Disclaimer: Saint Seiya no me pertenece!


Quince días

Capitulo 4.

Se sentía cómoda, relajada. Su cuerpo parecía liviano, y tibio, y laxo. Profundamente laxo. Las sabanas de seda que abrazaban sus curvas se advertían suaves y muy confortables contra su piel… Un momento ¿sabanas? Un solo movimiento y supo que estaba prácticamente desnuda envuelta entre las sedas de una cama que la rodeaban cual capullo.

Abrió los ojos un instante y con practicidad ajustó la tela a los contornos de su cuerpo, e iba a volver a dormirse cuando el ligero vaivén del lecho, sumado al movimiento que indicaba que otro cuerpo se estaba acomodando en el colchón hicieron que abriera los ojos como platos. Su campo de visión fue cubierto por la silueta de un hombre joven -desnudo- cuyo contorno era iluminado por el sol naciente.

La impresión que le causó verlo tan cerca, y en esas condiciones, obligó a que se cerciorara que la sabana cubriera lo necesario, y no estuviera haciendo un espectáculo de sí misma.

- Me divierte tu modestia…- dijo él en tono pícaro, acercándose e invadiendo de un modo alarmante su propio espacio personal -Sobretodo después de toda la actividad física que mantuvimos anoche…- le acomodó un mechón de cabello ubicándolo detrás de su oído.

El solo insinuar de sus palabras provocó un intenso rubor que subió de su cuello hasta incendiarle las orejas, retrocedió como pudo considerando el reducido espacio, abochornada ante la osadía del joven -¡Seiya!- exclamó ofendida, afianzando las mantas, tratando de no mirar más de lo debido. Pero el cabello revuelto de ese muchacho era una invitación, al igual que esa sonrisa perezosa que bordeaba lo impertinente. El color bronceado de su piel… y esas cicatrices que surcaban su piel, recuerdo de guerras pasadas…. ¿Porque tenía que ser tan sensual? ¿Y Porque tenía que verla de ese modo?

Como si quisiera comérsela…

- Saori…

- Saori.

- ¡Saori!

Abrió los ojos, abochornada, algo confundida por las penumbras aún reinantes en su habitación.

- ¡Señorita Saori!- el llamado persistió, y entre brumas ella reconoció la voz de su mayordomo.

- Sí, Tatsumi.

La puerta se abrió sin ceremonia, y ella advirtió la figura del hombre que entraba y se dirigía hacia la ventana, y de repente la danzarina luz del sol se hizo presente inundando todos los rincones de la alcoba.

- Ya pasa del mediodía- dijo este volviéndose hasta la puerta donde se detuvo a ver a su ama, quien curiosamente estaba profundamente sonrojada y apretaba las mantas en torno suyo como si su vida dependiera de eso.

- ¿¡El mediodía!?- exclamó avergonzada.

- Así es. Supuse que tuvo una larga noche y decidí dejarla dormir…-agregó el mayordomo con una sonrisa traviesa.

Sonrisa que a Saori no le gustó nada, encerraba algo que ella no comprendía, y sabía que tenía que sacar a Tatsumi de su error antes de que todo se volviera más complicado. Se removió entre las mantas, más aliviada al darse cuenta que tenía puesta su ropa de cama, por lo menos las similitudes con su sueño se terminaban ahí. Suspiró sonoramente.

- El joven Seiya salió temprano en la mañana- prosiguió el mayordomo como al pasar.

- ¿Salió? ¿Adonde?

- No dio motivos, habló algunas palabras con Morgan y luego dejó la residencia- confirmó de modo eficiente, notando como el semblante de la muchacha se ensombrecía -Ahora la dejaré que se vista ¿Ordeno que preparen el almuerzo?

Saori lo miró ¿Quién podría pensar en comer? Tenía el estómago cerrado -No, solo tomaré un café. No creo que…

- El joven avisó que no vendría a almorzar- se adelantó a ella mientras le daba la espalda ya saliendo de la alcoba.

- Oh, está bien.

- Le diré a Morgan que prepare algo liviano para usted. Con permiso señorita- y dicho aquello el mayordomo cerró la puerta y se alejó dejando a la deidad sentada en el medio de la enorme cama cubierta de mantas, pero con el semblante completamente entristecido.

…-…-…-…-…

Se tiró en el lecho de espaldas y se cubrió la cara con la almohada. Consideró soltar un grito, pero estaba segura de que tendría a Tatsumi clavado en el umbral apenas abriera la boca. Así que solo bufó de fastidio, y se dirigió a regañadientes a tomar un baño. Lo que sea para borrar las imágenes de su pesadilla.

Aunque más que pesadilla había sido un sueño muy real…

Y extremadamente sensual.

¿Algo que su subconsciente había materializado dándole a conocer sus más profundos deseos?

Volvió a gruñir en tanto dejaba que el chorro de agua le cayera sobre la nuca, despejando sus absurdos pensamientos. Esos que quería dejarlos sepultados allí donde estaban. Se echó el acondicionador sobre su largo cabello, se lo enjuagó con paciencia y luego se envolvió en una toalla, lista para vestirse y enfrentar la jornada. Sobre la cama ya armada encontró otro aburrido vestido, solo que este era de color azul oscuro. Se lo puso con un suspiro y se acercó al espejo para observarse. La prenda era algo conservadora y recatada, de un largo correcto y amplio, escote redondo y modesto, pero lo que llamaba un tanto la atención era que el color rimaba de cierta forma con sus ojos hundidos, y con la blancura mate de su piel.

Se peinó el cabello en una trenza espigada, se calzó sus flats, su bolso de mano y salió de la habitación. El sol rayaba en lo alto del cielo, y hacía calor, fruto quizás de la humedad que reinaba en el ambiente gracias a la tormenta del día anterior. Posiblemente volvería a llover.

- Buenas tardes, señorita.

Morgan estaba a un lado de las escaleras, sacándole brillo a los barrotes de metal, sonreía enormemente, y Saori tuvo un ligero sobresalto de envidia ante lo fresca y hermosa que la muchacha se veía.

- Buenas tardes Morgan- se obligó a saludarle siguiendo el descenso de los escalones.

- ¿No va almorzar nada?- prosiguió la mucama con un tono de preocupación en la voz -El joven Seiya también salió en la mañana, ni siquiera se dignó a desayunar.

Eso fue suficiente para que Saori se detuviera y se volviera enfrentando a la criada -¿Dijo a donde iba?

- No, señorita. Pero iba con prisa.

- Está bien, gracias Morgan.

- Señorita insisto, debería de almorzar algo, no le hará bien salir con el estomago vacío, considerando…

- Te agradezco, Morgan. Gracias- resaltó la última palabra alzando las cejas al verla. Siguió el descenso encontrándose a Tatsumi que estaba frenándole el paso con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Levantó la barbilla en actitud interrogante - ¿Qué ocurre?

- Sé que usted odia el ser tratada como niña, pero por favor deje de comportarse como una- Saori abrió los ojos impresionada ante eso -No saldrá de aquí sin haber almorzado como se debe.

- Pero Tatsumi….

- El señor Shion me regañaría mucho si algo malo le pasara -abrazó los hombros de la muchacha y la impulsó suavemente hacia el comedor -Y el joven Seiya tampoco me perdonaría el que descuide su salud.

Eso hizo que se abochornara. Miró a su mayordomo de soslayo, pero este sonreía con picardía. Y ella se vio en la obligación de rectificar su error antes de que el malentendido tomara otras proporciones.

- Tatsumi…

- Debe comer algo señorita, Morgan le preparó una ensalada liviana. Luego de eso, puede salir a donde quiera…

- Está bien- dijo con resignación, yéndose a sentar en su lugar en la cabecera de la mesa.

- …y además estoy seguro de que si espera un poco más, el joven Seiya entrará por esa puerta y ya no habrá necesidad de ir a buscarlo…

- ¡Tatsumi!- exclamó con las mejillas al rojo vivo. De verdad debía frenar ese tipo de comentarios mordaces antes de que el joven en cuestión los oyera. Además ¿cuándo todo se había dado vuelta de tal forma que ahora Tatsumi veía con buenos ojos el que pudiera existir algo entre su ama y el guardaespaldas? Realmente el mundo se había vuelto loco, o la llegada a la vejez estaba afectándole al viejo mayordomo. Suspiró, exigiéndose paciencia y añadió con voz suave -Tatsumi deja de hacer ese tipo de acotaciones por favor.

- Pero señorita es tan obvio que usted y…

- ¡No intentes terminar esa frase! - exclamó alzando la voz, notando con irritación que el hombre ni siquiera lucía amedrentado ante su reclamo, sino más bien divertido -No necesito que vengas aquí a intentar razonar algo que no tiene pies ni cabeza.

Tatsumi se cruzó de brazos sosteniéndole la vista, viéndola de un modo penetrante y serio, cuando habló rompió con su posición y se alejó hacia la cocina.

- Una señorita tan bonita como usted, debería de considerar el salir a divertirse con algún muchacho durante sus vacaciones, no creo que eso le haga algún mal a alguien… Y el joven Seiya siempre ha estado ahí para usted ¿Qué tiene de malo?

Saori tuvo que guardarse la respuesta. Se dijo que cuando estuviera más calmada hablaría con el mayordomo y le ordenaría que dejara de sacar conclusiones apresuradas.

Aunque por dentro se moría, porque no podía culparlo por suponer ese tipo de cosas. Si ella también estaba desesperada por creer que podía existir algún futuro para una diosa hecha carne, y su mítico guerrero y guardaespaldas.

…-…-…-…-…

Después del almuerzo liviano, Morgan le insistió que tomara un café en el jardín, y ya no tuvo corazón para desairar a la criada. Parecía que de un momento a otro ella y Tatsumi habían unido fuerzas para que pasara la tarde dentro de la mansión. Y lo que era aún peor, Saori había consentido tontamente en merendar en la terraza que daba al jardín. De verdad era la primera vez en años que salía a admirar lo que había sido de su pequeño edén.

Las flores de estación se erguían orgullosas decorando los canteros, y el apacible perfume a jazmines parecía flotar en el ambiente. De veras, ahora no se arrepentía de haber salido al exterior a saborear una infusión mientras admiraba su jardín; parecía que el tiempo se hubiera detenido mientras contemplaba los rosales, y la hierba fresca y suave que crecía bajo sus pies. Todo se conservaba igual a cuando todavía vivía allí, como si todos esos años nunca hubieran transcurrido.

Luego de respirar por varios minutos el aire de la naturaleza, despejar su mente, y aquietar su espíritu, decidió que ya era hora de salir. Empezaría por el orfanato, estaba segura de que si existía un lugar donde Seiya buscara tranquilidad y contención luego de una mala noche, era junto a su vieja amiga Miho. Pidió a Morgan que retirara la vajilla del jardín, mientras tomaba su bolso oyendo las órdenes pertinentes que el viejo mayordomo le daba al chofer para aprestarse a salir, revisaba que el estado de su vestido fuera impecable, y cuando se dirigía a la puerta, esta se abrió de golpe dándole paso al joven castaño, pero no venía solo. Tras él y pisándole los talones, entraba una escultural mujer de cabello verde, vestida a la moda con un jean ceñido y una blusa atada a la cintura. Se quitó los anteojos de sol nomás entrar y descubrir a la dueña de casa quien se había quedado pasmada observándola.

- ¡Señorita Saori!- exclamó con admiración, hizo una sutil reverencia ante ella, y se acercó a abrazarla, pero se detuvo en el último momento para extenderle cordialmente la mano.

La nombrada la observó con sorpresa, y rompiendo sus propios esquemas, abrazó suavemente a la recién llegada. Sintiendo cierto alivio de tener cerca otro rostro conocido -Shaina-

La peliverde se quedó tiesa por algunos segundos, antes de darle palmaditas reconfortantes a la divinidad -Athena- susurró quedo, para luego incorporarse y sonreírle.

- ¿Cuándo llegaste a Japón?

- Esta mañana le pedí a Seiya que fuera por mí al aeropuerto- se giró a ver al nombrado que con las cejas en alto observaba a las dos mujeres con cara de resignación y vergüenza.

Saori también lo observó sintiéndose de pronto más tranquila de verlo ahí, aunque eso no quitaba que hubiera esperado que el reencuentro se sucediera de otra forma, y sin que se sintiera levemente alarmada de tener a su otra rival más cerca. Aunque considerando la tranquila apariencia de Shaina…

Sumado a las connotaciones de la noche anterior, y las de su sueño… sentía que un manto de bochorno le cubría parcialmente las mejillas, y rogó porque nadie se diera cuenta de su rubor.

- ¿Les ofrezco algo de beber? ¿Algún refresco, alguna bebida?- Tatsumi se había acercado solícito ante los recién llegados, mirando con curiosidad desmedida a la hermosa mujer que se dirigía con tanta familiaridad a su ama.

Esta de pronto se giró -¡Conozco esa voz!- se enfrentó al mayordomo arqueando un ceja en reconocimiento -¡Claro! Contigo hablé hoy en la mañana para que le transmitieras el mensaje a Seiya.

Saori se volvió inmediatamente al aludido sirviente cuyo rostro culposo se había puesto de todos colores '¡Con que tú lo sabías…!' pareció decirle con los ojos en tanto este huía rumbo a la cocina buscando refugio, para luego retornar su conversación con Shaina, que pese a todo seguía parloteando sin parar.

- Solo deseo agua, gracias. Las horas del vuelo me han dejado con una sed tremenda, y vaya que es largo un viaje de esos.

- Ven, ordenaré que preparen de inmediato una habitación para ti y un buen baño de inmersión…

- Espera… ahm Saori, es que Seiya dijo que…

- Pasaremos el resto de la semana en casa de la playa- dijo el joven interviniendo por primera vez en la conversación, y con la suficiente valentía como para soportar todo el peso de esos preciosos ojos azules que se fijaron espantados en él.

- ¿Pasaremos?- repitió la divinidad con lentitud.

- Bueno fue su idea- Shaina se cruzó de brazos tras señalar al muchacho cuyo rostro serio disimulaba la batalla de emociones que le roía por dentro, y dándole por fin participación en la escena. Se preguntó que tanto había pasado entre esos dos: Seiya lucia ofendido y despechado, y Saori avergonzada e incómoda.

- Sí, fue mi idea ya que no queríamos importunarte - se encogió de hombros con indiferencia -Solo vine a buscar mi equipaje, y porque Shaina quería verte. Pero en cuanto tenga todo listo nos largaremos de aquí- añadió lo último y pasando entremedio de ellas se dirigió por la escalera hacia su habitación. En el camino se encontró con Morgan que bajaba en sentido contrario y a quien saludó apaciblemente.

Y solo cuando la criada terminó de descender portando el canasto de la ropa sucia, y sus ojos grises se cruzaron con los penetrantes ojos verdes de la amazona, y mantuvieron esa conexión por un breve segundo, Shaina supo que algo realmente malo iba a pasar. Casi podía aspirar en el ambiente el aroma a intriga.

Sin embargo Morgan hizo un leve asentimiento ante la recién llegada y su ama, y siguió de camino hacia donde inicialmente iba.

- Tentaciones…- murmuró con un suspiro la amazona, mirando de reojo a la divinidad -Una muy mala jugada de tu parte, sobretodo sabiendo que ambos están en iguales condiciones. Tú al menos lo tienes peor que él...

- ¿Qué?

Shaina rió meneando la cabeza como quien no quiere la cosa -¡Olvídalo!- caminó por el salón mirando todo con interés -Bonita casa.

- Fue una herencia que me dejó mi abuelo, y aún viviendo permanentemente en Grecia, no puedo deshacerme de ella.

- Lo comprendo. Es lo único que realmente te ata a una vida normal ¿verdad?

Saori prefirió no responder. Ya viendo que no había necesidad de salir, se sentó elegantemente en uno de los sofás y le hizo un gesto a la otra muchacha de que la imitara. Esperó que la otra tomara asiento y se cruzara de piernas para reiniciar la plática.

- No quiero sonar descortés, pero ¿Qué haces aquí?

- ¿Es difícil de creer el que haya venido por mi cuenta?

- No, pero…

- Shion me envió.

Saori se mordió el labio inferior -¿Por qué haría eso?

- No lo sé, yo intuí que venía sencillamente de vacaciones, pero él pidió comparecidamente que…

- ¿Qué…?

- Que viniera a hacerles una visita- finalizó con una sonrisa despreocupada.

Aquello hizo que Saori se sintiera en extremo culpable. Que el patriarca enviara a alguien para vigilarlos, hablaba de cuan al corriente estaba de lo que sucedía entre ellos.

Y también era muy consciente que la muchacha de cabello esmeralda era otra de las personas que estaba muy enterada de sus sentimientos, y pese a que los años habían hecho que se acercaran un poco más -como diosa y amazona- siempre existía un dejo de recelo y envidia en los verdes ojos de Shaina. Y eso era algo que con los años persistía terriblemente, haciendo que la divinidad se sintiera prisionera de una culpa que nada podría -jamás-aliviar.

Quería saber más, interrogar lo que la amazona sabía, que había ocurrido en el santuario para que Shion decidiera enviarla con ellos, pero cuando tomó el valor suficiente para preguntar; Seiya descendía ágilmente la escalera con su mochila al hombro, luciendo altivo y despreocupado como ella lo conocía, e ignorándola olímpicamente le dijo a Shaina que ya estaban listos para partir.

El joven hizo una reverencia forzada ante la divinidad, ni siquiera la miró a los ojos, siguió andando hasta la entrada donde abrió la puerta principal y desapareció tras ella hacia el exterior.

Saori se quedó ahí tiesa, luchando con las palabras de perdón que le quemaron los labios y las cuales nunca se atrevió a decir, sabía que era su culpa que él se comportara así pero no imaginó que lo hubiera ofendido tanto. Shaina por otro lado se puso de pie sonriendo, en tanto volvía a colocarse sus lentes de sol. Le extendió la mano a la divinidad riendo abiertamente.

Apenas las palmas de ambas hicieron contacto, la divinidad descubrió la pieza de papel que la otra había colocado a ciencia cierta sobre su mano.

- ¿Y esto?

- Cuando te sientas lo suficientemente segura, llámalo. Realmente está ansioso por oírte, pese a que demuestre lo contrario.

Saori abrió la nota y descubrió varios dígitos; era un número telefónico que desconocía -¿Qué significa esto?

- Yo me encargo no te preocupes- volvió a sonreírle antes de inclinarse graciosamente ante la divinidad -Por cierto, Milo te envía sus respetos.

Aquello hizo que Saori saliera de su letargo y se adelantó hacia la amazona que caminaba coquetamente hacia la salida, pero no supo que decir y se quedó en el umbral observando como ambos atravesaban ya el parque, para luego cruzar la reja que separaba la mansión del mundo exterior.

…-…-…-…-…

- Si me preguntas creo que fue una muy mala idea venir aquí...

- Bueno, no estoy preguntándote, así que guárdate tus comentarios.

- ¡Vaya que carácter! No me sorprende que la señorita Saori se haya enojado contigo, yo también lo hubiera hecho…

- ¿L-lo hizo…? ¿Te dijo que… estaba molesta conmigo?

Shaina se puso de costado en la cama, observando a su compañero de habitación que dormía en un futón, metros más allá. No podía verle la cara en aquella penumbra acogedora que los rodeaba, pero gracias a la débil claridad alcanzaba a vislumbrar su perfil, y supo que no estaba viéndola a ella, sino que su atención se encontraba centrada en el techo.

- No me dijo nada, solo estoy suponiendo un poco las cosas.

- Oh…

- Y con eso me dejas muy en claro que has hecho algo de lo que ahora te arrepientes.

Seiya no respondió, pareció moverse contrariado bajo las mantas, sin duda buscando una mejor posición para descansar sus abarrotados músculos.

- Sigues siendo tan impulsivo como cuando eras un niño, y pese a eso aún no te sientes lo suficientemente capaz de ir por lo que realmente quieres.

- Como si fuera tan fácil…- se oyó un débil gruñido que provenía de bajo las mantas -Intento hacerlo y mira como me va…

- ¿Qué dijiste?

- Nada. Mejor vamos a dormir, mañana me espera un largo día. A Miho se le ocurrió que debía ayudarla con los preparativos de su boda, como si yo fuera un experto en esas cosas…

Shaina soltó una risita -Definitivamente creo que el patriarca estaba muy acertado al enviarme aquí.

- Ya deja de decir eso. Y por favor no vayas a mencionar algo así delante de… la señorita Saori.

- Sí, como no. Estoy segura que ella me creerá más que tú.

- No entiendo como Milo te soporta- gruñó en un respingo impaciente lo que ocasionó que ella soltara una carcajada despreocupada y para nada femenina.

- ¿De verdad quieres saberlo? Es por la misma razón por la que la señorita Saori te soporta a ti.

- ¡C-cállate…!

- Imbecil.

Él gruñó otro insulto, e ignorándola se dio la vuelta cubriéndose los hombros con las sábanas, de cara a la pared, cuando de pronto un ligero sonido intermitente se oyó, y luego una estruendosa melodía inundo el pequeño lugar, haciendo que el muchacho se sentara en la cama como un resorte.

- ¿Qué diablos es eso?- preguntó al mismo tiempo que se encendía la luz de la habitación, y se encontraba con la amazona de pie frente a él, luciendo un tanktop que abrazaba su escultural anatomía, y una pequeña prenda íntima de encaje que apenas dejaba algo a la imaginación -¿Quieres vestirte por favor?

Shaina le sacó la lengua por encima del hombro, antes de que Seiya apartara cortésmente la vista, profundamente sonrojado -¿De donde viene ese ruido?

- Es tu nuevo móvil- la muchacha se giró con el celular en la mano agitándolo para llamar su atención.

- ¿Cómo que mi nuevo móvil?

- Así es; bienvenido a la tecnología- se lo aventó para que él lo atrapara en el aire cosa que hizo sin problemas-Es Shun, de verdad creí que era alguien más importante.

La observó con curiosidad con el aparato táctil en las manos, mientras Shaina volvía a caminar hacia su cama, sin vergüenza o incomodidad, andando cadenciosamente muy segura de si misma, tal como ella solía ser.

- ¿Puedes cubrirte un poco?

- Duermo así- fue la respuesta en una deliciosa risita provocadora-Y si a Milo no le molesta ¿Por qué habría de molestarte a ti?

- ¿Por qué? ¡Hola! ¡Esta es mi casa!

- …Y tú tienes ojos para una sola persona, así que no corro peligro contigo. Mejor responde la llamada, Shun se impacientará.

- ¿Llamada? ¿Hola…?

- ¡Seiya por fin!, llevo tiempo tratando de ponerme en contacto contigo desde que Shaina me dio tu número ¡Bienvenido a la tecnología!

- Con que Shaina…- miró a la amazona con una ceja arqueada, ella en respuesta le sacó la lengua y puso los brazos bajo la cabeza para verlo.

- Ella dijo que te habían obsequiado un móvil, sin embargo debe ser que la señal no es muy buena… se escucha con algo de interferencias.

- ¿Dónde estas?

- A punto de tomar mi vuelo hacia Tokio, June viene conmigo.

- Un momento ¿Estas viniendo hacia aquí?

- Sí, Miho nos invitó a su boda.

- ¿Nos?

- Sí, a todos. Los demás irán llegando durante el resto de la semana, con excepción de Ikki, conociéndolo dudo que él aparezca. Nosotros nos adelantamos porque queríamos verte, aquí June te envía saludos.

- Eso es genial Shun, transmítele mis cariños. Yo…

- Sí, lo sé…-se oyó una risa afectada del otro lado -Perdona la diferencia horaria, pero quería hablar contigo. Hace tanto tiempo que no nos reunimos fuera de Grecia que… Perdona si te desperté.

- No, no, ni siquiera estaba durmiendo. Y… también me siento feliz de que nos encontremos en algo tan trivial como una boda.

- ¿Saori está ahí contigo?

- No… ella…

- Otra vez olvido la diferencia horaria, por supuesto que debe estar durmiendo. Envíale mis respetos, y a Shaina también. Descansa amigo, mañana nos veremos y nos pondremos al corriente de todo ¿esta bien? Adiós.

Antes de que Seiya pudiera contestar se encontró con el tono muerto y luego la llamada se cerró automáticamente quedando la pantalla del móvil en blanco.

- ¿Cómo es que él tenía este número?- preguntó a su invitada que lo veía divertida desde su lugar.

- Yo se lo di antes de venir. A todos nos pareció una buena idea para que estuvieras conectado con el resto del mundo. No puedes seguir huyendo del avance tecnológico como si fuera alguna peste.

- No estoy huyendo de ningún… y además en el santuario no es lógico que… ¡No puedo andar por ahí con uno de estos!

- ¿Por qué no? todo el mundo tiene un celular Seiya. Y todos, óyeme, todos en el santuario disponen de uno para emergencias. No hagas tanto alboroto.

- No hago alboroto, solo que no era necesario que hicieras caridad por mí. Yo pude comprar uno por mi cuenta.

- Pareces un crío malagradecido- sentenció la amazona visiblemente de mal humor.

Seiya la observó con seriedad para luego soltar un suspiro de derrota -Tienes razón, gracias. Y perdona mi berrinche.

- Está bien, ahora ¿acuéstate quieres? Es tarde.

- Está bien, está bien.

El muchacho apagó la luz, y acurrucándose luego bajo las mantas, dejó el móvil junto a su almohada.

-Por cierto…- la voz de Shaina sonó suave, casi adormecida -La próxima llamada será importante. Le di tu número a la señorita Saori para que se comunicara contigo. Por favor no le cortes.

Y dicho aquello se quedó profundamente dormida, dejando a su acompañante sumido en la oscuridad, con los ojos profundamente abiertos y en shock.

…-…-…-…-…

Ring, ring, ring…

- ¿Hola?

- ¿Te desperté?

- Ehm… no ¿S-saori?

- Sí, disculpa la hora… S-shaina me dijo que este era tu…

- Ah, ehm sí. Parece ser que ahora tengo un móvil…

- Lamento llamar a esta hora de la madrugada, es solo que…

- Perdóname…- murmuró bruscamente interrumpiéndola muy quedo, lo suficiente para que la muchacha del otro lado lo oyera y para que su compañera de habitación no se diera por enterada. A juzgar por sus suaves ronquidos, Shaina era ajena a la conversación que se mantenía -Perdóname por lo que pasó, sé que atravesé una barrera que tú pusiste y… juro que no volverá a ocurrir. De verdad que no permitiré que vuelva a ocurrir.

- Seiya, escucha.

- No, sé que todo esto ha sido culpa mía y quiero asumir la responsabilidad de mis errores. Nuestra… amistad se ha estropeado mucho a causa de mis malas decisiones, y ya no más ¿entiendes? No está bien ni para ti, ni para mí. Y sé que has sido demasiado condescendiente conmigo al no juzgarme por las atribuciones que me he tomado, o las… ideas erradas que me he hecho en cuanto a…una situación completamente equivocada. De ahora en adelante prometo, recordar mi lugar y no volver a faltarte el respeto de esa forma, ni hacer nada que pueda ofender tu condición divina… ni mi lugar como caballero… - se detuvo indeciso al no oír nada del otro lado- ¿Saori sigues ahí?

- Sí, s-solo estaba escuchando atentamente… Creo que es muy tarde, y… lamento haberte despertado…

- Saori.

- Mañana será un largo día, tengo junta en la empresa y los muchachos llegan para la boda de Miho… Me gustaría que trajeras a Shaina a almorzar a la casa, y… creo que ya estoy diciendo tonterías. Hasta mañana, lamento haberte despertado.

No le dio oportunidad a responder, el tono muerto de la línea se quedó rezongando junto a su oído tras varios segundos, así que apagó el celular y se quedó con los ojos abiertos admirando el techo, mientras una desazón amarga le escocía el pecho.

- Ni siquiera la dejaste hablar…- sonó la adormilada voz de su compañera de cuarto seguido de un movimiento de mantas, indicándole que volvía la cara hacia donde él estaba -Y eso que te advertí que la dejaras desahogarse…

- ¡Hice lo que quería! ¡Le pedí perdón!

- Tal vez no quería que le pidieras perdón…- Shaina suspiró y bostezó -A pesar de que ella sea una divinidad, sigue siendo una mujer: con todos sus caprichos y excentricidades. La próxima vez que la veas, mantén la boca cerrada, estoy segura de que tiene mucho para decirte.

- ¿Cómo sabes?

- También soy mujer, y sea lo que sea que hiciste -y que crees que la ofendió tanto- en realidad no fue así, y estoy segura de que… hasta lo disfrutó. Solo que está asustada. ¡Y luego tú que vas y te arrepientes! Sencillamente no entiendes nada.

- ¿A-acaso tú… sabes?

- No hay que ser un genio, ustedes son tan predecibles…- ahogó un bostezo -Ahora déjame dormir, tengo sueño y extraño a Milo.

…-…-…-…-…

El suave fulgor de la luna resbalaba por su cabello suelto, haciéndolo brillar como plata liquida. Estaba sentada en el alfeizar de la ventana, la frente apoyada contra el vidrio, el teléfono yerto en su regazo.

'Fue mala idea llamarlo… ¿Qué iba a decirle? Oportunamente se disculpó antes de que yo lo hiciera… de verdad ha de haberse arrepentido como dijo, quizás Shaina lo obligó a que lo hiciera… Pero…'

Se levantó de su lugar junto a la ventana y volvió a dejarse caer en su cama deshecha.

'… pero hubiera deseado que jamás se arrepintiera de lo que casi… hicimos…'

Sí, su cabeza no hacía más que magnificar el momento, y cada vez que recordaba ese casi beso miles de sensaciones diferentes viajaban a sus terminaciones nerviosas, al punto de sentir ese estremecimiento por todo su cuerpo, y el escozor en sus labios que parecían gritar más. ¿Eso era normal? ¿Eso era lo que las personas enamoradas sentían?

¿Es que acaso estaba ella enamorada?

Su propia pregunta la tomó por sorpresa. Reconocer eso durante sus pesadillas era una cosa, pero asumirlo finalmente: ahora y aquí con nadie más que con ella misma, representaba una gran odisea.

Una guerra interna entre su parte humana y su parte divina.

¡Sí, lo amo! ¡Lo amo! ¡Lo amo aunque esté prohibido! ¡Lo amo aunque él se arrepienta de lo que siente por mí! ¡Lo amo aunque mi amor nos lleve a una condenación sin límites…!

Se hizo un ovillo sobre el lecho mientras sus ojos buscaban la luz fantasmal de allá afuera.

- Preferiría pasar un mínimo instante de amor junto a él, que toda una vida en soledad…

Y con esa sentencia que ilustraba su más anhelado deseo se quedó profundamente dormida.

…-…-…-…-…

Alguien estaba remeciéndola, tocando su hombro con suavidad para traerla de vuelta desde el mundo de Morfeo. Se quejó con un gruñido, pese a que esta vez le dieron una suave palmada cariñosa en la mejilla. Y eso la puso ciertamente de mal humor. Seguramente Tatsumi estaba tomándose atribuciones que no le correspondían. Con eso en mente abrió los ojos encontrándose un rostro sonriente y feliz, seguido de un largo cabello rubio que enmarcaba unos ojos azules cristalinos y serenos como los de un estanque. No le costó nada reconocerla.

- ¿June? ¿Q-que haces aquí? Creí que llegaban mañana…

- ¡Señorita Saori!- la blonda exclamó abrazando a la divinidad sin una pizca de bochorno -¡Hacía tanto que no la veía! Apenas Miho envió la invitación vía correo empezamos a empacar para venir a Japón. Y yo no pude aguantarme el venir a despertarla…

Saori rió levemente. De sus amazonas, June era la más parecida a una niña pequeña, personalidad que casi compartía con Shun. Ambos de corazón íntegro y noble, eran como dos gotas de agua, y como tal se complementaban perfectamente para estar juntos.

- ¿Shun vino contigo?- prosiguió Saori ya sin dar importancia a estar en su cama, con su cabello revuelto y su cara de sueño.

- Sí. Seiya y Shaina fueron por nosotros al aeropuerto. Están abajo esperándote para que podamos desayunar todos juntos. Yo insistí en venir por ti.

- ¿¡Seiya está aquí!?- exclamó como si no hubiera oído el resto, y saliendo inmediatamente de su confortable lecho.

- Sí- June asintió mirando perpleja a la divinidad que iba y venía por la habitación como si estuviera desesperada -¿Ocurre algo?

- No- se detuvo de golpe para poner su mejor sonrisa pese a que por dentro sentía que sufría un vuelco -Solo necesito unos minutos para arreglarme.

- Por supuesto- asintió June con mucha delicadeza. Luego salió de la habitación para reunirse con el pequeño grupo que la esperaba abajo, dejando a su diosa echa un manojo de nervios. No pudo evitar sonreír feliz; realmente ese iba a ser un gran día.

…-…-…-…-…

Sin proponérselo tardó más de lo que esperaba. ¿Quién hubiera dicho que escoger un simple vestido para usar durante el desayuno fuera tan complicado? Y ni siquiera estaba conforme con como se veía. Parecía más una monja que una hermosa muchacha en sus tempranos veinte.

Luego recordó que si bien no era una monja, había cierta cualidad que las unía: su actual voto de castidad, de pureza. Cualidad que antaño había pedido a su padre luego de ver la crueldad con la que actuaban los de su estirpe, y de la que actualmente… renegaba.

Decidió no pensar en ello, demasiado atrevida se sentía tan solo con haberse sincerado con ella misma la noche anterior y reconocer el sentimiento inexorable que la ataba a su fiel guardaespaldas. Esta vez ya no pelearía con sus emociones, debía aceptarlas y vivir con ellas a cuestas. Aunque le pesaran, y aunque se convirtieran en una carga imposible en los años venideros.

Descendió la escalera notando para su alivio que los jovenes no estaban allí, sino presumiblemente en el comedor. Y que de seguro no la habían esperado para desayunar. Reprimiendo un suspiro, empujó la puerta de la nombrada habitación y entró sorprendiéndose al encontrar a uno solo de sus invitados, que a espaldas de ella acomodaba las tazas de porcelana sobre la mesa, y ubicaba la fuente con panecillos y demás elementos para desayunar en el lugar que le correspondía a cada uno.

Sin embargo Seiya se quedó tieso como si hubiera presentido que era ella quien entraba. Y posiblemente así fue. Sus músculos tensos se marcaron a través de la camiseta negra que llevaba, y Saori lo vio encogerse de hombros como reuniendo valor para así girarse y enfrentarla.

Antes de enfocarse en él sus ojos confirmaron que, efectivamente, estaban solos, y que no se oía el más leve ruido. Aunque su corazón galopaba tan furiosamente que era extraño que Seiya no lo oyera.

- Buenos días- le saludó intentando sonreír para quebrar el hielo. Barrera que ella misma habia alzado entre ambos -Al parecer te han tomado como chofer en estos últimos días.

- ¡No es algo que me moleste!- rió para luego agregar avergonzado -Buenos días Saori.

Y ese simple gesto hecho con su voz normal, lejos de toda indiferencia y enojo, trajo una agradable sensación a su pecho, porque eso significaba que él ya no estaba enojado, ni ofendido con ella, porque como siempre, había vuelto a negarse para darle espacio, y para que se sintiera bien.

Impulsada por el ambiente distendido que los rodeaba, y por la tranquila atmosfera que se había creado en torno a ambos, Saori se acercó hasta él y le tomó las manos con ternura. La acción tomó desprevenido al pobre muchacho, cuyos ojos se abrieron desmesuradamente mezcla de terror y curiosidad.

Y todo lo demás fue tan fácil; sonreírle encantadoramente, perderse en esos maravillosos ojos castaños e infundirle un poco de la seguridad que ella sentía. Luego de varios segundos en los que ambos se encontraron a gusto con la presencia del otro -algo que hacía años no ocurría- Saori estuvo completamente segura de lo que tenía que hacer a continuación.


Continuará.


Por fin! Luego de tanto tiempo aquí está el nuevo capitulo… PERDON! No tengo excusa lo sé, pero bueno un capitulo largo en compensación.

Este mes es mi aniversario como escritora en Fanfiction y espero compartirlo con ustedes. Gracias! Gracias también por haberme aceptado en este fandom, y aceptar mis raras y absurdas ideas xD

El próximo capitulo estará en diciembre!, de veras espero terminar este fic antes de que culmine el año. En cuanto a mi ABC hare el intento de subirlo a fines de noviembre.

Otra vez gracias por todo! Si hay algún errorcillo por ahí sepan disculparme ¡Es que me estoy durmiendo!

Besos y abrazos! Como siempre gracias por vuestros reviews! ^^ son increibles!

Sumi Chan