Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, aunque la historia si.
Lo que está escrito "entre comillas" con los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
La história está escrita en tercera persona.
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CAPÍTULO 4. DE BORRACHERA.
Jacob llevaba ya seis meses trabajando en la empresa de Renesmee y se había dado cuenta de que aun no había conocido a su socio. Todas sus compañeras suspiraban por él, así que había deducido que sería un hombre atractivo, aunque el dinero que tenía también sumaba puntos a que tubiera tantas admiradoras.
- Jacob, te necesito. - dijo Renesmee, asomando la cabeza en su despacho. - Es urgente.
Jacob se puso en pie y fue al despacho de su jefa. Tenía la mesa llena de papeles de colores y muestrarios de telas. Renesmee daba vueltas por el despacho. Parecía abatida.
- ¿Se encuentra bien, señorita Cullen?
- No. Es que no sé qué hacer con todo esto. - exclamó, recogiéndose el pelo en un moño alto. Jacob se dio cuenta de que nunca había visto a Renesmee con el pelo suelto. - ¿Qué hago?
- No se... Cuénteme para qué es todo eso.
- Quiero cambiar la decoración de mi despacho y no sé qué elegir.
Jacob sonrió sin poder evitarlo. Renesmee le vio y se puso toda seria, con las manos en las caderas, poniendo los brazos en jarras.
- ¿Te ríes de mí?
- No. Claro que no. - dijo al verse descubierto.
- Te estás tocando la oreja.
- No me he reído, solo he sonreído. - murmuró.
Renesmee continuó mirándole hasta que estalló en carcajadas. Jacob se sorprendió al verla reír de esa manera. Era la última reacción que hubiera esperado.
"Que guapa está cuando se ríe."
- Perdona. Verás. Es que este despacho lo decoró mi ex como regalo y ahora que ya no está en mi vida, quiero cambiarlo todo. No quiero que nada me recuerde a él. - dijo, dejándose caer en la silla. - No quiero nada suyo en mi despacho. Ni siquiera la silla en la que estoy sentada. Y mira que me fastidia, por que es súper cómoda.
- ¿Quiere la mía? - dijo Jacob sin pensarlo.
- ¿Como?
- Es decir... A mi no me importa. Y también es muy cómoda.
- Lo sé, antes ese era mi despacho. - suspiró, mirando a Jacob. - ¿Me tienes miedo?
- ¿Qué? No. ¿Por qué dice eso?
- Es que siempre estás muy tenso. - Jacob no dijo nada. No quería reconocer cuanto le afectaba lo que la gente dijera y pensara de él. - Me da la sensación de que debes de ser un chico divertido. - dijo Renesmee, intentar no mirar esos ojos castaños que tanto le gustaban. - Mañana es la cena de la empresa. Puedes traer a tu novia.
- ¿A mi quien? - exclamó, sorprendido.
- A la chica del bar. La que me abordó el día que nos conocimos.
- Alice? Ella no es mi novia. Es mi mejor amiga.
- Vaya. - dijo, intentando disimular cuanto le agradaba conocer esa noticia. - Bueno. Pues ven con ella si te apetece.
- Si, claro. - dijo, sonriendo. Con Alice a su lado, todo sería mucho más fácil. - Seguro que acepta al instante. Le encantan las fiestas.
- Genial.
Renesmee se puso en pie y miró su antiguo despacho. Le encantaba. Ella nunca se hubiera cambiado de despacho, pero James le dijo que era demasiado pequeño para alguien de su posición y aceptó cambiar de despacho cuando este se lo arregló y decoró.
- ¿Quiere que cambiemos? - dijo Jacob sin pensarlo mucho, pero vio a su jefa nostálgica y se dio cuenta de que le gustaba más el despacho que él ocupaba actualmente.
- ¿Como dices?
- La veo muy nostálgica. - dijo, situándose a su lado. - Creo que usted nunca quiso cambiar de despacho.
- Tienes razón.
- Entonces podríamos cambiar.
- ¿Sabes que tú despacho sería más grande que el mío?
Jacob se dio cuenta de que su jefa tenía razón y agachó la cabeza, avergonzado. Nunca quiso creerse superior que Renesmee.
- ¿Por qué agachas la cabeza? - dijo Renesmee, sorprendida. Se daba cuenta de cuan inseguro era Jacob, que no respondió. - Agradezco mucho tu gesto, Jacob. - colocó su mano sobre el hombro de Jacob, que levantó la vista lentamente. - Debemos irnos. Rosalie nos espera.
- ¿A los dos?
- Eres mi ayudante. Te necesito a mi lado en las pruevas de esta tarde.
Renesmee cogió a Jacob del brazo y bajaron juntos las escaleras hacia recepción, donde, efectivamente, Rosalie esperaba. En cuanto vio a Jacob, hizo una mueca de desagrado, pero reaccionó deprisa e improvisó una falsa sonrisa.
- Que bien que ya esteis aquí. - dijo, cogiendo a su amiga del brazo, intentando no tocar a Jacob.
Aun no entendía como habían podido contratar a ese hombre. Era horrible.
- ¿Donde tienes el coche, Jacob? - dijo Rosalie, que no quería que Jacob se montara en su coche.
- No tengo coche. Vengo andando. - dijo, yendo tras las dos chicas.
- ¿No vivías lejos?
- Si. A casi una hora de aquí.
- ¿Y vienes caminando?
- Si.
- Vaya. - exclamó, sorprendida.
- Yo no podría ni caminar quince minutos. - dijo Renesmee, deteniéndose hasta que tuvo a Jacob a su lado. - Solo de pensarlo ya estoy cansada.
- Bueno, no tengo mucho tiempo para hacer ejercicio, y pensé que venir andando sería una buena idea.
- No lo suficiente. - murmuró Rosalie con maldad. Renesmee la oyó y miró a Jacob de reojo, que pareció no haberla oído. - ¿Por qué me pegas? - se quejó cuando Renesmee le dio un codazo.
- Te estás pasando.
- No sé por qué lo dices.
- Haz el favor de cerrar la bocaza antes de que la cagues.
- Bueno, Jacob, como te gusta caminar, irás andando no? - dijo deteniéndose. Ya habían llegado donde tenía su flamante mercedes rojo.
- ¿Pretendes que camine tres horas? - eclamó Renesmee, alucinada ante lo que su amiga acababa de decir. - ¿Qué estás haciendo? - dijo entredientes, hablando muy cerca del oído de Rosalie.
- No quiero que se suba en mi coche. - dijo, sin molestarse en bajar la voz.
- Tranquila, no lo hará. Ni yo tampoco.
Renesmee se separó de Rosalie, cogió a Jacob del brazo y fue a parar un taxi. Ante la sorpresa de su amiga, ambos se montaron en el taxi y se marcharon, dejándola tirada en medio de la abarrotada calle.
Jacob no decía nada, no podía dejar de oír lo que Rosalie había dicho, mientras Renesmee no paraba de resoplar, asqueada. Aun no entendía como podía tener una amiga como Rose.
- Lo siento mucho. - dijo Renesmee tras varios minutos. - No hagas caso de nada de lo que diga Rosalie.
Jacob continuó sin decir nada. Algo en su interior pugnaba por salir y no quería ponerse a llorar delante de su jefa, pero supo que había fracasado cuando notó un dedo acariciar su mejilla.
- Es una idiota.
- Pero tiene razón.
- Nunca se debe despreciar a nadie por no ser como ellos. - dijo Renesmee, mirando eso preciosos ojos que le quitaban el sueño. - Nada justifica el ser una arpía sin corazón. - Jacob no dijo nada. - No quiero ofenderte, pero si tanto te duele, nunca has pensado...
- Si. He hecho dieta, he ido al gimnasio,... pero nunca tengo tiempo para mantener una constancia. - dijo, secándose las lágrimas con los puños de la americana. - Y tengo ansiedad, lo que no me facilita las cosas.
- Entiendo.
- No lo justifico. Muchos lo han logrado, pero no puedo. Yo solo no puedo. Soy débil.
- Te ayudaré, si es lo que quieres. - dijo Renesmee, sorprendiéndole. - Si quieres cambiar, pero por ti mismo. Nunca cambies por que lo diga otro. Eres perfecto tal y como eres.
- Eso me dice siempre Alice.
- Tu amiga tiene mucha razón. Taxista, señor. Cambiamos el rumbo. Vamos al Ritz.
- ¿Como?
- Vamos a tomar algo.
- Pero...
- Yo soy la jefa, Jacob. Es una orden.
Jacob sonrió, lo cual le encantó a Renesmee, que besó a Jacob en la mejilla, aunque lo que hubiera querido era besarle en los labios. Pero no podía. No quería incomodar a Jacob.
Jacob quedó sorprendido ante ese gesto. Nunca una mujer tan bella había estado tan cerca de él. Era como Alice. Estaba comenzando a cogerle mucho cariño, lo cual le daba miedo. No quería que le hicieran daño.
En quince minutos llegaron al Ritz, se sentaron en una mesa un poco alejada de la multitud y pidieron dos copas de vino, que fueron cuatro, y más tarde fueron seis... Y así hasta que no podían dejar de reír ante las ocurrencias de Renesmee, que hacían mucha gracia a Jacob, el cual no conocía esa vena tan graciosa de su jefa.
- Eres muy graciosa. - dijo Jacob, cuando Renesmee se puso dos ganchitos a modo de colmillos.
- Voy a chuparte la sangre! - dijo cual vampiro, estallando en carcajadas cuando se acercó al cuello de Jacob, que se le erizó la piel al sentir ese contacto tan cercano.
El móvil de ambos no dejaban de sonar, pero ninguno de los dos respondió. Rosalie llamaba a Renesmee y Alice a Jacob.
- Que insistentes. - dijo Jacob, mirando la décima llamada perdida de Alice. - ¿Y si le contesto?
- ¿Nos cortará el rollo?
- Es capaz de unirse a nosotros.
- Pues llámala! - gritó, llamando la atención de todo el restaurante. - Sht.. Sht.. - rió por lo bajo, escondiendo su rostro en el pecho de Jacob, que estaba llamando a Alice.
- Joder, Jacob. ¿Por qué no me coges el puto teléfono?
- Alice! - exclamó Jacob.
Alice comenzó a reír. Se había dado cuenta del estado en el que se encontraba su amigo. Y le encantó.
- Por fin te has emborrachado. - dijo, contenta. - ¿Quien es tu compañero de juergas?
- Soy yo! - exclamó Renesmee, que estaba escuchando la comversación. - La señorita estirada.
- ¿Esa es tu jefa?
- Si. - dijo Jacob, intentando que Renesmee dejara de reír. - ¿Quieres venir?
- Ni loca. Por fin te has ido de borrachera con una tía buena.
- Sht... Que te está escuchando.
- No me importa en absoluto.
- Bueno, ¿puedo colgarte ya?
- Claro que si. Nos vemos en casa! Un beso para los dos!
Jacob colgó el teléfono y lo dejó sobre la mesa. Miró a Renesmee y volvió a estallar en carcajadas. Renesme se había puesto la servilleta a modo de corona e iba saludando como una reina.
- Señores, creo que deberían marcharse ya. - dijo un camarero apareciendo al lado de su mesa.
- Pero Pierre, no seas tan serio.
- Señorita Cullen, creo que han bebido demasiado y estan molestando a los demás comensales.
- Que rancios. Vámonos Jacob. - se puso en pie, pagó la cuenta, cogió a Jacob de la mano y salieron del restaurante ante las atentas miradas de la gente. - ¿Por qué nos miran así?
- Sigue llevando la corona. - dijo Jacob.
Renesmee volvió a reír y, de la mano de Jacob, echó a correr hasta llegar a un callejón alejado.
- ¿Por qué nos hemos ido corriendo?
- He robado una servilleta del Ritz. - dijo, enseñándole la servilleta. - Seguro que llaman a la poli y nos deben de estar buscando.
- Es de lo que no hay.
- Dios, hacía mucho tiempo que no me divertía tanto. - dijo Renesmee, apoyando la espalda en la pared. - Eres muy divertido.
- Usted también.
- No me hables como si fuera una vieja. Fuera de la oficina, soy Renesmee.
- Vale. - se sentó sobre una caja de madera y miró a Renesmee, que respiraba con más calma.
- Dios. ¿Cuanto vino hemos bebido?
- Yo cuatro copas y tú unas seis. - dijo Jacob, que no podía dejar de mirar a Renesmee, que se estaba desaciendo su habitual moño. Estaba bellísima con el pelo suelto. Lo tenía rizado y muy largo.
- Dios. Nunca bebo más de tres copas. - se dejó caer hasta quedas sentada en el suelo. - Siempre tengo a Rosalie y Victoria dándome el coñazo.
- ¿Como puedes ser su amiga?
- Las conozco de toda la vida. No sé... Siempre han estado ahí.
- Siempre me miran con asco.
- Son dos esqueletos andantes. No son nadie para hablar de asco. - dijo mirando a Jacob. - Deberíamos volver a casa.
- Si...
- ¿Puedo pedirte algo?
- Claro.
- Está un poco fuera de lugar.
- Tranquila. Dime.
- James aun no se ha ido del piso y no quiero encontrarme con él. ¿Puedo dormir en tu sofá?
.-.-.-.-.-.
- A despertarse todo el mundo! Arriba! Venga!
Alice se paseó por el piso gritando y dando golpes a una cazuela con un cuchillo. Jacob, que había dormido en el sofá, se levantó con un horrible dolor de cabeza. Renesmee dio un brinco en la cama y salió al salón a ver lo que pasaba. A ella no le dolía la cabeza, sino lo siguiente.
- Alice, quieres parar? - dijo Jacob, quitándole a Alice las cosas de las manos. - Me duele la cabeza.
- Por eso lo hago. - besó su mejilla y fue a preparar la mesa, para colocar el desayuno. - Que bien que estais despiertos. El desayuno ya está listo.
Renesmee miró a Jacob, que se encogió de hombros y fue hacia la mesa. Emmett ya estaba allí, comiendo como si no hubiera mañana,
Desayunaron en silencio mientras Alice les hablaba de su trabajo, de sus noches locas,... Renesmee no decía nada, pero se sorprendía ante todo lo que oía. Pero lo que más le gustó fue ver el cariño que le tenía a Jacob y lo bien que le trataba.
- ¿Tienes novio, Renesmee?
- No.
- No puede ser.
- Pues puedes creerme.
- ¿Desde cuando?
- Desde ayer.
Jacob le echó una mirada a Alice para que se callara, pero su amiga no le hizo caso y continuó con el interrogatorio.
- ¿Qué pasó?
- Alice. - dijo su hermano, golpeándola por debajo de la mesa.
- Tranquilo. No pasa nada. - dijo Renesmee, intentando que no le doliera hablar de todo aquello. - Pues llegué a casa un poco antes de lo previsto y le encontré en mi cama con otra.
- Joder.
- Con mi hermana.
- Joder y otra vez joder.
- Si. - suspiró.
- ¿Y qué hiciste?
- Le dije que hicieran las maletas y se largaran. Mi hermana estaba pasando unos días en casa. - dijo, al ver que no entendían. - La odio. ¿como pudo acostarse con mi prometido? - dijo, comenzando a llorar. La borrachera del día anterior la había ayudado a no pensar en ello, pero ahora que se le había pasado volvía a sentir el dolor. - La metí en mi casa... Es mi familia...
- No pienses en ello. No merece la pena. - dijo Alice, acariciando su brazo. - Si mi hermano me hiciera eso, no le hablaría nunca más. Seguiría teniendo a mi hermano Jacob, que seguro que nunca me traiciona. - dijo, guiñándole un ojo. - La mejor familia es la que elegimos.
- Si... Tienes razón... - dijo, limpiándose las lágrimas con la servilleta que le daba Jacob. - No vale la pena que llore por ellos... Voy a tener que quemar la cama. - dijo, haciendo reír a Alice. - ¿Vendrás a la cena de la empresa esta noche? - Alice la miró sorprendida. - ¿No te ha dicho nada Jacob?
- No me ha dado tiempo. - se disculpó Jacob.
- Claro que voy. - dijo, sonriendo. - Y Emmett puede ir contigo. ¿a que si, Emmett?
- Si Renesmee quiere, puedo hacer el esfuerzo de ir y estar rodeado de modelos. - dijo Emmett, haciéndoles reír.
- Perfecto. Esta noche nos vamos todos de cena.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Hola hola. Capítulo nuevo.
¿Qué os va pareciendo?
