Al igual que el capitulo anterior este también ha sufrido unas variaciones. =P


4.- Oscuro cofre de las maravillas

HOY

-¡¿Hermione se enfrentó en duelo a mi padre?- grito Harry Potter poniéndose de pie ante lo que acaba de comentarle Remus.

-Así es- contesto Remus sentándose de nuevo en el sillón- todos nosotros sentíamos una gran curiosidad por la nueva alumna desde el momento en que piso el gran comedor, se comportaba de una manera diferente al resto de los Slytherin, Sirius lo adjudicaba al poco tiempo que llevaba en la escuela.

-¿Por qué Hermione atacaba a Sirius a la menor provocación?- pregunto ron que parecía estar muy interesado en el relato.

-Supongo que eso puede contestártelo el señor Malfoy- sonrió Remus mirando atentamente al rubio que ya había sacado sus propias conclusiones, Harry y Ron volvieron su mirada a Draco.

-Supongo que por la misma razón por la que me atacaba a mí- contesto Draco mirando a Ron- Hermione detesta el egocentrismo en las personas y por lo que he escuchado de Sirius, él al tener sangre Black no podía evitarlo.

-Efectivamente Malfoy- sonrió Remus mientras conjuraba unas tazas de té- Sirius era muy orgulloso y Hermione no hacía más que provocarlo con sus comentarios, por lo que después me contó la propia Hermione, no deseaba ninguna clase de contacto con los merodeadores.

-¿Por qué?- pregunto Harry que había tomado asiento de nuevo.

-Hermione no deseaba cambiar el destino drásticamente, porque eso va contra las reglas del tiempo, pero si deseaba hacer algo para evitar muchas cosas.- la mirada de Remus de pronto se hizo triste.

-¿Qué provoco el viaje en el tiempo de Hermione?- pregunto Draco que sentía que algo andaba mal.

-Todo comenzó en el duelo que sostuvieron Hermione y Sirius ese primer día, -Remus poso sus ojos en Harry y posteriormente en Draco, una sonrisa ilumino su rostro- Hermione me pidió que les contara esto con lujo de detalles.

AYER

(Dark Chest of wonders)

La tensión en el salón era tanta que incluso alguien podría haber agitado la mano y romperla en pedazos.

-..3- dijo Geremias Alten y de inmediato retrocedió, algo le decía que sería un duelo muy intenso.

En cuanto el profesor se alejó dos potentes hechizos chocaron en el centro, dejando a todos cegados por unos instantes.

Cuando todos reaccionaron observaron un ir y venir de hechizos de múltiples colores, uno de ellos arrojo a Sirius varios metros pero siendo jugador de Quidditch logro incorporase casi al instante, en la cara de Hermione se plantó una sonrisa burlona.

Sirius sintió hervir su sangre ante el gesto y de pronto todo dejo de existir, solo estaba él y Hermione, solo podía pensar en ganarle, ya no le importaban los 100 puntos, mucho menos le importaba ser un Gryffindor y ella una Slytherin.

Ahora en su mente solo podía verse ganándole, sometiéndola, enseñándole que él era el único capaz de ganar un duelo en Hogwarts, ya que Sirius jamás había perdido uno.

Hermione lo observaba, casi podía leer sus pensamientos ya que los llevaba tatuados en la cara con mucha claridad, Sirius estaba furioso y frustrado. "Un Gryffindor furioso es un blanco fácil para un Slytherin astuto".

Draco siempre había tenido razón, Sirius no podía contra la imperiosa necesidad de arrojarle un imperdonable, de alguna forma la manera en que se comportaba Hermione lo irritaba.

Bombarda!- grito Sirius, tomando por sorpresa a Hermione que no esperaba que Sirius le arrojara ese tipo de hechizo tan violento, se pudo quitar antes de que ese hechizo le arrancara un brazo, desafortunadamente la pared no tuvo tanta suerte ya que quedo hecha añicos.

Hermione miro seriamente a Sirius tratando de comprender su extraño comportamiento, la pelea de miradas comenzó de nuevo, el merodeador sujeto fuertemente su varita y se movió lentamente a la derecha, con Hermione imitando sus movimientos. Fue justo en ese momento en que entendió todo el odio que Sirius profesaba a los Slytherin, no había de otra ahora que él la había atacado de una manera tan directa ella no podía quedarse atrás, Sirius iba a terminar en la enfermería.

Rictusempra!- el hechizo de Hermione le rozo la cara a Sirius, quien pensó que la había librado hasta que vio la sonrisa de la chica y las expresiones de asombro por parte de sus compañeros, el merodeador se tocó la mejilla derecha y sintió algo espeso en su mano, con una rápida mirada comprobó con odio que era sangre, lo había cortado. Sin embargo Hermione no le dio tiempo ni de respirar.

Desmaio!- el hechizo le pasó rozando por la cabeza a Sirius quien de inmediato arremetió con una cantidad sorprendente de conjuros, que fueron repelidos por el escudo de Hermione, después de unos segundos la castaña ya había memorizado todos los movimientos de Sirius, sólo tenía que esperar el momentos perfecto y atacar, ya tenía en mente el hechizo que le arrojaría, no era uno que hubiera lanzado estando en Gryffindor, pero ahora como Slytherin tenía un papel muy importante que cumplir y por el momento era lo mejor para mantener a los merodeadores a raya.

Lo único que Hermione no había tenido en cuenta era que Sirius también había memorizado sus movimientos y que esperaba que ella contraatacara para manarle un hechizo, desde luego no tan letal como el que Hermione tenía en mente.

Y todo sucedió en menos de un momento el escudo de Hermione se rompió para lanzarle el hechizo a Sirius y este a su vez le lanzo el suyo.

Sectusempra!- Grito Hermione, Sirius se sorprendió ya que jamás había escuchado ese tipo de conjuro, sólo supo que algo lo había golpeado en el pecho, un dolor muy agudo que se esparcía por todo el cuerpo, sabía que no era uno de los imperdonables, pero si no era se parecía, se dobló en dos y se entregó a la inconciencia sin saber si su hechizo le había dado a la Slytherin.

Hubo un momento de silencio en el que nadie se atrevió ni a respirar, después como si alguien hubiera encendido el interruptor todos se movieron, los Gryffindor corrieron a ver a su amigo caído, hubo un grito de horror ya que del pecho de Sirius corría un mar de sangre, el profesor asustado por la cantidad de sangre abrió la túnica y la camisa de Sirius percatándose con alivio que no había ninguna herida en el pecho, la sangre provenía de una herida bastante fea en el hombro izquierdo de Sirius.

Geremias Alten miro con sorpresa a Hermione, su precisión había sido sorprendente, si hubiera dado un poco más a la derecha su corazón se habría desecho, era realmente muy buena. Hermione lo miraba también, solo que su mirada era un poco diferente, el hechizo de Sirius sí que le había dado y en esos momentos estaba soportando a pulso el inmenso dolor para no doblarse delante de todos.

-Lleven al señor Black a la enfermería- dijo el profesor mirando a los merodeadores, quienes de inmediato salieron con Sirius inconsciente.- la ganadora es Hermione Mansell, 100 puntos para Slytherin.

Las serpientes aplaudieron por esa victoria tan aplastante en contra de los Gryffindor pero hubo uno que no aplaudió, alguien que observaba a Hermione con atención y que se percató de la forma en que ella sujetaba su costado derecho con una de sus manos.

-Me equivoque,- dijo Bellatrix mientras se acercaba a Hermione con una mueca en él rostro- tus habilidades pueden sernos muy útiles Mansell, bienvenida a Slytherin.

Hermione sintió que podía respirar bien por primera vez desde que había llegado, Bellatrix le creía, tal vez no se hubieran convertido en intimas amigas y no es que Hermione lo deseara, pero sentía que por fin podría moverse sin que los ojos de Bellatrix la siguieran.

Así fueron saliendo todos, Hermione también salió y se fue por un pasillo para que nadie la viera, tendría que curarse ella sola, se decía mientras se recargaba en una de las paredes y se dejaba caer al suelo con un gemido de dolor, no sabía qué clase de hechizo le había lanzado Sirius pero lo que fuera estaba matándola. Tan concentrada estaba en mitigar su dolor con diversos hechizos que no se percató que había una figura detrás de ella viéndola.

-Ninguno de esos hechizos te servirá- dijo una voz con demasiada suavidad.

Hermione volteo bruscamente apuntando con su varita a quien fuera que estuviera ahí, al principio no lo reconoció, pero después recordó el tapiz del árbol familiar que había en la casa de Sirius, la persona que estaba frente a ella era Regulus Black. Sin bajar la varita ni por un instante se puso de pie con dificultad.

-¿Cómo lo sabes?- pregunto Hermione con la voz enronquecida por el dolor.

-El hechizo que te mando es uno que sólo los Black conocen y que sólo ellos te pueden quitar, me sorprende que te lo haya lanzado- dijo Regulus encogiéndose de hombros- el siempre desprecio ese tipo de conjuros.

-¿Quién eres tú?- aunque la castaña ya conocía la respuesta no podía decirle que lo sabía.

-Regulus Black, hermano de Sirius- contesto ofreciéndole su mano, Hermione lo medito un poco y despacio bajo la varita para estrechar la mano de Regulus. Después de todo ese joven les había ayudado a destruir a Voldemort sin saberlo, él había sacrificado su vida para hacerlo mortal.

-Yo puedo curarte, pero te dolerá y mucho- dijo enarcando una ceja- aunque después de ver cómo has resistido el dolor no será tanto.

Se acercó a ella despacio y después puso su mano en la cintura de la chica de lado derecho y dio un ligero apretón, Hermione se tensó y él supo que ahí era donde tenía el golpe, más despacio aun saco su varita y apunto con ella a ese lugar, dijo unas palabras raras y el dolor de Hermione se triplico, su cuerpo se arqueo involuntariamente, le parecía estar sufriendo un cruciatus, los había experimentado en la guerra y este dolor se le acercaba, al fin el dolor termino por ganar y Hermione perdió el conocimiento.

Sirius despertó después de dos horas en una de las camas de la enfermería, de alguna manera su mente no lograba recordar cómo había llegado hasta ahí. Se incorporó de golpe y sintió un dolor agudo de lado izquierdo y fue en ese preciso momento que recordó todo.

-Así que ya despertaste- dijo James que estaba en una silla a un lado de la cama de Sirius- yo que tu no me movería tanto, tu sangre se está regenerando y la poción que te dieron puede provocar…- pero antes de que James terminara la frase Sirius sintió unas inmensas ganas de vomitar, vio una cubeta y ahí saco todo lo que tenía adentro.

-…vomito- termino James con una sonrisa en el rostro, no recordaba haber visto a Sirius con un aspecto tan patético como ahora, con el cabellos revuelto y con una tez que iba del blanco al verde.

-yo no le encuentro la gracia- dijo Sirius con la voz un tanto ronca por el reciente vómito y se recostó un poco para que las náuseas pasaran.

-Me imagino que quieres saber qué fue lo que paso ¿verdad?- pregunto James mirando fijamente a Sirius.

-Sólo recuerdo que le lance un hechizo, que algo me golpeo y que después todo se volvió negro- dijo Sirius mirando a su amigo con una expresión de desconcierto.

-La mayoría tampoco sabe que fue lo que paso, pero no le diste amigo- dijo James- ella permaneció de pie mientras nosotros te ayudábamos y no parecía herida.

Sirius se quedó callado, el juraba que si le había dado, el hechizo iba directo a su pecho, ella debió quedar inconsciente antes. Ahora no sabía que le molestaba más, no haberle dado o haber ocupado el hechizo Black delante de Regulus de una manera tan mediocre. De pronto recordó que había escuchado el hechizo de Hermione y no lo había reconocido.

-¿Qué clase de hechizo me arrojo?- le pregunto a su amigo mientras trataba con todas sus fuerzas de controlar la ira que iba creciendo en su interior.

-Nadie sabe- contesto el moreno encogiéndose de hombros- la enfermera dijo que había sido uno muy agresivo que si ella hubiera querido te habría matado, pero prefirió dejarte inconsciente golpeándote en una arteria importante.- siguió James mientras señalaba con la mirada su hombro herido.

Sirius volvió a sumirse en un incómodo silencio mientras se prometía que eso no se quedaría así, no sólo había perdido el invicto sino que también había quedado como un estúpido delante de Regulus y de media escuela.

James miro a su amigo, lo conocía muy bien como para saber qué era lo que estaba pasando por la mente de Sirius Black en esos precisos momentos, sólo suspiro y se puso a meditar sobre las palabras de esa chica antes de su duelo. Podría estar mintiendo pero ella como pudo saber de su amor por Lily Evans y que supiera que el nombre favorito de él en caso de tener un hijo seria Harry. Eran muchas cosas, esa chica escondía muchos misterios y él se iba a encargar de descubrirlos.

En cuanto Hermione abrió los ojos se encontró en una alcoba ricamente decorada en tonos verdes y plateados, en el aire se percibía un olor inconfundible a rosas que eran sus flores favoritas. Después de golpe recordó a Regulus y su conjuro, se incorporó de golpe y observo la cama en la que se encontraba acostada, podría apostar a que las sabanas eran de seda y el edredón de algodón en un tono verde botella. Giro su cabeza y vio a Regulus sentado en uno de los sillones de la habitación con un libro entre las manos.

-Despertaste pronto- dijo con esa voz tan calmada poniendo el libro en una mesa que estaba cerca- definitivamente eres fuerte.

-¿Dónde estoy?- pregunto Hermione con voz tranquila olvidándose de pronto el papel que tenía que jugar.

-En tu habitación- contesto meditándolo un poco- en cuanto te desmayaste te traje por varios pasadizos, no te preocupes nadie nos vio, no se enteraran de que mi hermano si logro darte.

Hermione se quedó callada, no sabía si darle las gracias, su conjuro realmente había funcionado, no sentía ningún dolor pero aun no sabía si podía fiarse de él. Como si Regulus pudiera leer sus pensamientos se acercó y se sentó en la cama.

-Aprendes rápido- dijo moviendo una de sus manos a la mejilla de Hermione- efectivamente no puedes fiarte de prácticamente nadie, hacerlo sería un error muy grande, pero puedo decirte que puedes confiar en mí, puedo ver a través de ti, sé que eres diferente y sé que soy el único que puede ayudarte realmente dentro de esta casa de víboras.

Hermione no supo porque pero de pronto las palabras de Regulus encajaron, supo que necesitaba de un aliado dentro alguien en quien pudiera confiar sin revelar ningún tipo de información, ciertamente Regulus era esa ayuda que estaba necesitando.

Con un mudo asentimiento Hermione estrecho la mano de Regulus sobre su mejilla dándole a entender sin palabras que aceptaba su ayuda y así sin que Hermione se diera cuenta había asegurado la muerte del joven que ahora la veía con una sonrisa en el rostro.