Magi y sus personajes le pertenecen a Ohtaka Shinobu.


4.

Judar llegó a la casa de los Ren antes de que Kougyoku y Hakuryuu lo hicieran, dirigiéndose a la habitación de la Ren cuando alma que lleva el diablo. Kouha seguía allí; acostado en la cama de su hermana mientras tonteaba en el móvil, esperándolo.

Al ver entrar a Judar el chico sonrió, alzando un cuaderno, dejando su celular para enfocarse en el mayor y su severa mirada.

—No tardaste tanto~, sabía que era buena idea ver memes mientras llegabas.

—¿Qué es? —Pero Judar no esperó respuesta; le quitó a Kouha el cuaderno para ver...

—Es su temario~.

Judar se lo lanzó a la cara.

—¡Creí que era algo más importante!

—Aw, Judar-kun, estás muy de malas este día —canturreó Kouha, sobando su nariz—. Es su temario, ¿sabes? Es importante. Ahora sabremos qué quiere dibujar Kougy...

—Ya lo sabía.

—¿Eh?

—Ella me lo enseñó ayer, idiota. ¡Creí que se trataba de otra cosa!

—Pues yo no lo sabía, qué iba a saber yo que tú sí lo sabías —dijo Kouha, cruzándose de brazos—. Y a todo esto, ¿qué es «más importante», Judar-kun?

—No lo sé. Escondió ese papel.

—Jujuju, y seguro andas todo celoso porque te está escondiendo algo~.

—¿Y tú no lo estarías? Tiene que ver con ese unicornio.

—¡¿KHÁ?!*

Sí; Kouha también estaría celos...

—Yo no estoy celoso —refunfuñó Judar, una vez comprendió el comentario de Kouha.

—¡PUS DEBERÍAS! ¡SEGURO SE MANDA CARTITAS DE AMOR CON ESE UNICORNIO Y...Y SE DIBUJAN MEMES TONTOS Y...Y AGH! ¡KOUGYOKU NO PUEDE MANDARLE NI DIBUJARLE MEMES A NADIE MÁS QUE A MÍ!

—Y a mí.

—A ti no porque no te causan gracia.

—... eh, Judar-chan, Kouha nii-sama, ¿qué hacen en mi habitación...? —Preguntó Kougyoku, confundida.

Ambos chicos miraron a la puerta, viendo a la chica con indiferencia, como si ser descubiertos en su habitación no fuese nada de lo cual preocuparse a pesar de que Ka Kobun se descomponía cada que lo hacían.

—Ah, Kougyoku, hola, veíamos memes y leíamos tu temario —contestó Kouha, mostrándole el cuaderno.

Kougyoku se encrespó cuando la punta morada de una hoja comenzó a asomarse por entre las hojas del cuaderno, corriendo desesperada a su hermano, y empujando a Judar en el proceso. Acto seguido, Kouha sintió cómo la chica tiraba del cuaderno y se abrazaba fieramnete a él, desconcertándolo. Judar, sobre el suelo, se levantó a regañadientes.

La Ren rió cuando las miradas de ambos chicos le vieron interrogativamente —además de sospechosamente—, sintiéndose una estúpida y una loca.

—Es que debía ser una sorpresa para ti, Kouha nii-sama...

—Dámelo, vieja.

—¿E-eh?

—¿Darte qué, Judar-kun?

—Dame esa hoja —insistió Judar, tendiendo la mano.

Kougyoku apretó su cuaderno contra ella, negando con la cabeza.

—N-no sé de qué me hablas, Judar-chan.

—¡Dámelo!

—¡No!

Judar le saltó encima, dejando a Kouha confundido. Kougyoku rodó sobre sí misma, evadiendo el ataque, y destanteada corrió hacia la salida. Judar le siguió de cerca, tirando del cabello de Kouha.

—¡Date prisa antes de que huya! ¡Tiene el papel!

—¡Aw! ¡¿El qué?!

—¡Sólo encargáte de que no huya!

Kouha así lo hizo. A pesar de no saber qué sucedía, corrió hacia Kougyoku, que se dirigía hacia el primer piso, sobrepasando rápidamente a Judar.

—¡Kyaaaa, no me persigaaaaaan!

—¡Sólo danos esa cosa, Kougyoku! ¡Yo también quiero saber qué es!

—¡N-no sé de que me hablas, Kouha nii-sama!

—¡VIEJA BRUJA!

—¡Kyaaaa, Hakuryuu-chan, HAKURYUU-CHAN! —Chilló Kougyoku, evadiendo un zapato—. ¡Código rojo! ¡Código rojo, Hakuryuu-chan!

—¿Código rojo...?

El menor de los Ren salió, literalmente, de la nada, alzando su pie. Kougyoku se agachó, resbalándose de rodillas, Kouha derrapó y Judar... bueno, el muchacho recibió la patada en va cara, cayendo destanteado al suelo.

—¡Waoh, eso fue genial! —Gritó Kouha, pegando un salto para levantarse.

Kougyoku se llevó ambas manos a su espalda, asintiendo.

Hakuryuu vio a Judar con sorpresa, bajando la pierna lentamente. No se esperaba tan lenta reacción por parte del mayor...

—¡Agh, Hakuryuu, casi rompes mi nariz! —Chilló Judar, sobando su rostro.

—Lo siento, no creí que fueras tan lento. A todo esto, ¿qué está pasando, Kougyoku-dono? —Preguntó Hakuryuu, dirigiéndose hacia su hermanastra. Ésta le mostró su cuaderno.

—Judar-chan se puso loco.

—Código rojo, al parecer —contestó Kouha.

Judar se levantó, viendo a Kougyoku con ojos asesinos. Hakuryuu intentó detenerlo, pero éste rápidamente se le lanzó a la menor. No dejó que nadie reaccionara, ni siquiera la atacada.

—¡Dame esa hoja, vieja!

—¡Kyaa!

—¡Ah, Judar, no...deja a Kougyoku-dono! —Gritó Hakuryuu, viendo al mayor encimarse en la Ren, forcejeando para dominarla.

—¡Suéltame, Judar-chan! ¡No tengo nadaaaa! ¡Kyaa, hey, no toques ahí!

—¡Judar!

—¡Pelea, pelea! —Los avivó Kouha, entrando al Hakuryuu vs Judar vs Kougyoku sólo para que fuera justo.

—¡KYAAA! ¡KOUHA NII-SAMA, NOOO!

—¡Ugh, Kouha, quítate de encima!

—¡Dame la hoja, vieja bruja!

—...

Hakuei observó el todos vs todos; Kouha abofeteaba a Hakuryuu mientras Judar se mantenía encima de Kougyoku, con sus manos presas en las manos de la chica, temblando por el esfuerzo. Ni bien pasaron unos segundos, Kougyoku no tardó en rodar para cambiar de posiciones. Luego ambos pares chocaron mientras cambiaban de lugares, dejando a Hakuryuu recargándose en la espalda de Judar, provocando que todo el peso lo cargara Kougyoku, desesperada de liberarse antes de ser aplastada por Judar y sus hermanastros**.

Luego,confundida por la escena, Hakuei carraspeó para llamar la atención de sus tres hermanos menores y Judar.

Sólo de ese modo Kouha se detuvo, no sin antes patear a Hakuryuu porque se le dio la gana, quien terminó por caer enteramente en Judar, el cual, por el repentino choque se estrelló de frentes con Kougyoku, chillando por el golpe.

—¡F-fue Judar, Aneue! —Se defendió Hakuryuu, levantándose para alisar su ropa.

Kouha y Kougyoku —aún debajo de Judar— asintieron.

Hakuei ni siquiera quiso saber qué sucedía. Si Judar había comenzado, sabía que no había motivo para hayar razones. Daba igual.

—... Kougyoku-chan —habló la mayor, mientras y Kougyoku se reñían, una para que el otro se quitara, Judar por haber sido inculpado en algo que, efectivamente, él había comenzado—, Ka Kobun está en el patio, esperándote.

—Aw aw, no me pellizques, Judar-cha-... ¿eh? ¿Ka Kobun ya tiene todo listo? —Hakuei asintió, viendo cómo la chica se quitaba a Judar rápidamente de encima—. ¡Gracias por avisarme, Hakuei nee-sama!

La aludida sonrió, desacostumbrada y enternecida por la forma en que Kougyoku se refería a ella en esas escasas veces que no le siseaba por estar cerca de Kouen, y la observó irse hacia el patio comentando que haría su tarea después. Judar masculló, alcanzando a notar que había un papel en la espalda de Kougyoku, mientras Kouha y Hakuryuu no tardaron en ir detrás de ella, ansiosos de saber a quién dibujaría, aunque el menor ya lo supiera.

—Últimamente estás muy arisco con Kougyoku-chan, Judar.

—Cállate, qué vas a saber.

—¿Es por la hoja que tiene guardada?

Judar guardó silencio un momento, viendo a Hakuei con sospecha.

—¿Cómo lo sabes?

—Hakuryuu me contó.

—Haku... ¡ese traidor!

El azabache estuvo dispuesto de ir a reñirle a Hakuryuu su infidelidad, pero pronto se vio detenido en las escaleras al ver a Ka Kobun entrar con una clara mueca de disgusto. De dicha manera, el coraje de Judar se evaporó y la sonrisa maldosa que adornó su rostro demostró que su nuevo blanco era el sirviente personal de Kougyoku.

Ah, Ka Kobun era bastante divertido de molestar.

—Neeee, Ka Kobun~

—Ahora no, Judar —le interrumpió el aludido, poniendo su mano en frente para retener al infantil muchacho que se acercaba a él con muy obvias y malas intenciones.

—¿Qué haces aquí~? deberías estar con la vieja~

Y justo la gota que derramó el vaso. Si de por sí Ka Kobun no estaba de humor, en ese momentos menos lo estaba.

Era injusto que Kougyoku le dijera que se retirara cuando podría necesitar su ayuda, dejando que sus hermanos tomaran su lugar. Era injusto, era...

—¡Cállate! —Gritó, y huyó de un modo para nada varonil mientras lloriqueaba como niño.

Judar se quedó en la sala sin saber qué decir o hacer por un momento, mientras carburaba qué rayos acababa de pasar, y sólo hasta entonces sus carcajadas sonaron en toda la mansión. Ka Kobun en modo «soy un hombre pero a veces actúo como adolescente» era hilarante. A saber qué le había hecho Kougyoku para ponerlo así.

Que hablando de eso... Judar se dirigió al patio con la intención de molestar a la chica. Sin Ka Kobun, nadie podría detenerlo.

O eso creyó.

Toda la tarde, mientras la Ren hacía su pintura que no se parecía en nada a Kouen, por cierto—, Judar se vio obligado a estar sentado y no hacer ningún ruido ni molestar a la chica si no quería que Kouha y Hakuryuu le dieran zapes en la nuca, o le chitaran, o le amenazaran en cortar su trenza, o simplemente lo golpearan en ingún lugar en particular.

Kougyoku tuvo que ignorar las varias riñas que dichas acciones conllevó.


Kouha no podía creer lo que sus ojos veían en ese momento y no tardó en ir a buscar a Ka Kobun a su habitación, rechinando los dientes y sintiéndose traicionado, aunque no hubiera verdadera razón para ello, mientras Kougyoku se regocijaba por la mirada sorprendida de Judar y los halagos de Hakuryuu.

La pintura estaba lista y el resultado era espectacular. La chica se sentía muy orgullosa de ello, no precisamente por haberlo pintado ella, sino por quién era el retratado.

—Estás de joda, ¿cómo es que lo dibujaste a él? —Masculló Judar.

—Bueno, es que lo respeto mucho.

—No es Kouen. ¿Por qué no es Kouen? —Insistió el mayor, sin salir de su sorpresa.

Por todos los cielos, Kougyoku no había pintado a Kouen. Y en su lugar había pintado a... ugh. No, eso no podía ser cierto.

—No es Kouen nii-sama porque lo respeto, pero decidí no pintarlo a él. Es sencillo de entender, Judar-chan, ¿por qué te niegas a aceptarlo?

—Porque es él. ÉL, joder...

—Se-señorita... —Susurró Ka Kobun, quien no había entendido por qué Kouha había ido a hacerle raietas.

Sus ojos se humedecieron por el retrato justo frente a él, junto a su señorita, y al ver el sonrojado y sonriente rostro de Kougyoku dirigiéndole una mirada de cariño, a la expectativa de alguna acción o comentario suyo, sintió que todo su trabajo había valido la pena aunque no tuviera un aumento de salario o no tuviera ningún puesto de importancia en el negocio familiar más allá de cuidar de la Ren.

Porque Kougyoku lo había pintado a él como alguien a quien ella respetaba***.

Lo había pintado a él y no a Kouen, tampoco a Koumei ni mucho menos a Sinbad.

—¡Señorita! —Chilló, mientras Kougyoku le veía con sorpresa—. ¡Buaaaa, jamás he sido tan feliz como ahora! ¡Permítame abrazarla, señorita!

—¡C-claro, Ka Kobun! —Sonrió Kougyoku, superando rápidamente su sorpresa.

Ka Kobun se le aferró, cuan niño pequeño, chillando y balbuceando cosas que sonrojaron las mejillas de Kougyoku con absoluta felicidad. Sabía que Ka Kobun solía ser exagerado y dramático, pero esa vez él no fingía. Sí; quizá estaba siendo un poco más emotivo de lo que debía, pero la chica supo que su guardián realmente estaba fascinado con la pintura, con el significado que tenía, con la idea de ser alguien a quien ella, precisamente ella, respetaba.

Judar chasqueó la lengua, retirándose con un gesto de desagrado, mientras Hakuryuu sonrió divertido y conmovido. Era la primera vez que veía a Kougyoku abrazar o ser abrazada por Ka Kobun... no, por un hombre, fuese quien fuese. Y más que sentirse molesto, se sentía bien. Ka Kobun era un hombre de fiar; era el hombre en quien más confiaba para cuidar de su hermana. De alguna forma entendía por qué ésta lo había escogido a él.

—¡Yo sabía que estos años iban a valer la pena! ¡Lo sabía! —Siguió chillando el sirviente.

Kougyoku continuó acariciando su espalda, sonriendo complacida.

—Sabía que te gustaría, Ka Kobun. Me alegra tanto que te guste.

—¡Me encanta, señorita! ¡Podría enmarcarlo si me lo permitiese!

Kougyoku rió, aún sonrojada del rostro.

Generalmente ese tipo de escenas era al revés; siendo era quien chillaba y se emocionaba como fangirl mientras su guardián la escuchaba e incluso le palmeaba la espalda para tranquilizarla. Era raro cambiar de roles, pero era encantador.

Demasiado encantador que resultaba peligroso.

Hakuryuu alcanzó a notar que Kouha los observaba desde la entrada, con un aura oscura a su alrededor resaltando sus brillantes ojos sedientos de sangre, mientras mordisqueaba su dedo y gruñía y maldecía al mismo tiempo.

—Maldito sirviente de mierda, seguro quieres robarte a mi hermana fingiendo que la cuidas pero no creas que te saldrás con la tuya porque puedo hacer que te despidan, hijo de puta...

«Es como Alibaba-dono... qué horror...»

Judar, desde las sombrillas, masculló algo por lo bajo, antes de prestar atención a sus apuntes. Odiaba la tarea, pero odiaba más ver esa maldita escena.

Era asquerosa para él y para Kouha y seguro sería desagradable para los demás Ren...

Hakuryuu miró severamente al azabache, como si supiera qué quería hacer, y se dirigió rápidamente a donde mismo que Judar, cruzándose de brazos. Al parecer, el menor de los Ren entendía a Judar tan bien como para no necesitar escucharlo para saber qué tramaba. Eso era realmente... raro.

—Ni se te ocurra, Judar.

—¿Qué cosa? —Fingió ignorancia.

—Hacer que despidan a Ka Kobun sólo porque estás celoso.

—Cállate, traidor, no estoy celoso.

—Casi te ves como Kouha; es obvio que estás celoso.

—No me compares con ese celópata-unicornio-2.0

—¡NO SOY UNICORNIO 2.0! —Bramó Kouha, desde la entrada de la mansión.

Ambos azabaches le ignoraron.

—Si despiden a Ka Kobun yo...

—¿Tú qué? ¿Harás que me corran? Jah —se mofó Judar, sonriendo con cinismo—. Eso quisieras, Hakuryuu. No pueden deshacerse de mí.

—... no te diré lo que quieres saber.

—... ¿qué?

—Lo que Kougyoku-dono te esconde.

Judar y Hakuryuu se observaron fijamente por varios instantes, mientras Kougyoku seguía presa en los brazos de Ka Kobun, hasta que Kouha interrumpió, pateándolo y gritándole desquiciado —aunque su intención era golpearlo de no ser porque su hermana lo sujetó a tiempo—. Después, cuando el duelo de miradas terminó, Judar se cruzó de brazos y piernas, ignorando su tarea sin hacer.

—Bien; no haré nada, pero...

—Pero a cambio te debo decir qué te esconde Kougyoku-dono, sí. Pero eso será hasta que ella termine con su temario.

—¿Ah? No, eso sí que n...

—Entonces no te diré nada.

—Entonces haré que despidan a Ka Kobun.

—Entonces le diré a Kougyoku-dono que fue tu culpa y lo recontrataremos.

—Entonces le diré a esa fortachona que babeas por ella para que te mande a la friendzone y sufras, traidor.

—Entonces yo le diré a Kougyoku-dono que te gusta para que te diga que sólo eres su amigo y que aún le gusta Sinbad-dono.

—Entonces le diré a Kouen que quieres con la vieja.

—¡Eso no es cierto! ¡Es mi hermana! —Renegó el chico, alarmado de aquella acusación.

—¿Y qué? Como si eso importara.

Hakuryuu le vio con desconcierto, pero no iba a permitirse perder contra Judar. Ya no sólo era una discusión por el bien de Ka Kobun y Kougyoku, sino algo más serio. Su integridad como hermano que quiere a su hermana como hermana y no como mujer.

—E-entonces le diré que le traes ganas.

—No le traigo ganas.

—Dudo que a Kouen-dono le importe eso.

—Con que a esas vamos... pues entonces le diré que has intentado envenenarlo.

—Entonces le diré que le has robado dinero.

—Entonces le diré a Hakuei que por tu culpa no tiene novio.

—Y yo le diré a Kougyoku-dono que por tu culpa no tiene amigos.

—¡Pues yo le diré a Kouha que has hablado mal de él y que esa vez que se enfermó del estómago fue por tu culpa!

—¡Y yo le diré a Kouha que has deseado lanzarlo por las escaleras cada que empieza de cariñoso con Kougyoku-dono porque te da celos de que él la abrace y tú no puedas porque «ay no, es la vieja» a la que le tienes ganas pero finges que no porque te crees que así serás guay y popular con las chicas!

—¡¿JUDAR QUÉ?! —Bramó Kouha, viendo a los azabaches.

Tanto Judar como Hakuryuu corrieron como alma que lleva al diablo —el mayor primero, como si estuviera viendo un monstruo irse contra su yugular, mientras el menor carburaba que estaba corriendo peligro, no tardando en brincar la banca y huir también— en el instante en que Kouha se liberó de Kougyoku y corrió tras aquel par, bramando cosas sobre matarlos por querer deshacerse de él para tirarse a su hermana menor.

Tanto la Ren como su sirviente se vieron de reojo, sin entender por qué Judar y Hakuryuu habían comenzado a levantarse falsos bastante comprometedores, decidiendo ir a comer y después a hacer tarea, mientras la pintura se secaba, sin darle importancia a los comentarios escuchados.

Kougyoku, sobre todo, no les dio importancia, a pesar de haberse sonrojado, porque se trataba de Judar. Para intimidar a Judar se tenía que usar artillería pesada como alterar a Kouha, sacando su lado celópata, o amenazarlo directamente con Kouen.


* Kouha vio demasiados memes xD.

** Espero se haya entendido esta parte, jaja.

*** Ka Kobun también merece algo de atención. Además, siento que Ka Kobun es bastante importante para Kougyoku considerando que es su "guardián", y bueno, si no lo hacía de esta manera no iba a poder escribir una escena que tiene lugar más adelante.

Loveisdead; me alegra que te guste~.

Blue Kirito; una Mary Sue es un personaje (cliché) "perfecto" que casi siempre connota que el o la autora se está proyectando en éste, haciéndose ver como el mejor, pero resultando odioso y poco creíble. Puedes buscar más características porque es un tema con bastantita información, aunque en resumen yo le diría "CÁNCER LITERARIO" (?).

Gilver2990; no hay que dejar que se pierda la bonita costumbre de que Alibaba sea el personaje con la peor suerte en Magi xD. Además, Kouha celoso es skdhakfa (?).

¡Hasta la siguiente actualización, chicos/as! Me alegra que le estén dando una oportunidad a este fic ajsaf.