dios!!

siento el retraso!!

me quitaron internet y asta oy no e podido colgar nada U.U

pero escribir si eeh??

ya vereis^^

Capitulo – 3

Demetri estaba que no cabía en su asombro. Ahora parecía que era él que se iba a desmayar.

-¿Me- me amas? -preguntó aún helado.

-Eso he dicho.

-¡Eso es genial! ¡Es fantástico! -estaba que no salía de su alegría.

-Lo más fuerte de todo es que el sentimiento es mutuo. Yo pensaba que no me amabas.

-Pues ya ves. Pero un momento ¿Desde cuando?

-¿Desde cuando qué?

-¿Desde cuando me amas?

-Desde que tengo memoria. Desde siempre.

-Y yo preocupado.

-¿Por qué?

-Me podría haber declarado antes y ahora seríamos una pareja de lo más feliz.

-Anda, ven aquí tontito -enrollé mis brazos en su cuello y me besó dulcemente.

-¿Ya hemos acabado de cazar? -me preguntó cuando se separó de mí.

-Sí -contesté sonriente.

-¿Ya has tenido bastante? -preguntó sorprendido.

-Sí.

-Pues entonces vamos.

Nos pusimos de camino al castillo, no tardamos casi nada. En menos de 10 minutos ya estábamos en la puerta. Saludé a los que estaban en recepción y subimos por el ascensor a la planta donde estaban todas las habitaciones.

-¿Como se lo diremos a mi padre? -pregunté con preocupación. No sabía si mi padre se enfadaría, yo era la niña de sus ojos y ahora con Demetri...

-Muy fácil. Diciéndoselo. Es más, se lo diremos ahora -contestó sacándome de mis pensamientos.

-¡Ahora! Ahora ¿Ahora? -pregunté con tres estados de ánimos diferentes.

-Claro -contestó él intentando contener la risa.

-¿No es un poco precipitado?

-No, que va. Además tu padre ya sabe lo que siento por ti.

-¿Que lo sabe? Bueno al menos me quitas un peso de encima.

Me cogió de la mano y me dirigió a la sala donde se juntaban mi padre y sus hermanos.

Esa sala la tenía tremendamente prohibida. Que yo recuerde nunca había entrado.

Al llegar a la puerta Demetri llamó a la puerta y mi tío Marco le dijo que pasara. Empecé a tener miedo. Estaban los tres sentados en sus majestuosas butacas. Mi padre en el medio, Marco a su derecha y Cayo a su izquierda. Mi padre me miraba con cara de "¿no te dije que no entraras aquí?". Me asusté aún más.

Nos pusimos en medio, con la atenta mirada de mis tíos y mi padre en nosotros.

-Buenas tardes -saludó Marco, el tío que me caía mejor-. ¿A que se debe tu visita?

-Debo informarles de algo importante -dijo muy serio Demetri.

-¿Y que es eso tan importante? -le instó a seguir Cayo.

-Estoy enamorado de Renesmee -lo soltó de golpe, sin tapujos-, y quiero tener una relación estable con ella. No os preocupéis, ella corresponde a mis sentimientos de la misma manera.

Mi padre extendió los brazos para que mis tíos le tocaran, y así lo hicieron. Tuvieron una pequeña conversación privada gracias al don de mi padre. El suyo consistía en leer los pensamientos de cualquier persona que tocase. La única excepción había sido mi madre.

Después de un rato, que se me hizo eterno, separaron su contacto y mi padre se acho hacia delante para decir el veredicto.

-Nos parece... -se quedó pensativo, buscando la palabra-... perfecto.

-¿En serio? -pregunté sin creérmelo.

-Sí. Estamos felices de que estés con alguien de dentro. Si hubiera sido alguien de fuera, hubiera sido más complicado, ¿no crees? -dijo mi padre.

-Es verdad -contesté- Pero... entonces... ¿me permitís estar con él?

-Claro, cariño -dijo mi padre- Sé que si no estuvieras con él serías infeliz. Y eso me pondría triste. Recuerda que yo siempre quiero ver a mi niña alegre y sonriente.

-Vale -dije con una sonrisa-. ¿Puedo darte un abrazo? -le pregunté a mi padre, insegura.

-Claro, mi vida. Uno y todos los que tu quieras -me contestó abriendo los brazos para que fuera a abrazarle.

Fui caminando a paso humano, dubitativa. Cuando llegué a donde él estaba, me senté en su regazo y le abracé como nunca lo había hecho antes. Él me devolvió el abrazo.

Sin saber por qué, empecé a llorar. Pero no era de tristeza, era de alegría, por tener una familia que me quería.

-No llores -dijo mi padre mientras me acariciaba el pelo.

-No puedo evitarlo. Estoy feliz.

Después de un rato de estar abrazándolo bajo la mirada de mis dos tíos y Demetri, me separé y volví junto a Demetri.

-¿Eso es todo? -preguntó Marco con tono amable.

-Sí -contestó Demetri-. Ya nos vamos.

Me cogió de la mano y me llevó a fuera.

-Parece que ha ido bien -comenté.

-Ha ido mejor que bien, nunca he visto a tu padre tan amable. Ha cambiado desde que naciste.

-¿Antes no era así?

-No, era muy diferente.

-¿Y como era?

Se quedó pensativo un buen rato.

-¿Quieres hacer algo en especial? -me preguntó evadiendo mi pregunta. Odiaba que me hicieran eso. Pero esta vez lo dejé pasar, era evidente que no quería hablar de eso.

-Mmm... no se... -me quedé pensando un rato-. ¿Sabes qué? Tengo ganas de comerte a besos -dije después de un rato con una mirada pícara.

-Pues aquí me tienes. Soy todo tuyo.

Me lancé a sus labios y lo besé con pasión y frenesí. Sus besos me encantaban, eran como una especie de droga muy fuerte que hace que una vez la pruebas no puedes parar.

Él me correspondió al beso de la misma manera y sin darnos cuenta íbamos caminando por el pasillo en dirección a mi habitación. Cuando me di cuenta paré de golpe, asustándolo.

-¿Que pasa? -preguntó preocupado.

-No estoy preparada -dije bajando la cabeza.

-¿Para que?

-Para hacer "eso" -dije remarcando la última palabra.

-Lo siento, no quería que entendieras eso -dijo avergonzado.

-No pasa nada. Mmm... ¿Que hora es? Tengo hambre.

-Son .... las 13:30... Tendrías que bajar a comer.

Asentí con la cabeza.

-¿Me acompañas? -le pregunté.

-Claro.

Fuimos a la cocina donde en la mesa ya estaba mi comida servida. Macarrones con tomate y carne picada. Uno de mis platos favoritos.

Me senté y Demetri se sentó delante de mí, en el sitio donde acostumbraba a estar mi padre. Empecé a comer mientras Demetri me miraba.

-¿Te gusta verme comer? -le pregunté cuando hube tragado lo que tenia en la boca.

-Sí. Me gusta ver todo lo que haces.

-¿También te gustaría verme en la ducha?

-Me encantaría verte mojada.

-Pervertido.

-Has sido tu la que me lo ha preguntado.

Pasé de él y seguí comiendo. Estaban riquísimos. Cuando acabé puse el plato en el lavavajillas. Demetri me seguía a todas partes como si fuera mi perro guardián. Salí por la puerta y me dirigí a mi habitación, al lavabo. Entré y fui a la puerta del lavabo. Entré y Demetri conmigo.

-¿Te importa? Voy a hacer mis necesidades.

-Faltaría más señorita.

Y se fue cerrando la puerta.

que tal??

la espera valio la pena??

xDD

os quiero

bss