Suspiros Celestiales, a NG Evangelion fanfiction
Disclaimer: Ni Neon Genesis Evangelion, ni sus personajes me pertenecen, el único fin de este escrito es entretener al lector o lectora.
Aleksast: 2010
Kaworu Nagisa & Shinji Ikari
Clasif: +16, Yaoi, Shounen Ai y Hurt/Comfort
3.- Shinji, Bésame
Shinji, y más venían a mi enfermiza mente las ansias de poseerlo, de hacer lo prohibido por los dioses, de unirme definitivamente a el joven Ikari, me estaba comiendo mis ganas y eso me estaba afectando, causandome alteraciones equívocas que se resumían en excitaciones casi notorias, de no ser por que Ikari no era tan observador como yo, pero desde ese abrazo su olor me causaba una sensación desconocida y a veces incómoda, sin embargo, sanar esa alteración era tan aterrador como placentero... sí, pero no podría aguantarme por mucho tal deseo profundo y lujurioso que venía rondando en mis cavilaciones, cada vez con más frecuencia, al punto en que consideré adelantar mis planes para con el tercer elegido, los resultados: apenas satisfactorios para mi fisionomía, yo quería más, y lo quería lo antes posible.
La semana transcurrió sin alguna pecularidad que pueda ser resaltada, las pruebas de sincronización, ahora bajo la observancia de Gendo Ikari, habían sido más que satisfactorias, Shinji había marcado un nuevo récord en su historial al tener el nivel de sincronía más alto de sus registros, en la escuela todo seguía igual, no había clases pues todos los alumnos habían salido de la ciudad, por lo que lo unico que podríamos hacer, y lo hacíamos, era leer los libros de la biblioteca, lo cual a Ikari no parecía aburrirle, no obstante, durante el transcurso de lunes a jueves Shinji parecía muy entusiasta y hasta afectuoso, lo cual me convenció de dar otro paso...
Las compuertas de la salida se habían abierto de par en par, tras deslizar la tarjeta por el lector, y en una pantalla confirmar los datos del tercer y quinto elegidos, quienes habían salido avantes y exitosos en sus pruebas fisiológicas de rutina, era viernes y había que hacer algo para divertirse, Kaworu pensaba -o más bien planeaba- en cómo satisfacer su ansiedad para con su compañero de cuarto, Shinji, quien parecía no tener más cara que de felicidad plena, una vida con cierta tranquilidad a lado del muchacho de ojos escarlata, sin que pudiere faltarle algo, puesto que el joven propietario del inmueble que tenían por morada le tenía un afecto sin igual, que en ninguna persona pudo encontrar. Kaworu lo había pasado mal en la semana, no por cuestiones de salud ni depresión alguna, si no por que ahora resultaba que el joven hijo del comandante le estaba atrayendo en sobremanera, cada minuto que permanecía a su lado, cada vez que la respiración recogía el aroma del tercer niño sentía unos nervios y unas sensaciones raras, por no decir incómodas, deseaba pensar en nada, por que a cada minuto que pasaba con él su fragancia le generaba una insana e incorrecta excitación, por lo cual recurrió algunas veces a lo más mundano que el pudiese considerar: la autosatisfacción. Comprendió entonces de las sensaciones sin sentido ni lógica se debían a aquél niño de suma inocencia y corazón necesitado. Justamente este sentimiento volvió cuando las compuertas se cerraron, quedando en el hall de salida, a la izquierda tendrían el acceso a los baños, al frente el pasillo oscuro que daba al transporte que llevaba a la gente fuera del Geofrente, y tras dar un par de pasos en silencio, Shinji notó la respiración entrecortada que intentaba acallar el quinto elegido, aterrado por el estado de su mejor amigo hasta el momento, sirvió a preguntarle con suma preocupación...
- Kaworu, ¿te encuentras bien? - pregunto aterrado Shinji
El aludido se quedó en silencio sin saber que responderle, desearía no tenerlo tan cerca para no poder percibir esa fragancia, estaban yendo con rumbo a los baños, como ya era costumbre, y tal reacción anormal de Nagisa no pudo haber sucedido en peor momento, además de eso, su cuerpo estaba por encima de su temperatura promedio, lo que aterró aún más a Ikari.
Kaworu, con apenas un hilo de voz logró decir algo impactante para el segundo elegido – Shinji, no soportaré más, ya... no puedo aguantarlo, ayudame... - suplicó con una mirada de desesperación y necesidad, para sorpresa de Ikari, los ojos rubí del quinto elegido habían tomado un brillo inusual en ellos y la respiración se convirtió aún más agitada, temiendo no poderse contener por mucho tiempo, se puso una mano cubriendose la frente debido a la vergüenza que estaba sintiendo de ser observado en tan inadecuado estado, en ese momento, la energía eléctrica se fué, y eso logró aterrar un poco al tercer elegido.
- ¿qué necesitas, Kaworu? ¿qué puedo hacer por ti? - dijo con cierta desesperación Shinji, quien se había puesto palido al ver sufrir de tal manera a su colega del Evangelion, estaba ansioso por eliminar ese mal que le estaba haciendo pasar malos ratos al joven peligris, quien estaba en estado de shock por semejante exitación, causada sólo por la cercanía del tercer elegido.
- Acer... acercate, te lo ruego – dijo de manera entrecortada, esperando que otra cosa no sucediera frente al causante de tal situación, Ikari se acercó a Kaworu, quien se encontraba recargado sobre la pared, sufriendo sendos síntomas, cuando Shinji se acercó con sumo cuidado, cuando estuvo a escasos centímetros de él, Kaworu le miró con una mirada suplicante y susurró – Shinji, bésame – rogó, mientras clamaba por dentro que el objetivo de su atracción no se sintiera ofendido o asqueado, lo menos que quería es quedar mal ante su compañero de cuarto, quien le miraba atónito, con los ojos abiertos en señal de sorpresa y la boca temblorosa de los nervios que tal oración suponían generar, además que la energía de reserva no funcionó por lo cual las cámaras de seguridad no grabarían lo que pudiere saber, a pesar de lo peligroso que eso supondría, la gente NERV mantenía las MAGI en funcionamiento, no así el aparentemente inecesario sistema de seguridad. Tras ver de nuevo la mirada de necesidad de Kaworu, y sintió un verdadero impulso que lo llevó a fundir sus labios con los del quinto elegido, poco a poco, sintió la respiración agitada del albino, una mirada amplia y que mostraba desesperación y súplica, tras eso se decidió a llevar a cabo un prolongado beso, el sentir de su lengua compartiendo espacio con la otra era totalmente embriagante y estimulante, algo meramente nuevo para Ikari, a pesar de que jamás pensó que un día fuera a ocurrir a esto, pero con la bocas invadiendose sin piedad, la adrenalina pareció embriagar a él y a Kaworu, quien se aferró al cuerpo de un desentendido Shinji, y esta vez devolvía el favor con un beso más profundo, como compartiendo esa ansiedad que parecía sólo envolverle a él, mas no era así, sintió que el sentimiento que tenía era realmente correspondido, por lo cual enredó su mano en los mechones de la cabellera castaña de Ikari, aprisionando al tercer piloto en sus brazos, quería tenerlo todo para sí, conciliarse en otro, pero pensó que era más prudente esperar a como reaccionaría el hijo del comandante jefe de NERV, Shinji Ikari en estos momentos estaba sintiendo un incipiente placer por tan pasional pugna entre ambas lenguas, y por el sentimiento de los labios de Kaworu Nagisa posandose sobre los suyos lo hacía enloquecer y lo sumergía en la misma sensación de necesidad, y no sabía como reaccionar tras este incidente. Como era de esperarse, la temperatura corpórea del quinto elegido disminuyó, o al menos la agitación que estaba manifestando éste, las bocas se separaron buscando oxigeno, ambas miradas se cruzaron con una seria duda para ambos... ¿fue correcto? Ningún prejuicio pareció poder hacerle frente a la frenética adrenalina que emanaba de ambos seres, fue entonces que las respiraciones agitadas fueron aminorando, las bocas esbozando una sonrisa de duda en la de Ikari y de satisfacción en la de Nagisa.
- Gracias, Ikari – dijo el joven albino, con una mayor tranquilidad, dandole una caricia a la cara de Shinji, quien se encontraba sonrojado, prosiguieron a dar la media vuelta y salir del Geofrente, rumbo a el apartamento de Nagisa, sin embargo, la cara de duda en Ikari no se borraría tan fácilmente, esbozó una sonrisa al mismo tiempo que emprendía la caminata.
Pasaron algunos minutos mientras caminaban por las calles de Tokio 3, nadie se había dignado a mediar palabra después de aquella escena, las miradas se dirigian al frente y sólo al frente ellos miraban, silencio que estaba doliendole bastante, pero que no se atrevería a romperlo por el momento, tras pasar el pequeño parque del conjunto departamental, subieron las escaleras hasta llegar al apartamento de Kaworu, quien abrió con un poco de desgano, dejó pasar al tercer elegido y cerró con llave por dentro.
- ¿me puedes explicar que sucedió? - dijo Shinji, con voz monocorde, sin voltear a verlo – Por qué me pediste... ¿por qué me pediste que te besara? - preguntó finalmente
Kaworu pensó que estaría sumamente molesto por algo que ni él mismo entendía, o por una razón que se negaba a creer, pero que sabía que esa razón era la que quería como explicación el hijo del comandante Ikari, y la quería ahora mismo, entonces tomo aire, como si hubiera contenido la respiración por bastante tiempo, suspiró y respondió - ¿crees que esto es mera diversión? No te imaginas entonces lo que ha pasado en esta semana, por alguna razón mi cuerpo está reaccionando de manera extraña – dijo mientras miraba como Ikari se estaba dando la vuelta para verlo, y cuando quedó frente a él pudo ver que arqueaba una ceja en señal de no comprensión – Ah, lo diré... excitación – mencionó con un severo desdén, causado por la vergüenza que tal declaración generaba, prosiguió – no solo me gustas, Shinji-kun, estoy enloqueciendo por ti... desde que estamos viviendo juntos una serie de raras sensaciones me están inundando, considerando tu reacción adivinaría que me tienes por un enfermo, no te culpo, pero creeme que esto que estoy sintiendo es antinatural... comprendería bochornos, sueños, pero esto se está pasando de la medida... lo dije una vez, y lo confirmo... yo te amo, Shinji – mencionó mostrando esa enigmática sonrisa, esperando la respuesta de Ikari.
¿Todo eso fue... por mi culpa? ¿acaso es que estoy destinado a vivir en esta casa con él? No es que no quisiera, pero por que acabó por resultar de manera muy poco ortodoxa, que decir... ¡¿Qué decir? Que debo de decir, debo de responder... me he sentido querido, me he sentido especial... ¿acaso debo aceptarlo? Dios... esos ojos, esa boca... debo estar delirando... ¿que es este escozor? Ah... debo calmarme...
Lo que le estaba ocurriendo a Shinji no tenía precedentes, una mirada determinante, que tomo por sorpresa a Kaworu, e hizo que el quinto niño arqueara las cejas en señal de sorpresa, estaba acercandose a él, paso a paso, con unos ojos cristalinos que comenzaban a inundarse de lágrimas, pero no por ello se detuvo, y lo abrazó con gran efusividad, logrando susurrar con tierna emoción algo que le llegó al alma a Nagisa – yo también, te amo Kaworu Nagisa.
Ambos se quedaron unidos en ese tierno abrazo, el joven de ojos escarlatas sintió alcanzar la plena felicidad al sentirse correspondido, acarició la corta cabellera de Shinji con cariño, y se sintió satisfecho, sintiendose al fin amado.
Nota del Autor: Okay, okay, acepto que este capítulo estuvo demasiado descompuesto y unos futuros flashback espero puedan ser de su agrado, y sí, acepto que soy muy novato en cuanto al Shounen Ai se refiere, más en cuanto al Yaoi, que aunque he leido algunos, no me acaban de dar la chispa que estos tienen, ¡prometo un buen lemon para compensarlo! Sayonara...
