluntad.
Era cierto, no podía engañarse así mismo, amaba a Kuroo, pero a veces el amor no era suficiente. En ese momento entendió que a pesar de todo lo que había sucedido, nunca había dejado de amarlo y difícilmente nunca dejaría de hacerlo. Se sentía como un maldito idiota por que comprendía, ahora más que nunca que todo lo que le sucedió era en gran parte su culpa pero al mismo tiempo un sentimiento lleno rabia le golpeaba la boca del estomago. Y no estaba seguro si era rabia con el mismo o rabia hacia su amigo de la infancia.
—No llores Kenma.
Kenma jadeo por la sorpresa al sentir los dedos fríos de Koemi en su rostro limpiando sus silenciosas lágrimas. Lagrimas que ni si quiera él había notado, sin embargo no se alejo, ya no tenía la fuerza física suficiente como para moverse o como para seguir dejando de lado sus emociones. El nudo en su pecho se soltó y todo repentinamente volvía.
—Si sirve de algo, haz como yo... Ama, recuerda esos momentos, atesóralos... Luego respira y sigue adelante. No podemos vivir del ayer Kenma.
—No lo entiendes. —le corto Kenma con la voz rota. —Kuroo todavía sigue aquí, solo que esta con alguien más.
—Entonces ese tal Kuroo es un maldito idiota. —sentencio Koemi, pero al cabo de una rato una suave carcajada vacía escapo entre sus labios. —Pero aplica lo mismo, después de todo lo importante es avanzar.
—Trato de hacerlo, pero no creo que esté funcionando.
—No dejes que nadie te quite la gracia de respirar Kenma. —le aconsejo la chica luego de un momento de silencio.
—Es difícil respirar cuando aspiras tu propio veneno.
—No voy a rendirme contigo Kenma, no esta vez. —susurro Koemi adormilada.
Kenma la observo cerrar sus ojos al volverse, notando al instante como su respiración se hacía más lenta y más pausada. Quiso intentarlo, Kenma de verdad quiso recordar a Kuroo y sus buenos momentos juntos pero no podía. Todo se mesclaba en su cabeza y el turbio momento en que todo se había arruinado se colaba en su memoria, la noche que había jodido su vida empezaba a mostrase como una película detrás de sus parpados al cerrar los ojos.
—Perdóname Kuroo... Todo fue mi culpa. —susurro mientras el sueño le vencía y las lágrimas sigilosas se deslizaban por sus sienes hasta perderse en sus cabellos.
Akaashi suspiro con molestia mientras sentía como su cabeza volvía a palpitar repentinamente, se escurrió entre la espuma de la bañera para intentar aliviar el ligero malestar que todavía tenía por la resaca. El día anterior había tomado demás en la reunión de Tsukishima y la verdad era que lo último que recordaba era a Bokuto manejando hacia su departamento.
Había despertado al medio día solo en su cama, con un enorme pijama de búhos tuertos, la favorita de su novio. Con pesadez se había levantado para desayunar con un café y unas aspirinas, a penas había probado un bocado en todo el día ya que no tenía hambre ni tampoco la disposición necesaria para ir a buscar algo de comer.
Bokuto le había dejado un mensaje diciendo que llegaría por la tarde así que decidió tomarse el día para pasarlo en cama poniéndose al día con las series que veía de vez en cuando, después de todo era fin de semana y no había mucho que hacer. Ya en la tarde había decidido preparase un baño para relajarse mientras se comía las fresas que había dejado en la nevera el día anterior.
Se sumergió por completo en el agua mientras cerraba sus ojos. Necesitaba días como ese más seguido pensó. La vida de Akaashi siempre estaba en constante movimiento y en realidad estaba acostumbrado a los cambios de planes repentinos. La convivencia diaria con Bokuto había dado frutos porque su rutina nunca era la misma, todos los días había algo nuevo que hacer, era un cambio constante.
Sin embargo no le desagradaba, es más ya ni siquiera se acordaba cuando su vida era simple y corriente; desde que conoció a su ahora novio todo había sido cuestión dejarse sorprender, de maravillarse por la gigantesca luz que Bokuto irradiaba a su alrededor, de pensar rápido y tener siempre una respuesta acertada para él; porque a pesar de que Bokuto podía llegar a ser asfixiante quería que solo le quitara la respiración a él, que sus ojos dorados solo le miraran de esa forma única y especial a él.
Sonrió un poco y con el brotar de las burbujas se escucho otro ruido más fuerte. Saliendo a la superficie nuevamente Akaashi pudo distinguir el llamado a la puerta.
—¿Akaashi estás ahí? —pregunto Koutaro al otro lado.
—Pasa. —le concedió el azabache con serenidad mientras pasaba las manos por su cabello para eliminar el exceso de agua.
Al instante Bokuto entro al baño, iba con ropa casual, zapatillas deportivas, vaqueros desgastados y el suéter deportivo de su equipo de Vóley con su cabello en punta igual que siempre. Una sonrisa enorme relució en el rostro de Bokuto cuando sus miradas se encontraron.
—¿Como lo llevas? —pregunto el de los ojos dorados mientras se acercaba inclinándose para besarle en la coronilla.
—Mejor que al medio día, ¿cómo estuvo la practica? —respondió con calma.
—Bastante bien, creo que estoy subiendo el nivel de mis remates.
—Eso es bueno, mientras no se te suba a la cabeza...
Bokuto hizo un puchero como un niño regañado y al instante agarro una de las fresas del bol que Akaashi había dejado en la repisa junto a la bañera, se la comió con ganas y se incorporo para dejarle solo mientras le sacaba la lengua en reproche.
—¿No vas a acompañarme? —interrogo el azabache antes de que su novio abandonara la habitación.
Akaashi sintió como sus mejillas y sus hombros se calentaban al ver la sonrisa juguetona y arrogante que comenzaba a crecer en el rostro de Bokuto; aparto la mirada con una media sonrisa, satisfecho por su propio atrevimiento.
El azabache tomo otra fresa, masticando con calma; Lo siguiente que vio fue a Bokuto desnudarse con prisa, Keiji siempre apreciaba la belleza fuerte y proporcionada de su compañero de vida y amante, las duras líneas de su mandíbula que se extendían hasta su cuello deslizándose por sus amplios hombros, las sutiles pero firmes curvas en su marcado abdomen que descendían hasta su ombligo, los suaves y casi imperceptibles matices de vello gris alrededor de su hombría, las fuertes piernas que soportaban su peso.
La voz de Bokuto le hizo volver a fijar su atención en sus inocentes y brillantes ojos dorados.
—Si quieres que te consienta solo tienes que pedirlo. —dijo Koutaro con un leve sonrojo mientras se acercaba a la bañera.
—No exageres. —respondió Akaashi con tono crítico mientras encogía sus piernas, pegando sus muslos al pecho y apoyando la barbilla en las rodillas, para así hacerle espacio en la bañera. —Dañas el ambiente.
—No seas tímido. —Bokuto le respondió con una ligera carcajada mientras se sumergía frente a él. —Ven aquí.
Akaashi sonrió con recato mientras observaba como Bokuto le hacía espacio entre sus piernas, en un fluido movimiento giro y se impulso hacia atrás, hasta que sus hombros quedaron apoyados en el pecho de Bokuto. Cerro sus ojos y suspiro disfrutando de la cercanía, se rindió por completo ante sus impulsos por lo que termino recargando su frente en la mandíbula de Koutaro, con sus manos de violinista descansando sobre las rodillas de su amante.
—Soy lo mejor que hay para quitar la resaca. —le susurro Bokuto al oído.
Akaashi enrojeció, podía sentir los labios de Bokuto curvos en una sonrisa inocente mientras le besaba con cariño la sien, suspiro de nuevo al sentir las callosas manos de su novio deslizarse por sus costados, comenzando por su pecho hasta descender perdiéndose bajo el agua.
Sus manos actuaron por instinto y comenzaron a acariciar en círculos las rodillas de su pareja mientras trataba de mantener un ritmo calmo en su respiración. Era un trabajo difícil, por que por allí por donde se paseaban los dedos de Koutaro estilaba un rastro caliente y excitante.
—¿Quieres otra fresa? —ofreció Bokuto mientras frotaba su nariz en los cabellos azabaches de Keiji.
Él asintió lentamente, a Keiji le gustaba esa clase de intimidad, tranquila, cariñosa y excitante. Abrió los ojos nuevamente para notar frente a su boca la fruta que le fue ofrecida. Se acomodo retirándose un poco para reparar en el sonrojo de Koutaro, en sus ojos que ahora parecían oro fundido.
Deliberadamente acerco su boca a la fresa, rozando con sus labios la punta de los dedos de Bokuto, mastico lento con la mirada fija en las reacciones del peligris. El mismo se sentía osado al notar que sus pequeñas provocaciones daban resultados; los labios entre abiertos, el oro de sus ojos ahora fijo en su boca, el ceño ligeramente fruncido. Bokuto era un hombre muy honesto con sus reacciones.
Akaashi trago y se acerco nuevamente, relajando su peso en el cuerpo de Bokuto. Emitió pequeño ruido complacido cuando las caricias continuaron, cuando los labios de Koutaro se deslizaron con parsimonia en la piel sensible detrás de su oreja. Lentamente inclino su cabeza hacia atrás, terminado apoyado en el hombro de Bokuto.
Se miraron en silencio por unos minutos; simplemente contemplándose, para Akaashi no existía una vista más perfecta y en ese momento Koutaro era todo lo que necesitaba, las ganas de besarle crecían en su vientre extendiéndose por todo su cuerpo, se acerco tomando la iniciativa pero se detuvo a un par centímetros de sus labios, justo cuando reparo en los enormes ojos dorados de Bokuto.
—¿Que sucede? —interrogo el azabache algo preocupado.
—Nada, no es nada...
—Dime que sucede Bokuto. —le ordeno Akaashi mientras se retiraba un poco.
Le conocía perfectamente, podía distinguir el más mínimo cambio de ánimo en Bokuto en solo un par segundos y ahora podía ver que algo le perturbaba. De repente sintió los brazos de Bokuto cernirse entorno a su cintura, atrayéndolo en un abrazo. Enternecido por la acción Akaashi le dejo apoyarse en su hombro mientras acariciaba su cabello bicolor.
—Estoy preocupado por Kuroo.
—¿Te ha dicho algo para preocuparse? —pregunto Keiji con cautela.
Bokuto negó al instante con la frente apoyada en su hombro —No, es solo que con todo esto de Kenma, ha estado distraído.
—¿Se está comportando como la otra vez?
—No, no, está más tranquilo ahora, pero creo que es una farsa. Se pone bastante inquieto cuando cree que nadie lo ve.
—¿No crees más bien que esa tranquilidad es genuina y es debido a Tsukki? —le pregunto Akaashi en tono reflexivo. —Cuando Kenma se fue por primera vez, Kuroo estaba solo... Ahora que sucede esto, no es así. Es una situación complicada, tienes que darle tiempo.
—No estaba solo, me tenía a mí. —le respondió Bokuto a la defensiva mientras se alejaba.
—Bokuto sabes que no me refiero a esa clase de compañía. —le explico Keiji con suavidad. —A pesar de lo que puedas pensar, Tsukishima le ha hecho mucho bien a Kuroo.
—Si lo sé. —dijo Bokuto algo exasperado. —No tengo nada contra Tsukki, lo sabes, pero Kuroo no puede dejar de lado sus sentimientos solo para vivir cómodamente en una especie de mentira, no sería él mismo.
—No creo que los sentimientos de Kuroo hacia Tsukishima sean una mentira. —termino Keiji en tono dulce.
—Mira se que tienes razón, pero eso no quita el hecho de que también siente cosas por Kenma, cosas que tiene que encarar. —soltó Bokuto exasperado, alejando su mirada de Keiji. —No me quiero ni imaginar cómo se debe sentir. Es una mierda no poder ayudar a mi hermano cuando más lo necesita.
—Lo ayudas con solo estar ahí.
—Es lo único que me queda ¿no? —termino el rematador con tristeza.
—Ya verás que superara todo este asunto, aunque odie admitirlo, él es un hombre inteligente.
—No lo creo. —dijo Bokuto con una ligera sonrisa. —Si lo hubiera sido, nunca hubiera dejado ir a Kenma en primer lugar. Yo nunca dejaría que te fueras de mi lado.
—Eso es bastante egoísta Bokuto, Kenma se fue aprovechando una oportunidad para crecer a nivel profesional. —reprendió Akaashi sereno pero al mismo tiempo severo. —Si se me presentara un viaje así no dudaría ni un segundo en aceptar.
—No me importa, porque te seguiría hasta el fin del mundo de ser necesario.
Akaashi sintió algo removerse en su pecho cuando estuvo consiente del peso y la sinceridad en las palabras de Bokuto, al instante aflojo su inflexible expresión encontrándose a sí mismo sin argumentos para rebatir las palabras de Koutaro.
—Dejaría todo atrás para alcanzarte. Akaashi tu eres mi felicidad, no necesito nada más para seguir adelante.
Las palabras de Koutaro se sintieron cálidas en su piel, en sus huesos, y en su corazón; por lo que sin esperar demasiado tomo las manos de Bokuto entre la suyas y lo impulso hasta que su espalda estuvo completamente conectada con el amplio pecho del peligris, fundiéndose por unos segundos en un abrazo necesitado. Volvió su rostro y con una mano guio la mandíbula de Bokuto hasta que sus labios estuvieron lo suficientemente cerca para compartir un dulce y apasionado beso.
—Te amo. —susurro Bokuto entre sus labios.
El corazón de Akaashi vibro mientras un ligero estremecimiento le hacía arquear su espalda, estaba perdido entre un mar besos exigentes llenos de fuego. Se sujeto con fuerza de su cabello bicolor y atrajo la rodilla de su amante cerca de la suya. Keiji necesitaba de un ancla para no ahogarse tan rápidamente en las llamas del deseo y la necesidad.
Necesidad de demostrarle con acciones lo mucho que él también le amaba.
Iwaizumi había gritado lleno de euforia cuando Oikawa anoto con su último servicio el punto para el partido. Su corazón aun vibraba con fuerza por la adrenalina contenida en su cuerpo, había sido la primera vez que vivía al límite un partido desde las gradas, como un simple espectador.
Todo sentía muy nuevo y al mismo tiempo muy cotidiano. Hajime nunca creyó que podría sentirse de aquella manera desde las gradas. Siempre pensó que la verdadera gracia del Vóley se experimentaba en la cancha, rematando sobre la red, levantando a su equipo y llevándolos a la victoria; pero ahora lo dudaba.
Antes ya había ido a ver a Oikawa en alguno de sus partidos, pero este había sido completamente diferente. El partido fue a cinco sets, y fue verdaderamente duro, bastante parejo pero la genialidad de Oikawa había sobresalido venciendo por fin a Ushijima en la cancha como siempre lo había soñado, lo que hacía del triunfo algo más que una simple victoria.
Una hilarante sonrisa se coló en sus labios al pensar que aquel triunfo no había sido suyo, si no de Oikawa pero no se sentía de esa manera. Iwaizumi estaba embriagado por la emoción y la felicidad, la sangre todavía le vibraba con fuerza en sus venas mientras esperaba por Oikawa en una de las pequeñas salas de espera del recinto cerca de los vestidores del equipo de Toruu.
La sonrisa se ensancho en su rostro al recordar como unos minutos atrás Oikawa le había buscado con su mirada chocolate desde la cancha al momento de anotar el punto para el partido, alzando un puño en su dirección en una clara señal de victoria antes de perderse en la marea de brazos en la que le inundaron sus compañeros de equipo.
Una parte de él admitía que sentía celos de Oikawa, celos por sus habilidades en la cancha, celos por que comenzaba a cumplir sus sueños profesionales antes que él; pero era algo normal supuso, Toruu era un jugador excepcional, estaba allí gracias a todo el esfuerzo y la dedicación con la que se entrenaba, todas esas noches de desvelo analizando partido tras partido comenzaban a dar frutos y se sentía genial, aunque no fueran sus propios resultados. Un segundo después entendió que se sentía orgulloso de Oikawa y que quería compartir toda esa emoción con él.
El bullicio que hicieron varios de los jugadores al salir lo trajo de nuevo a la realidad. Los compañeros de equipo de Oikawa comenzaban a irse entre risas y celebraciones, pronto comprendió que ellos debían ser los últimos en abandonar el lugar pues a excepción de aquel amplio pasillo, el eco del silencio llenaba el recinto deportivo.
Comenzó a exasperarse al notar que la mayoría del equipo de Oikawa, tanto el personal técnico como los jugadores se habían retirado y él aun no se dignaba a salir, con desagrado recordó que Toruu siempre duraba una eternidad en las duchas sin importar la situación que sea, por lo que no le quedo más remedio que esperar. Y espero hasta que todo el lugar quedo en completo silencio nuevamente.
—Lo logre Iwaizumi.
El moreno se volvió para observarle cuando le escucho. Oikawa estaba reluciente como siempre, con su ropa casual, su bolso deportivo colgando en su hombro y sus enormes ojos chocolate brillando tras el cristal de sus lentes. El corazón de Hajime vibro con orgullo nuevamente, y sus pies le guiaron rápidamente hasta el castaño, no pudo contenerse ni un segundo mas y le abrazo con fuerza, quería transmitirle todo lo que sentía en ese momento con aquel gesto, todas sus emociones contenidas.
—Lo lograste. —susurro con la voz amortiguada en el cuello de Toruu.
Oikawa emitió un ruido estrangulado y enseguida le rodeo con sus brazos, devolviéndole el abrazo, apretándose más contra él. A Hajime le inundaron nuevas sensaciones, podía sentir el corazón de Oikawa retumbar en su propio pecho como si estuvieran conectados, los brazos de Oikawa eran cálidos ganchos a su alrededor y ese abrazo era diferente a cualquier otro que hubiesen compartido antes.
Luego de unos minutos así abrazados en un cómodo silencio Iwaizumi se alejo de apoco sonriendo, solo dando un corto paso atrás.
—Tenemos que celebrar, Mattsun y Makki están en Tokio y van directo a mi departamento así que vamos. —le invito Oikawa con una sonrisa.
—¿Te pusiste a hablar con ellos por teléfono mientras yo te esperaba aquí como un idiota? —interrogo Iwaizumi frunciendo el ceño.
—Lo bueno se hace esperar Iwa-chan. —respondió el castaño con picardía y algo de arrogancia.
—Eres un idiota, no debería darte nada por lo de hoy.
—¿Ibas a regalarme algo? —pregunto Oikawa con astucia e interés.
—No. Creo que ahora no te mereces absolutamente nada. —le respondió sonriente Iwaizumi mientras se alejaba.
Rápidamente Oikawa le retuvo tomando su mano, impidiendo que avanzaran.
—No nos vamos a ir de aquí hasta que me des mi regalo Iwa-chan. —advirtió Toruu con capricho mientras una vena comenzaba a hincharse en su frente, sin embargo trato de disimular una sonrisa. —Los dos sabemos que lo merezco. Sin ánimos de presumir, pero hasta fui el jugador del partido.
—¿Ah sí? Pensé que le darían el reconocimiento a alguien más, por lo que vi varios se destacaron hoy. —mintió con diversión el de los ojos verdes disfrutando de su pequeña venganza. —Además Mattsun y Makki nos están esperando, tú mismo lo dijiste.
—Ellos pueden esperar. —dijo Oikawa rápidamente.
Sin dejar de sonreír Iwaizumi jalo su mano zafándose del castaño, comenzando a andar rumbo a la salida, miro de reojo a Oikawa quien ahora parecía molesto ya que sus labios estaban fruncidos en una línea blanca y ojos denotaban exasperación contenida. Rápidamente Toruu volvió detenerle pero esta vez sujetando su muñeca con más fuerza de la necesaria.
—Exijo mi regalo Iwaizumi. —dijo Oikawa con ese tono de voz cordialmente fingida que Hajime odiaba de sobremanera.
—Si vas a hablarme de esa forma me iré directo a casa.
Las palabras salieron de la boca del moreno con más peso del que quiso transmitir y enseguida deseo retractarse al ver la sorpresa impresa en la facciones de Toruu, pero no lo hizo, simplemente se quedaron allí mirándose entre sorprendidos y arrepentidos por sus propias reacciones. Extrañamente Iwaizumi se había sentido rebajado al ser tratado de esa manera por Toruu, nunca antes había sido de esa forma, tal vez estaba más sensible de lo que deseaba admitir.
Luego de un momento Oikawa cedió apartando su mirada, el agarre en su muñeca desapareció y las mejillas del castaño se tiñeron de rosa.
—Déjalo así, vamos a casa. — complació el castaño al comenzar a andar.
Iwaizumi suspiro y al cabo de un segundo le siguió, caminaron en un silencio extrañamente incomodo hasta el estacionamiento del lugar, donde Hajime había aparcado su motocicleta.
Sin poder resistir un segundo más con esa atmosfera pesada entre ellos Iwaizumi tomo la muñeca armador antes de que este último se subiera a la motocicleta frente a ellos.
—Toruu espera...
—Está todo bien Iwa-chan. —contesto rápidamente Oikawa restándole importancia al asunto, pero claramente molesto.
—Toma... Es tu regalo. —ofreció Iwaizumi extendiéndole en su mano los boletos que había guardado para ellos.
Los ojos chocolate se estrecharon al tomar los boletos para inspeccionarlos, la facciones Oikawa se fueron llenando de asombro al comprender de que se trataban aquel par de boletos.
—¿Recuerdas la compañera de trabajo que te mencione la otra vez? —pregunto Iwaizumi mientras se rascaba la nuca. —La que lleve a su casa, que vive en las mismas residencias que yo. Bueno ella y su banda tocaran esa noche y le regalaron algunos boletos, estos me los dio y aunque no son exclusivos creí que te gustaría ir...
Oikawa sonrió —Claro que iremos... Quería ir a este evento pero no sabía si a ti te gustaría ir, pero es obvio ahora ¿no?
—Tal vez podamos conseguirles algunas entradas a Mattsun y a Makki. —sugirió Iwaizumi.
Oikawa simplemente asintió antes de mirarle con intensidad. Hajime se perdió en ese par de largas pestañas cuando Toruu acorto la distancia entre ellos; solo pocos centímetros le separaban e inevitablemente sus ojos cayeron en los carnosos labios rosa del armador estrella. Sus propios labios comenzaban a cosquillarle por la ansiedad, el cálido aliento de Oikawa le envolvió cuando susurro muy cerca de sus labios.
—Gracias.
Un suave escalofrió recorrió la piel de Iwaizumi cuando las manos llenas de ampollas del castaño rozaron su cuello hasta deslizarse por la línea de su barbilla. Hajime exhalo cuando los labios de Toruu tocaron su mejilla en un corto beso. Ese era el primer contacto romántico y enteramente intimo entre ellos, a Iwaizumi se le hacía imposible negar que lo estaba disfrutando.
Las manos de Iwaizumi reaccionaron pronto tomando el hermoso rostro de Oikawa, reteniéndolo cerca evitando que se alejara al instante. Sus frentes ahora se apoyaban entre sí y ambos respiraban el mismo aire. Hajime miro aquellos ojos chocolate tras el cristal una vez más antes de atreverse a dar el siguiente paso, quería verificar que todo estuviera en orden para evitar cualquier otro inconveniente. Sin embargo en ellos solo encontró aprobación y deseo.
Los ojos esmeralda descendieron fijándose en sus apetecibles labios y cuando apenas se rozaron, antes de que cerrara su ojos por completo se separo abruptamente preocupado. Hajime sintió sus manos temblar cuando paso su pulgar sobre el labio superior de Oikawa, removiendo la humedad.
—Oikawa estas sangrando.
—Ese Oikawa es bastante bueno. —dijo Kuroo al término del partido.
—Ha mejorado desde la última vez. —comento Tsukishima con desinterés mientras se acomodaba en el sofá.
Kuroo alzo una ceja curioso, pero Tsukki no dijo más así que él se limito a suspirar tomando el control remoto del televisor para buscar otro partido interesante. Desde hace un par de horas Kuroo había llegado al departamento que Kei compartía con su hermano para pasar un rato juntos antes de terminar el día, la verdad era que se sentía algo alejado de Tsukki por esos días, era un extraño sentimiento como una especie de sensación vacía que crecía en su pecho, desagradable y fuera de lugar.
Una parte de él estaba consciente de que la razón de ser de aquel sentimiento era exclusivamente suya. Kuroo sabía de sobra que era él quien se estaba sintiendo diferente, Kei no tenia absolutamente nada que ver con sus motivos pero aun así lo necesitaba para acabar con esa maraña de pensamientos negativos que le ofuscaban desde hace unos días.
Kuroo observo de reojo al rubio. Se le veía distraído con la television por lo que aprovecho el momento para reclinarse, apoyando su cabeza en el regazo de su novio. Kei apenas le miro pero aun así comenzó a toquetear con suavidad su alborotado cabello azabache.
Le gustaba el toque de Tsukki, calmado y constante, sonrió al pensar que así era el rubio en la mayoría de las cosas que hacía. Tsukishima era un hombre sereno que analizaba la situación antes de actuar pero también tenía una parte vulnerable debajo de todo ese aparente sarcasmo irónico y desinteresado.
Kuroo tomo una de sus manos, acercándola a sus labios para besar lenta y provocativamente su palma captando por fin la atención de Kei, quien frunció el ceño confundido por la repentina acción del azabache. Tetsurou solo pudo sonreír con picardía mientras mordía juguetonamente la punta del pulgar de su novio.
Las facciones de Tsukishima se relajaron y se sonrojo levemente cuando Kuroo succiono su dedo mientras le miraba con doble intención, pero todo el ambiente se rompió cuando teléfono móvil del rubio resonó anunciando un mensaje.
—Déjalo... —sugirió Kuroo con molestia, mientras las manos de Tsukishima se alejaban fuera de su alcance.
—Puede ser importante. —respondió practico Tsukki mientras revisaba su móvil.
—Dudo que algo sea más importante en este momento.
—No todo en la vida se trata de sexo Kuroo. —dijo Kei con voz monótona mientras se concentraba en dar respuesta al mensaje.
—No pero es algo muy importante en una relación... —replico el azabache con obviedad como si ese hecho fuero la verdad más evidente del universo. —¿Quién diablos es?
—Es Yamaguchi.
—¿Ese amigo tuyo que vino a visitarte en tu cumpleaños?
—Si... —respondió Tsukki con extraño matiz en su voz. —Me está diciendo que también ira al concierto del sábado, consiguió entradas con una amiga que se va a presentar.
Kuroo solo suspiro exasperado mientras se incorporaba alejándose de rubio.
—Pues bien por él. —dijo con evidente molestia por haber sido interrumpido.
—Es inmaduro que te molestes por esta clase de cosas.
—Llámame inmaduro entonces.
—Lo estoy haciendo. —termino Tsukishima con una pequeña sonrisa arrogante.
Kuroo frunció el ceño molesto mientras Kei volvía su atención al teléfono, pronto su propio móvil vibro en su bolsillo por lo que lo reviso con rapidez, era un mensaje de su madre.
"Hijo ya hable con Kameko-san. Me dijo que Ken-chan había llegado a la ciudad hace ya varios días y se está quedado en unas residencias al este de la ciudad... Ahora vive con una chica." 9:47pm.
—Debo irme. —soltó Kuroo al guardar su móvil rápidamente.
—¿Por qué de repente...
—Asuntos con mi madre, tomare tus llaves prestadas, Nos vemos luego.
Tetsurou tomo las llaves en la mesa apresurando su paso al dejar atrás la puerta del departamento, sintiendo como su pulso se aceleraba al bajar las escalares con un solo pensamiento en su mente.
"Ahora vive con una chica"
Holi de nuevo gente bella y sensualona, por fin he vuelto :3 desde ya mil disculpas si se me paso un error ortográfico y por la demora de casi un mes pero es que con todo eso y la época navideña se me hizo imposible sentarme actualizar la historia con tranquilidad. De todo corazón espero que todos ustedes también hayan disfrutado al máximo de sus navidades y espero que este 2017 este lleno de éxitos y bendiciones para todos. Ustedes mis lectores saben que los quiero un mundo.
También mil gracias a todos aquellos que siguen esta linda historia y que la cuelgan en su perfil como favorita, desearía leer sus opiniones porque me emociono inmensamente cuando me llega algún comentario XD. Espero que este capítulo sea de su agrado y les cuento que pronto, pronto actualizare de nuevo para aprovechar este inicio de año besos y abrazos.}
Aprovecho también para comunicarles que recientemente uní a la comunidad de Wattpad con el mismo username, así que ya saben dónde encontrarme por si acaso y algo pasaba y no podía seguir subiendo la historia por FF.
Ahora si voy con las repuestas:
rikuroo: ¡Oh por favor no mueras! XD tienes que seguir leyendo para ver cómo termina la historia y que te puedo decir creó que hasta yo misma estoy comenzando a amar el TsukiYams y por eso me salen todas esas cosas súper tiernas, déjame decirte que ya se viene el concierto y va venir con todo literalmente como habrás podido notar en este cap, y si Koemi estaba basada en una amiga que literalmente ama "Nana" es más fue por ella que yo me vi ese anime y si te fijas en el primer cap le rendí homenaje dándole el apellido Osaki a Koemi. Y con respecto al abrazo y el rollo con Kuroo te dejare con la curiosidad hasta el siguiente capitulo... Lo siento y te adoro, besos.
Azusa Sarumi: primero que todo déjame decirte que adoro demasiado estos comentarios largos y explícitos, me encantan y me encantas XD. Me gusta conversar. Bueno déjame decirte que tenemos gustos extremadamente similares XD tus Otp's son casi iguales a las mías, y no te culpo si llegas a shipear el KuroAka es algo inevitable con todos los FanArts espectaculares que hay, créeme yo he llegado a tener unos ships muy locos por su culpa _.
Que viva el IwaOi, no podía evitar esa escena con Iwa-chan tenía que plasmar que ahora se siente diferente, que está pasando por un proceso de aceptación respecto a su relación amorosa con Oikawa y debia de hacer algo al respecto frente a esa tipo de situaciones. Y con el KuroKen vamos lento y sufriendo, creo que este cap alimentara más tu curiosidad pero eso es bueno aunque quieras patearme por ello XD.
Por cierto yo también súper shipeo SaeAki desde que los leí juntos en un fic de Nolee y más cuando vi esta última temporada del anime XD también pienso que Akaashi es un pan dulce, lo amo y creo que mi yo interior se reflejo en esa escena (soy de las que se ponen sumisas con unos cuantos tragos encima XD ).Y bueno ya verás que el cambio de look en Kenma no fue malo, y si ese hombre se puso a inventar con su cabello desde chiquito no veo por que no lo haría ahora :D. Y Yams punk es algo que mi alma necesitaba (tienes que correr y ver todos los fanarts que hay, son hermosos) aunque también tiene su explicación mas adelante no te preocupes.
Por ultimo muchas gracias por tus lindas palabras; haces que me sonroje, por personas como tu es que sigo escribiendo, súper besos para ti, espero que te haya gustado el cap.
Oikawa Kane: Primero que todo muchas gracias por tu consejos y lindas palabras, eres un hermosa galleta de vainilla, lo siento de verdad si en algún momento te sangraron los ojos al leer mis horrores ortográficos, estaré mas pendiente de ello de ahora en adelante para que puedas disfrutar al máximo de la historia y editare los caps anteriores cuando pueda revisarlos con calma
Ahora si... Owww! Créeme que yo me emociono el doble cuando leo un lindo comentario como el tuyo cada vez que actualizo, la curiosidad por el KuroKen consérvala ya llegara el momento de la verdad XD e Iwa-chan tenía que defender su territorio, esta comprendiendo que ahora Toruu es su pareja y tiene cuidar lo que es suyo XD.
Con respecto a Yams si me descubriste me encanta el arte de Viria pero también hay muchos fanarts de Yamaguchi punk y todos ellos me inspiraron para crear el mío, es que es tan cool XD. Bueno saludines y besos para ti, espero que nos sigamos leyendo y que te haya gustado el cap.
Laura Dayana: Gracias por tus bellas palabras, de verdad me hace muy feliz que te guste esta historia tan linda y que te hayas tomado la molestia de hacérmelo saber, espero que te haya gustado este cap, abrazos enormes para ti.
Kenmnya: Desde ya te digo que eres como mi alma gemela XD las dos comparamos las cosas con comida, que es lo mas delicioso que existe en la vida XD. Bueno para empezar si tienes razón me inspire en el arte de Mookie para mi versión de mama Kuroo y es que como dices su arte es fantástica, la amo; y con respecto a si la culpa es de Kuroo o de Kenma creo que vas a tener que seguir a pendiente de la historia para que después puedas sacar tus propias conclusiones... Lo siento se que soy una perra por ello XD.
Por otra parte con respecto a Koemi me gusta que te haya hecho cambiar de parecer respecto a tus estándares naturales eso quiere decir que estoy haciendo las cosas bien, y la verdad es que su personaje si tiene un enfoque importante en la trama; y que te puedo decir a mi también me gusta el KurooTsukki son mi placer culposo pero mi Otp siempre será KuroKen, a ellos los amo completamente.
Akaashi fue un reflejo de mi persona en ese momento XD, creo que hasta las personas más serenas tienen sus momentos de relajación y más si estas con alguien cercano que sabes que va a estar pendiente de ti. También te cuento que el IwaOi tiene su propia historia ha desarrollar pero como habrás notado en este cap y en el primero he dejado varias pistas que te dicen que en algún punto si tendrán su conexión con la trama central, así que te recomiendo que la leas para que no estés perdida en el futuro, además para mí su historia es la más fuerte de todas por el momento. Y bueno gracias de nuevo por tus ánimos y por tus bellas palabras espero que te haya gustado este cap y que pueda leerte pronto besos chocolateros para ti.
Vardan Mirza: Waaaaa! te tengo que decir que no sabes lo emocionada que me puso al leer tu comentario, porque te cuento que en estos días me leí tu fic "Confesiones de un joven domador" y es totalmente espectacular, recién y te iba a comentar cuando vi tu mensaje, me encanta que te guste el fic y que lo estés disfrutando, tu comentario me da muchos ánimos y me inspira un montón, mil gracias tus lindas palabras y espero de corazón que hayas disfrutado el cap, saludos y besos para ti.
Bueno, bueno nos estamos leyendo pronto, besos a todos... El próximo capitulo se titulara: Crónicas de una canción... Creo que ya todos sabemos de se trata, chaito.
