He hecho algo muy malo.

Disclaimer: Los personajes no son míos, si lo fueran, Bella hubiera conseguido sus sucios propósitos con Edward sin tanto problema jajaja.

Capítulo 4: Punto final.

BPOV

El sonido de mi despertador me avisó que era hora de levantarme; caminé hacia el baño para ducharme y arreglarme, parecía como si estuviera haciendo una caminata hacia el matadero. La imagen que el espejo me devolvía no se parecía en nada a la chica que era hasta hace 4 días, ésta estaba muerta, no tenia alma, estaba vacía por dentro y su exterior no tenia mejor aspecto.

Intenté maquillarme para disimular mi cara de destrucción, pero luego de varios minutos lo tomé como un intento fallido, mi mirara apagada no me ayudaba en lo absoluto. Dejé mi cabello suelto, intentando ocultar la mayor parte de mi cara y salí temblorosa hacia lo que mas temía.

No sabía cómo iba a reaccionar cuando lo viera en clases otra vez. Estaba segura él me vería con cara de desprecio y de asco. Tal vez de esa manera, la mas humillante que existiera para mi, él se daría cuenta de la clase de persona que yo era, y que no debería estar a mi lado.

Llegué un poco temprano, dentro del salón habían pocas personas todavía. Dios! Que debía hacer ahora? Miré a todos lados. Uf! El todavía no había llegado. Así que inconscientemente me dirigí hacia los asientos que ocupábamos siempre y me senté expectante. Que iba a hacer él cuando me viera allí? Me gritaría frente a todos? Me diría que no quería verme mas? No asistiría a la clase? Esa última posibilidad me alarmó más que las demás, pues aún con todo el desprecio que llegara a sentir por mí, podría conformarme con verlo, aunque no pudiera hablarle, ni tocarlo, ni besarlo…

Lentamente, los demás alumnos comenzaron a llenar el salón, ni un rastro de él todavía. Así que eso era lo que sucedería? Iba a faltar a clases por no tener que encontrarse conmigo? Eso agregaba una nueva razón para sentirme como la peor alimaña de la naturaleza.

Unos minutos antes de la hora de inicio, Edward apareció por la puerta, mi mirada se iluminó de repente, pero de la misma instantánea manera en que lo hizo se ensombreció al darme cuenta de su aspecto, tenía ojeras y los ojos algo hinchados, su cabello lucía un poco mas alborotado que de costumbre. Caminaba de una manera un poco extraña, como si algo le molestara en la pierna, era un movimiento tan imperceptible que ninguna persona podría darse cuenta, ninguna persona, a excepción de mí.

Por una fracción de segundo miró en mi dirección, pero con el mismo semblante serio se dirigió hacia uno de los asientos en la primera línea. Tuve que utilizar todas mis fuerzas para no ponerme a llorar en ese mismo instante. Estúpida! Que esperabas? Que llegara a sentarte a tu lado como si nada?

De ahora en adelante así sería, no podía a aspirar a otra cosa que a su desprecio, o peor aún, a su indiferencia y tendría que resignarme.

Algunos de los alumnos voltearon a ver hacia mí dirección cuando él terminó de ocupar su lugar, escuché unos cuchicheos, seguramente les parecía extraño vernos separados; vi la sonrisa maliciosa de algunas de las chicas y sentí un terrible sentimiento de rabia, de celos, pero no podía más que morderme la lengua de ahora en adelante.

A decir verdad no tenía la mas remota idea de lo que dijo nuestro profesor durante la clase, vagamente recuerdo que habló acerca de una prueba que hicieron ayer, me la había perdido, pero extrañamente eso no se importaba en ese momento.

Edward no alzó la vista en ningún momento, simplemente miraba al piso y de vez en cuando escribía en su libreta. Pese a su aspecto se veía tan hermoso, nunca pude comprender como fue a fijarse en mí y como todo había comenzado entre nosotros. Antes de convertirnos en pareja me había visto atrapada entre la atracción incontrolable que sentía hacia él y el compromiso moral que me hacía seguir con Jacob. Sacudí mi cabeza para apartar esos pensamientos.

Maldito, Jacob! En que lío me había metido, yo sabía que mas que su culpa era la mía, si yo no me hubiera dejado llevar, no estaría aquí muriéndome sin poder estar cerca de mi amor. Pero vamos! Nunca creí que fuera capaz de utilizarme para vengarse de nosotros.

Cuando la hora terminó, Edward se levantó y salió del salón rápidamente, ni siquiera volteó a verme. Ahogué un suspiro desconsolador, tomé mis cosas lentamente y salí de allí. La siguiente hora estaba vacante, así que me dirigí a la biblioteca, hacía mucho que no caminaba sola por el campus, me sentía tan fuera de lugar.

Ángela me interceptó en el camino.

-Como estuvo?- me preguntó

-Ni siquiera volteó a verme-le dije con dolor.

-Ay, amiga, lo lamento tanto…

-No. Me lo merezco, Ángela, todo lo que pase a partir de ahora me lo merezco…

-No digas eso, Bella, un error lo comete cualquiera.

No quise decir nada, tenía unas ganas inmensas de echarme a llorar en sus brazos. Ella acariciaba mi cabello mientras seguíamos caminando.

-Te veré luego, Bella. Me prometes estar tranquila?

-Haré lo que pueda.- le sonreí sin alegría.

Seguí caminando lentamente, no tenía prisa en llegar. Me estaba preguntando como se la estaba pasando Edward. Seguramente estaba tan decepcionado de mí, que me dolía el alma de solo pensarlo. Dios! Ojala no se imaginara la escena de esa noche, no, no, no, eso no podía ni pensarlo! Maldición! Por qué no me caía un rayo ahora mismo?

De repente caí en la cuenta de que yo no había podido explicar cómo sucedieron las cosas. El no sabía que yo había ido sola al bar, que me había emborrachado con Jacob y que sin pensarlo, me había ido a la cama con él, tampoco sabía que yo ni siquiera me acordaba de eso. Edward pensó que yo había pasado el fin de semana con "el otro".

Pero a este punto valía la pena aclarar el asunto? Definitivamente el me odiaba de todas maneras y después de todo, seguramente no querría ni que le dirigiera el saludo. Tal vez algún día podría llegar a explicarle y así no me odiaría tanto.

El tiempo pasó cruelmente lento, la otra clase que compartía con Edward pasó de la misma manera, el se sentó casi en el otro extremo del salón, sin mirarme ni una sola vez. Luego se marchó rápidamente.

Felicidades, Bella, había conseguido hasta que se cambiara de asiento. Yo era una plaga, alguien que hacía daño a los que la rodean.

Regresé a mi apartamento y allí pude desmoronarme como tuve ganas de hacerlo durante todo el día. Mi llanto no iba a ser suficiente para limpiar mi falta, así que no lo contuve, hasta que Ángela regresó con su novio Ben; me refugié en mi habitación, no quería arruinarles el día a ellos también.

La semana pasó de la misma manera, salvo que en esas dos clases con él, me sentí en el asiento mas apartado, si él quería podía ocupar los sitios que usábamos antes, sin embargo no lo hizo, siguió sentándose en la fila de enfrente.

El día viernes fue terrible, Tanya su ex novia se sentó a su lado durante la clase. Tenía ganas de arrancarle la cabeza, tuve que agarrar fuertemente mi asiento para calmar el impulso de tomarla por su insoportablemente rubio cabello para quitarla de su lado. Pero por primera vez en la semana lo vi sonreír y eso fue incluso mas doloroso, pues su sonrisa no era para mi, sino para ella.

Aunque tendría que agradecerle a Tanya por eso, pero mi naturaleza femenina me impedían tal cosa. Así que volví a ser la observadora pasiva que fui durante la semana. Podría jurar que el volteó a verme por unos segundos antes de retirarse, pero no lo sé, pues mi vista estaba fija en el piso.

El fin de semana no fue menos miserable, aunque traté de distraerme limpiando mi habitación, lavando mi ropa y estudiando, no podía dejar de lamentarme sobre lo patética que era mi vida ahora. En lo asquerosamente sucia que me sentía, en lo estúpida que me consideraba.

Ángela me invitó a acompañarla a ella y a Ben al bar para que me divagara un poco, pero me negué rotundamente. La última vez que había ido al bar había arruinado mi vida. Gracias, pero no gracias.

En la noche me puse mi pijama muy temprano, preparé un cuenco inmenso de palomitas de maíz y me acomodé en el sofá lista para ver cualquier estupidez en la nefasta programación de los sábados.

No lo soporté mucho, así que opté por apagar la televisión y escuchar la música que tenia grabada en mi ipod, gran error, pues la mayoría de canciones las había guardado Edward, esperando que me gustaran, así que eso me hizo sentir todavía mas miserable.

Que estará haciendo ahora?

Estará en la terraza?

Habrá salido con Emmett o con otro amigo?

Habrá salido con… otra chica?

Arg!!!

Dios! Cuanto tiempo tendría que aguantar esta tortura? Era plenamente consciente que no podía volver a estar con él, aún aunque yo lo quisiera no podría, no era suficientemente buena para él, para permanecer a su lado. Así que mi única opción era aguantar lo que yo misma me había buscado.

No supe a que hora me quede dormida, hasta que sentí la puerta cerrarse, Ángela acababa de llegar. Supuse que era algo tarde, me desperecé aún sentada en el sillón, me levante para dejar el cuenco de palomitas en la cocina.

-Como te fue? Se divirtieron?

-Si, mucho- me dijo dudosa.

-Me alegro.

Ella jugaba un poco nerviosa con sus llaves. Pero no me dijo nada.

-Ay, Bella! Yo no puedo mentirte. Ben me dijo que mejor no te mencionara nada, pero tu sabes que yo no puedo guardarte un secreto, yo se que no es buena idea que lo haga pero si no lo hago no voy a sentirme bien y pasaré toda la vida pensando en que debí haberlo hecho y que no lo hice porque…

-Ang! Ang! Ang! Para un poco… De que diablos estas hablando?- Tuve que interrumpirla porque no paraba de hablar y no entendía ni una sola palabra.

-Es que… bueno… tu sabes que fuimos al bar de Joe y…

-Y eso que?

-Vi a Edward…

Estoy segura que palidecí cuando la escuché mencionar su nombre.

-Ah, si? Buueeno… que bueno que él salga a divertirse. Digo, supongo que ha superado el asunto.- Tuve que utilizar todas mis fuerzas para que mis ojos no se aguaran.

-Y con quien estaba?- dije tratando de parecer indiferente mientras caminaba hacia la cocina. Pero ella no me contestó, por un momento creí que no había escuchado mi pregunta, pero ella estaba muy cerca, su vista hacia la ventana.

-Ángela?

-Si?

-Con quien estaba?

-El estaba… bueno… cuando lo vi estaba junto a Tanya en la barra… Ay, Bella! Lo siento tanto, no debí habértelo contado…

-No, esta bien. No te preocupes… Ahora me voy a la cama, estoy muy cansada. Que pases buena noche.

Casi corrí a mi habitación, cerré la puerta tras de mi y me apoyé en ella, mi respiración estaba agitada y sin poder evitarlo comencé a llorar mientras me deslizaba por la puerta para quedar sentada en el piso abrazando mis piernas y enterrando mi cara entre mis rodillas. Tuve que taparme la boca con mi mano para que Ángela no escuchara mis sollozos, seguramente ella ya se sentía suficientemente mal por haberlo contado como que también tuviera que ver que me desmoronaba ante eso.

No se cuanto tiempo permanecí en la misma posición. Pude levantarme y dirigirme tambaleando hacia mi cama, abracé mi almohada con todas mis fuerzas, mientras mis lágrimas humedecían las sábanas. Y en ese estado contemplé el sol asomarse por mi ventana.

Caí rendida por el llanto, pero no fui capaz de dormir mas de 2 horas. Así que luego de dar muchas vueltas en la cama, me levanté de golpe, me puse ropa deportiva y salí a la calle a correr, de alguna manera tenia que botar todo el estrés que venía acumulando hace mas de una semana.

Mientras corría me convencí a mi misma que no debía derramar una sola lágrima mas, que había llorado por mi, por Edward y por nuestra relación demasiado llanto. Ahora debía poner punto final a este tormentoso capítulo de mi vida; algún día, si él me lo permitía podríamos intentar ser amigos nuevamente. Pero antes debía reconciliarme conmigo misma, aceptar que lo que hice no podía borrarlo de mi pasado, que debía aceptarlo como sucedió y sobre todo aprender de toda esta amarga experiencia. Que si algún día volvía a entablar una relación con alguien tendría que poner todo de mi parte para nunca mas ocurriera algo parecido.

Me iba a costar mucho y no iba a suceder de la noche a la mañana, pero, por mi salud mental y emocional, debía dar vuelta a la página y sobre todo aceptar que Edward ya no era mío, que nunca más lo sería y que él podía rehacer su vida con alguien mas, aunque eso me carcomiera por dentro.

Lloré las últimas lágrimas mientras corría de regreso a mi apartamento. De alguna manera me sentía libre, pero vacía. De ahora en adelante no iba a agachar la cabeza, aunque, estaba segura, no iba a ser capaz de verlo a los ojos si debía mostrar un poco mas serenidad delante de todos. Iba a olvidar todo esto, tenía que hacerlo. A él siempre lo iba a mantener en mi corazón como lo mas hermoso que me había sucedido, como él ángel que encontré un día y que sin ninguna explicación lógica me regaló su amor incondicionalmente, como el hombre perfecto de quien yo me había enamorado irrevocablemente.

Pasé el resto del día tratando de no pensar en el asunto. Al día siguiente iba a poder poner a prueba mi resolución, en cuanto lo viera cruzar la puerta en clases, sabría si sería capaz de cumplir todo lo que me había trazado.

***

Fracasé irremediablemente en el primer día de mi plan. En cuanto vi su cabellera cobriza asomar, me encogí en mi asiento clavando mi vista al suelo y jugando nerviosamente con mi lápiz. No se que hizo él pues jamás volteé en su dirección. De reojo pude ver una cabellera rubia muy cerca, supuse que sería Tanya, esa maldita resbalosa seguramente estaba desesperada intentando ocupar el lugar que un día tuvo, el lugar que un día me perteneció a MI. Regresaría Edward con ella?

Luego de la clase, como costumbre recién adquirida la semana pasada, me dirigí lentamente hacia la biblioteca, allí permanecí hasta que tuve que ir a mis siguientes clases.

Ángela se reunió conmigo en la cafetería. Me comentó que el día de hoy me notaba un poco mas animada, eso me alegró, pues dejé de considerar mi resolución un rotundo fracaso.

Salí de la cafetería cuando esta se encontraba casi vacía. Al llegar a la puerta me quedé petrificada, no podía creer lo que estaba viendo, palidecí al recordar todo lo que había tenido que pasar, el dolor de tener que confesar mi falta a la persona mas importante de mi vida.

Pero en que estaba pensando? Que hacia aquí? Caminé totalmente furiosa hacia Jacob para darle un pequeño empujón mientras lo miraba con ojos de odio.

-Estas loco? Pero que demonios haces aquí?

-Preciosa! Como estas?

-Jacob, por favor, vete!

-Vaya! Venía a buscarte para saludarte y mira como me recibes! No vas a darme un beso siquiera?

-Que? Has perdido la cabeza? Jacob, por favor, vete. Como vienes acá así tan fresco?- le dije casi en un susurro.

-Disculpa, pero yo también soy estudiante de esta universidad, puedo circular por donde se me de la gana.

-Si claro! Pero esta no es tu facultad. Ahora, vete, Jacob, te lo suplico!

Alargó su mano para tocar mi cara pero yo retrocedí

-Aquel día no estabas tan arisca- me dijo con una sonrisa maliciosa.

-Jacob, por lo que mas quieras, ya vete. No te parece suficiente lo que ha pasado? Lo que hice por tu culpa?

-Yo no te llevé a ese bar, Bella. Si mal no recuerdo, te peleaste con él y estabas muy enojada, yo solo te ayudé a olvidar el problema y relajarte, no te obligué a nada. Mira que eres una malagradecida…

-Jacob, por favor…- estaba a punto de llorar para convencerlo de que se fuera.

-De que tienes miedo, Bella? que el troglodita de tu noviecito me golpee? Pfff…

-Solo vete, por favor…

-Se lo dijiste? Le confesaste que dormiste conmigo?

-No! Como se te ocurre?

El me tomó por los hombros con fuerza mientras me zarandeaba.

-Vamos a buscarlo y se lo contamos entre los dos! Déjame disfrutar viendo la cara que pone. Para que sepa lo que se siente que te arrebaten a tu novia!

-Yo ya no era tu novia, entiéndelo de una vez. No estuve con él hasta que no termine contigo, te lo he repetido muchas veces!

-Díselo, Bella! Hazlo pasar por lo que yo pasé.

De repente y sin saber de donde, un puño voló cerca de mi cara para ir a estrellarse contra la mandíbula de Jacob, este se tambaleó antes de caer de espaldas contra el suelo. Inmediatamente Edward se abalanzó sobre él para seguir golpeándolo.

-Como te atreviste perro?- le gritaba Edward mientras lo golpeaba.

Jake reaccionó devolviéndole el golpe. Yo comencé a gritarles que se detuviera, pero era en vano, ellos seguían forcejeando.

Unos brazos musculosos separaron a Edward de su oponente, mientras otros brazos hacían lo mismo con Jacob.

-Eres un maldito hijo de puta!- Edward estaba fuera de si, se revolvía contra los brazos de Emmett, pero este no aflojaba su agarre. Mientras Sam el mejor amigo de Jacob, lo sostenía a él de la misma forma. Ambos estaban sangrando del labio inferior.

-Es mi mujer, maldita sea!!- Edward seguía gritando.

-Ya no es SOLO tu mujer.- le dijo Jacob con sorna.

-Eres un malnacido!

-Ahora sabes lo que se siente. Es duro no? Pero no puedes culparme, es hermosa, sin mencionar que es excelente en la cama…

Edward hizo otro intento para soltarse de Emmett impulsado por una nueva oleada de ira, sus ojos echaban chispas. Podía ver la furia fluir por todo su cuerpo.

-Suéltame, Emmett. Quiero acabar con este perro!

-Edward, ya! Tranquilízate, no vale la pena.

Jacob soltó una carcajada, mientras se liberaba de Sam. Su mirara iba de la cara furiosa de Edward a mi cara asustada, yo estaba en pánico, había presenciado la escena sin poder hacer nada.

-Nos vemos, Bella. Ya lo sabes, cuando necesites un hombre de verdad, llámame, estaré a la orden.

Y se alejó con una prepotencia ofensiva, luego de arrojarme un beso de manera descarada.

Edward se sacudió una vez mas y por primera vez en una semana volteó a verme.

-Estas bien?- me preguntó con tono agresivo.

No pude decir palabra, me limité a asentir.

-Así que Jacob Black, eh? Por qué no me lo dijiste?

-Para evitar precisamente lo que acaba de pasar- le dije con dificultad.

Su semblante era inescrutable, todavía respiraba pesadamente y su mirada era tan fría que por un momento hizo que me encogiera.

-Pues felicidades! Al menos me hubieras confesado que querías seguir revolcándote c…

No lo dejé terminar lo que estaba tratando de decir. Mi mano viajó instantánea e involuntariamente hacia su mejilla, le pegué con tanta fuerza y rabia, que mis cuatro dedos quedaron marcados al rojo vivo sobre su piel clara.

Si, yo me merecía su desprecio, pero no iba a permitir que me tratara como una cualquiera. Cometí un error y lo estaba pagando con creces.

El cerró los ojos, todavía estaba lleno de ira, se inclinó para recoger sus cosas del suelo, me dio la espalda y comenzó a alejarse del lugar sin decir una palabra más. Me quedé observándolo mientras se iba, y de pronto la realidad de lo sucedido me golpeó, comencé a llorar mientras me cubría el rostro con las manos. Sentí una mano apoyarse en mi hombro.

-Bella, cálmate. Ven vamos adentro para que tomes algo. Estas temblando.

Era la voz de Emmett, no me había percatado que él había permanecido allí silencioso luego de la pelea. Me dejé guiar por él, no fui capaz de levantar la vista. Me sentía tan mal. Como fue que llegamos a este punto? Como diablos se convirtió todo en una mierda!

Pero de pronto me di cuenta de algo en lo que no había tenido tiempo de pensar hasta ahora: como demonios se había enterado Edward? Nadie lo sabía… bueno, hasta ahora, pues seguramente los pocos curiosos que observaron todo ya estarían haciendo juicios y chismoseando sobre lo que vieron.

Genial! Que tan bajo podía llegar a caer? Mi reputación serviría ahora para barrer el piso de todos los edificios.

Jacob era un maldito idiota!

Ayyy!! Muchas gracias por agregar la historia a sus alertas y a sus historias favoritas. Me encanta, me encanta, me encanta que les guste :o)

Vean que lindo Edward que a pesar de tooooodoo, todavía le preocupa por Bella. Lo amo!

Dejenme saber si les gusta.

Espero no demorar mucho para subir el siguiente cap.