CAPÍTULO 4
~Revelaciones~
—¿Te sientes mejor? - Levi rellenó el vaso con la bebida alcohólica favorita de la mujer castaña.
—Si... Estoy un poco confundida, pero ahora me doy cuenta de que no debí apresurarme y tomar una decisión.
—Ya veo, habías planeado huir - sus ojos grises admiraron cada centímetro de la silueta de la ebria Hanji Zoe.
—La verdad es que esta no es la primera vez que me pasa...
—¿Habían intentado asesinarte antes?
—Si, claro, pero a pesar de eso siento que mi vida había estado pausada desde que nací ¿Entiendes...? Como si hubiese tenido un cronómetro.
—¿Y ahora ha comenzado a avanzar o sigue en pausa? - Levi escuchaba con atención los delirios de ebriedad de la mujer que gota a gota humedecía sus sabanas con su bebida alcohólica.
—Pues es extraño, porque siento que vine al lugar donde siempre debí estar.
Levi terminó el contenido de su copa y continuó —Te sientes en casa aquí... Vaya, debes querer mucho a Mikasa.
Hanji sonrió y se recostó derramando más que un par de gotas de Whisky, pero estaba tan ebria que ni siquiera lo notó —Mikasa es... Un ángel y yo jamás abandono a alguien que me necesita.
—¿Qué hay de tu padre?
—¿Mi padre? ¿Hablas del real o de mi padre adoptivo? - Hanji esperó una respuesta que jamás llegó, así que continuó.
—Mi padre biológico es un misterio, mi madre lo odiaba tanto que lloraba cada vez que yo le preguntaba por él... Supongo que no importa.
Levi se sentó en la orilla de la cama y observó de cerca los rasgos de la chica frente a él, estaba sonrojada por el alcohol y sonreía son razón aparente, tal vez se debía a su estado de ebriedad o quizá solo se trataba de su personalidad naturalmente feliz.
—Mi padre adoptivo vive en Tokio e insistió en que tal vez sería bueno para mí tomar este trabajo - la castaña suspiró y se acomodó entre las sábanas suaves.
—Él es muy independiente y no creo que necesite de mí...
—Creo que no debiste beber tanto - Levi sonrió con maldad al ver la chica estaba casi inconsciente.
—Te diré mi secreto... - Zoe hizo un esfuerzo por alcanzar la mano de su "amigo"
—No sé por qué iba a casarme, jamás estuve enamorada de alguien, pero siento algo... Por ti.
—¿Por mí? - el heredero fingió que no entendía lo que la mujer intentaba decir, porque quería escucharla diciéndolo, el ego de Levi se alimentaba de los sentimientos de esa chica.
—Lo sé, no me conoces ni yo a ti y casi no nos hemos visto, pero yo he soñado contigo... No miento y tampoco soy una pervertida.
—¿Soñar? ¿Te refieres a nuestro encuentro en la fuente? - de pronto una sensación se apoderó del hombre de cabello negro, era algo que no experimentaba hace mucho tiempo: Felicidad.
—La fuente... Si, yo soñé contigo y...
—No fue un sueño... - Levi le quitó el vaso medio vacío de las manos.
—En cuanto supe que viniste quise verte, así que te seguí hasta el laberinto - con un movimiento brusco, colocó a la chica en el centro de la cama y la recostó sobre su estómago.
—Pero Mikasa fue quien... quiso jugar - la mujer a penas y se dio cuenta de que se estaba quedando desnuda.
—¿Estás segura de que no te llevó ahí sólo para que te encontraras conmigo? - él fue sincero, estaba seguro de que ella no lo recordaría, estaba demasiado ebria.
—Hablas como si me quisieras... Oye, guapo ¿Conoces a mi amigo Mike?- Hanji abrió los ojos por última vez y la hermosa vista del heredero sin camisa acariciando su espalda, perduró hasta que se quedó profundamente dormida.
—Mike es mi mejor amigo, por ahora esta... Encargándose de algo y... ¿Yo quererte a ti? Te he necesitado por años - Levi ya no podía controlarse, necesitaba tener a esa mujer, aunque no era una acción digna de un caballero abusar de una mujer ebria.
A sus ojos, cada centímetro de su piel bronceada le parecía perfecto; bronceada, suave y libre.
El hombre respiró profundamente, temía ser adicto a la esencia de esa mujer. Con sus manos recorrió los muslos desnudos de la chica hasta llegar al lugar con el que fantaseaba cada noche.
El heredero gruñó como un animal en celo cuando la humedad y el calor de Hanji Zoe impregnó sus sentidos, un gemido suave y placentero se escapó de la garganta de la chica y solo provocó aún más la lujuria del hombre de cabello negro.
—Sabes que así no funcionará - un misterioso hombre de cabello negro y piel muy pálida estaba sentado en una silla frente a la cama del heredero Ackerman. (El mismo que Hanji vio en su habitación)
Levi respiró agitado, todo su cuerpo se había tensado y no podía moverse.
—El baile de inicio de invierno es su última oportunidad... Si fallas no tendré piedad.
El hombre misterioso, completamente vestido de negro, avanzó hasta estar frente a Levi —Si necesitas desahogarte puedes ir con Mikasa o Kuchel.
La visión depravada y enfermiza de Levi teniendo relaciones sexuales con sus familiares directas invadió la mente del heredero y lo dejó completamente asqueado.
—No... No lo haré - Levi se quejó con ira, mientras el extraño sonreía.
—Ya lo sabes... "¿Todos...?"
—"...Le servimos a usted" - Levi apenas pudo susurrar sus palabras. De pronto la presión sobre su cuerpo se había esfumado y el hombre se había marchado.
Levi se puso de pie y llevó a Hanji a la ducha, estaba frustrado, su vida completa era un rompecabezas que alguien más armaba una y otra y otra vez.
Estaba cansado de tener que contenerse, deseaba ser libre, libre de cada noche poder ir hasta la habitación de esa mujer y hacerle el amor hasta que su cuerpo ya no diera más.
Pero era imposible, su destino estaba marcado y de alguna forma, el de Hanji también lo estaba.
Él se recostó con la mujer bronceada dentro de la bañera y se quedó durante horas solo acariciando su cuerpo y pensando en qué era lo que debía hacer.
[...]
—Lo lamento mucho, amigo... Nunca creí que fuera capaz de hacer algo así - Mike le dio una palmada en el hombro al ex prometido de su mejor amiga.
—Ella es la mejor mujer de este mundo... Tal vez no debí intentar vengarme, es decir, ¿Qué edad tengo? Ya no soy un adolescente.
Moblit terminó su cerveza y le ordenó otra; Tenía esperanzas en que después de esa borrachera las cosas volverían a la normalidad o que mágicamente obtendría la respuesta a sus problemas.
—Soy un idiota, no debí dejarla ir, ahora está con otro sujeto...
—Y es muy rico - Mike habló sin pensar.
—Te agradezco tu apoyo - Moblit no solía utilizar el sarcasmo, pero estaba molesto.
—Lo lamento, pero no quiero que sigas torturándote.
—No, creo que tal vez debería ir allá y pedirle perdón, ella me ama sé que solo fue un error y...
—Moblit, seré sincero contigo, ella jamás estuvo segura de querer casarse, tú la conoces.
—¿Qué? - no pudo evitar que sus lágrimas se escaparan —Desearía que ella me lo hubiese dicho, qué se supone que debo hacer ahora.
Mike terminó su cigarrillo y encendió uno nuevo, mientras observaba al muchacho rubio embriagarse como nunca en su vida y rogaba por poder convencerlo de darse por vencido.
—Ya debes dejarla ir, por qué no le das una oportunidad a esa morena que te está mirando.
—Sabes que me parece extraño, alguien me envió estás fotografías de ella con ese imbécil y alguien le envió a ella esta fotografía mía con esta colega ¿No te parece extraño?
—Tal vez solo era alguien que quería hacerle daño a alguno y fue la coincidencia más elaborada de sus vidas.
Mike miraba hacia el vacío realmente le agradaba Moblit y no quería dañarlo, pero no tenía opción, la situación era mucho más grande que ellos.
[...]
Hanji estaba sentada bajo un árbol, leyendo un libro y disfrutando de un día soleado, el último aseguraban en la televisión.
El otoño era la época favorita de la maestra Zoe, hacía frio, pero no tanto como en invierno, además, los árboles se teñían de un hermoso tono naranja.
Y cuando esas hojas naranja finalmente caían de sus árboles formaban un camino de exquisitos colores, sonidos y aromas, todo un deleite para quien sabe apreciarlo.
La chica suspiró finalmente se sentía feliz las pesadillas se habían terminado al igual que la constante sensación de incomodidad que sintió al llegar.
Estaba por finalizar el libro que compró en la librería de la ciudad al llegar a su nuevo hogar momentáneo.
Parecían lejanos los días en los que leer una sola de las paginas de ese libro era suficiente para causarle pesadillas y traer los más oscuros y perturbadores recuerdos.
Las palabras escritas en aquel pequeño libro de color turquesa, describían en un poema o narración fantástica, la relación entre un ser superior o perfecto y un esclavo mortal que, sin saberlo, vivía solo para él.
La sensación de que era siniestro se había esfumado y en su lugar, Hanji había comenzado a creer que era muy hermoso poder sentir tal devoción por alguien o algo.
Últimamente, la castaña había vivido en una nube de amor profundo hacia el heredero, algo que mantenían en secreto porque, según Kenny, Levi estaba comprometido desde su adolescencia igual que Mikasa.
Los herederos eran muy preciados para la familia y sus amigos, incluso la servidumbre los veneraba como amos, pero eso no evitaba que pudieran verse por la noche y conversar hasta que Hanji se quedaba dormida.
Su relación jamás había pasado la barrera de la primera o segunda base, y aunque Hanji deseaba entregarse al hombre de cabello negro, él mantenía la distancia.
—Llegué al final sin notarlo... - la castaña observó las ultimas tres páginas del libro y volvió a concentrarse en la lectura.
Finalmente tenía un día un día libre y lo aprovecharía, en realidad ella desearía tomar una ducha con Levi, pero ambos herederos habían viajado a la ciudad para su prueba de vestuario previa al gran baile de inicio de invierno por lo que no le quedó más que hacer.
—Es... ¿una carta? No, es una historia - los ojos marrones de la chica recorrieron las páginas.
Virgen...
Ella era una virgen.
Pura, hermosa y bondadosa,
la virgen nació en el pueblo.
La luna sonrió, la noche
en la que la virgen lloró
por primera vez.
¡Pecado!
El hombre exclamó,
la virgen nació del pecado.
La oscuridad y la fuerza
engendraron a la virgen en
el pecado.
La gracia le había sido
entregada a ella, una virgen
hija del pecado, pero su amor
y espíritu eran más grandes
que la oscuridad del hombre.
Él la observó,
hija del pecado llena de luz,
exquisita y pura.
¡Perfecta!
La oscuridad la reclamó,
pero la virgen se resistía,
luchaba con su luz.
Más la oscuridad no existe
sin la luz y el mal finalmente
la tomó.
Los tambores no la llamaron
y la luna no brilló la noche en
la que la oscuridad se llevó a la virgen.
¡Blasfemia!
El pueblo se agitó,
el terror sería para siempre su
nuevo amo.
LA PERFECCIÓN había nacido de la maldad y la luz.
La perfección bañada en cacao.
¡Blasfemia!
Los hombres se resistirían
hasta caer en el fondo y servir
a la oscuridad para siempre.
La perfección habitó la tierra
y le entregó su sabia alma
llena de luz a la oscuridad.
Y la virgen se pudrió en el
sufrimiento eterno al haber engendrado
a la maldad que desencadenaría la
angustia en la tierra.
¡QUE VIVA EL REY!
La oscuridad se irguió triunfante
aplastando a la paz y a la luz,
hasta que el fuego derritió su reinado.
Virgen...
Ella era una virgen nacida del pecado.
Hanji ojeo el libro una vez más —"La hija del pecado"
Se detuvo un segundo a pensar, pero la servidumbre anunció la llegada de sus amos así que se apresuró a volver al interior de la mansión, Levi le había prometido un obsequio.
—"Una virgen nacida del pecado"- la frase perduró en la memoria de la chica sin que ella lo notara.
…
—Estoy agotada... - Mikasa abrazó a Hanji cuando se encontraron en el salón principal.
—¿Tu viaje fue productivo?
—No sabes cuánto... Desearía que hubieses estado ahí - la chica de cabello negro le dedicó un guiño y se dirigió a las escaleras.
Hanji sonrió, su relación con Mikasa se había vuelto formidable.
La heredera se retiró hacia su habitación y Hanji se quedó en silencio, un momento más tarde Levi Ackerman pasó frente a la mujer castaña.
Ella lo observó intentando disimular, lo mejor que pudo, lo idiotizada que se sentía por aquel hombre de baja estatura.
Levi caminó orgulloso y le dedicó un guiño, sin que nadie más lo notara; La mujer supo exactamente lo que significaba.
Y una hora más tarde estaba dentro de la habitación del heredero, ella realmente extrañaba las noches en las que tuvo que quedarse ahí, Levi fingió que la protegería en caso de otro ataque.
Y aunque él jamás la tocó, a ella le fascinaba estar con él, verlo pintar cosas que jamás le mostraba o embriagarse juntos hasta que ella estuviese inconsciente para luego tener deliciosos sueños acalorados con él.
—Tardaste mucho - él habló con molestia mientras secaba su cabello con una toalla.
—¿Acaso querías que te acompañara en la ducha - ella intentó actuar coqueta aunque no sabía cómo.
Levi se sorprendió, esa mujer casi nunca actuaba así, pero cuando lo hacía podía volverlo loco, en segundos abandonaba su autocontrol.
La verdad era que aunque Hanji se sentía idiotizada por aquel hombre de rostro frío, era él quien estaba loco por ella.
—¿Quieres acompañarme? - él no dejaría pasar ninguna oportunidad.
Hanji se sonrojó y sin decir una palabra caminó hasta estar dentro del cuarto de baño.
Estaba nerviosa, cada vez que se acercaba a Levi se sentía sumamente nerviosa, pero amaba la sensación de peligro que el hombre de baja estatura emanaba.
El heredero sonrió, podía sentir lo mucho que esa mujer deseaba estar con él, y a pesar de que él se mantenía firme, había ocasiones en las que le costaba trabajo no rendirse.
Él supuso que, aunque no pudiese penetrarla, hacer otro tipo de cosas no estaría mal y no sería castigado por eso.
Con delicadeza despojó a la castaña de cada una de sus prendas, y con amabilidad la sumergió en el agua.
—¿Sabías que esto pasaría? - Hanji se sorprendió al ver que estaba todo listo.
—No, pero siempre debes esperar a que lo mejor pase.
El hombre le dedicó una sonrisa y se situó sobre ella, Hanji no se negó, dejó que Levi hiciera lo que quisiera con ella.
Ver al hombre que más deseaba, completamente desnudo sobre ella era un regalo del universo.
—"...Yo ya he vendido mi alma" - el hombre pensó, al ver a la mujer supo que esta vez ya no podría controlarse.
La tutora cerró sus ojos cuando sintió las frías manos del heredero recorrer cada centímetro de su piel.
—Hanji dime... ¿Te entregarás a mí?
—Lo hice desde que vine aquí - ella respondió sin saber que no era la voz de Levi la que escuchaba.
—Dime que vas a darme tu alma.
—¿Mi alma? Tómala, mi cuerpo y mi alama son tuyas.
—Ya sabes qué hacer...
La castaña escuchó la voz detrás de su oído, pero no sintió temor, estaba convencida de que quería estar con el heredero.
La virgen nació del pecado.
Levi acarició los pechos de la chica con su lengua y sus dientes, mientras ella entrelazaba sus dedos en el cabello negro del muchacho.
Él la observó,
hija del pecado
La mujer comenzó a gemir, los dedos del heredero la acariciaban cómo jamás nadie lo había hecho, y se sentía muy bien.
Con delicadeza introdujo su dedo medio en la chica y se deleitó con la expresión de placer incómodo que se dibujó en el rostro de la castaña.
¡Perfecta!
La oscuridad la reclamó.
—Tranquilízate... Ahora serán dos - Levi introdujo un segundo dedo y se movió lentamente, intentando preparar a la chica para lo que vendría.
Hanji se retorcía, era una sensación que jamás había experimentado: Deseo, placer, dolor y lujuria.
LA PERFECCIÓN
había nacido de la maldad y la luz.
—No puedo más - Levi sacó a Hanji del baño y la arrojó en la cama.
—No se supone que hagamos esto... - el heredero humedeció sus dedos en su boca.
—Porque tu tío lo ha prohibido - la castaña gimió en cuanto el hombre acarició nuevamente su cavidad anal.
—Que se pudran... Prepárate esto va a doler...
Sus labios se encontraron en un beso desenfrenado y poco coordinado, ambos estaban en el límite.
Hanji sujetó las sábanas con fuerza, jamás había hecho algo como eso, pero había escuchado que era doloroso.
—Sé gentil... - ella suplicó y enterró el rostro en la almohada.
—¿Estás seguro de que quieres seguir con esto? - una voz familiar habló detrás del oído de Levi —Sabes lo que sigue después.
—Tendrás que posponer tus lecciones de mañana... - Levi susurró y colocó su erección en la entrada de la chica, intentó fingir que no sentía la insistente presencia de aquel hombre de traje negro.
—Por favor, este no es momento de hacer bromas - Hanji estaba avergonzada de estar en esa situación.
¿Era una broma? Levi Ackerman jamás bromeaba, pero debía serlo, de otra forma la castaña estaría en problemas.
—Adelante heredero Ackerman...
Y las tinieblas se alzaron
y devoraron las almas
de aquellos que habitaron
la tierra sin servirme.
Levi sacudió sus pensamientos, no quería pensar en lo que suponía vivir bajo la piel de Levi Ackerman.
¡QUE VIVA EL REY!
La oscuridad se irguió triunfante.
Comenzó lentamente con un suave y sexy movimiento de caderas, con la delicadeza que merecía la primera vez.
La castaña mordió con todas sus fuerzas las sabanas blancas, las lagrimas se formaron en sus ojos color chocolate y brotaron sin que ella pudiera evitarlo.
Levi gruñía como una bestia salvaje, se inclinó y comenzó a morder la espalda bronceada de la chica.
—Jamás permitiré... que te vayas - susurró con su voz entrecortada por el placer y el esfuerzo físico.
La chica intentó, pero no pudo responder, solo podía concentrarse en el dolor que sentía, podía sentir las manos de su amante recorrer su piel, pero no podía moverse.
El heredero había esperado mucho tiempo para poder tenerla y ya no podía controlarse más, sin ningún tipo de consideración, aumentó el ritmo y la fuerza de sus embestidas.
Sujetó con fuerza la cadera de la chica y la atrajo con fuerza hacia él una y otra vez.
Levi tenía razón, ella no podría caminar, pero no importaba porque el entre el dolor y el escandaloso sonido de su piel chocando, el placer prevalecía.
Hanji se relajó un poco más y comenzó a disfrutar de aquel brutal, pero único momento, sentía el sudor correr por su piel y cómo Levi disfrutaba observando sus reacciones.
Se sintió avergonzada porque aún durante el sexo Levi seguía luciendo perfecto y ella era un desastre de cabello enmarañado y sonidos extraños.
…
Tal y como lo supuso, cuando despertó estaba nuevamente en su habitación y aún estando recostada su cuerpo se estremecía de dolor.
—¿Qué es esto? Creo que el ejército completo pasó sobre mí - la chica intentó sentarse.
—Buen día, señorita Zoe - un joven, miembro de la servidumbre, entró a su habitación con una bandeja en las manos.
—Hola - ella intentó fingir que no sentía tanto dolor, pero fue imposible, en cuanto se movió sintió que su cadera se rompería.
—¡Agh! - ella se quejo y el hombre de cabello castaño claro se apresuró a ofrecerle una taza de té.
—Bébalo, se sentirá mejor... Es un obsequio del amo - después de eso se retiró.
La castaña hizo lo que el joven le dijo, bebió la taza completa y se relajó, el dolor comenzó a disminuir después de unos minutos.
Mientras tanto, recordó cada detalle de su abrumador "encuentro" con el heredero. Su corazón se agitó de felicidad, Levi era el hombre más perfecto de la tierra y tenía sexo con ella, debía ser un sueño.
Por alguna razón no le parecía extraño que Levi se negara a penetrar su vagina, ella supuso que debía ser algún fetiche raro y mientras no la matara todo estaría bien.
Ella aún podía sentir el frío cuerpo de Levi embistiéndola con todas sus fuerzas, aún no sabía en qué momento perdió la cabeza y comenzó a suplicarle que fuera más rudo.
Se sintió avergonzada, pero a Levi le había gustado demasiado que ella demostrara ser tan desinhibida.
—Vaya... la tutora está indispuesta - Isabel entró por el balcón.
—¿Cómo llegaste ahí? - la castaña sintió el aura hostil de la chica pelirroja.
—Oh ya lo recuerdo, dijiste que tus padres pertenecieron al circo... Aún así no es correcto entrar en las habitaciones de los demás sin permiso.
—¿Mis padres... cirqueros? Te equivocas, mi padre es Satanás - la chica pelirroja sonrió con maldad y se acercó a la cama —Él es mi padre y el tuyo y el de todos...
—¿De qué hablas?
—Sabes de qué hablo, después de todo tú lo trajiste aquí.
—Eras tú... Te vi la noche que llegué aquí estabas en mi habitación - Hanji no sabía por qué, pero en cuanto vio a Isabel supo que su sueño había sido más real de lo que ella creía.
—No eres muy lista, tardaste mucho.
Isabel le mostró sus colmillos afilados Hanji, pero antes de que pudiera acercarse, la puerta se abrió de golpe.
—¡Mikasa! - Hanji nunca había estado tan feliz de ver a la heredera y sus amigos.
—Creo que alguien no tiene permiso de estar aquí... - Mikasa se plantó con su gesto amenazador.
Isabel retrocedió y corrió hasta la puerta, Eren la observó hasta el último minuto, los ojos de ambos brillaron como esmeraldas.
Hanji se estremeció en el ambiente tenso y observó a la pelirroja salir de su habitación, cuando la puerta estaba a punto de cerrarse pudo ver al mismo hombre misterioso de cabello negro, de pie justo afuera.
El hombre la observó hasta que la puerta se cerró y Hanji se estremeció, pero esta vez el temor fue reemplazado por la intriga.
—¿Isabel no ha estado molestándote? ¿Cierto? - la chica de cabello negro se sentó a la orilla de la cama.
—Puedo matarla si quieres.
—¿Qué? Claro que no, Mikasa no debes hablar así, mejor dime...
—¿Quieres saber con quién estamos comprometidos mi primo y yo?
Los dos jóvenes, Armin y Eren se sentaron cerca de Mikasa impacientes, las conversaciones de chicas los aburrían mucho, pero su obligación era estar con Mikasa.
—En realidad iba a preguntar por otro miembro de tu familia.
—¿Otro miembro?
—Si, es delgado, muy pálido, con rasgos asiáticos, su cabello es negro como el tuyo, debe medir casi 1.80, debe tener unos treinta años o menos.
—Umm... No recuerdo a nadie con esa descripción... -la heredera hizo una pausa para pensar —¡Oye Hanji, no me asustes!
—¿Por qué?
—Parece que estuvieras describiendo al Conde.
—¿El Conde? - Hanji no había escuchado hablar de él, pensó que se debía a que el hombre se encontraba en otro país.
—Armin, dame el libro...
El chico rubio sacó de su abrigo, un pequeño libro de color café oscuro y se lo dio a Mikasa.
—Él... - la heredera buscó en las páginas hasta encontrar un retrato del hombre que Hanji describía.
—¡ES ÉL! - Hanji lo observó, era el mismo hombre que la visitó la noche del ataque.
—No juegues conmigo... - la heredera se echó a reír —El Conde es el antepasado Ackerman más viejo del que se tiene registro.
Hanji comenzó a sentirse muy ansiosa, de pronto sintió mucho calor; Lo que Mikasa decía no podía ser cierto, ella había hablado con ese hombre.
—No sabemos mucho de él... Pero a veces en los registros lo llaman Satanás o Demonio, creo que se debe a que era realmente despiadado, pero le trajo gloria al nombre de la familia Ackerman.
Mikasa no había notado que Hanji estaba muy pálida, ella estaba segura de que lo había visto, no podía ser posible lo que la chica decía.
—Estoy muy aburrido ¿Qué tal si vamos a nadar o a jugar al jardín delantero? Ya no hay más sol podemos ir - el muchacho de piel morena se quejó.
Eren se levantó y empujó a Mikasa de forma juguetona, la chica respondió igual y comenzaron a correr en la habitación.
Mientras tanto, la mente de Hanji se llenaba de extrañas imágenes: "la noche, la luna llena, el bosque, una mujer completamente desnuda, un niño recién nacido, la hoguera, el fuego abrazador"
Un sonido muy fuerte la obligó a salir de sus pensamientos, Eren había chocado contra una pared y había agrietado el papel tapiz.
—¿Estás bien? - Hanji observó al muchacho aturdido -Es mejor que jueguen en el jardín, los alcanzaré en unos minutos.
—Es probable que hayas visto al fantasma del Conde, después de todo esta era su casa.
Mikasa salió de la habitación y Hanji se levantó, el dolor se había marchado así que pudo dirigirse hacia el trozo de pared que los niños habían dañado.
Hanji observó detenidamente, el papel agrietado, era obvio que había algo detrás, así que con mucho cuidado retiró la cobertura.
Rápidamente el símbolo de un cuervo apareció frente a sus ojos, parecía que habían quemado la madera para poder grabarlo.
—El cuervo... - ella recordó que en el collar de su madre el cuervo yacía grabado.
Bajo el símbolo había una especie de escondite especial, ella no resistió la tentación e intentó abrirlo, pero por alguna razón era imposible.
Y el día pasó sin que tuviese éxito alguno, pero cuando llegó la noche, las cosas cambiaron.
—¿Cómo te sientes? - Levi entró a la habitación de la castaña acompañado del silencio de la noche.
Naturalmente, Hanji estaría feliz de ver al heredero interesado en ella, pero esa noche la castaña no se sentía como ella misma.
Sentía que algo dentro de ella había cambiado, aún podía sentir amor, el más profundo y desesperado, y era solo para aquel hombre de cabello negro, pero su cuerpo no era más de ella.
Hanji sonrió y le indicó al hombre que se sentara junto a ella —Amo tu aroma, me hace sentir feliz, verte es como un regalo para mí.
Levi supo de inmediato que algo no estaba bien, pero eso no significaba que fuese malo, aun no, no para él.
—¿Quieres hablarme más de ti? - Hanji se recostó en la cama y se acomodo en los brazos del hombre.
—Si claro - el heredero prefería tener sexo o mantenerse en silencio, pero esta vez haría lo que la castaña quería.
—Odio la suciedad, cuando era niño odiaba ir al tercer jardín porque me parecía despreciable, había mucha tierra y personas trabajando en el...
Levi prefirió cambiar de tema —No me gustan las personas ruidosas, en mi vida solo he soportado a dos... A Isabel y a ti.
Hanji sintió celos al escuchar el nombre de la chica pelirroja, pero no dijo nada, su corazón le decía que la situación entre ambas iba a cambiar.
—Amo el color de tu cabello, la primera vez que lo vi creí que era lo más hermoso que había visto.
El heredero presionó a la mujer contra su pecho aunque sentía que el gesto no era mutuo, Hanji estaba comenzando a cambiar.
—Me encantó el color de tus ojos, tu cuerpo delgado y tu espíritu alegre, libre e indomable.
Hanji cerró los ojos, estaba segura de que lo que sentía por aquel hombre no era normal, sería capaz de morir, de vender su alma solo por él.
—...Tu voz, tu curiosidad por el mundo que te rodea, tu apetito, incluso tu forma despreocupada de ser, me enamoraron.
El ambiente se volvió más sombrío, las pequeñas criaturas que deambulaban en la noche se detuvieron y el mundo entero se quedó en silencio.
—El aroma de tu piel bañada en sangre, tu forma única de hacer las cosas más crueles sin remordimientos...Eres quién me dio vida y me traerá de vuelta.
En ese momento no había más sonido que el de su respiración, Zoe sintió deseos de llorar, pero las lagrimas se negaban a brotar.
—Tendrás que hacerlo Hanji, o él lo hará por ti - esas palabras brotaron de su interior, sin saber si fue ella o alguien más quien lo dijo.
Cuando abrió los ojos todo estaba igual, pero al mismo tiempo era diferente, estaba segura de que no se había quedado dormida, pero Levi estaba completamente dormido.
La castaña se puso de pie sin hacer ruido y observó su habitación, pronto habría luna llena así que su luz aun no iluminaba con mucha intensidad, pero fue suficiente para ver que el cuervo en la pared brillaba.
—Ya sabes qué hacer...
La chica se sentía hipnotizada, se dirigió por inercia hacia la pared, el único sitio de madera en aquel castillo hecho de concreto.
Ella ni siquiera estaba caminando, simplemente llegó al lugar y puso su mano sobre el cuervo, su cuerpo se movía por sí solo.
Y las tinieblas se alzaron
y devoraron las almas de
aquellos que habitaron la
tierra sin servirle.
A Hanji le pareció escuchar su voz, pero no podía mover sus propio labios, giró con suavidad y vio a Levi durmiendo en su cama.
Luego cuando miró hacia el balcón de su habitación, vio a un hombre de piel pálida y cabello negro, vestido en un elegante traje negro, llamándola de forma seductora, sin decir una palabra.
Ella parpadeo, y entonces vio el laberinto frente a ella, su mirada bajó lentamente hacia su cuerpo, estaba completamente desnuda en el arrasador clima nocturno de otoño.
De pronto su cuerpo se recostó en la mesa de piedra, estaba en el centro del laberinto.
—Hola, Hanji Zoe - el hombre misterioso estaba ahí con ella.
Hanji se sintió aterrada, no podía moverse, era la peor pesadilla que había tenido.
El hombre tocó su cuerpo con lujuria, mientras las lágrimas inundaban sus mejillas.
—Debes hacer lo que te diga... - el hombre le dio un beso en la frente.
Hanji abrió sus ojos y se levantó de prisa, estaba en su habitación, estaba desnuda y sudada, Levi ya no estaba con ella, pero aun podía sentir su aroma.
El reloj marcaba las 7:30 am y a Hanji le parecía que había dormido durante días, y de hecho, el clima había cambiado bastante, hacía mucho frío.
Hanji se lanzó de la cama, estaba lista para salir a buscar respuestas, pero solo obtuvo más preguntas.
Al ponerse de pie, un libro de color turquesa cayó al piso, estaba segura de que no lo tenía cuando se fue a dormir, así que comenzó a leerlo en seguida.
Lo primero que encontró fue un escrito sobre el hombre que había visto y que hasta ahora no sabía quién era.
El Primer Conde, conocido como "El demonio de Transilvania"
Fecha de nacimiento: Desconocida.
Fecha de deceso: Desconocida.
Primer ancestro Ackerman de categoría 1 del que se tiene registro.
Lazos con la familia Ackerman: No especificados.
Hanji no podía creer lo que veía, ella había hablado con él hace apenas un tiempo, incluso había soñado con él.
Se dice que trajo gloria y riqueza a la familia a cambio de una alianza eterna con los clanes del Ártico, del Oeste y los licántropos...
—¿Licántro...pos? - Hanji pensó que les llamaban así a las personas que criaban lobos o algo así.
Unas páginas más adelante encontró otra cosa interesante.
—El árbol genealógico de los Ackerman...
Se decía que El Conde era el miembro más antiguo de la familia, pero la castaña no pudo encontrarlo en ninguna parte.
Páginas y páginas repletas de hombres y mujeres que lucían extraordinariamente parecidos, todos pálidos, con cabello negro y ojos fríos.
Y así seguía hasta que encontró un nombre conocido: "Kenny"
Kenny Ackerman: El Verdugo del siglo XX.
Hanji sintió nauseas, no estaba preparada para saber lo que descubrió ahí.
Una línea unía los nombres "Kenny" y "Kuchel" y esa línea conducía directamente al heredero.
—Levi Ackerman, hijo de Kenny y Kuchel Ackerman...
Hanji pensó, aunque no era del todo extraño, pues en la antigüedad algunas familias importantes casaban a familiares cercanos para mantener la pureza en la sangre.
En la actualidad, era completamente descabellado ya que está comprobado que mezclar los genes de esa forma causa mucho daño al feto.
—Entonces... Si casan a sus hijos con su propia sangre... Levi está prometido con... ¿Mikasa?
Hanji tropezó con las letras, buscando una explicación, pero lo que encontró fue peor de lo que pensó.
—"Levi Ackerman" - Zoe siguió la línea hasta que se encontró con la prometida del heredero.
—Levi está comprometido... ¿Conmigo?
Y entonces lo vio, su rostro dibujado a mano, indicando que no era la prometida sino la esposa del joven Ackerman.
—Esto debe ser una broma...
Ella no lo podía creer, aún recordaba que Kenny le había prohibido acercarse al heredero, entonces por qué la habían retratado ahí.
Tal vez solo se trataba de un juego, tal vez Mikasa o el mismo Levi intentaban jugar con su mente, eso explicaba por qué había podido hablar con "El Demonio de Transilvania"
También explicaba porqué el nombre de Isabel y Eren aparecían junto a la palabra licántropo.
—Esto es una broma de muy mal gusto - la castaña sintió que alguien se burlaba de su curiosidad y su amor por Levi.
Salió en seguida de su habitación y no tardó en encontrarse con todo tipo de personas, unas aseaban, otras cargaban cosas, otros eran invitados caprichosos que confundían a la mansión con un hotel de cinco estrellas.
—Todo esto por su fiesta... - la castaña intentó no pensar en que no recordaba los días que pasaron hasta llegar al día del baile.
Hanji caminó sin dudas hasta llegar a la habitación de Mikasa, estaba segura de que debía ser ella la responsable.
—Lo lamento, pero la heredera no puede atenderla, se ha marchado y no volverá hasta la noche.
Uno de los sirvientes se disculpó con la confundida tutora, pero ella no se daría por vencida, así que regresó hasta la habitación de Levi.
—¿Señorita Zoe? El heredero está en la ciudad y no volverá hasta la noche - el joven sirviente miró en todas direcciones y cuando estuvo seguro de que nadie los escuchaba dijo —...Pero le dejó algo, lo puse en su habitación.
El muchacho de cabello cenizo se marchó y Hanji permaneció sin respuestas.
—Esto es una locura, no puedo creer que este considerando, siquiera que esto sea real.
Al entrar a su habitación notó que sobre su cama había una caja muy grande; A pesar de ser una adulta, Hanji aun se emocionaba con los obsequios sorpresa, así que corrió a ver de qué se trataba.
Un hermoso vestido rojo como la sangre, de estilo victoriano apareció frente a sus ojos.
Hanji lo tomó entre sus manos y aunque no sabía nada sobre el tema, supo apreciar lo fina que parecía ser la tela de la que estaba hecho.
Todo parecía ser un chiste, después de descubrir su vestido no tuvo un minuto a solas en todo el día, un grupo de estilistas llegaron y transformaron a la tutora en una dama digna de la antigua corte francesa.
Para cuando la chica estuvo libre era casi hora de que el baile iniciara, intentó buscar a Levi de nuevo, pero en lugar de su amado heredero se encontró con su tío... No ahora sabía que era su padre.
La imagen mental de la hermosa Kuchel Ackerman teniendo descendencia con su rústico hermano, no abandonó la mente de Hanji en ningún momento.
—Señorita Hanji, esta noche será un poco estresante, acompáñeme a tomar un trago.
El hombre la llevó hasta su oficina en el ala tres, la castaña comenzó a sentirse incómoda, había mil personas en la casa y la única conocida era Kenny.
En la lejanía le pareció ver al pequeño Armin, pero no fue de mucho consuelo, pues no respondía a la incógnita de dónde estaban los herederos.
—Este día se reúne toda la familia y amigos, incluso las personas con las que negociamos en el exterior acuden para esta fecha.
El hombre sirvió dos vasos de whisky uno con y el otro sin hielo y le dio el seco a Hanji, mientras él observaba cómo el hielo se derretía en el suyo.
—Veo que los estilistas hicieron un gran trabajo realzando su belleza - el hombre se sintió terrible al alagar a una mujer.
—Se lo agradezco... Usted sabe a qué hora volverá Mikasa - ella intentó disimular su interés real.
—Podrá verla a la hora del baile... Veo que tiene mucho interés en los herederos - fue una acusación más que una observación.
Hanji fingió indiferencia y bebió de su trago, desvió la mirada y se encontró con una pintura que la dejó helada.
—¿Quién... Quiénes son?
En una esquina, había una pintura de dos personas que, sin describir con claridad sus rasgos, podía notarse que se trataba del Ackerman Original el aclamado Demonio de Transilvania junto a una mujer.
—¿Ellos? Son los Ackerman que trajeron la fuerza y la gloria a nuestra familia...
Kenny se levantó orgulloso de su asiento y caminó hasta estar frente a la pintura de tipo casi abstracto.
—Son la representación perfecta de la fuerza y la inteligencia, se dice que ambos eran tan poderosos que hicieron que la gente les temiera y les sirviera.
No había otra cosa en el mundo que Kenny ansiara más que el poder absoluto, la fuerza era lo único que respetaba en un rival o un compañero.
Hanji se acercó a la pintura solo para confirmar que la mujer de la pintura llevaba puesto el collar de su madre.
—"¿Es... mamá?" - sus ojos color chocolate se llenaron de lágrimas, pero intentó mantenerse calmada.
—Debo volver al Gran Salón, voy reunirme con muchas personas, fue un placer beber con usted.
Kenny prácticamente obligó a Hanji a salir de su oficina —Por cierto... Debería cuidarse más si quiere ser madre algún día.
Las puertas se cerraron en la cara de la joven tutora, ella estaba muy confundida, pero no había tiempo que perder.
Volvió corriendo al ala dos hasta la habitación de Levi, algo dentro de ella reclamaba a gritos la presencia del hombre de cabello negro.
La castaña abrió la puerta y se encontró con una habitación vacía, Levi no estaba ahí; Sin embargo, algo había cambiado.
Las pinturas de las paredes habían cambiado, ella recordaba las grotescas ilustraciones de hogueras y cosas así.
Esa noche, por el contrario, los muros estaban decorados con pinturas suyas, su rostro y su cuerpo enmarcados en distintos tamaños y colores.
—¿Qué es esto? - Hanji comenzó a sentir temor.
La situación era más oscura de lo que pensaba, tal vez Levi Ackerman era una especie de pervertido y su familia estaba igual de insana.
—Esto es enfermo - la mujer salió de su habitación, pensó en que buscaría a Levi para saber la verdad y luego se iría.
Ella pensó que debía estar en su estudio, aquella habitación sagrada a la que nadie podía entrar, así que comenzó a recorrer los pasillos, pero antes de llegar una mujer bloqueó su camino.
—Hanji, es hora de que te presentes al Gran Salón - Annie se interpuso en el camino de la castaña.
Zoe se paralizó, ella recordaba a esa sádica mujer rubia discutiendo con Levi con el cuerpo totalmente ensangrentado.
Todo ese tiempo creyó que Annie debía estar en la cárcel, pero no, la mujer seguía libre.
—No los hagas esperar... - la rubia señaló el camino para que Hanji la siguiera.
El camino fue largo he incómodo, Hanji observaba el vestido negro de la chica de baja estatura, al igual que el suyo, parecía victoriano.
—"Genial, al menos no seré la única con un vestido así" - la castaña pensó.
Antes de abrir las puertas Annie se giró para verla de frente —Eres afortunada...
La chica abrió las puertas y la música instrumental invadió sus oídos, Annie se perdió entre la gente dejando más dudas en la pobre chica castaña.
En cuanto entró al salón notó dos cosas:
las personas de la fiesta la observaban fijamente.
era la única mujer vestida de rojo, cada invitado de la fiesta fuera hombre o mujer vestía de negro.
Hanji se sintió avergonzada, comenzó a pensar en que tal vez era un requisito asistir con dicho color.
—Es un placer saludarla, Señorita Zoe.
—Luce realmente hermosa.
—Hermosa velada, agradezco su presencia Señorita Zoe.
Los invitados comenzaron a amontonarse, deseosos de hablar con la chica del vestido rojo.
La castaña no entendía lo que ocurría, las personas actuaban como si fuera la anfitriona, además todos conocían su nombre ¿Cómo era posible?
—Ahora que lo pienso... Nadie me ha preguntado nada sobre mí... Incluso Levi, nunca demostró interés en mi madre, fue como si supiera que está...
Hanji no tuvo más tiempo para pensar porque Mikasa saltó frente a ella, la niña vestía un refinado y anticuado vestido negro que simulaba pesar una tonelada.
—Hanji, apenas te reconocí, luces hermosa... Aguarda un segundo.
La niña de cabello negro rodeó a su tutora para verla mejor -Llevas puesto el obsequio de Levi...
—Lo notaste... Y dime ¿Lo has visto? Necesito hablar con él.
—¿El amargado? Está por aquí... Oye Hanji ¿Quieres conocer a mi prometido?
Mikasa no parecía para nada feliz, señaló hacia el otro lado del salón y ahí estaba un muchacho alto de cabello cenizo, aparentemente molesto con todo y todos.
—Dicen que viene de un país frio y que es hijo de un Conde de quién sabe dónde.
—No te agrada?
—Claro que no, pero no debe agradarme solo debo hacer muchos bebés con él.
Hanji se sorprendió, ese destino parecía cruel e injusto, Mikasa aseguraba estar destinada a ser una incubadora humana.
La castaña repudió la idea, pero no podía intervenir, al menos no por ahora.
—¿Y los chicos, dónde están tus amigos? - la de mayor edad intentó cambiar el tema.
—Armin está acompañando a ese Kirschtein estirado, y Eren... pues él no tiene permiso de estar aquí, ya sabes Isabel y él no son como nosotros.
La heredera parecía triste, pero no había nada que pudiera hacer para cambiarlo.
Hanji recordó que en el libro que leyó Isabel y Eren aparecían distanciados de la familia Ackerman y se les describía como licántropos.
—"Y esta noche hay luna llena..." - Hanji pensó en los cuentos populares sobre hombres lobos y su conexión con la luna.
—"Por Dios, qué estupideces estoy pensando" - la castaña se obligó a abandonar sus ridículos pensamientos.
En ese momento la mujer vio algo que la dejó impactada; Mike estaba al otro lado del salón, ella estaba segura de que era él, vestido de negro el hombre destacaba por su estatura.
Habían sido amigos desde niños, ella jamás podría confundir esos cabellos color miel. (No sé por qué pero amo a Mike, me encanta)
—Mikasa, dame un minuto, solo iré a... Saludar a alguien - la mujer del cabello color chocolate dijo mientras se alejaba de la niña.
—¡Hanji! ¡Espera, no te alejes de mí! - la heredera gritó furiosa, pero su tutora no la obedeció.
Los invitados ignoraron los gritos de Mikasa, todos conocían la reputación de la caprichosa heredera, así que las personas junto a ella sólo se alejaron con precaución.
Hanji vio a Zackly dirigirse hacia ella, así que con un movimiento ágil giró para evadirlo entre las personas.
Mike estaba justo en frente, tan solo unos metros más y podría tocar su espalda, mirarlo a la cara y averiguar qué estaba sucediendo.
—¿Qué haces? - Hanji giró con molestia cuando alguien la sujetó con fuerza.
—Hanji... Por favor escúchame, tienes que irte de aquí - una chica de cabello rubio, ojos azules y baja estatura sostenía a Zoe del brazo, mientras hablaba con desesperación.
—¿De qué hablas? ¿Quién eres? - Zoe examinó a la demacrada chica, tenía los huesos marcados y el vientre abultado.
—No hay tiempo, por favor, confía en mí... Tienes que huir.
Los ojos de la chica se llenaron de lagrimas al notar la incredulidad en el rostro de Hanji.
—¿Estás loca? Lárgate de aquí o acabarás como yo... - la rubia quería ser discreta, pero no había tiempo qué perder.
—Historia... Te dije que no molestaras a los invitados, además, piensa en tu hijo, podrías sufrir preclamsia.
Kuchel Ackerman llegó justo a tiempo para apartar a Historia de Hanji.
—Lo lamento mucho - la mujer mayor se disculpó y avanzó con la rubia hasta perderse entre la gente.
—Cuando me dijeron que las mujeres pueden sufrir histeria durante el embarazo, no creí que fuera cierto.
Kenny estaba detrás de Hanji, el hombre le dio otro Whisky seco a la tutora y siguió observando hacia donde se había marchado su hermana.
—¿Histeria? - la castaña pensó en que la chica de baja estatura parecía bastante cuerda.
—Si ya sabe, saber que es inevitable sufrir semejante cosa... Hablo del parto.
Hanji estaba de acuerdo, también ella se sentía aterrada de pensar que su cuerpo podría romperse de tal manera para traer una nueva vida.
—Es... Terrible - la chica observó su vaso sin una pisca de hielo —¿Cómo sabe que me gusta esta bebida alcohólica y además que la bebo seca?
—Intuición... Con su permiso - Kenny se retiró y se reunió con quien Hanji creía que era Pixis.
Para cuando retomó su camino, Mike se había marchado, la castaña lo buscó por todo el lugar sin tener éxito.
Comenzó a sentir que todas las personas seguían sus movimientos, es decir, desde que entró al salón, los invitados se habían vuelto locos por conocerla, pero ahora la seguían sin disimular demasiado, casi parecían cazadores hambrientos.
Ella comenzó a sentir temor, el ambiente se había vuelto hostil y no podía encontrar a Levi o Mikasa, lo que era más preocupante, no podía encontrar la salida.
Las personas cada vez le dejaban menos espacio para caminar, era una locura, todos fingiendo de la peor manera que no la estaban acorralando.
Zoe estaba a punto de gritar para que la dejaran en paz, cuando observó una especie de marca negra en el piso bajo sus pies.
—Señorita Zoe ¿Quiere bailar conmigo? - un hombre joven la tomó de la mano y comenzó a arrastrarla hacia la pista de baile.
—No, ella prefiere bailar conmigo - otro hombre de mayor edad tiró de su brazo de forma brusca.
—¡Agh! - Hanji se quejó con dolor.
Los hombres a su alrededor continuaban peleando y cada vez se volvían más y más violentos.
Parecía una escena sacada de una película, hombres y mujeres, presas de la envidia, luchaban a empujones por poder tenerla a ella.
La chica estaba desesperada, comenzó a sentirse mareada, la idea de apuñalar a todos los que la tocaran llegó a su mente.
Pero jamás tendría el valor de hacerlo, la idea de asesinar a una persona o animal era simplemente descabellada.
Entre tanto caos recordó la historia que leyó en el libro "La virgen nació del pecado" coincidía con la pintura.
Su madre estaba ahí, pintada junto a un Ackerman, Hanji aun se negaba a creer que el hombre misterioso era una especie de aparición.
Tal vez se trataba de alguien que tuvo una relación con su madre, lo que significaba que la "Virgen" era ella.
El pecado lo cometió su propia madre... —"Enloquecí, pensando en que lo que leí en un libro de fantasía puede ser real"
Un golpe la obligó a salir de sus pensamientos, los invitados habían comenzado a luchar con puños.
Debían estar muy ebrios si creían que ella era la mujer más hermosa del lugar, o al menos eso era lo que ella pensaba.
La imagen de sí misma desnuda en el laberinto volvió a su mente, todo se volvió muy confuso, había gritos y golpes mezclados con alcohol y música clásica.
Y se pronto, como si de una tormenta se hubiese tratado, todo había vuelto a la calma, no había más gritos o golpes a su alrededor.
La chica sintió contacto cálido en su cintura, y asustada quitó las manos de su rostro para ver de quien se trataba.
—Ella bailará conmigo ¿Alguien está en desacuerdo?
Levi estaba junto a ella, lucía excepcionalmente guapo vestido en un fino traje negro, la sostenía de la cintura de forma posesiva.
Los invitados retrocedieron, Hanji podría jurar que vio temor en sus ojos, y aunque fue extraño, se sintió aliviada.
—¿Estás bien? - el heredero la llevó al centro de la pista y comenzó a bailar con ella al ritmo de la música instrumental.
Las personas retrocedieron y volvieron a la normalidad, una a una más parejas se unieron a la pista de baile.
Hanji podría jurar que sus movimientos estaban sincronizados y ella era justo el centro un refinado punto en un mar de vestidos y trajes negros.
—Levi... ¿Qué está pasando? - los ojos color chocolate de la chica se llenaron de lágrimas.
—No tengas miedo, todo va a estar bien, no voy a alejarme de ti de nuevo.
El la atrajo hacia su cuerpo y ella no se negó, sabía que podría perder su trabajo por eso, pero no le importó, ya encontrarían la forma de estar juntos.
—Levi, dime... ¿No te preocupa que tu familia nos vea de esta forma? - la castaña dio gracias de no haberse puesto los zapatos de tacón alto, la diferencia de estatura sería incómoda.
—¿De qué estás hablando?
—Digo que Kenny me prohibió relacionarme contigo.
—Eso es... Ridículo, no pueden prohibirme estar con mi propia esposa.
Hanji se emocionó, su relación no suponía un simple capricho, Levi deseaba pasar sus días con ella.
—¿Intentas decir que te gustaría envejecer conmigo? ¿Me escogerías a mí?
—Créeme, te escogí hace mucho... Hanji mírame.
La castaña no entendía nada, pero hizo justo lo que él quería.
—Hay algo que quiero mostrarte, ven conmigo.
Ambos se escabulleron de la fiesta, todos notaron su ausencia, pero nadie dijo nada.
Kuchel regresó a la fiesta sin la compañía de Historia y sonrío cuando notó que su hijo se había marchado.
—Señores, es hora de dirigirnos a la capilla - Kenny dio la orden y todos los invitados marcharon hacia el tercer jardín.
…
Hanji se quedó sin palabras, Levi le había entregado el libro que encontró en la biblioteca de la mansión y entonces notó que el vestido que llevaba puesto era el mismo que el de la autora.
—No entiendo, qué es lo que intentas...
—Ese vestido perteneció a mi esposa... Y si, ella escribió estos libros - Levi tenía cinco libros de color turquesa en su estudio.
—¿Intentas convertirme en ella? - los ojos de Hanji se llenaron de lágrimas.
—Sabes Hanji... Yo aun amo demasiado a mi esposa, no hay día en el que no piense en ella, ella era hermosa, inteligente... Era una artista y...
—¡Basta! ¿Dices que solo estuviste conmigo porque intentas convertirme en ella?
Levi se situó junto a la chimenea, mientras sonreía, parecía estar divertido con la situación.
—Amé a mi esposa desde que la vi por primera vez... - el hombre sujetó la capa que cubría una pintura que no había decorado la chimenea hasta esa noche.
—Esto no está bien, tienes un trastorno y necesitas ser tratado por...
Hanji se quedó sin palabras, la tela cayó desde las alturas y reveló una antigua, pero muy bella pintura.
La castaña se cercioró de que sus ojos no la engañaban, comparó la página del libro que retrataba a la autora y la pintura, y se convenció de que eran la misma.
Sin embargo, en la versión de la chimenea de Levi se podía apreciar claramente el rostro de la mujer.
—Era idéntica a mí... - la castaña se acercó y vio su retrato, su color de cabello, los anteojos redondeados, sus ojos almendrados, todo era exactamente igual.
—Solo me usaste porque luzco como tu esposa - ella ignoró el aspecto antiguo de aquella pieza de arte.
—No, ella era la hija del Demonio de Transilvania, la condesa Hanji Zoe, ella eres tú... Tú eres mi esposa.
