Blaise abrió abruptamente los ojos al escuchar una voz al lado de su cama, del otro lado de la cortina. Lo que le preocupaba y le hizo estar alerta instantáneamente fue el hecho de que la voz había murmurado el contra-hechizo al encantamiento que colocaba en sus cortinas antes de irse a dormir todos los días.
Antes de que pudiese decir algo, las cortinas se abrieron abruptamente y Draco se subió a la cama de Blaise, sonrojado y frenético.
—Draco, ¿Qué-? ¡Sal de aquí, homosexual! —dijo con indignación, y Draco cerró otra vez las cortinas y reformuló el previo encantamiento que Blaise le había colocado, añadiendo un hechizo silenciador por las dudas.
—¡Estoy aquí para hablar contigo, no para tocarte! —Draco dijo impacientemente.
—Pon tus manos donde pueda verlas.
Draco rodó los ojos. —Por mas que adore tu expresiva homofobia de todos los días, ahora no.
—¿Qué puedo decir para que te vayas? —Blaise gruñó. —Quiero dormir.
—Bien —Draco dijo. —No te contaré la historia de Potter mamándosela a alguien mientras pretendía estar bajo el maleficio Imperius.
—¿Qué?
Blaise agarró el borde de la remera de Draco y lo tiró a la cama de espaldas, rápidamente atrapándolo con dos manos sobre su pecho. —De acuerdo Blaise, si querías que me acueste...
—Cállate —Blaise dijo con una mirada malhumorada , sentándose y soltando a Draco. —¿En serio? ¿Qué pasó?
—Me encontró antes de que vaya al baño —Draco dijo, frunciendo ligeramente el ceño. —No se cómo, pero le dije que si no se iba, lo hechizaría, y dijo que no me atrevería-
—¿Así que lo hiciste? —Blaise preguntó y Draco asintió.
—Fue exactamente igual a la vez pasada —Draco dijo. —Lo hechicé y creo que al principio no se resistía, es decir, no creo que haya estado fingiendo... y luego dije su nombre y parpadeó y al parecer se reenfocó, justo como la última vez.
—¿Así que está fingiendo?
Draco asintió, jugando con las sábanas de la cama. —Creo que sí. Puedes darte cuenta cuando sus pensamientos racionales retornan.
—¿Y aún así te hizo una mamada? —Blaise le preguntó y Draco sonrió.
—Así es.
—¿Puedo suponer que fue mas que satisfactoria considerando la sonrisa de mierda que tienes plasmada en el rostro? —Blaise preguntó divertido.
—Es que... él. Es él. —Draco dijo sin convicción, su sonrisa decayendo y dándole lugar a una problemática expresión.
—Sí, te entiendo —Blaise dijo, salvando a Draco de tener que hablar de sus sentimientos, algo que inevitablemente terminaría en una discusión y como posterior consecuencia, a un Draco que no le hablaría por una semana. Y ahora mismo, quería saber mas sobre su encuentro con Potter.
—¿Hiciste lo de terminar el hechizo, como habíamos acordado? —Blaise le preguntó y se sorprendió al ver un sonrojo esparcirse por las mejillas del rubio.
—No —Draco admitió. —Le... seguí el juego.
Blaise lo miró con reproche y luego suspiró. —Supongo que es fácil de olvidar cuando tienes tu miembro en la boca de alguien.
—Cállate —Draco dijo sin vergüenza. —No pensé que quizás-
—Ahora sé que estás mintiendo y que no tienes la capacidad de pensar cuando tienes tu miembro en la boca de alguien.
—¡Blaise!
—Lo siento.
Draco lo miró ferozmente. —Para tu información, sí que pensé, y creo que es mejor presionarlo hasta que lo admita en vez de cortar abruptamente la conexión del maleficio. Puede que de esa manera no tenga tantos deseos de asesinarme.
—Basura —Blaise dijo. —Tú solo quieres tener más sexo con Potter.
—Sí, pero prefiero tener más sexo con Potter cuando no pretenda estar hechizado —Draco dijo fríamente.
—Merlín, estas loco —Blaise suspiró y Draco hizo una mueca antes de tomar una almohada y acomodarla bajo su cabeza. —¿Qué estás haciendo? ¡No dormirás aquí! —Blaise exclamó, dándole una patada.
—Por supuesto que no —Draco bostezó, sus ojos ya cerrados.
—¡Draco! —Blaise se quejó, y luego se rindió cuando supo que Draco lo iba a seguir ignorando. Estúpido Draco y su estúpida conveniencia que nunca admitiría, Blaise pensó afectuosamente. Mientras Draco no lo confundiera con Potter en algún momento de la noche, todo estaría bien.
—Harry, ¿Estás bien?
Harry se sobresaltó al escuchar su nombre, y se dio cuenta de que se había quedado quieto, mirando a la nada frente al espejo durante un buen rato, con una mano sobre la llave de la canilla y con la otra sosteniendo el cepillo de dientes.
—¿Qué? —preguntó, rápidamente sacándose el cepillo de dientes de la boca. —Sí. Estoy... ¿Qué?
—¿Estás bien? —Ron repitió.
—Sí —Harry dijo rápidamente, cerrando la llave de la canilla. Ron no se fue; en cambio, se quedó junto a la puerta, claramente esperando con inseguridad algún indicio de lo que le estaba sucediendo a Harry.
El moreno suspiró. No le podía contar. ¿Cómo empezaría? Hey Ron, por cierto, no volveré con tu hermana porque estoy bastante seguro de que soy homosexual y estuve teniendo algunos encuentros ilícitos con Draco Malfoy, el cual me hechiza y piensa que me tiene bajo el maleficio Imperius durante aquellos encuentros. No. Aquello no sería para nada apropiado.
Harry sacudió la cabeza. Estaba exhausto. Ser el juego nocturno de Draco Malfoy era un trabajo que definitivamente le cansaba.
—Estoy bien Ron, en serio —Harry dijo, olvidándose momentáneamente de sus preocupaciones y volteándose para dedicarle a Ron una confiada sonrisa. —Es sólo que no estoy durmiendo muy bien, y tú sabes lo que el cansancio me provoca.
—¿Estuviste otra vez divagando por el castillo durante la noche? —Ron preguntó, luciendo un poco aliviado ante la explicación de Harry.
Harry se encogió vagamente de hombros y le dio la espalda a Ron, dirigiéndose a la habitación. —Algo así.
El resto del día fue como un borrón para Harry. Su mente estaba firmemente concentrada en cierto Slytherin y no en la doble clase de Transformaciones y Encantamientos. Solo podía estar agradecido de no tener Pociones; en su actual estado no lo toleraría.
Se pasó toda la mañana preguntándose a qué demonios estaba jugando, y como consecuencia, no encontró respuestas satisfactorias. Los recuerdos de la previa noche lo excitaban y mortificaban al mismo tiempo, y no podía decidir de cual sentimiento estaba más preocupado.
Era fácil racionalizar el por qué no le reveló inmediatamente a Draco que el Imperius no le afectaba; no quería asustar a un obviamente asustado chico que era inesperada y sorprendentemente rápido al lanzar hechizos. Había decidido que sería mucho mejor ser cuidadoso y esperar a ver lo que Malfoy haría en vez de arriesgarse a ser víctima de otros hechizos.
Y cuando Draco había pedido aquél beso... Había sido tan, tan fácil para Harry inclinarse hacia delante y obedecerlo. Lo que sea para evitar que Draco me lance algún otro hechizo, se había dicho a sí mismo. Fue en algún momento en el que Draco había deslizado su lengua en la boca de Harry cuando el moreno tuvo que admitir que quizás le gustaba un poco mucho como para culpar totalmente al hecho de no querer ser hechizado...
Su cerebro le dolía. Aparte de la revelación de que le gustaba besar chicos (y hacer mamadas, agregó colaboradamente su cerebro), había un dilema entre quién mostraba el peor comportamiento; Malfoy por hechizarlo o él mismo por dejarse llevar y dejar que Malfoy crea que el maleficio había funcionado en él.
Estaba tan distraído con sus pensamientos que tomó dos caminos incorrectos hacia el aula de Historia de la Magia luego del almuerzo. Odiaba esa clase, la cual su reciente objetivo era educar a jóvenes brujas y magos sobre su cultura y los eventos que dieron paso a la batalla para evitar que tales atrocidades vuelvan a suceder. Para Harry, seguía siendo una hora para dormir.
Llegando al aula cinco minutos tarde, deseó no haber llegado, porque no había manera de que podría tomar una siesta. Había solo un asiento vacío en la última fila, y tendría que sentarse al lado de – oh dios, no – Malfoy.
La posibilidad de escapar fue olvidada al momento en que varios estudiantes se voltearon de sus asientos para mirarlo; Malfoy incluido. Los ojos del Slytherin se agrandaron ligeramente, y luego se volteo hacia delante, su cabeza inclinada hacia el libro en su regazo. Harry se mordió el labio, y mientras más estudiantes se giraban para ver por qué estaba parado junto a la puerta, no tenía otra opción excepto moverse y sentarse al lado de Draco.
Era peor de lo que había imaginado. Draco no se volteó para mirarlo, pero aún así, su traicionero cuerpo reaccionó felizmente al estar tan cerca del rubio, y Harry pasó cinco frenéticos minutos tratando de pensar en cualquier otra cosa que haga que su erección desaparezca. No funcionó muy bien; seguía recordando lo que le había hecho a Draco la noche anterior – el modo en el que el rubio había gemido y en el que sus dedos se habían enredado en su cabello, la manera en que sus piernas temblaban cada vez que Harry recorría su miembro con la lengua-
Harry se abofeteó mentalmente para parar de pensar en aquellos recuerdos. ¡Joder! ¡Aquello era ridículo! Si hubiera sucedido bajo circunstancias normales (o más normales que aquello, de alguna manera) Harry podría superarlo – podría romper el hielo con una sonrisa o un comentario en voz baja o algo. La agregada complicación que el maleficio implicaba, significaba que simplemente aquello no era una buena opción.
Se arriesgó a echarle una mirada a Draco, que seguía inmerso en la lectura de su libro de algo que ver con pociones al parecer. ¿Cómo podía estar tan poco afectado por toda aquella situación? ¿Cómo demonios hacía para no convertirse en una masa temblorosa cuando estaba sentado justo al lado del chico que hechizó-
La furia rápidamente reemplazó cualquier preocupación que Harry había tenido hasta el momento. Lo peor era que Draco había estado aprovechándose de él, creyendo que lo tenía controlado. No importaba el hecho de que Harry estaba dispuesto a cumplir sus ordenes- Draco no sabía eso, y eso lo convertía en un bastardo.
Los tentativos pensamientos que Harry había albergado de que Draco había estado haciéndolo porque posiblemente gustaba de Harry, fueron abandonados. El recuerdo de la manera en que Draco había retornado y lo había besado antes de pasarle gentilmente los anteojos, había hecho un gran trabajo en mantenerlo en aquella línea de pensamientos: si Draco estaba haciendo esto por puro placer, ¿por qué habría de molestarse en besar a Harry y tratarlo como lo había hecho? Aquello ya no importaba; Harry estaba tan enojado ante la situación que antes de que supiera lo que pasaba, determinado a exteriorizar un poco de su enojo, pateó a Malfoy por debajo del pupitre.
—¡Ow! —Draco jadeó sobresaltado, y se agachó para agarrar su pierna por debajo de la mesa, mirando a Harry con ojos agrandados, el cual le correspondió la mirada con suficiente intensidad como para hacer que Draco empalidezca.
—Ahora no —Draco articuló con la boca, sus ojos aún posados en los de Harry, haciendo que el moreno se enoje aún más. ¿Ahora no? El jodido pervertido sabía que Harry estaba enojado, ¿y todo lo que tenia para decir era ahora no?
—¡Me hechizaste! —Harry siseó, y Draco hizo una pequeña mueca, obviamente esperando más violencia. Cuando no se presentó, se encontró con la furiosa mirada de Harry, luciendo enojado él mismo-
—¡Tú me dejaste hacerlo! —respondió. —Te lo advertí —Draco agregó en voz baja, y Harry se dio cuenta de que se quedó sin palabras. Se volteó abruptamente hacia su pergamino, que seguía estando en blanco, sin saber que decir.
El enojo disminuyó un poco mientras Harry admitía que Draco tenia razón. El rubio no se había escondido detrás de una puerta y abalanzado sobre Harry, hechizándolo antes de que pudiese reaccionar... Harry se había acercado al Slytherin, sabiendo perfectamente bien lo que iba a hacer, ignorándolo incluso cuando el rubio le advirtió que lo haría otra vez si Harry no se iba...
Harry miró una vez mas a Draco, el cual ya lo estaba observando, mordiéndose el labio y luciendo como si estuviera a punto de decir algo, pero mientras Harry levantaba una ceja, Draco volteó la cabeza hacia abajo, su mandíbula apretándose mientras miraba de vuelta su libro.
Vergüenza fue el sentimiento que recorrió a Harry en frías e incómodas olas que se unían a las de furia mientras la realidad lo golpeaba en lleno; estaba verdaderamente obsesionado con Draco Malfoy, una vez mas. Estaba pretendiendo estar bajo el maleficio Imperius para acercarse a su previo enemigo, un estúpido y rubio Slytherin que quería obtener un poco de acción mientras seguía odiando a Harry y que jamás lo querría.
Algunos días, Harry realmente odiaba su vida. Y en ese momento, realmente odiaba a Malfoy.
Draco miró su reloj, sintiéndose completamente miserable. Eran las cuatro de la mañana, y estuvo divagando por los corredores del sexto piso por horas.
Supuso que debía haber previsto no encontrarse con Potter luego de lo sucedido en el aula de Historia de la Magia. Había estado asustado al estar tan cerca de Potter, y había estado tan cerca de abrir su boca para sugerir que hablen de la situación cuando inesperadamente Potter lo pateó lo suficientemente fuerte como para dejarle un moretón azul en la pierna.
Aquella era su vida terminada, Draco pensó mientras se cansó de esperar a que aparezca Potter y se dirigía a su habitación para dormir un par de horas antes de levantarse otra vez. Incluso pensar sobre ser honesto con el Gryffindor lo llevó a un asalto físico.
El modo en el que Potter reaccionó luego de la clase que compartieron confirmó lo mucho que Potter no quería estar cerca de Draco, a pesar de los previos encuentros sexuales. El moreno estaba claramente interesado solamente en la parte sexual de sus encuentros, y estaba probablemente usando a Draco solo para explorar el territorio homosexual. Era eso o estaba jugando a algún tipo de juego mental para locos con Draco y estaba planeando pisar su espíritu o hacer de su mente un frenesí.
Y estaba funcionando, Draco pensó abatidamente: estaba camino a ser abofeteado y pisado por aquél desastre. Mierda, debió haberle dicho, mientras tuvo la oportunidad, que sabía que estaba fingiendo-
Oh bueno. Era realmente ridículo siquiera contemplar la noción de que todo se resolvería de buena manera; tenía la completamente estúpida idea de que al final, Potter admitiría que estuvo fingiendo porque gustaba de Draco. ¿El Elegido y el previo Mortífago en una relación amorosa? Cosas como esas no eran posibles.
Draco odiaba a la gente. Y en aquél momento, odiaba a Potter un poquito más que a todos los demás.
Les deseo muy buen material Drarry para el próximo año, ¡saludos!
