Nota:

Todos los personajes son propiedad de Stephany Meyer....

por otra parte la historia si es original mia...mia;

yo solo me dedico hacer volar mi imaginacion con los actores ej: Robert Pattinson y su nombre de tanta fama Edward Cullen.

;P

Hola!! y saludos a todas las lectoras que me pusieron como su historia favorita y saludos Camile Cullen tu review me emociono mucho.

Graxx!! ;P


Capítulo 2.

El Umbral del Dolor.

»x« Agosto »x«

Nunca pensé que el dolor cuando es por dentro – cuando es sentimental – te desgarrara más que el dolor físico.

»x« Septiembre »x«

El dolor físico no es nada.

Es como un simple calambre ante las descargas eléctricas de dolor que vienen y van por mi cuerpo, quemando mi interior haciéndolo arden en ascuas de fuego, inconsolables e insaciables…

...y yendo en aumento.

»x« Octubre »x«

Esa noche hubiese deseado que me golpearas hasta más no poder, que me rompieras cada unos de mis huesos hasta hacerlos nada, que me ahogaras; pero no esto.

Demasiado insoportable llevarlo por dentro, que no me deja ni respirar; demasiado miedo, para querer salir de mi mundo; demasiado frío, hasta el punto de congelar mis huesos; demasiada angustias, hasta hacerme decaer en un hoyo negro.

»x« Noviembre »x«

Tú no estás aquí, pero como si no hubiese pasado nada; no sé porque diablos sigo amándote.

Quiero que el dolor se vaya, quiero que los recuerdos se vayan, quiero olvidar tus caricias, tus besos, tus palabras. Quiero que el amor que siento por ti se vaya y más que nada, quiero que te vayas.

»x« Diciembre »x«

Qué ironía ¿no?, querer que te vayas cuando ya te has ido.

--

Habían terminado las vacaciones de invierno y ya estábamos a finales de enero. Para la cena de navidad había ido a casa de mi madre junto con Edward; para mi madre fue algo traumante verme fingir estar bien, verme esforzarme para hablar, verme esforzarme para darle una sonrisa (que para Edward era algo más que una mueca).

Pero aparte de todo eso, todo estaba normal. Cuando llegamos a la universidad, las clases no tardaron en empezar. Yo estudiaba Filosofía y Literatura; mientras que Edward estudiaba Medicina. Me encantaba verlo con sus grandes libros, poniendo caras raras, cuando encontraba una palabra que no sabía pronunciar. En lo que a mí respecta, yo quería ser autora, escritora, hacer las mejores novelas, pero últimamente lo único que salían de mis manos eran versos llenos de dolor, angustia y sufrimiento.

En la pasada clase de Literatura, la maestra Spencer nos llamo a cada uno de los estudiantes por orden alfabético, para que fuéramos eligiendo de una bolsa a la azar, la palabra de inspiración para nuestro 'poema corto'; que venía siendo el tema que estábamos dando hasta ahora.

Para mi gran sorpresa, – ¡arriba el sarcasmo! – a mí me toco inspirarme en la palabra umbral.

No sería difícil de inspirarme, solo tenía que recordar todo lo que me ha pasado en estos últimos meses. El umbral es una de las palabras más utilizadas a la hora de medir la intensificación del dolor.

- ¡Hey Bella! ¿Qué haces? – dijo Edward cuando entro en mi dormitorio.

- Al parecer tu mamá no te dio la costumbre de tocar la puerta. – le dije y por la expresión que puso desee no haberlo dicho, él nunca mencionaba nada de sus padres y evitaba hablar de ellos – oye que tal si me ayudas a limpiar. – dije por salir de la incómoda situación. Salte de la cama y tome un paño que utilizaba para quitar el polvo de los escasos muebles que me permitía tener mi dormitorio y aunque aun no me habían asignado compañera, el espacio era escaso.

- ¿Sabes que sería mejor? – dijo con un brillo en los ojos que me dio miedo – Si me acompañas a la fiesta de esta noche.

Me tumbe otra vez en la cama, mi ánimo no era de fiestas donde te dan cerveza barata con 'Roofies', 'date rape' o 'Rohypnol' (como prefieran llamarlo) de compaña y ver como Edward ligaba con alguna porrista. Además tenía que seguir con mi poema corto y otras tareas adicionales, en las que no era buena como Matemáticas. Edward salió de mi dormitorio quejándose de algo a lo que no le preste atención.

Todo era relativamente aburrido para mí, pero lo que más me aburría era ver como las personas a mi alrededor siempre estaban llenas de vida. Sin importarle nada, sin sufrir por nadie. Todo a mi alrededor era una fiesta, juegos, porristas (Edward babeando por ellas), gente vendiéndote drogas-bebidas ilegales en el campus, nerd siendo golpeados y molestados por los coreback y sus banda de idiotas y rechazados por las chicas más hermosas del campus que podrían ser modelos de pasarela internacional. Dolía verlas, casi era un pecado que Dios le hubiese otorgado tantos tributos de la belleza.

La clase estaba algo excitada, con el tema de los poemas; por todos lados habían estudiantes sonriendo y con papeles en las manos alardeando por sus poemas. Entre directamente a sentarme en mi escritorio pero enzima de este había una backpack color gris con diseños en grafiti.

- Perdón. – dijo un chico y tomo su backpack de mi escritorio. – por cierto mi nombre es Ian.

- Gracias, me gusta tu backpack de grafitis… Ian. – le dije sonriendo.

- Si quieres una como esta, puedo llevarte a donde la conseguí. No está muy lejos del campus. – El tal Ian era un chico lindo.

- Wau… eso, sería, algo, genial. – dije pausadamente, fue horrible oír mi voz.

Cuando me senté en mi escritorio me di cuenta de lo que había hecho: estaba coqueteando con él, no de manera notable, pero para mí fue así.

La maestra Spencer iba llamando por orden alfabético. Cada poema que recitaban los demás alumnos, eran hermosos llenos de felicidad y amor (aunque también hubo algunos un tanto tétricos para mi gusto). Cuando llego mi turno, tuve que ir al frente, como todos los demás y subirme a una pequeña tarima que habían puesto en frente de la clase para la ocasión.

Espere que todos los alumnos estuvieran callados y luego dirigí la mirada hacia la maestra Spencer, ella hizo un gesto con una de sus manos indicándome que comenzara.

Tome el papel entre mis manos y comencé a recitar:

El umbral del dolor.

Ya he sobrepasado el Umbral del Dolor, se ha vuelto como respirar, el dolor ya no es nada para mí, gracias a dolor se ha vuelto parte de mi existencia… me ha vuelto fría, sin sentido de esperanza solo dedecepción. Voy arrastrando mis sentimientos y destruyendo los sentimientos de los demás. Es una lástima que me odie a mi misma con tanta fuerza que se me hace fácil aceptar que otros me odien. Ya se me es fácil querer la muerta. Llamarla, decir su nombre y querer no ser.

Isabella Marie Swan

Al terminar de recitar, todos me estaban mirando.

Era natural que me prestaran atención, porque yo había prestado atención a los demás, pero la mayoría tenían expresiones que no llegaba a comprender en sus rostros. Mire a todos lados en el salón, sin comprender lo que pasaba, luego mire a la maestra Spencer que había extendido su mano para darme algo de color blanco. Lo tome de sus manos, era un pañuelo de papel desechable.

Ella hizo gesto con las manos indicándome que me limpiara el rostro. No sabía lo que pasaba, lleve mi mano hasta mi rostro y lo sentí mojado.

Mi vista se hizo borrosa y el dolor de mi pecho creció como una llama de fuego a la que se le acaba de agregar combustible. Las lágrimas caían de mi rostro como aquella noche a finales de verano: silenciosas e inconsolables.

Salí corriendo de ahí, no podía quedarme a dar explicaciones, eso solo me haría sufrir más y más que nada no podría controlarlo como aquella vez, no sin alguien que me ayudara. Tenía que buscar a Edward; se que era un pensamiento egoísta buscarlo cuando lo necesitara, mientras que él solo me buscabas para ayudarme a salir de donde estaba estancada, pero así era y yo no quería aceptarlo.

Fui hasta la Facultad de Medicina y lo busque por todos los salones, por todos los pasillos, por todo el edificio, hasta llegue a parar a la morgue, pero él no estaba. No podía dejar de llorar, no se detenían por más que quisiera. ¿Dónde estás Edward? – pensé. Me senté en una banca frente al edifico de Medicina, subí mis rodillas hasta la altura de mi pecho y las abrace acomodando mi cabeza sobre estas. No podía creer que después de tantos meses aun él estuviera presente. Ahí… presente, bajo una delgada capa de piel que hacía ver la herida cicatrizada, pero no curada.

- Con razón no asistí a esa tonta fiesta la noche pasada. – me susurre a mi misma con ironía.

- Que mal que te perdiste la tonta fiesta, yo estaba allí. – dijo una voz familiar a mi lado.

Alce el rostro confundida, no me había dado cuenta que Ian me había seguido y menos cuando se había sentado a mi lado. Ian me dedico una sonrisa confortadora.

Él no pregunto porque había huido de la clase (a mi parecer era más que notable, pero no indago).

- ¿Quieres que te diga un chiste? – me pregunto.

Me encogí de hombros, porque no sabía que decir ante esa propuesta.

- Se abre el telón y aparecen dos grandes mandos de televisión en el escenario. ¿Cómo se llama la obra?

No sabía que responder ante aquello, mi ánimo no eran para chistes, mi ánimo no estaba para nada. Tal vez el chico necesitaba lentillas para darse cuenta que estaba llorando.

- ¿Cómo se titula la obra? – le pregunte, solo para no ser grosera.

- Superman 2. – dijo con un sonrisa picara.

Era el chiste más estúpido que había escuchado en la vida, pero por alguna razón no pude evitar reír.

No pude evitar sonrojarme al darme cuenta que lo estaba mirando, él me paso mi bolso. Nuestras manos se rozaron y no pude evitar nuevamente sonrojarme, esos ojos tenían cierto poder sobre mi cuerpo. No pude evitar perderme en sus ojos azules, esos ojos tenían una luz, un brillo, que más bien parecían los ojos de un ángel. Eran demasiado celestiales para ser reales. Yo trataba de memorizar el celeste de sus ojos, no me di cuenta que él había dejado de hablar y que me estaba mirando, aun más intensamente de lo que yo lo estaba viendo y que él se había acercado a mí, más de lo que yo se lo hubiese permitido. Ian alzo su mano y acaricio mi mejilla con su dedo pulgar o más bien estaba limpiando las lágrimas que caían por mi rostro. Mis mejillas ardieron ante el roce inesperado, pero por más que quisiese no podría moverme, me sentía atrapada bajo esa mirada de ángel.

Debía apartarme, pero mi cuerpo no respondía (o tal vez yo no lo deseaba), el espacio entre nosotros se iba acortando lentamente y nuestros rostros quedaron a escasos centímetros. No podía recordar donde estábamos, nada, ni siquiera podía recordar mi nombre. Mi cuerpo estaba lleno de sensaciones que pensé que jamás volvería a sentir. Todo mi cuerpo vibraba de emoción, mientras mi rostro ardía en matices colorados que nunca había experimentado y mi subconsciente me repetía que me permitiera ser feliz otra vez.

Un brusco movimiento me saco del trance en el que me encontraba. Mire confusa al suelo. Ian estaba tirado en el suelo mientras Edward le escupía palabras cargadas de furia que no podía interpretar, preparándose para golpearlo. Corrí hasta Edward y lo abrace por la cintura de frente, evitando que golpeara a Ian.

- ¡No lo hagas! – grite en su pecho – ¡Él no ha hecho nada!

Edward relajo los músculos y deshizo su puño para luego abrazarme.

Ian se levanto del suelo, sin apartar los ojos de mí y de Edward.

- ¿Qué es lo que está pasando? – me pregunto Edward dándole una mirada cargada de furia a Ian. Yo no podía dejar que Edward lo mirara de esa forma, no después de lo que me hizo sentir solo con un chiste malo.

- No ha pasado nada. – dije bajando el rostro.

- ¡Nada! Por Dios estas llorando. – dijo alterado – Quiero que me digas que le hiciste imbécil. – le exigió a Ian dando un paso al frente conmigo abrazado.

- Lo siento Ian, Edward es mi hermano y es sobre protector. – le mentí mientras jalaba a Edward por el brazo, para que nos fuéramos de ahí.

- ¡Espera! – dijo el chico, acaso quería ser golpeado – ¿Cuál es tu nombre?

Sentí como la furia recorría el cuerpo de Edward y antes de que se abalanzara contra Ian le jale del brazo con todas mis fuerzas.

- Isabella.

Edward me miraba confuso, pero se dejo arrastrar hasta que estuvimos fuera del campo de visión de Ian.

Parte de la mentira no había sido tan falsa, desde que él se marcho, Edward se había vuelto sobre protector y también siempre había sido como un hermano para mí.

- ¿Por qué estabas llorando?

¿Estaba? No me había dado cuenta que había dejado de llorar, lleve mis manos a mi rostro a ver si era verdad y sí, ya no estaba llorando.

- Oye te hice una pregunta me vas a responder. – dijo Edward mientras se daba la vuelta, ya que me había quedado atrás meditando.

Yo me encogí de hombros, en realidad no quería decirle. Era algo estúpido, lo había buscado para que me consolara mientras lloraba, pero no iba decirle el porqué. Ian no había preguntado, pero Edward tenía todo el derecho de preguntar, aunque me hubiese gustado que hubiese optado en la forma que hizo Ian.

- Así que… ¿soy tu hermano? – dijo con un aire de indiferencia para cambiar el rumbo de la conversación. Al parecer se dio cuenta de que no le iba a responder.

- No me malinterpretes, pero parecías más bien mi novio celoso, – le dije algo molesta.

- Pensé que él te había hecho algo. ¿El te hizo algo? – dijo mirando por donde habíamos venido – porque si lo hizo…

- Oye se que somos como hermanos, pero me gustaría que antes de golpear a alguien en mi defensa me preguntaras primero. – le interrumpí antes de que continuara.

- Si, como con la puerta también, no te preocupes lo tendré memorizado. – y antes de que pudiera decirle algo, se marcho bufando, entre palabras que sonaban como: 'no me dice porque llora, pero tampoco puedo malinterpretar'.

No me gustaba que Edward se sintiera mal por algo que yo dijera, pero su pasada reacción no fue nada amable y menos con Ian que se había prestado a ser una persona amigable conmigo y ¡sí!, Edward tenía que aprender a tocar la puerta de mi dormitorio antes de entrar.


Welcome a todas las leyentes!!!

estoy MOLESTA, no me estan apoyando y como ya les dije si no me apoyan me deprimire y dejare de escribir y en un momento de locura hablare con Barnie para que los arrastre al infierno, sin internet y sin Edward Cullen.

Tambien welcome a todas nuevas leyentes...

Pero eso no quiere decir que no este molesta... necesito que me animen con mas reviews!!!! XD.

Acuerdense Barnie ls estara asechando a la vuelta de las esquina sino me apoyan. jajaja (risa malvada)

Nota de la escritora: ;P

pasen por mi profile para que vean los horarios de actualizacion.

Los capitulos que estan intermedio llamados 'Nota mental de los Recuerdos' son capitulos sumamente cortos relatados por Edward sobre sus emociones en las partes mas importantes de los capitulos.... siempre habra uno al final de cada capitulo para que no se me vallan a confudir.

si alguien quiere la historia original o hacer preguntas me pueden escribir a mi correo en el anterior capitulo lo escribi mal antes.

aqui lo tienen: