Capitulo 4
La Push, Washington D.C
Dejé que el calor se apoderara de mi cuerpo y mi ser y en segundos estuve en mi forma de lobo, con mi ropa atada al cordón de mi tobillo y corriendo entre el bosque, con mis zarpas haciendo unos huecos no tan profundos en la tierra, dejados por mis fuertes patas al correr.
Estaba cerca de la ubicación donde se encontraba Sam, podía distinguir el lugar en el que estaba y sentía su olor cada vez más cerca. Comencé a disminuir la velocidad conforme me acercaba hasta convertirla en un ligero trote, llegué hasta su lado y me senté sobre mis cuartos traseros. –Ya estoy aquí Sam, dime para qué soy bueno- Le dije utilizando nuestra vía normal de comunicación cuando estábamos en forma de lobos, la mente. Pensaba que esa era una de las cosas más geniales de ser un licántropo, a parte de la gran velocidad a la que podíamos correr y hacer las cosas y la rápida curación de heridas sin importar lo grave que fueran, el poder leer la mente de los demás era lo más genial, en lo que a mi pensamiento respectaba, aunque de vez en cuando era molesto que los demás pudieran leer y escabullirse entre tus pensamientos, supuestamente privados.
-Ya sé que te gusta mucho lo que eres Seth, pero deja de andar recordándomelo a mí y a la manada cada vez que puedes, en verdad, algunos preferiríamos haber podido elegir un camino distinto.- Respondió Sam, y en ese momento corté el hilo de mis pensamientos, pues no quería comenzar a pensar de nuevo en Leah y Sam, ya era suficiente cuando mi hermana también compartía su forma lobuna, pues caía sobre nosotros todo el peso de sus sensaciones. –Te cité porque es hora de tu nueva ronda, ya descansaste y los demás chicos también necesitan descansar, y como eres el más entusiasta pues decidí llamarte a ti, así que anda y por favor recorre las rutas de siempre, no es época de vampiros, pero más vale prevenir que lamentar.- Me decía Sam con aquel tono serio que siempre empleaba cuando nos decía que debíamos hacer, aunque no fuera del todo una orden como tal, mientras yo asentía con mi cabeza dándole razón a lo que me decía, en realidad no tenía problema con hacer las rondas, es más, disfrutaba correr a gran velocidad, sintiendo el aire acariciar mi pelambre aunque no causara efecto alguno de frío en mi, percibir todos los olores que podía incluso si estaban a kilómetros de distancia, poder escuchar cada ruido de cada cosa que sucedía en el bosque.. –Seth, por favor, ya te he escuchado eso una y mil veces, deja de hacerlo a menos que prefieras una orden, y sabes que no me gusta hacerlo- me decía de nuevo. –Lo siento, es que a veces me dejo llevar y no recuerdo que también lees mi mente- Me disculpé un poco apenado mientras veía determinación en su rostro.
Incliné levemente mi cabeza dándole a entender que sabía lo que me decía y comencé a correr de nuevo entre el bosque, cruzando los límites entre La Push y Forks, entre los límites del ahora gran territorio Quileute y que anteriormente había pertenecido a los Cullen, a quienes desde hace algunos… podría decir que 6 o 7 meses no veía, pues habían decidido mudarse a Canadá, con lo que hacía que igualmente tampoco pudiera ver a Jacob, al que siempre había considerado y aún lo hacía como mi mejor amigo, pues el siempre estaría donde estuviera su impronta, la hija de Edward y Bella, Reneesmee Carlie Cullen Swan.
Pensar de nuevo en aquella idea me aterraba de cierta manera, no podía entender porque simplemente pasaba y no había marcha atrás, no entendía por qué no se podía elegir de quien uno de nosotros se imprimaría, ni el lugar ni el tiempo donde ocurriría. Era lo único que faltaba para que ser un licántropo fuera lo mejor que hubiera podido pasarme, y no es que tuviera miedo a enamorarme, más bien tenía miedo a sufrir por alguien, a sufrir por amor.
Tal vez tenía tanto miedo a esto por haberlo visto. Y un claro ejemplo de ello era mi hermana Leah, si todos los licántropos pudieran elegir su impronta, sabía que mi hermana no sería la mujer infeliz y fría que era ahora, probablemente estaría de pareja con Sam, o puede que no, quién sabe. Pero si estaba seguro de que las cosas hubieran sido totalmente diferentes. Un silencio incómodo en mi mente me hizo caer en cuenta de nuevo que mis pensamientos eran compartidos, y recordé que era Sam el que también estaba en forma de lobo.
–No te alarmes si sientes la presencia de otro licántropo, Collin y Brady también estarán por ahí en su ronda- Esas fueron las últimas palabras de Sam antes de que aquel silencio desapareciera. Supuse que había vuelto a su forma humana, tal vez para no seguir escuchándome, maldije para mis adentros por la imprudencia que acababa de tener, ahora ganaría un gran problema cuando Leah se enterara.
Seguí corriendo por los límites de nuestro territorio y aligeré el paso cuando llegué a la playa, casi que había terminado y decidí volver a mi forma humana, me vestí rápidamente y salí de entre los árboles caminando sobre la arena. Un aullido llamó mi atención y volteé a ver hacia el otro lado de la playa, dos pequeños lobos estaban allí, Collin y Brady. Los saludé con la mano mientras avanzaba un poco más en su dirección. Pronto los dos chicos también estuvieron en su forma humana y me acerqué para saludarlos con un leve golpe en el hombro a cada uno.
-¡Hey chicos! ¿Cómo están? ¿Terminaron su ronda también?- Les pregunté sonriente, lo cual era bastante normal en mi forma de ser.
–Si ya, y parece que tu también, en realidad es bastante fácil recorrer todo el territorio cuando tienes ventajas- Respondió Collin demostrando el mismo entusiasmo con el que yo hablaba a cerca de nuestra condición, pues si lo mirabas por la edad, los menores parecíamos ser los más entusiastas con lo que eramos.
–Sí, aunque no todo es tan bueno, odio aquella parte de las chicas- Agregó Brady, quien en cierta forma compartía mis pensamientos sobre la impronta. –No sé como soportan estar con una chica todo el tiempo, y besarse y decirse cosas ridículas y cursis- Agregaba a su comentario para darle más fuerza.
Collin y yo reímos y luego me encogí de hombros. –Pues en realidad a mi no me molesta eso, creo que… me molesta más bien el hecho de no poder elegir quien será tu impronta- Les dije aclarando mi punto de vista. –Sólo es algo indiscutible y nada manejable, que pasa cuando menos lo esperas-. Suspiré un poco, era inevitable que al hablar de las improntas no recordara a mi hermana Leah. –Si tan sólo pudieses elegir de quien imprimarte, o bueno, por lo menos el tiempo en el que quisieras hacerlo o el lugar, todo sería mucho más fácil entonces.- Les dije con una sonrisa de lado. Los chicos asintieron rápidamente con sus cabezas y luego me miraron un poco apesadumbrados tal vez.
-Nos gustaría quedarnos más tiempo contigo Seth, y molestar por ahí un rato, pero ya sabes, seguimos siendo los menores y tenemos horarios que cumplir- Dijo Collin con voz aburrida mientras Brady metía las manos a sus bolsillos y pateaba una piedra.
-Los entiendo, a mi me pasaba igual, bueno ya no, como sabrán es más el tiempo que mi mamá se pasa en Forks que aquí en La Push, pero aún así tengo una hermana mayor- Dije divertido con una cara de espanto fingido y luego nos echamos a reír. –Los veré luego chicos- Les dije despidiéndome con la mano mientras emprendía mi camino a casa y los veía a ellos dos alejarse igualmente.
