Capítulo 4

Decidí ir a un bosque que está lleno de bellos árboles gigantes y de animales de lo más encantadores. Agios Nikolaos es el nombre de ese bosque casi virgen.

Esmeralda está muy nerviosa y ansiosa de querer buscar al amor de su vida. Realmente se le nota algo alterada, tanto que alejo por unos instantes la vista de aquel pájaro que quería flechar.

Entre las ramas, veo que algo se mueve y de un movimiento casi automático dejo que mi flecha dispare a su objetivo desconocido. Al ver que era mí preciada hermana Athena, yo siento un gran nudo en mi garganta. ¡Casi la dejo sin cabeza! Por suerte la flecha sólo rozó su oreja, dejando un pequeño hilo de sangre por la flecha.

— ¡Athena! — Grito al ver a mi hermana herida. Me quedé por unos instantes congelada. Pero en seguida veo que Esmeralda está ansiosa de preguntarle acerca de ese tal caballero del Fénix. Siendo sincera, yo muero por preguntarle sobre Ikki.

— Artemisa, ¿Qué haces aquí?— dice con la mirada confusa por mi presencia. ¡Realmente es una gran coincidencia! Pero su mirada también logra denotar felicidad por nuestro encuentro.

— Eso debería preguntar yo. Bajé para despejarme un poco. Mi padre me puso una niñera por lo que paso. — le comento con una sonrisa en el rostro. Veo a Esmeralda para darle a entender que puede cuestionar a mi hermana sobre su amado.

Su actitud ha cambiado desde que vio a Athena. Camina con poca energía y además tiene la mirada fija en el piso. Para poder hablan con ella alza un poco la cara y comienza a llorar. Después de inca a sus pies y le da una mirada de súplica.

— ¿Cómo está el caballero de Fénix?— dice con las palabras entrecortadas por su llanto, con gran trabajo se logra distinguir que es lo que dice.

— Bien. ¿Por qué lloras?— Pregunta mi hermana bastante extrañada al verla tan alterada y triste.

— ¿Pudo reencontrarse con su hermano? — Me parece que ella no quiere ser cuestionada sobre sus motivos, sólo quiere escuchar que su amado se encuentra en perfecto estado

—Si... Pero levántate, por favor— le ordena Athena. Le estira la mano para poder apoyarse. Se vieron por unos instantes y me hermana la abrazó para que Esmeralda se tranquilizara un poco

— Athena. Ella vivió con uno de tus caballeros, quisiera pedirte de favor que le hicieras venir. — Le pedí a ella. Es un pequeño obsequio a la persona que aun corriendo un gran peligro al desobedecer a Zeus ha sido una cómplice fiel.

Ella asiente y se pierde de nuevo entre el bosque. Me sorprende ver lo activa que últimamente está, aun con un bebé en sus entrañas.

— ¿Te sientes lista para verlo? — Le digo a Esmeralda, mientras que ella se sienta en una gran piedra que estaba cerca de nosotros.

— Si, realmente he esperado este momento desde hace años. Estar en el Inframundo, aun en los Campos Elíseos el tiempo se me hacía eterno sin tener con quien jugar. — Una sonrisa se muestra en su cara, con la mirada perdida, como si recordara algo

— Siempre he admirado a los humanos por la intensidad con la que viven el día a día. Sus vidas no son más que un suspiro comparado con la eternidad, pero tú has vivido más veces el amor que yo en todos estos milenios que he iluminado el firmamento. — me siento a su lado, viendo como reflexiona sobre lo que le dije.

— Pero usted acaba de conocer a una persona que la hará vivir lo que yo siento por él. Pronto lo conocerá. Aun en el Inframundo, ver las flores me recordaban a Ikki. Cerca de ahí había una fuente, cada día la visitaba y pensaba en sus ojos azules y en esa sonrisa de satisfacción de haber sobrevivido un día más en aquel infierno. — ¿Qué nombre dijo? Una pequeña punzada atravesó mi corazón y mi garganta se secó instantáneamente

— ¿Ikki? ¿Cómo era? — Le digo, algo confundida, esperando que no hable de mi Ikki, de aquel hombre que hizo que comenzara a creer en el amor.

— Pues es de tez morena, ojos zafiros y un cabello azul marino. Tiene fuego en su mirada, se nota tanta pasión en ella, pero cuando habla de su pasado sus ojos se notan sin vida. — Ella me mira bastante curiosa — ¿Por qué la pregunta?

Cuando iba a responder, de un sauce sale Athena y dos de sus caballeros, Ikki y el joven de ojos verdes y dulzones, que Hades usó de recipiente.

Sentí que mis ojos se humedecían al ver que si era Ikki, aquel que me sedujo hace una semana. Recordé su aroma y su mano sobre mi cintura. Nunca espere que ella llevara tanto tiempo esperando a verlo y por lo que me dijo esa vez, él también la amaba intensamente.

Esmeralda olvidó nuestra plática y se arrojó a los brazos de Ikki sin poder contener su sollozo. Recargó su cabeza sobre el pecho de Ikki y parecía no quererlo soltar jamás.

Ikki estaba completamente perplejo, estaba confundido. Después de parpadear un rato, la tomó por los hombros y la miró fijamente. La perplejidad de su mirada ingenua y su falta de emoción me hizo ver que la conocía de años y que él la creía muerta.

— Ikki, te extrañé. Todos los días rezaba por volverte a verte, sentirte nuevamente. Soy tan feliz que los dioses se hayan apiadado de mi — las palabras iban acompañadas de gruesas lágrimas.

La abrazó fuertemente, derramando una lágrima. Él no pudo contenerse y acercó su rostro al de la joven y la besó con mucha dulzura y cariño. Ambos se abrazaron e Ikki se permitió sollozar como ella.

Yo les di una pequeña sonrisa, tratando de no mostrar debilidad de llorar. No pude soportar tanta felicidad de ese reencuentro que mejor me alejé y lancé flechas a los animales que pasaban. Ninguna de mis flechas dio en su objetivo, las lágrimas que continuaban en mis ojos me nublaban por completo la visión.

Oía sus risas y me di cuenta lo hermoso que ríe Ikki. Su voz resuena en mi mente, cada palabra que dice se oye demasiado para mí, tanto que no puedo ignorar su plática.

Me gustaría decir que estoy feliz por ambos, que me alegra que él se reencontró con el amor de su vida y que también con su hermano y que puede rehacer su vida, pero eso de mentirme a mí misma no me agrada para nada.

— Hermana, yo pensé que sabías que Ikki vendría. Si lo hubiese sabido, yo...— Dijo mientras se acercaba con los brazos extendidos. Frustré su intención de querer darme un abrazo, no necesito su lástima ni su consuelo.

— No sabía que era el caballero del Fénix, mucho menos que fue el amor de Esmeralda y que ese sentimiento era recíproco. Sólo necesitaba saberlo... estar preparada para este golpe. Lo mejor será que me retire de aquí, necesito despejar mi mente. Gracias.

Cuando me iba, ella me detuvo y vi que de sus ojos salían pequeñas gotitas que rodaban sobre sus mejillas. Reflexioné y le dije

—El amor ha acabado con nosotras, hermana. — Le di un fuerte abrazo un pequeño beso en la frente. — Pero yo soy más fuerte que esto. Nada ni nadie va a derribar mi fuerza de voluntad ni va a doblegar mi corazón. Desde el mito nadie ha logrado hacerse dueño de mi corazón. Dile a Esmeralda que la espero mañana temprano en mis aposentos.

Volví a mi lugar, esperando que nadie se diera cuenta de mi ausencia. Pero como nada sale como yo lo deseo, mi hermano gemelo estaba observando toda la escena anterior.

— Artemisa, no pensarás en dejar todo esto por un simple mortal — dijo Apolo mientras se levantaba de su trono y daba vueltas alrededor de mí.

— Creo querido hermano, que eso no es de tu incumbencia. Mis asuntos son mí problema. — le digo groseramente. A cambio, recibo una risa de burla.

— Te desconozco, hermana. Mírate, tienes todo lo que un hombre y hasta un dios desearía. — toma mis largos rizos dorados y los juega entre sus dedos y los olfatea.

— Eso yo lo sé. Pero nadie va a poder tenerme, he jurado mantener mi castidad ante nuestro padre Zeus. Yo misma hice esa petición. — mis ojos se vuelven de fuego, lanzándole un gesto de desaprobación a Apolo. Él sólo ríe cínicamente.

— No me engañas, Artemisa. Sabes que no soy estúpido. Vi a tus hermosos ojos a punto de llorar por ese insignificante humano. Sé que no eres muy lista, pero si sabes lo que te conviene, aléjate de él. No quiero ver que acabes como la idiota de Saori, sola y mal vista por los humanos y por nosotros. Ja, que tonta fue al dejar tanto poder por un…

— ¡Calla, Apolo!, No voy a permitir que hables mal de mi hermana. Y mi vida no está a discusión, mucho menos con un dios como tú, alguien que está a mi nivel.

— Dirás lo que quieras, pero yo te he advertido. — Se fue de mi habitación un poco enfurecido por mi negativa a hacer su voluntad.

Una vez que el enojo se redujo, la tristeza volvió a invadir mi alma. Sentí como un sollozo involuntario invadía mis mejillas. No quería llorar, ni siquiera sentí en que momento comencé a lagrimear.

Me acosté en mi cama, pensando en lo idiota que fui al enamorarme de un hombre que apenas conocí. ¿Qué tonto, no? Pero yo creí que él también sintió esa conexión, ese lazo que la miseria y la tristeza forjo entre nosotros dos.

De pronto, alguien entra a mi habitación. Veo la silueta de mi dama de compañía y veo que tiene una cara de tristeza. Se arroja a mis brazos y continúa llorando.

— ¿Qué ocurrió? — le digo, mientras acarició su cabeza

— Ikki… Yo sabía que eso podía pasar, pero… Ikki me dijo que él amaba a alguien más — mi corazón se aceleró y mis ganas de continuar preguntando se hicieron mayores

— ¿Y no te dijo de quién?

— No, pero me siento mal. No sé por qué me genera tristeza su felicidad. Me siento egoísta.

La abracé más fuerte. Yo sabía por lo que estaba pasando, pero no se lo dije. ¿Seré yo a la que ama? Me siento confundida sobre todo esto, el amor y las personas actúan demasiado extraño.

Nota:Los personajes son de Masami Kurumada yo solo hice una historia con sus personajes. Yo quiero agradecer a las personas que me comentan y ¡espero que agreguen esta historia a sus favoritas y que las sigan! Es una pequeña historia que está contada por dos puntos de vista, espero que lean las dos :P. Solo para comentarles que espero que sus fiestas decembrinas (creyentes o no) hayan sido fabulosas y que se le hayan pasado con su familia :) También para invitarlos a leer mi blog. La dirección está en mi perfil. Asimismo a ver la app de FanFiction, que si no la conocen, es muy genial, descargas historias y puedes leerlas sin conexión. Dejen sus review y sus comentarios ¡POR FAVOR!

Dakota Spencer: Gracias amiga, espero que leas esta historia :)