Capítulo 4: Caras Viejas y Nuevas

El cielo estaba cubierto de nubes grises. Una fría llovizna caía sobre las calles de la "ciudad maldita", como si su regreso no fuera más deprimente. No obstante, mientras Ricardo Tapia deambulaba a través de su moto, notó que la fachada había cambia, en una dirección positiva. Las calles estaban limpias, tanto de basura como de criminales, que ya no se atrevían a aparecer a la vista como en tiempos no tan remotos. El área de los hogares de la clase baja y media se veían mucho más digna en comparación con la zona de guerra que solía ser, las casas parecían salidas de un colorido comic de la Edad de Plata. Tal cambio no solo podía ser posible por la sombra de miedo que Batman diseminó en el mundo criminal, sino también por las acciones de Bruno Díaz: pese a tener fama de parrandeo, era un gran humanitario.

La reflexión del Chico Maravilla se detuvo al recordar que no tenia donde quedarse; todavía no se sentía listo para volver a la Mansión Díaz, primero quería acabar con el asunto de Crazy Quilt y luego tendría tiempo para sentimentalismos. Decidió quedarse en un hotel por un tiempo.

Tras instalarse, compró un diario y lo leyó para ponerse al tanto. Al parecer, se había iniciado una guerra entre los señores del crimen. Varias propiedades de ellos (fábricas, casinos, joyerias) fueron destruidas por supervillanos. Cuando éstos eran capturados, declaraban haber sido contratados por bandas rivales. Pronto la desconfianza y la hostilidad creció en el bajo mundo. En tales circunstancias, tarde o temprano quedarían inocentes entre el fuego cruzado.

Mientras Robin se preguntaba como Bruno se las arreglaba, notó un peculiar patrón en la tipografía de un clasificado. Para el ojo del lector ordinario, solo era el anuncio de una venta de colchones, pero el joven héroe se percato de que había un mensaje oculto. Para ser preciso, avisaba de una subasta secreta de armas que se haría hoy a la medianoche; era un buen lugar para comenzar su investigación. Se recostó sobre la cama, donde cayó en un profundo sueño. Más que un sueño, fue un recuerdo. Un bello recuerdo en realidad, pero que aún así el Chico Maravilla trataba de evitar.


FLASH BLACK (EL RECUERDO DE ROBIN)

El alcalde de la ciudad organizó una fiesta en su casa con el objetivo de recaudar fondos. Si tenemos en cuenta que semana por medio se tenía que comprar una nueva caja fuerte para el Banco Nacional o reconstruir una sección del Asilo Arkham, la intendencia necesitaba ese dinero. Para Bruno, era pura rutina en comparación con su otra vida: comía algunos bocadillos, coqueteaba con las reporteras y al final firmaba un cheque con su nombre. Pero para su pupilo estos eventos eran realmente aburridos. Prefería ser comido por una almeja mutante del Guasón que ir a aquellos eventos sociales.

-Bruno, ¿tenía que venir yo?- le preguntó Ricardo a su mentor-Son solo un montón de gente rica diciendo pavadas.

-Discúlpame chico, no sé que te dijeron pero a los policías no nos pagan tan bien- dijo una voz familiar, era el Comisionado Gordon- Bruno, es bueno verte sobrio por una vez- dijo mientras estrechaba la mano del millonario.

-Lamento decepcionarlo, pero es que todavía no encuentre al barman. ¿Vino usted con su hija hoy?.

-Bárbara vendrá sola. Se quedó practicando gimnasia en la escuela y se le hizo tarde- contestó con orgullo el jefe de policía. Claro, lo que él no sabía es que en realidad se le hizo tarde porque estaba peleando con unos maleantes en su identidad de Batichica- Ya es toda una mujer. Ricardo, déjame decirte que tienes mucha competencia. Muchos chicos ya le echaron un ojo- En ese instante una parvada de criminales con el rabo entre las patas huía de la chica murciélago. Ella miró su reloj y al ver la hora se fue directo a su casa para cambiarse.

-¿Competencia?. Para su información, no estoy interesado en Bárbara. Es casi 2 años mayor que yo y la verdad que me parece una sabelotodo- dijo Ricardo, algo enojado y sonrojado.

-Vamos, se que ustedes se llevan muy bien. Siempre que los veo están muy juntos- dijo Bruno, haciendo que el joven se sonroje aún más.

-¿Qué?... Eh… solo somos amigos y nada más- respondió el Chico Maravilla, completamente nervioso.

-Creó que tienes miedo de perderla como amiga si su relación como novios no funciona- afirmó Gordon- Pero Bárbara no es resentida. Seguirían siendo amigos… siempre y cuando no te mandes una de esas macanas como las de tu mentor.

-Descuida, Gordon. Alfred se encarga de que yo no sea una influencia negativa- en eso los adultos sueltan una carcajada, mientras que Ricardo se quedo pensando en las palabras del comisionado.

Pasó una hora y Ricardo estaba muerto de aburrimiento. Las chicas presentes eran las típicas finolis, huequitas, que gastaban una suma superior a lo recaudado en la fiesta en una semana. Le coqueteaban, pero él sabía que era solo lo hacían por conveniencia: él es el principal heredero de la fortuna Díaz. "Vamos, aparece" pensaba mientras miraba la ventana, en espera de que la Batiseñal emerja del firmamento, para que si pueda irse de ese nido de frivolidad. "Dios, ¿Dónde están esos malditos locos cuando se les necesita?. Justo hoy deciden tomarse el día libre".

Entonces entra al salón una chica pelirroja, quien llevaba puesto un vestido púrpura. Ricardo quedo deslumbrado por su belleza, por lo que tardo unos segundos en darse cuenta que era Bárbara. Nunca la había visto tan femenina, aunque seguía mostrando el carácter fuerte que la representaba. Estaba por hablar con ella cuando una multitud de chetos rubios la rodeó, pidiéndole a la hija del comisionado bailar. Tras un rato, la pelirroja logró sacarse a esos ricachos de encima y se fue al balcón a tomar aire. Ricardo por fin logró acercarse a ella.

-Ah, hola, Ricardo- le saluda Bárbara algo sorprendida.

-Hola. ¿Pasa algo?. Te fuiste algo cansada.

-¿A mi?. Nada, solo mismo que a vos. No aguanto estar con esos falsos. Además, ya me cansé de tener tipos alrededor por hoy. Es una bonita noche, ¿no?- dijo mirando el cielo estrellado. Sus ojos castaños destellaban sobre la luz de la luna.

-Si, la verdad- dijo tímidamente el joven Tapia- Eh, bueno, sabes… habrá una fiesta en la casa de un amigo el sábado… y me preguntaba si quisieras ir.

-Claro, ¿con quién?- le respondió con una sonrisa- Oh, Bárbara, si que eres cruel- pensó para si misma.

-Eh… conmigo.

-¿Contigo?... Um, no sé- dijo fingiendo desinterés- No debería ser tan mala, pero él se ve tan lindo cuando esta nervioso.

-No va ser como esta fiesta. Habrá un DJ y esa banda de jazz que te gusta y además…

-Esta bien, iré contigo. ¿Pero será como una cita?

-¿Qué?. No, no será una cita… a menos que vos quieras que sea.

-Bueno, veré como la pasamos.

Los 2 se quedaron mirando la Luna y las estrellas. Hacía mucho que Ricardo no se sentía tan feliz. Pero era solo un recuerdo, un hecho pasado. Robin se despierta. Es momento de volver al presente.


La noche cayó rápido sobre la ciudad. Un grupo de hombres de apariencia sospechosa recorrían el muelle. Sin darse cuenta eran seguidos por el protagonista del capítulo. Cerca de la hora señalada en el anuncio, los "compradores" entraron en una bodega supuestamente abandonada. Robin subió al techo y se acerco a una ventana, de manera que él pudiera verlos pero ellos no a él. Entre los objetos a subastar había rayos láser, explosivos y armaduras de combate, suficientes como para armar un ejército. En negocios como éstos los supervillanos de segunda obtenían sus extravagantes arsenales, aunque parecía que no había ninguno presente esta vez ya que todos llevaban puesto sobretodo y sombrero. Adentro del edificio se encontraban alrededor de 30 personas, por lo que no era muy inteligente saltar desde la ventana y tratar de cagar a palos a todos. Lo mejor era observar y registrar todo, luego encargarse de ellos cuando salieran.

Aparece entonces el subastador, es un villano que lleva puesto un traje naranja con una serie de capsulas pegadas en el pecho y un pañuelo tapando la boca. Al parecer era el Amo de las Pistas, pero Robin le costaba creer que fuera la misma persona que conoció años atrás. Ese Amo de las Pistas era Arthur Brown, un hombre morbosamente obeso tras una vida de rencor y barras de chocolate, una espiral hacia la locura que empezó tontamente con su derrota en un programa de juegos para niños. Por otra parte, quien dirigia la compraventa estaba en buen estado físico. Además, el tráfico no era su negocio.

-Caballeros, hoy me presento ante ustedes para ofrecerles una gran variedad de artefactos muy útiles para sus actividades clandestinas. Claro esta, tendrán que pagar un razonable precio- se dirigió el Amo de las Pistas a la muchedumbre. Robin reconoció la voz como la del original criminal, por lo que no era otra persona en su lugar- Nuestro primer artículo a subastar es un androide serie ZETA. Cortesía del Proyecto Cadmus, este robot de avanzada es lo último en infiltración y en la eliminación de personas indeseables, incluyendo a cierto orejudo. La oferta empieza en 30.000… 30.000… 35… ¿Alguien dijo 40.000?... 40… 45… 50…

Súbitamente, una explosión se desencadeno atrás del Amo de las Pistas, arrojándolo al piso y destruyendo gran parte del arsenal que pretendía vender. Robin casi se cae del asombro. Del bombazo salió una cortina de gas verdoso que dejó a los criminales en el suelo tosiendo. Cuando el Amo de las Pistas se recupera, ve una figura aparecer entre el humo. Es una joven, que ocultaba su identidad con un traje de cuerpo entero rosada, una capucha del mismo color y debajo de ésta una máscara azul que cubre todo su rostro, salvo sus ojos que, como en otros casos, lucen blancos (N/A: ¿Alguien tiene idea de cómo hacen eso?).

-¿Qué te parecen 60… años en la cárcel?- dice la joven al supervillano, en tono burlón- Tus días de delitos se han acabado.

-Hola, Spoiler- saluda el Amo de las Pistas, dando a entender que ya se conocen- Siempre es un placer verte. La verdad, te estaba esperando.¡¡Zetas, inmovilicen al objetivo!!- con ese grito varios de los clientes se reincorporan y se revelan como androides disfrazados mediante hologramas- ¿Qué mejor que una demostración en vivo del producto?.

Rápidamente Spoiler se vuelve invisible, pero esto parece no servir de nada, pues los androides la encuentran y tratan detenerla. La enmascarada se defiende demostrando ser experta en las artes marciales, pero los robots la superan en número y en fuerza. En ese instante Robin decide ayudar a la desconocida, por lo que salta rompiendo el vidrio y lanza varios discos explosivos sobre los atacantes robóticos, haciendo pedazos a algunos.

-¿Qué?, ¿Robin?- dice Spoiler, sorprendida. Ya que los robots podían detectarla, decidió hacerse visible- ¿Qué haces aquí?.

-Ahora, salvándote de tu propia estupidez, capucha rosada- respondió el petirrojo mientras golpeaba a un androide con su bastón.

-Mira, Chico Maravilla, mi nombre es Spoiler- al mismo tiempo ejecutó una patada voladora que le arrancó la cabeza a un androide- y no soy estúpida. Lo tenía todo planeado.

-Excepto que él tuviera robots. Para suerte tuya, soy un experto en destrozar estas cosas.

Spoiler no dijo nada. Estaban rodeados de enemigos y no podían darse el lujo de pelear entre ellos. El dúo de mascaritas logro responder a la amenaza robótica mediante golpes, patadas y armas arrojadizas. La pelea se inclina a favor de ellos, por lo que el Amo de las Pistas decidió huir. Pero "capucha rosada" no lo iba dejar escapar. Saltó sobre los androides mientras su cuerpo se volvía translúcido hasta desaparecer. El villano corría a través de la niebla verdosa, esquivando a sus "clientes" que se encontraban tirados en el suelo alucinando. En un instante, se voltea, saca algunas cápsulas de su traje y las lanza al parecer al aire. Estas impactan y explotan sobre el cuerpo invisible de Spoiler. Su traje le protege de los estallidos, pero ella queda aturdida y como si no fuera poco, el dispositivo que permite su invisibilidad se rompe, dejándola visible.

-Mi querida Spoiler, te has vuelto predecible- le dijo el Amo de las Pistas mientras le da un golpe en el estómago. Luego la agarra por el cuello con una mano e intento sacarle la máscara con la otra- Por fin sabre la respuesta de la mayor interrogante: ¿Quién es Spoiler?- dice el villano regodeándose de su victoria anticipadamente. Pero la joven reacciona antes de que éste averigüe su identidad y le da una patada en sus joyas. El Amo de las Pistas grita de dolor y la suelta.

-¡¡Maldito, te odio, TE ODIOOO!!- gritaba Spoiler mientras arremetía golpe tras golpe sobre el Amo de las Pistas. Al poco tiempo quedó tirado en el suelo, pero la enmascarada estaba fuera de si, siguió pateándolo en sus partes nobles. Su agresión fue detenida por una sombra atrás suya que la agarró y la distanció del malherido criminal.

-Ya basta, nena- dijo una voz femenina que provenía de la sombra- Creó ya recibió suficiente.

Robin se quedo peleando solo con los robots. Al escuchar unos estallidos, se distrajo y recibió un golpe en la nuca por parte de un brazo mecánico. Se repuso antes de que los robots que quedaron lo atacaran y acabó con todos a bastonazos. No tuvo tiempo de tomar aire cuando estuchó el grito de furia de Spoiler y salió corriendo hacia la neblina de gas verde. Dentro de ella visualiza 2 siluetas, una la reconoce como la chica que recién conoció, la otra era una figura femenina con un atuendo similar al de Batman, esta última le puso los pelos de punta.

-¿Bat… Batichica?- preguntó Robin, nervioso y confundido.

-No, dulzura. Lo siento, ni tengo edad para ser ella- respondió una voz femenina. Al disiparse el gas se reveló que la silueta que confundió al joven héroe era la de una mujer de veinte y pico de años, cubierta con un ajustado traje violeta digno de una diosa guerrera- Mi nombre clave es Cazadora y supongo que ya conociste a esta causante de problemas- señalando a Spoiler, quien se encontraba sentada en el suelo, enojada como una niña castigada. Sin el alboroto de la pelea, Robin se da cuenta que Spoiler debe tener más o menos 12 años, la edad en la que él empezó a luchar contra el crimen. En el suelo se encontraba el Amo de las Pistas, atado y maniatado, al parecer inconsciente.

-Mira, Cazadora, se que debía haberte avisado…- dijo un poco avergonzada Spoiler.

-Pues claro que debiste avisado. Era obvio que la subasta era una trampa, casi te matan y como si fuera poco, le diste a Brown una paliza brutal, sobre todo debajo de la cintura.

-Esta bien, esta bien. Ya lo sé, jodí todo. Pero en primera, no soy tu "sidekick", empecé trabajando sola.

-No tienes que recordarme tu gran comienzo como heroína solitaria. Me es imposible olvidar el aprieto en el que nos metiste al murciélago y a mí. Te dejamos seguir patrullando bajo nuestras condiciones. Todavía eres una niña, eres vulnerable y no sabes como controlar tu temperamento.

-¡¡Deje de ser una niña hace mucho tiempo, cuando me puse esta máscara y empecé a sacar a basuras como él de las calles!!- gritó señalando al villano.

Cazadora solo se quedó mirándola con cara seria. Las sirenas de los coches policíacos se escucharon a la distancia.

-Lo que me faltaba, la policía- dijo Cazadora- Robin, ¿podrías hablar con ellos?. No me llevó tan bien con los azules como tu jefe.

-Eh, bueno…- respondió éste confundido.

-Gracias- interrumpió Cazadora con una sonrisa- Spoiler, nos vamos de aquí. Hablaremos de tus acciones más tarde- y entonces las dos justicieras suben al techo por medio de unas soga/ganchos y salieron por una ventana cercana.

Robin se queda parado tratando de entender lo que pasó. La versión obesa del Acertijo ahora era un atlético mercader de la muerte. Una niña odiaba el crimen tanto o más que Batman. Ésta estaba siendo entrenada por una superheroína más buena que el pan… Ojo, Robin, tienes novia en casa. Sus pensamientos se fueron interrumpidos por una voz familiar.

-Quieto, policía- dijo un oficial de policía.

-¿Detective Bennett?

-¿Robin?. No te reconocí con este humo. Vi a Cazadora y Spoiler salir por el techo. Supongo que todo esto es trabajo suyo.

-En realidad, fue un plan que Spoiler hizo sola. Tuve que meterme para salvarla…

- Y luego ella casi mata al Amo de las Pistas. Esa chica tiene serios problemas.

-¿Quién son esas dos?. No sé nada de ellas.

-Oh, claro. Estabas fuera de la ciudad. Aparecieron nuevos superhéroes en la ciudad, aunque Batman prefiere trabajar sin ellos, de hecho parece que los vigila. Spoiler es la más problemática: robó las armas de algunos villanos y peleaba contra estos de la forma que ves. Por ejemplo, usa la tecnología de invisibilidad de Rumor y una versión "Light" del gas nervioso del Espantapájaros. Estos tipos estarán bien en un par de horas. En fin, se metió con un capo de la mafia y no hubiera salido viva de no ser por Batman y Cazadora. Desde entonces, Cazadora se encargo de adiestrarla, o más bien de controlarla. Lo cierto que a esa tipa también se le pasa la mano de vez en cuando.

-¿Y el Amo de las Pistas?, ¿cómo bajo tanto de peso?.

-La dieta de Bane: un cóctel de drogas que incluye a Veneno. Pero para, chico. No te he visto en poco más de un año, ¿por qué has vuelto aquí?.

-Es un caso de los Titanes. Nada del fin del mundo... espero.

-¿Y el resto del equipo?, ¿dónde están?.

-En Jump City, no era necesario mover todo equipo.

-Ah, ya veo… ¿Batman sabe que haz vuelto?.

-No… creó que todavía no.

-Algo me dice que no solo volviste por un caso. Nadie sabe la razón por la te fuiste, pero la verdad es que Batman no ha sido el mismo. Tu tampoco; he leído sobre tus aventuras: tienes un gran equipo y ustedes salvaron el mundo muchas veces, pero te haz vuelto muy serio, demasiado para alguien de tu edad.

-Si, lo sé. También cometí errores… que casi me cuestan todo.

-A lo sumo te va dar flor de regaño. Tendrán que resolver ese problema suyo algún día o podrían arrepentirse cuando sea muy tarde.

-Pero esto también involucra a otros. Pensaba terminar el caso y luego hablar con él.

-Estas en una ciudad que él vigila todo el tiempo. Ni aunque fueras invisible podrás permanecer indetectable. La chica rosada ya lo trató.

-Bueno, vamos a hablar cuando pueda. De por si ya estaba con mucha presión. Bien, nos vemos Bennett. Ah, por cierto. ¿Cómo han estado el Comisionado Gordon y su hija?.

-Bien, supongo.

Entonces Robin desaparece en la oscuridad de la noche. Tras un tiempo columpiándose entre los edificios, se tomó un descanso en un tejado para reflexionar. Bennett tenía razón. Debía arreglar todo ahora. Pero hablar con Batman no era su único asunto pendiente. Había uno aún más difícil de confrontar para él y más primordial a resolver.

Suela un teléfono en la mesita de luz, al lado de la cama donde duerme una joven. Después de despertarse, ella alcanza el teléfono.

-Hola, ¿quién es?- dice la muchacha através de la bocina.

-Soy yo, Bárbara. Ricardo.

-¡¡¿Ricardo?¡¡

ESTA HISTORIA CONTINUARA…


No terminaba más este capítulo. Por si se preguntan:

El cambió del Amo de las Pistas es para que se pareciera más a la versión original (a la de las historietas) y a la vez con la misma historia que en The Batman. En realidad creó que este personaje nunca consumió la droga Veneno (la que usa Bane para volverse superfuerte).

Como ya dije antes, yo no creé ningún personaje. Si no se acuerdan de alguno de ellos, búsquenlo en el Wikipedia.

"Sidekick" es una palabra que se puede traducir como "compañero" o "compinche". Se refiere a un personaje que ayuda al héroe protagonista del relato. En el caso de los cómics, por lo general es el joven aprendiz de un superhéroes mayor. Robin es el más claro ejemplo.

Espero que hallan disfrutado de la lectura.