Bones no me pertenece, es de la Fox, Reichs y Hanson entre otros. Gracias por los reviews
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- Cariño, ¿estuviste toda la noche en esa silla otra vez?- saludó Ángela a su amiga apenas entró a la habitación de Booth.
- Buenos días para ti también, Ángela- le contestó Brennan mientras doblaba las frazadas que había usado durante la noche.
- Bren, no puedes seguir durmiendo en esta silla, comiendo ensaladas y bebiendo café de hospital, tienes que volver a tu departamento, ducharte, dormir en una cama y almorzar como la gente – continuó como si nada tendiéndole una taza de café.
- A veces me cuesta seguirte porque si hubiera vuelto a mi rutina como si nada, me habrías dicho que tengo que enfrentar mis miedos, mis emociones…
- Brennan-la cortó- no te digo que te encierres nuevamente en el limbo, sólo que descanses. Me parece bien que estés al lado de Booth, que lo cuides porque sé que no es igual a antes- hizo un gesto con su mano para detener a Temperance que buscaba defenderse de las palabras de su amiga- Puedes decir lo que quieras pero a mí no me engañas, algo cambio aunque no lo quieras reconocer. Ese hombre, al borde de la muerte, más real quizás esta vez, ha derrumbado todos tus muros y se grabó a fuego aquí…-dijo señalando el corazón de Brennan.
Brennan bajó la cabeza para esconder el torbellino de emociones que se arremolinaban en sus ojos, su amiga podía leerla como un libro abierto pero llevaba las últimas 24 horas tratando de evitar que sus sentimientos salieran a flote, que las lágrimas y el dolor que ocultaba permanecieran en el fondo de su corazón, un lugar del que nunca debieron salir.
- Bren, ve a casa, descansa, el abuelo de Booth está en camino, yo voy a quedarme hasta que vuelvas.
- Tiene razón- afirmó el hombre saliendo del baño con mucho mejor semblante y regañándose a sí mismo por no haber podido evitar escuchar la conversación entre Temperance y la mujer que aunque no conocía, presumía que era su amiga.
- Supongo que no la recuerdas, ella es Ángela, trabaja en el Jeffersonian – le explicó Brennan.
- Puedes no recordarme, pero te juro que si vuelves a hacer una de estas, como la de tu "muerte" el año pasado, voy a patearte tan duro que volverás al hospital- le dijo la chica abrazándolo.
- Lo siento- murmuró Booth apabullado por el gesto y el cariño que traslucían las palabras de Ángela.
- Ahora – dijo apartándose de él- vuelve a la cama a esperar tu desayuno y tú- exigió, volviéndose a Temperance – a casa.
- Volveré en un par de horas – dijo dirigiéndose a Booth mientras tomaba su bolso.
El hombre asintió y se despidió con una sonrisa. Verla alejarse le partía el alma, era como perder una parte de sí, como dejar de respirar, como una noche eterna.
- Volverá, aunque no lo recuerdes, eres el único que logra que vuelva – dijo Ángela con una sonrisa.
- ¿Nos conocemos desde hace mucho?-preguntó Booth.
- Cuatro años, desde que tu y Bren comenzaron a trabajar juntos. Soy algo así como la parte humana del Laboratorio, eso solías decir. No sé que tanto debo decirte, no sé si los médicos creen que es mejor que recuerdes sólo o…
Booth la interrumpió, diciendo:
- Supongo que eres esa clase de persona que dice las cosas tal cual son, así que, continúa- terminó con una sonrisa.
- ¿Realmente no me recuerdas?- hizo un gesto con su mano desechando la idea y siguió- Soy fácil de leer, es parte de mí, guardarme cosas… nah. Ahora escucha…eres uno de nosotros y ya tuvimos suficientes pérdidas, incluida tu "muerte" y ella-señaló hacia donde Brennan se había ido- es la que más sufre, siempre. Sé que no es culpa tuya estar amnésico pero, no la apresures, dale tiempo. Ustedes son más cercanos que lo que Hodgins y yo fuimos o seremos alguna vez.
- ¿Hodgins?- aunque la verdadera pregunta que no se atrevió a formular era que tan cercanos él y Brennan eran.
- Está en el Laboratorio, vendrá más tarde, con Cam.
Escuchar el nombre de su amiga lo sorprendió.
- ¿Desde cuando conoces a Cam?
- Hace tres años que es la jefa del Laboratorio Forense. Y no, tú y ella no tienen nada ahora, son sólo amigos y lo prefiero así.
Era demasiada información, su cerebro volvía a zumbar, la mentada Ángela no paraba de tirar nueva información, cuando le había dado el visto bueno para hablar, no se esperaba esa lluvia de conocimientos. Pero tenía una pregunta más y después de haberla escuchado decir que tenía que darle tiempo a Temperance decidió preguntarle a su amiga.
- La herida… aquí bajo mi hombro… cerca de mi corazón, ¿Qué tiene que ver con ella?
La había descubierto aquella misma mañana mientras cambiaba la bata del hospital por la ropa que Temperance le había traído y cuando la tocó, sintió una sensación de pérdida inexplicable, una sensación muy parecida a la que acababa de vivir cuando la vio alejarse de él.
- Hace un año atrás una loca intentó dispararle a Brennan, tú te interpusiste, esa cicatriz es el resultado de haberle salvado la vida a Temperance. En cuanto a tu corazón, seguro escuchaste lo que le dije a ella y si sangra, si te duele, quizás sepas qué significa sin preguntarme…
- Chico – el saludo de Ángel interrumpió las palabras de la artista - ¿Cómo estás?
- Mucho mejor, gracias abuelo- Booth quería mucho a su abuelo pero si sólo hubiera entrado cinco minutos más tarde él sabría algo más-Abuelo, ella es Ángela…
- Montenegro – aclaró la artista tendiendo su mano al hombre- soy amiga de Temperance.
- Es un gusto. Crucé a la Dra. Brennan en el ascensor, ella y su padre volverán en unas horas.
La enfermera entró con le desayuno mientras Ángel y Ángela comenzaban a platicar sin parar y Booth se sumía otra vez en sus pensamientos. "Quizás nadie sabe de nuestra relación, aún cuando Ángela la intuye, pero ¿por qué Temperance no me lo dice? ¿Y de qué cambio está hablando Ángela?"
- Actúas como una zombi, hija, debiste descansar más.
- Estoy bien papá. Sólo ten listo el auto para salir nuevamente al hospital. Rebeca me llamó, llevará a Parker esta tarde y quiero preparar a Booth- explicó Temperance dejando su abrigo en el sofá.
Se había bañado pero le había resultado imposible dormir. Una y otra vez sus pensamientos volaban al hombre que yacía en una cama de hospital a unos cuantos kilómetros de ella. Pero sus preocupaciones iban más allá, iban hasta la noche en que descubrió cuales eran sus verdaderos sentimientos por Booth o quizás al día que le pidió que sea el padre de su hijo, o las cientos de conversaciones en las que él le dijo que encontraría a alguien que la amara, que la mereciera, que ese día y esa persona llegarían eventualmente, que solo debía estar preparada. Y ahora que lo estaba, que se había enfrentado a todos sus miedos, a todas sus dudas, él se alejaba.
"Nuestra relación es un ir y venir continuo, ¿cuántas veces dejé pasar los momentos porque pensé que perdería demasiado? ¿Cuántas las habrá dejado pasar él?... ¿Y si él no siente lo mismo? ¿Y si malinterpreté sus gestos, sus palabras?"
Era una posibilidad, ella no era buena analizando a las personas, al menos no si tenían pulso, pero no podía quitar de su mente las palabras que escribiera antes de que Booth despertara. Como pequeños martillos en su cerebro, felicidad, carga, volar se agolpaban en su cabeza y mientras urgía a su padre para salir rumbo al hospital se dijo a sí misma que la única carga que le permitía volar era saber que esos ojos chocolates estarían pegados a la puerta esperando por ella…
