Manos a la obra
El reloj dio exactamente las cuatro y desde algún lugar lejano unas sonoras campanadas ocultas retumbaron en el silencio y a través de las paredes. Tres chicos de quince años y un fantasma de edad no identificada esperaban impacientemente desde atrás de una esquina. La puerta del despacho-depósito-vivienda-agujero de Filch esperaba silenciosamente en la pared de enfrente.
Era hora de la acción.
__ Muy bien. Esto no tendría que tomarnos más de unos cuantos minutos, asique... __ James miró tranquilamente su reloj de pulsera con brillante símbolos y echó una ojeada al pasillo-, manos a la obra. Peeves, es tu turno. Sabes que hacer, ¿cierto?
Como toda respuesta el fantasma se rió de forma estridente, y así desapareció colándose por la pared. Remus y Sirius se sonrieron.
Y entonces empezó el juego.
...
Tic, tac, tic, tac, los minutos pasaban y parecía que la fina aguja del reloj de James retumbaba como un campanario. Esperaban sentados sobre el frío piso de piedra con un silencio que era absoluto; y los tres empezaban a preguntarse que demonios estaría haciendo Peeves ahí dentro. La frágil paciencia de Sirius estaba empezando a resquebrajarse.
__ ¿Cuanto lleva?__ preguntó a James.
__ Quince minutos __ anunció este con indiferencia.
__ ¿Tan poco? ¿Y que no debería haber salido ya?
__ Sólo Dios sabe lo que estará haciéndole a Filch __ apuntó Remus.
__ Supongo que entonces no me molesta __ replicó el muchacho mayor, y se cruzó de brazos.
Pasaron dos minutos más.
__ Oigan __ dijo de pronto Remus dando un respingo, y con la mirada clavada en la pared opuesta.
__ ¿Que?
__ Se me acaba de ocurrir algo __ musitó.
__ ¿Que cosa? __ preguntó Sirius.
__ ¿Se les ha ocurrido que haremos si Filch despierta? __ preguntó el chico, y clavó su vista en él-. Quiero decir... imaginen por un momento que despierta y descubre un par de ficheros volando por los aires. Y supongamos que decide seguir los ficheros, y por un momento solamente supongamos que es lo suficientemente rápido como para seguirlos.
__ ¿Y?
__ A eso voy. ¿Y? __ dijo con seriedad-. Los Detonadores Amanecer y el desorden de los ficheros está muy bien, pero no es muy nuestro estilo; y además necesitamos un seguro. Ya saben.... algo que en caso de que todo falle, lo retrase. En realidad es un tipo muy rápido.
__ ¿Te refieres a una trampa? __ preguntó James.
__ No lo sé. Lo que sea. Algo que nos de tiempo a salir huyendo por uno de los pasadizos.
__ Hum... no lo había pensado __ murmuró Sirius meditativo.
James se observó las rodillas por un momento.
__ Si, tienes razón __ opinó-. Los Detonadores Amanecer pueden ser un broche de oro, pero no lo veremos, y si Filch nos sigue.... estaríamos en problemas, aún con la Capa. Necesitamos un seguro.
__ ¿En que estás pensando? __ preguntó Sirius.
__ Oye, Lunático, ¿aún tienes ese Hilo SuperExtensible que te di el otro dia? __ preguntó con el mentón apoyado en los nudillos.
__ Si __ dijo este confuso, y se metió una mano en el bolsillo del pijama. Enseguida sacó un brillante ruedo de hilo plateado y se lo enseñó-. ¿Por qué?
__ Tengo una idea. Vamos __ los instó el chico, y tomando el hilo se puso de pie.
__ Vaya James, esta vez te pasaste __ dijo Sirius, y poniéndose de pie dio vuelta al último nudo del hilo, deteniéndose a contemplar la brillante obra de la mente maestra.
__ Lo sé __ dijo el otro sonriendo-. ¿Puedes verlo?
__ Apenas, pero está bien __ contestó Sirius. Remus y él se miraron y asintieron complacidos.
El hilo plateado apenas destelló en la oscuridad.
__ No puede salirse de esta __ murmuró James, y dándose la vuelta se escondió cuidadosamente detrás de una armadura-. Vengan. Peeves ya viene.
__ ¿Cómo lo sa....? __ empezó Sirius, pero no pudo terminar la frase. Un ruido -una serie de ruidos, en realidad- rompió el vibrante silencio, y los tres pararon la oreja bruscamente.
De repente otro. Y otro. Remus frunció el ceño y pegó la oreja a la pared.
Y un chirrido, ligero, como cuando arrastras algo por el piso.
Entonces Remus dio un respingo violento, asustó a Sirius y ambos se apartaron justo a tiempo: Peeves salió despedido por la puerta, la atravesó, rebotó contra la pared y fue a dar frente a ellos.
__ Listo __ dijo con enchido orgullo, y James giró los ojos sin sorprenderse.
__ ¿Por qué no haces más ruido, Peeves, y así despiertas a Filch?
__ Oh... __ dijo maliciosamente el fantasma-. Eso de seguro lo molestaría mucho...
__ ¡NO! __ exclamaron Sirius y Remus al unísono.
El poltergeist se echó a reir.
__ ¿Por qué tardaste tanto? __ preguntó James.
__ Le dejé un regalo a Filch. La Señora Norris duerme frente a la puerta, y aquí tienes tu estúpida llavecita __ dijo, y tiró al descuido la llave. Sirius dio un salto ágil y la atrapó antes de que cayera con un dedo, desde el cual quedó colgando como un péndulo y brillando en la oscuridad.
__ Bien. Es nuestro turno __ dijo James consultando su reloj-. ¿Listos?
__ No tienes idea __ espetó Sirius, y lo apartó a un lado.
...
El silencio dentro del despacho del celador era practicamente irrompible en medio de la oscuridad cuando la puerta se abrió en una suave rendija. El chirrido fue apenas inaudible, pero aún así dos ojos ambarinos y rasgados se clavaron de forma casi inmediata en ella, y una cabeza gatuna se alzó de golpe. Por un momento no pasó nada. Norris entrecerró los ojos...
… y los abrió de forma horrorizada cuando un fogonazo de luz amarilla la golpeó sin previo aviso.
