Tercera parte de "Nunca mezcles trabajo y amor" donde nos internaremos de cabeza en la maternidad, y en las diferentes maneras de ver un mismo hecho: la convivencia con un hijo nuevo.

Como cambian las cosas que antes eran normales, como comer a su hora, mantener la ropa en su sitio, y esa manía tan rara que tienen los adultos de dormir toda la noche, que los niños no parecen compartir...

Y por si esto no fuera suficiente, Hidan desea un hijo propio y está dispuesto a cualquier cosa para conseguirlo.

Sasuke organiza su boda sin saber si se llegará a celebrar...

Itachi y Naruto se comportan como los padres divorciados perfectos, solo amigos... pero eso delante de todos... por detrás las cosas son muy diferentes...

Deidara y Madara descubren de la voz de su hijo, que no son papá y mamá, por que eso solo pueden ser los que están casados... y ellos no lo están... aún...

Deidara tendrá que pasar una muy dura prueba hasta ser aceptado por el clan Uchiha y alguien de su pasado regresará...

Itachi/Naruto, Kakashi/Iruka, Kakuzu/Hidan, Izuna/Sasuke, Madara/Deidara...

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NUNCA MEZCLES TRABAJO Y FAMILIA

Capítulo 4: Amigos.

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Miku se afanaba por coger entre sus deditos un mechón del cabello tan rojo de Sasori y el de Suna se alejaba en el último momento solo para ver su carita enfadarse.

Kisame le quita la niña, mas enfadado él que la pequeña con el pelirrojo, que se limita a encogerse de hombros y sacarle la lengua divertido.

– ¿Es que quieres que vomite o qué?. – Le regaña el tiburón. – No la agites así, le sentará mal la leche y Naruto se enfadará contigo.

– ¡Ay va!, lo siento... se me había olvidado que ha comido hace nada. Lo siento, lo siento. – Pone la mano tras la nuca y se disculpa sinceramente. – ¿No tiene cara de echarlo, no?

Kisame la acomoda en su brazo y espera un momento mirándola fijamente. Su pose se relaja y Sasori suspira aliviado.

– ¿Y como están las cosas con Naruto?. – Pregunta el pelirrojo a Itachi, que está en la mesa, con un café entre los dedos.

– Van bien, no me quejo. – Sorbe un par de veces y mira a la niña sonriendo. – Los guardianes de la cripta se ha relajado y hemos salido a solas unas cuantas veces. Es raro, pero voy haciéndome a la idea de empezar todo desde el principio. – Sonríe abiertamente. – En cierto modo hasta me gusta esta situación, aunque me gustaría un poco mas de "contacto", soy feliz por que veo a Naruto tranquilo y la niña está sana... Sasuke también está mas o menos cómodo, mi sobrino es precioso... como ya he dicho, no me quejo.

– Eso está muy bien, amigo. – Responde Kisame desde su lugar. – Muy pero que muy bien. Me alegro por los dos... bueno por los tres. – Dice mirando a Miku, que se distrae con su chupete mirando a su papá de reojo.

– Bueno, sintiéndolo mucho, tenemos que irnos. – Se cuelga la bolsa del carro en el hombro y alarga los brazos hacia Kisame para que le devuelva a la niña. – Le prometí a Konan que me pasaría por su casa para que vea un rato a la pequeñaja. Si no salgo ya, se me hará demasiado tarde.

– Claro, sin problemas. – Acomoda a la nena en su carrito y le da un par de besos en la frente. Sasori le aparta entre sonrisas para despedirse también, y guarda el biberón vacío, ya limpio en la bolsa. – Pásate otra vez antes de volver a Konoha, ¿Ok? – Itachi asiente. – Y si me necesitas para lo que sea, hacer de niñera unas horas por ejemplo, cuenta conmigo.

– Y conmigo. – Dice claramente el pelirrojo. – Si quieres tener una cita a escondidas o enseñarle Suna a Naruto, soy tu hombre.

– Gracias, lo tendré en cuenta. – Se alegra internamente por el apoyo y por que las cosas vayan solucionándose poco a poco.

Sale con una sonrisa en su cara y camina despacio unos metros, asegurándose que su pequeña está a gusto y tranquila en su camita con ruedas.

Rumbo a la Lluvia.

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Taka llora con todas sus ganas y Naruto lo acuna contra su pecho con dulzura, mientras se balancea adelante y atrás, dando un par de pasos en cada dirección si llegar a salir del cuarto.

Tarda unos minutos, diez o quince, pero no se altera para que el niño no se ponga mas nervioso. Mantiene la calma, susurrando palabras de consuelo al pequeño y limpiando su carita de lágrimas con delicadeza.

Piensa en despertar a su amigo, pero se da cuenta de que está realmente agotado. Duerme profundamente, con una mueca cansada en su rostro, ojeras moradas bajo sus ojos y piel mas pálida que de costumbre. Naruto también ha notado que está mas delgado.

Va con el niño hasta la cocina y le prepara un biberón con la leche en polvo que Deidara dejó ahí, para cuando Tobi se queda a jugar, y comprueba la medida exacta para la edad de Taka y que la temperatura del agua sea templada.

Busca entre las cosas de su hija un babero y se lo coloca al niño después de sentarse en el sofá del salón. Izuna aparece de la nada, como siempre, a su lado.

– Lo siento mucho, Naruto kun. – Se disculpa con una leve reverencia y se sienta junto al rubio, acariciando la cabecita de su hijo en un roce.

– ¿Quieres dárselo tú?. – Pregunta en un susurro tranquilo. Izuna niega señalando la venda de sus ojos a Naruto, dándole a entender que no ve y no puede dárselo por que no sabrá si el niño come o no.

– ¿Y Sasuke?. – El rubio nota lo que sigue a la pregunta en realidad. Por que su madre no le está alimentando.

– Está agotado, necesita descansar o se pondrá enfermo. – Acaricia los pequeños labios de Taka con la tetina y el niño absorbe con prisa. Traga las primeras bocanadas entre suspiritos producto del llanto, pero se calma en dos tragos y se concentra en la leche y nada mas.

– Bueno, bueno, tranquilo. Nadie te lo va a quitar, ¿Eh, comilón?. – Susurra divertido al pequeño, que ya ni le escucha, ni nada.

Izuna gira la cabeza en dirección al cuarto en el que duerme Sasuke y suspira apenado antes de hablar. Naruto se adelanta y habla primero.

– Está bien, un poco agobiado con la boda y cansado por que este señorito no le ha dejado dormir las últimas noches, pero se las arregla. Ya sabes como es, mañana se enfadará conmigo por no despertarle, pero no me pedirá ayuda... el orgullo antes que la salud ¿No es el lema de vuestra familia? O era ¿Cabezota antes que sensato?...

Izuna sonríe y asiente a las palabras de Naruto. Tiene razón y lo sabe.

– ¿Crees que a mi si me dejaría ayudarlo?. – Murmura con los labios aún posados en el cabello de su hijo.

– Creo que bastaría con que estuvieras por aquí mas seguido... – Le mira de reojo antes de seguir hablando, espera no haberle faltado al respeto ni nada por el estilo por su falta de tacto, pero Sasuke es su amigo y nota que está casi rozando el límite de lo humanamente posible.

– Supongo que si lo propongo adecuadamente ante el consejo... – Se queda pensativo unos segundos en los que solo se escucha el ruidito que hace la respiración y los tragos del pequeño morenito.

– Creo que deberías intentarlo, al menos por la salud de Sasuke. Te echa de menos, no lo dice, pero lo se perfectamente. – Mira al mayor y sonríe cómplice. – Y esta cosita necesita que su padre forme parte de su vida, ¿No cree Izuna san?. No digo que esté aquí todo el día, pero una visita al final del día, o una escapada a cenar, de vez en cuando, no le harán ningún mal al clan. Creo que pueden estar bien unos minutos sin ti, y Sasuke será inmensamente feliz con ello, aunque no lo diga ni bajo torturas, luego se pasa un par de días con una sonrisa tonta en la cara cada vez que puede estar contigo aunque sean unos minutos... y merece ser atendido un poquito, ¿No?.

El mayor asiente a cada palabra del rubio y espera a que el bebé haya terminado de comer y soltado el aire, para sostenerlo en sus brazos mientras el chico va a la cocina a limpiar el biberón y a preparar un pañal limpio con el que cambiar a Taka.

El niño se revuelve incómodo en los brazos de su padre. Izuna suspira y empieza a cantar, una preciosa nana en voz baja, cerquita de su oreja.

Está tan concentrado en la melodía que no se da cuenta de que tiene público hasta que Naruto le toca en el hombro.

– ¿Se ha dormido?. – Acaricia la nariz contra el moflete regordete del morenito. – No veo, pero hace un rato que está demasiado tranquilo.

– Sí, está dormido, con una sonrisa muy bonita en su cara. – Naruto le cambia el pañal teniendo cuidado de no despertarle y lo deja en su cunita, cómodo y limpito. – Que canción mas bonita... y tu voz, es preciosa.

– Gracias, Naruto kun. – Izuna se levanta, nervioso, disimulando muy mal. Naruto sonríe entendiendo un poco. – ¿Crees que se enfadará si... ?

No termina la pregunta, por que el rubio le dirige, empujándole despacio, hacia el cuarto de Sasuke, y sonríe al cerrar la puerta en cuanto entra dentro.

Naruto va hasta su cama y se acuesta, sonrisa radiante en su rostro, iluminándola, después de comprobar que Taka está bien. Echa de menos a su pequeña, pero se siente feliz por su amigo.

Espera que pase una noche maravillosa. Mañana le contará lo de la nana, y esa voz que tiene su novio. Seguro que Sasuke no sabe que canta tan bien.

Sasuke duerme profundamente boca abajo en la cama, con el brazo colgando y la mano en el suelo. Izuna se agacha a su lado, a la altura de la cara y le acaricia el pelo con el dorso de los dedos, en un roce lento, calculado. El único movimiento que hace el morenito es respirar, nada más.

El mayor se pone en pie y rodea la cama. Se sienta en el borde y saca las sandalias de un pie con el contrario y al revés. Se acomoda con cuidado a su lado y automáticamente, como si lo hubiera estado esperando desde siempre, Sasuke se gira sobre sus caderas y busca el modo de abrazarse a su torso, y posar su cabeza en el hombro del mayor, mientras una pierna cruza por encima de la suya.

Sigue durmiendo como si nada, ahora mas cómodo y tranquilo, sobre un cuerpo que desea cada día. Izuna también se permite descansar con su chico, como hacía mucho tiempo; mucho, mucho tiempo.

Tranquilos, felices, en paz.

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Deidara sonríe con la mirada perdida en el vacío. Aún siente en su piel las caricias de su novio, que descansa con la cara sobre su vientre entre las piernas del rubio; ambos desnudos y completamente saciados en todos los sentidos.

– Vamos chicos. – Susurra con los labios pegados al bajo vientre del artista. – Ya encontrasteis el camino una vez, no me decepcionéis, ¿Eh? Y recordad que queremos una niña, no lo olvidéis.

Deidara sonríe enseñando los dientes, y le da una palmada en la cabeza murmurando un "serás tonto" entre dientes.

Se quedan en silencio, dejando el tiempo pasar mientras se acarician dulcemente, Madara con las manos en los costados y el artista hundiendo los dedos en el cabello moreno de su chico, extendiendo las hebras por sus propios muslos.

– ¿Que estás maquinando en esa cabecita tuya?. – Pregunta el Uchiha en un susurro.

– Iruka sensei está esperando un bebé. – Suspira profundamente, un poco molesto.

– ¿Y?. – Le mira intensamente intentando averiguar que pasa.

– Nos encontramos con él hace unos días.. – Deidara compone una mueca graciosa. – No parecía muy contento. Por lo visto le había dicho a Kakashi que no lo hiciera sin protección , pero estaban demasiado "motivados" y se le escapó dentro, no le hizo mucho caso... y ahí tenía las consecuencias...

– ¿Te molesta que lo haya conseguido?. – Pregunta sin malicia.

– No, eso no, es solo que... bueno yo tengo tantas ganas y él... lo logra sin querer... – Sonríe cuando sus miradas se conectan. – Estaba realmente enfadado, jajaja... espero que no le encontrara hasta que se le pasara el enfado... en serio, estaba tan cabreado que si le llega a pillar le hace daño, mucho daño.

– Kakashi puede apañárselas. – Le abraza por las caderas y besa su vientre y ombligo. – Va a ser divertido ver como evolucionan esos dos...

– Si, Iruka tiene mucho carácter y Kakashi es tan tranquilo... un hijo de esos dos va a ser digno de ver. – Deidara acaricia el pelo de Madara y le roza los labios con la punta de los dedos. – Tobi tendrá otro amiguito con el que volvernos locos, je je je.

– Sí, o amiguita... – Mordisquea los dedos contrarios y sonríe al notar como el "pequeño dei" despierta con sus roces. – ¿Echamos otro?. – Murmura sugerente, pasando la lengua por el labio inferior.

Deidara entorna los ojos y se muerde el labio. Su cuerpo entero reacciona al de su novio, vibra y le espera, abriendo un poco mas las piernas, asintiendo a la pregunta con los ojos vidriosos y el placer dibujado en sus facciones.

– ¿Otro?, ¿Solo uno?. – Murmura mientras Madara se desliza por su estómago hasta unir sus labios en un beso con una promesa en ellos.

– Sabes que no. – Mete las manos bajo el cuerpo del rubio y le agarra el culo con firmeza. – Uno y los que tu quieras después. Solo pide y se te dará.

– Mmm... pues ya te iré diciendo sobre la marcha, de momento... uno para empezar estará bien.

Se sonríen, ya sin vergüenza y con ganas de perderse en el cuerpo del otro.

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Bueno, ahora si que si, terminé el cap.

Gracias por el apoyo, en serio, ahora estoy...no sé ni como definirlo, en fin. Mal, esa es la palabra que busco.

Espero que os haya gustado el cap

Nos leemos en el siguiente.

Besitos y mordiskitos

Shiga san.