***Los personajes de esta historia son obra de J.K. Rowling, claro a excepción de aquellos que no les suenen conocidos.
Si yo fuera la dueña de los personajes oficiales de Harry Potter…creen que estaría escribiendo sobre ellos ahora???***

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Capítulo # 3
"Llegada a Hogwarts."

Habían pasado varios días desde la visita al callejón Diagon, y cada vez se veía más cercano el día de la partida hacia Hogwarts. Harry estaba ansioso, y Sally estaba algo nerviosa.
-¡Este año será genial…apuesto que volveremos a ganar la Copa de Quidditch!-.
-¡AYYY hermano…estás obsesionado con eso!...deberías de preocuparte más por los estudios…¿no te parece?- decía Sally, mientras empacaba su ropa en su baúl. Harry estaba recostado boca arriba en la cama de la habitación de su hermana, jugando con una snitch de peluche.
-¡Vámos Sally…el Quidditch es lo mejor del mundo!...a ti también te gusta-.
-Pero no tanto…no estoy tan obsesionada con eso-. Harry le puso cara de pocos amigos.
-Oye…¿y no se supone que deberías de estar preparando tu equipaje en el baúl?- decía algo preocupada Sally –Después vas andar con las carreras-.
-Nop…mi mamá siempre se las arregla para hacerlo…recuerda que por algo somos brujos…y bueno…mamá es genial en eso- decía Harry con una gran sonrisa, mientras aventaba de manera juguetona la snitch.
-¿Así que esperas que yo haga todo tu equipaje Harry?- decía una voz desde la puerta de la alcoba. Era Lily, y no se veía muy contenta que digamos.
-¡Mamá…nos asustaste!- decía Sally aventando del susto la túnica que traía en las manos. Harry se levantó de inmediato de la cama.
-¿Y bien Harry…el equipaje ya lo hiciste?- decía Lily en tono amenazante.
-P..pues no..aún no- decía algo nervioso Harry-.
-¿Y qué estás esperando?- decía Lily, mientras sacaba su varita, y la deslizaba peligrosamente por sus manos. Eso no le gustaba a Harry, ya que su mamá podía ser una mamá muy dulce, pero también era una bruja muy poderosa, y con una imaginación muy creativa para los castigos. Sally se rió levemente, y continuó con su equipaje.
-Esta bien mamá..ya voy…sólo estaba aconsejando a Sally lo que debe de llevar a la escuela….pero ya iba…ya iba a hacer mi equipaje- decía Harry en tono algo nervioso.
Lily le lanzó una leve sonrisa, y salió de la habitación.
-Mejor me voy…no quiero que mamá me convierta en ratón…como lo hizo la última vez que la desobedecí- decía apresuradamente a Sally mientras salía de su habitación. Sally se rió a carcajadas.
Desde su cuarto, Sally oía los regaños que le daba Lily a Harry por la forma de ordenar las cosas en su baúl.

Esa noche, sería la última noche que todos los Potter pasarían juntos en varios meses, ya que los hijos se irían a la escuela. James, llegó muy temprano a casa, y los 4 se dispusieron a tener una cena familiar en el jardín. Esa noche, Lily preparó la cena al estilo muggle, con la ayuda de Sally, a la cual, le encanta cocinar de ese modo con su mamá.
Durante toda la cena, James se la pasó dando consejos de Quidditch a Harry, y otros cuantos más a Sally.
-Asi que ya sabes Sally…no dejes que nadie te intimide, y trata de ser amable con todos..¿me entendiste?- decía seriamente James mientras observaba a su hija.
-Si papá…no te apures…seré muy amable con todos-.
-Bueno…Sally…no seas demasiado amable con los chicos…¿ehhhh?- decía James apresuradamente. Lily y Harry sólo se rieron.
-¡Vámos papá!...no seas exagerado…Sally es muy chica- decía Harry.
-James…querido…no olvides que Sally sólo tiene 11 años- decía dulcemente Lily.
-Pero…bueno…nunca sobra el consejo..¿no?..además ¿que tal si corre la misma suerte de su madre?- decía James juguetonamente.
-¿La misma suerte que mamá?- preguntaba curiosamente Sally.
-Aja…porque tu mamá me gustó desde el primer año en Hogwarts…sólo que fue hasta 5°, cuando bueno…le dije que me gustaba…pero fue hasta 7°, cuando aceptó salir conmigo- decía melancólicamente James.
-¿Y por qué tanto tiempo mamá?...¿qué papá no te gustaba o qué?- preguntaba Harry.
-Bueno…no …ha decir verdad no me gustabas al principio…de hecho me caías bastante mal James..James la miró ceñudo, pero me empezaste a gustar desde 4°, cuando bueno…me defendiste de Lucious Malfoy y su pandilla, porque me estaban molestando…pero nunca te lo dije, bueno hasta 7°, cuado empezamos a salir juntos- decía Lily tímidamente y algo sonrojada.
-¡VAYA…..!- dijeron Sally y Harry al mismo tiempo. Lily y James se juntaron muy tiernamente y se dieron un beso. Harry y Sally sólo se miraron y se rieron silenciosamente.

Cuando Lily y James rompieron el beso, James miró fijamente a Sally y le dijo:

-Así…que no debes de ser como mamá …¿entendiste Sally?-.
-Si papi…no te apures….en este mundo no hay otro hombre más importante que tu….y así lo será siempre papá, ya que todos son unos tontos- decía tiernamente, mientras se ponía de pie y se sentaba en una rodilla de James y lo abrazaba.
James sonrió.
-¡Esa es mi hija…inteligente como su padre!- decía orgullosamente James mientras abrazaba a Sally.
Lily y Harry sólo se limitaron a alzar las cejas, en tono de burla.
-¡AY James…!pues esperemos que Sally no salga tan obstinada como tu en el amor…recuerda cuanto tiempo estuviste tras de mi –decía Lily.
-Si papá…¡no inventes!- decía Harry.
-¡No les hagas caso Sally!- decía enojado James –Sólo están celosos de mi pasión por vivir-.
-Si como no..-decía Lily, mientras limpiaba la mesa con un movimiento de su varita.
-Mejor olvidemos ese asunto del amor… sigamos hablando del Quidditch- decía impaciente Harry.
-¡Ya Harry…ya hablaron mucho de eso!- decía Sally mientras se ponía de pie de las piernas de su padre, y caminaba en dirección a Harry.
-¡El Quidditch no es aburrido!...pero claro para personas que no lo entienden, pues…-
-¡Claro que lo entiendo Harry!,..y apuesto que soy mejor jugadora que tu-.
-¡Claro que no!, no puedes ni sostener una escoba de manera decente-.
-¡No te creas lo máximo porque eres el buscador de tu equipo!-
Harry se levantó y le dijo:
-¿Quieres que juguemos en este momento?..te probaré que no eres capaz de siquiera seguir mi sombra- decía en tono desafiante Harry.
-¡Pues juguemos!..y verás que no eres rival para mi- decía Sally acaloradamente.

Lily y James sólo los miraban, y justo cuando sus hijos se disponía a salir a retarse en el quidditch, ambos agitaron sus varitas, dijeron "Petrificus Totalus". Sally y Harry se quedaron inmóviles, y con otro movimiento de las varitas de Lily y James, los cuerpos de Harry y Sally se levantaron por el aire, con rumbo a sus dormitorios. La expresión de la cara de Harry y Sally era de resignación.
-¿Con que querían irse a jugar no?- decía James.
-¿Se olvidan de que mañana se tienen que levantar temprano para tomar el tren?- decía Lily.
Los cuerpos de Harry y Sallly, sólo se movía con el movimiento de las varitas de sus padres. Lily y James sólo se sonrían uno a otro.
-Estos niños deben de aprender a respetar los horarios- decía James, mientras subía las escaleras de la mansión, con su varita levantada guiando el cuerpo de Harry.
-Tienes toda la razón James…pero gracias a Dios tienen unos padres como nosotros que se encargan de educarlos- decía Lily.
-¡Claro!..y sobretodo es que los educamos a la manera tradicional- decía juguetonamente James, mientras subía delicadamente a Harry.
-Claro…todo muy tradicional- decía Lily, mientras hacía que el cuerpo de Sally entrara de manera delicada en la puerta de su habitación, con un movimiento de su varita. Así, Harry y Sally pasaron la última noche en casa junto a sus padres, antes del comienzo de un año en Hogwarts.

Al otro día, todos se levantaron temprano, y sin lugar a dudas, se sentía un ambiente triste en casa. Lily y James, se veían algo tristes, ya que sus dos pequeños partirían a la escuela dejándolos solos. Lily preparó el desayuno con mucho cuidado, y poniendo énfasis en hacer de desayunar todos los platillos que eran del gusto de sus hijos.

Para Harry, le hizo especialmente huevos, tocino y jugo de calabaza. Para Sally le preparó unos deliciosos hot cakes con miel de maple. Y James, pues….se tuvo que resignar con unas cuantas tostadas un poco quemadas que él mismo se hizo, ya que Lily, pues se encontraba inmersa atendiendo a sus hijos.

Después de desayunar, Lily bajó los baúles de sus hijos (usando, lógicamente su varita), y James se encargó de reducirlos, para que fueran capaces de caber en la bolsa de su túnica.
Harry y Sally, se ocuparon de cargar sus últimas pertenencias en sus bolsillos, y se dirigieron a la enorme sala de su casa, lugar donde se encontraba la chimenea. Antes de salir de su cuarto, Sally dejó una nota en la cama. Harry observó eso, y le dijo:
-¿Despidiéndote de Fin y Loye?-.
-Así es- decía Sally mientras se colocaba su capa.
-Yo les dejé unos dulces sobre mi cama, porque sé que les encantan- decía Harry.
-Ellos siempre son muy buenos con nosotros…tenemos suerte de tener unos elfos domésticos como ellos…- decía Sally.
-Si, a mis papás y a ellos son a quienes más extraño cuando me voy a la escuela- decía Harry.
-Si, pero lo bueno es que los veremos para las vacaciones- decía Sally, mientras salía de la habitación, seguida de su hermano.
Sus padres los estaban esperando ya en el vestíbulo. Así pues, toda la familia Potter se encaminó a la chimenea y se encaminaron a King´s Cross.

Había mucha gente en la estación, pero nadie ponía mucha atención a la familia de magos que había llegado a la estación. Rápidamente, los Potter atravesaron el andén 9 ¾, y llegaron a la plataforma donde los aguardaba el tren. James desencogió los baúles de sus hijos; por su parte, Lily, se encargaba de aparecer las jaulas de las mascotas: Hedwig, la lechuza de Harry y Eos, la lechuza de Sally (regalo de su padre James, por supuesto).
De repente, escucharon un gran alboroto. Las familas Black y Lupin, habían llegado, y se encontraban discutiendo acerca del tráfico en la red de las chimeneas mágicas.
-¡Sally…Sally…hola amiga!- decía Rose, mientras corría a saludar a su amiga.
-¡Hola Rose!-decía Sally, mientras iba a su encuentro, pero antes de llegar con su amiga, sintió unos brazos que la abrazaban; era Henry Black.
-¡AMIGUITA POTTER!- decía Henry, mientras daba un enorme abrazo a Sally y le daba vueltas. -¡Qué bueno que vas estar tu también en el colegio…así no voy a tener que soportar yo solo a mi hermana!- decía casi con lágrimas en los ojos el joven.
-Ja…ja…ja…chistoso que eres hermanito- decía Rose, algo molesta, y tratando de zafar a Sally, del abrazo de oso que le estaba dando su hermano.
-Es la verdad…porque aguantarte es un triunfo- decía Henry, mientras trataba de esquivar los manotazos de su hermana y con Sally aún entre sus brazos.
Alexander y Dilán estaban muy divertidos viendo la escena. Sally, ya estaba mareada se estar dando vueltas con Henry. Harry, veía algo ceñudo la escena. Después se acercó un poco a Henry y a Sally.
-Oye Henry….¿cómo que ya está bueno de que abraces a mi hermana…no?- decía Harry entre serio y burlón.
Dilán se echó a reír. Rose se puso seria y Alexander sólo observaba la escena.
-Ayyy…Harry….deja que mi hermano abrace a mi amiga lo que quiera…él también la quiere mucho- decía Rose.
-¡Claro Harry…tu sabes que es como mi hermanita!...aunque en el futuro, ya no será un abrazo tan fraternal…¿verdad que si…futura señora Black?- decía Henry de manera pícara a Sally. Sally sólo se reía, mientras se iba soltando del abrazo de Henry.
-¿Cómo que futura señora Black?- decía Harry, algo molesto.
-¿No te gustaría eso Harry?- preguntaba pícaramente Henry
-¿O acaso te gustaría mejor que fuera la futura señora de Lupin… ?- decía Henry, mientras señalaba a los 2 hermanos Lupin. Alexander y Dylan se pusieron a reír a carcajadas. Rose, trataba de contener la risa.
-¡Pues ninguno de ustedes de preferencia!- decía Harry, en tono bromista.
-¡Bueno ya!...dejen de estar discutiendo mi futuro romántico, y mejor vamos a despedirnos de nuestros padres, porque el tren ya va a partir- decía algo molesta Sally.
-Si..tienes razón Sally…ya vamos- decía Alexander.
Henry le dio una palmada en el hombro a Harry, y éste le devolvió una sonrisa.
-¡No te enojes…cuñadito!- decía bromista Henry al pasar junto a Harry, con dirección a sus padres.
-¡En tus sueños Black!- le contestaba Harry en tono juguetón.

Cada uno de los chicos, se despidió de sus padres. Todos los mayores, se encontraban muy tristes, ya que se quedarían sin sus hijos por varios meses. Aline Lupin, Lauren Black y Lily Potter estaban tristes por la partida de sus hijos, pero sin duda los que estaban desconsolados eran James Potter, Sirius Black y Remus Lupin.
Remus no paraba de darles consejo a sus dos hijos, incluso apareció un pergamino y una pluma, donde les estaba escribiendo todos y cada uno de los consejos que se le venían a la mente.
James y Sirius, estaban aún más afectados que Remus, ya que sus pequeñas princesas, eran las que ahora partían de su lado.
Henry y Harry veían la escena algo avergonzados, esperando que ninguno de sus compañeros los viera. Sirius, estaba de rodillas, frente a Rose, y se la pasaba repitiéndole una y otra vez, que tuviera cuidado en las clases, que no se fiara de las escaleras, ya que se movían, además de decirle que golpeara a cualquier chico que tratara de acercársele a menos de un metro de distancia.
-Sirius, no creo que sea bueno que le digas eso a la niña, eso no es un buen ejemplo- decía molesta Lauren. –¡A ese paso, ningún niño se le va querer acercar!-.
-¡Ese es el punto querida!...¡que ningún bicho pestilente se le acerque a mi nenita!- decía Sirius en tono dramático. Lauren, sólo movía la cabeza en tono de reprobación, y hacía muecas de juzgar loco a su esposo. Rose, sólo se reía de la escena.
Por su parte, James se encontraba también de rodillas, frente a Sally, arreglándole la capa y dándole una gama enorme de consejos. Los decía todos tan rápido, que Sally dudosamente entendía lo que su padre le decía, e incluso estaba logrando marearla con su palabrería.
-…y lo más importante Sally…no hagas amistades con los chicos, todos ellos, son muy malos, fastidiosos y sólo querrán molestarte.- decía James en tono serio. Lily, se inclinó y le dijo a Sally:
-No le hagas caso hija…ve a la escuela…y sé amable con todos…con TODOS- puntualizó Lily, mientras miraba inquisidoramente a James.
-Lily….yo sólo la prevengo de esa parvada de insectos, buenos para nada, holgazanes…- decía James algo molesto.
-James..no exageres…además Sally sólo tiene 11 años- decía Lily algo exasperada.
-¡No importa!...más vale que desde ahora le vaya enseñando consejos útiles de sobrevivencia- decía James.
-James tiene razón Lily –decía Sirius, que se encontraba casi al lado de donde estaban los Potter. –Ellas están muy pequeñas, para andar sabiendo de chicos, y esas cosas….es por eso que por ahí de los 40 años tendrán su primera cita…¿verdad Rose?- decía Sirius, mientras, abrazaba a Rose y le lanzaba una mirada de niño suplicante.
-¡Papá…no exageres!- decía Rose.
Sally se reía mientras James la abrazaba de manera tierna.
-¡La verdad es que no me quiero imaginar cuando estas niñas vayan a empezar con cosas de chicos!- decía Lauren a Lily y a Aline. –Creo que James y Sirius van a querer ir a Hogwarts y echarles una maldición a los pobres chicos que osen mirarlas-.
-Eso es lo que temo…por eso tengo que estar preparada para cuando eso pase, tengo que encontrar un hechizo aturdidor muy potente para James…- decía divertida Lily. Aline, sólo se reía.
-Eso será digno de verse, porque no dudo que estas niñas, cuando crezcan se vuelvan muy admiradas por los chicos…indiscutiblemente se parecen a ustedes, y bueno…ustedes eran….muy populares…bueno eso me cuenta Remus- decía Aline.
-Si..así era- decía orgullosamente Lauren.
-Bueno si….además todos los chicos eran muy amables con nosotras…nos cargaban los libros, nos invitaban de sus dulces…¿te acuerdas Lauren?- decía Lily muy divertida.
-¡Claro..cómo olvidarlo!- decía Lauren. –Y es por eso que no sé como fui a terminar con este tipo, que siempre se la pasaba molestando –decía mientras señalaba con la cabeza a Sirius. Sirius la miró ceñudo, pero no dijo nada, porque sabía que su esposa tenía la razón. Siempre la molestaba, pero era la única forma de llamar la atención de su futura esposa.
-Entonces niñas…¡no se preocupen, de seguro muchos niños las van a tratar muy bien!- decía Aline con una sonrisa a las niñas.
-Pues espero que no demasiado bien- decía James molesto.
-Pero James, Sirius…las niñas son lindas, así que no dudo que algunos chicos las miren y …- decía Remus.
-¡PUES ESPERAMOS QUE NO SEA ASI….!- gritaron al unísono James y Sirius. Harry y Henry, deseaban que nadie viera estas escenas. Lily y Lauren, sólo los miraban.
Remus y Aline, se reían con ganas.

-¡Harry…Harry!-, se escuchó de repente. Era Hermione, que iba llegando con su equipaje. Hermione saludó a Harry, y todos los demás chicos y los adultos. Después de saludar, Hermione observó sorprendida a James y a Sirius, ya que se encontraban de nuevo, dándoles consejos a las niñas.
-¿Va a ser duro para ellos separarse de ellas…verdad?- decía Hermione suavemente al oído a Harry.
-¡Ni que lo digas!-.
De pronto Harry sintió una mano en su hombro. Era Ron. Y seguido de Ron, se encontraban sus hermanos y sus padres, los cuales saludaron a todos los presentes.

Fred y George Weasley siempre eran muy atentos con Lauren, Lily y Aline, ya que curiosamente las señoras les gustaban. En palabras de los propios gemelos "Ellas eran unas hermosas y bellas damas dignas de admirar", y siempre se portaban algo cohibidos en presencia de ellas. Por su parte, Ginny estaba algo sonrojada de ver a Harry. Percy, por otro lado, siempre veía con aire solemne a James Potter.

-¿Listo para comenzar otro emocionante año?- decía Ron.
-¡Claro!..aunque…bueno….mi hermana…tener que vigilarla- decía Harry a Ron y Hermione en voz baja.
-Si..eso de tener hermanos menores es una soberana lata- decía Ron, mientras miraba de reojo a Ginny.
-¡Oye no digas eso!...Ginny es una buena hermana…y estoy segura que Sally es igual- decía Hermione.
-Si claro…como tu no tienes hermanos menores que asistan a la escuela contigo…es muy fácil decirlo- decía Ron.
-Pues me gustaría haber tenido otro hermano o hermana, pero ni modo soy hija única -.

En ese instante, se oyó el silbato del tren, anunciando su partida. Todos los chicos se despidieron de sus respectivos padres y amigos, y fueron encaminados hasta la entrada del tren.
James y Sirius estaban al borde del llanto. Rose y Sally estaban algo incómodas de ver así a sus padres. James no soportó más, y le dio un último abrazo a Sally. Sirius hizo lo mismo.
-¡Promete que escribirás a papito a diario, Sally!- decía James
-¡Tu igual Rose!...mantén a tu apuesto padre informado de tu situación en la escuela..y en caso de que no te guste la escuela, sólo mándame una lechuza, y enseguida estaré ahí para traerte de regreso- decía con voz chillona.
-Si papá descuida…lo haré –decía Rose, mientras abrazaba fuertemente a Sirius.
-Yo igual papá…así que no te apures- decía dulcemente Sally.
Todos los chicos, ya estaban arriba del tren, excepto Sally y Rose, las cuales aún estaban sobre la plataforma con sus respectivos padres abrazadas a ellas.
-Ehh…¿papá?- decía Rose
-¿Papi?- decía Sally, algo desesperada por subirse al tren.
Sus padres parecían no escucharlas.
-Querido…Sally tiene que irse – decía Lily, mientras tiraba de la capa de James.
-Rose….tiene que subir al tren Sirius – decía Lauren, mientras hacía lo mismo que Lily.
El tren ya empezaba a ponerse en movimiento.
-¡PAPÁ….TENGO QUE SUBIR AL TREN!- gritaron al unísono Rose y Sally. Lily y Lauren jalaban fuertemente a su respectivo esposo.
-¡Vámos James…suéltala…sabes que se tiene que ir!- decía Lily algo abrumada.
-Sirius Black….¡suelta a mi hija de inmediato…ella tiene que ir en ese tren!-.
-NOOOOO…NOOOO…mi nenita nooooo- decía James, mientras aún sostenía el final de la capa de Sally.
-¡Papá ya déjame!- gritaba Sally. Lily lo empujó y por fin Sally se liberó de su padre.
-¡Compórtate Sirius…y deja a Rose que se vaya!- decía Laren, mientras zafaba a Sirius de la capa de Rose.
Ya liberadas de los brazos de sus padres, las dos niñas se subieron rápidamente al tren.
-¡Nos vemos en vacaciones…los quiero mucho …papá…mamá…!- gritaba Sally.
-¡Adiós mamá…adiós papá…les escribiré pronto!- gritaba Rose mientras agitaba la mano y les lanzaba besos a sus padres.
-¡Pórtense bien…no hagan travesuras….no sigan los ejemplos de sus hermanos!- decían Lily y Lauren, mientras agitaban las manos, despidiendo a sus hijas.
James y Sirius estaban abrazados y agitando cada uno una mano para despedir a sus hijas. Estaban llorando.
Y así, poco a poco el tren se fue alejando, y Sally y Rose vieron como sus madres consolaban a sus padres en la estación.
-Ya me esperaba algo como esto- decía Rose a Sally.
-Yo igual- decía Sally.
-Papá es demasiado sentimental- decía Rose.
-Si…no me los imagino como aurores peleando contra mortifagos, después de montarnos la escena sentimental de hace rato- decía Sally algo pensativa. Rose sólo se rió.
-Será mejor que vayamos a nuestros compartimentos- decía Harry.
-Si..vámos…y así platicamos antes de llagar a la escuela- decía Hermione.
Ginny se despidió y fue a reunirse con sus amigas del curso. Los gemelos Weasley también, y Percy se fue al vagón de los prefectos. Así que Harry y todos los demás, se fueron a un vagón desocupado, pero como eran muchos, Henry consiguió otro compartimiento para los que no cabían. Así, Ron Harry, Hermione, Alexander y Henry, fueron en uno, y Sally, Rose y Dylan en otro.
-¿Por qué no me extraña que nuestros respectivos hermanos nos quieran lejos de ellos?- decía Rose de manera sarcástica.
-No les hagas caso…bastante hacemos con vivir juntos y ser de la misma familia, como para preocuparnos que no vayamos juntos en el tren –decía Dylan de manera despreocupada.
-Tienes razón Dil (forma cariñosa que utilizaban sólo ellas para dirigirse a él)-decía Sally.

De repente, la puerta del vagón se abrió y vieron el rostro de una niña y un niño que se veían aproximadamente de su misma edad.
-Oigan…¿podemos sentarnos con ustedes?- decía la niña.
-Es que somos de primer año..y bueno no conocemos a nadie – decía tímidamente el chico.
-¡Claro…siéntense!- decía Rose.
-Gracias-dijeron los niños.
-Hola…yo soy Rose Black- decía Rose en tono amable y juguetón.
–Yo soy Dylan Lupin-.
-Y yo soy Sarah Lilian Potter…pero mejor díganme Sally…ya saben es más corto y fácil de recordar-.
-Todos somos de primer año también- comentó alegremente Rose. Los chicos tenían cara de asombro.
-¿Entonces…ustedes son hijos de aquellos que derrotaron a quien-no-debe-de-ser-nombrado?- preguntaba la chica.
-Aja- decía Rose.
-¡Vaya..pues es un verdadero honor conocerlos!- decía el chico.
-Bueno…eso lo hicieron nuestros padres…nosotros somos otro asunto, así que..¿por qué mejor no nos dicen sus nombres?- decía Rose.
-Bueno…mi nombre es Rebecca Hanes, tengo 11 años y pues como verán soy bruja- decía la niña alegremente. La niña, era de la misma estatura de Rose. Tenía el cabello castaño oscuro, liso, hasta mitad de la espalda. Sus ojos eran color gris, y llevaba en los dientes braquets (frenos para los dientes).
-Y yo soy Daniel Spencer, también tengo 11 años- dijo el chico. Este chico era alto, un poco más que Dylan. Tenía el cabello castaño claro, liso. Sus ojos eran color azul claro, y tenía una sonrisa agradable.
-¡Pues mucho gusto en conocerlos!- decía Dylan.
-Oye…Rebecca…has de perdonar la pregunta –decía Rose, algo consternada –pero…¿me podrías decir que es lo que tienes en los dientes?-.
Sally le dio un codazo.
-¡Rose! –decía apenada Sally.
-Si…no seas metiche Ro (forma afectiva en la que Dylan le decía a Rose)- decía Dylan.
Los dos chicos parecían sorprendidos de aquella pregunta, pero después ambos se rieron. Los otros 3 chicos los miraban algo ceñudos.
-Pues miren….estos alambres son braquets para emparejar los dientes- decía Rebecca.
-¿Qué son qué?- decía Rose con cara de desconcierto.
-¿Y sirven para emparejar los dientes?- decía Dylan en tono de asombro.
-Si así es- decía Rebecca.
-O sea son fierros con los que te amarran los dientes, para obligarlos a crecer derechos- decía Sally.
-Exacto- le decía Daniel.
Rose y Dylan miraron sorprendidos a Sally.
-¿Y tu cómo sabes eso?- decía Rose asombrada.
-Pues Hermione una vez me contó algo de eso…hace mucho tiempo…después de todo, sus papás son dentistas- decía despreocupadamente Sally.
-¡Vaya eso no lo sabía!, de ahora en adelante escucharé más atentamente lo que diga Hermione- comentaba Dylan.
-¿Pero eso no es una invención de los muggles?...¿por qué mejor no usas algún hechizo y ya?- decía Dylan.
-Bueno…es que yo no sabía nada de magia, hasta hace unos meses- contestaba Rebecca.
-¿O sea eres una bruja de sangre muggle?- preguntaba Rose
-Pues si…eso parece…mis dos papás son más muggles que nada- decía Rebecca –Mi papá es un especialista en informática y computación, mi mamá es arquitecta..así que ya se imaginarán que esto de la magia no resultó algo como "la carrera que ellos hubieran querido que estudiara"-.
-¿Tu papá es un qué?- decía Rose.
-¿Y tu mamá una qué?- decía Dylan.
-Luego se los explico- decía Sally, mientras miraba a sus amigos.-Después de todo, tenía muchas ventajas ser hija de una bruja de familia muggle, y convivir con muggles- pensaba Sally.
-¿Y tu Daniel, qué más nos cuentas?- decía Dylan.
-Pues, al igual que Rebecca, yo también provengo de un matrimonio muggle, es decir soy un mago de familia muggle, aunque no toda mi familia es enteramente muggle- decía el chico. –La hermana mayor de mi papá es bruja, y ella asistió a Hogwarts cuando era niña, y ahí conoció al que actualmente es mi tío-.
-¿Y cuál es el apellido de tus tíos?- preguntaba Rose.
-Son los MacDougal- contestó el muchacho.
-¿En serio?, entonces eres el primo de Morag y Drilde MacDougal…-comentó Rose.
-Si, así es, ellos son mis primos, y me estuvieron escribiendo mucho acerca de la escuela- contestó Daniel.
-Bueno, tienes suerte de contar con familiares con raíces mágicas, en cambio yo…-decía Rebecca.
-Bueno, pero ya verás que tus papás se van a acostumbrar rápido-comentaba Sally.
-Pues no se…porque la verdad ellos, tenían muchas ilusiones de que me convirtiera en una profesionista normal como ellos, y no parecen satisfechos con la magia. De hecho ya hasta habían comprado un seguro de gastos universitarios para mi…- decía Rebecca algo preocupada.
-¡Ya verás que cuando vean lo que puedes hacer con tu varita cambiarán de parecer!- decía Dylan.
-Eso espero- decía Rebbeca.

Todo el viaje fue tranquilo, sin ninguna cosa desagradable. Salvo el disturbio que se produjo cuando Malfoy y sus amigos molestaban a Harry y compañía, pero la cosa no fue seria. Así, todos llegaron a la estación de Hogsmade, y después de haberse cambiado por el uniforme del colegio, todos los de primer año, fueron guiados por Hagrid a través del lago.
Antes de partir con rumbo al lago, Sally, Dylan y Rose, escucharon a sus respectivos hermanos, deseándoles suerte en la selección de casas.
Así pues, Hagrid los condujo por el lago, y así los primerizos, pudieron observar el monumental castillo de Hogwarts. Sin duda, era precioso y enorme.
-Sin duda, nuestros hermanos no mintieron cuando nos contaron del castillo…¡Es sorprendente!- comentaba Dylan.
-¡Si que lo es!- comentaba Rose.
-¡Mejor de lo que imaginaba!- comentaba Sally.
-¡Ahora veo por que a mis primos les encanta volver a clases!- comentaba igual de sorprendido Daniel.
-¡Ojalá pudiera enseñarles esto a mis padres...así verían lo hermoso que es todo esto!- comentaba Rebbeca.
Todos siguieron su camino hacia el castillo. Cuando llegaron, la profesora McGonagall los esperaba. Después de decirles todo el discurso de la selección de las casas, los chicos esperaron a ser llamados para entrar al Gran Salón.
-¿Cómo que selección de casa?- decía casi en pánico Rebecca.
-Pues es que, debes de pertenecer a una casa mientras estés aquí- decía Dylan.
-Así es, eso me lo dijeron mis primos, Morag está en Hufflepuff y Drilde en Ravenclaw – decía Daniel.
-¿O sea que no puedes estar en la misma casa que tus hermanos?- preguntaba Rebecca.
-Pues no siempre, no es forzoso- decía Rose.
-Pues espero que me toque la que sea, con tal de que no sea Slytherin –comentaba Sally.
-Igual yo- decía Rose
-Lo mismo digo- decía Dylan.
-Y a esto, ¿en qué casa están sus hermanos?-.
-Mi hermano Henry está en Gryffindor, como lo estuvo mi papá- decía Rose. –Mi madre estuvo en Ravenclaw, así que espero quedar en cualquiera de esas dos casas-.
-Mi hermano Alexander está en Ravenclaw, pero mi papá estuvo en Gryffindor, y pues mi mamá, al ser francesa, estudió en otro colegio, así que puedo quedar en cualquiera de las 3 casas, sin contar a Slytherin- comentaba Dylan.
-Mi hermano Harry está en Gryffindor, y mis papás estuvieron en esa casa también, así que espero quedar ahí- comentaba algo preocupada Sally.
-Pues, la verdad amiga, yo te veo con más cara de Ravenclaw- comentaba Rose a Sally.
-¿Tu crees?- decía Sally, algo asustada.
-Pues como que si…siempre andas metida en los libros- decía Dylan.
En ese momento, la profesora McGonagall los llamó y emprendieron el camino a la Selección.
Las puertas del Gran Salón se abrieron. Los chicos caminaron hacia un taburete con un sombrero. Sally estaba muy nerviosa, Rose estaba muy atenta viendo las velas que flotaban en el techo. Daniel y Rebecca estaban perplejos viendo hacia todas direcciones. Dylan veía fijamente el sombrero, como si tratara de concentrase para la selección.
Sally volteó hacia la mesa de Gryffindor, y observó a su hermano y amigos. Todos le levantaban los pulgares en forma de apoyo. Rose saludaba a su hermano, el cual le hacía muecas graciosas.
Entonces la selección comenzó. La profesora McGonagall los empezó a llamar…
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TARARARAAAAAAANNNNN…..¡Los dejaré en suspenso!...veremos que tan bien les va a los chicos en su selección de casa…………………………………

¿Qué les pareció el capítulo?...un poco largo…pero muy bueno…..
Siempre me imaginé a James y Lily como padres muy cariñosos, pero muy creativos para usar la magia para castigar a sus hijos….
Y Sirius….¡Adorable!.......así lo imaginé en su papel de padre…

Los chicos nuevos del tren….¿qué les parecen?...pobre Rebecca, sus papás no están muy contentos con que sea bruja, pero bueno…….

No se pierdan el próximo capítulo de esta historia….descubriremos a qué casa pertenecerán…

¿Sally se irá a Ravenclaw y dejará solo a su hermano?....
¿Dylan se le unirá a su hermano en Ravenclaw?....
¿Rose, se librará de Henry, y preferirá otra casa?...
¿Daniel quedará con alguno de sus primos?...
¿A dónde rayos mandará el sombrero a Rebecca?....
La respuesta a estas preguntas en el próximo capítulo: "Y el sombrero dijo"….


¡NO SE LO PIERDAN!