4. Forense al estrado
El tiempo otorgado para el receso llegó a su fin, y Kanon y Marin fueron algunos de los últimos en acceder de nuevo a la sala, tomando asiento a la espera de ver la aparición del primer testigo del caso: Shaka.
El joven forense accedió frente a l tribunal en silencio, con la mirada baja y evitando en todo momento dirigirla hacia el lado desde donde Saga le escrutaba con una severidad lacerante. El compás que había recuperado su corazón durante la espera se había descontrolado nuevamente en el mismo instante de saberse cercano a Saga, y su extraño nerviosismo se hacía visible para todos los presentes.
Shaka no sabía qué esperar de ese momento difícil de cruzar. Kanon ignoraba por completo cómo procedería Saga, el cuál seguía con la vista fija sobre todos y cada uno de los tensos movimientos de Shaka al tomar asiento en la zona destinada para prestar declaración. Y Saga simplemente sentía una inmensa rabia subirle lentamente por la garganta, olvidándose peligrosamente del motivo que le había reclamado allí, rememorando en su mente una y otra vez las últimas palabras ofrecidas por Kanon antes de abandonar el baño, dónde una inesperada conversación les había unido en unos recuerdos que iban mucho más allá del presente que ambos debían afrontar.
Una vez Shaka hubo estado acomodado, Dohko prosiguió a reclamarle su "juramento de verdad" y a formularle las preguntas protocolarias que debían encabezar el inicio de su declaración.
- Diga su nombre completo, profesión y número de afiliación que le acredite, edad y estado civil, por favor.- Dijo Dohko, sólo por la obligación que imponía el proceso, sabiendo sobradamente qué diría Shaka, siendo ésta casi la enésima vez que ambos se encontraban frente a frente, debido a las profesiones que desarrollaban cada uno de ellos.
- Mi nombre es Shaka Malakar, médico forense con número de colegiado 112119. Tengo veintisiete años y mi estado civil es soltero.
- ¿Tiene conocimiento de las razones por las cuáles se encuentra como testigo en este proceso?
- Sí.
- ¿Tiene algún vínculo personal o afectivo con la víctima?
- No.
- ¿Tiene algún vínculo personal o afectivo con el acusado?
- No.
- ¿Tiene algún vínculo personal o afectivo con alguna de las partes litigantes?
- Conozco a las partes, pero la relación existente es meramente para tratar temas de índole profesional.- Mintió.
Ni una sola vez Shaka había dirigido su mirada hacia Saga. Tampoco había intentado siquiera buscar a Kanon. Su vista se había deslizado de las baldosas del pulido suelo hacia el juez Dohko, evitando en todo momento ampliar el campo de visión. Centrándose exclusivamente en el afable rostro de un juez al cuál una inconsciente muestra de sorpresa agrandó la mirada al escuchar la respuesta a su última pregunta protocolaria.
Una sincera respuesta que en secreto alertó a Dohko. El juez tenía un amplio conocimiento de Saga y su impecable proceder, así como de la profesionalidad que Shaka siempre había mostrado en sus intervenciones como médico forense pese a la corta edad profesional que colgaba a sus espaldas. Y también era conocedor que fueron los mismos tribunales los que tiempo atrás habían unido a fiscal y forense en una relación que iba mucho más allá de los simples terrenos profesionales. Y en esos momentos, ser conocedor que la relación entre Shaka y Saga había cesado, simplemente no le gustó. Ya no le gustaba la idea que dos hermanos gemelos se enfrentaran delante de su tribunal en partes opuestas, temiendo una pelea de fieras a gran escala. Y si a este desafortunado hecho le unía otro de no menos preocupante, el cóctel que se vería obligado a tomar estaba más que cargado con ingredientes de extrema intensidad, los cuáles vaticinaba que lo iban a convertir en una mezcla explosiva e imposible de digerir.
Saga apenas había pestañeado desde la aparición de Shaka. Su mirada se había clavado cargada de ira y odio sobre él, pero un pequeño fragmento de su corazón no había podido evitar estremecerse al verle...al descubrirle vestido con la sencillez y elegancia que le caracterizaba, sin perder nunca el aire exótico de sus tierras natales, cubriendo su torso con una fina camisa de lino color terrizo que él mismo le regaló en alguna ocasión.
Durante todo el proceso protocolario Saga había sentido la necesidad de odiarle y de armar en su mente el ataque que le hiciera seguir pagando su traición. Deseaba que su suave voz perdiera la compostura que profundas respiraciones previas al empezar hablar habían conseguido mantener en un tono digno, pero no podía obviar que escucharla de nuevo después de días le había despertado una irracional añoranza que ardía casi tanto como la rabia que tomaba su garganta.
Necesitaba odiarle con todas sus fuerzas, hacerle pagar su desliz, empequeñecerle ante el tribunal, demostrarle quién tenía el poder...Hacerle sentir nada, más aún después de su desobediencia a la humillante proposición pensada para pactar una simple conversación entre los dos. Necesitaba destruirle para poder sentirse bien otra vez...
Y se odiaba a sí mismo por no poder dejar de observarle y desvelar bajo los densos velos que el odio había corrido en su mente la calidez de su compañía, la serenidad de su carácter, la afabilidad de su trato...y la pasión que a veces también les consumía...a los dos. Y seguidamente otra intensa oleada de rabia y rencor acudía a recordarle que no era él el que le había fallado, que él siempre le había sido fiel, abnegadamente fiel...y luego la poca lucidez que le quedaba le rebatía, diciéndole que no bastaba con haberle enamorado una vez...que él también había fallado al restarle importancia a una compañía que poco a poco la rutina y la obsesión por el trabajo había ido alejando...
Y luego estaba Kanon...su maldito gemelo, ahora sentado apenas a unos metros de su presencia, enfrentándose a quién sacrificó su dignidad por él, después de haberse atrevido a robarle al único que le había dignificado desde un tiempo atrás.
Kanon, que tampoco dejaba que su mirada se apartara de Shaka. Una mirada rebosante de compasión y tristeza...de rabia y de dolor...
Saga solamente posó su mirada sobre Kanon un segundo, y rápidamente se vio obligado a apartarla, a velarla, sintiendo la urgencia de sacar de su mente unos recuerdos que no deseaba rescatar. No en esos instantes...no allí...no cuando Shaka tenía que obligarse a sí mismo a armarse de valor y mirarle directamente a los ojos mientras él le preguntaba por algo que justamente ahora le carecía completamente de importancia.
Toda esta mezcla de pensamientos se agolparon en la mente de Saga durante los pocos instantes que tomó la introducción de Shaka como testigo. Su mirada seguía cerrada, y su mente le repetía como un mantra de los que tanto adoraba Shaka las mismas palabras una y otra vez...tú no eres él...tú no eres él...tú no eres él...
Fue necesario que Dohko pronunciara su nombres tres veces y que Shura posara la mano sobre su hombro para arrancarle de una densa dimensión que imperiosamente debía abandonar.
- Señor fiscal, proceda cuando desee...- Dijo Dohko con su tono neutral de voz. Un tono que empezó llegando tenue a los oídos de Saga y que a medida que recuperaba la realidad se fue haciendo más claro y audible.
- Perdone Señoría...- Respondió Saga, aclarándose la voz con varios carraspeos mientras tomaba las gafas que había olvidado sobre la mesa y se alzaba de la silla para dar un pequeño rodeo e intentar acercarse a Shaka.
Intentar, porque una desconocida sensación en Saga le sembró un inusual temblor en sus piernas, que habían perdido la determinación y seguridad que siempre le caracterizaban al andar. Las gafas seguían entre sus manos, y fatalmente se convirtieron en el objeto que fue absorbiendo el malestar que había empezado a recorrer cada nervio de su cuerpo, viéndose estrujadas entre sus manos, sintiéndose abiertas, cerradas, pasadas a la mano derecha, luego a la izquierda y vuelta a empezar, evidenciando un sorprendente estado de agitación que preocupó a Shura, desconcertó a Dohko y gustó e incomodó a Kanon por igual.
Saga seguía paseándose frente a todas las partes implicadas en el proceso, y Shaka aguardaba el ataque con la mirada vencida y los hombros haciendo tremendos esfuerzos para mantenerse erguidos, armándose de valor para mantener la mirada a Saga en el momento que éste decidiera concederle el honor de mirarse en el intenso verde de sus ojos por primera vez desde la detestable humillación que les separó.
Pero extrañamente Saga no se veía capaz de concederle este derecho, disfrazando su tribulación interior con decididos pasos hacia Shura, reclamándole en silencio el informe médico forense que su ayudante le tendió, y que el fiscal tomó con una mano al tiempo que con la otra abría las gafas y se las colocaba con forzada elegancia sobre el recto puente de su nariz.
El expediente fue abierto, y Saga prosiguió con sus poco habituales rodeos, buscando hallar la parte de la información que quería tratar, respirando profundamente...tratando de expulsar los demonios internos que con malsana insistencia deseaban tomar el control de su razón, hasta que finalmente, después de proferir un sonora inspiración, alzó su vista y, deteniéndose a escasos palmos de Shaka, le miró.
- Shaka...usted realizó la autopsia a Pandora y redactó el informe que tengo entre mis manos, el mismo que está en posesión del tribunal y de la defensa ¿es así? - Preguntó al fin, tragando saliva pesadamente una vez hubo concluido la pregunta mientras agarraba con más fuerza los papeles para evitar mostrar el incipiente temblor que se estaba apoderando de sus manos.
- Así es...- Respondió Shaka, imitando inconscientemente el hecho de pasar saliva pesadamente, sintiendo necesario tomar el vaso dispuesto para él y dar cuenta de la mitad de su contenido antes de poder seguir contestando el interrogatorio.
Sus miradas se sostenían con titánica determinación y dolor, transmitiéndose mil y una palabras en silencio. Palabras de reproche...mudas palabras cargadas de odio, rabia, arrepentimiento y desazón...inaudibles palabras sólo dibujadas en la mente de los dos, innecesarias para el resto de los presentes, pero vitales para ambos.
Desde su posición, Kanon no perdía detalle no tanto de las palabras que se estaban empezando a intercambiar sino de la expresión corporal de ambos, vislumbrando que Saga estaba haciendo descomunales esfuerzos para ocultar una agitación de espíritu que a él no podía camuflar de ninguna manera, deseando que las palabras compartidas por ambos durante el receso tuvieran efecto en su gemelo, y que este efecto no resultara fatal.
- Según su informe...- Prosiguió Saga, cortando el contacto visual que le había mantenido unido a Shaka por unos interminables segundos para leer con precisión las línias redactadas por el que había sido su gran amor en la vida, y que había acabado perpetrando su peor traición.- ...en el cuerpo de Pandora se hallaron restos de Fenciclidina, la misma sustancia que fue hallada en el cuerpo del acusado, informe médico que usted no redactó pero que puede comprender a la perfección...¿estoy en lo cierto?
- Si, está en lo cierto.- Afirmó Shaka, tratando de hacer de su voz una herramienta digna, sin dar señales de debilidad y nerviosismo.
Saga volvió a mirarle en el momento que escuchó su respuesta, y tras su mente la malicia de sus recuerdos le dibujaron una escena de pasión que unía a quién tenía frente a sus ojos, y a quién aguardaba su turno de preguntas justo unos metros por detrás, provocándole una punzada de repugnante amargor en la boca de su estómago mientras la voz de Kanon se reproducía etéreamente, repitiéndole sin cesar "fue un error...fue un error...", viéndose obligado a sacudir su cabeza levemente para ayudarla a despejarse de todo lo que no debía tener lugar justo en medio de su presumiblemente excelsa intervención.
- El cuerpo de la víctima, de Pandora...- Continuó Saga, volviendo la vista al informe - fue golpeado, violado con extrema violencia, y posteriormente su garganta fue seccionada de izquierda a derecha con un arma blanca, presuntamente un cuchillo o alguna otra herramienta afilada, siendo el desangrado ocurrido a través de esta nefasta incisión la causa final de su muerte ¿verdad hasta aquí? - Acabó, mirando de nuevo con dureza a Shaka.
- Sí, señor...- Respondió Shaka, incomodando terriblemente a Saga usando la palabra "señor".
Kanon aguardaba en silencio, revolviéndose nervioso en su asiento, esperando un insano ataque por parte de Saga en cualquier momento. Un ataque que aún no se había producido, y sin el cuál Kanon aún no tenía argumentos para realizar una protesta que detuviera el interrogatorio, que proseguía gobernado por una extraña calma y acurada ejecución.
- ¿En qué brazo de la víctima hallaron el pinchazo que presumiblemente le suministró la dosis de Fenciclidina?
- En el izquierdo, tal y como dice el informe que_
- Gracias...sí, lo sé, era sólo para que constara en acta.- Le cortó Saga de manera sumamente desagradable.- Ahora dígame...¿es factible que la víctima se inyectara ella misma la droga, que seguidamente ella misma la administrara al acusado en su brazo derecho y que en el trance de los efectos el acusado pudiera violarla, golpearla y finalmente, asesinarla rebanándole el cuello?
- Los efectos de esta sustancia, sobretodo si se administra en forma líquida y a través de una inyección, acostumbran a ser muy rápìdos...
- Aún así...¿es posible que ocurriera lo que acabo de describir, señor forense? - Inquirió Saga, recalcando la palabra "señor", buscando incomodar a Shaka de la misma forma que lo había hecho él.
- Sí...es difícil...pero es posible.
- Es posible, entonces...¿lo afirma? - Insisitó Saga, acercándose a Shaka...mirándole ya sin saber cómo...añorándole y odiándole a la vez...y escuchando en su mente la voz autoritaria y déspota de su padre, muchos lustros atrás...amenazante...amenazando..."Os arruinaré la vida...a ti...a él...a los dos...porqué yo soy la ley."
¿Realmente así le veía Kanon? ¿Era esa despreciable imagen la que el éxito había esculpido tan fielmente en él? ¿En verdad deseaba convertirse en ese tipo de recuerdo en Shaka y en Kanon?
¿Se respetaría a él mismo siendo como era él? ¿Podría en algún momento de su vida llegar a hacerlo? ¿O era ya demasiado tarde para alejarse de ese retrato del pasado, que seguía reflejándose en el presente, y ahora justo sobre él?
Saga volvió a sacudir su cabeza, ahora más enérgicamente que antes frente a la mirada de estupor de todos los presentes, que seguían aguardando más preguntas por parte del impecable fiscal. Pero ahora el fiscal se hallaba hundido en su propia miseria, y sin poder evitarlo en sus ojos se reflejó la desesperación de unos recuerdos escabrosos, e insanamente aceptados y digeridos con el paso de los años.
El entrecejo de Shaka se frunció en señal de preocupación ante la carencia de palabras de Saga, ante su inusual mutismo y la desviación de su mirada lejos de él, siendo restregada sutilmente por unos dedos que se colaron con delicadeza por la parte inferior de las gafas que los protegían, fingiendo aliviar un cansancio visual que no respondía a otra cosa que una intensa emoción que empezaba a aflorar fuera de momento, y sobretodo fuera de lugar.
Debido al seguido silencio de Saga, Dohko se vio obligado a intervenir, inquiriendo si había otra pregunta esperando a ser formulada por parte del fiscal, el cuál finalmente alzó la mirada hacia Shaka, empezando a ser consciente que el ardor que sentía en su interior ya no se debía a la rabia y al odio, sino a una profunda repugnancia que estaba naciendo hacia su propia degradación.
- No, Señoría...de momento no hay más preguntas...- Dijo Saga, sin dejar de mirar a Shaka con intensidad, deseando transmitirle con el emocional brillo de sus ojos una súplica de perdón.
Una súplica tardía...y que quizás ya no tendría salvación.
- Es el turno de la defensa de interrogar al testigo.- Anunció Dohko, deslizando su atención hacia Kanon, que con la sorpresa domando sus movimientos se alzó y andó hacia Shaka con más calma y determinación que las lucidas con anterioridad.
- Gracias Señoría...- Dijo Kanon mirando al juez antes de fijarse en Shaka y también en su evidente conmoción.
El primer asalto de Saga había concluido. El primer ataque previsto no había tenido lugar, pero aún quedaba otro asalto, otro turno de contrapregunta que Kanon ignoraba si Saga respetaría de manera tan profesional como lo había hecho hasta ahora , o si aprovecharía su intervención para armar un ataque definitivo y visceral.
#Continuará#
