Capítulo IV
POV Toshiro
Tomé aire y empecé mi ardua tarea de decir sintetizado todas las buenas partes de Rukia
-Eres hermosa, responsable, tienes buen corazón, piensas más en las vidas de los demás que en la tuya, no eres nada egoísta, tienes una rara obsesión con un conejo lo que te hace única, eres fuerte a pesar de tu apariencia, a veces te gusta actuar como chico pero tienes una agilidad y delicadeza en cada movimiento que te hacen ver femenina y prefieres ocultar tu tristeza antes de preocupar a los demás, sabiendo todo esto ¿cómo podría no quererte?- le dije con una sonrisa y haciendo que se sonrojara pero esta vez no miró para otra parte dejándome ver completamente su sonrojo *aprende rápido* me acerqué a ella y le besé dulcemente la mejilla poniéndola más roja
-te amo- le susurré suavemente en el oído, me vio con sorpresa y cualquier pedazo de máscara que le quedara se cayó por completo y pude ver su duda y ansiedad
-¿cómo puedo confiar en que no estás jugando conmigo? ¿Que solo te estas aprovechando de mí?- me preguntó ya mucho más seria
-yo te he estado viendo desde hace mucho tiempo, tanto como para conocerte bien y sé que tu sabrás si confiar en lo que te digo o no, pero tranquila haré todo lo que pueda para que no te quede duda alguna- le dije con una sonrisa de lado y la besé lentamente *no te dejaré escapar mi mariposa* me separé un poco para ponerla en una posición más cómoda colocándola en mi regazo, además de que así podía apreciar más su aroma *lavanda y flores silvestres* nos quedamos un rato así, abrazados disfrutando la presencia del otro, no podía pensar en una mejor manera de disfrutar el tiempo. Todo era perfecto hasta que escuché como tocaban la puerta *ahg siempre hay algo o alguien en el medio* quité a Rukia de mi regazo situándola nuevamente en el sillón, su cara cambió de tranquilidad y paz a completo fastidio y desilusión, sonreí de lado y me acerqué a su oído
-no hay porqué sentirse triste, después de todo no dejaré que te escapes- susurré con mi voz ronca mandando un escalofrío por su columna, me senté en mi escritorio y dejé pasar al intruso
-Hitsugaya-taicho, Ukitake-taicho desea saber si hubo algún problema con los papeles que Kuchiki no ha regresado- dijo una de las chicas de la 13ava división luego de hacer un reverencia
-No, el papeleo no presentó problemas solo fue un asunto personal- respondí desinteresado firmando una de las planillas
-Kuchiki, puedes retirarte y no olvides de lo que hablamos- dije serio posando mi mirada en ella para hacer énfasis
-hai- respondió, su máscara Kuchiki de nuevo en su lugar, y las dos shinigamis salieron juntas de la oficina, al escuchar la puerta cerrarse bajé mi bolígrafo y recliné mi barbilla en mis dos manos recobrando mi sonrisa de lado *toda mía, pronto serás toda mía* Hyorinmaru no pudo más que asentir, el tener una zampakuto cuyo animal es específicamente posesivo y tener muchas igualdades con él afecta más de lo que parece. Suspiré al recordar todo el papeleo que me quedaba por hacer *mejor lo termino rápido para poder pasar más tiempo con mi mariposa de nieve* con el ánimo renovado y mi ahora muy común sonrisa de lado continué con mi trabajo
POV Rukia
Después de salir de la oficina de Tosh-Hitsugaya-taicho, regresé a mi oficina para reencontrarme con mi capitán
-me disculpo por la tardanza, tenía algunos problemas que resolver con Hitsugaya-taicho- me excusé con Ukitake-taicho pidiendo disculpas mientras hacia una reverencia
-no, no hay problema, con tal de que no haya habido ningún problema, no le tengas cuidado- respondió de forma amable y comprensiva el capitán
-de hecho por qué no te tomas el resto de la tarde, estoy seguro que debes estar agotada por tener que hacer no solo tu trabajo si no el mío por mi enfermedad- y sin perder su sonrisa en ningún momento el capitán me dio el resto del día libre
-hai taicho, pero tome sus medicamentos y no trate de sobre esforzarse- me despedí y me fui camino a mi dormitorio en mi división *ahg tengo mucho que pensar*
POV narradora
*Uf ese shiro-chan, debería hacer menos obvios sus sentimientos por Rukia, por más que oculte su presencia todavía le queda un largo camino por recorrer, pobre Rukia se notaba que era una maraña de sentimientos* pensó Ukitake preocupado por su amigo y su teniente mientras tomaba un poco de su té ignorando por completo los medicamentos que se suponía tenía que tomar
NA:¡Muchas gracias a por ser la primera persona en dejar un comentario!, los comentarios me renuevan el ánimo de escribir más y yo relamente los aprecio:), además gracias por leer
