Los personajes usados en esta Historia pertenecen a Hiro Mashima, que ha sabido crear un increíble mundo mágico llamado Fairy Tail.

CAPITULO IV

—NO TE DEJARÉ ESCAPAR—

Podía sentir cada latido de su corazón que parecía querer escaparse de su pecho, después de tantos años de búsqueda por fin la había encontrado, no como hubiera esperado su hermoso cabello rubio el que tanto le gustaba acariciar había desaparecido tornándose en un lindo castaño claro, su radiante y hermoso rostro era opacado por la tristeza que había hecho desaparecer la encantadora sonrisa de su amada y aun así cualquiera podía decir que era una verdadera belleza. Sin embargo lo que más sorprendía era la castaña niña en sus brazos, no se parecía a Lucy sin embargo podría parecerse al padre, a aquel hombre quien aparentemente ahora tenía su corazón y con el cual compartía el nombre, trató de sacar de su mente aquellos negativos pensamientos porque eso no importaba al final eso no lo alejaría de ella, no después de todos los tormentosos años de no verla, ella era Lucy, su Lucy a la que había buscado por cuatro años, su Lucy a la que amaba más que nada en el mundo, y a la que no pensaba dejar en brazos de otro.

—Por fin te encuentro— dijo aliviado dando sus primeros pasos hacia ella, necesitaba tenerla cerca, necesitaba el contacto con su suave y blanca piel, sentía que en esos momentos lo necesitaba tanto como respirar. Tantos años lejos de ella y aun podía sentir ese curioso hormigueo en el estomago como el primer día que la había visto, como si el tiempo no hubiera pasado. La amaba, a pesar del tiempo seguía amando a Lucy Heartfilia como sabía lo haría por el resto de su vida.

—Natsu… ¿Qué haces aquí? T-Tú no deberías estar aquí— la temblorosa y temerosa voz que salió de entre los labios de la ahora castaña desconcertó al pelirosa — ¿Cómo… como me encontraste?— Cuestionó entrando en pánico, mientras Natsu no podía creer lo que escuchaba ¿Lucy no se alegraba de verlo?, notó como su rostro perdía color con cada segundo que pasaba. Él que había soñado por tanto tiempo con ese día mientras ella parecía aterrada con el brillo de las lagrimas en sus ojos —S-si tu estas a-aquí s-sig-gnifica q-que él esta… que… ¡él me puede encontrar! ¡Él va a venir por mi!— gritó en completo terror mientras giraba su cabeza en búsqueda de algo o alguien, desconcertando a Natsu y a varias personas curiosas que se mantenían expectantes ante la seriedad de la escena.

—Lucy… Te he estado buscando.

—Tengo que irme— interrumpió la mencionada sorprendiendo aun más al chico frente a ella, mientras devolvía a la pequeña Azuka a los brazos de su madre quien aceptó por reflejo a la infante que era ajena la tensión del momento y jugaba alegremente.

—Lucy espera ¿Qué pasa?— cuestionó Natsu desesperado y sujetándola del brazo, se sentía destrozado por sus palabras y varias preguntas se repetían constantemente en su mente atormentándolo ¿Por qué lo rechazaba? ¿Es que acaso ya no lo amaba? ¿Lo odiaba?

— ¡Me tengo que ir! ¡Él va a venir por mi!— gritó histérica mientras intentaba con todas sus fuerzas liberarse del firme agarre de Dragneel que se negaba a dejarla escapar — ¡Me va a encontrar! ¡Déjame ir! ¡Tengo que escapar! ¡No quiero volver! — suplicó con lagrimas que provocaron que finalmente Natsu impresionando pero sobretodo culpable la liberara, ¡Maldición! Se decía sintiéndose el peor hombre, él que había prometido protegerla de cualquiera que le quisiera hacer daño, la había hecho llorar.

Cuanto Lucy se vio liberada sintió un extraña sensación de soledad y el calor que por un momento había sentido ahora desaparecía dejando un frio vacio, entonces se dio cuenta que deseaba ser detenida por él, anhelaba la protección de Natsu pero su miedo superó aquel sentimiento y entonces corrió dejando el silencio tras de sí. Natsu se sintió nuevamente abandonado justo como hacía cuatro años sin embargo aquella familiar y dolorosa sensación lo volvió a la vida ¡¿Qué rayos hacia ahí parado mientras ella se alejaba de él?! Aquella noche había llegado tarde y no había podido detenerla pero ahora todo era diferente, no permitiría que eso volviera a ocurrir, si ella lo odiaba tendría que decírselo a la cara y aun entonces no se rendiría.

— ¡No lo volverás a hacer!— gruñó desesperado mientras seguía los pasos de la castaña que ya había desaparecido de su vista dejando atrás los murmullos de varios y la mirada preocupada de Bisca.

—Necesito hablar con Cana— musitó Bisca mientras iba en busca de la tercera amiga del grupo, pensando en que aunque no entendía completamente lo que ocurría, aunque sentía que a partir de ese día las cosas serían diferentes para todos en la editorial pero sobre todo para Lucy y si ese extraño hombre de cabello rosa significaba la desgracia o la felicidad para su amiga intervendría.

—Maldición— susurró enfadado al ver que nuevamente había perdido el rastro de Lucy, hasta que una pequeña luz indicando el primer piso le dio esperanzas. —No vas a escapar otra vez Lucy— murmuró sonriente mientras corría por las escaleras ya que en ese momento el elevador parecía ser demasiado lento para su creciente impaciencia, la alcanzaría le pediría explicaciones del porque de su partida, de su abandono y después la besaría como tanto lo había deseado por años. — ¡¿Dónde está?! ¡¿La perdí de vista otra vez?! —se preguntó al llegar al vestíbulo, al parecer el destino se burlaba de él.

— ¿Quién?— curioseó tímidamente Kinana que al igual que Laki veía el desesperado rostro del pelirosa con algo de temor y ambas preguntándose si debían decir la verdad a sus preguntas.

— ¡Lucy! ¡Ustedes debieron haber visto a Lucy! ¡¿Donde se fue?!— Gritó con desesperación e impotencia de que su felicidad dependiera de unas extrañas, las que cada vez se asustaban más ante las repentinas acciones del joven — ¡Maldita sea! ¡Hablen!...— gritaba viendo el terror que ocasionaba decidió cambiar de estrategia —por favor…— imploró reflejando la tristeza en sus oscuros orbes detalle que conmovió a la menor de las hermanas —Ella es muy importante para mi… y creo que ha habido un malentendido.

—N-no lo sa-sabemos— tartamudeo Kinana no muy segura de lo que pensaba hacer, respiró tratando de tranquilizarse podía ver que él y sus intenciones no eran malas así que comenzó a hablar nuevamente con más seguridad—solo vimos que salió asustada—vio la suplicante mirada de Natsu quien pedía más información y para sorpresa de su hermana y ella misma accedió a la silenciosa petición. —subió a un taxi, no sé donde fue pero creo podría ver ido a su casa.

— ¿Sabes donde vive?

—No lo sé— dijo mientras movía de forma negativa la cabeza, dándose el tiempo necesario para reflexionar una última vez si lo que hacía era correcto, volteó a ver a Laki quien se debatía entre detenerla o ayudarla, al parecer ella también se había conmovido con la triste mirada del chico —Las únicas que saben donde vive Lucy son Bisca Connell y Cana Alberona, seguramente si le pregunta a alguna de ellas lo podrán ayudar, lamento no poder decirle más— se disculpó.

—Está bien has hecho mucho por mí, Gracias— expresó mientras besaba la frente de su salvadora mientras nuevamente sonreía.

—Y tan normal que se veía—dijo ya más tranquila Laki observando como Natsu nuevamente impaciente subía por las escaleras, seguramente en busca de alguna de las amigas de la Heartfilia, — ¿Por qué los guapos son tan locos? ¿Crees que estuvo bien decirle a donde se fue Lucy? según recuerdo ella pidió que solo le dijéramos a Cana y ella se encargaría del resto.

—Tengo el presentimiento que ella quería que le dijéramos— afirmó mientras recordaba cómo habían visto salir prácticamente corriendo del asesor a Lucy que solo se había detenido para "advertirles" que no dijeran nada con excepción de su más cercana amiga.

—Solo espero que Lucy no se moleste.

—No lo hará. —aseguró con una pequeña sonrisa en su delicado rostro, sintiendo la satisfacción de que había hecho lo correcto, el miedo en los ojos de Lucy la impresiono pero cuando dijo que nadie a excepción de sus amigas supieran de su partida hacia su casa había notado cierto brillo en los ojos, y aquello le decía que esas palabras tenían un mensaje oculto. En definitiva su instinto le día que las cosas cambiarían con la llegada del nuevo ejecutivo.

Mientras tanto en un taxi no muy lejos de la editorial Lucy podía sentir su rápido palpitar como hacía mucho tiempo no ocurría, el calor en sus mejillas y la felicidad que deseaba gritar, ¡Natsu la había buscado! A pesar de los años él la había buscado, no la había olvidado como ella muchas veces llegó a creer, Natsu la recordaba al igual que ella a él. Recordó como sus días iniciaban con Natsu, como siempre su primer pensamiento estaba dedicado a él ¿Había sido lo mismo para Natsu? Extraña y felizmente podía asegurar que así era.

Cuando lo vio frente ella se sorprendió, su respiración se detuvo al encontrarse con la profunda mirada del joven que había cautivado su corazón tiempo atrás y entonces supo que nada había cambiado ella lo seguía amando y sentía un enorme deseo por lanzarse a sus brazos, de sentir aquella calidez que siempre la había reconfortado en momentos difíciles sin embargo la burlona sonrisa de su padre apareció en su mente junto con dolorosos recuerdos que la inundaron, imágenes que deseaba olvidar, recuerdos de su ultima día en su antigua vida que aun la atormentaban. Recordó como ese día ultimo día había llegado de la escuela como siempre en total silencio pero con una sonrisa en su rostro que inevitablemente aparecía cuando recordaba a su Natsu sin embargo a diferencia de otros días en que solo era recibida por la servidumbre su padre se encontraba en casa había bebido y el enfado de haber tenido pérdidas económicas se intensifico al ver la felicidad de la hija que tanto odiaba y quien culpaba de sus desgracias pero sobretodo la odiaba por creerla la culpable de robarle el amor de a quien más amó. Aquel último día de su antigua vida Lucy había experimentado la tortura irracional del hombre que se hacía llamar su padre.

— ¿Se siente bien señorita?— preguntó el taxista mientras veía preocupado por el retrovisor a la joven en el asiento trasero y trayéndola al presente que temblorosa se abrazaba tratando de protegerse del dolor de heridas pasadas que un sentía sobre su piel, aquel dolor no solo era a causa de la violencia con que fueron hechas si no por quien las había provocado.

—Si— respondió mientras frotaba con fuerza sus ojos tratando de limpiar las lagrimas que parecían no querer detenerse dejándole saber al mundo su penoso estado emocional —Estoy bien solo necesito que me lleve rápido, por favor.

El conductor asintió en silencio y siguió su marcha aunque veía con pena que nuevamente la joven parecía muerta y solo las silenciosas lágrimas de unos ojos sin brillo se deslizaban por unas mejillas cada vez más pálidas le indicaba que aquel cuerpo tenía vida.

— ¡Lo lamento! ¡Por favor espéreme y conseguiré el dinero!— suplicó apenada Lucy cuando al llegar a su destino se percató que en su huida había olvidado su bolso con su dinero — ¡Pediré el dinero a un vecino, solo espéreme aquí por favor!

—Está bien señorita déjelo así, me gusta ayudar a las mujeres en problemas es mi debilidad— dijo sonriendo pícaramente el hombre mientras se preparaba para arrancar nuevamente el taxi.

—Muchas gracias— agradeció mostrando un intento de sonrisa. El hombre suspiró no conocía a la joven castaña pero esperaba que pronto encontrará consuelo, una mujer tan bella no debía llorar. Ninguna mujer debía llorar a menos que fuera de alegría.

—Mucha suerte muchacha— se despidió, ante la mirada agradecida de la joven.

Lucy suspiró ¿Qué estaba haciendo? Huir… ¿huir de él? ¿Huir de la vida que tanto le había costado construir? de quien tanto amaba y todo por la dolorosa sombra de su padre, una sombra que ella le había dado poder sobre cada decisión en su vida, bueno eso ya no importaba, no ahora que sabía que era incapaz de desaparecerla de su vida así que escaparía nuevamente, volvió a suspirar y se dirigió su edificio el encargado tendría una copia de la llave de su departamento.

En la Editorial Natsu se sentía confundido por la reacción de Lucy, tenía muchas preguntas pero sabía que ese no era el momento de detenerse a pensar, era el momento de actuar. Lucy había ido a su casa la dirección según le dijeron la conseguirá de sus amigas Bisca Connell y Cana Alberona tendría que hablar con ellas, pero no ahora, seguramente harían preguntas y el necesitaba moverse y sabia donde las encontraría, lo que necesitaba estaba en su nueva oficina, sonrío tenía todo un expediente de gran volumen dedicado a Lucy Dragneel la cual sin duda era su Lucy, el por qué de ese apellido que a su parecer se escuchaba bien lo averiguaría después.

Cuando por fin llegó a su piso destino pudo sentir las curiosas miradas de algunos empleados que habían permanecido en el lugar esperando enterarse de más, chismosos, murmuró para sí mientras entraba a su oficina.

— ¿Así que conocías a linda Lucy?— indagó Markov sonriente cuando Natsu entró a la oficina encontrándose con la imagen perturbadora del anciano que jugaba maliciosamente con sus dedos pensando en sus futuros planes con el pelirosa quien había resultado ser una buena adquisición para el alegre y pervertido grupo de amigos —Realmente me alegro que ahora seas parte de mi familia, incluso lograste una reacción en Lucy.

—Escucha viejo Lucy es importante para mí, y será mejor que dejen de acosarla o se las verán conmigo— exigió Natsu al anciano mientras tomaba la carpeta que contenía la información personal de Lucy a lo que el anciano sonrió pensando que se divertiría mucho con su nueva adquisición, sobre todo porque apenas llevaba unas horas en la ciudad y ya había recibido una amenazadora llamada del loco obsesivo —yo me quedaré con todo esto y quiero que la mantengan lejos de sus pervertidas actividades, ¡soy el único que puede acercársele de esa forma!

—Está casada, ¿lo sabías?— Previno al joven, una cosa era ver y otra cosa era meterse con una mujer casada, aquello eran terrenos prohibidos y no quería que Natsu se metiera en más problemas de los que ya tenía.

—Sí, lo sé… pero es mi Lucy. —aseguró Natsu viendo con disgusto los papeles en sus manos donde las suposiciones de los miembros de aquel peculiar grupo se centraban en las atractivas medidas de la señora de Dragneel, eso era demasiado ya les haría pagar por su atrevimiento.

—Escucha Natsu, tengo que decirte que él…

—Viejo ¿Qué tan cierto es lo que está aquí?— preguntó ignorando al anciano aun con disgusto estando en desacuerdo con ciertos detalles que él había tenido el gusto de comprobar.

—Solo lo del curriculum, lo demás solo son suposiciones nuestras.

— ¿Pero su dirección es correcta verdad?

—Supongo que sí, cada año le envió un regalo por su cumpleaños, ¿Sabías que hoy es su cumpleaños?

—Claro que lo sé. Me voy viejo tengo algo importante que hacer.

— ¡Recuerda que es una mujer casada!— gritó mientras veía al joven de rebelde cabello marcharse sonriente. El viejo Markov no pudo evitar sonreír, complicaciones, era lo único que le venía a la mente. — ¡Y que debes compartir!

Por su parte Natsu sonreía tenia cosas que aclarar, podía ver algunas errores en el curriculum eso le daba esperanzas y si tenía que luchar por ella lo haría no la había estado buscando por tanto tiempo para solamente dejarla ir. Como antes decidió bajar por las escaleras ya que el ascensor le parecía demasiado lento, vio las curiosas miradas de las recepcionistas, le simpatizaron sobre todo la que respondía al nombre de Kinana tenía un presentimiento acerca de ella. Cuando por fin llegó al edificio que correspondía a la dirección en el expediente se sintió aliviado no podía describirlo pero tenía la sensación que todo resultaría bien después de todo el era Natsu D. Dragneel, aunque sabía que ahora se enfrentaba a un problema ¿Qué hacer? Si Lucy había huido de esa forma sería difícil que lo recibiera con los brazos abiertos, ni siquiera estaba seguro que le abriera la puerta ¡Maldición! Gritó mientras se golpeaba contra el volante desesperado, él no era bueno para hacer planes cuando Lucy estaba involucrada, ya que cuando la delicada figura de la ex-rubia se involucraba solamente podía pensar en cuanto deseaba tenerla entre sus brazos, anhelaba besarla; Volteó a ver el bolso en el asiento contiguo y entonces una idea se formo en su mente.

—Lo siento Lucy pero tú me obligaste a hacer esto.

Por su parte Lucy se encontraba en su departamento y se sentía desesperada el tiempo transcurría y ella no avanzaba se encontraba demasiado inquieta ante su actual situación y era incapaz de pensar con claridad, el montón de ropa desordenada en su cama incapaz de entrar en la maleta era prueba de ello. No, no podía seguir así se dijo mientras tomaba el teléfono agradecía ya no ser la adolecente asustada y ser ahora la adulta aterrada porque así al menos ahora tenía una cuenta en el banco de la que podría disponer a su antojo, si ella no podía empacar pagaría por que alguien lo hiciera, también necesitaba pensar a donde huiría y por supuesto tendría que hablar a la editorial habían hecho mucho por ella cuando lo más necesitaba, recordó a Markov era un viejo pervertido pero también era quien la había ayudado y quien le había mostrado el amor de un padre, un padre pervertido pero aun así un padre, también estaban sus amigas con las cuales había compartido penas y alegrías. Suspiró tenía mucho que hacer antes huir de nuevo.

—Soy una cobarde que solo sabe escapar— afirmó en un suspiro al finalizar su última llamada para después dejarse caer derrotada sobre la cama.

—No digas eso, no eres cobarde al contrario eres muy valiente, Lucy — irrumpió voz masculina en la habitación provocando que Lucy se sobresaltara, conocía esa voz por supuesto que la conocía pero no pensaba que la volvería a escuchar y mucho menos en ese lugar.

— ¡¿Qué haces aquí?!— gritó en pánico levantándose precipitadamente de la cama encontrándose con la imagen de un atractivo hombre apoyado tranquilamente en el marco de la puerta mostrando una sonrisa algo que Lucy no entendía de hecho en esos momentos su mente se encontraba en blanco.

—Pero que pregunta es esa, Lucy— respondió ensanchando aun más sonrisa de satisfacción al ver el boquiabierto rostro de la linda castaña frente a él. —El que esté aquí no debería de ser ninguna sorpresa después de todo soy tu esposo ¿No es así?

—N-Na-Nat-su… y-yo— tartamudeo siendo incapaz de decir algo coherente mientras veía como su atractivo marido se dirigía hacia ella.

—No voy a dejar que me abandones— afirmó con una seguridad que provoco que un extraño calor inundara el cuerpo de Lucy, se sentía agitada y cuando Natsu sujetó delicadamente su sonrojado rostro atrayéndola hacia él, ella no pudo evitar contener la respiración —Te amo Lucy.

—Te amo Natsu— declaró antes de entregarse por completo al contacto de los labios de su esposo que se convertían en un anhelado y apasionado beso entre los dos enamorados.

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Si están leyendo hasta este punto muchas gracias espero la lectura fuera de su agrado, gracias por acordarse de esta historia después de tanto tiempo ya que entre viajes, la escuela, familia, amigos, enfermedades, lagrimas y risa, además de algunos problemas con la cuenta por lo que incluso estaba pensando publicar bajo otro nombre incluso hasta he dejado de leer historias aunque ahora que regreso me encuentro con muy buenas historias, por eso me encanta Fanficition.

Pues Natsu y Lucy por fin se encontraron alguien me comento que si Lucy escaparía al ver a Natsu y acertó, pregunté a un amigo que sabe algo de psicología de que si era posible alguien huyera de esa forma y me dijo que si aunque era raro y mejor pensara en otra cosa pero a mí me gustaba la idea así que la conserve además como adelanto el siguiente capítulo esta algo pícaro espero sea de su agrado.

Agradezco especialmente a Alex Darklight, bakuinu, Darkrius13, Sakura Dragneel Heartfilia, katynalu a quienes ya les he agradecido como se debe, también su agradezco sus comentarios por PM y por facebook, en verdad muchas gracias por su apoyo.

Nuevamente espero que este capítulo fuera de su agrado y disculpen los errores de escritura.