EN EL CAPITULO ANTERIOR:
-Deja de seguirme. -Dije.
-Eso mismo digo yo. -Replicó él.
-Eres tan tedioso.
-Y tú tan fastidiosa.
Cuando iba estaba a solo unos pasos de llegar a mi casa lo ví acercarse a la casa de mis nuevos vecinos.
-¿Los conoces? -Pregunté.
-Aquí vivo yo, tonta.
-¿¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!? -Exclamé.
-¿Qué es lo que te pasa? Si eres ruidosa. -Dijo un poco exaltado.
-Yo… yo vivo al lado. -Dije señalando mi casa.
-Genial, tengo como vecina una niña fea, ruidosa y molesta. -Dijo resignado mientras abría la puerta de su casa.
-¡Heey, esas son mis líneas, zorro pervertido!
-Hasta luego, Lunares. -Dijo cerrando la puerta y dejándome hablando sola.
Era el colmo tener que soportarlo también como vecino… ¿No bastaba con que solo fuera mi pareja de clases? Sinceramente ese chico me saca de quicio. ¿Qué pasará ahora con mi vida?
CAPITULO 4
Al día siguiente llegué como buena costumbre llegué tarde al colegio, había pasado la noche pasada pensando en lo bizarra que se veía la situación: Natsume Hyuuga, el chico más popular de toda la Academia desde que lo conozco, ahora es mi pareja en clases y además mi vecino, luego de haber pasado años sin trato alguno, ahora mi vida gira en torno a él ¿qué rayos está pasando?
Ya habían pasado varias horas, y sí, Hyuuga volvió a asistir a clases. En todo el tiempo que había pasado no entablamos ningún tipo de conversación y ya me había acostumbrado a eso… el tipo de era de muchas palabras y siempre respondía con monosílabos. Nos encontrábamos en la última clase de la mañana que era matemática, no le presté mucha atención al profesor, la verdad es que la materia me aburría y no la entendía. Luego de un rato sonó el timbre del salón que me sacó de mis pensamientos mientras pensaba sobre la inmortalidad del cangrejo. Abrí mi bolso para sacar mi almuerzo y… no estaba… ¡había olvidado tomar el maldito almuerzo en la mesa del comedor! Revisé mi billetera para aunque sea comprar un pan y jugo en la cafetería de la escuela y…
-¡MALDICIÓN! -Grité en medio del salón. Gracias al cielo ya quedaban pocas personas porque estaba muerta de la vergüenza por haberme alterado así.
-Ahora que te pasa… -Dijo un Natsume adormilado asomando un ojo a través de un manga que tenía encima de su cara.
-N… nada es solo que olvidé mi dinero en casa. -Dije un poco cabreada por todo lo que estaba pasando. Ni siquiera puedo ir por Hotaru para que me regale un poco de su almuerzo, seguro estaría dentro de su laboratorio secreto y la única forma de entrar a la fuerza es pagando, y como verán, en ese momento carecía de recursos financieros. Genial.
-¿Qué sucede Mikan-chan? -Pregunta aquel rubio que viene acercándose a nuestros asientos.
-Oh, Ruka-pyon, no, es solo que dejé mi almuerzo en casa y se me olvidó traer mi dinero jejeje… -Dije rascando mi cabeza avergonzada.
-Vaya, que pena… entonces, t… ¿Te gustaría comer de la mía? Traje mucha y yo pues, yo… -Decía ruborizado bajando su rostro al suelo.
-¿En serio le darías de comer a este pobre ser indefenso? -Dije con ojos brillantes.
-Querrás decir "ser despistado e idiota" -Decía un azabache a mi lado.
-Tú cállate. -Dije con una vena estilo anime en mi cabeza.
-Eh, bueno si tú estás de acuerdo… -Seguía diciendo el rubio.
-¡Por supuesto, vayamos! -Dije tomando mi bolso y sonriendo hacia él. Al llegar casi a la puerta de salida del salón pude ver por un rabillo del ojo como Hyuuga se nos quedaba mirando a los dos. Tiene serios problemas el tipo.
Nos fuimos hasta la terraza de la Academia y nos sentamos en el piso a comer. Había mucha gente a nuestro alrededor también almorzando, muchos nos observaban incrédulos, y no los culpaba, Ruka Nogi no era el tipo de chico que andaba junto a una chica, y menos con alguien como yo que no llama la atención ni a su sombra.
-Se siente raro. -Dijo de repente mientras comía.
-¿Qué cosa? -Pregunté.
-Es la primera vez desde que estoy en el colegio que almuerzo con una chica. -Decía un poco avergonzado.
-¿En… en serio? Yo… es la primera vez que trato a un chico tan popular. -Dije un poco sonrojada.
-Ser popular no es algo que quiera ser, las chicas están locas y me autoproclamaron uno de los chicos más populares del colegio junto a Natsume. -Decía un poco molesto.
-Lo sé… es por tu personalidad tan agradable que eres tan conocido por todos. -Dije sonriendo.
-¿T… tú crees? Pero no soy el único chico que es así en esta Academia.
-Tu físico también vale. -Sonreí. -Aunque no se que le ven a Natsume. -Dije haciendo pucheros.
-Ya te lo dije, él es…
-Sí, amigable, se preocupa por todos, blablabla... -Dije siguiéndole la corriente.
-Cuando lo conozcas bien te darás cuenta de que tengo razón.
-Créeme, no tengo intenciones de querer conocerlo a fondo. -Dije metiéndome un bocado de comida.
-¿Sabes? Eres la primera chica que no tiene intenciones amorosas hacia ninguno de los dos. Eso, me agrada. -Decía sonriendo con un pequeño rubor.
-Jeje, la verdad es que también me agrada haberte conocido, se me da muy mal tratar a la gente, por eso estoy feliz de que seamos amigos. -Sonreía y lo miraba fijamente. Pude notar que se sonrojo más por mi comentario, eso ya era costumbre de él, ¿verdad?
Luego de haber almorzado regresamos a clases, Hyuuga se escapó nuevamente de clases ya que venía su querido profesor Narumi, así que pasé las últimas horas de clase sola en mi asiento, de alguna forma me sentía aliviada por no tener que enfrentar ese ambiente tenso e incómodo que se sentía al estar al lado de Hyuuga.
Al cabo de unas horas, ya iba camino a mi casa, no vi rastros de mi querido (sarcasmo) vecino por el camino, me imagino que se fue temprano. Entré a mi casa y me dirigí a la cocina para percatarme de que mi madre estaba… ¿decorando un pastel? ¿quién estaba cumpliendo años?
-Hola Má. -Dije saludándola con la mano.
-Hola Miki. -Dijo parando de decorar el pastel para observarme y seguir con lo suyo.
-¿Qué celebramos? -Pregunté.
-Preparo este delicioso pastel de fresas con chocolate para darles la bienvenida a los vecinos. -Sonrió entusiasta.
-¿¡Qué?! ¿p… pero que dices?
-Si quieres ve a ducharte y a arreglarte que en unas horas iremos a su casa, yo me arreglaré cuando termine aquí. -Seguía diciendo sin notar mi cara de sorpresa y angustia.
Me resigné a ir a mi habitación para prepararme mentalmente mientras me duchaba, no tenía gracia ir a la casa del único chico con el que me llevo mal en el colegio, por suerte creo que mi madre se encargaría con eso de las charlas y bienvenidas de corazón con su familia, yo solo iba a ser un una masa que ocupara espacio en uno de sus muebles mientras charlaban. Me bañé y me vestí y me coloqué un short corto de color negro, una sudadera manga larga con capucha de color gris, unas vans negras y me amarré el pelo en forma de cola de caballo, la cosa no era algo formal, además, solo sería un momento y luego nos iríamos a casa, seguramente mi madre si iría más decente que yo.
Pasó una hora y mi madre ya estaba lista, como lo pensé, se puso un vestido casual color melocotón y unas sandalias sencillas de color marrón claro, sin duda era una mujer coqueta y bueno… un poco delicada en sus momentos, todo lo contrario a mí.
-¿Estás lista? -Me preguntó.
-Eso creo. -Dije.
-¡Entonces vayamos! -Dijo entusiasta.
Tomó el pastel, lo colocó en una caja decorada y fuimos hasta la puerta de entrada de los vecinos, respiré profundo y toqué el timbre, en unos segundos la puerta se abrió y pude ver a una hermosa mujer de cabello largo y negro, de piel tan blanca como la nieve y esos ojos rojos tan familiares, supongo que es la madre del antipático de Hyuuga Natsume.
-Hola, ¿Qué desean? -Dijo amablemente aquella elegante mujer.
-¡Hola! Somos sus vecinas, mi nombre es Yuka Yukihara y ella es mi hija Mikan Sakura. -Respondía mi madre con una sonrisa de oreja a oreja.
-Mucho gusto, señora. -Incliné mi cabeza como muestra de respeto.
-Un placer conocerlas, mi nombre es Kaoru Hyuuga. -Decía sonriente.
-El placer es nuestro -Replicó mi madre. -Hemos traído un delicioso pastel como muestra de bienvenida. -Dijo emocionada.
-¡Oh! ¡Qué amables! Bueno, pasen para charlar un poco y probar ese rico pastel. -Dijo la señora dándonos paso hacia adentro.
Era una casa muy linda y acogedora, jamás había entrado durante la estadía de mis anteriores vecinos, se nota que se han esmerado decorándola a pesar de que solo hace 2 días llegaron.
-Disculpen el desorden, aún estamos acomodando las cosas jeje. -Decía Kaoru-san avergonzada.
-No te preocupes, estamos bien así. -Dijo mi madre.
-Siéntense aquí. Prepararé un poco de té. -Dijo yéndose a la cocina.
Era una mujer muy educada, aunque su personalidad me recordaba un poco a mi madre, tal vez lleguen a llevarse bien, pero si Hyuuga tiene una madre tan atenta, ¿por qué él es así? ¿Y qué rayos hago pensando en él?
Luego de un rato Kaoru-san apareció con una tetera y tres tazas en una bandeja y las colocó en la mesa que estaba enfrente de los sillones donde nos encontrábamos sentadas mi madre y yo.
-Llamaré a mis hijos para que los conozcan. -Dijo la mujer guiñando un ojo.
¿Conocer? Bueno, conocía suficiente a su hijo como para estar lo suficientemente incómoda hasta el punto de querer escapar de esta casa… solo queda esperar que él llegue para que comience la tortura.
Holaa(*^*)/ lo sé, lo sé, tardé en actualizar, y tal vez este es un capítulo poco... emocionante.-. por eso estaba pensando en hacer un PDV de Natsume para el próximo capítulo, y así podremos leer la mente de nuetro minino favorito*^* (trataré de hacer todo lo posible para seguir su personalidad) ¿Qué dicen? :D
Sugerencias, críticas, opiniones... Bienvenidas sean+-+
P.D: trataré de actualizar el próximo cap esta semana :D
Sayonara:*
