¡Hola a todos! ¿Qué tal les va? Pues como se darán cuenta me hago presente nuevamente con otro capitulo de RMC lo tenía escrito desde hace algunos días pero no me había decidido a subirlo hasta hoy, que para ser honesta me siento especialmente aburrida y cansada. En fin, es considerablemente más corto pero es infinitamente más contundente y por decirlo de alguna manera revelador.
Ahí se darán cuenta.
Esperando que sea de su agrado, ¡les dejó con el nuevo chapter!
Capitulo 3
"Azabache"
Integra revisó el reloj por novena vez dentro de la misma hora. Condenada impuntualidad americana. La casa estaba en silencio, Lionel y Serás ya estaban durmiendo, desde hacía bastante. Ofuscada se sentó en el sofá de la sala con libro en mano. Por unos cuantos minutos intentó entrar en la lectura pero las letras pasaban frente a sus ojos sin lograr encontrarles sentido.
Suspiró. Se sentía tensa, algo le decía que las cosas se complicarían.
Consultó el reloj nuevamente. Ya era pasada la medianoche. Cansada dejó el libro en la mesa lateral junto a la lámpara. Se levantó y fue a sacar el té que ya hervía en la cocina, estaba por servirlo cuando sintió unos golpes en la puerta.
Con calma y sin apuro, se dirigió hacia ella. En su pantalón de vestir, llevaba un arma la cual con disimulo tomó por precaución. Tomó el pomo de la puerta y la abrió. Sus ojos se abrieron de forma instantánea, mientras quedaba estacada en el suelo por la impresión.
No podía ser cierto.
No podía ser él.
-Tú…- murmuró sin creerlo. – No puede ser…
Frente a ella estaba un hombre alto, sobre el metro ochenta, contextura fibrosa y de hombros anchos. Poseía facciones marcadas, rudas, varoniles. Tenía la piel ligeramente bronceada por el sol. Su cabello era color ébano, largo y tomado en una coleta floja. Sus ojos acerados resplandecieron en la noche, con un tinte familiar, un tinte malicioso. Para completar el conjunto iba vestido con jeans, camisa y gabardina de cuero, todo en color negro.
Él la observó impresionado, algo se le hacía familiar casi un deja vú, pero no podía recordar de donde. – Nos conocemos de algún lado…- preguntó, sin lograr comprender que pasaba.
Por unos instantes Integra permaneció en silencio, recomponiéndose, y reparando en los detalles. Piel bronceada, ojos acerados y nada de colmillos. No, era solo una casualidad, este hombre era un humano, espeluznantemente perecido a Alucard pero humano al fin y al cabo. Aunque esa voz…
Respiró hondo y su retomó su semblante adusto. – Se me hizo familiar su rostro, con el de alguien a quien no veo hace mucho. Lamento haberme sobresaltado…- se hizo aún lado y le dio la pasada. – Pasé.
Él entró e Integra cerró la puerta tras de sí. Iba a decir algo cuando unos apresurados pasos se escucharon por las escaleras y una despeinada Serás Victoria apareció por ellas, con expresión asustada.
-Escuche la puerta y vine en…- abrió los ojos y soltó un gritó ahogado. – ¡Oh, Dios mío! No puede ser es... es el Amo – balbuceó y dio un traspié, que estuvo a punto de hacerla caer.
Integra sin hacer caso del exabrupto, habló como si nada. – Victoria, te presento al agente Dimitri Dudnic.
El hombre evidentemente divertido y contrariado por las reacciones, le sonrió torcidamente con sorna. – Un gusto Victoria.
Por unos instantes la mayor de las Sommer, apretó la mandíbula, esa sonrisa. Dios era idéntico a la de él, con todo lo implícito. Burla, malicia, descaro, atractivo… Tuvo que hacer un esfuerzo para guardar las apariencias.
-Es él sir, es el amo…- dijo frenética ante la indiferencia de sir Hellsing.
-Serás. – cortó tajante, haciéndola guardar silencio con la mirada.
Bajó la mirada apenada. – Un gusto agente Dimitri, discúlpeme por mi reacción es solo que…- le observó con convicción y nostalgia. – Se parece mucho a mí…- suspiró y se censuro. –…a alguien muy querido para mí.
-Descuida, chica. – se acomodó en uno de los sofás individuales.
-Bien, los dejo. Buenas noches a los dos. – y sin más se dirigió a su habitación.
-Discúlpela, le sobresaltó su apariencia que se asemeja mucho a….- hizo una pausa. – A alguien a quien extrañamos demasiado. – se sentó en el sillón de en frente.
Él se cruzó de piernas, con actitud imponente – Puedo preguntar a quien les recuerdo que les impresionó tanto el verme. – sonrió de medio lado. – Claro, si es que se puede saber…
Solo lo observó antes de decir, con voz queda. – A mi esposo. – No era una mentira completa después de todo. Ya que ella y Alucard llevaban una relación de esa índole, además era la simplificación más normal de su extraña relación sentimental.
Alzó las cejas y asintió. – Divorciados…- tanteó con una curiosidad disimulada.
-Muerto. – soltó tajante. – Hace cinco años, antes que naciera nuestro hijo. Fue como un padre para mi hermana es por eso que le afecto tanto encontrarlo aquí. – mintió con convicción.
No dijo nada, solo asintió.
-Comprendo.
No sabía de donde se le hacía familiar todo esto. Sentía como si hubiese llegado a su hogar, como si conociera a estas mujeres. Como si en realidad fuera algo, como si hubiese encontrado...tonterías.
-Mi estimada, mi compañero estuvo esta tarde con usted y le comentó que sobre nuestra misión. Aquí traigo los documentos – los sacó de adentro de su gabardina.
Ella los recibió y los estudió con ojo critico. – Son los originales…- lo miró por sobre sus lentes. – Como logro conseguirlos. – preguntó suspicaz.
Le devolvió una sonrisa afectada – Puedo llegar a ser muy persuasivo.
En respuesta solo recibió una ceja enarcada. – Que conveniente. – comentó irónica.
-Demasiado. – Nuevamente esa sensación de familiaridad.
Ambos se sostuvieron la mirada con desafió, hasta que con brusquedad cortaron el contacto visual incómodos. Nuevamente esa sensación de deja vú. Rápidamente el agente se puso de pie, acto que fue imitado por Integra quien no se sentía del todo firme.
-Un gusto, conocerla Miss Sommers. – le extendió la mano, con firmeza y decisión correspondió el gesto.
-Digo lo mismo señor Dudnic, tendré los pergaminos listos para el viernes. – lo acompaño hasta la puerta.
-Eso sería excelente, mi estimada. – le sonrió con un dejó extraño. Solo asintió en respuesta.
Y sin agregar nada más, salió de la casa. Integra se quedó en la puerta observando su partida con una confusión que no creyó volver a sentir, ¿qué era lo que estaba pasando? Antes de que el saliera por la verja exterior se volvió y con un gesto ininteligible, dijo – Puedo saber su nombre…
Lo miró con sorpresa y contestó con absoluta sinceridad. – Integra.
Hizo un gesto de entendimiento y sonrió de medio lado. – Es un bello nombre, va con usted…- hizo un pausa – Hasta el viernes… Integra…- Luego se subió al auto, y desapareció en la oscuridad tan abruptamente como había llegado.
Se quedó unos momentos estacada al suelo, sin poder procesar todo. ¿Quién era ese hombre? Algo no le cuadraba en todo el asunto, y no sabía porque tenía la corazonada de que no era una coincidencia.
-Maldito vampiro, déjame en paz de una buena vez…- murmuró por lo bajó con un dejo de desesperación y nostalgia oculto. – Esto tiene que tener una respuesta razonable…- con la duda y un presentimiento dando vueltas, entró en la casa. En la sala, se afirmó en el respaldo del sofá, y respiró profundo recomponiéndose antes de dirigirse a las escaleras. Cuando llegó a ellas, no se sorprendió encontrarse con Serás sentada en la mitad de ellas abrazando sus rodillas y con una mirada brillante.
-Es él Integra, lo sé, es el Amo. – fue la segura afirmación.
Al pie de la escalera, solo la observó inexpresiva, antes de decir algo. – ¿Cómo estás tan segura? – se cruzó de brazos.
-No lo sé con certeza, pero estoy segura que es la misma razón que te tiene intranquila. Tú también lo sientes, ¿no es así? – se levantó, y le sostuvo la mirada.
Integra no dijo nada por unos momentos en los cuales ambas se estudiaron, midiendo posibilidades. – No nos podemos dejar llevar presentimientos insulsos, lo sabes. – con un dejó de indolencia saco un cigarrillo y con parsimonia lo encendió. Victoria aguardó que dijera algo más. – Aún así esto tiene un tinte demasiado sospechoso, creo que deberemos contactarnos con viejos aliados… - sonrió con superioridad.
-Oh, Integra, es la mejor decisión que podrías haber tomado. – declaró emocionada, mientras se levantaba de un salto.
-Por la mañana me contactare con Anderson, hay un par de preguntas que debo hacerle acerca del rito, ese es nuestro punto de partida. – expulsó el humo con lentitud. – Según lo que él nos responda, daremos el siguiente paso…- aplastó el cigarrillo en un cenicero de plata que estaba sobre una mesa cercana, antes de comenzar a subir las escaleras, pasó junto a la joven y no la miró; y está solo se hizo aún lado.
Cuando estuvo en el segundo piso sin voltearse, agregó. – Quiero que tengas muy presente que hay un cincuenta por ciento de posibilidades que solo sea una coincidencia, y ese hombre no tenga nada que ver con Alucard. No hay que hacerse ilusiones respecto a esto…
-Lo sé, pero si resulta ser, ¿crees que podríamos contactar a Pip…?- sugirió insegura.
Integra, la miró de reojo. – Lo veremos después de confirmar todo. Buenas noches Serás Victoria. – y sin agregar nada más se perdió por el pasillo. La joven, se quedó quietas unos instantes y suspiró esperanzada.
Su maestro estaba vivo. Y no vivo en el sentido figurado del no muerto, sino en toda su expresión, con corazón palpitante y órganos funcionando.
Amplió su sonrisa.
Y con esa idea rondando su mente se dirigió hacía su cuarto.
Yap poco a poco se está destapando estó pero creanme es solo el principio de todo, algo así como la punta del iceberg xD
Como siempre lo hago, les instó a que critiquen y dejen comentarios, es indispensable para saber que opinan de las situaciones que se van desarrollando y las mejoras que siempre habra que hacerse.
Así venga gente que no les cuesta nada darle al Go!
^___^
Saludos para todos y pronto nos veremos en otra actualización.
Atte.
Brisa Black.
