disclaimer: Naruto no me pertenece
RESPUESTA A LOS REVIEWS
Hola a todos. En primera les agradezco por sus comentarios a Namikaze Rock y a hyuuga. Igualmente otro saludo a Diana Carolina jijiji, por supuesto que voy a poner una barrera grande entre Naruto y Hinata, en esa parte sí que atinaste por dónde va la cosa, tu sabes, por aquello que este fic necesita drama, bueno, respecto a la familia no puedo decir nada, porque daño la trama. Otro saludo a Alabdiel, pues sí al pobre Naruto se le complican las cosas por andar de bocazas, pero eso es en parte el encanto que tiene el personaje, (en mi humilde opinión), es tan tonto, pero uno con gracia. Ahora, que Hinata lo rechazó, en realidad, fue más que Naruto la rechazó creo yo, pero creo que tienes razón en ese punto, dos veces en dos capítulos… uff creo que me pasé. Otro saludo a hinauzu01 ¡gracias por tu comentario! Me alegra mucho que te conmueva mi forma de escribir, y respecto a Neji, nada porque spoiler.
Otro saludo a Juan Manuel, gracias por tu comentario, y por tu advertencia, para ser honesta mi primer impulso fue ir a buscar de fic en fic al que tú te referías, pero no lo hice, realmente prefiero quedarme en la feliz ignorancia en este caso, no quiero pelear con nadie, y si tú dices que tiene solo ciertas similitudes puede ser que haya escenas que le llamaron la atención al autor y por eso se baso, o se inspiró en ellas, no significa que lo haya plagiado. Por ejemplo en mi fic "durante la contienda" hay un personaje que se llama Yuriko, y la escena en la que ella aparece está inspirada en una foto que vi en la portada, así que mejor no pongamos en duda a este autor sin que pueda defenderse. Otro saludo a Retakelike así que se te borró el cap, eso es deprimente, sobre trascribir, yo tengo mis dudas, la única vez que lo hice fue para el primer cap. De este fic, y nunca había tenido tantos errores como en ese capítulo, y eso que me demore bastante. Ahora respecto al fic, la verdad es que aquí la idea es que Naruto madure conforme va pasando la historia, Hinata es sencillamente Hinata, pero Naruto tiene que crecer. Finalmente otro saludo a RukiaCC, que alegría verte por aquí, bueno… yo también he caído en el encanto de sasuhina, es como alguien me decía en uno de sus comentarios, tiene el encanto del chico malo, así sea una pareja imposible, pero aunque me encanta leerlos, creo que me sentiría como un pez fuera del agua escribiéndolos, aunque tal vez algún día.
Naruto caminó detrás de Hinata por los verdes senderos de los bosques que rodeaban a la aldea de Konoha, ya llevaban un buen rato andando en silencio, y la respiración entrecortada de la chica le decía que estaba exhausta.
— ¿Cómo has estado Hinata? — preguntó Naruto incitándola a hablar, ya que no había dicho más de diez palabras durante toda la tarde.
— b-bien…— balbuceó la chica. A Naruto le pareció que ella no le decía la verdad, podía sentirlo, estaba especialmente melancólica ese día.
— No es cierto— dijo Naruto mientras se detenía de golpe — cuéntame que te pasa— Hinata continuo con su camino sin siquiera voltear a verle.
— Hanabi, estoy preocupada por ella— respondió sin emoción en su voz.
Naruto se desesperó al oír aquella respuesta tan vaga, quería llamar su atención, así que se colocó justo en frente de ella. Sin embargo, Hinata estaba tan distraída que chocó de frente con él.
— l-lo s-siento— murmuró tapándose la boca.
— no te preocupes — empezó sosteniéndola por los hombros — ahora que has vuelto al mundo real, ¿me vas a decir que es lo que realmente te pasa? — preguntó mirándola directamente a los ojos.
— ya t-te lo dije, e-es Hanabi — respondió Nerviosa — creo que está asustada por su nueva posición, y… y… m-mi c-clan t-tiene p-problemas — tartamudeo aún más asustada de lo que Naruto la hubiera escuchado.
— Solo quiero protegerla, pero creo que he cometido un grave error — murmuro Hinata con tristeza.
— ¿puedo hacer algo para ayudarte? — pregunto Naruto. Hinata solo negó levemente mientras le dirigía una pequeña sonrisa.
— sabes que si me lo pides…
— Naruto…— empezó Hinata en un tono más serio — yo no quiero eso para ti, solo… solo q-quiero p-pasar t-tiempo contigo — el rubio se quedó sorprendido por unos momentos. No entendía muy bien que quería decir con eso, pero le pareció que ella quería ahorrarle problemas.
Era curioso, pero no estaba acostumbrado a que alguien actuara de esa manera con él, cuando ofrecía su ayuda los otros siempre la aceptaban sin dudarlo, e incluso, en ocasiones, algunas personas habían abusado de sus buenas intenciones, entre esas dos, sus "queridos" compañeros de equipo. Aún no sabía que era esa atracción que sentía por ella, pero ese tipo de detalles lo obligaban a seguir viniendo día tras día a ese bosque con, ya que si no lo hacía le faltaba algo.
— Hinata… — suspiró dando un paso adelante. Hinata se encogió al ver que él se había inclinado con la intención de besarla, y se dejó guiar, mientras sostenía fuertemente sus manos contra su pecho..
Después, cuando el chico rompió el beso, le pareció oír un susurro salir de sus labios — tengo tanto miedo…— Naruto frunció el seño. ¿Había oído bien? Hinata tenía miedo ¿pero de qué?
El Jinchuriki del zorro de las nueve colas se levantó sobresaltado, porque ese no había sido un sueño, era un recuerdo de los días en que Hinata y él salían a pasear en las tardes. En realidad, era uno de sus momentos favoritos. Pero, ahora estaba seguro, ella estaba asustada, lo que fuera que estuviera sucediendo en la familia Hyuga la atemorizaba.
Tratando de no despertar a sus compañeros, volvió a la cama, pero esta vez no pudo dormirse tan fácilmente; el recuerdo de Sasuke gritándole a Neji que no confiaba en los Hyuga; aquel hombre en la mansión que decía que no aceptaría ordenes de un miembro de la rama secundaria; Hinata y su renuencia de volver a casa, todo aquello inundaba su cabeza una y otra vez.
Al día siguiente, Naruto hizo los últimos preparativos para su viaje, después, se dejó caer pesadamente sobre su cama de hotel y miró al techo.
— ¿Por qué no pienso antes de hablar? — dijo el muchacho en voz alta, mientras que recordaba cómo el día anterior le había dicho a Hinata que no sentía nada por ella, probablemente debió haber dejado la puerta abierta, o probablemente no. En todo caso, no podía quitarse ese sentimiento de haber cometido un error enorme.
— ¿ya estás listo Naruto? — preguntó Sasuke desde el marco de la puerta.
— sí, supongo que sí— respondió el muchacho mientras se levantaba y miraba a su alrededor buscando su mochila.
— Hyuga fue a buscarla— murmuró el Uchiha refiriéndose a Hinata.
— haaa… — suspiro Naruto- no quiero enfrentarla, este viaje va a ser un martirio.
— ¿ayer te rechazo? — preguntó Sasuke.
— no, yo la rechacé— respondió el rubio.
— ¿Qué?, ¿te volviste loco?, pensé que él plan era pedirle disculpas y volver con ella a Konoha — empezó el Uchiha sorprendido— eres un idiota, pero creo que ya sé porque lo hiciste.
Naruto no respondió en seguida, tan solo se le quedó observando atentamente a su compañero — Sasuke— dijo de repente — creo que tengo algo que contarte.
El chico le narró toda la escena del encuentro de Hinata con su primo, inclusive los detalles.
— no estoy seguro, pero creo que ellos ocultan algo, ella no quería que yo escuchara, y después, todo lo que me dijo acerca de Neji — concluyó el rubio.
— yo también lo creo, no es lógico que esa familia mande a buscar a la heredera que dejaron de lado hace meses, piénsalo bien, su presencia solo traería más problemas y divisiones, casi sería como tener dos líderes para un solo clan. Además, todo lo que me contaste acerca de tu visita a la casa Hyuga, ¿no crees que es extraño? — respondió Sasuke.
— entonces, ¿porque lo hacen? — preguntó Naruto.
— no lo sé, tal vez haya algo de verdad en lo que dijo Hiashi, tal vez la extrañan, pero no lo sé— medito el Uchiha en voz alta.
Naruto se levantó de la cama y caminó hacía la ventana, no quería creer que uno de sus mejores amigos le había mentido, ni tampoco que el padre de la chica solo quería utilizarla, no parecía justo. Para distraer ese pensamiento, miró hacia la calle, en donde vio a los dos primos Hyuga aproximarse al hotel en que se hospedaban.
Neji se había ofrecido a ir a buscarla a su casa, y considerando que el día anterior las cosas habían acabado tan mal entre los dos Hyuga, el chico pensó que lo más adecuado era que tuvieran un momento solos. Sin embargo, al parecer las cosas no habían resultado como el rubio las había planeado, ya que ninguno de los dos se veía feliz.
— Ya están aquí— anunció el rubio.
— perfecto, será mejor que aproveches el tiempo que te queda con ella, si de verdad piensas seguir con esa estúpida resolución tuya, todo cambiara de aquí en adelante— dijo Sasuke mirándolo a los ojos.
— Creo que es lo mejor — respondió con la garganta seca.
— Como digas… — murmuró Sasuke con expresión aburrida.
Naruto y Sasuke tomaron sus mochilas y bajaron las escaleras hasta la primera planta, en donde se encontraron a los primos Hyuga.
— Buenos días Naruto- kun, Sasuke-san — saludo amablemente Hinata mientras hacía una pequeña reverencia. El muchacho se sintió algo sorprendido, ya que la expresión de la chica había cambiado completamente. Minutos antes la había visto molesta y decaída, pero ahora se mostraba alegre, como si se hubiera puesto una máscara. Definitivamente, Hinata Hyuga era todo un misterio, al igual que su familia.
— Hola Hinata-chan— respondió con una sonrisa.
— Buenos días — saludo Sasuke a su vez.
— creo que ya estamos listos, será mejor que partamos, quiero llegar a Konoha para mañana, no es seguro estar por los caminos más tiempo de lo necesario— dijo Neji.
— Estoy de acuerdo con Hyuga, no es seguro estar fuera de la aldea— declaró Sasuke.
Dichas estas palabras, el grupo de cuatro ninjas comenzaron a toda velocidad su viaje a la aldea escondida entre las hojas, para la sorpresa de Naruto, los primos Hyuga no se dirigieron la palabra ni una sola vez en todo el viaje. Sin embargo, Hinata tampoco le habló a él. Después de unas cuantas horas, los chicos aminoraron la marcha, y el rubio recordó las palabras de Sasuke, aquella era una de las últimas oportunidades que tendría para hablar con ella, este pensamiento le movió el corazón, ya que una vez llegaran a Konoha tendría que romper el lazo que, mal o bien, existió entre los dos.
— Hinata— llamó Naruto en voz baja.
— N- Naruto - K-Kun— tartamudeó ella.
— has estado muy callada esta mañana, ¿te pasa algo?
— n-no, c-claro que n-no, tu sabes q-que yo n-no hablo mucho— respondió ella con una suave sonrisa.
— sí, pero, hoy estas especialmente silenciosa, ¿peleaste con Neji? — preguntó amigablemente, y a la vez temeroso de que lo mandara al diablo.
— ahhh— suspiró la chica — tú viste como se puso ayer, no he podido convencerlo.
— creo que realmente tiene muchas ganas de que tu vuelvas a vivir en la casa Hyuga, tu papá también parecía triste, pero él no se opuso a que fueras de visita, me dijo que si tu querías seguir viviendo en Kumo, él lo entendería— dijo Naruto tratando que ella le diera más pistas.
— ¿d-de verdad?, ¿ En serio papá te dijo todo eso? — preguntó la chica con emoción en su voz.
— Sí — respondió sonriente. Sin embargo, la expresión de Hinata cambio abruptamente.
— Es extraño — murmuró casi para sí misma.
— ¿Qué es extraño? — pregunto Naruto un poco más emocionado de lo que tenía la intención de aparentar.
— oh, nada, nada, realmente creo que a veces soy muy dura con papá— respondió la chica con una sonrisa.
Naruto se sintió frustrado, ni en un millón de años creyó que tendría que sacarle la verdad a Hinata a las malas. El sabía no era asunto suyo, pero no podía evitar sentirse molesto, no estaba acostumbrado a ese tipo de silencio. Lo peor de todo, es que realmente no sabía si ella se negaba a hablarle porque estaba molesta o porque era un secreto de su familia.
— Naruto— empezó Hinata de repente- ¿puedo pedirte un favor?
— S-si — respondió entrecortadamente.
— una vez yo me vaya definitivamente de la aldea, trata de no inmiscuirte con la familia Hyuga— dijo en voz baja. Naruto frunció el seño en seguida, una cosa es que ella ya no quisiera contarle sus confidencias, eso lo entendía, pero otra muy diferente, era que lo tratara como una amenaza.
— Espera Hinata….- advirtió Naruto perdiendo la paciencia— yo sé que me equivoque pero…
— no es eso— interrumpió la chica bajando su voz de tal forma que parecía un susurro— verás, lo que pasa es que…
— esta anocheciendo, deberíamos acampar ahora — sugirió Neji de modo tal que más bien parecía una orden.
Al escuchar estas palabras, Hinata se alejó en seguida, ahora sí que estaba confundido, ella parecía dispuesta a contarle todo, pero Neji se había interpuesto. Aún así, el chico decidió seguir el juego y aparentar no tener sospecha alguna.
Rápidamente, las tiendas fueron montadas, el fuego encendido y la comida puesta sobre la hoguera. Sin embargo, Naruto seguía sin poder descifrar que pasaba entre los primos Hyuga, quienes parecían dispuestos a no dirigirse la palabra por lo que les quedaba de viaje. En ese momento, el rubio tuvo una idea.
— ¿oyeron eso? — preguntó Sasuke algo alarmado. Neji activó su Byakugan y miró en la dirección en la que provenía el ruido
— Creo que hay alguien, veo un rastro de chakra, pero no puedo distinguir su forma — aseguró el Hyuga — Hinata siguió el ejemplo de su primo y también activó su línea sucesoria.
— y- yo ta -también lo veo, que extraño— murmuró la chica.
— dobe, tu y yo, vamos tras él. Mientras tanto, ustedes dos quédense aquí y protejan el campamento— indicó Sasuke. Naruto siguió a su amigo sin decir otra palabra, juntos caminaron por el oscuro sendero del bosque, en donde tan solo se oía el sonido de sus pasos.
— ¡Naruto! — exclamó Sasuke sorprendido, en cuanto vio estallar una copia de Naruto en frente suyo.
— siento haberte asustado teme, pero necesitaba hacerlo, ahora tú sígueme — indicó el verdadero jinchuriki al tiempo que saltaba a la copa de un árbol.
— ¿que estas tramando? — preguntó el pelinegro siguiendolo a través del bosque.
— Hinata estuvo a punto de contarme algo, pero Neji no se lo permitió, ahora ellos dos están solos, es mi oportunidad— dijo emocionado.
— por favor…— suspiró Sasuke con expresión aburrida— dime que esto no se trata de celos, no tengo paciencia para lidiar con ese tipo de tonterías— murmuró aburridamente.
— ¿celos? Claro que no, ella me iba a advertir algo. Tenías razón, es muy sospechoso, creo que Hinata no confía en el señor Hyuga, ni en el resto de la familia. Ya cállate, sígueme— indicó Naruto mientras subía aún más e inspeccionaba el campamento.
— Ya esta… lo tenemos— gritó otro clon de Naruto en la dirección contraria a la que estaban Sasuke y el verdadero jinchiriki.
— Quien lo hubiera pensado, tienes cerebro— susurro Sasuke sarcásticamente. Naruto pensó en responderle, pero abandonó la idea en cuanto se dio cuenta de que se expondrían a ser descubiertos.
Nuevamente, Naruto le indicó a su amigo que lo siguiera, y juntos bajaron hasta un punto entre los árboles en que se podía ver todo. Al acercarse, el rubio escucho murmullos.
— Hinata- sama, usted sabe bien que Hiashi- sama nos ordenó ser discretos — regaño el chico a su prima.
— l-lo sé— respondió está resignada.
— parece que en realidad ha olvidado por completo sus deberes con el Clan— dijo Neji claramente molesto.
— n-no voy a r-regresar a l-la aldea, y- y voy a t-tratar de convencer a Hanabi para que venga conmigo— respondió Hinata mientras que se sentaba en una roca junto a la fogata.
— ¿entonces, quien será el líder? — pregunto Neji cruzándose de brazos. Hinata no respondió pero se le quedo mirando en silencio. Naruto entendió en seguida que la chica estaba insinuando que su primo debía ser el líder.
— Sabes perfectamente que no lo aceptarán— contestó el chico— aunque nada me gustaría más — agregó tristemente.
— lo sé — respondió Hinata. Después, Neji se sentó junto a ella.
— quédate con nosotros, olvídate de Naruto y tal vez… — empezó Neji, pero Hinata lo interrumpió antes de que pudiera terminar la frase.
— no Neji, tu sabes bien que yo no me voy a prestar para continuar esa locura de la división entre las ramas. Y papá tampoco— agrego con firmeza.
— no será tan fácil acabar con ese sistema.
— Pero, es posible — afirmó la chica con un toque de esperanza en su voz.
— despierte Hinata-sama, esto es la vida real, nuestro clan no va a abandonar sus costumbres ancestrales en uno o dos meses— dijo Neji alzando el tono de voz.
— Nada se pierde con intentar— contraatacó Hinata.
— No la veo haciéndolo, por el contrario, la veo escapando— grito Neji.
— ¿acaso no fuiste tú quien me amenazó con decirle a papá que me pusiera la marca del ave enjaulada? Neji, los dos sabemos que yo tenía que dejar la aldea — respondió la chica sin rastro de tartamudeo. Naruto se sorprendió, no podía creer lo que escuchaba.
— no me diga mentiras, usted se fue por Naruto, sé que algo pasó entre los dos, se nota con tan solo ver cómo actúa cuando está con él.
— es cierto, tuve una fuerte discusión con él, pero ese es nuestro asunto, es muy diferente a lo que nuestro clan está pensando hacer a expensas de mi hermana, tú eres el único que puede detener esto, pero todas esas tontas tradiciones se han metido en esa dura cabeza tuya, todo ese asunto de "destino" no te deja hacer lo correcto— dijo Hinata completamente fuera de sí.
— Hinata, ¡yo no puedo hacerlo solo, necesito tu ayuda! — gritó Neji a todo pulmón. Naruto nunca había visto a ningún Hyuga actuar así, era como si esa máscara tranquila que siempre adoptaban se hubiera despedazado. Cualquiera que fuese el motivo de su discusión debía ser importante para ellos.
— Creo que debemos volver — susurró Sasuke.
— Si — respondió el rubio.
Lentamente, los dos ninjas bajaron al suelo y caminaron en dirección al campamento. Naruto aún seguía sorprendido por la extraña reacción de los primos Hyuga. El chico trató de organizar las pocas pistas que tenía en su cabeza, pero aún así no entendía completamente que estaba pasando.
— ¿qué opinas? — preguntó Sasuke interrumpiendo sus pensamientos.
— creo que todo empezó cuando Hinata fue retirada del puesto de líder, pero cuando eso sucedió aún no éramos tan cercanos.
— ¿sucedió algo extraño en esos días? — volvió a preguntar el pelinegro.
— ella desapareció- respondió Naruto — no salía de su casa, y cuando le pregunté, me dijo que no quería enfrentar a la gente, en ese momento pensé que era comprensible, que se refería a los aldeanos, pero ya no lo sé...
— pero — empezó Sasuke - tu me contaste que ella trataba de convencer a su hermana que no se fuera de la ciudad, y ahora quiere hacer todo lo contrario, no tiene sentido.
— lo sé — dijo Naruto confundido.
En cuanto llegaron al campamento los dos muchachos guardaron silencio. El ambiente estaba tenso, y se notaba que los dos primos estaban furiosos el uno con el otro.
— Hola, falsa alarma, era tan solo un campesino de la zona, pero nos dio un buen susto— murmuró Naruto mientras se frotaba la nuca.
— ohh... es u-un a-alivio que hayan llegado — suspiró Hinata aliviada.
— Se demoraron bastante— murmuró Neji algo molesto
— Tuvimos problemas para encontrarlo, creo que debimos haber llevado a alguno de los dos, nuestros ojos no fueron suficientes — respondió Naruto, quien sabía que Neji se calmaría con aquel cumplido.
Aquella noche Naruto tampoco pudo descansar bien. Era perturbador que en cuestión de dos días, la tranquila vida que llevaba desde la finalización de la cuarta guerra se estuviera yendo al demonio. Siempre había tenido claro que tenía que cambiar a esa familia, se lo había prometido a sí mismo desde los exámenes chunin, y se lo confirmaba cada vez que oía a Hinata hablar de la separación entre ramas. Pero, nunca esperó que su vida personal se viera inmiscuida en todo aquel problema.
El sonido de los ronquidos de Sasuke llamó la atención del chico. Y de pronto, un pensamiento lo asaltó, haciendo que un escalofrío recorriera su espalda. Si los Hyuga se llegaban a convertir en una amenaza para la aldea, de seguro la Hokage tomaría cartas en el asunto, lo único que esperaba es que estas "medidas" no fueran las mismas que en el caso Uchiha.
Naruto cambio de posición, y para su sorpresa, quedo frente a frente con Hinata, quien dormía plácidamente a tan solo unos pasos de donde él se encontraba. Sintió una enorme tristeza, sabía que después que él la dejara en Konoha su relación no sería la misma, hubiera querido habar con ella y pedirle que se quedara, pero, ahora más que nunca esa idea era descabellada, ya que si los Hyuga ponían en peligro la aldea él tendría que apoyar a Tsunade, y de seguro, en algún punto chocarían. Naruto se estremeció ante la idea, de ninguna manera permitiría que esto sucediera.
En cambio, si ella se iba y formaba una nueva vida, tal vez podría ser libre y convencer a Hanabi de que la siguiera. Por un momento, Naruto hizo un retrato mental de Hinata en medio de sus plantas, feliz, como lo había sido en los últimos meses.
Naruto sonrío al ver la cálida expresión de la chica, y no pudo evitar preguntarse qué habría sido de ellos si él no hubiera estado tan ocupado en sentirse resentido contra Sasuke y Sakura, probablemente serían felices, y podría ayudarle a Hinata con sus problemas, probablemente ella confiaría en él, y sus amigos, aún seguirían siendo sus amigos, no esos extraños en que los habían convertido.
Al día siguiente, los cuatro shinobis emprendieron el viaje nuevamente hacía la aldea escondida entre las hojas. Y justo como lo habían previsto estuvieron allí a media mañana. En cuanto llegaron a la puerta una extraña pesadez se apoderó de los pies del chico.
— Sakura me está esperando creo que debo marcharme. Hyuga…— llamó Sasuke refiriéndose a Neji — ¿te molestaría ir a rendir el informe a la Hokage? No confió en Naruto para hacerlo— agregó. Naruto entendió que su amigo quería darle un momento a solas con la chica, pero Neji no parecía convencido.
— Está bien— aceptó Neji. Naruto y Hinata se quedaron solos y callados hasta que el chico se atrevió a hacer el ofrecimiento.
— ¿quieres que te acompañe a tu casa? — preguntó con voz entrecortada.
— G-g-gracias— respondió Hinata. Los dos caminaron en silencio por unos minutos hasta que llegaron a la puerta de la casa Hyuga.
— c-creo q-que llegamos al final del camino— tartamudeo la chica.
— Hinata, yo siento todo lo que pasó— dijo Naruto.
— n-no te preocupes, y-ya habíamos ha-ha-hablado de esto— respondió la chica tratando de tranquilizarlo.
— yo solo quería saber una cosa— empezó el rubio, al tiempo que Hinata lo miraba con curiosidad— si yo hubiera ido a pedirte una segunda oportunidad, ¿me la hubieras dado?.
— t- t-tú me dijiste que no…
— sé que te dije, solo respóndeme, ¿me la hubieras dado? — preguntó impaciente.
— s-s-sí, eso creo- respondió Hinata, por lo que Naruto exhalo más tranquilo— me hubiera gustado hacerlo, pero, no c-creo que hubiera vu-vuelto a la aldea de todas formas— murmuró mientras que jugaba con sus dedos.
— ¿por qué? — volvió a preguntar el chico.
— y-yo no… y-y-yo no…— balbuceo— n-no importa, de t-todas maneras tu me dijiste que no…— trato de decir en un tono triste.
— Hinata, yo sé que fue lo que te dije — repitió Naruto— sé que tienes problemas déjame ayudarte — dijo tomándola por los hombros — tu dijiste que éramos amigos- agregó mientras que la miraba a los ojos.
— n-no importa, yo me iré en cuanto Haya hablado con p-papá y Ha-Hanabi. N-Naruto, ¿e-en s-s-serio quieres ayudarme?, entonces, prométeme que no te meterás en problemas innecesarios— dijo suavemente.
— Hinata para mí no es problema ayudarte— aseguró Naruto. Sin embargo, Hinata negó con la cabeza.
— no, prométemelo, p-prométeme que no te vas a meter en problemas innecesarios— repitió la chica.
— haaa… está bien, tú ganas, te lo prometo — dijo Naruto con voz cansada. Sin embargo, era la primera vez que no pensaba cumplir, o, podría hacerlo a su propia manera.
— p-perfecto — respondió Hinata — entonces, c-creo que esto es un hasta luego, espero que a-algún día me visites en K-Kumo.
— ¿vas a hacer el viaje de regreso sola? — preguntó Naruto con la esperanza de ganar más tiempo junto a ella.
— s-si, aunque, estaba pensando pedirle a Neji o a Ko que me acompañaran, aún n-no lo sé— dijo sonriente.
— claro, adiós Hinata — se despidió Naruto.
— Adiós Naruto — dijo la chica dándose media vuelta. Sin embargo, en el momento en que ella se disponía a irse, él la tomó de la muñeca y le dio un rápido beso en los labios, justo como lo había hecho en su primera cita.
Hinata no tuvo tiempo de reaccionar, para cuando había abierto los ojos el rubio ya había desaparecido. La chica se quedó parada en aquel lugar por algunos minutos, pensando en Naruto, y en lo impredecible que era. No sabía si sentirse ilusionada o furiosa, lo único que sabía era que todo el esfuerzo que había hecho durante meses para olvidarlo se había ido al traste en un par de días, y lo peor de todo, es que él probablemente lo sabía.
Aún confundida, la chica entro a su casa silenciosamente y se dirigió a la oficina de Hiashi. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que se encontrara con una de las empleadas.
— ¡Hinata-sama! — exclamó la muchacha.
— Hola Mei— saludó Hinata.
— oh Hinata - sama que alegría verla por aquí, las cosas no son iguales desde que usted se fue, Hanabi-sama la extraña muchísimo— aseguró la chica.
— disculpa, Mei, ¿has visto a mi padre? ¿Podrías decirle que estoy aquí? Realmente me gustaría verlo — dijo la chica tratando de no mostrarse tan emocionada como se sentía.
— me temo que no lo puedo hacer Hinata- sama. Hiashi-sama se fue a atender un asunto oficial — contestó la chica algo apenada.
— ¿Qué? ¿ Cómo es posible que papá se haya ido? El mismo me mando a buscar— preguntó Hinata sorprendida.
— ¡Hermana! — gritó una voz al final del pasillo. Por su puesto, se trataba de Hanabi, quien la miraba con una enorme sonrisa.
— Hola Hanabi— dijo Hinata mientras la abrazaba.
— ¿cómo has estado?, papá estaba muy preocupado, tuvo que atender unos asuntos en la frontera del país del viento, quería llegar a tiempo para recibirte, pero al parecer no pudo lograrlo — dijo sonriente. Hinata se tranquilizó, ya que al principio se había sentido decepcionada y temerosa de que en realidad Hiashi no quisiera verla.
— ¿Qué clase de asuntos fue a atender papá? — preguntó Hinata mientras acariciaba la nuca de Hanabi.
— tú sabes que él no me cuenta nada, dice que todavía soy muy pequeña, pero escuche que quería ir a ver las propiedades de la familia— esto tranquilizó aún más a la mayor, ya que Hiashi frecuentemente hacía este tipo de viajes.
— Hanabi- sama— llamo un joven ninja que venía corriendo por el pasillo — la estuve buscando por todas partes. ¡oh! Hinata-sama que alegría verla de vuelta. Natsumi-san me envió a buscar a su hermana, lamento interrumpir su conversación, pero usted sabe qué pasará si desobedezco — Hinata asintió levemente. Natsumi era una de sus primas mayores, tenía cerca de treinta y cinco años, ella estaba a cargo del entrenamiento de los más chicos cuando su papá no estaba en el complejo, y Hiashi confiaba ciegamente en ella. Su único problema era que tenía el mismo carácter exigente que el líder del clan Hyuga.
— Ve con ella Hanabi— dijo Hinata mientras le daba un beso en la frente.
Después de que los chicos se marcharon, la Hyuga caminó hacía el salón y se sentó en el, se sentía exhausta por el viaje, así que se dejó caer pesadamente junto a la mesa de té que estaba en el centro de la sala. Hinata recostó su cabeza y cerró los ojos por un momento.
La chica se despertó sobresaltada y adolorida, ya que se había quedado dormida sobre el tatami, lentamente, se reincorporó y miró alrededor, transcurrían las últimas horas de la tarde, a juzgar por la tenue luz azul que se colaba por la habitación.
— ¿aún sigue dormida? — escuchó preguntar a una voz masculina.
— sí, eso creo— respondió una mujer. Al escuchar esto, la chica volvió a acostarse en el suelo, y entrecerró los ojos, sin embargo, pudo distinguir una tenue luz de vela que se filtraba por las puertas de papel de la habitación continua.
Alarmada, Hinata decidió dejar su farsa y abrir la puerta corrediza para saber que producía aquella luz. La pelinegra sintió que la sangre helada al ver en el piso el símbolo que se utilizaba para marcar a los miembros de la rama secundaria con el sello del ave enjaulada.
— ¡Hinata- sama! — exclamó Natsumi quien la veía desde la puerta. La chica se preparó para enfrentarse contra la otra Hyuga, no obstante, ella puso los brazos en el aire.
— No vengo a pelear, tiene que irse de aquí, quieren marcarla — susurro la chica.
— Natsumi, ¿qué está pasando aquí? ¿Quién dio esta orden? — preguntó Hinata molesta.
— yo… — trató de decir la kunoichi, sin embargo, los pasos en el corredor las alertaron.
— Debe correr Hinata-sa…— trató de decir Natsumi, pero una serie de Kunais apuntaron directamente hacia las dos chicas.
Sin embargo, fueron más rápidas y activaron la protección de las sesenta y cuatro palmas. Juntas salieron hacía el jardín
— Por aquí — indicó Natsumi — debe salir de esta casa, lo que viene será una guerra, usted lo sabe.
— ¿quién planeo esto? — preguntó Hinata mientras corría a lo largo del barrió Hyuga. Sorprendentemente, la chica no vio a nadie por las calles era como si se tratase de un pueblo fantasma.
— Sinceramente no lo sé, no sé quien pudo haber dado la orden, estaba con su hermana entrenando en el jardín y escuché el rumor— respondió.
— supongo que tu eres una de las partidarias de Hanabi— dijo la Hyuga desconfiadamente.
— de todas maneras usted no quiere el puesto ¿verdad? — contestó altivamente después de un lapso de silencio.
— No — respondió Hinata casi agresivamente.
— entonces no importa, si usted no quiere nadie tiene el derecho a obligarla, esta familia tiene la fea costumbre de imponerse ante todos.
Hinata y la chica siguieron corriendo hasta que se encontraron con un grupo de ninjas. Preparados para atacarla.
—siga por este camino, yo los distraeré — dijo Natsumi. Hinata obedeció y entro a un profundo callejón, mientras aún escuchaba los pasos de aquellos que la seguían.
La chica estuvo a punto de entrar en pánico en cuanto vio que estaba frente uno de los muros que separaban la propiedad Hyuga del exterior. Sin embargo, decidió trepar a lo alto de este, una vez arriba, se dio cuenta de que se encontraba frente al lecho de un rio demasiado profundo y rocoso como para saltar. Sin más opción que la de continuar, la chica bajó hasta la primera piedra, la cual se sacudió ligeramente por su peso.
— ¿a donde fue? — preguntó una voz al interior de la casa.
— no puedo creer que la hayan dejado escapar, ni tampoco que ella haya querido escapar, ¿qué tiene de malo seguir viviendo en esta casa? Tan solo era una marca, nosotros estamos marcados y no pasa nada— exclamó alguien más. Al oír aquellas palabras Hinata pegó su cuerpo al muro. Ya había oscurecido, y para verla tendrían que activar su Byakugan.
Hinata siguió caminando de piedra en piedra, ya que había decidido seguir el curso del rio, pero una de las voces que había oído minutos antes volvió a alertarla.
— Ahí está — gritó uno de los ninjas.
— Hinata- sama, regrese, no queremos lastimarla, tenemos la orden de llevarla a casa— grito el segundo shinobi. Pero Hinata no respondió, tan solo, siguió avanzando difícilmente por el rocoso lecho del rio, se sentía somnolienta, como si caminara a través de un sueño, todo se veía borroso pero no sabía la razón.
— Suficiente, tenemos que detenerla — dijo el primero. Después, activo su estilo aire y una enorme ráfaga la golpeo. En otras circunstancias, Hinata habría podido evadirla, ya que se parecía mucho al estilo que usaba Hiashi, pero, como se encontraba adormecida, no pudo hacerlo, por lo que cayó al suelo con un gran impulso.
Hintata pudo sentir perfectamente como la dura roca del lecho del rio golpeaba contra cada uno de sus huesos, incluida su cabeza, y por un momento, pensó que se desmayaría por el dolor, ya que aterrizó a un par de metros de donde la había alcanzado el impacto.
— Hinata- sama— escucho gritar al ninja que la había atacado. Luego oyó pasos, y vio que los sujetos se le acercaban.
— está herida, es de gravedad, matamos a Hinata-sama, tenemos que hacer algo— dijo su compañero completamente desesperado mientras estiraba su mano con la intención de tocarla.
— no, vámonos, no deben saber que nosotros lo hicimos, nos matarán si nos descubren— dijo el primero. Tras dudarlo por algunos segundos, el otro ninja decidió irse, siendo lo último que vio la chica antes de sumirse en la oscuridad.
Horas antes, Naruto Uzumaki dejó la casa de los Hyuga sintiéndose decaído.
— así que me habría dado una oportunidad después de todo— murmuró para sí mismo mientras pateaba una piedra con las manos entre los bolsillos.
— Naruto— llamó Tsunade quien se encontraba a tan solo un par de metros. El chico se sorprendió, ya que ni si quiera había reparado en su presencia.
— abuela Tsunade, ¿Qué hace aquí? — preguntó Naruto.
— Ven conmigo, vamos a almorzar— ofreció la Hokage. Naruto no quería aceptar, ya que sabía que la quinta nunca iba a "comer" en todo el sentido de la palabra, tan solo pedía una orden pequeña de pescado frito y el equivalente de su peso en sake. Pero no se podía negar a la invitación de la líder de la aldea.
Justo como lo había temido, Tsunade lo llevó a un bar de mala muerte, de esos que al viejo Jiraiya tanto le gustaban. Y como era su costumbre ordenó.
— una orden pequeña de pescado y tres botellas de sake— pidió la Hokage, sin ningún reparo en que el empleado la estuviera mirando como si se hubiera vuelto loca.
— yo quiero una porción doble de onigiris — dijo Naruto desanimado, al ver que la comida de las otras mesas no parecía apetitosa. Sin embargo, Tsunade no pareció darse cuenta de nada, tan solo sirvió su primera copa de sake como si se tratara de lo más delicioso del mundo.
— ¿solucionaste tus problemas con Hinata? — preguntó la Hokague de repente.
— Si— respondió Naruto desganadamente.
— Neji me dijo que ella había decidido quedarse permanentemente en Kumokagure ¿cómo estas con eso? — preguntó nuevamente antes de tomar un sorbo de su bebida.
— Si — contesto el rubio sin poder mirarla a los ojos.
— supongo que eso significa que no— comentó Tsunade melancólicamente. Naruto guardó silencio por un par de minutos.
— Abuela Tsunade— empezó el rubio — me preguntaba si podría tomarme unos meses libres para viajar y hacer unas cosas.
— pensé que querías convertirte en Hokague, estaba planeando comenzar a prepararte el mes que viene — dijo Tsunade algo sorprendida.
— No creo que esté listo— murmuró Naruto.
— Yo creo que lo estás— afirmó Tsunade antes de volverse a sumir en un silencio.
— Su comida — dijo el mesero poniendo un plato delante de Naruto. Los dos comieron y hablaron por un par de horas, pero el rubio se cuidó de no tocar nuevamente el tema, hasta que Tsunade, quien estaba ya bastante bebida, lo recordó.
— ¿Qué es lo que te pasa Naruto?, Ya no eres tú — murmuró Tsunade con dolor.
— n-no… — trato de decir— yo… creo que las cosas cambiaron mucho después de la guerra, supongo que no salieron como yo lo esperaba— susurro.
— ¿por eso te alejaste de tus amigos, peleaste con Hinata y decides ahora que no quieres ser Hokague? — preguntó la rubia.
— yo… — empezó entre cortadamente— no tengo porque contarle mis asuntos, solo quiero unos meses para pensar.
— pensar… lo mismo dije yo antes de irme, lo mismo dijo Jiraiya, y mira como terminamos— se burlo la rubia completamente borracha, y aún así, tomando otra copa.
— abuela Tsunade, Jiraiya murió como un héroe, el…
— un Heroe, ¡Ha!, no te engañes Naruto, el murió completamente solo, él único al que tenía era a ti, y tu debías seguir tu vida, eventualmente lo habrías dejado atrás, es lo más natural— murmuró la quinta.
— yo no…
— Cállate y escúchame— ordeno la rubia — tú no quieres terminar como nosotros. Es curioso, pero siempre he escuchado que hablan de los tres valientes sannin que lucharon y murieron como grandes shinobis, en una bonita historia trágica y heroica— se burlo sarcásticamente la Hokage.
— pero la verdad es que nadie quiere nuestras vidas, nadie debería tenerlas. Naruto tú tienes la oportunidad de lograr todo lo que Jiraiya y yo quisimos hacer, no te quedes estancado en el pasado, yo me quede con mis muertos, y él con sus sueños no cumplidos. — dijo aún en ese tono ebrio que venía utilizando desde hacía rato.
— Mírame — empezó nuevamente mientras sostenía la botella — tú no quieres terminar así, en un cargo que nunca quisiste ni mereciste, recordando el pasado, solo porque fuiste incapaz de mirar hacia el futuro. Si en realidad quieres algo con Hinata Hyuga debes insistir.
— es mejor para ella que se quede fuera de Konoha — respondió Naruto.
— bueno… en eso tienes razón— dijo Tsunade mientras torpemente servía otra copa de sake— pero que se le va a hacer, esa familia ya está perdida de todas maneras— ese último comentario altero a Naruto.
— ¿qué? — preguntó alarmado. Tsunade, quien estaba bebiendo otra copa de sake, no pudo contestar, ya que una ANBU apareció en el restaurante.
— Tsunade-sama, necesito hablar con usted— dijo solemnemente la mujer, quien tenía máscara de búho.
— habla, que no te de pena hablar en frente del chico, de todas maneras, si esta noche logro convencerlo, va a ser el próximo Hokage — dijo en un tono alegre. Pero la ANBU no pareció alegrarse ni sorprenderse, se notaba que estaba impaciente.
— temo por la seguridad de Hinata Hyuga, algunos miembros del clan quieren presionarla para que se quede, intentaron marcarla con el sello del ave enjaulada. Trate de ayudarla a escapar, pero la perdí de vista, no he podido encontrarla, algo muy malo pudo haberle pasado, no puedo rastrear su rastro de chakra con mi línea sucesoria es como si estuviera…— afirmó desesperada, pero Naruto no la dejó terminar, ya que se levantó de la mesa con un gran estruendo y salió del restaurante a toda velocidad.
— Naruto — gritó Tsunade pero ella no lo escuchó.
El rubio caminó hacía la casa de los Hyuga repasando en su mente todos y cada uno de los eventos de ese día y de los últimos meses, y recordó que en la conversación que había escuchado entre Hinata y Neji, ella había acusado a su primo de amenazarla con convencer a Hiashi de marcarla si ella se negaba a volver a la aldea.
— te usaron —susurro una conocida voz en su interior.
Una rabia incontenible invadió a Naruto, lo habían utilizado para atraer a Hinata a una trampa, posiblemente, ellos conocían el cariño que ella sentía por él. Quería golpear a alguien, matar a alguien, y esa persona tenía rostro y nombre, se llamaba Neji Hyuga y estaba sentado en la barra de Ichiraku comiendo tranquilamente rammen con los demás miembros del equipo Gai, mientras que Hinata podría estar en grave peligro.
Naruto no pudo evitarlo, y se fue directamente hacía el local. y sin siquiera importarle las miradas asustadas de los acompañantes de Neji, lo tomó del cuello, y con una fuerza que él ni siquiera sabía que tenía, lo acorraló a la pared.
— tu — bramó — tu me engañaste, me dijiste que querías ver a Hinata, que te preocupabas por ella, pero solo querías traerla para marcarla con el ese estúpido sello — Neji frunció el seño, parecía consternado, pero no asustado.
— No tengo ni la menor idea de lo que estás hablando— respondió el Hyuga.
— no finjas, yo escuche todo, ella dijo que tú la habías amenazado con hacerlo si se negaba a permanecer en la casa Hyuga. ¿Qué quieres de ella?, ¿Qué buscas?, anda, contesta. ¿Acaso lo hiciste porque te rechazo? Si ella muere, es tu culpa — afirmo furibundo mientras que apretaba aún más el cuello de la camisa de Neji, pero este solo entrecerró los ojos mirando a Naruto con resentimiento y sorpresa.
— Cálmate— grito Sasuke mientras que lo separaba del Hyuga — cálmate, ya escuche lo que pasó, vámonos de aquí.
Naruto dirigió una última mirada de odio a Neji, a quien sus tres compañeros de equipo miraban con desconfianza. Después, dio media vuelta y se fue, mientras que escuchaba como Gai se dirigía a su discípulo.
— Neji… ¿es verdad lo que dijo Naruto? — preguntó el jounnin en un tono serio que el rubio raras veces le oía utilizar.
— no Gai- sensei, no entiendo porque actúa así— contesto Neji. Una vez en la calle, Naruto aspiró un poco de aire fresco y se tranquilizó.
— Tengo que encontrarla— afirmó el rubio — debo ir a la casa Hyuga, tengo que encontrarla.
— Necesitamos refuerzos— comento Sasuke.
— Tú ve a buscarlos, yo tengo que encontrarla— respondió.
Naruto recorrió las calles de Konoha en medio de la noche, pensando en que Hinata no estaba muerta, no podía estarlo, ya que, una cosa era que ella viviera feliz lejos de él, pero otra muy diferente que ella no se encontrara en este mundo, aquello no lo podría soportar. Ella lo había sacado de la oscuridad en la que se había sumergido al terminar la guerra, pero si ella se moría por su culpa, ya no quedaría nada.
Bueno… hasta ahí va, espero que les haya gustado, como pudieron haber notado, me rindió mucho, eso se debe a que estuve de vacaciones y pude escribir bastante.
Antes de irme me despido, informándoles a mis lectores de "identidad perdida" que el 6º cap está en poder de mi querida beta, quien me lo está corrigiendo, y en cuanto ella me lo entregue lo subiré con la sorpresa que les había prometido.
También agradezco a todos aquellos que me agregaron a sus favoritos y a sus categorías, realmente e pone muy contenta que hayan recibido así de bien mi fic. En fin, sin más, me despido, adiós.
