Gracias por el apoyo a mis lectoras, agradezco los comentarios a las cosas feas, ando muy oxidada en estas cosas, espero mejorar y les invitaré a leer las nuevas cosas raras que se me ocurran.

Epílogo

La luz del sol se coló entre las cortinas claras de Víctor; el ruso despertó a duras penas, estaba bastante cansado e increíblemente satisfecho... Resultó que Yuuri cuando se le dio la oportunidad se desempeñó como una fierecilla en la cama. El pentacampeón le miró, aun se encontraba dormido con una expresión de lo más feliz en su bonito rostro y lo rodeaba por la cintura con sus brazos delicados.

Víctor recordó con un sonrisa plena la noche anterior. El estar dentro de su Yuuri fue una de las pruebas más grandes a su autocontrol y paciencia pero valió la pena al verlo entregado, dulce, a su merced. En cambio, cuando el japonés lo tomó a él pudo notar un fuego y una pasión que le hizo deshacerse, jamás entre todos los amantes que tuvo se sintió tan deseado y atesorado como lo hizo con Yuuri.

********Flash back**************

Yuuri era el amante inexperto con más sensualidad del planeta, a los pocos segundos de que Víctor se le insinuó el japonés le empujó a la cama, mientras se besaban apasionadamente. Sin embargo, ese arranque pasional se estancó momentáneamente, el ruso supo sin necesidad de verlo que su amor estaba sonrojado como un tomate, excitado de nueva cuenta y se le notaba el nerviosismo a flor de piel por no saber como proceder adecuadamente.

El pentacampeón se sintió identificado, la primera vez siempre eres un desastre, esperando cumplir expectativas ajenas y conteniendo tus "impetus" para no quedar en vergüenza ante la otra persona. El ruso había pensado en dejar hacer a Yuuri lo que deseara pero eso esperaría para las siguientes ocasiones, debía aumentar la confianza de su amor primero tomando las riendas de la situación.

Se separó del beso y miró a Yuuri de manera coqueta, se liberó de su peso y volvió a colocarse sobre el patinador a horcajadas mientas restregaba la erección del japonés contra su entrada. La mirada de sorpresa de su Yuuri no tenía precio, seguramente pensaba que se arrepintió y volvería a tomarlo sin darle la oportunidad a él, craso error.

—Tengo ganas de que me hagas muchas cosas Yuuri, pero quiero enseñarte estando arriba para que me tomes ¿me dejarás?

Víctor no se esperó que Yuuri volviera a tumbarlo en la cama con el ceño fruncido. —¡No!¡es mi turno Víctor! quiero demostrarte que puedo hacerte sentir bien también.

Acompañado de esas firmes palabras Yuuri comenzó a masturbarlo con brío, eso si que era erótico e interesante. Sintió una mordida en el hombro, vaya... quizá había subestimado la tenacidad del japonés.

Perdido por unos minutos en las caricias un poco agresivas el ruso no se esperó (sin previo aviso) ser colocado en una posición por demás exhibicionista. Yuuri era bastante fuerte, lo sintió darle la vuelta acomodándolo de rodillas y palmas sobre la cama, sonrío de manera traviesa mientras volteaba a mirar de reojo al japonés. Aparentemente había fantaseado mucho con esto, lo dejaría ser.

Víctor sintió como Yuuri lo apretaba por las caderas y le restregaba su excitación sobre la piel, al mismo tiempo pudo notar como mordía su nuca... Efectivamente, su amor quería hacer esto y se notaba. Las manos de Yuuri de deslizaron por sus piernas y separó sus muslos mientras olfateaba la piel de su cuello, una corriente electrica viajó por toda la espina dorsal del ruso, fue genial.

Cuando Yuuri tomó el miembro de Víctor para estimularlo a la par de sentir deslizarse unos dedos traviesos en su interior supo que su alumno sería algo rudo, no porque no le importase su estado, sino que su desesperación le nublaría el juicio. La premura y el deseo se sentían sobre el actuar de Yuuri, jadeaba de la excitación cerca del oído de Víctor mientras besaba su cuello, sus hombros y eso los enloquecía a ambos.

Cuando el japonés dio con la próstata del pentacampeón éste saltó de la impresión, lo hizo pronto, era un excelente aprendiz. Minutos pasaron y Víctor comenzó a desesperarse, otra vez se había equivocado, el japonés se estaba tomando su tiempo, era meticuloso y paciente, quería volverlo loco.

—¡Ahh! Yuuri, basta ¡lo quiero ya!

Sin respuesta alguna su amor comenzó a penetrarlo muy lentamente, podía sentir la presión en su interior, había pasado un largo tiempo desde que alguien estuvo de esa manera con él. Al terminar de entrar Yuuri dio un certero toque de nuevo en su interior, se estremeció.

El vaivén poco a poco fue en aumento, los gemidos de ambos iniciaron, cuando Yuuri lo sintió propicio y sin previo aviso atacó su interior sin piedad. Gritó con sorpresa... Tan apasionado, tan maravilloso, la manera en que su amor pellizcaba sus pezones y lo tomaba por las caderas para ir todo lo adentro que podía era demasiado para él.

—Yuuri, ¡eres tan bueno! ¡Aah!¡eres increíble! —El halago no era exagerado, el muchacho le estaba dando un gran placer, sentía como en vez de menguar su energía sus palabras provocaron que el ritmo aumentara... Nada mal.

— Víctor ¡te amo! —Demasiado para Víctor, esas palabras dichas a su oído provocaron que su interior se contrajera, no lo esperaba aún pero sintió a Yuuri terminar dentro de él. El grito de placer que dio el japonés cuando encontró su clímax fue una absoluta delicia.

El ruso todavía no se había corrido. Yuuri volvió a darle la vuelta, el asunto le daba un poco de gracia, aparentemente al japonés le gustaba tratarlo como una muñeca de trapo. Por primera vez volvió a ver a los ojos a su amor, estaba absolutamente rojo y adorable.

El japonés le besó con pasión y volvió a masturbarlo, no le dio tiempo ni de responder a su boca. Segundos después el ruso sintió como succionaba su cuello, muy pronto estuvo a punto de terminar. El pentacampeón estaba absolutamente perdido en las atenciones maravillosas de Yuuri, seguramente le daba un espectáculo digno de pornografía, gimiendo y jadeando para él.

Una vez que Víctor alcanzó la cúspide de su pasión con un grito y se recobró lo suficiente pudo leer con mayor facilidad las expresiones de Yuuri, su amor parecía avergonzado por algún motivo. El ruso sabía que no debía presionar, solo esperar a que sacara lo que le preocupaba.

—Víctor, lamento haber acabado antes de tiempo... Intenté lo mejor que pude. —El ruso no pudo evitar suspirar y sentir ternura, Yuuri estuvo fenomenal y pensó que su desempeño fue malo, nada más alejado de la realidad.

Para ser su primera vez se acoplaron muy bien el uno al otro. El pentacampeón debía hacerle saber a su amante lo mucho que lo disfrutó, acarició dulcemente la mejilla contraria y le dedicó su sonrisa satisfecha.

—Yuuri, quiero que entiendas lo siguiente... Estuviste increíble, tan bueno fuiste que ahora no puedo esperar a que ambos nos retiremos para no salir de esta cama, salvo para comer y asearnos. Quiero que estemos juntos haciendo el amor hasta ser ancianos y lo único físico que podamos realizar sea tomarnos de las manos y contemplar los días pasar.

El sonrojo de Yuuri creció, abrazó a Víctor ocultando su rostro en el cuello ajeno. —Víctor, no te burles de mi, estoy seguro de que pudo ser mejor.

—Fue maravilloso amor mío, jamás me había sentido así de bien, cada vez será mejor y estoy seguro que lograrás en algún momento que me desmaye de placer. Por cierto, no esperaba que me pusieras en esa posición la primera vez, eres más atrevido de lo que esperaba Yuuri. —El tono jocoso del ruso provocó que un sonrojo aún más brillante se formara en el rostro del japonés, de nueva cuenta parecía que quería esconderse bajo la tierra. —Víctor, creo que si veía tu cara no habría durado ni treinta segundos.

El ruso rió de buena gana, el japonés se sentía avergonzado pero muy franco a la situación, era hora de preguntar algunas cosas. —Yuuri, no es que resulte más que obvio pero quiero escuchar una respuesta ahora ¿te gustaría ser mi pareja?

Yuuri se separó del abrazo, le miró con los ojos más brillantes y bellos del mundo mientras volvía a hundirse en el cuello de su amante con fuerza. —Claro que si, Víctor, te amo.

En medio de esa declaración el corazón de ambos dio un vuelco de júbilo, la sensacion de saberse uno del otro tan palpable, tan real.

************Fin del Flash Back******************

Víctor se sentía maravilloso, no le apetecía salir hoy, no tenía ganas de ir a ver al español. Lo más tranquilamente posible salió de entre los brazos de su amante para vestirse con sus pantalones como mínimo y localizar el celular de Yuuri.

Encontró el teléfono en el sillón, lo habían abandonado ahí la noche anterior cuando atacó al japonés antes de iniciar su faena sexual en el cuarto. Tomó el celular y lo desbloqueó, solo quería copiar el número de Alberto, una vez que agregó al médico como nuevo contacto de Whats App inició la conversación.

Hola Alberto, habla Víctor. Me temo que no nos será posible verte hoy, en la noche nos surgió un imprevisto y por ello el paseo se suspenderá. Te ofrezco disculpas por mi mal humor de ayer, también espero que me pases la dirección de tu hotel para mandarte el autógrafo y compensarte lo grosero que fui.

Víctor esperó un poco pero al ver que no respondía decidió escribir por el mismo medio a Yakov.

¡Hola Yakov! de seguro te parece raro que me comunique en día de descanso. Te escribo para informarte que acabo de formalizar el romance con mi amado pupilo y decidí que ambos nos tomemos un receso de una semana.

Antes de que decidas llamarme personalmente o venir a casa a gritarnos te aseguro que es algo que decidí yo y que convenceré a Yuuri en cuanto despierte. Es algo que considero necesario para nosotros, no como patinadores, sino como personas.

También se que me consideras mala influencia para Yuuri y que en el tiempo que lleva aquí le has tomado afecto por ser tan comprometido aunque no lo aceptarás públicamente jamás... Muchas gracias Yakov

Víctor decidió dejar el celular sobre el desayunador de la cocina y preparar algo de café para él y el bello durmiente. Ciertamente era una necesidad, se encontraba algo adolorido de la espalda baja por culpa de su amante... Esa idea lo llenaba de felicidad, él y Yuuri eran pareja ahora.

Mientras se concentraba en su labor sintió un par de brazos rodeándolo por la cintura que le indicaban que su amor se había levantado. La frente del japonés estaba recargada en el centro de su espalda, se sentía tan bien en su abrazo.

—Yuuri te haré algo de café, pero tendrá un precio. —Pudo apreciar la sonrisa formada contra su piel desnuda. —Mmm... Me pregunto que puedo ofrecerle al pentacampeón.

-Espero que me prometas que no te enojarás por la travesura que acabo de hacer. —El tono jocoso del ruso fue usado con el fin de reducir el enojo de su amante, algo que no pasó desapercibido, Yuuri le giró para que se vieran frente a frente, el japonés sólo tenía puestos sus boxers.

—¿Qué hiciste Víctor? Espero que no cometieras alguna locura como planear que nos casemos hoy mismo o publicar lo que hicimos anoche en los periódicos. —El ruso rió de buena gana, aunque lo dicho por Yuuri era ironía bien pudo percibir cierto toque de temor, le conocía lo suficiente para saber que era un impetuoso y excéntrico en ocasiones.

—Le escribí a Yakov, le informé que tomaríamos vacaciones. —La sonrisa franca y adorable de Yuuri lo dejó sin aliento. —Espero que tu entrenador no lo considere falta de profesionalismo, pero creo que es buena idea.

— Seguramente te enojarás con lo que hice antes de eso Yuuri. Tomé tu celular, copié el número de Alberto y le dije que no saldríamos con él hoy. —La cara del patinador fue todo un poema, incredulidad primero y luego resignación. —Supongo que no hay nada que hacer Víctor, lo hecho hecho está... Creo que aún sigues celoso.

—No lo estoy Yuuri, pero te quiero para mi solamente estos días. —Se unieron en un beso que les supo a ambos a promesa, a futuro juntos, a felicidad.

Poco a poco las cosas subieron de temperatura, Víctor acorraló a Yuuri poniendo una expresión de lo más pervertida mientras se devoraban a besos. Su nuevo amante conprendió de inmediato las intenciones de su pareja. La tensión y sensualidad del momento se perdieron por el sonido de ambos celulares, el de Víctor cerca y el de Yuuri no tanto, se separaron y con desgana los buscaron.

Las respuestas a los mensajes de Víctor no se hicieron esperar:

Es una lástima Víctor, me agrada tu novio. Más que molesto noté algo de celos. Quería mostrarle que soy un buen sujeto para que me presentara a su mejor amigo, tu pareja es adorable pero no es mi tipo.

Vitya, espero que sea la primera y última vez que te tomas esas licencias repentinas. Una semana, ni un día más, no descuiden su dieta y cardio por lo menos.

—Yuuri, en verdad creo que debes darle el número de Pichit a tu nuevo amigo, se llevarían de maravilla. —Una sonrisa hermosa y unos ojos castaños preciosos lo miraron directamente. —Lo pensaré. A mi me escribió Yakov, dice que cuide de ti y nos desea buena suerte.

—El viejo Yakov te ha aprobado, bienvenido a mi vida amor, eres el primero al que no considera una mala decisión.

Volvieron a besarse sintiéndose uno y ajenos a todo, al fin juntos, para siempre.