Disclaimer: Blood+ © Production I.G, Aniplex y Junichi Fujisaku.


Bajo un cielo salvaje

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by Miss. Breakable Butterfly

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Chapter 4: Frecuencia

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"And I'd give up forever to touch you

'Cause I know that you feel me somehow

You're the closest to heaven that I'll ever be

And I don't want to go home right now

And all I can taste is this moment

And all I can breathe is your life

'Cause sooner or later it's over

I just don't want to miss you tonight

And I don't want the world to see me

'Cause I don't think that they'd understand

When everything's meant to be broken

I just want you to know who I am"

Fragmento de la canción "Iris" interpretada por Sleeping With Sirens

(Original de Goo Goo Dolls).

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El viento frío mese las cortinas que decoran la ventana que pese a la hora se encuentra abierta. Okinawa con sus cálidas noches hacen que el viento frío, se perciba como una suave caricia en la piel.

La cómoda y tranquila noche es apenas interrumpida por el suave llanto procedente de la cuna que ocupa parte de la habitación.

Suelta un suspiro soñoliento y el llanto continuó, le hacen levantarse. El sueño haciendo sus párpados pesados.

— Nee, ya pequeña princesa.

Murmura suave mientras levanta en sus brazos a la pequeña niña.

El sueño se evapora. El corazón se agita, pesado y dolorido cuando el par de ojos azules le devuelven la mirada.

¿Serás mi príncipe azul?

Kai parpadea ante el recuerdo y...

— Siempre —promete en un suave susurro mientras, sus ojos se suavizan y con ligereza recorre una regordeta mejilla de la pequeña, que en sus brazos está apunto de quedarse dormida.


Kai observa con cierto disgusto a las personas que se amotinan en el parque; comiendo y bebiendo como si nada les preocupase en el mundo.

Las mira perdidas entre un montón de gustos y gestos superficiales, hechos simplemente para aparentar; en una sociedad que se la vive criticando, juzgando y señalando con el dedo todo aquello que no cumple con sus expectativas, dejando de lado cosas realmente importantes.

Suelta un suspiro de frustración y se pasa una mano por el cabello desordenandole completamente.

— Kai...¿Me escuchas? —la voz proveniente del pequeño micrófono en su oído se escucha un tanto distorsionada.

— La frecuencia es algo molesta —informa, mientras avanzan sigiloso hacia la parte trasera del escenario.

— Recuerda, sólo unas cuantas fotos y si te es posible intenta sacar un poco de información de lo que van sus planes —la voz ahora más clara de su interlocutor le pide—. Y Kai...

— ¿Si? —inquiere él de forma distraída. Observa detenidamente los miembros que conforman el cuerpo de seguridad de evento y la mejor manera de superarles.

— Recuerda que esto no sólo se trata de venganza.

Los puños de Kai se aprietan brevemente cuando finalmente comprende la frase dicha. La reacción sólo dura un segundo; el segundo que le cuesta controlar su temperamento a base de una respiración profunda.

— Lo se —murmura apenas perceptible para su equipo. Sin embargo, aquella certeza casi desaparece cuando lo ve.

El traje sastre, zapatos pulidos, cabello perfectamente arreglado y ese aire de supremacía como si fuese el rey del mundo, le hacen reconocer al tipo que hace todos esos meses atrás estaba en busca de Diva.

Su manos tiemblan y una de ellas en automático se dirige al lugar donde guarda su arma.

Sin embargo, su intento se ve frustrado cuando el telón que cubría el escenario improvisado y montado en el parque se abre. Es cuando la ve. Su vestido blanco con bordados en azul se despliega de manera elegante por su figura. La sonrisa suave y devoradora de mundos delineada delicadamente en su rostro, sus ojos azules chispeantes y llenos de vida como no los a visto antes, recorren de manera altiva al público, emocionado y excitado que se muere por estar en primera fila y ver a la portadora de la voz, que según algunos críticos parece haber venido del mismísimo cielo a traer paz a los corazones torturados, rotos y solos.

Kai aprieta los puños fieramente hasta que algunas gotas de sangre comienzan a circular libremente por las heridas de media luna que se ha dejado en las palmas.

Respira profundo y se obliga a relajarse. La suave voz de Diva comienza a envolver el lugar y Kai sabe que es la oportunidad que había estado esperando.


Sus ojos están rojos e hinchados. Su labio inferior tiembla y la respiración disminuye y a lenta como si en cualquier momento fuese a detenerse para siempre.

— Lo hice por ti —pronuncia ella en un suave susurro que apenas escucha.

— ¿Por mí? —exclama amargamente él. Luego, una seca y cruel carcajada sale de sus labios—. No tienes porque mentirmé, ambos sabemos que siempre has sido una perra egoísta preocupada sólo por si misma.

La fuerte palmada sobre su mejilla le deja cuatro dedos marcados y un ligero sabor metálico.

— Te odio —pronuncia ella con rotundidad. Los ojos azules determinados y feroces; un muro alto e impenetrable, cubriendo sus suaves facciones y el ligero titubeo y vulnerabilidad en sus emociones.

Kai aprieta sus manos en puños, deseando que su corazón no resintiera sobre si el daño que sus palabras le han causado, deseando jamás a ver visto a una niña con un vestido de princesa y voz de ángel cuando un niño apenas era y sobre todo, sobre todo...

— Y yo... —su voz de él sale en un siseo. Sus manos apretando fuertemente los hombros de ella, quién apenas hace una mueca de dolor. Su agarre se intensifica brevemente más, mientras, sus ojos se anclan un del otro—. Y yo... "quisiera poder hacerlo".

Pero lo último, se queda en un pensamiento distante cuando, sus labios ya se han encontrado en un beso violento y que los deja brevemente sin sentido del lugar, el tiempo y las circunstancias que han marcado parte de su camino y reencuentro.


— ¿Pero qué tenemos aquí? —la voz suave y oscura sobresalta a Kai.

Quién hasta el momento revisaba algunos documentos encontrados en el vagón especial de la familia Goldsmith, patrocinadores oficiales de Diva.

El hombre que era acompañado por otro, ligeramente mas joven, rubio. Le observa atentamente, sus ojos mirando detalladamente sus características.

— ¡Oh, valla! Tu eres el joven por la que nuestra encantadora "Reina" se había descarriado —cuando el hombre a terminado de decir eso, está tan cerca de Kai como pare ser cómodo—. Aunque nuestra pequeña siempre ha tenido buen gusto.

Al decir esto, pasa una mano sobre la mejilla de Kai. Quién violentamente se deshace del contacto con un manotazo.

— ¡Pero que modales! —gruñó el hombre con desdén, alejándose de Kai—. No eres mucho de un caballero ¿verdad? Bueno, eso no importa ahora ¿cierto?

La puerta es abierta en ese momento. Los ojos azules de Diva se abren ligeramente sorprendidos.

— ¿Qué hace aquí? —pregunta ella sin ver una vez a Kai a los ojos.

— Parece qué estaba ansioso por ver a nuestra estrella personalmente —Amshel exclama, mientras con calma delínea la mejilla de Diva.

Kai observa, el dolor perceptible a través de sus ojos sólo un momento. Luego, parpadea y una fiera determinación cubre sus características.

— ¿Qué pensáis hacer conmigo? —pregunta él, sus ojos centrados en Amshel y pasando olímpicamente de Diva, quién de un manotazo se había alejado del contacto de Amshel.

El hombre mayor sonrió. Una sonrisa oscura y malvada. Sin embargo, antes de qué incluso hable, Diva pronuncia sin vacilar:

— Salgan —su voz displicente y hasta cierto punto desinteresada

Cuando ambos hombres salen, los ojos de Kai miran a su alrededor, evitando a toda costa los ojos azules qué le miran tan intensamente qué parecen perforar su alma. La escucha suspirar y finalmente sus ojos se encuentran con los de ella.

— ¿Qué haces aquí? —pronuncia ella con voz suave y hasta cierto punto ¿dolorida? Kai niega para si—. No debiste venir aquí.

Cuando ella termina de pronunciar sus ojos están perdidos en una de las pequeñas ventanas, mira el cielo que se ha cubierto por nubes negras de tormenta.

Sin poder evitarlo Kai suelta una seca carcajada. Tan rota y sarcástica qué ella instintivamente lo voltea a ver.

— Te odio —la declaración salida después de esa risa amarga, es tan contundente qué por un momento incluso él la cree—. Asesinaste a mi hermano.

La mirada de ella por un instante parece quebradiza y acuosa. Luego, su risa, esa qué escuchó aquella tarde en un bar y: "— ¿Sabes qué el alcohol no es la solución?" La misma risa qué solía soltar cuando algo no salía de acuerdo al plan y se encogía de hombros, la misma qué usaba cuando le hablaba de su no tan agradable infancia y su:

— La vida nunca ha sido perfecta Kai, la decepción y la amargura son parte fundamental de ella, las cosas no están hechas para durar. Incluso ahora —su voz un susurro suave, sus ojos resplandecientes aún más qué la luna—, te amo tanto Kai. Te amo tanto qué voy a destrozarte.

Luego su risa reboto por toda la habitación, cubriendo con su melodía lo trágico de su declaración.

Kai parpadea y la memoria se derrite, mientras la ve ahí limpiando dos rebeldes lágrimas qué de la risa han escapado.

— Me odias —repite ella y una nueva carcajada se desliza de sus suaves labios. Luego cuando se tranquiliza, una mirada desdeñosa se hace cargo de sus características—. Nunca has sabido mentir amor.

Cuando ha terminado de decir esto, ella está justo frente a él. Sus ojos relampaguean con algo qué él se niega a creer. Una suave sonrisa se posa en sus características y luego, sus labios cubren los suyos en apenas un suave y ligero rose qué aun así le ha robado parte del aliento. Cuando se aleja le oye murmurar algo para sí. Luego se gira y sin mirar atrás sale del remolque.

Kai parpadea, el latido de su corazón frenético y dolorido. Cuando finalmente reacciona, Diva se ha ido, pero ha dejado la puerta abierta y un montón de papeles importantes a su pasó.


— Te he hecho una canción —la tranquila noche es apenas roto por el canto de los grillos qué fuera en el jardín entonan su suave melodía. El traza patrones imaginarios y sin forma sobre su brazo y hombro desnudo. Su delicada figura siendo resaltada por la luz de luna. Cuando su voz suave y vacilante rompe la calma de la noche.

— ¿Una canción? —pregunta él con interés. Sus ojos intentando conectar con los de ella, pero ella se gira, sus ojos centrados en el techo, evitando a toda costa sus ojos.

— Sí, idiota. Una canción —entona ella de manera sarcástica y cortante. Kai sonríe y sólo quiere besarle hasta qué el cielo se caiga a pedazos y el sol exploté—. ¿Quieres oírle?

Pregunta ella sin esperar respuesta realmente, pues su voz a iniciado la canción.

Cuando termina los ojos de Kai son acuosos.

— ¿Por qué una canción? —le pregunta él.

— Porque cuando no tenía nada, sólo la música me acompañaba —murmuró ella, sus ojos azules mirándole intensamente y Kai, bueno él sólo la beso intensamente.

Una suave melodía suena en el aire.


Continuara...


Hola corazones, ¿cómo os encontráis? ¿soy horrible, cierto?

Se que he tardado tanto en actualizar y de verdad me disculpo profusamente con todos vosotros ue seguís la historia. Espero de corazón que este capítulo os haya gustado.

En fin, hacerme llegar vuestras opiniones y si alguno tiene un fic sobre esta singular pareja hacerme sus recomendaciones de fic, qué sin duda les leeré.

Bueno os dejó, no sin antes agradeceros por leer mi escrito.

Os mando un abrazo de esos que dejan sin aire y nos leemos en el siguiente capítulo, que por cierto será el último.

Os adoro, bye :)