Un grupo de 6 mujeres paseaba por las calles de aquella gran ciudad.

-¿A dónde vamos ahora?

Umi trataba de preguntar sin sonar molesta aunque sin lograrlo. Estaba muy molesta. Toda ésta situación la había sacado por completo de su rutina habitual. No había descansado adecuadamente, no había hecho sus ejercicios diarios ni sus sesiones de entrenamiento, ni siquiera pudo desayunar. Todo por culpa de las otras tres compañeras de aventura. Nico y Maki se evitaban por completo. Entre ellas dos iban Nozomi con su sonrisa habitual y Eri con un semblante más serio por tanta tensión.

Kotori guiaba el grupo tranquilamente sin decir nada.

-No me puedo creer que nos hayan echado por culpa de una enana.

Maki se quejaba.

-¡No fui yo la que empezó todo esto!

Nico la encaró.

-Podrías comportarte en un lugar público.

Maki no se quedaba atrás.

-Chicas, parece que quieren un poco de mi técnica especial.

Nozomi jugaba con sus dedos.

-¡Parad de una vez!

-Umi-chan da miedo.

A pesar de decir eso Nozomi seguía tranquila.

Eri todavía no se podía creer que las echaran del restaurante. Todo por culpa de la pelea entre Maki y Nico, la técnica especial de Nozomi para detener a Nico y el sonoro grito de Umi por toda la escena.

-Llegamos.

Frente a ellas había un edificio no muy grande y bastante sencillo.

-¿Qué hacemos aquí?

Las demás chicas miraban interrogantes a Kotori.

-Está claro que no os vais a comportar en público, así que mejor os invito a mi hogar.

-Bien pensado, Kotori.

La joven se sentía halagada por su esposa.

Las chicas en silencio se adentraron hasta el ático donde residía.

-Mmmm no está mal. Aunque se ve un poco sencillo para ser modista.

Nico observaba atentamente el lugar.

-Es que vivo de alquiler y poco tiempo estoy aquí jeje. Vosotras podéis acomodaros.

Kotori se fue al frigorífico a ver que tenía... Pero no había nada que sirviera para las seis.

Nico apareció detrás de ella.

-Uuhh toca hacer la compra. No te preocupes, iré yo. Es más, yo pienso cocinar. Es mi manera de disculparme por lo sucedido. Aunque no todo fue culpa mía.

Nico fulminó con la mirada a Maki y Nozomi.

-¿Como que no? Tú fuiste quien se metió en una conversación ajena.

Antes de que volvieran a discutir Umi se puso en pie haciendo que las dos se callaran de golpe.

-Yo iré contigo, Yazawa.

Nico se sentía un poco incómoda con la idea.

-No, Umi-chan. Con todo lo sucedido tú deberías relajarte un poco.

Todas asintieron con la idea de Kotori sobre todo Nico.

-Iremos Maki y yo con Nico.

Dijo Nozomi poniéndose en pie y arrastrando a Maki.

-¡Eh! ¿Por qué tengo que ir yo?

-Por el escándalo que hiciste en el restaurante.

-¡Pero si tú también...!

-Ya, ya. Vámonos, chicas~

Nozomi se llevó con ella a las dos.

-Bueno... Que os parece si mientras me contáis sobre vuestra amistad.

Dijo Kotori curiosa.

-Nos conocemos desde la preparatoria. Eri es un año mayor y Maki un año menor que yo.

Tras un rato hablando y conociendo cosas de ellas, se dieron cuenta de lo cerca que vivían, de las veces que pudieron haberse cruzado.

-Eri-chan, conozco a tu hermana. Es amiga de la hermana de mi amiga de la infancia.

Eri y Umi se quedaron pensando un rato.

-Honoka...

Dijo Umi.

-¿La conoces?

-Sí, vivimos cerca.

-Yo también vivía cerca de ella.

Las chicas se miraron sorprendidas y empezaron a hablar de Honoka y de sus aventuras con ella.

-Esa mujer es incombustible.

Decía Kotori entre risas.

-Y una glotona sin remedio.

-Oohh entonces eras tú quien le ponía esas exigentes rutinas de ejercicio. Había veces que se dormía en clases.

-Pues comía demasiados dulces, eso acaba pasando factura.

Entre risas seguían hablando de su adolescencia.

-Oye, chicas.

Eri y Umi la miraron.

-¿Qué sucede?

-Pues... Ya que las dos tenéis tan buen cuerpo. ¿Podrían cumplir una pequeña petición?

Nico y Nozomi iban comentando que hacer y que comprar, mientras Maki las seguía de cerca un poco perdida.

-Parece que es la primera vez que vienes.

Nico se burlaba, pero al no recibir respuesta la miró.

-¿Es la primera vez?

-No es la primera, es sólo que... Nunca hago la compra.

-¿Cómo puedes vivir sola?

-Pues sólo tengo que llamar al chef personal de mi familia.

Nico se quedó callada.

-Ara~ Eres toda una princesa.

-No te burles, Toujou.

-Aahh que formal. Estamos en confianza, llámame Nozomi.

-¿Qué confianza?

Dijeron Maki y Nico a la vez.

-Vaya, que sincronía. Algo me dice que os llevaréis bien.

-Deja de decir estupideces y terminemos con esto de una vez.

Maki se adelantó.

-¡No vayas por ahí, Maki!

Nico fue tras ella.

-Esto va a ser divertido.

Nozomi las siguió.

Tras varias discusiones interrumpidas por los comentarios de Nozomi, al fin llegaron de vuelta al piso de Kotori.

Nozomi abrió la puerta con una llave que le prestó Kotori.

-Ya llegamos.

Las chicas escuchaban risas y quejas de fondo.

-Venid aquí, rápido.

Las tres fueron a donde se escuchaban las risas y al llegar vieron a Eri y Umi vestidas con vestidos de noche. Eri uno azul celeste y Umi uno negro.

-Pues me veo espectacular.

Presumía Eri haciendo poses.

-Estás para que te lo quite a besos~

Nozomi se fue junto a Eri y empezó a molestarla.

-Esto es vergonzoso. ¿Puedo cambiarme ya?

Maki miraba a Umi pensativa.

-Oye, Minami-san. ¿Podrías hacerme un vestido para mí? Te lo pagaré bien

-Gustosa lo haré. De hecho tengo algunos que te podrían servir. Por si quieres ver cómo te podría quedar. Que te gustaría y demás.

Kotori, emocionada, se puso a buscar vestidos para Maki.

-Sonoda, te ves bastante ejercitada. ¿Como le haces para tener esas piernas?

Umi sentía la intensa mirada de Nico.

-¡Deja de mirarme!

Umi huía de Nico.

-¡Espera! Pero dime~

-Me probaré éste.

Maki escogió uno de los vestido y se fue a cambiar.

-Nicocchi, deja de acosar a la esposa de Kotori.

-No la acoso. Sólo quiero que me...

Nico se quedó sin palabras al ver a Maki, la cual lucía un hermoso vestido violeta.

-Enana, cierra la boca antes de que se te caiga la baba.

-Tsk no es para tanto.

Nico trató de desviar la mirada con vergüenza, pero era inevitable. Aquella mujer se veía demasiado bien. Diría que su fallo sería su actitud, pero ni eso, su soberbia y orgullo le daban un aspecto de diva. Maki Nishikino era una diva y lo sabía.

-¡Je! Al menos podrías decirme algún piropo, no?

De fondo se escuchaba silbidos, risas y comentarios de "Buenorra" "Hazme un hijo" "Te quito el vestido a mordiscos" cortesía de Umi y Eri que ya se habían cambiado de ropa.

-Vosotras no, payasas.

Dijo molesta.

-No veo sentido a decir algo obvio.

Nico retrocedía ante la presencia de Maki.

-¿Qué es lo obvio?

Maki seguía acercándose a ella.

-No voy a decir que te ves espectacular.

Nico le dio la espalda.

-Me voy a la cocina. No me molesten.

Nico las dejo a las cinco.

-Parece que Maki-chan se está divirtiendo con la pequeña idol.

-Calla, Minami.

-Mou, Maki-chan no es divertida.

Ignorando la queja de Kotori se fue a cambiar de ropa.

-Pagarás por lo del puñetazo, enana.

-Eri, necesito hablar a solas con Kotori.

Umi no necesitaba decir más Eri le sonrió con complicidad.

-Non-chan, pruebate algún vestido.

-Mmmm no creo que me sirva alguno... Éstas dos no caben en cualquiera.

Dijo con algo de desilusión. Eri se acercó a ella y puso sus manos en los pechos de Nozomi.

-Son perfectos para mis manos.

Tanto Nozomi como las dos presentes se sonrojaron.

-Eso es indecente, Eri.

-Umi, vete ya.

Kotori la tomó de la mano y se la llevó hasta su habitación.

-Parece que esas dos se pondrán a jugar en mi estudio...

-Lo siento...

-No pasa nada jeje...

Umi se quedó inmóvil.

-Sientate aquí.

Umi hizo caso y se sentó a su lado, en su cama. No pudo evitar sonrojarse un poco.

-Je... Hace unos años en una situación similar me hubiera desmayado.

Kotori rió ante ese comentario.

-Espero que no lo hagas. Me gustaría hablar contigo ahora que estamos solas.

Pero se produjo un incómodo silencio.

-¿¡Pero qué...!? ¿¡Por qué aquí y ahora!? ¡Sois como conejas!

Maki salió furiosa del estudio de Kotori.

-¡Ese par de taradas! Iré a molestar a la enana.

Maki entró en la cocina y se sorprendió por el agradable olor que inundó su nariz.

-Podría contratarte como mi chef personal una vez dejes el espectáculo.

Nico encaró a Maki.

-No te burles de mi trabajo. Si no vas a aportar nada, mejor vete.

Maki la observó, ya no llevaba sus dos coletas, sino una sola cola alta. Además el delantal le daban un aspecto más maduro.

-Entendido, mamá. ¿Qué puedo hacer?

-¿Qué sabes hacer?

Maki se quedó callada.

-Mejor... Quédate quieta ahí sentada.

Maki obedeció y sin decir nada más, observaba cada movimiento de la idol cocinera.

-¿No crees que estofado para desayunar es mucho?

-¿Has visto que hora es?

Maki miró su reloj. Ya pasaba del medio día.

-Supongo que tienes razón. La verdad es que tengo hambre y con este olor más aún.

-El hambre te hace ser más honesta.

Nico le sonrió y por un instante olvidó lo que vino hacer a la cocina.

-¿Donde aprendiste a cocinar?

-Mi madre me enseñó lo básico, luego fui mejorando al cocinar para mis hermanos.

-¿Cuántos hermanos tienes?

Nico se sintió extraña por la curiosidad de la pelirroja.

-Trillizos. ¿Y tú?

Maki tardó en contestar.

-No tengo.

Nico vio la mirada nostálgica en Maki.

-Lo más parecido a eso son Umi y Eri.

-¿Y... Anju?

-Ella es... Ella fue una estúpida ilusión.

Esto no había salido como Maki pensaba. Sin saber porqué le había hablado de su vida privada y de alguna manera se sentía a gusto.

-Enana... Que no se te queme la comida.

Nico reaccionó y se fue a atender la comida sin decir nada más. Ya habían hablado suficiente por ahora.

Umi observaba una de las fotos situada en el escritorio de Kotori. Conocía ese uniforme, era el mismo que llevaba su amiga Honoka, que también aparecía en la foto junto a Kotori, Nico y Nozomi, también había dos chicas más. Una tenía una mirada llena de vida como Honoka y la otra se veía tímida.

-Kotori.

Umi dejó la foto y se dirigió a su esposa.

-Yo entenderé si decides pedir el divorcio.

Kotori se quedó callada.

-Pero yo mantengo lo dicho en nuestra boda. Ahora a poco que voy conociendo de ti, todo me gusta y todo me hace emocionar. No sé porque pero desde que estoy contigo es como que todo se siente mejor. El mirarte es algo que espero no dejar de hacer nunca.

Kotori se acercó a Umi y sostuvo sus manos.

-Todo esto es de locos.

Umi bajó la mirada.

-Pero yo tampoco no quiero estar sin ti, Umi. Mírame, por favor.

Umi levantó la vista. Y se encontró con esa mirada amable que caracterizaba a Kotori.

-Puede sonar absurdo que sienta algo así en tan poco tiempo, pero te quiero Umi.

Abrazó a la peli azul y escondió su rostro en su cuello.

-Kotori...

Acariciaba su cabello.

-Te quiero.

Kotori la miró a los ojos.

-Otra vez.

Umi no le podía negar nada a esa carita.

-Te quie...

Sin dejar que terminara la frase, le dio un casto beso en los labios y ambas chicas rieron.

-Entonces, Minami Kotori... ¿Quieres ser mi novia/esposa?

-Claro que si.

Tras un rato de besos y caricias la puerta se abrió de golpe.

-Ooooohh que tiernas. Aunque me esperaba que estuvieran teniendo sexo.

-Te dije que siendo Umi eso sería imposible.

Ahí estaban Eri y Nozomi.

-Vamos a comer~

-Me muero de hambre.

Antes de que Nozomi empezara a fastidiar de nuevo Umi se fue llevándose a Kotori de la mano.

-Aaaahh esto está delicioso. Nicocchi serás una gran esposa. ¿No crees? Maki.

-No digas estupideces, Nozomi. Le ofrecí ser mi chef personal pero no quiso.

-No fuiste lo suficiente convincente. Deberías ofrecerle tu cuerpo.

-No sé porque te hablo...

Maki decidió ignorar a Nozomi y siguió comiendo.

-Chicas, ¿cuándo vuelven a Japón?

La pregunta de Nozomi pilló desprevenidas a las tres.

-Eri y yo mañana. Maki... Supongo que cuando quiera.

-Mañana también. Nada me retiene aquí.

Ese comentario cayó como un balde de agua fría a Nico.

-Que bueno, así al fin perderé de vista al tomate.

Nico se levantó y llevo se llevó su plato.

-Ya terminé.

Las demás miraban a Maki.

-¿Qué?

Eri suspiró.

-No me puedo creer que antepongas tu orgullo otra vez...

Maki dejó de comer un momento y se quedó pensando. Notó una mano en su hombro.

-Maki.

Miro a aquellos ojos decididos de su amiga peli azul.

-Voy.

Maki se fue tras Nico.

Una vez entró en la cocina pudo ver cómo la idol se lamentaba.

-¡Aaahhhh! ¿¡Por qué?! ¿¡Por qué?! ¿¡Por qué tuve que hacer el ridículo de tal manera?! ¡No pude ser más obvia! ¡Maldita cabeza de tomate! ¡Desde ayer no hago más que pensar en ella!

Nico apretaba los puños.

-Está claro que se iría. Yo no tengo derecho a pedir que se quede. No es como si fuera algo para ella. Sólo un error, nada más...

-No seas estúpida, enana. No puedes saber que haré si no me preguntas.

Nico se dio la vuelta, y que vergüenza, quería que se la tragara la tierra. No a ella, sino a Maki.

-Es de mala educación escuchar conversaciones ajenas.

-Es de mala educación golpear a una hermosa mujer sin previo aviso.

-Es de mala educación besar a una desconocida sin consentimiento.

No sabían en que momento se acercaron tanto, pero ahí estaban, escarándose una vez más.

-Es de mala educación llegar y poner mi mente patas arriba.

-En eso soy tan mal educada como tú.

Maki tenía arrinconada a Nico entre ella y el fregadero.

-¿Qué me pasa? Hace unas horas estaba deprimida por un imposible y ahora todo lo que ocupa mi mente eres tú... Y las ganas que tengo de hacerte molestar.

-Eres una idiota, cabeza de tomate. Eso es lo que pasa.

Nico la abrazó por el cuello. Rubí contra amatista. Nico la atrajo hacia ella y como en la noche anterior sus labios se encontraron. Ésta vez no habría puñetazo.

-Ésta foto vale oro. La gran idol Nico nii y la ex amante de Anju la integrante de A-rise.

-Nozomi...

Dijo Umi con resignación.

-Broma~ solo me gusta guardar los buenos momentos. Además se vendería mejor el vídeo del puñetazo.

-¡Idiotas! Fastidiaron nuestro momento.

Nico intentaba mostrarse molesta pero no podía.

-Nico, tengo algo que decirte.

Nico ignoró los comentarios de sus amigas y miró a Maki.

-Lo siento. No puedo quedarme. El hospital necesita de mi atención...

Nico se entristeció un poco.

-Pero... Siempre serás bien recibida en mi hogar.

-Iré a prepararte buena comida. Mucho mejor que la de tu cocinero.

-No lo dudo... Que lleve tomate.

-¿Eh?

-El tomate. Es mi favorito.

Nico trataba de aguantaste la risa.

-Enana...

Se pasaron el resto del día cada pareja por su cuenta. Nozomi y Eri decidieron hacer algo de turismo, a Nozomi le encantaba la idea de mostrarle la ciudad como ella la ve. Nico y Maki se fueron a un karaoke. Nico tenía pensado cantarle todas sus canciones. Umi y Kotori se quedaron en su apartamento hablando de su vida, su trabajo, familia, gustos, costumbres, manías y demás. No querían quedarse sin saber nada la una de la otra.

Y así había llegado la noche.

-Umi-chan...

Umi tenía a Kotori abrazada por la cintura, ambas acostadas en el sofá.

-Mmmm... Voy a extrañar esto.

-Sólo será unas semanas.

-¿Estás segura de que quieres volver?

-Extraño mucho Japón.

-Mmm...

Umi hundía su nariz en el cabello de Kotori.

-Umi-chan, creo que deberías saber algo.

-Dime...

-Ayer no pasó nada más que besos y caricias entre nosotras.

Umi se tomó un momento para asimilar la nueva información.

-¿Qué?

-Te dormiste.

-Aaaahh...

Se produjo un momento de silencio.

-Kotori... Tú quieres...

Kotori se giró para encarar a Umi.

-¿Quierescontinuarlodeayer?

-No entendí nada Umi.

-Que si quieres...

-Es broma.

Kotori se rió. Era inevitable molestar a Umi y más con esa cara toda sonrojada.

-Tu caballerosidad no tiene límites.

-Veo que tienes ganas de jugar.

Antes de darle tiempo a reaccionar, Umi empezó a hacerle cosquillas a Kotori. Cosquillas y besos, cosquillas y caricias. Hasta que al final se olvidaron de las cosquillas y todo eran besos y caricias.

-Umi-chan~ deja de jugar.

Sin hacer esperar más, Umi empezó a colar sus manos por debajo de la ropa de Kotori.

-Se acabó el juego.

A la mañana siguiente, Umi, Eri y Maki se encontraron de nuevo en el hotel.

-Creo que deberíamos disculparnos por nuestra conducta.

-Es un hotel, Umi. Lidian a menudo con clientes problemáticos.

-Supongo...

Eri las ignoró.

-Será mejor que nos apuremos. Nos esperan en el aeropuerto.

Tras unos minutos de prisas las tres mujeres se fueron al aeropuerto.

Maki sin decir nada se acercó a Nico y la besó.

-Cuando vengas pienso tocar todas y cada una de tus canciones a piano.

-También podrías componer algo para mí. Quiero escuchar esa dulce voz~

Eri abrazó a Nozomi.

-Te voy a extrañar...

-No te preocupes, te mandaré fotos todos los días. Y también "fotos"~

-Nozomi... No seas...

-¿Acaso no quieres verme?

Nozomi fingió tristeza.

-Quiero verte. Pero en persona.

-Awww~

Kotori tenía abrazada a Umi.

-No te quiero soltar.

Kotori miró a los ojos ámbar de Umi.

-Sé que es difícil pero nos veremos pronto. Tenemos mucho que vivir juntas las dos.

Sabían que todo esto era solo el inicio de uno de tantos contratiempos. Pero nada de eso les impediría ser felices.

Antes de que Umi se fuera, Kotori le hizo una pregunta.

-Umi-chan. ¿Cómo crees que reaccionarán tus padres?

Umi se quedó helada.


Y fin. Por ahora. No sé si habrá algún omake... Depende de lo que la pereza diga. Espero que sea de vuestro agrado y... Veremos qué locuras se me ocurren para la próxima. Nos leemos ~

Aahh y muchas gracias por los comentarios! Eso siempre motiva a esforzarse más :D