¡Hola!
"Chapter 4" – Imposible; con matices de posible
-¡Nos preocupamos mucho!- dijo Ronald sujetando a Hermione de los brazos para que se sentara frente a la chimenea.
-¡Mírate! ¡Estas toda sucia y desbaratada! – comento Ginny ganándose una mirada algo enojada de la castaña, lo último que necesitaba escuchar era cuan arruinada había quedado luego de haberse arrastrado por aquel pasadizo para salir del salón del profesor Remus.
-¿Dónde estabas?- insistió Harry arrodillándose junto a ella cuando Ronald la hubo sentado en el sillón.
-¿Te hicieron algo? ¿No te duele nada?- insistió Ronald
-¡Ya! ¡Cálmense chicos! Estoy bien, solo necesito descansar un poco.- declaro Hermione poniéndose en pie. Además de sentirse un tanto acosada por sus amigos, no quería contarles lo que había ocurrido, declarar su cansancio era la forma más rápida de salir del asunto. Aunque los otros tres no parecían dispuestos a dejarla escapar tan fácilmente.
-Claro, descansaras luego de decirnos.- insistió Ronald.
-Chicos…les contare mañana…
-¡No! ¿Cómo que mañana? No puedes llegar así y decirnos que nos dirás mañana.- intento persuadirla Harry
-Yo…Salí del gran salón, camine hasta encontrarme en el cuarto piso y me he encontrado con lo que creo era un minotauro; ha intentado atacarme así que me he escondido en el salón del profesor Lupin, lamentablemente me he quedado encerada y he tardado en recordar la entrada secreta. ¡Y aquí estoy después de arrastrarme por el pasadizo!- sentencio Hermione señalándose así misma.
-¿Te ha atacado un minotauro? ¿Qué clase de historia loca es esa, Hermione?- cuestiono Ronald completamente confundido.
-No es una loca historia, es lo que ha ocurrido.- contesto la castaña algo enojada.
-Un minotauro dentro del castillo, eso es extraño, deberíamos hablarlo con Dumbledore.- comenzó a decir Harry pensativo, no quería tener que presenciar una situación como la ocurrida con el basilisco años atrás, no había sido para nada agradable. Y aun cuando el minotauro no parecía igual de peligroso, esas criaturas jamás dejarían de ser confiables.
-Creo que por el momento deberiamos mantenerlo en secreto.- susurro Hermione poniéndose en pie.
-Pero Hermione…es peligroso…ha sido una suerte que te haya atacado a ti que sabes defenderte… si hubiese atacado a un niño de primer año o…
-Sé que es preocupante chicos, pero debemos investigar antes de hablar; además, no he visto al minotauro, me ha parecido que lo era, pero estaba muy oscuro el pasillo.- explico la castaña
-De todos modos… ¿Por qué no estabas con Cedric? Te vi irte con él a bailar.- cuestiono Ginny confusa
-Sí, ha habido cambio de parejas en la pista de baile y…decidí irme.- explico Hermione, de cierta forma había unos hilos de verdad en sus explicaciones, no estaba mintiendo en lo mas mínimo simplemente no estaba diciendo toda la verdad, porque no creía conveniente explicar como había estado discutiendo con el arrogante rubio prefecto de Slytherin.
-Debiste haber venido a donde nosotros.- le dijo con preocupación el pecoso pelirrojo.
-Sí, no vuelvas a hacer algo así.- lo apoyo Harry
-¡Ya chicos, Hermione debe descansar! – intervino Ginny tomando a Hermione del brazo para alejarla de los dos jóvenes que seguían demasiado preocupados.
-Los veré en la mañana.- se despidió Hermione y le dio un abrazo a sus dos mejores amigos antes de subir la escalera que le llevaría hasta el dormitorio de chicas.
- ¿Habéis visto lo nerviosa que estaba?- cuestiono Ronald
-¿Nerviosa?- comento Ginny confundida
-Si, a mí también me lo ha parecido.- susurro Harry acomodándose los espejuelos.
-Espero que no nos este ocultando nada.- susurro Ron
-No sean exagerados, chicos, Hermione no les ocultaría nada; ustedes son sus mejores amigos. Confía mas en ustedes que en ella misma.- les consoló Ginny antes de despedirse y seguir los pasos de Hermione.
-Espero que Ginny tenga razón, tendremos que estar más al tanto de los movimientos de Herms; me pareció que hay algo más que la tiene preocupada, además del encuentro con el minotauro.- susurro Harry sentándose frente a la chimenea.
-Sí, también me he percatado.- comento Ron
-¡Ronny!- la voz de Lavender interrumpió la conversación de los chicos.
-Cariño, pensaba que todavía estabas en el gran salón.- se sorprendió Ronald girándose para poder verla.
-Sí, allí estaba, buscándote…durante dos horas, porque te fuiste sin decirme nada Ronny. ¡Me dejaste abandonada!- se quejo la chica ganándose un gesto de molestia de parte de Harry, definitivamente el pelinegro jamás entendería como Ronald se había enamorado de aquella chica tan melosa y fastidiosa.
-Salí con Harry a buscar a Herms; se había desaparecido.- le explico Ron acariciándole el brazo.
-¿Todo por Hermione? ¿Me has abandonado por ella? ¡Ves! ¡Todos tienen razón, estas enamorado de tu amiga sabelotodo!- dijo Lavender dramáticamente.
-¿Qué? ¡No! Hermione es mi amiga, la quiero mucho, pero no me gusta. Aun así, no la llames despectivamente, es mi mejor amiga.- le dijo Ronald con voz seria y dejando de tocar a la chica que había comenzado una más de sus escenas diarias.
-¿Amiga? ¡He visto como la miras, Ronald! ¡Si quieres irte con ella, no te lo impediré!- se quejo la chica dándole la espalda dramáticamente y secándose las lagrimas que ya comenzaban a bajar por sus mejillas.
-¡Te quiero a ti, boba! No a Hermione.- le dijo Ronald abrazándola, sintió como el cuerpo de Lavender se relajaba bajo el suyo y la chica decidió entonces mirarlo, sus profundos ojos marones se perdieron en los ojos azules del pecoso que dejo salir una sonrisa mientras le acariciaba el cabello rubio.
-Lo siento, no debí hablarte así, ni hablar así de Hermione.- se disculpo la rubia bajando ligeramente la mirada.
-Está bien, pero no vuelvas a decir esas cosas.- le dijo Ronald antes de darle un beso en la mejilla.
-¡Bueno, chicos! ¡Voy a dormir!- anuncio Harry, algo incomodo de estar allí sentado en medio de aquella pareja empalagosa que no parecía preocupada de su presencia. Nadie dijo nada ante su declaración, Lavender y Ronald siguieron hablando como si Potter no hubiese estado ahí, así que el pelinegro simplemente sacudió su cabeza en señal de incredulidad y se fue hacia el cuarto.
Días mas tarde, estaban todos sentados en la mesa de la familia Weasley. En dos días debían regresar a Hogwarts luego de las vacaciones navideñas y ya tenían todo preparado. Estaban cenando, escuchando los chistes de los gemelos, riéndose del nuevo suéter que le había regalado Lavender a Ronald y del estridente peinado con el cual Ginebra Weasley había decidido bajar a comer. Los señores Weasley se habían disculpado un momento y habían desaparecido en la cocina hace algunos minutos, pero los chicos no parecían dar importancia a esto. Después de todo ¿Qué podría ir mal si todo parecía marchar sobre ruedas?
-¡Recuerdo la cara de Ronald cuando abrió el paquete, un suéter lleno de besos y corazones; y Brown esperando su respuesta!- se burlaba Fred ante el algo enojado Ronald.
Eso habia ocurrido dias atrás, exactamente el dia de navidad. Los Weasley habían invitado a la familia Brown a una cena navideña con el propósito de conocer a los que si las cosas seguían como iban serian los nuevos integrantes de su familia. Era una velada muy bonita y divertida, los gemelos pelirrojos habían sacado su repertorio de bromas y habían utilizado varias, mayormente con el pelirrojo menor. Luego de la comida, de escuchar el sermón de los señores Weasley sobre amor, lealtad, agradecimiento; y claro, luego de secarse sutilmente las lagrimas que derramaron con las palabras de la señora Molly, la joven Brown declaro que tenia un ultimo obsequio y saco aquella caja tamaño mediano para Ronald.
El chico se habia atragantado con la comida al verla; Hermione tuvo que golpearle levemente la espalda para que pudiese hablar. Ante la risas, burlas y algunos comentarios el pelirrojo no tardo en acercarse a Lavender y tomar la caja ante las miradas de los demás. Por supuesto, no hubieron pasados segundos cuando los gemelos Fred y George comenzaron a gritar "¡Que lo abra!" siendo respaldados por los señores Weasley e incluso por Harry. Hermione y Ginny miraban expectante, sacando conclusiones sobre que podria estar dentro de la caja, ninguna de las cuales estuvo cerca del real regalo. Aquel momento en el que Ronald saco el sueter fue una mezcla de risas y tencion; los gemelos no puedieron evitar comenzar a reir mientras que los demás expectantes disernian los pensamientos del pelirrojo.
-¿Te gusta?- pregunto Brown con una sonrisa
-A mi… a mi…- comenzo a decir Ron mirando la camisa blanca con besos rojos y corazones rosas.
-¿Qué?- insistió Lavender
-Me encanta, esta hermosa.- termino de decir Ronald dándole un beso en la mejilla, aun cuando su rostro habia adquirido aquel mismo semblante que adquiria cada ves que veía aquellas camisas que su mama le regalaba.
…
-¡No estaba tan mal!- se quejo el pelirrojo menor ante las burlas de los gemelos, habia sido suficiente todos los dias que se habían estado burlando por aquel regalo; después de todo, Lavender lo habia hecho con las mejores intenciones. Aunque Ronald no deseaba que llegase el momento de tener que vestir aquella camisa, su mayor anhelo era que esta se rompiese antes de que pudiese utilizarla.
-Claro, te hacía juego con el cabello.- se burlo Harry
-No me ayudes amigo.- le dijo Ron mirándolo como se mira a aquel que acaba de traicionarte sin previo aviso.
-¡Chicos, chicos! ¡Tenéis que ver esto!- grito Bill Weasley, el mayor de los pelirrojos, entrando por la puerta y dejando caer un periódico sobre la mesa.
Ron era el más cercano así que fue quien lo tomo en manos sorprendido. En primera plana salía el señor Malfoy gritando mientras un grupo de magos lo sujetaban. A lo lejos podía verse, no muy claro, a Draco Malfoy siendo sujetado por Dumbledore para que no se acercara a su padre. El titulo leía con letras grandes "Mago acusado de conspirar con EL QUE NO SE DEBE NOMBRAR". Ronald estaba tan sorprendido que no había reaccionado aun cuando los que le miraban estaban esperando que dijese algo, ante el silencio del pelirrojo Hermione le arrebato el periódico para leer en voz alta el encabezado.
-"Mago acusado de conspirar con el que no se debe nombrar" Se ha acusado al Señor Lucius Malfoy, mago de sangre pura, de entregar información a un grupo de mortíferos, los cuales no hemos logrado atrapar. Malfoy alega ser inocente, asegura haber sido inculpado de dichas cosas, estará en prisión hasta que se haya encontrado si es inocente o culpable. Su hijo, el joven Draco Malfoy, como es de esperarse alega la inocencia de su padre e incluso intento atacar a uno de los magos que fue a su casa a apresarlo; ante su minoría de edad y poco conocimiento no se le han formulado cargos.- leyó Hermione todavía sorprendida ante aquella corta lectura.
-No me sorprendería que ese Lucios este apoyando a…ya tu sabes quién.- dijo Ronald encogiéndose de hombros.
-Lucius no es de fiar, pero…no sé si sea capaz de llegar a eso.- comento Hermione dudosa fijando sus ojos en Draco. Aun a través de aquel papel impreso podía ver en el rostro del rubio un matiz de integridad que antes no era capaz de ver; deseaba creerlo capaz de cualquier cosa pero algo dentro de su pecho le gritaba que no era lo que todos decían del.
-Yo si lo creo capaz, a él y también a Draco.- Sentencio Harry moviéndose hacia Hermione para contemplar la imagen que se movía en el frente del periódico.
-¡Chicos, alístense, deben irse a Hogwarts, ahora!- sentencio el señor Weasley entrando repentinamente al comedor.
-¿Qué ha ocurrido? – cuestiono Ronald poniéndose en pie.
-Tu padre y yo debemos irnos, ustedes no deben quedarse aquí sin protección.- explico la señora Weasley.
-¿Por qué la prisa? ¿No pueden esperar dos días para irse?- cuestiono Ginny.
-Se irán ahora, y es nuestra última palabra.- sentencio Arthur antes de salir del comedor, los jóvenes se quedaron sorprendidos mirando a Molly. La mujer bajo levemente el rostro y se acerco a los chicos para, con tranquilidad, explicarles lo que estaba ocurriendo.
-Se ha descubierto un nuevo ataque de Mortifagos cerca de aquí, creemos que no es muy seguro que estén aquí ante esta repentina lluvia de malas noticias. Con Lucius en la cárcel y este nuevo ataque hace apenas unas horas, el grupo necesita nuestro apoyo en la investigación. Los mantendremos al tanto, por ahora, alisten sus cosas. Es hora de regresar a Hogwarts.
Por ese motivo, los jóvenes de Griffindor habían llegado a Hogwarts antes de tiempo. Esto ocasionaría varios encuentros sorpresivos y situaciones que traerían consecuencias a largo y corto plazo. Quizás esta historia no sería la misma si ellos no hubiesen regresado dos días antes al colegio de magia y hechicería. Probablemente, no les estaría contando esta historia si Hermione no hubiese decidido salir a caminar por el campo de Quiddich aquella noche en la cual llegaron a Hogwarts luego de un ajetreado camino de regreso.
-¿Segura que iras sola?- le había cuestionado Ginny cuando ella dijo que iría a dar una vuelta por el campo de juego para relajarse un poco. "Si, subiré pronto" fue lo último que murmuro Hermione antes de irse.
Sus pasos precisos pero cortos la llevaron hasta aquellas gradas en las cuales muchas veces se había sentado a mirar a sus amigos u a apoyarlos en las competencias. Mucho había sufrido, reído, llorado, gritado desde aquellas viejas gradas, viviendo la emoción del momento junto a los demás que también apoyaban a sus equipos desde aquel lugar. Se sentó en lo alto de las gradas a mirar hacia el campo de Quiddich; la luna se alzaba imponente en el cielo, acompañada de centellares de estrellas. Los ojos de la castaña viajaron por todo el largo del campo hasta que fue consciente de que alguien estaba volando sobre su escoba.
A primera instancia no supo quien era ya que, la distancia y la vestimenta de quien fuese no le permitía relacionarlo con ninguna de las casas. Bajo las gradas lentamente hasta llegar a la ultima, y al llegar allí, apoyándose de la baranda que separaba las gradas del campo pudo ver a cierto rubio volando no muy lejos del suelo. Draco no le había visto, estaba demasiado pensativo y enojado, a tal extremo que aun cuando ella se detuvo a no mucha distancia, él seguía sin verla. Pasados algunos minutos el prefecto de Slytherin fue reduciendo el vuelo hasta que se hallo sobre el campo, se sentó y arrojo su escoba sobre la grama enojado.
Hermione lo observo desde lejos, lo vio sentarse y arrojar la escoba lejos y esconder su rostro entre sus manos; aquella posición tan indefensa hizo que su corazón diese un salto y que sintiese, por primera vez, pena por aquel joven arrogante que se veía devastado. Cruzo hacia el campo en silencio, dando pasos cortos y suaves para no llamar la atención del rubio hasta que fuese el momento. Cuando estaba por llegar a su lado, Draco escucho el crujir de la grama y se giro hacia ella. Sus ojos se encontraron inmediatamente y Hermione quedo petrificada donde estaba, aquella mirada gris la estudiaba con tanta profundidad que no sabía si debía avanzar o retirarse.
-¿Qué quieres, sabelotodo?- cuestiono Draco quitando de ella su mirada.
-¡Deja de ser un idiota arrogante por un momento! Sé que no estás bien.- le dijo Hermione terminando de dar el paso que le faltaba para sentarse junto a él.
-¿Viste el periódico, cierto? No quiero tu lastima, sangre sucia, estoy bien.- sentencio Draco sin mirarla.
-¡No es lástima, cabeza hueca! Deja de ser tan Malfoy por un momento.- le dijo Hermione dándole un pequeño empujón. Sabía que no se encontraba bien y le molestaba lo orgulloso que podía llegar a ser, solo quería mostrarle algo de apoyo aun cuando él no lo merecía.
-¿Qué quieres?- cuestiono Draco girándose a mirarla.
-Decirte que todo va a estar bien.- susurro Hermione con el corazón detenido, no sabía de dónde habían salido aquellas palabras, pero algo en su mente le gritaba que habían salido de lo profundo de su pecho aun cuando su raciocinio intentaba persuadirla que solo era producto de la lástima que le inspiraba el rubio.
-Guárdate la hipocresía para otro momento Granger.- comento Draco arrugando el rostro y girándose levemente para no mirarla. Si algo caracterizaba a los Malfoy era el orgullo y la arrogancia, no recibiría la lastima de nadie, no necesitaba a nadie para sentirse bien; solo quería estar solo.
-De verdad solo quería decirte…no lo se…no hay nada que decir…
-¡Por supuesto que no hay que decir! ¡Porque me odias, Granger, solo sientes lastima por mi! ¡Pero no tienes porque sentirla! ¡Porque yo estoy bien!- sentencio Draco poniéndose en pie y dando dos pasos lejos de la castaña.
Y allí estaba aquella capa protectora que se había lanzado encima desde el momento que supo que los Slytherins solo sabían causar dolor, aquel instante en el cual fue consciente de que su naturaleza era traicionar y odiar. Aquella capa protectora que le decía que los Leones Griffindor eran demasiado bondadosos, leales y buenos; que ellos no debían estar cerca de los Slytherins porque los podrían dañar. Era aquella línea invisible, la que ocasionaba que el rubio no permitiese que Hermione se acercara completamente, porque no quería causarle mayor daño, la quería cerca pero no demasiado; simplemente lo suficiente cerca como para poder contemplarla, pero lo suficiente lejos como para no lastimarla. Y era un juego difícil, porque no puedes controlar las emociones del corazón, no puedes impedir que el corazón se detenga cada vez que le ves; al final del viaje te das cuenta que el corazón no elige a quien amar.
-¡Si tan bien estas! ¿Qué haces aquí, solo?- cuestiono Hermione poniéndose en pie.
-No tengo por qué darte explicaciones de lo que hago.- sentencio Draco
-Y no te las he pedido, simplemente he sentido empatía por ti y me he acercado pero…si tanto quieres estar solo…- Hermione guardo silencio cuando unos brazos la rodearon apretándola con fuerza, la castaña estaba sorprendida.
Por un instante no sabía qué hacer, allí estaba la serpiente más arrogante, hiriente, desvergonzada, abrazándola como si se le estuviese escapando la vida entre las manos. Hermione se quedo inmóvil un momento y luego levanto los brazos y los deposito sobre la espalda del rubio. Él le abrazaba tan fuerte que la castaña podía sentir la respiración acelerada del rubio sobre su pecho, deseo por un instante poder ver el rostro del rubio, porque definitivamente jamás pensó verlo de aquella manera. Habían sido los segundos más cortos de su existencia, pero lo suficientemente largos como para sacarle un suspiro.
-No hables, Granger, arruinas todo cuando hablas.- susurro Draco.
-Tú arruinas todo cuando hablas rubio.- susurro Hermione, estaba tentada a empujarlo por haberle dicho aquellas palabras, pero debido al momento por el cual este estaba atravesando desistió de tal acción.
-Cállate, Granger.- susurro
-¿No puedes dejar de pelear conmigo, cierto?- cuestiono Hermione.
-No, no puedo…te necesito. – susurro Draco y se alejo dándole la espalda.
-¿Me necesitas? ¿A qué te refieres?- pregunto Hermione confundida.
-Nada, no me refería a nada.- susurro Draco acomodándose la camisa blanca.
-Claro, simplemente dices cosas extrañas y luego no explicas nada.- se enfado Hermione.
-Deberías dejar de estar pendiente a mí, Granger. No te conviene acercarte mucho a una serpiente como yo, podría lastimarte.- le amenazo Draco girándose a mirarla.
-Tranquilo, no me volveré a acercar.- susurro Hermione y se giro dispuesta a marcharse.
-No desaparezcas, sangre sucia, solo mantén la distancia.- le dijo Draco antes de alejarse.
- ¿Qué? ¡Espera Malfoy!- Hermione acelero el paso para alcanzarlo.
-Si te ven conmigo, tendrás problemas.- le dijo Draco mientras caminaba.
-El castillo está parcialmente vacio, y necesito saber que quieres decir con tus extrañas frases.- se exaspero la castaña.
-No quiero decir nada, solo vete a tu torre.- sentencio Draco
-¡Eres un insoportable!- sentencio Hermione antes de apresurarse y dejarlo atrás.
Draco la vio alejarse y se detuvo, aquel abrazo era lo que había necesitado desde la mañana, había deseado tanto ver a la castaña y al verla le había tratado igual que siempre. El no sabía tratarla diferente, esa era su manera de "quererla". Desde hace algunos meses se había percatado de aquel sentimiento que había nacido en su pecho desde hacía ya un tiempo. Cada vez que la veía leyendo, cada vez que la molestaba, cada vez que ella le gritaba cuanto lo odiaba; cada vez que ocurrían estas cosas él sentía que la amaba más. Amaba su inteligencia, su enojo, su poca paciencia, la cara graciosa que surcaba su rostro cuando estaba pensativa, enojada, o cuando quería golpearlo. De todas maneras se tenía que conformar con simplemente pelear con ella, porque una relación fuera de esta, seria en definitiva, una relación imposible.
-¡Granger!- grito logrando que esta se girase
-¡Que!- cuestiono algo enojada la castaña mientras el rubio se acercaba a ella a paso rápido y seguro.
-¿Por qué me has abrazado?
-Tú me has abrazado.- le dijo ella un poco mas enojada que al inicio.
-Y tú me has respondido.- le dijo el mirándola intensamente.
-Yo…tú y yo no podemos estar más de un minuto juntos Malfoy, terminaremos matándonos, me iré por mi lado, te irás por el tuyo… y todo…- un beso en la mejilla había detenido sus palabras y la había dejado completamente sorprendida.
-También te odio, castaña.- susurro Draco en su oído antes de tomar el camino que llevaba a las mazmorras.
-Yo…no te odio Malfoy.- susurro para sí misma Hermione aun petrificada minutos antes de comenzar a subir las escaleras en dirección a la torre Griffindor.
Cada paso la mantenía mas confundida, se sentía sumergida en un profundo caos que no la llevaba a ningún lado. Tan sumergida se encontraba que no fue consciente de una sombra que cruzo hacia las mazmoras detrás del rubio, tampoco se percato del extraño silencio de los cuadros y de las voces algunos compañeros a lo lejos. Incluso cuando cruzo la puerta de la señora gorda y un chico comento sobre lo ocurrido con Lucius la castana no dijo nada; tal pareciera que no le habia escuchado. Fue al llegar a la sala, al encontrarse con sus amigos que salió de aquel viaje en el cual se habia sumergido.
-¡Hermione! Al fin llegas, estábamos a punto de ir a buscarte.- dijo Harry cuando la vieron llegar.
-¿Qué ocurre?- pregunto Hermione confundida
-Dumbledore acaba de hablar con nosotros, al parecer otro alumno ha creido ver a un minotauro rondando las mazmoras. Dumbledore nos pidió que estuviésemos al pendiente, no le hemos dicho lo que ocurrió contigo, pero creemos que deberíamos hablar con Hagrid y hacer algo al respeto; quizas el podria ayudarnos.- le dijo el pelinegro acomodándose los espejuelos.
-Es buena idea.- susurro Hermione intentando concentrarse en lo que le decían.
-¿Estas bien? Te noto extraña.- comenzo a decir Ronald mirándola con el seño fruncido.
-¡Si, estoy bien! ¿Qué podria pasarme?- pregunto Hermione dejando salir una risa nerviosa.
-Te noto extraña, como pensativa, no estaras… ¿No será por Cedric, cierto? No quisiera tener como cuñado a ese bobo.- le dijo Ronald dejando salir una risa.
-¿Cedric? ¡No! ¡Para nada! ¡No es Cedric!- dijo Hermione negando repetidas veces con el rostro.
-¿Quién es entonce? Puedes confiar en nosotros, Herms.- le dijo Harry sujetándole las manos.
-Es…
-¡Es Draco Malfoy! ¡Dumbledore lo acaba de encontrar en las mazmoras muy herido!- grito un joven de catorce años atravesando la puerta de la señora gorda.
-¿Qué dices?- lo detuvo Ronald.
-Draco Malfo, Draco Malfoy.- siguió repitiendo el joven nerviosamente.
-¿Qué paso con el?- pregunto Harry intrigado.
-Lo llevaron a la enfermería, no se nada, solo que Dumbledore lo encontró en las mazmoras herido.- dijo el joven antes de safarse de las manos de Ron y seguir corriendo gritando las nuevas a todo el mundo.
-¿Malfoy herido?- cuestiono Harry confundido.
-Debemos ir a ver.- sentencio Hermione decidida a salir de la sala.
-¿Ir a ver a Malfoy? ¡Te has vuelto loca, Hermione! Nos sacaría a patadas.- le dijo Ronald deteniendo sus pasos.
-Bueno…tienes razón pero, deberíamos ir. Esto del minotauro, mortifagos y ahora esto, creo que deberíamos estar informados; Dumbledore debe estar allí.- dijo Hermione intentando convencerlos, y de paso convencerse a sí misma de que no estaba preocupada solo por Malfoy, simplemente necesitaba llegar al fondo de todo eso.
-Tienes razón, vamos.- dijo Harry
…. To be continue….
"Somos imposibles pero aquí estamos, siendo imposibles juntos y dejando lo posible para otro día."
¿Qué os ha parecido? ¿Comentarios, sugerencias, hipótesis? ¿Cómo creen que este Draco? ¿Qué le habrá ocurrido? ¿Aceptara la visita del trió?
