Ninety-Five Percent pertenece a HufflepuffMommy


—Me lo prometiste, Hermione —dijo Harry.

—Y lo intenté, realmente lo hice —dijo ella cruzando los brazos.

—¿Cuántas citas tuviste en los últimos meses?

—Tres —murmuró ella sin mirarlo.

—Lo siento, ¿qué fue eso? —preguntó Harry.

—Tres ¿bien? Tuve tres citas —respondió irritada. Harry sacudió la cabeza.

—Dijiste que lo iba a intentar, Hermione. Tres citas no son suficientes.

—Siento mucho que mi vida amorosa no cumpla tus expectativas —dijo con amargura—. ¡He estado muy ocupada! Tengo una carrera, ya sabes. No voy a parar todo sólo para encontrar un marido.

—Te queda un mes antes de que se cumplan tus seis meses ¿qué vamos a hacer? —preguntó él, finalmente sentándose en el sofá. Hermione se le unió.

—Llené los formularios de evaluación de compatibilidad y los envié hoy. Sólo seré emparejada y espero que sea con alguien a quien pueda tolerar.

—¿Y si no lo puedes tolerar? —preguntó Harry preocupado.

—Se supone que me deben emparejar con alguien con quien sea compatible, eso no será un problema —dijo Hermione.

—¿Cuándo tendrás los resultados?

—En una semana —dijo. Miró a Harry y dijo suavemente: —Estoy asustada.

Él le puso un brazo alrededor de sus hombros.

—Si no puedes soportar al tipo puedes quedarte conmigo y Ginny. El matrimonio no es más que un pedazo de papel de todos modos, nadie dice que tienen que vivir juntos.

—Gracias, Harry —dijo ella con una sonrisa—. Pero espero no tener que llegar a eso. Tú y Ginny necesitan privacidad y no me gustaría molestar.

Harry se encogió de hombros.

—Haremos que resulte.

—A propósito ¿dónde está Ginny?

—Fue a la madriguera para la cena. De hecho, le dije que estaría allí después de verte —la miró—. No quieres unirte a mi ¿verdad? Sé que a la señora Weasley realmente le gustaría verte.

Hermione se mordió el labio.

—No sé…

—No lo puedes evitar para siempre, lo sabes —dijo Harry, sabiendo que su vacilación se debía a cierta cabellera roja con quien ella solía salir

—No puedo tratar con él ahora mismo. Sé que seguirá acosándome para que me case con él. Sabe que sólo me queda un mes. Y, por mucho que quiera a los señores Weasley, tengo la sensación de que estarán de su lado y tratarían de persuadirme.

—Bueno, si cambias de opinión, estaremos allí hasta el fin de semana —dijo mientras se levantaba del sofá y se dirigía a la chimenea. Hermione le siguió y le dio un abrazo.

—Gracias, Harry. Voy a pensar en eso, pero todos sabemos que me quedaré aquí y me enterraré en un libro por un tiempo —dijo con timidez.

Él sonrió y negó con la cabeza, agarrando un puñado de polvos flu. Entró en la chimenea.

—Envíale cariños a los Weasley —dijo en voz baja

Él asintió antes de arrojar el polvo al suelo y desaparecer de su apartamento en unas resplandecientes llamas verdes.

Una vez sola, Hermione miró alrededor de su sala de estar vacía. Había tenido un largo día de trabajo, Harry había venido a molestarla justo después y se puso tensa. Decidió que efectivamente leería, con una copa de vino, mientras se remojaba en la bañera.

Draco tropezó en su habitación después de las dos de la mañana. Él, Blaise y Theo quedaron desagradablemente borrachos esa noche. No quería beber tanto, sólo iba a tomar unas cuantas copas y ya, pero de alguna manera se convenció de beber más y antes de darse cuenta los tres se habían acabado toda la botella de whisky de fuego. Gracias a Salazar existía la red flu ya que no había manera de que pudiese aparecerse en ese estado.

Mientras caminaba hacia su cama, comenzó a sacarse la ropa y tropezó con sus pantalones en el proceso. Refunfuñando, se quitó los zapatos y los tiró por la habitación antes de que finalmente se pudiera quitar los pantalones y arrojarlos amontonados al suelo. Se metió a la cama sólo en boxers, con la esperanza de que el sueño pronto lo venciera.

No lo hizo. En su lugar, el contenido de su estómago amenazaba con hacer acto de presencia y llegó al baño justo a tiempo para vomitar.

En el camino de vuelta a su cama miró hacia su escritorio. Encima de todo estaba todo el papeleo que necesitaba para la evaluación de compatibilidad. Lo había llenado hace meses, cuando recibió la carta, nunca lo había enviado.

—A la mierda —dijo. Agarró los papeles y los metió en un sobre con la dirección. Abrió las ventanas y silbó por una de las lechuzas que había en la lechucería de la familia. Su propia lechuza. Artemis llegó volando— Aquí, lleva esto al Ministerio antes de que cambie de opinión —dijo tratando de atar la carta a la lechuza.

La lechuza le mordisqueó los dedos, pero no lo suficiente para romperle la piel.

Draco la ignoró y cuando terminó le dijo: —Ve —y la lechuza voló.

Ahí estaba, ahora esa parte de su vida había sido atendida.

Se tiró sobre la cama y se durmió al instante.

—Levántate y brilla, Draco querido —dijo la voz dulce y cantarina de Narcissa. Cruzó la habitación y abrió las cortinas. Draco siseo entre dientes ante el brillo ofensivo.

—Madre ¿qué haces? —preguntó tirando del cobertor sobre su cabeza para bloquear la luz.

—Tenemos compañía. Un almuerzo con algunos de mis amigos… y sus hijas —dijo enérgicamente.

Draco miró por encima de las mantas a su madre.

—Pensé que habías dicho que no te entrometerías nunca más.

Narcissa se encogió de hombros.

—Hice esta cita para comer mucho antes de decir eso. Ahora, ponte presentable y baja las escaleras. Es grosero hacer esperar a nuestros invitados.

—Ya no importa —se quejó Draco, se recostó de nuevo poniendo su brazo sobre los ojos—. He enviado el papeleo al Ministerio. Ellos encontrarán a alguien para mí. Así que puedes enviar a todos a casa. Sólo quiero dormir —dijo él.

—Ya sea que te busquen un partido o no, aún puedes rechazarlo y elegir a alguien más. Y no, no te permitiré dormir todo el día. No es mi culpa que llegaras a casa borracho hasta el tope—. Se metió la mano al bolsillo, extrajo dos viales y los puso sobre la mesa de noche—. Toma, poción pimentónica y anti nauseas. Bébelas, te vistes y bajas —se dirigió a la puerta—. AHORA, Draco —dijo firmemente antes de cerrar la puerta tras ella.

Draco se quejó, tirando las mantas afuera y sentándose en la cama, luego hizo una mueca cuando su cabeza comenzó a latir con fuerza. Tomó las dos pociones primero y luego se quedó quieto hasta que la habitación dejó de girar. Iría abajo para apaciguar a su madre pero antes se ducharía para sentirse humano de nuevo.

Después de darse una ducha con agua caliente se vistió y peinó antes de dirigirse al comedor con una ensayada mueca pegada la cara, la sonrisa Malfoy que le habían enseñado a dar sin importar la compañía.

Vamos a terminar con esto, pensó para sí mismo, cuando se enfrentó a una habitación llena de hermosas, aunque poco atractivas, mujeres.

Esperaba que el partido que le encontrara el Ministerio no lo decepcionara.


Hola niñas, espero que disfrutaran el capítulo, aunque sea cortito... lo que sabemos ahora es que ambos están absolutamente decididos a dejar que el ministerio les busque pareja! En el próximo capítulo leeremos sus reacciones cuando lleguen los resultados de compatibilidad, qué emoción!

Gracias por los reviews, llegan a mi en forma de motivación para seguir traduciendo :D