¡Hola ! Espero que se encuentren bien. Yo me estoy demasiado feliz, no pensé que llegaría hasta al menos
el capítulo 4 de este Fic -ojo todavía falta para que termine pero no se cuanto- y todo gracias a
ustedes, que me animan con sus Reviews :'D
Y les cuento algo ¡Me compre el libro Fangirl de Rainbow Rowel! Hasta ahora me resulta hermoso, y me siento
identificada, como muchas seguramente.
Por cierto, escribí otro Fan Fic pero este es CleAo~ "Amarte fue mi destino, perderte mi perdición"
Si gustan pueden pasar a leerlo
Bueno, sin mas preámbulo el capítulo 4 ^^.
Ambos ya se encontraban sumergidos en un profundo sueño; cansados, agotados y exhaustos de lo que fue aquella noche. Principalmente por lo que bebieron que por lo que hicieron luego de haber terminado aquel concurso, de seguro les esperaba una resaca apenas despertaran.
Entre los sueños de Noiz apareció un recuerdo pero no cualquier recuerdo, sino el recuerdo del momento en que ya no veía a Koujaku solo como un instrumento de burla, aunque lo seguía siendo, más bien lo veía de otra manera, aún no sabía de qué forma pero ¿Por qué?
El sueño de Noiz
Cuando estaban intentando escapar de la torre Oval, ésta se encontraba en su modo de autodestrucción, causando que grandes trozos de paredes y del techo comenzaran a desmoronarse uno por uno. En eso, Noiz corría para escapar de los restos de paredes que caían de los costados sin ver que una parte del techo comenzaba a colapsarse frente a él y una parte del techo apuntaba a que caería sobre su cuerpo. Cerró sus ojos con resignación pero en ese momento alguien lo había empujado de forma brusca fuera del objetivo de aquel trozo de pared, ese alguien era Koujaku; el rubio se encontraba arrodillado en el suelo, tanto fue el impacto con el que había caído que una de sus rodillas, al parecer, se había roto.
—Tsk…Mierda—Murmuró con dolor mientras intentaba pararse y seguir caminando hacia la salida de la torre para no terminar muerto pero cada vez que se ponía de pie para seguir huyendo de aquella situación, caía nuevamente. De esta manera su voluntad fue cayendo, decidiendo quedarse aferrado al único mástil solido cerca de él, esperando vagamente su fin y pensando en el tipo de vida que había llevado hasta el momento, cerró sus ojos esperando al final hasta que pudo escuchar un sonido detrás de él.
— ¿Acaso quieres morir? —Koujaku apareció detrás del menor exclamando esas palabras, los sonidos que escuchó anteriormente eran los pasos del peluquero, que se encontraba protegiéndose con sus brazos de pequeños escombros que caían del techo.
—A penas puedo moverme viejo, no molestes. Prefiero morir aquí a recibir tu ayuda—Pronunció en un tono frío e infantil Noiz, siguiendo acostado sin dignarse a parar, no iba a dejar su orgullo de lado aún en la situación que se encontraba, prefería ser enterrado en escombros que recibir la ayuda de ese viejo.
— ¡Deja de comportarte como un niño por lo menos una vez en tu vida! Ódiame si quieres, pero no puedo dejarte morir aquí—Gritó Koujaku luego de que Noiz terminara de quejarse, se agachó para cargar al rubio al estilo "princesa" y lo llevó a la salida aún con las réplicas del menor.
—O-Oye… ¡Bájame! ¡No necesito de nadie! —Gritaba Noiz frustrado mientras pataleaba, se sentía inútil al no poder usar sus piernas para escapar, tanto que había decidido tirarse a morir en ese lugar pero Koujaku…Él no lo dejaría atrás, sabía que Noiz actuaba de esa manera por orgullo y por inmadurez, esa no era razón para dejarlo fallecer en aquella escena. Si bien ambos se odiaban a morir, el mayor podía dejar el rencor, las peleas que tuvieron en donde casi se mataban cuando los insultos no alcanzaban para demostrar su odio, todo eso de lado para salvarlo.
Todas aquellas situaciones podían quedar en el olvido con facilidad para el estilista, cosa que el rubio no podría fácilmente, era muy rencoroso además de infantil, justo como su actitud hace unos segundos donde se negaba ser salvado por el que ahora lo cargaba.
Luego de que todos pudieran escapar de aquel infierno donde llovían grandes escombros dispuestos a matarlos Noiz fue llevado al hospital, al igual que Koujaku y Aoba aunque estos con heridas de menor grado.
Había una imagen que el menor no podía sacar de su mente; en aquel momento cuando se encontraban dentro de la ambulancia camino al centro de emergencias había recibido anestesia para que soportara el dolor que seguramente poseía por haberse roto ambas rodillas aunque esa sensación, en ese entonces, aún era desconocida para el menor pero al parecer, aquel antibiótico comenzó a tomar efecto en el sentido de que poco a poco comenzaba a ceder al sueño. Antes de que pudiera dormir pudo ver el rostro del estilista, no tenía la misma mirada de antes, algo había cambiado, su rostro se mostraba preocupado.
"¿Qué es lo que te causa tanta angustia?" Era lo que pensaba el menor antes de cerrar sus ojos, con una última imagen de Koujaku preocupado y acariciándole los cabellos.
Fin del sueño de Noiz
El día seguía nublado, por unos momentos las nubes desaparecían y volvían. Algunos rayos dorados entraban por la ventana del estilista cuando cruzaban el encapotado cielo, anunciando la llegada del amanecer pero no era una mañana cualquiera, era Navidad. Una fecha tan ansiada por muchas personas, en especial por Aoba; en un principio iban a esperarla todos juntos, y por "juntos" se refería a Tae-san, Aoba y Noiz, quien había aceptado a regañadientes pasar aquella festividad con gente a la que conocía, sería la primera vez en que el rubio compartiera algo con los demás, además de que sería su primera Navidad.
— ¿Dónde estoy? —El menor abría de a poco sus ojos, sentía un dolor punzante en su cabeza, bueno, después de haber bebido tanto no se podía esperar otra cosa. Su cabeza lo estaba matando, cualquier gesto que hiciera o cualquier movimiento por más mínimo que fuera, le causaba dolor, el rubio se encontraba en una cama con sabanas blancas, que estaban cubiertas con un forrado rojo. No era su habitación, de eso estaba seguro entonces de quién sería.
Después de unos minutos cayó en la cuenta de que era el cuarto del estilista de cuarta, como solía llamarle generalmente aparte de un repertorio de hermosos insultos.
— ¿Qué hago aquí? —Susurró Noiz, poco a poco comenzaba a levantarse tratando de recordar que había sucedido anoche pero cuando miró hacía el otro lado de la cama encontró a Koujaku durmiendo plácidamente. En ese momento su cuerpo se encontraba inmóvil, en su interior solo una pregunta rondaba por sus pensamientos "¡¿Qué demonios pasó anoche?!" El de ojos verdes pudo escapar de sus pensamientos por un momento para ver que sus ropas se encontraban tiradas en el suelo. Hasta el momento no se había dado cuenta que se encontraba totalmente desnudo, lo único que podía hacer era recoger sus ropas e irse lo más rápido posible del lugar, todo eso en sigilo para que Koujaku no despertara y decirse internamente "Lo que pasa en casa de Koujaku, se queda en casa de Koujaku" pero antes de que pudiera levantarse sintió como un dolor punzante recorría toda su espalda hasta su trasero, eso causó que se aferrara a la pared para no caer y todo eso sumado al dolor de cabeza…Nada mas podría empeorar su situación, o al menos eso creía…
— ¿Ah? ¿Qué es est…—La pregunta de Noiz se vio interrumpida cuando sintió un líquido salir de entre sus piernas. Comenzó a maldecir lo más que pudo en todos los idiomas que conocía sin dejar de apoyarse a la pared que le servía como soporte para no desplomarse en el suelo como vil venadito recién nacido; antes de que pudiera colocarse su camisa, hincado para tener sus manos libres, el estilista comenzó a despertar.
—No me digas que…—Koujaku ante aquella escena, incluso más rápido que el rubio, había tomado conciencia de la situación en la que se encontraban. Al ver al menor arrodillado, con su camisa a medio colocar y un líquido blanco salir de sus piernas, solo podía pensar una cosa. En un momento había recordado todo lo que había pasado la noche anterior a Navidad; la cena, la bebida, el muérdago y luego…Todo lo demás que caía en cascada, manteniéndolo con una mirada estupefacta.
—Tsk ¿Podrías dejar de mirarme, ancestro? Lo último que quiero ahora es ver tu vieja cara—Noiz continuaba vistiéndose a los ojos del azabache, claro, con algo de incomodidad por la noche anterior, se colocó su pantalón y estaba en busca de sus zapatos con la mirada para no moverse más de lo estrictamente necesario. Al encontrarlos, gateó hasta la cama del estupefacto estilista y se sentó en una esquina para ponérselos con mayor facilidad pero no contaba con que al posarse en la esquina del colchón, un dolor punzante que comenzaba desde sus caderas y seguía hasta su espalda lo atacaría despiadadamente—Maldición…—Susurró, maldiciendo en lo profundo de sus pensamientos aquellos dolores que lo dejaban inválido, y con un leve sonrojo en su rostro, miraba de reojo al anfitrión de la casa.
Koujaku se encontraba observando la ventana desde la otra esquina de la cama, su espalda se hallaba desnuda y lo único que cubría su cuerpo era un pantalón color gris, al parecer, había encendido uno de sus cigarros, como era de esperarse del estilista, lo más probable de esa acción se debía seguramente a que quería aclarar su mente y meditar sobre lo que había pasado ayer. De cómo pasaron de una cena a…Bueno…A "eso".
El menor ya estaba listo para marcharse de la habitación, aún le temblaban las piernas y su espalda lo mataba pero eso no evitaría que continuara con su idea de largarse de aquel lugar lo más rápido que pudiera.
—Me voy—Fue lo único que dijo ya rumbo a la puerta, sin siquiera voltear a ver al estilista.
— ¿En ese estado? No puedes ir a ningún lugar además afuera sigue haciendo frío—El mayor a pesar de la situación en la que se encontraba aún seguía preocupándose por el menor aunque este lo maldijera internamente.
— ¿Eso importa? —Contestó Noiz con una mirada desafiante, continuando su camino hacia la puerta pero en algún momento sintió que el estilista lo tomaba de la camisa, haciendo fuerza para que no dejara la habitación.
—Mocoso, hablo en serio. ¿Quieres dejar de huir de todo y afrontar tus acciones? —Exclamó Koujaku con una mirada severa dirigida al chico de ojos verdes, con esas palabras se refería a que ambos tenían que encarar lo que había pasado. Toda acción tiene una explicación o una intención de por medio y por lástima, también tiene una reacción de la misma magnitud pero en diferente sentido, o por lo menos eso era lo que pensaba Koujaku, a final de cuentas, aún sabiendo que el menor estaba borracho, sabía que mantenía en su memoria algún recuerdo de lo que habían hecho por más vago que fuera.
—No quiero y ¡Ya suéltame, ancestro! —El rubio se encontraba demasiado molesto, entre su dolor de cabeza y el hecho de que quería huir lo más rápido posible de esa situación además de caminar como Bambi, no pensó en otra cosa más que elevar su brazo acompañado de su mano para golpear al mayor y que este dejara de joderle un momento, para su mala fortuna, el azabache esquivó el golpe; un punto en contra para Noiz, quien ya se hallaba en el suelo. Aquel golpe fallido hizo que cayera al piso, sus piernas continuaban sin fuerzas y su cabeza seguía taladrándole debido al dolor que sentía en sus caderas y la dulce resaca que le cobraba todo el alcohol que consumió la noche anterior.
—Serás de inmaduro…—Susurró el de ojo azul antes de levantar al rubio y-Como en aquel sueño mezclado con el recuerdo de la caída de la torre Oval-cargarlo al estilo "princesa" para dejarlo reposar en su cama.
Típico de él, tan caballero como siempre pero justo esas actitudes eran las que confundían más al rubio "¡¿Por qué necesitas ser amable todo el tiempo?! ¡Haces que me confunda aun más de lo que estoy, idiota!" Gritaba en algún rincón de sus pensamientos el de ojos verdes. Ni se inmutó, no le quedaba más remedio que quedarse tendido en esa cama aunque sea por un momento, luego pensaría la forma de huir de aquella habitación.
— ¿Porqué lo hiciste? —Koujaku dirigió su mirada al menor al cuestionarlo, quedando apoyado a un costado de la pared esperando una respuesta del líder de Ruff Rabbit.
—No me gusta deberle nada a nadie, incluso a ti viejo. Además las personas siempre esperan algo a cambio luego de que hacen una buena acción con uno. ¿O me equivoco? —Respondió con frustración hacía el estilista, lo menos que quería hacer en ese momento era discutir con él, después de todo, el dolor de cabeza continuaba presente en su cuerpo, Koujaku lo miró enternecido y sin previo aviso, se acomodó cerca del menor.
—No todas las personas hacen algo con doble intención, o por lo menos yo no pretendía de que me lo devolvieras de esa forma…Lo siento si me deje llevar—Como era de esperarse, el estilista se comportaba con madurez, bueno…Después de todo, era mayor que el rubio por unos cuantos años y si no lo hacía él, nadie sería el maduro.
—Tch…No tienes por qué disculparte, anciano. No es como si me hubieras violado o algo por el estilo pero…Al parecer "te dejaste llevar" demasiado…—Al finalizar aquella frase frotó con una de sus manos su espalda y acto seguido, dirigió su mirada al mayor, quien se encontraba sonrojado al escuchar ese último comentario.
— ¿Acaso era tu primera vez? —Koujaku miró a los ojos al menor, esperando una respuesta, la cual fue su risa nerviosa al hacerle esa pregunta; al instante pasó a una cara de sorpresa al ver que el rubio asintió con la cabeza. "¡Era virgen! Le quite la virginidad al mocoso…Maldición ¡¿Ahora como tendré cara para decirle a Aoba que solo me gustan las chicas?!" Era lo que pensaba Koujaku desviando su mirada de aquellos orbes verdes, estaba demasiado avergonzado como para mirarlo así que decidió desviar la conversación antes de que se tornara mas incomoda para ambos—Te traeré algo para que desayunes…Solo no te muevas de aquí—El anfitrión tomó su kimono y dirigió su marcha hacia la cocina, el rubio solo asintió y se quedo con los brazos cruzados, decidiendo en revisar o no su Coil.
Koujaku seguía atónito ante la afirmación que hizo Noiz a su pregunta. Bueno…Mínimo preparar algo de comer podía desviar sus pensamientos un poco de su heterosexualidad en riesgo y el hecho de haber desvirgado al mismo mocoso con el que varias veces sacó su espada para atacarlo…Justo por eso, estaba en un gran lío en ese instante.
— ¿Uh? ¿Qué es esto? —De camino hacia la cocina miró un paquete que se encontraba sobre su mesa ratona, con algo de curiosidad lo abrió y no pudo evitar sonreír al ver el contenido dentro de ella. Era un pastel pero el estilista no sabía con exactitud lo que tenía grabado en una tableta de chocolate.
"Frohe Weihnachten"
Era lo que estaba escrito en el pastel. Sin más preámbulo, busco el significado de esa frase en su Coil, lo cual lo hizo que emitiera una pequeña risa. Era "Feliz Navidad" escrito en alemán. Tomó el postre y lo llevó hacía la cocina para ponerlo junto con lo que acompañaría el desayuno de Noiz.
—Me muero de hambre…El anciano se está demorando mucho aunque supongo que es por la edad, uno pierde movilidad con los años—Se rió por lo bajo de su broma, no contando con el hecho de que el mayor llegaba con dos bandejas de comida acompañándolo.
—Mocoso…Agradece de perdida…Ten y gracias por el pastel—Dijo el estilista en un tono risueño, dejando la bandeja que contenía su desayuno encima de las piernas del rubio y con sumo cuidado dejó el pastel sobre su mesita de luz. Noiz vio aquel postre y su rostro comenzaba a mostrar un leve tono carmesí. Estaba sonrojado, se había olvidado por completo de ese pastel pero de algo estaba seguro, no le diría a Koujaku que lo había hecho con sus propias manos ni aunque lo torturaran.
—No te sientas especial, viejo…Era para los cuatro—Bufó apenado y comenzó a comer sin protesta alguna, sorprendiendo un poco al estilista.
—No lo hago, niñato—Contestó Koujaku en lo que tomaba una toalla de su armario para ir al baño, necesitaba ducharse para despejar un poco su mente de todo lo que había sucedido.
Dejó al rubio solo en la habitación, pensando que seguiría allí hasta que terminara de asearse. Gran error, Noiz comió lo más rápido que pudo y aprovechando que el dolor en sus caderas bajó de forma considerable, se levantó de la cama y fue en busca de su allmate para marcharse de la casa del japonés, aún tenía que aclarar sus pensamientos y uno de ellos era saber si sentía algo de interés por Koujaku.
Bueno, llegamos al final del capitulo.
Cualquier error lo corregiré mas tarde, así que no se preocupen (?)
Como siempre, agradezco a mi amiga Adry-chan (mi hermosa Beta Reader) que me ayuda a seguir con este Fan Fic :'D
¿Reviews?
