Los personajes son de Meyer, la historia solo es un loco impulso…

Mil gracias a mi amiga Kire por la edición de este minicap

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Dime cuál fue mi error
Si mi único delito solo fue amarte
Hoy soy el perdedor
Que me ha robado el truco para enamorarte
Y dime que me amas aunque sea mentira
No puedo negarte, los celos me están matando
Y dile en su cara, que aún por mí suspiras
Me parte el alma no volver a verte
Y dime que me amas aunque sea mentira
Ya ves que no hay nadie como yo
Y dile en su cara, que aún por mí suspiras
No te engañes, no me olvidarás

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El Perdedor

Maluma

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…Él…

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Él beso fue urgido, necesitado paso de ser voraz a ser salvaje, ella se aferró a mi camisa como si fuese un salvavidas, sus lágrimas mojaron mis manos que agarraban sus mejillas, me sabían a hiel sobre mis labios

Dolía, dolía

¿Porque el amor tenía que doler? ¿Porque nuestro amor nos mataba lentamente?

Amar es libertad no, ¿Dónde estaba la nuestra? nosotros no teníamos grilletes, teníamos anillos de bodas, el de ella la unía a Fred. el mío a Ambar.

Maldita sea el día que dije si quiero

¿Quién demonios quiere poder cuando no puede tener amor?

Ella me golpeo una vez más, sus sollozos siendo atrapados por mis labios

¿Porque? ¿Porque tenía que lastimarla?

el sabor salado de sus lágrimas fue remplazado por el metalizado sabor de la sangre... Mi sangre

—¡Basta! —su grito se estrelló justo en mi pecho— Basta por favor... Por favor, ya no más— se abrazó a su misma.

Acaricie mi labio con mi pulgar me había mordido, pero poco me importaba la sangre que corría por mi barbilla, intente acercarme y por primera vez desde que esto comenzó ella huyo de mí.

—No.…— fue un susurro roto.

Lo sabía, su postura en la mañana me había dicho lo cansada que estaba, quería más, yo también lo quería.

Quería ser lo último que viera al dormir, y lo primero que observara al despertar.

Dolía, dolía no ser libre para ella.

Limpie la sangre de mi labio y me acerque a ella atrayéndola a mis brazos al principio lucho luego la dejé sollozar contra mi pecho.

Quería arrancarme el corazón del pecho si eso hacía que ella dejara de llorar.

—Shstt—acaricie su cuello con temor de estropear su peinado.

—No puedo seguir con esto, Fred ... Fred no lo merece.

—¿Y nosotros? ¿Nosotros lo merecemos? — su sollozo ahogado fue mi respuesta.

—No puedo más.

—Por favor—ahora era yo el que suplicaba. —Dame tiempo, por favor.

—No puedo.

—Te necesito.

—Y yo a ti.

—No podemos solo borrar lo que ha pasado entre los dos.

—Lo sé

—¿Entonces? —la separe de mí y acaricie sus mejillas—Te amo.

—Fred va encargarse de la oficina en Londres— él se iba, una pequeña sonrisa se extendió sobre mi rostro—Voy a irme con él.

la sonrisa en mi rostro quedo congelada, sin embargo, antes que pudiese decir algo ella salió del baño, sin importarle su maquillaje corrido, sin importar estar partiendo mi corazón en mil pedazos.