Servicio

—Hey, ya me preguntaba cuando ibas a venir —Stiles sonríe coqueto y se acerca al agente, hasta que está frente a él se da cuenta que la espalda musculosa que se aprecia desde la acera pertenece a Derek Hale. De nuevo con su sonrisa amigable.

—Parrish ¿sigues trabajando para mi padre? —se acerca presuntuosamente a él, de nuevo con su sonrisa coqueta, escucha que Derek ríe detrás de él.

—Obviamente —eleva ambas cejas y mira de solsayo la oficina del Sheriff. Stiles hace una mueca de tristeza y se acerca más a él, sus labios terminan rozando la oreja de Parrish.

—Es una lástima —sonríe y se acerca a la mandíbula del agente—. Pudimos divertirnos tanto, Jordan.

—Creeme, nadie lo lamenta más que yo —Stiles lo observa unos segundos antes de soltar una gran carcajada y apartarse del agente.

—Basta, Parrish. Posiblemente asustemos a Derek —Stiles le sonríe al último y le guiña un ojo. Derek ríe y Stiles recuerda que le gusta ese sonido.

—Stiles, deja de acosar a mis agentes —la voz cansada pero divertida del Sheriff aparece detrás del castaño, quien brinca en su lugar y sonríe avergonzado. Derek sonríe y le da un asentimiento al Sheriff que causa una gran curiosidad en Stiles—. Señor Hale, en un momento lo atiendo. Parrish, sígueme.

Stiles sigue a Parrish con la mirada hasta que la puerta de la oficina de su padre se lo impide, entonces mira a Derek.

—¿Señor? —la sonrisa amigable de Derek no desaparece, por el contrario, se agranda aún más.

—Siempre me ha dicho así —Stiles alza ambas cejas y se acerca a Derek.

—¿Y mi padre cómo te conoce? Tu obviamente lo conoces porque es el Sheriff pero ¿él? —Stiles jadea con asombro y se acerca aún más a Derek—. No me digas que eres, eras o lo que sea, un criminal ¿Fuiste exonerado? ¿Estuviste en un interrogatorio?

La risa de Derek detiene su palabrería. Stiles retrocede un poco para poder ver los ojos de Derek, le siguen pareciendo asombrosos y parecen billar cuando sonríe.

—¿Luzco como un criminal? —Derek no parece ofendido, más bien divertido. Stiles lo examina descaradamente de pies a cabeza.

—Definitivamente no —ríe y vuelve a acercarse—. Pero tampoco luces como un "Señor" —vuelve a alzar las cejas y sonríe con presunción. Derek ríe y suspira.

—La última vez que vine, ayudé a tu padre… podría llamarle ¿servicio? —Derek mueve de manera chistosa sus cejas, como confundido con su propia explicación—. Bueno lo ayudé a resolver un caso y desde entonces me dice "Señor Hale", y no me molesta.

—Claro que no —Stiles ríe mira de soslayo la oficina de su padre—. ¿Y que te trae por aquí hoy?

—Quiero recuperar una propiedad que me quitaron hace tiempo —se encoge de hombros y sonríe.

—¿Por qué te quitaron una propiedad? —Derek hace un ruido con la garganta que hace que Stiles se percate de sus palabras—. ¡Por Dios! No, no respondas eso. Es mi curiosidad incontrolable, suelo ser bastante entrometido, mi padre dijo que quizá debí estudiar Derecho, ya saber ser abogado, con corbata, maletín y todo eso, porque suelo meterme en lo que no me llaman y mi padre dijo que podría usar ese don para algo mejor que meterme en problemas.

Esta vez Stiles se muerde el labio con fuerza para detener su palabrería y retrocede un paso, Derek parpadea impresionado, quizá tratando de procesar toda la información recibida. Finalmente Derek solo ríe.

—Está bien, Stiles —la sonrisa amable vuelve a su rostro y da el paso que Stiles puso como distancia entre ellos—. La propiedad estaba medio destruida, supongo que por eso me la quitaron, pero sigue siendo de mi familia, así que espero que me la devuelvan.

—Avísame si no es así, quizá pueda hacer algo por ti —guiña un ojo y se ríe, haciendo que el espacio entre ellos se redujera.

—Adelante, señor Hale —Derek observa al Sheriff y camina hasta él con cara seria, casi cautelosa.

—¡Oh, Derek! —El moreno gira para ver a Stiles—. Sigo esperando las frutas.

Una sonrisa brillante y divertida aparece en el rostro de Derek antes de que se interne en la oficina de su padre. El Sheriff se acerca a su hijo y lo mira unos segundos.

—Tiene veintisiete, Stiles —el Sheriff parece herido y cuando Stiles sonríe, así de presuntuoso y altanero, no puede evitar golpearlo en el brazo.

—¡Auch, papá! No dije nada.

—¿No? Pues tu cara si —el Sheriff entrecierra los ojos y golpeó el brazo de su hijo mientras apunta a la salida con el otro brazo—. Saca tu trasero de aquí ahora, o pondrás de cabeza todo, Stiles.

Y Stiles sonríe de esa manera que asegura el desastre.

—No tienes ni idea, papá.