Disclaimer: Los personajes de Hetalia no son de mi pertenencia.


Tensión. El silencio rodeándoles sólo causaba una gran atmosfera de incomodidad. Oírle golpear la mesa con las yemas de los dedos, comenzaba a desesperarle. ¿Por qué simplemente no hablaba? ¿Acaso no tenía algo qué decirle?

- ¿Listos para ordenar?

- ¡Por favor!

Nada como un típico almuerzo al más puro estilo británico.SUNDAY ROAST. Carne asada de pollo, patatas asadas y en puré;"Yorkshire pudding" que consistía en una masa de harina, huevos y leche; Verduras y salsa vegetal.

A Antonio sólo le bastó un desayuno completo.

Antes de que ambas órdenes llegasen, el silencio se mantuvo ahí, aferrándose y negándose a desaparecer sólo para lograr una larga incomodidad.

Arthur prefería pensar en otra cosa que no fuera Victoria, su bloqueo como escritor y en el chico frente a él que parecía tener su atención en lo que sea, menos la situación en la que se encontraban. Por él estaba bien, no quería hablar de ello, sólo esperaría paciente su almuerzo.

Antonio ya había posado sus ojos en cada objeto en el restaurante observándolos como interesante, menos en el joven frente a él sólo para hacer más pesada la atmosfera; Sintió una mirada sobre él y alzando la suya, se encontró con unos ojos azules llenos de coquetería. No creía que la chica, en la mesa de enfrente, le estuviese llamando con la mirada. ¿Le llamaba? ¿O es que acaso la pobre tenía una basurita en el ojo y él lo interpretaba mal?

Debía ser la segunda opción.

Antonio ahora se encontraba en una cita como para hacer caso a la joven… No… Se encontraba en un desayuno de amigos. ¿Amigos? Después de una escena en la floristería, lo dudaba.

Las órdenes finalmente arribaron ablandando un poco el ambiente, manteniendo el silencio.

¡Pero eso ya eso era demasiado!

- Entonces… - Antonio comenzó – ¿Las flores de aquella vez, eran para tu trabajo?

- Sí, lo eran

- Debe ser muy cansado tener novia y fingir salir con alguien más a la vez.

- ¿Cómo ahora?

Lo atrapó.

- Pero tú y yo no estamos saliendo ni fingiendo nada, sólo es un desayuno amistoso

Un desayuno amistoso sin ninguna intención de por medio. Y así era, sólo un rato agradable entre dos conocidos.

- ¿Qué hay con mi gabardina?

Pero no quería llegar a ese punto todavía, tenía trabajo para ocuparse de un asunto tan trivial.

- Ya la envíe a la lavandería, si es que eso querías saber – Tuvo que mentir - ¿Y qué hay de mi chaqueta?

- Está limpia y guardada. Te la daré cuando me des mi gabardina

Era un intercambio justo, lo admitía.

El desayuno transcurrió de forma natural y normal, cada uno deleitando cada mordida, con cosas en su mente para ocuparse del silencio.

Arthur pensando si valía la pena el regalo de Victoria por su segundo aniversario; No estaban casados, todavía, pero no podía dejarle sin algún presente por tal fecha.

Antonio todavía tenía la incertidumbre sobre la joven; Aún le miraba y, lo admitía, comenzaba a avergonzarle.

Arthur pidió la cuenta llamando la atención del español.

- ¿Y bien? ¿Cuáles son los planes para esta semana?

¡Claro, los planes!

- Mi madre llega el sábado, y la cena para "conocerte" será el domingo.

- ¿Por qué no le dices la verdad? Esto de salir con un desconocido es absurdo

Y lo decía el que aceptaba dichas citas.

- Mi madre estaba aferrada a un futuro con mi antigua relación, y no quiero que piense que sigo pensando en él después de todo este tiempo soltero

Él

No quería divagar más sobre el tema de su antigua relación, mientras menos se involucrara con el cliente, sería más fácil olvidar y seguir con su vida. Más no va a negar, que Antonio le había picado con cierta curiosidad.

- Te puedo dar con lo que preguntará y basta – Respondió buscando en su billetera, las libras a pagar de su desayuno – No será necesario todo eso de las charlas

- Pero no sería convincente – Arthur había colocando su tarjeta de crédito en la charola, entregándola al mesero – Así que vamos a hacerlo

Según Elizabeta, Antonio ya había pagado la mitad de la semana por adelantado y él hacía las cosas como se debían, así que simplemente aceptó ese término de charlas amistosas por toda la semana.

Antonio miró extrañado la acción. ¿Había pagado por ambos el desayuno? ¿Cuándo se lo cobraría? ¡No tenía el dinero suficiente!

- Será mejor hablar de esto en otro lugar – El inglés se levantó una vez recibida su tarjeta

- ¿A otro lugar? ¿Dónde?

- Mi departamento…


Elizabeta no quería meterse más en la vida de Antonio, prácticamente le había obligado a asistir a aquel desayuno con Arthur para arreglar un poco las cosas, pero quería saber quién era la relación fallida.

- Sé lo que está pensado, Elizabeta – Y Kiku le atrapó

- Todo saben lo que pienso, menos yo – Rió nerviosa – Pero admite que también quieres saberlo

El japonés le miró en forma de regaño, al menos, como su rostro amable le dejaba. Elizabeta sólo suspiró asintiendo. Ya se habían metido bastante y ahora dejarían que la química entre Antonio y Arthur surgiese, o al menos, de una forma amistosa y agradable.

- ¿Y tú crees que ellos podrían…?

Kiku realmente lo pensó, de una u otra forma, ambos calaban realmente bien, pero la primera impresión jamás se olvidaba.

- Podemos verlo al final de la semana – Respondió

- ¿En dónde crees que estén ahora?

Elizabeta estaba en modo realmente curioso, quería que todo saliera bien, y eso no la dejaba dormir. Quería salir ahora mismo de la agencia e ir a donde los chicos se encontraban, vigilarles y darles algún tipo de ayuda desde las sombras. ¡Pero no podía!

Suspiró resignada, al fin los dejaría que ellos mismos llevasen el hilo de la situación.

Su móvil le sacó de su resignación. Victoria buscaba a su querido y deseado novio, haciendo de la atmósfera de la húngara, más pesada.

- ¿Pasa algo con la señorita Victoria?

- No me malinterpretes, es muy agradable y una buena amiga mía, pero… De cierta fecha para hoy… He visto…

Luego sonrió.

- Olvídalo, son cosas mías, ya sabes cómo me imagino estas cosas

Kiku asintió haber comprendido la situación, por su parte, Elizabeta tenía un buen presentimiento acerca de esa próxima semana.


Lamento por haber tardado, no he tenido un buen tiempo estos días.

¿Y qué les pareció?

¡Nos vemos en el próximo!