Tarde pero aquí esta...:)
No lo podía creer. Definitivamente es una pesadilla, pensaba Karin. Y era que la estaba viviendo, porque no por nada se dio un buen pellizco, y nada. Estaba encerrada en un pequeño cuartucho con nada más ni nada menos que Suigetsu Hozuki. El dueño de sus más profundas confusiones. ¿Y que como diantres estaban en esa situación? Bueno, ya saben cómo pararon esos dos ahí. Encerrados y muy pegados. Y era lo que más le aterraba a la Uzumaki. La cercanía que tenía con él; podía sentir hasta su respiración y mucho peor que fuera en su boca y mentón. Lo cual, le provocaba una mínima sensación de placer. Pero más que nada, estaba sorprendida, incrédula, sin poder creer aun como ese peliblanco se había atrevido a agarrarla de la cintura y arrastrarla hasta ese lugar. Que hasta hace unos instantes estaba muy oscuro y no podía ver quien era su captor y que la puso muy asustada. Si no hubiera sido porque él prendió el bombillo de esa minúscula estancia, no lo hubiera reconocido. Por una parte se había aliviado de que fuera él pero por otra no. Y es que estar ahí con aquel chico, le provocaba reacciones que no quería tener.
Pero volviendo al popular rockero, no pensaba irse de ahí sin cumplir su capricho. Uno que desgraciadamente la pelirroja desconocía y la dejaría en vuelta en un gran dilema. Karin intentaba zafarse del joven, por desgracia este era (por obvias razones) mucho más fuerte. Pero la Uzumaki no era de las que se daban por vencido tan fácilmente. Siguió forcejeando hasta que logro liberarse de los brazos del chico.
Sin embargo, su alivio duro poco. Porque cuando estaba tratando de salir, el volvió a sujetarla pero esta vez, coloco las manos de la pelirroja por encima de su cabeza sujetándolas con las suyas. Ella sintió la peligrosa cercanía del Hozuki más de lo que le hubiera gustado. Su boca se acercó a su oído izquierdo y le susurró unas cuantas palabras a ella que la hicieron temblar no solo de nervios, sino también de placer. Se estremeció ante aquellas palabras. Karin maldecía y gruñía por esa situación que nunca imagino que pudiera pasar. ¡Por un carajo!, dijo ella. Le pregunto qué demonios era lo que quería de ella y por qué no la dejaba ir. Pero el solo la miraba y sonreía socarronamente.
Su paciencia estaba llegando al límite, debía hacer algo para darle una buena golpiza a ese idiota y salir. Tenía que ser inteligente y pensar con claridad. Pero y cómo hacerlo estando en esa situación. Y menos podía pensar teniéndolo tan cerca. Se relamió los labios por instinto y lo miro a los ojos.
Gran error.
Porque vio que los ojos de él no estaban puestos en los suyos, sino en sus labios. Y para comprobar mas su terrible suposición según ella, el fue acercándose poco a poco a su rostro. Y Karin Uzumaki…recibió su primer beso apasionado. Si, apasionado; porque no fue un piquito ni un roce. Era uno salvaje y lujurioso, que transmitía sensaciones que ella nunca ha sentido y que para su disgusto…anhelara.
