Las aventuras de Himawari Uzumaki

4.- Mi mascota es un biju

La tarde se cernía sobre la aldea de la hoja. Una leve brisa soltó una caricia sobre la gente que caminaba por las calles rumbo a sus hogares o que se disponía a pasear esperando la noche. Cerca de ahí, en el hogar de la familia Inuzuka, la pequeña Himawari era cuidada por su tío Kiba, al lado de su fiel compañero Akamaru y unos cuantos cachorritos. La pequeña se divertía con los pequeños perritos que saltaban sobre ella, le lamian sus manitas y corrían alrededor suyo, mientras que el perro mayor se encontraba dormido en el suelo, dejando a la pequeña subirse sobre su espalda para jugar o descansar. Antes del anochecer, su madre llego a recogerla, lo cual entristeció a la pequeña por la hora de la partida, pero prometió a su tío volver otro día para seguir jugando.

Durante el camino, la pequeña tenía en su cabecita un montón de pensamientos que no la dejaban tranquila, planeaba sus palabras, las que le diría a su padre sobre el día que disfruto con su tío Kiba y la petición que le iba a hacer. Al llegar a su casa, su madre se dispuso a preparar la cena, mientras ella tomaba un baño divertido y relajante. Al salir, tomo unas cuantas hojas y se dirigió a la sala, donde estaba su hermano jugando un videojuego portátil. Ella tomo sus colores y empezó a dibujar algo de forma rápida, debía terminar antes de que su padre llegara. Después de un rato, el olor de la cena emociono a los niños y cuando se dirigían a la mesa, la puerta de la entrada se abrió y el rubio patriarca de la casa llego, recibiendo un saludo de parte de su esposa e hijo, y un abrazo de su pequeña princesa.

Después de la cena, Hinata se encontraba lavando los trastes usados hace unos momentos, padre e hijo conversaban sobre su día y otros temas varios, mientras la pequeña reunía el valor para decir lo que quería. Una vez que su madre termino y se dispuso a dejar un té a su esposo, la pequeña decidió que el momento había llegado.

- ¡Papi! – dijo la pequeña de forma que todos guardaron silencio en el acto

- ¿Qué sucede mi pequeña? – pregunto su padre todo sorprendido

- Es que… yo quería pedirte… - dijo la pequeña con muchos nervios en sus palabras

- Vamos Hima, dile al viejo lo que pasa – dijo su hermano dando ánimos a su hermana, puesto que ya sabía lo que iba a pedir

- Lo que quieras decirme, no pasa nada Himawari – dijo su padre, pasando su mano sobre su cabeza mientras le alborotaba sus cabellos

- Bi-bien – dijo la pequeña tomando valor, mientras respiraba profundo - ¿Puedo tener una mascota?

La pregunta de la pequeña dejo en silencio todo el lugar. Sus padres se miraron un poco sorprendidos mientras su hermano le mostraba el pulgar arriba como señal de triunfo.

- ¿Y por qué el interés en tener una mascota mi pequeña? – pregunto su madre toda nerviosa

- Es que me divertí mucho con los cachorritos con el tío Kiba y…

- Tenía que ser Kiba – dijo Naruto entendiendo la situación – eso explica todo

- Por favor papi, no te enojes con el tio Kiba y con los perritos – dijo la pequeña toda preocupada

- Tranquila hija – dijo su padre tratando de calmarse – no estoy enojado y no me enoje con el, solo que entiendo porque quieres una mascota

- ¿Entonces podre tener una? – dijo la pequeña con brillo en sus ojos – Boruto también quiere una

- Oye – dijo el pequeño rubio asustado – dije que te apoyaba, no que quería una mascota

- Tranquilos – dijo su madre entrando a la conversación – hija, tu padre y yo lo hablaremos, por ahora, vallan a lavarse los dientes y después a dormir

- Esta bien – dijeron los niños al mismo tiempo mientras se despedían de sus padres y se retiraban a dormir, dejando a sus padres hablando sobre el tema

Al día siguiente, la pequeña Uzumaki se levantó rápido para escuchar la respuesta de su padre. Bajo a la sala y solo vio a su madre con su hermano desayunando. Ella se acercó y su madre le dijo que al anochecer tendría la respuesta de su padre. Eso animo un poco a la pequeña, pero aún estaba nerviosa. Después de desayunar, su hermano salió a entrenar con su equipo, mientras ella se pasó el dia imaginando que mascota tendría y como le llamaría. Al anochecer, su padre llego. En sus manos había una pequeña caja con agujeros y sobre ella un libro pequeño. Sus hijos se acercaron a saludar a su padre y este se inclinó a la altura de la pequeña.

- Himawari – dijo su padre – tu mama y yo lo hablamos y tenemos una misión para ti

- ¿Qué clase de misión papi? – pregunto la pequeña muy sorprendida

- Si quieres tener una mascota, debes probarnos que eres capaz de cuidar a una. Para eso, tendrás una provisional – dijo mientras acercaba la caja – si demuestras gran capacidad para cuidar a este amiguito, entonces tendrás a la tuya propia. ¿Crees que puedas con esta misión?

- Por supuesto papi – dijo la pequeña

- Entonces, saluda a tu pequeño amiguito, se llama Kurama

Al abrir la caja, una pequeña versión chibi de Kurama apareció. Tenía las orejas pequeñas, una carita tierna pero con una expresión malhumorada, con un listón rojo en su cuello. Tenía el tamaño de un pequeño perrito o gatito. Su pelaje era de un color naranja muy fuerte y tenía nueve pequeñas colas que se sacudían al mismo tiempo. Hinata y Boruto veían al pequeño Biju con una sonrisa entre nerviosa y burlona.

Flashback

Naruto y Hinata se encontraban acurrucados en la sala hablando de varias cosas del día dándose cariñitos con mucha ternura.

- ¿Hace cuánto que no tenemos un tiempo para nosotros dos? – dijo el rubio mientras apoyaba su cabeza sobre la de su esposa

- Ha sido mucho el tiempo – dijo la oji perla mientras se aferraba más a su esposo – al menos ahora ya puedes darte más tiempo para nosotros Naruto-kun

- Discúlpame. Trate de hacer mejor la vida en la aldea, y olvide que también debía hacer mejor la vida de mi familia

- Mientras tu amor siga con nosotros, no debes preocuparte

- Gracias amor, te prometo que te lo compensare. Ya se me ocurrieron algunas ideas – dijo el rubio en el oído de su esposa

- Naruto-kun – dijo la pobre mujer muy apenada y sonrojada

- Y también debo recompensar a los niños

- ¿Qué has pensado sobre la petición de Himawari?

- Mmm – murmuro el rubio sin saber que hacer – ella necesita aprender a cuidar una antes

- Podríamos pedirle a Kiba-kun un cachorrito para que Himawari lo cuide y aprenda

- Tsk. Nunca le agrade a esos perros – dijo Naruto haciendo un puchero en su cara – necesitamos una mascota que también le enseñe a Hima… ya se, invocare a un pequeño sapito para que este con ella

- Eh, Naruto-kun, un sapito no es una mascota muy apropiada para una niña. Eso sería más para Boruto – dijo Hinata un poco preocupada – además, me ponen un poco nerviosa

- Entonces, necesitamos otra opción

- QUE LASTIMA QUE NO CONOSCAS A OTRO TIPO DE ANIMAL INTELIGENTE QUE TE AYUDE – dijo Kurama en la mente de su compañero

- Espera, creo que si conozco a alguien así – dijo el rubio con una sonrisa maléfica

- NI SE TE OCURRA NIÑO, YO NO SOY LA MASCOTA DE NADIE – empezó a refunfuñar el zorro

- ¿Kurama-kun? – pregunto la madre un poco pensativa – sabes, hace mucho que no sale al exterior. Sería una buena idea que conviviera con los niños

- NO LO APOYES NIÑA – vocifero Kurama desde la mente de Naruto

- Si apoyas a mi hija con esto, te dejare salir más seguido y podrás comer todo lo que quieras – dijo Naruto tratando de convencer al zorro

- Por favor Kurama-kun – dijo Hinata juntando las manos hablando hacia su esposo

- …¿QUÉ TENGO QUE HACER? – pregunto el viejo zorro muy resignado

Fin Flashback

Kurama dio un salto hacia afuera de la caja, todos se le quedaron viendo. Naruto y Boruto no pudieron contener las carcajadas. Hinata solo sonrió de forma gentil mientras se colocaba al lado de su hija, la cual estaba en silencio con la cabeza mirando al pequeño zorrito.

- ¿Qué piensas hija? – dijo su madre al verla en mucho silencio

- Es… es… ¡Muy lindo! – grito la pequeña muy emocionada mientras lo tomaba en sus brazos y le deba un fuerte abrazo

- TRANQUILA NIÑA, ME ASFIXIAS – dijo el pequeño biju a lo que Himawari lo soltó muy sorprendida

- ¿Puede hablar? – dijeron los dos niños muy sorprendidos

- POR SUPUESTO QUE PUEDO HABLAR, NO SOY TONTO – dijo Kurama desviando la mirada muy indignado

- Lo siento, eh Kurama-petto – dijo la pequeña haciendo una reverencia

- Bien – dijo Naruto mientras le daba un libro a su hija – este libro te lo regala tu tío Sai. Ahí tiene las reglas básicas para cuidar a una mascota. Tendrás dos días para cuidar y entrenar a Kurama y el me dira que tal lo hiciste al igual que tu madre. Si lo haces bien, tendrás tu propia mascota

- Bien, prometo darlo todo papi – dijo la pequeña con determinación en los ojos

- Pero ahora, vamos a cenar y luego a dormir – dijo Hinata mientras todos, incluido Kurama los seguía a la cocina

En la mesa, todos cenaban con una sonrisa. Por debajo de la mesa, al lado de Himawari, se hallaba Kurama. Pero como no era del todo una mascota, le dieron un filete cocido y picado para que no tuviera problemas en comer sobre un plato normal. Después de eso, los niños vieron un rato la televisión junto con el biju que no entendía para nada lo que veía. Luego de eso, llego la hora de dormir. Los niños hicieron su rutina de lavarse los dientes y se fueron dormir. Himawari le ofreció a Kurama dormir con ella, pero el muy apenado dijo que dormiría en la sala, a lo que la pequeña solo asintió con la cabeza y le deseo buenas noches.

Al llegar a la sala, vio a Hinata leer un libro y a Naruto con unos pergaminos. Él se acercó a su amigo y se acomodó a su lado con una cara muy seria.

- TE ODIO – dijo el pequeño zorro

- Vamos, no es para tanto – dijo el rubio mientras lo acaricio a lo que el zorro trato de alejarse

- SOLO LO HAGO POR LA COMIDA – respondió el zorro tratando de dormirse

- Descuida Kurama-kun, le prometo un gran banquete – dijo Hinata sentándose a su lado

- BIEN, AHORA QUISIERA DESCANSAR, ALGO ME DICE QUE TENDRE UN DIA MUY DIFICIL MAÑANA – dijo el pequeño zorro mientras cerraba los ojos

- Descansa amigo – dijo Naruto

Al día siguiente, Naruto y Boruto habían salido a cumplir sus respectivos deberes. Kurama seguía dormido, hasta que sintió un escalofrió. Abrió los ojos para ver a la pequeña de pelo azul que llevaba el libro de mascotas en sus manos. Le dio los buenos días y lo llevo a la cocina para darle de comer. Le puso un tazón en el suelo lleno de leche y unas galletas de chocolate. Kurama solo lo vio extrañado, pero después se dispuso a comer tranquilamente mientras la pequeña y su madre desayunaban en la mesa.

Después de eso, Himawari llevo a Kurama al patio donde soplaba una agradable brisa. Kurama se recostó en el borde de la entrada y Himawari empezó a leer el libro.

- "Paso 1: trucos básicos para tu mascota" – empezó a leer Himawari – "Es necesario enseñarle algunos trucos sencillos a su mascota para que aprenda a identificarse con su nombre y lo que debe o no hacer en la casa"

- VEAMOS COMO LO HACES NIÑA – pensó Kurama con una sonrisa

- Bien, Kurama, siéntate – dijo la pequeña, pero el zorro solo se quedó viéndola – a ver… "ofrece algo a la mascota para que se motive a obedecer" – leyó la pequeña en su libro

Himawari corrió a la cocina y regreso con un plato de dangos a lo que Kurama reaccionó de inmediato.

- Por favor Kurama-petto, siéntate – volvió a decir la pequeña con una carita muy tierna

- TSK, BIEN – dijo el zorro mientras se sentaba y la pequeña le daba un dango

- Bien, ahora salúdame con tu patita – dijo la pequeña mientras le acercaba su manita y el zorro le devolvía el saludo

- BIEN, CONTINUA

- Mmm, da un pequeño salto

- COMO QUIERAS – dijo Kurama mientras daba unos pequeños saltitos muy lindos

- ¡Te vez muy lindo Kurama-kun! – dijo Hinata que pasaba por ahí

- ARGH, NO ME ASUSTES ASI – respondió el zorro mientras tropezaba con el comentario – SOLO UN TRUCO MAS

- Está bien – dijo la pequeña – eh, ¿habla?...

- OTRO TRUCO

- Creo que debería hacer algo como rodar – dijo Boruto que regreso a casa por olvidar algo – eso sería más gracioso – continuo mientras se reía

- Kurama-petto – dijo Himawari con una actitud seria – ataca

- ¿Qué? – se sorprendió Boruto

- SERA UN PLACER – dijo el zorro que se lanzaba sobre el rubio y empezaba una pelea muy cómica donde el pequeño zorro solo podía darle pequeños golpecitos con sus patitas que le hacían cosquillas al rubio

Después de un rato, los dos niños estaban sentados en la sala castigados, junto a un pequeño zorro medio dormido y también regañado por la ama de casa. Después de un rato, ella apareció con otro cambio de ropa para su hijo porque la que llevaba se ensucio por el pequeño pleito.

- Aquí está tu ropa Boruto, ahora apresúrate para que no llegues tarde a tu misión y ya no molestes a Kurama-kun – dijo su madre

- Si mama, lo prometo – dijo con un sonrojo en su cara mientras se cambiaba y luego se fue

- Himawari, entrenaste bien a tu mascota, pero no debes enseñarle a pelear – dijo Hinata

- Lo siento mami, no lo vuelo a hacer, ¿verdad Kurama-petto?

- SI, LO PROMETO – dijo el zorro con los ojos cerrados

- Bien, la comida ya está lista, vamos a comer los tres

- ¡Siiii! – grito la pequeña, a lo que su compañero la siguió

Después de comer, Himawari dejo dormir un poco a Kurama, como le aconsejaba el libro. El pequeño zorro salió al patio, donde tenía mejor aire. Pero se movía tanto que se ensucio. Al entrar a la casa, Himawari lo noto todo sucio y rápidamente saco su libro.

- "Paso 4: Manteniendo limpia a mi mascota" – empezó a leer la pequeña – "Si la mascota está sucia, un baño es necesario, se aconseja tener un cepillo suave para su pelaje, si no tiene pelo, usa una esponja. Además, usar agua tibia, para evitar enfermedades en la mascota"

- Himawari, debes darle un baño a Kurama – dijo Hinata que escucho a su hija leyendo

- Enseguida mami, muy bien Kurama… - dijo la pequeña, pero al buscar a su mascota, este ya se había echado a correr – "Nota: no mencione frente a su mascota el baño. Algunas mascotas odian bañarse" … rayos – dijo la pequeña frustrada

- Hija, preparare el agua, trae a Kurama al patio cuando lo tengas – dijo su madre

Kurama se oculto debajo de la mesa de la cocina, pero no noto que al caminar había dejado huellas con sus patitas. Al oír los pasos de la pequeña acercarse, se preparó para correr, pero al salir, un solo golpecito en su espalda, basto para neutralizarlo. Al mirar a la niña, vio en sus ojos un poderoso Byakugan activado.

- LO… SIENTO – dijo el pobre zorro asustado

- Estamos a mano Kurama-petto – dijo la pequeña desactivando su dojutsu y volviendo a mostrar su típica sonrisa infantil.

La pequeña lo cargo hacia la bañera en el patio y le dio un cálido baño de burbujas. Ya en la noche, Himawari se disponía a dormir, les deseo buenas noches a sus padres, a su hermano y a su pequeña mascota. Pero este último, la siguió hasta su cuarto.

- YO… NO ME SIENTO MUY AGUSTO DORMIR EN EL SOFA DE LA SALA. NECESITO DORMIR EN OTRA PARTE. PERO NO EN UNA CAMA DE MASCOTA – dijo el zorro muy apenado

- ¿Quieres dormir conmigo Kurama-petto? – dijo la pequeña mientras lo cargaba

- SI, PORFAVOR – dijo Kurama mientras se acurrucaba en sus brazos

Himawari llevo a Kurama a su cama, lo coloco junto a él en la cama. Se arroparon y de dispusieron a dormir. La pequeña lo abrazaba fuertemente como si fuera a escapar, pero tampoco tan fuerte para no lastimarlo. El viejo biju solo puedo cerrar los ojos para dormir como nunca lo había hecho. A la mañana siguiente, ambos se levantaron juntos. El sábado en la mañana siempre era muy placentero. Himawari se vistió y después tomo a Kurama y juntos fueron a desayunar a la cocina. Naruto se despidió de su familia con la promesa de tener un día libre mañana para ellos. Boruto se dispuso a marcharse para entrenar con su sensei y su equipo. Hinata preparo un bolso y junto a su hija y se dispusieron a salir.

- Espera mami – dijo la pequeña antes de salir – el libro dice que para evitar que mi mascota se extravie, debo ponerle una correa

- Bien mi pequeña, ponle una a Kurama-kun – dijo Hinata con una sonrisa

- NO NECESITO ESO, NO TENGO RAZON PARA ESCAPAR – dijo el zorro todo apenado mientras subía a la cabeza de Himawari – ADEMAS, ME DA FLOJERA CAMINAR

- Entonces iras en mi cabecita, solo no te caigas Kurama-petto – dijo la pequeña Uzumaki con una sonrisa

Toda la mañana y parte de la tarde, madre, hija y zorro caminaron y pasearon por varias partes de la aldea. Algunos se quedaban viendo a la curiosa mascota sobre la cabeza de la pequeña. Pero no le dieron importancia. Llegaron a un parque a descansar y comer unos cuantos bocadillos. Himawari tomo su libro y leyó un capitulo sobre jugar con tu mascota. Camino a un lugar más apartado de su mama. En eso, ella bajo a su mascota de su cabeza y empezó a acariciar su barbilla y su espalda. Kurama solo se sonrojo por los cariños que recibía. En eso, unos niños juntos a un perro muy grande e intimidante se acercaron a la pequeña y Kurama.

- Miren eso – dijo el niño líder del grupo – ese pequeño zorrito parece un gatito mimado

- No molestes a Kurama-petto – dijo Himawari – él es la mejor mascota de todas

- La mía es la mejor, porque nadie le hace frente, además, es el mejor trepando arboles – dijo el niño de forma muy presumida

- No me importa, para mí, Kurama-petto es el mejor – dijo la pequeña mientras se levantaba dispuesta a irse

- Tienes miedo de desafiar a mi perro, porque sabes que tu pequeño gatito perdería – empezó a decir el niño

- DEMOSLE UNA LECCION NIÑA – dijo Kurama en voz baja – CONFIA EN MI

- De acuerdo, pero ten cuidado Kurama-petto – dijo la pequeña mientras lo bajaba

Ambas mascotas se colocaron en posición de arranque. Al ver la señal de uno de los niños, empezaron a correr hacia el árbol más grande del lugar. El perro dio un gran salto y con esfuerzo trepo el árbol. Cuando estaba a punto de llegar a la rama más alta, Kurama ya había llegado a una gran velocidad y usando chakra para poder subir más rápido al árbol. El pequeño zorrito salto hacia su dueña y la pequeña celebro muy alegre, mientras el otro niño la miraba muy enojado.

- Hiciste trampa, es obvio, porque nadie debería ganarle a mi perro. Comete a ese zorro – grito el niño hacia su perro el cual se dispuso a atacar

- ¡No! Déjanos en paz – dijo la pequeña. Pero no podía hacer nada, su madre le había prohibido usar su Byakugan en publico

- ¡VETE DE AQUÍ! – dijo Kurama mientras bajaba de los brazos de Himawari y empezó a mirar a los niños y al perro con una mirada asesina

- Ha-hablo. Ese zorro hablo – dijo uno de los niños muy asustado mientras los demás retrocedían junto con el perro muy asustados

- ¡SI VUELVEN A MOLESTAR A HIMAWARI OTRA VEZ, HARE QUE SE ARREPIENTAN! – grito Kurama muy enojado y empezó a crecer al tamaño del perro sin mostrar todas sus colas

- S-s-s-sí, lo prometemos, no la volveremos a molestar – dijo el niño dueño del perro

- Y no lo harán – se escuchó la voz de una mujer detrás de ellos

Ahí detrás, estaban las madres de los niños muy enojadas, junto con Hinata que había observado la situación y llamo a la mama de los niños. Cada niño recibió un castigo, mientras que Hinata se acercó a su hija y a Kurama que volvió a su tamaño normal.

- Gracias Kurama-kun y descuida, ellas no dirán nada sobre ti – dijo la oji perla mayor

- DE NADA, NO DEJO QUE MOLESTEN A MI DUEÑA – dijo el zorro muy enojado con los niños

- Gracias, Kurama-kun – dijo la pequeña mientras lo abrazaba y lloraba por lo sucedido

- NO LLORES PEQUEÑA, YA PASO. YO NO DEJARE QUE NADA MALO TE PASE – dijo Kurama

Esa noche, toda la familia estaba reunida en la sala. Cuando Naruto llego, Hinata y Himawari contaron lo sucedido en el parque, a lo cual el padre se alegró que no pasara a mayor el problema. Después de eso, se sentó en la sala junto a sus hijos, su esposa y Kurama.

- Bien mi princesa – dijo Naruto – nos probaste que si eres capaz de cuidar a una mascota, asi que mañana, te llevare a la tienda de mascotas a que escojas una

- Felicidades Hima – dijo su hermano

- Gracias papi – dijo la pequeña mientras tomaba a Kurama en sus brazos – pero ya no quiero una mascota

- ¿Qué? – fue la reacción de todos en la sala

- En estos dos días, me di cuenta, que una mascota es mucha responsabilidad, además, no estoy del todo lista. Cuando de verdad yo me sienta lista, te lo diré. Además – continuo la pequeña mientras miraba al pequeño zorro – no creo que exista una mascota igual de increíble como Kurama-petto

- ESO ES PORQUE SOY UNICO NIÑA – dijo el zorro de forma arrogante

- Entonces no quieres una mascota – dijo su madre con una sonrisa

- Por ahora no, me conformo con Boruto – dijo la pequeña con una risa burlona

- Eso es… ¡Oye! – grito su hermano con un puchero en su cara mientras los demás se reían

- PEQUEÑA – empezó a hablar Kurama – VEO CON CLARIDAD QUE ERES UNA NIÑA MUY ESPECIAL. POR FAVOR, NUNCA DEJES DE SONREIR ¿DE ACUERDO?

- Se lo prometo, Kurama-kun – dijo Himawari con una sonrisa

Esa noche, todos cenaron un rico tazón de ramen, en compañía de un clon de Naruto, controlado por Kurama. Ese día, Himawari entendió la responsabilidad de cuidar a alguien que quieres mucho, como una mascota o a tu familia. Y Kurama aprendió que a pesar de todo, tenía una familia que lo quería mucho y también ya tenía a quien proteger. A su pequeño rayo de luz.

Fin.

Nota del Autor:

Hola queridos amigos

termine esta historia con mucho esfuerzo. me disculpo que fuera muy grande. Ahora bien, despues de esta, quedan dos o tres mas. Sorry, pero aun tengo dos proyectos pendientes, uno de ellos creo que va a morir, porque nadie lo ha comentado y el otro, sigo investigando para hacerlo mas grande. Les pido que lean estas historias y dejen sus comentarios, para asi inspirarme mas. Agradecere tambien si me hacen el favor de compartir estas historias. Por ultimo, gracias por mantenerse fiel a mis escritos, creanme que esto me hace muy feliz.

Espero poder seguir complaciendo sus gustos y que tengan un buen dia

Atte.

Emperor92