Disclaimer: Naruto no me pertenece, es creación de Masashi Kishimoto.


"Dormir sobre nubes rosas"


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Uno de los pasatiempos favoritos de Mitsuki era caminar por las calles de Konoha acompañado de su maestra.

Le gustaba en particular que la gente -normalmente hostil- les mostraran sonrisas honestas, que la saludaran y él se sintiera orgulloso de ser su discípulo, que los niños (ex pacientes) se acercaran y los siguieran preguntándole por su día y ella a ellos por su recuperación, que los vendedores les regalaran un poco más de lo comprado y sobre todo que le regalasen paletas de fresa.

Mitsuki mira a su maestra y se pregunta si es éticamente correcto quererla para él solo. ¿Está bien querer permanecer siempre a su lado? Es egoísta, lo sabe, pero es lo que más anhela en el presente. No solo la admiraba por su labor y la pasión con la que se desenvolvía, quería que en un futuro la gente lo tratara de la misma forma, quería tener ese poder de ser confiable y admirado por todos. La mira y extraña los días en que se quedaba dormido en la biblioteca y ella lo arropaba, adoraba por sobre todo el detalle que su maestra tenía de no dejarlo solo y acompañarlo dormitando en el sofá viejo al lado de los estantes de libros.

El suspiro que se le escapa de los labios ocasiona que Sakura desvíe su mirada del camino para enfocarse en él, quien ligeramente avergonzado, le sonríe abiertamente. A veces no medía el tiempo en que su mirada se quedaba clavada en ella. Sabía que estaba mal, Boruto siempre se lo decía, 'es incómodo', sin embargo, ella le correspondió la sonrisa.

A unos metros de llegar a su casa, Mitsuki era capaz de percibir la tensión que se desataría apenas los dos cruzaran la puerta.

Cuando entraron, Sakura saludó por ambos y él la acompañó hasta la mesa donde dejaron las bolsas pesadas de alimentos. Sasuke y Sarada descansaban en el mueble más grande de la sala principal, viendo en la televisión un documental sobre pingüinos.

Sarada se levantó de su sitio para correr hacia la mesa y buscar entre las bolsas algún dulce que su madre acostumbraba traer para comerlo.

—No puede ser —dijo Sakura angustiada, rebuscando entre las bolsas de compras— ¿Acaso olvidé el arroz en la tienda?

—No compró arroz, maestra; no lo anotó en la lista de compras. Pensé que aún le quedaba en la despensa —contestó Mitsuki, mostrando el pedazo de papel escrito con pésima caligrafía de médico.

Sakura empezó a darse pequeños golpes en su frente con los nudillos de los dedos repitiéndose a sí misma que era una tonta por haberlo olvidado.

'¿Desde cuándo el onigiri se prepara sin arroz? ¡Cabeza dura, cabeza dura!'

Mitsuki levantó su puño para imitar a su maestra pero Sarada lo detuvo a tiempo.

—Nosotros podemos ir, mamá —respondió Sarada quien tomó la manga de Mitsuki y lo haló hasta la salida—. Tal vez nos demoremos. Diviértanse.

Incluso Mitsuki, quien era ajeno a las palabras de doble sentido, pudo advertir el mensaje oculto tras las palabras de Sarada. Él solo se limitó a girar y esperar la aprobación de su maestra, pero su rostro avergonzado oculto por su mano y la rapidez (y fuerza) con que su compañera lo tiraba le impidieron reaccionar.

Para cuando Mitsuki pudo entender todo lo que había pasado en cuestión de segundos, ya estaban en el centro del pueblo, en medio de puestos de dulces y juguetes para niños.

—¿Por qué estamos yendo los dos? Bastaba con que uno solo fuera a comprar.

Sarada, quien caminaba tarareando una canción bastante popular, giró su rostro para contestarle pícaramente:

—Mamá necesita tiempo con papá, hace mucho no se ven.

—Tú tampoco has visto a tu padre.

Cabellos oscuros se agitaron con el viento, creando una extraña atmósfera de melancolía, mas la sonrisa genuina de Sarada borraron de inmediato cualquier abismo de tristeza.

—Pero necesitan hacer cosas… ya sabes, cosas de adultos. Besarse, eso.

El rostro pálido de la muchacha se pintó de un suave rosa mientras se negaba a mirarlo a los ojos tal como él hacía. A Mitsuki por su parte no le agradaba mucho la idea de ver a su maestra compartiendo saliva con su marido, así como la idea se le hacía muy difícil de imaginar. El señor Uchiha no se prestaba para esas cosas, no con esa imagen de hombre implacable.

—¿Y cómo sabes que no lo hacen mientras duermes?

—Porque lo sé —respondió con simpleza, mientras intentaba esconder su rostro con su largo flequillo.

—¿Usas tu Sharingan? —insistió Mitsuki.

—No funciona, no es como el Byakugan —respondió Sarada colérica.

—¿Cómo sabes? ¿Lo has intentado?

Las orejas de Sarada se tornaron rojas y el color recorrió todo su rostro convirtiéndolo en un tomate de esos que tanto odiaba; apretó con fuerza los puños al igual que sus labios, intentando contener la ira mezclada con una gran dosis de vergüenza que se formaba en su cuerpo.

—¿Por qué tienes que volver todo tan incómodo? —preguntó casi gritando, completamente expuesta— ¡Ven, es por aquí!

Por el gesto nervioso de su compañera, Mitsuki sospechó que ese no era el camino correcto y que Sarada solo intentaba ganar tiempo como lo había estado haciendo durante todo el trayecto; aun así, decidió seguirla y continuar con su juego.


Tras ver la puerta cerrarse, Sakura aprovechó la ausencia de los dos niños para palmearse las mejillas sonrojadas e interrogar a su esposo quien inesperadamente había tomado la decisión de quedarse en casa. Se asomó por la sala donde Sasuke descansaba acostado sobre el mueble viendo la televisión: en la pantalla, un pingüino saltaba sobre rocas, tropezando en el intento.

Sakura se acercó y recargó su peso sobre sus codos apoyados contra el sofá, al lado izquierdo de la cabeza de Sasuke.

—¿Ahora sí me vas a decir por qué decidiste quedarte? —preguntó mientras tomaba entre sus dedos el flequillo de su esposo.

Sasuke, quien realmente no prestaba atención a la televisión sino a los pasos que había dado su esposa hasta llegar a él, apagó la televisión.

—¿Algún problema con querer pasar más tiempo con mi familia?

Sakura ladeó su rostro de lado a lado, luego tomó el mentón de su marido y lo tiró delicadamente hacia atrás, para poder observar directamente sus ojos desde arriba.

—No encontrarás nada malo sobre Mitsuki —le susurró, nariz contra nariz.

Sasuke entrecerró los ojos y frunció el ceño. De acuerdo, Sakura no había caído en su media mentira, pero eso no lo iba a detener a desenmascarar a ese niño. Simplemente no confiaba en nada que tuviera que ver con Orochimaru. Su ex maestro podría ser demasiado peligroso e incluso consideraba muy probable que usara a su propio 'hijo' para sus planes.

La mujer rodeó el mueble hasta llegar a su lado y se dejó caer sobre el sofá, acomodando el único brazo masculino sobre sus hombros.

—Así que olvidaste comprar arroz —dijo Sasuke en un intento por cambiar la conversación.

Sakura se encogió contra su cuerpo, ligeramente avergonzada.

—Sí, quería preparar unos onigiris rellenos de atúnpara ti.

La cabeza -y el estómago- de Sasuke evocaron el olor y sabor de su plato favorito, generándole una sonrisa en el rostro. Felizmente el arroz ya estaba en camino.

—Qué extraño que Sarada y el otro se hayan ido a comprar y nos hayan dejado solos.

Eran pocas y contadas las ocasiones en que a Sasuke le gustaba tomarle el pelo a su esposa, esta era una de ellas.

Sakura estuvo a punto de reprender a su esposo por insistir en no llamar a su discípulo por su nombre, pero reparó en un detalle que la hizo rabiar y sonreír al mismo tiempo.

—¿Estás insinuando que olvidé el arroz a propósito y todo esto es una trampa que yo orquesté junto a nuestra hija para tener un momento a solas? —acusó Sakura con un dedo punzando el pecho de su marido—. Eres un engreído. No todo gira en torno a ti.

Sasuke sonrió presumidamente. Por el momento no le diría a Sakura la verdad de su inusitada estancia en casa hasta que encontrara algo que incriminara al pequeño experimento de Orochimaru. Solo se limitaría a actuar como lo haría en un día normal en casa, evitando preguntas y respondiendo medias verdades, tampoco quería mentirle y que ello acabara en una discusión. Si acostumbraba a pasar poco tiempo en su casa, lo último que quería hacer era discutir con su esposa.


(…)


El segundo pasatiempo favorito de Mitsuki, luego de pasar tiempo con su maestra, era pasar el día con Boruto, y dado que no era muy bienvenido en la casa de los Uchiha, se encontraba precisamente acostado en el húmedo pasto junto a su mejor amigo, viendo las nubes flotar en el infinito cielo.

La brisa sopló cerca de su rostro, despejando sus dudas. No sabía si sus sentimientos eran correctos porque en realidad tenía problemas con todo lo referente a su identidad, pero necesitaba mucho contarlo, sacarlo de su cabeza.

—Creo que me gusta mi maestra.

Sintió la mirada azulina de su amigo sobre él por unos segundos; sabía que para Boruto sería extraño escuchar eso, pero para ello era su mejor amigo, ¿verdad?

—¿Estás hablando de tía Sakura? —preguntó el blondo con una sonrisa divertida en el rostro, la cual desapareció al segundo tras notar solo seriedad en el rostro de Mitsuki— No puedes decir esas cosas tan a la ligera. Además, no te puede gustar tía Sakura.

Verdaderamente interesado, esta vez fue Mitsuki quien clavó su mirada ámbar sobre él.

—¿Por qué?

—Porque es una señora.

Y ya, Boruto no dijo más, como si se tratara de una verdad única y absoluta.

Las nubes se trasladaban lentamente hacia la izquierda, vaporosas y deformes. Una de ellas tenía forma de oruga, la cual le recordó inmediatamente a la linda y cortés Katsuyu, lo que irremediablemente llevó a evocar la imagen de su dulce maestra.

Sakura sonriéndole mientras tendía la ropa en el patio de su casa.

—Pues es una señora muy bella —soltó hacia el aire, hacia la nube.

Boruto se levantó como si tuviera un resorte incorporado en la espalda, expulsando humo de sus orejas. Colérico, el rubio arrancó los pastos con sus manos, incapaz de entender a su mejor amigo.

—¿No entiendes que es mayor y que encima está casada? ¡Además es esposa de mi maestro! No puedo dejarte decir tanta estupidez junta, debo defender la honra de mi tutor y tu cordura. ¿No será que la ves como figura maternal? Vivir tanto tiempo solo… tal vez te esté afectando.

Mitsuki había barajado esa idea con anterioridad, pero la había desechado porque uno, ya tenía a Orochimaru como padre y madre y segundo, porque cuando veía a su maestra su corazón aceleraba su ritmo y ese era uno de los tantos síntomas que había leído en un libro acerca del amor. Pocas cosas y personas despertaban tantas sensaciones en él y Mitsuki, quien recién empezaba a conocerse, estaba verdaderamente agradecido con Sakura por hacerlo sentir más humano.

—Yo ya tengo madre, Boruto —aclaró Mitsuki— Creo que llegaste a conocer a Orochimaru.

El bronceado del rubio palideció de pronto, dando lugar a arqueadas y muecas de aversión.

—¿Por qué tienes que volver todo tan incómodo?

Mitsuki se encogió de hombros; era la segunda vez que le decían eso en el día.


(…)


La paciencia no era una de sus mayores virtudes, incluso la carencia de ella lo consideraba uno de sus más grandes defectos, pero cuando las personas no se esforzaban en lo más mínimo teniendo el talento para hacerlo, ello simplemente lograba sacarlo de sus casillas.

El quinto kunai que lanzó Boruto ni siquiera se acercó al punto objetivo.

—No te estás concentrando, Boruto —dictaminó mientras le daba la espalda a su discípulo—. No me hagas perder el tiempo.

Boruto se espantó al escuchar las pisadas de su maestro. Para el rubio resultaba muy difícil entrenar con su maestro dado el poco tiempo que permanecía en la aldea y el cual debía de administrar entre su familia, el ocio y él.

No podía dejarlo marchar así tan fácil y menos por su irresponsabilidad.

—Disculpe, shishou, no fue mi intención, es solo que… tuve problemas con Mitsuki, ya sabe, a veces se porta un tanto extraño.

Los pies de Sasuke se detuvieron ante la mención del niño que tanto problema le estaba causando.

—¿El hijo de Orochimaru? —Boruto asintió—. Ese chico no me da buena espina.

Sasuke, quien pensó en encontrar un aliado a Boruto, soltó aquel corto -pero malintencionado- comentario para lograr que el Uzumaki soltara un poco la lengua.

—¿Por qué lo dice? —cuestionó Boruto, quien dejó a un lado los kunais para acercarse a su maestro.

—No me agrada que esté tanto tiempo en mi casa —contestó Sasuke con fingida indiferencia.

La carcajada que recibió a cambio no se la esperó; otra similitud con su idiota padre.

Sasuke no podía creer que todo el mundo se burlara de su preocupación. ¡Era Orochimaru! Ninja exiliado, asesino del Tercer Hokage y culpable de muchos otros delitos como lo eran los experimentos ilegales. De acuerdo, él tenía un pasado similar pero había cambiado; de su maestro no podía decir lo mismo. ¡Había creado un niño! El perfecto disfraz para ocultar sus intenciones. Diablos, tenía tantas ganas de zarandear a Boruto como quiso hacerlo con Sakura cuando esta le contó que tenía a Mitsuki de discípulo.

Parecía ser el único alarmado. ¿Dónde estaba Naruto cuando permitió que Mitsuki entrara a la aldea a estudiar?

—¿Acaso está celoso? —preguntó burlonamente el pequeño rubio.

Sasuke entrecerró los ojos, hastiado de tener que seguir una conversación que no daría frutos.

—No creo que Sarada tenga tan malos gustos.

Y era cierto, Sarada era Uchiha y por lo poco que la conocía, compartían muchos rasgos como la aversión por el sexo opuesto.

Boruto volvió a reír, esta vez, de forma más escandalosa. Sasuke sopesó la idea de encargarle un entrenamiento duro al mocoso, total, era su maestro y si Sakura usaba al experimento de Orochimaru como ayudante de cocina, él podía esclavizar al Uzumaki.

—¿Qué te parece tan gracioso?

—Nada —contestó entre risas.

El infierno tomó lugar en su cabeza cuando ató los hilos que había soltado el hijo de su mejor amigo. Imaginó con horror a su hija y al albino juntos, tomados de la mano, incluso barajó la posibilidad de que se encontraran en las noches en su propia casa cuando él y Sakura dormían. Sarada no podía hacerle eso. Sasuke sintió que su pecho empezaba a subir y bajar con fiereza, debía hacer algo para sacar esa sensación de su interior. Pensó también en Sakura, quien no le había contado nada del asunto. Su esposa siempre tuvo ese complejo de celestina frustrada desde niña.

—¿Sarada está involucrada con Mitsuki? —preguntó, modulando su voz para hablar con el mismo tono de voz insensible de siempre.

Al escuchar la extraña voz de su maestro, Boruto intentó recuperar la compostura para aclarar sus dudas.

—No es nada sobre Sarada, lo juro. Yo… no puedo decirle —dijo y añadió en voz baja—: Si no me mata.

Sasuke giró por completo y lo amenazó con la mirada.

—Boruto…

El muchacho se encogió en su sitio, siendo víctima de los ojos implacables de su maestro.

—Tiene que ver con tía Sakura —soltó cerrando los ojos y puños.

Sasuke separó sus labios de la sorpresa. Inconscientemente avanzó hacia su discípulo, intimidándolo aún más sin querer.

—¿Quiere hacerle daño? —preguntó Sasuke, alerta.

—¡No! —gritó Boruto atropellando sus palabras. No dudaba que si no aclaraba de una vez ese asunto, Mitsuki terminaría en graves problemas—. Todo lo contrario —finalizó con una sonrisa cómplice.

Sasuke frunció el ceño esta vez, dejando que las emociones al fin se reflejaran en su rostro de piedra.

—¿Qué estás diciendo? —siseó Sasuke, impaciente por darle punto final a esa absurda conversación— Explícate.

Vio a Boruto mover la boca y gesticular un tanto nervioso. Fue como si las palabras del Uzumaki flotaran en medio de ambos, en cámara lenta, como si de pronto el blondo hubiera perdido la voz. Debía ser una mala broma, organizada por Naruto, seguramente, para verle la cara; pero cuando lo acusó de ello, el rubio lo negó por completo, reafirmándose en su verdad:

Mitsuki estaba enamorado de su esposa y no de su hija.

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N/A: Hola! Gracias por seguir leyendo la historia, amo sus comentarios jaja algunos ya les está gustando esta bizarra pareja uwu eso me alegra.

Solo quedan 2 capítulos (o 3), sí les dije que la historia era corta, ¿no? Jé. En realidad iba a ser un one-shot.

Me creé una página, el link está en mi perfil pero sino la buscan como Lulufma, para actualizaciones y mejor interacción porque mi cuenta feik de fb puede desaparecer (recibo amenazas de Mark Zucaritas). Denle like ;(

Por cierto, gracias a Me Late el Lemon, Mishi y a ese último review anónimo que me despabiló :D

Saludos :B