Disclaimer Nada me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es Ginny W31, yo solo hago la traducción.
Nota de la traductora: Hola a todos (as) me imagino que se sorprenderán por que estoy actualizando al día siguiente, pero la razón por la que lo estoy haciendo es por que estoy feliz. Como les comente ayer, me habían plagiado la traducción de "Demasiado Tarde" Y con la ayuda de Erica Castello, sus amigas y varias de ustedes, acabamos de ganar una batalla contra el plagio y borraron mi traducción hace unos momentos. Así que solo me queda darles las gracias por todo el apoyo que me dieron y esta es mi única forma de agradecerles por toda su ayuda. Así que Erica esta capitulo esta dedicado a ti niña y muchas gracias por todo.
Ale Snape Li.
Capitulo 4
"Y te lo estoy diciendo…"
Ángela se dio cuenta cuando contuve el aliento mientras veía al hombre de cabellos broncíneos parado al frente.
"¿Qué sucede?" Me susurro.
"¿Quiénes son?"
"Emmett y Edward Cullen."
"Entonces, ¿los dos son hijos del doctor Cullen?" En este momento yo ya sabía la respuesta a mi pregunta. El ver a Edward parado junto a él. Definitivamente sabia que Emmett era el hombre que había visto en el bar esa noche, solo necesitaba la confirmación de Ángela y rápidamente me la dio.
Mi corazón comenzó a latir con rapidez y trate de calmar mi respiración.
"Bella ¿Te sientes bien?"
Asentí, pero ahora estaba tratando de pensar en una forma de salir de la habitación sin que nadie se diera cuenta, y cuando di un vistazo, me di cuenta que eso seria imposible. Ya todos los invitados estaban sentados, y si yo me levantara todos lo notarían. En eso la música comenzó y por el pasillo entro la procesión. Rápidamente reconocí a la mujer bajita con el cabello negro. Era elegante, ágil... y completamente hermosa. Pero aunque era hermosa, no podía compararse con la novia que le seguía en brazo del que supongo era su padre.
La novia estaba impresionante. Delgada, escultural y llevaba la cabeza en alto, su cuerpo era precioso y obviamente ella lo sabia.
"¿Cómo se llama?" Le susurre a Ángela
"Rosalie Hale."
Hale, ¿Hale? Reconocía ese nombre, pero no lograba ubicarlo, empecé a exprimir mi cerebro para resolver ese misterio.
La ceremonia comenzó y pase todo el tiempo viendo al padrino que prestando atención a la ceremonia. Y mientras lo veía rezaba por que él no girara su vista y no me viera.
Quería que él me viera, para ver el destello de reconocimiento en sus ojos. Pero en mi fuero interno sabia que la boda de su hermano no era el mejor lugar para discutir lo que estaba sucediendo.
Mientras seguía viéndolo, pensé en varios escenarios para que él me viera y le dijera la noticia, la boda termino y yo casi ni cuenta me di. En cuanto el padre de Ángela los convirtió en marido y mujer y vi como Emmett besaba a su hermosa novia… y después cuando caminaron por el pasillo, seguidos de cerca por Edward y su hermana.
Estaba completamente hipnotizada por su sonrisa mientras él se inclinaba hacia su hermana que era bastante mas bajita que él y ella le susurraba algo, la atención de los dos estaba fija hacia donde caminaban.
"Él realmente es apuesto ¿Cierto?" Ángela me pregunto.
Sentí mis mejillas arder y quite mis vista de Edward. "Umm si lo es."
Ángela rió suavemente. "Vente, vamos a la recepción y comamos algo."
"Oh, no, en serio yo ya debería de irme." La recepción seria el último lugar donde yo debería de estar. Necesitaba irme a casa. Ya después haría algo de investigación y conseguiría el teléfono de Edward Cullen.
"Por favor" Ángela me rogó. "Odio ir a este tipo de eventos. Necesito alguien con quien hablar. Kate se la va a pasar bailando con Garrett todo el tiempo."
"¿No conoces a alguien? Después de todo estas invitada." Podía sentir como mi resolución empezaba a menguar.
"El doctor Cullen y mi papa son amigos de toda la vida, y los conozco a todos, pero me invitaron por mis padres no por mí."
"Ya veo." Suspire. "En serio Ángela debería de irme a casa."
"Por favor Bella. El lunes por la mañana te prometo que te llevo un té de limón de Starbucks que tanto te gusta. Por favor. Solo un ratito. Comemos algo, esperamos a que partan el pastel y después ya te vas."
Me debatía internamente ya no podía resistirme más a Ángela. "Bien." Dije derrotada. "Vamos."
Como la mayoría de las mujeres de mi edad yo ya había estado en muchas bodas. Pero ninguna se comparaba con la recepción de los Hale-Cullen. No había una mesa larga llena de quesos y galletas saladas. No había una mesa de buffet con platillos como enchiladas de pollo ni carne molida y puré de papas. No, esto era a lo grande.
Los meseros era rápidos y atentos y la comida era excelente: había filete Wellington con papas sazonadas y puré de calabaza, complementado con champán. Yo tome agua. Me senté en la mesa de Ángela, Kate y su marido Garrett. Kate se veía feliz de verme ahí, pero admito que me sentía mal por estar de colada en la boda de unos extraños. Por supuesto ella me dijo que a nadie le importaría. Aun así yo me sentía incomoda.
Escuche los brindis que dijeron la dama de honor y el padrino. Incluso Kate comento lo completamente paralizada que yo parecía con Edward Cullen. Cuando él decía su discurso, aunque las palabras no me decían absolutamente nada sus ojos vagaban por todo el lugar. Cuando vio hacia mi dirección, casi puedo jurar que me reconoció, pero no hubo ni un titubeo en su discurso, solo una pequeñísima pausa y después siguió su mirada por todo el salón.
Finalmente cortaron el pastel y Ángela insistió en que comiera un poco, pero tendría que esperar que los meseros lo sirvieran. Cuando empezaron a servirlo, la música comenzó a sonar, los novios bailaron su primer baile como marido y mujer. Cuando terminaron yo finalmente ya estaba comiendo el pastel y Kate y Garret se habían ido a bailar.
"Bella." Ángela dijo y dejo su tenedor sobre el plato. "Voy al baño, prométeme que no te vas a ir hasta que regrese."
Asentí con la cabeza y espere pacientemente a que regresara, comí otro pedazo de chocolate de mi pastel. Por supuesto estaba delicioso. Suave, húmedo, esponjoso, dulce sin llegar a ser empalagoso.
"¿Has leído algún libro bueno últimamente?"
Salte y gire mi cara para ver quien me estaba hablando. Él estaba de pie a mi izquierda, con esa sonrisa torcida que había visto otra vez. Sin embargo su mano estaba justo encima de mi hombro como si se debatiera en tocarme o no.
Tragué con fuerza, forzando a mi corazón a no salirse de mi pecho mientras lo veía.
El silencio reino entre nosotros y él bajo su mano y empezó a ver hacia otro lado. "Uh, lo siento yo…"
Lo sujete de la manga de su esmoquin y rápidamente trate de recomponerme. "Edward, por favor toma asiento. Solamente estaba sorprendida."
Él se sentó a mi lado en la silla de Kate. Pero la incomodidad y la tensión seguían presentes, mientras yo empezaba a jugar con mi pequeño bolso, lista para retirarme en cualquier momento.
"No pudiste sorprenderte tanto." Empezó a hablar. "Obviamente sabias que estaba aquí."
"Si, pero no sabia, que tu sabias que yo estaba aquí o si me habías reconocido. Incluso si lo hicieras, no sabia si vendrías a hablar conmigo."
Edward me lanzo una mirada misteriosa. No podía decir si estaba enojado, confundido o solamente sorprendido por mi declaración.
El silencio siguió entre nosotros mientras continuaba viéndolo de reojo. Cuando lo cache haciendo lo mismo, sentí como las comisuras de mi boca se formaban en una sonrisa. Aparentemente ese era el tipo de cosa que estaba esperando. Lo escuche respirar profundamente y vi como paso sus dedos por su cabello.
"Nunca me llamaste."
Mi estomago se estremeció. "Lo se. Yo, perdí tu numero."
El solamente hizo un movimiento con la cabeza. No estoy segura si me creyó o no. "¿Y que es lo que estas haciendo aquí?"
"Me mude a Seattle."
"¿Lo hiciste? Eso esta… bien. Pero a lo que me refiero es ¿que es lo que haces aquí?"
No estaba segura a que se refería exactamente. ¿Era algo malo que me hubiera mudado a Seattle? ¿Acaso pensó que no lo llame, pero que en lugar de eso decidí acosarlo?
Claramente vio la confusión en mi rostro. "¿En la boda de mi hermano?"
"Oh, estaba en el restaurante almorzando. Y cuando me iba me encontré a Ángela que insistió a que la acompañara a la boda. Su cita le quedo mal o algo así y no quería estar sola."
"¿Conoces a Ángela?" Otra vez se vio confundido. Aunque la insinuaciones de irritación se esfumaron de su cara y lo hacia verse tierno.
"Ella es mi asistente."
"Que pequeño es el mundo."
Asentí con la cabeza, no pude evitar que una sonrisa se formara en mi cara. Había algo en él. No sabía como describirlo, pero me sentía contenta y cómoda con su presencia. Era una conexión que nunca había experimentado con nadie y tratar de pelear contra ella no era fácil por que solo hacia que me sintiera estresada y ansiosa. Sin siquiera pensarlo mi mano se estiro y tomo la suya, lo vi sonreír tranquilamente. La tensión de sus hombros desapareció y sujeto mi mano con fuerza, y me miro como si fuera un salvavidas para un hombre que se estaba ahogando.
"Hola Edward." Ángela saludo cuando regresó a la mesa. Me miro confundida cuando noto la mano de Edward y la mía entrelazadas. Después de todo, yo antes le había preguntado por el nombre de Edward.
"Ángela me alegra que nos pudieras acompañar." Le dijo antes de mirarme y apretarme mi mano.
Algo en mi expresión alerto a Ángela por que rápidamente se disculpo para ir al bar por algo de tomar, nos ofreció traernos algo. Edward y yo declinamos educadamente su ofrecimiento y nos dejo solos otra vez.
"¿Te gustaría bailar Bella?"
Mi expresión cambio y mi estomago se estremeció. "Ummm, no bailo."
Era cierto, yo soy completamente torpe. Pensé que se hubiera acordado de eso. Aunque no hubieron muchas veces que me tropecé aquella noche, la mayor parte de la noche me la pase contra la pared u horizontalmente. Aunque me las arregle para tropezar una vez de camino hacia la ducha…
Sacudí mi cabeza tratando de alejar las imágenes que me estaban invadiendo la mente. La cuestión no era recordar la increíble noche que pasamos juntos. Era que yo no sabía como podía evitar decirle sobre mi embarazo si llegáramos a bailar juntos. Este no era el mejor lugar ni el momento para decírselo, aunque en este momento tampoco sabia como poder salir de esto. Lo que podría pasar es que Ángela, Kate, Garrett, demonios incluso el doctor Cullen, se me acercaran y me preguntaran como me sentía, y en ese momento todo se iría al infierno. Y no solo eso, ¿como se supone que podría zafarme de esto? Y no es que se notara demasiado, pero alguien que supiera, podría notar la protuberancia de mi vientre. Eso era lo que exactamente me estaba preocupando cuando Ángela me había convencido de entrar a la maldita recepción con ella.
"Por favor." Me dijo suavemente y se reclino hacia mí. Me perdí completamente en su mirada y con su intoxicante olor.
Me tomo hasta la última gota de mí ser, el poder negar con la cabeza.
Se inclino todavía más hacia mí y me susurro seductoramente, "Recuerdo que nosotros podíamos bailar perfectamente juntos."
Mis mejillas se ruborizaron. "Yo no recuerdo que bailáramos."
"Algunas personas lo consideran bailar. La forma en que movías tu cuerpo era totalmente erótico. Baila conmigo Bella. No hay nada que desee mas que tenerte cerca de mi cuerpo otra vez."
Oh Dios. Mi corazón parecía que quería salirse de mi pecho y mi respiración se acelero. Apenas y podía pensar, pero los pensamientos que tenía eran una mezcla de mi corazón diciéndome que pertenecía a cualquier lugar donde este hombre estuviera, y mi cabeza me decía que había un asunto más importante que tratar en este momento.
Estaba luchando contra el pánico, pero realmente no sabía contra cual pánico era mi lucha, por un lado era una frustración sexual o por el otro era miedo. De repente todas las emociones me envolvieron y causaron que mi estomago diera una sacudida. "Uh, Edward tengo que…" Pero no pude terminar la frase, me levante de repente y camine tan rápido como pude hacia el lobby y hacia el baño. Ni siquiera me di cuenta si él me siguió. Pero en menos de treinta segundos estaba encerrada en el cubículo del baño, sudando y luchando para asegurarme que mi almuerzo siguiera en el mismo lugar.
Pero perdí la batalla.
En cuestión de minutos escuche la puerta del baño abrirse y el pánico se apodero de mí, me preguntaba si Edward era del tipo de hombres que se animaba a entra a un baño de mujeres.
"Bella, ¿Te encuentras bien?"
Suspire aliviada. "Si Ángela, por favor, solo dame un minuto."
No dijo nada y yo le jale al baño, trate de calmarme y salí del cubículo. Inmediatamente fui hacia el lavamanos me moje la cara y saque una pastilla de menta de mi bolsa para quitar el sabor de mi boca.
Ángela me dio una toalla de papel para que me secara la cara. "¿Me vas a decir que es lo que esta sucediendo?" Me pregunto sin rodeos.
"No, no es nada. Solo que no me siento bien."
"Edward estaba muy preocupado cuando regrese a la mesa."
La vi fijamente por el espejo. "¿Qué fue lo que le dijiste?"
Inclino la cabeza, me vio inquisitivamente y me respondió. "Solo que últimamente no te estabas sintiendo muy bien."
"¡Oh!"
"¿Hay algo que debería de saber?"
Negué con la cabeza. "No. ¿Me puedo ir ya?" Le pregunte.
"Por supuesto."
Salimos del baño y mis ojos vagaron por el lobby buscando un cabello cobrizo. No lo había. Perfecto necesitaba irme.
"¿Bella?"
"¿Hmm?"
"Olvide mi bolsa. Crees que pueda regresar y…"
"Yo puedo irme a casa. Te llamo después."
"No por favor. Realmente necesito una platica de mujeres"
La mire por unos segundos, confundida por su declaración. Y por primera vez me di cuenta que no se veía completamente ella. Se veía incluso deprimida. Entonces recordé lo que me dijo cuando la encontré, la habían plantado. Internamente suspire. "Por supuesto Ángela. Te espero."
"Gracias, regreso en un momento."
Me sonrío y camino de regreso al salón. Realmente no quería quedarme. Si me iba sabia que me entendería, pero ella había sido un gran apoyo las últimas semanas, que sentía que se lo debía. Pero estaba preocupada de platicar de cosas personales. Tendría que encontrar mis propias respuestas para poder satisfacer las preguntas que vi en su mirada, con respecto a mi reacción con Edward.
Me sentía desgarrada.
Cruce mis brazos sobre mi pecho, me recargue contra la pared y cerré los ojos, respirando profundamente. Solamente necesitaba llegar a casa y reponerme. Luego casualmente le pediría a Ángela o a Kate el teléfono de Edward y trataría de hablar con él la próxima semana.
"¿Te sientes mejor?"
Abrí los ojos justo cuando Edward alargaba la mano y acariciaba mi frente y después mi mejilla.
Asentí con la cabeza y pelee con la necesidad de recargar mi cara contra su mano.
También perdí esa batalla.
"Bella, si quieres que te deje sola, solo dímelo. Pensé que estabas tan atraída a mí, como yo de ti. Yo esperaba que…" Su voz se apago mientras quitaba su mano de mi cara y la pasaba por su cabello completamente nervioso. "Esperaba que me llamaras."
"Perdí tu numero." Le dije otra vez sin convicción. En el fondo de el bote de basura. Agregue para mí. ¿Por qué hice eso? Oh si, por que él se fue cuando yo seguía durmiendo y dejo una nota como si fuera solamente un consuelo sexual.
Y fue cuando lo sentí; fue un golpecito en mi abdomen. Las pasadas dos semanas había empezado a sentir como si tuviera mariposas en el estomago, pero definitivamente esto fue un golpecito. Contuve el aliento y sin pensarlo, mi mano voló inmediatamente a mi vientre, aunque sabia que de ninguna forma el movimiento se vería por fuera, aun no.
"¿Bella?" Me pregunto y su mano cubrió la mía e inmediatamente se alejo. Sus ojos buscaron los míos, pude ver el dolor en su cara; se veía como si lo hubiera pateado en la ingle. "Pensé que…" Negó con la cabeza "Supongo que me equivoque." Murmuro por lo bajo se dio la media vuelta para irse.
"Edward, espera." Lo llame y lo alcance. "No es lo que piensas."
"¿Qué? ¿Me vas a decir que no estas embarazada?" Me pregunto y se giro para enfrentarme.
"No, no estoy tratando de decirte eso."
"No hay nada mas que decir. Mira Bella, me gustas, pero no perdono la infidelidad y por supuesto no comparto."
"No lo entiendes. Lo que necesito de decirte es... lo que trato de decir es que es tuyo." Soné desesperada. Él fue tan tierno y calmado hace unos momentos. Me sentí derritiéndome por sus palabras. Completamente enamorada… y totalmente aturdida.
Cuidadosamente vi su cara y su expresión cambio de sorprendido a enojado, e inmediatamente di un paso atrás.
"¿A que te refieres con que es mío?" Siseo, inclinándose hacia mí y acortando la distancia entre nosotros.
Mis ojos vagaron por el lugar, fijándome en las puertas del salón donde había algunos invitados platicando y las puertas estaban abiertas. Fue cuando note a Ángela que se acercaba a nosotros y en su mirada había preocupación.
"¿Podemos hablar de esto en otro lugar?" Le pregunte señalando a Ángela con la cabeza.
"Bien"
Salí del hotel hacia el estacionamiento con Edward a mi lado. Cuando llegue a mi auto me gire hacia él.
"Lo lamento."
"¿Y que se supone que lamentas? ¿Y eso se supone que sirve de algo?"
"¡No hay más que pueda decir! ¿Que es lo que quieres que diga?"
"¿A que carajos te refieres con que es mío?"
"¡Exactamente a lo que suena!"
"¿Por qué clase de estúpido me estas tomando? ¡Ni siquiera te conozco! ¡Y te apareces en la boda de mi hermano, nada mas y nada menos que a anunciarme que estas embarazada de mi hijo! ¿Qué te hace pensar que te voy a creer semejante disparate?"
No pude evitarlo. Estaba enojada y herida, y como resultado las lagrimas empezaron a salir de mis ojos, aunque trate de retenerlas parpadeando. "No vine a arruinar nada. No sabia que era la boda de tu hermano hasta que los vi a los dos, pero en ese momento si me hubiera ido hubiera llamado la atención. Y no se como podrías creerme. Tienes razón en eso, no me conoces. ¡Pero yo me conozco y resulta que la única persona con la que me he acostado en el último año has sido tú!"
"Si, le creo a la mujer que hace bromas sexuales con su colega como si tuvieran una relación intima y después me invita a su habitación."
"No es de tu incumbencia, pero jamás he tenido relaciones sexuales con Mike."
"¡Tenias una caja de condones en tu maleta!"
"¡Pues tu no traías ninguno!"
"¡Por que yo no me estoy acostando por todos lado!"
"¡Pues yo tampoco! Si tenía los condones en mi maleta es por que viajo mucho. Y siempre han estado ahí. ¡Soy cuidadosa y definitivamente no soy estúpida!"
Respiro profundamente y yo hice lo mismo. Obviamente gritarnos el un al otro no nos llevaría a ninguna parte.
"Si todo lo que dices es verdad Bella, entonces ¿por que no me llamaste? ¡Esto no es el tipo de cosas que le ocultas a alguien!"
"No tenia tu número de teléfono."
"No me salgas con eso otra vez. Te deje mi número y tu no te ves del tipo de mujer que pierdan las cosas."
"Bien," Gruñí. Si quería la verdad, con un carajo se la iba a decir. Ya no había nada que ocultar. "Tire la estúpida nota a la basura. Edward no soy del tipo de mujer que le gusten las relaciones de 'solo sexo' que era lo que parecía que querías."
"¡Nunca dije eso!" Se enfureció otra vez.
"No, solamente te fuiste cuando yo seguía dormida, cuando la noche anterior me dijiste que tenias los siguientes dos días libres. Y tú nota solo decía que te llamara para ver si nos 'podíamos juntar otra vez.' Sin mencionar que dejaste la nota bajo un condón sin usar."
Horror cruzo brevemente sus ojos, antes de que su expresión se volviera dura otra vez. "Jamás quise decir eso." Dijo con los dientes apretados.
Quise preguntarle que quiso decir exactamente, pero negué con mi cabeza, simplemente no quería desviar la conversación en este momento. "Mira todo se reduce a que no tenia tu número telefónico. No sabía tu apellido. Nada." Estaba empezando a sentir la desesperación me consumía. Quería que él lo supiera. Quería que lo comprendiera. "Estuve viendo en el periódico los anuncios de boda y compromisos, esperando que pudiera reconocer a tu hermano o a su esposa, y comenzar de ahí para ver donde podría encontrare. Hoy ya me iba cuando me di cuenta que mi idea era estúpida y no me ayudaría de nada, cuando me encontré con Ángela y me rogó que la acompañara a una boda. En realidad nunca intente ir a la boda de tu hermano. Todo lo que quería averiguar era tu apellido y así podría encontrarte."
Me mordí la lengua, casi admito que estaba punto de ir a la oficina del doctor Cullen el lunes, para pedirle a Ket que me ayudara a localizarlo. La idea que me imagine en mi mente, de repente me estaba horrorizando.
Edward simplemente me esta viendo fijamente, sus ojos estaban llenos de furia u odio, emociones se veían tan claramente que era como si las hubiera dicho en voz alta. Yo creo que en este momento ya no importaba lo que dijera. Ciertamente él no estaba de ánimos de escuchar nada más o de tratar de ser razonable. Sin mencionar que yo no sabía nada sobre su temperamento y para ser honestos me asustaba un poco.
Apenas era capaz de mantener mis propias emociones bajo control, así que hice la única cosa que pensé que podría ayudar. Metí la mano a mi bolsa buscando a tientas hasta que encontré una tarjeta de citas, tome la pluma y rápidamente anote mi celular por atrás, y se la entregue.
"Ese es mi celular. Llámame cuando quieras hablar."
Edward simplemente me fulmino con la mirada. Así que se la entregue y le señale la información que tenia. "Esa es mi cita para el ultrasonido, es en dos semanas. Si quieres ir para que veas que la fecha concuerda, eres bienvenido de hacerlo." Era lo último que podía hacer. Tal vez lo único que necesitaba era tiempo para procesar la información y comprobar que mi alegato era legítimo.
Él estaba completamente inmóvil, apretaba los dientes y una de sus manos estaba cerrada en puño hasta que sus nudillos estaban completamente blancos.
No podía negarlo, estaba asustada.
Con mis manos temblorosas, me limpie las lágrimas que recorrían mi cara. Tenia que largarme de aquí. "La bola esta de tu lado Edward." Fue lo único que dije cuando me subí a mi auto y lo deje solo en el estacionamiento. Mas tarde llamaría a Ángela.
Continuara…
Nos leemos la próxima semana y gracias por leer.
Ale Snape Li :)
