Hola a todos, xD jaja bueno aquí trayéndoles el cuarto y ahora si ultimo cap de esta fic ;)
Sin más les dejo disfrutar del cap ;)
KHR no es mio, solo tomo prestados a sus personajes.
Parte 4.
Era un día precioso en la bella Italia, el cielo estaba despejado, el aire era fresco… en resumen un día ideal para llevar a cabo una fiesta, pero no cualquier fiesta si no la celebración del primer cumpleaños del primogénito del Décimo Vongola.
Ese día, todos estaban ocupados con los preparativos para dicho evento: unos se encargaban de arreglar el jardín, otrosde la limpieza general de la mansión, el mayordomo principal se encargaba de la decoración del salón principal.
Mientras el Décimo Vongola se encontraba en su despacho terminando de firmar los documentos pendientes que le faltaban y así poder disfrutar de la celebración con tranquilidad.
- Dios… por tanta facturas como estas, me sorprende que Vongola no esté en la quiebra – comento con algo de cansancio – creo que debo empezar a ser más estricto con ellos – dijo de forma divertida mientras empezaba a imaginar cómo torturaría y castigaría a sus guardianes para que ya no fueran tan destructivos.
En eso sus pensamientos fueron interrumpidos por la llamada a su puerta.
- Tsuna, aquí te traigo estos documento… - empezó a hablar Hayato después de entrar pero enseguida se quedó en silencio al notar la mirada que su amigo le dedicaba ya que se podía notar su enojo porque sus ojos ahora eran naranjas – pero… estoy aquí para ayudarte con ellos – agregó rápidamente.
- En serio, gracias – le contesto el castaño mientras le sonreía y sus ojos regresaban a la normalidad.
De esta forma ambos empezaron a revisar los documentos faltantes y los nuevos, pasada una hora una idea curiosa rondo por la cabeza del peli blanco.
- Oye ahora que lo pienso… - empezó a hablar captando la atención del castaño – ¿cómo la convenciste para que hicieran la fiesta? – pregunto divertido, ya que recordó el detalle de que ella odiaba las multitudes.
- Hmm… eso es un se-cre-to – contesto de forma divertida.
- Solo esperemos que no termine en una declaración de guerra con otra familia, como sucedió en la última fiesta – respondió algo divertido Hayato.
- Si… esperemos… - contesto de forma nerviosa, mientras empezaba a recordar a recordar los sucesos de esa fiesta…
Ya llevaban 1 mes viviendo en Italia, en esos días todos andaban muy ocupados y atareados, debido a que todos tenían clases con los guardianes de Nono, los cuales les estaban enseñando sobre las funciones que realizaban de forma individual y deber con la familia y su jefe.
Igual se sentía una ligera presión en el aire debido a que se acercaba la ceremonia de sucesión y por ello todos estaban muy ocupados con los preparativos necesarios.
La décima generación andaba muy dividida ya que la mayoría del tiempo la pasaban con sus predecesores para poder aprender todo lo posible de ellos por lo que eran pocas las veces que se juntaban, pero aun así días reuniones no perdían su humor característico.
Por su parte a Tsuna le toco empezar desde temprano con el papeleo, ya que las veces que se juntaban todos sus guardianes estos terminaban en batalla destrozando el lugar donde se reunían y Nono se negaba a hacer dicho papeleo ya que este era generado por los guardianes del castaño. Además de sus deberes como líder, Reborn seguía dándole lecciones especiales, que abarcaban desde sus entrenamientos clásicos, idiomas, lecciones de etiqueta y sobre intimidacion para poderse mover con naturalidad en las fiestas y reuniones con los demás capos.
De esta forma transcurrieron rápidamente los días hasta llegar a la noche antes de la ceremonia de sucesión. En esos instantes la décima generación se encontraba reunida cenando en el comedor y como ya era clásico para todos, estaban en medio de una de sus habituales peleas: Hayato discutiendo con Lambo mientras Takeshi buscaba calmarles pero Ryohei les alentándoles para que siguieran peleando para que pudiera participar, Mukuro y Kyoya ya estaban con sus armas fuera y destrozando parte de la habitación mientras que Chrome se limitaba a observarles, Tsuna por su parte solo miraba todo mientras suspiraba para luego sonreír ya que al final se había acostumbrado a todo eso, porque ellos eran su familia.
- Estupidera, regrésame mis dulces – se quejaba Lambo.
- ¿Cómo me llamaste? –le contesto con enojo el peli blanco.
- Ma, ma chicos no peleen y terminemos de cenar – trato de clamarlos Takeshi.
- ¡Yo también quiero participar, al extremo!
- Tú no te metas, cabeza de césped.
- ¿A quién llamas cabeza de césped?, cabeza de pulpo.
- Por ser tan ruidosos, Kamikorosu.
- Kufufu que sensible estas esta noche, ave-chan – se burló Mukuro – a lo mejor es porque estas en tus días – se burló y acto seguido recibió una tonfa de lleno en su cara – kufufu esto es la guerra – declaro mientras hacía aparecer su tridente y se lanzaba a golpear a la pelinegra la cual lo esquivo y con ello ambos empezaron una de sus habituales batallas.
- Ah… - dejo escapar un suspiro Tsuna mientras que de forma inconsciente esquivaba todas las cosas que volaban en su dirección – ¿algún día cenaremos si acabar en una pelea? – preguntó el castaño al aire.
- Creo que si eso sucediera, yo me asustaría – comento divertida Chrome mientras disfrutaba de su pedazo de pastel de fresas.
- Hmm… sabes creo que tienes razón – hablo divertido el castaño.
En eso la batalla campal fue interrumpida por el ruido de un balazo, haciendo que todos se detuvieran y miraran hacia la puerta donde se encontraba Reborn en esos instantes.
- Bueno, se acabó la diversión es hora de dormir – les ordeno – recuerden que los quiero listos a todos mañana temprano y pobre del que se atreva a llegar tarde – dijo mirando seriamente al castaño haciendo que temblara ligeramente.
Después de eso, todos se sentaron a terminar de cenar para luego ir cada quien a su habitación para poder descansar y prepararse para el día siguiente. Pero por más que lo intentaba cierto castaño no podía dormir ya que se sentía muy nervioso por todo lo que ocurriría al día siguiente, por ello se encontraba dando vueltas en su habitación.
- Si sigues así, mañana no podrás levantarte – le susurraron al oído, provocando que este se asustara y mirara atrás para encontrarse con una pelinegra que llevaba puesta una yukata de color negra con bordes morados, la cual resaltaba sus curvas naturales y dejaba a la vista un poco su busto, donde la imagen se completaba al notar que llevaba su cabello suelto.
- Kyoya… - comento todo sonrojado – ¿que… que haces aquí…? - pregunto con dificultad.
- Asegurarme de que no te desveles – hablo mientras se sentaba en la orilla de la cama.
- … - por su parte el castaño solo miraba los movimientos de la chica mientras que se limitaba a imitarla y sentarse en la orilla de la cama junto a ella.
Por su parte Kyoya sonrió de lado, le encantaba saber que ella la razón del nerviosismo y tartamudeo de su omnívoro, por ello busco hacer que este se recostara en la cama mientras ella se colocaba encima de él, provocando que ahora el castaño pareciera un tomate viviente, por lo que con cuidado se movió para apagar la luz de la lámpara de noche, para luego acomodarse mejor dejando su cabeza en el pecho contrario.
- Kyo…ya – hablo el castaño, el cual estaba usando de todo su autocontrol para no moverse y tomar ahí mismo a la chica.
- Duérmete y pobre de ti donde intentes algo – le amenazo, para luego cerrar sus ojos y mientras era adormecida por el calor y aroma que desprendía el cuerpo del castaño.
- … - Tsuna trago duro y busco despejar de su mente todos los pensamientos pervertidos que empezaban a surgir en su cabeza, más que nada para no enojar a su linda novia – descansa kyoya – dijo mientras que su mano derecha sujetaba la cintura de la chica y cerraba sus ojos para igual dormir.
A la mañana siguiente fue el primero en despertar apenas escucho el despertador que Reborn le había regalado, lo apago con pesadez y en eso sintió un peso extra encima suyo y sonrió, ya que pudo observar a su pelinegra tranquila mientras dormía y tenía una sonrisa en su rostro, así que con cuidado empezó a darle suaves caricias en su espalda.
- Kyoya, es hora de levantarse – le hablo de forma cariñosa y suave, haciendo que la chica abriera los ojos de forma lenta.
- Por lo visto ustedes hicieron algo más que dormir – hablo con burla Reborn, el cual los miraba divertido desde el marco de la puerta.
- Reborn… am… etto… no es lo que piensas… - contesto todo rojo Tsuna, mientras se sentaba de golpe en la cama, olvidándose que la peli negra estaba durmiendo encima de él.
- Herbívoro… - le dijo Kyoya enojada, ya que el movimiento brusco del castaño no le agrado, por lo cual saco una de sus tonfas dirigiendo su ataque hacia el rostro del castaño pero dicho ataque fue bloqueado ya que Tsuna reacciono rápido y sujeto el arma.
- Ya dejen de jugar y cámbiense – les ordeno Reborn, mientras se daba vuelta y salía de la habitación.
- Perdón Kyoya, no fue mi intensión – empezó a disculparse el castaño.
- … - la pelinegra simplemente se colocó de pie y salió de la habitación sin dirigirle la palabra.
Ante esa acción Tsuna dejo escapar un suspiro por lo visto este sería un día largo, ya luego buscaría como pedirle perdón a Kyoya. En seguida se levantó de la cama para irse a arreglar, después de 30 minutos ya estaba listo mientras se acomodaba su corbata.
Para esa ocasión a Tsuna le mandaron a hacer un traje idéntico al que usaba Primo: un traje negro con rayas blancas horizontales delgadas, aprovechando el parecido entre ambos. En eso el castaño se giró a la silla que tenía cerca suya para observar la capa que igual debía colocarse recordando todos los momentos que vivió con sus amigos hasta llegar a ese momento: las batallas vividas, los amigos que encontró en el camino y enemigos que tuvo que enfrentar; ante todos esos recuerdos solo sonrió ya que todo lo llevo a madurar y crecer como persona, ahora estaba a punto de aceptar el cargo que al principio rechazaba… ser nombrado el Décimo Vongola, pero ahora sabía que gracias a Vongola, él llego a ese punto donde podía presumir que era la persona más rica del mundo: tenia a sus amigos, su familia y ahora el amor. Con determinación en su mirada tomo la capa para colocársela y salir con paso firme hacia el salón donde todos lo esperaban para dar inicio a la ceremonia.
- Juudaime, se ve bien – hablo con alegría Hayato, sinedo el primero en saludarle al llegar al pasillo donde estaban reunidos antes de entrar al salon.
- Me siento extraño usando capa – comento de forma penosa Tsuna.
- Pero Natsu igual se convierte en capa – comento algo extrañado y divertido Takeshi.
- Pero no es lo mismo – se quejo Tsuna.
- Dame- Tsuna, esta ropa me incomoda un poco – se quejo Lambo.
- Vaca insolente, deja de faltarle el respeto a Juudaime – ataco Hayato.
- Kufufu el perrito faldero ya esta al ataque – se burlo Mukuro.
- ¿Qué dijiste piña con coleta? – le contesto mientras sacaba sus dinamitas.
- Herbívoros, por escandalosos kamikorosu – hablo Kyoya enojada, mientras se preparaba para lanzarse a disciplinarlos.
- Esto será una competencia extrema.
Otra batalla estaba a punto de iniciar, pero esta vez no logro seguir ya que cierto castaño se estaba enojando porque sabía que la habitación continua estaban todos los invitados.
- Deténganse – ordeno Tsuna al mismo tiempo que entraba en modo hyper.
- Kufufu por lo visto alguien se enojó – hablo Mukuro guardando su arma.
- Hmm… - comento divertida Kyoya mientras guardaba su arma y sonreía de lado, ya que la verdad a veces peleaba con la piña solo para sacar ese lado carnívoro del castaño que tanto le gustaba.
- Por lo visto ya están listos – hablo Reborn mientras entraba a la habitación – bueno es hora del show, a sus posiciones – les ordeno a los chicos mientras abría las puertas de par en par.
Todos se colocaron en posición e ingresaron al salón para empezar a llevar a cabo la ceremonia de sucesión, la cual transcurrió de forma tranquila y sin ningún tipo de interrupción. Era verdad que se podía notar en su mirada que algunos seguían en desacuerdo con respecto a que el castaño tomara el poder, pero no podían negar que el linaje de Primo estaba presente en el además de que nadie era tan suicida y estúpido como para no saber de los aliados más cercanos que el castaño poseía.
Después de la ceremonia se le invito a todos los aliados a la fiesta para que ellos tuvieran oportunidad de congraciar con el nuevo jefe Vongola y tal vez establecer una alianza o quedar en buenos términos con él e igual habian los que deseaban llevarse a la bolsa al nuevo jefe presentándole a sus hijas o hermanas para poder tener la oportunidad de una alianza fuerte por medio del matrimonio. Y ese era el objetivo de una chica pelirosa la cual no deja de mirar al castaño.
- No olvides cual es tu objetivo – le hablo susurrándole un señor de rubia.
- Lo se querido hermano, hoy me are la prometida del Decimo – dijo con una sonrisa burlona, mientras se separaba de el para empezar a llevar a cabo su plan.
Por su parte Tsuna y los chicos estaban saludando a todos los invitados, lo que era curioso y llamativo era notar que las dos guardianas estaban ausentes. Esto se debía a que Chrome logro convencer a Kyoya para sacarla de la fiesta para irse a cambiar, ya que para el anuncio de su compromiso Reborn le dijo que no podía estar vestida con su traje negro y que debía estar arreglada para esa ocasión para evitar alguna duda entre los invitados… algo que aceptó a regañadientes y en ese instante se encontraba de nuevo mirando con odio el "ridículo" vestido que el ex-arcobaleno mando a pedir para ella, mientras que la peli morada la acompañaba más que nada para vigilar que no matara a alguna sirvienta.
- Te ves hermosa, Hibari-san – le alago Chrome al ver que su amiga salía con vestido de color morado sin mangas, con escote de corazón el cual era decorados con piedras amatistas, el cual estaba ceñido, tenía ligeros pliegues, la parte inferior del vestido daba la ilusión de ser una falda delgada, tenía una abertura en la pierna derecha, llevaba puesto unos tacones plateados y una gargantilla de perlas con unos aretes largos de oro blanco y su cabello recogido en un chongo, además de llevar puesto su Vongola Gear y el anillo que le había regalado Tsuna.
- … - Kyoya no contesto, simplemente no le gustaba vestirse asi por lo que estaba usando todo su autocontrol para no enojarse.
Mientras en el salón había un castaño que ya estaba nervioso y ansioso desde que noto la ausencia de sus dos guardianas, por lo que sabía que de un momento a otro regresarían y deseaba ser el primero en ver a su pelinegra arreglada, pero su andar fue detenido por una peli rosa…
- Decimo, que alegría poder hablar con usted – comento de forma soñadora la chica.
- En serio, bueno discúlpame entonces – saludo Tsuna de forma educada.
- Cierto, disculpe mi descortesía – hablo mientras reía bajito – me llamo Victoria Vocheli, hermana menor del jefe de la familia Vocheli.
- Encantado señorita Vocheli – dijo Tsuna, haciendo una ligera reverencia y dandole un beso en la mano a la chica.
- Puede llamarme Victoria – comento sonriéndole de forma coqueta.
- Por supuesto, ahora me disculpara señorita pero debo ausentarme un momento – empezó a hablar el castaño dándose vuelta para seguir en la búsqueda de su linda novia.
- Decimo, aun no puede irse – hablo rápidamente la peli rosa, ya que ahora que había podido hablar con el castaño no lo dejaría irse de su lado tan fácilmente – aun no me ha invitado a bailar – comento mientras se colgaba del brazo izquierdo del chico.
Por su parte Tsuna se sentía incómodo y extrañado con la actitud de la chica, pero en eso recordaba las palabras de Reborn: "ahora que seas de forma oficial el Décimo, serás alguien interesante y llamativo para todas las mujeres, por ello inmediatamente daremos a conocer tu compromiso"… ante eso solo empezó a buscar una forma de zafarse de esa chica, pero sus planes fueron afectados cuando más capos se acercaron a saludarle y felicitarle por su nombramiento.
- Decimo, usted es increíble – comento Victoria, cuando nuevamente quedaron solos.
- ¿Porque lo dices?
- Porque a pesar de ser tan joven sabe cómo desenvolverse en nuestro mundo – comento mientras pegaba más su cuerpo al brazo del castaño y por lo visto la chica quería pasar a su siguiente jugada, pero lamentablemente sus movimientos fueron frenados cuando fue golpeada en su mejilla derecha con algo metálico provocando que soltara al castaño e igual callera sentada a un lado de este.
Ante el ruido que genero la chica, todos los invitados se giraron a observar los hechos ocurridos.
Por su parte Tsuna no hizo movimiento alguno ya que su atención fue captada por el agresor de la peli rosa, ya que delante suyo estaba su hermosísima guardiana de la nube, la cual se notaba muy enojada.
- Maldita, como te atreves a pegarme – se quejó Victoria mientras se levantaba con la ayuda de un pelinegro que había llegado rápidamente a apoyarle – acaso no sabes quién soy – hablo de forma engreída.
- No lo sé y ni me interesa – le contesto con arrogancia Kyoya.
- Vongola Decimo, ¿qué significa esto? – reclamo el pelinegro que había ayudado a Victoria a levantarse.
- Su castigo por tocar lo ajeno – contesto nuevamente la pelinegra mirando con molestia a ambos.
- Lamento el comportamiento de mi guardiana – se excusó Tsuna mientras se colocaba enfrente de Kyoya.
- ¿Su guardiana? – repitió con molestia el pelinegro.
- Exijo una disculpa de ella – dijo enojada Victoria mientras señalaba a Kyoya.
Claro que con dicha acusación solo aumentaba el mal humor de la pelinegra la cual ya tenía sus tonfas en mano y lista para golpear nuevamente a la peli rosa.
- Lamento su comportamiento, es que es un poco temperamental – hablo Tsuna.
- No me importa quien sea, exijo que se disculpe con mi hermana – exigió el pelinegro.
- No me disculpare con un par de herbívoros – contesto con simpleza Kyoya mientras se movía para enfrentarlos, quedando parada al lado izquierdo del castaño.
- Entonces esto significa la guerra, Vongola – dijo con rabia el pelinegro.
- No creo que sea necesario llegar a ese punto – hablo de forma calmada el castaño – podemos llegar a un arreglo para aclarar todo esto.
- Me parece una idea sensata, Decimo – comento mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa burlona – despose en este instante a mi hermana, como muestra de su disculpa hacia nuestra familia.
Ante esas palabras todos los guardianes de la décima generación miraron fijamente a su jefe y amigo: sabían que el detestaba las peleas ya que prefería resolver los conflictos de forma verbal si se podía pero en ese instante estaba contra la espada y la pared, más porque apenas llevaba unas horas en el cargo e igual porque eso significaría renunciar a su verdadera felicidad.
- En ese caso… - murmuro el castaño de forma seria mientras escondía momentáneamente su mirada con su fleco – Dama y Caballeros, queridos invitados me permiten su atención – empezó a hablar alzando su mirada la cual ahora era de una tonalidad naranja mientras que la llama de la última voluntad aparecía en su frente – aprovechando su humilde presencia tengo un anuncio muy importante que hacerles… - Kyoya lo miraba de reojo y aunque nadie lo notaba, en ese instante ella tenía miedo, por su parte los hermanos Vocheli sonreían de forma arrogante y triunfante – me gustaría presentarles de forma oficial a Mi prometida… la señorita Hibari Kyoya – hablo mientras la tomaba de la cintura y la acercaba a su cuerpo – quien además es mi guardiana de la nube – finalizo mirándola a ver a los ojos.
- ¿Que dijo? – repitió con enojo el jefe Vocheli.
- Lo que escucho señor e igual acepto su declaración de guerra – hablo mirándolo a ver a los ojos – así que espero esté preparado porque no me tentare el corazón hasta que usted se disculpe con mi prometida y conmigo.
Ante esas palabras tan frías todos los invitados estaban impresionados, los miembros de la familia enemigo igual estaban impresionados por que sus líderes ya estaban rodeados por los guardianes del Decimo. De esta forma y aun con enojo el líder de la familia Vocheli se tragó su orgullo y le pidió disculpas a ambos para luego salir huyendo de la mansión.
Después de ese incidente la velada transcurrió de forma tranquila ya que el nuevo capo de Vongola estaba más entretenido bailando y pasando el tiempo con su prometida que con atender a sus invitados, ya que esas eran de las pocas ocasiones donde la chica llevaría un vestido. Claro que esa felicidad también le duro la noche ya que logro tener una noche pasional con Kyoya, pero a la mañana siguiente pago caro el precio de su felicidad cuando vio las montañas de papeleo que tenía que revisar… y todo se generó por la fiesta, las cuales iban desde solicitudes de matrimonio, de alianza, facturas, amenazas y otras cosas…
- Bueno, ya termine – comento Hayato.
- Yo igual – contesto alegre Tsuna – y aún tengo tiempo de descansar antes de la fiesta – dijo mirando a ver su reloj.
- En ese caso iré a ver los preparativos e igual a descansar un poco – opino el peliblanco mientras ambos se levantaban y salían de la oficina, en el camino ambos se fueron en direcciones opuestas.
Tsuna estaba feliz, esas eran de las pocas ocasiones donde terminaba temprano sus pendientes y podía disfrutar el resto del día. Al llegar a su habitación, noto que su pequeño estaba profundamente dormido en su cama, en eso empezó a mirar a todos lados en busca de su esposa, pero no estaba por ningún lado… en eso escucho que alguien estaba abriendo el grifo de agua en el baño, por lo que simplemente una sonrisa apareció en su rostro, con cuidado le puso el seguro a la puerta de su cuarto mientras se quitaba sus zapatos y la corbata.
Al abrir con cuidado la puerta del baño ahí la noto entrando a la tina que ellos tenían, por lo que con una increíble velocidad llego hasta a ella y la abrazo por detrás, claro que esto no sorprendió a la mujer ya que lo había escuchado entrar por lo que sonrió de lado.
- ¿Me acompañas? – le invito de forma coqueta.
- Contigo voy a donde sea – le contesto mientras que con cuidado la giraba para poder besarla mientras pegaba el cuerpo desnudo de su hermosa pelinegra con el suyo y con ello empezó su juego de besos y caricias para luego quitar la ropa estorbosa del castaño y seguir juntos en el baño disfrutándose antes de la fiesta.
Era verdad que el Décimo Vongola era conocido por ser alguien pacifista pero obviamente esa faceta era opacada con la propia ira del mismo, ya que así como podía ser alguien bondadoso podía ser alguien despiadado cuando se trataba de la protección de su familia y amigos; algo que todos sabían y por ello siempre buscaban tener de buen humor al castaño, claro que cuando este se enojaba igual sabían que existían dos personas que lograban calmar su ira: su esposa e hijo, aunque a veces Kyoya prefería ver más el lado carnívoro de su esposo por lo que les dejaba a su suerte y que ellos afrontaran las consecuencias de haberlo enojado.
