Genética Básica: Inciso uno: Cadenas de ADN.

Llevaba cerca de diez horas jugando, hasta ahora, aquella había sido su partida más complicada. En promedio, no tardaba más de diez o veinte minutos en arrasar completamente a sus contrincantes en una partida, pero el tal "ComandanteLibertad38" y "AmanteTitanica10" no eran precisamente un par de noobs que pudiera vencer con facilidad. En realidad eran todo lo contrario.

Levi ya los odiaba.

A ellos, a como dañaron su racha de siempre ir a la cabeza, a sus estúpidos equipos y, por supuesto, a sus aún más estúpidos nombres.

El de él era mejor muuucho mejor.

"ElCientificoMásFuerteDeLaHumanidad_Cleanner30"

Perfecto.

Y no tuvo que hacer referencia a Tim.

Oh, claro. Y lo que más odiaba y odio, luego de quince largas y extenuantes horas fue haber quedado en último lugar.

Mierda.

Ya suficiente tenía con perder, para quedar de últimas. Haría a Roma arder, de nuevo.

Lo peor es que sabía que la tal "AmanteTitanica10" había hecho trampa, joder que sí. Apostaba en ello su tesis de segundo grado "Leve ensayo sobre las afecciones psicológicas y físicas dentro de los anfibios expuestos a triplicación del cromosoma X", a que era así.

Cada fibra del azabache ardía en ira, la casa entera de los Ackerman se había nublado en su totalidad y una tormenta eléctrica desarmonizaba con el resto del clima de la ciudad. Una rana y dos pájaros comenzaron a correr hacia la ventana.

Se sentía, principalmente, burlado y humillado. No se habían mofado únicamente de sus habilidades como jugador sino también como persona. Y nadie, en sus putos cincos sentidos, era capaz de mofarse de él y salir ileso de ello.

Nadie.

Esta vez tampoco sería la excepción. Hizo como casi nunca hacía, fruncir marcadamente su ceño, de una forma que solo mostraba fastidio y odio, ni una pizca de indiferencia, gracia o altanería. El Dr. Ackerman quería que la sangre empezase a correr. Y como sus manos se enterraban en su carne, solo era prueba de ello.

Se levantó de la silla frente a su pc, corrió espantando a las diferentes especies de animales (o criaturas amorfas) de su camino cuando bajo a su laboratorio. Había creado no mucho tiempo atrás un láser hecho de iranio concentrado, nunca lo probo, pero de llegar a servir, sería capaz de destruir todo el estado de California.

Con al arma (en su debida caja de antimateria, claro) en sus manos, volvió a su habitación. Quedaba lo más sencillo: rastrear el IP del suicida que se atrevía a desafiarlo.

Tecleo rápidamente en su computador, antes de instalar un par cracks de algunos programas que facilitarían su trabajo. Los había creado hace un par de meses, para cerciorarse que sus pedidos de comida Hindú y sus artículos coleccionables de "Viaje a las estrellas" jamás volvieran a tardar.

Completada su última aplicación, se dispuso a buscar a "AmanteTitanica10" Pero, un PM le había dejado totalmente el blanco.

Nuevo mensaje de "ComandateLibertad38"

Sin duda el doctor lo abrió, expectante.

"No sé tú, pero yo odio perder. Más si han hecho trampa. ¿También quieres la revancha, Levi?"

Y sonrió, como hace mucho no lo hacía, con auténtica veracidad.

Mando de una patada la cantidad de radioactividad que tenía su mano bajo la mesa, antes comenzar a teclear su respuesta.

"Ya era hora, Erwin Smith"

Esa noche, a la edad de diez años, Levi falto a su hogar por casi una semana.


La frentica risa de Hanji había logrado desquiciarlo un poco más. Para su suerte, Erwin se mantenía callado, analizando la situación en la que estaban, solo se preguntaba una cosa…

-Aun no entiendo... La razón por la que querías adquirir el ADN de Eren. –Dijo.

-Lo que yo no entiendo es como puede tener plena capacidad para recordar nítidamente desde que era casi un feto, pero no al tal Eren.

Levi se encogió simplemente de hombros.

-Es como un computador, los archivos que me estorban los elimino. –Respondió, como si fuese la cosa más sencilla del mundo.

A lo que Hanji volvió a reír y Erwin frunció el ceño.

-Pero aun así… debe existir el archivo. –Razono. –En alguna parte. Y si querías su ADN no creo que haya sido por una razón insignificante…

Los tres se quedaron en silencio, hasta Hanji, sopesando la teoría de Erwin.

-Deberíamos probar un artículo que leí en una revista de ciencias sociales –Comenzó Hanji llamando la atención de los otros dos. –Decía que si haces cosas o recreas las escenas del momento que quieres recordar, tu cerebro comenzara a asociar hasta que te de lo que necesitas.

-No es tan mala idea. –Dijo Erwin. –Pero en el caso de Levi, será mejor organizarlo técnica y cronológicamente. –Hizo una pausa mientras se acercaba al nombrado dándole un par de vueltas. –A ver, según ese anuario conociste a Eren hace dos años, cuando tenías quince y cumplirías dieciséis. ¿Recuerdas algo de ese año?

Cruzándose de brazos, el Ackerman bufo.

-Recuerdo muchas cosas, tienes que ser más explícito.

Erwin contuvo las ganas de golpearse la cara. No era precisamente él quien tuviera que ser más explícito, sino Levi.

-Veamos, si es alguien de tu salón, debió haber sido durante los meses que hubieron clases… que serían de febrero a mayo y de agosto a noviembre. ¿Puedes recordar a Eren en ese tiempo?

-Sigue siendo muy poca información. –Volvió a reclamar Levi.

-Descuenta fines de semana, feriados y los días que faltaste. –Menciono Hanji, ya tienes cerca de la mitad.

Lentamente, el azabache volvió a negar.

Erwin y Hanji comenzaron a verse frustrados.

-Al parecer tendrás que contarnos día a día las horas que estuviste en el colegio hasta dar con lo que necesitamos. –Se resignó Erwin.

Hanji comenzó a hacer molestos ruidos, en señal de pereza y fastidio. Ya había hecho eso en ocasiones anteriores.

-¡Debe de haber otra forma! –Chillo. –La última vez duramos más de un mes para que Levi recordara una simple clave de San Andreas. Ahora duraremos más del triple.

Erwin mordió su labio inferior, volteando hacia el marco de la ventana, recordando el casi mes que duraron sin dormir solo para explorar parte del complicado cerebro del Ackerman. Describió cada día, sin saltarse el mínimo detalle.

-… No tenemos opción. –Sentencio el rubio. Hanji y Levi quisieron gritar, pero en lugar de eso se callaron y acataron de mala gana, ambos tenían un sentimiento de fidelidad para con Erwin.

Mirando al suelo, Levi se cruzó de brazos.

-No entiendo cuál es tu obsesión con ese tal Eren. –Reprocho el azabache. -¿No me digas que ahora eres gay y quieres cogerte al mocoso? –Dijo, algo divertido.

Erwin se aclaró la garganta, algo incómodo. Mientras escuchaba los abucheos de Hanji seguido de risas y frases homo.

-¡Por supuesto que no! –Dijo casi sonrojándose. –Es solo que si tú te interesas por alguien debe de tener alguna razón oculta. No es normal eso. Aparte que dos años después volvamos a enterarnos de su existencia.

-Parece un juego. –Rio, nuevamente, Hanji. –No sé si es que quieren o no unirte a Eren. Pero creo que esto puede ser algo a nuestro favor. ¿Qué viste en él?

-No lo recuerdo, maldición, te lo dije. Ni siquiera sé si es importante o no.

El silencio volvió a ser espeso. Entre los tres lograban un coeficiente intelectual que rozaba los 600, alguna idea debía formarse.

-Tal vez si revisamos los anuarios de los años recientes estimulen tu cerebro o tendremos nuevamente que escucharte recitar al completo cada día de esos meses de escuela.

Nuevamente, sentados en el suelo, Levi procedió a abrir el anuario de los años recientes en el curso de los mocosos. En todas ellas sus ojos ubicaron a Eren, la misma de mata castaña de ojos poco visibles gracias al flash, pero que lograban mostrar un lindo color verde. Y aunque algo dentro de su mente le reclamaba por un recuerdo, no lograba hacerlo.

Hasta que Hanji grito.

-¡Levi, mira! ¡Es la fusión de Sunny y Bean! –Dijo, emocionada. –Me habías dicho que había muerto. –Le reclamo, sin poder disimular su emoción.

Los dos amigos miraron el punto borroso en la foto que señalaba Hanji, justo al lado del Eren de ese comienzo de año levitaba uno de los más grandes experimentos de Levi Ackerman y uno de los que Hanji más quería, pues fue hecho a base de la fusión cerebral de dos de los mutantes favoritos de la cuatro ojos, Sunny y Bean, las creaturas más inteligentes que habían creado.

Claro, ambos eran grandes y horribles, así Hanji dijera que eran tiernos, eran unas cosas estúpidas y hasta asquerosas, pero al hacer la fusión cerebral, Levi pudo crear una criatura completamente nueva y distinta, con un cerebro capaz de desarrollarse. Aun ahora lo saludaba ocasionalmente cuando lo veía en la escuela, le hacia el debido mantenimiento de sus partecitas de metal y le daba un poco de polvo estelar, pues era su comida favorita. Aun se preguntaba por qué lo dejaba en la escuela en lugar de traerlo a su laboratorio.

-Creo que lo más extraño es que este al lado de Eren. –Interrumpió Erwin. Y sonriendo satisfecho, miro a Levi. –Comienza a explicarnos momento a momento los últimos días que viviste con Prototipo 4822.

Comenzaron y, automáticamente, Levi entraba en una especie de trance en el cual era solo medianamente consiente de las cosas que expresaba su propio inconsciente, pues era el relato de las cosas que decidía relegar a un segundo campo, uno que no molestara con sus recuerdos de todas las ecuaciones de dinámica que había hecho desde los cuatro años.

Fue una semana completa, en la que Levi rememoro si faltarse un solo detalle los últimos cuatro días con 4822 hasta que, esporádicamente, llego a recitar un extraño monologo que espanto el sueño de los otros dos genios de la NASA.

-…Cuando termine de humillar al mocoso novio de Mikasa, vi lo que parecía una extraña revelación. No sé muy bien que fue lo que paso, pero fue el segundo más largo de mi vida. Nunca había visto a una persona más sencilla y compleja al mismo tiempo, era alguna especie de una paz que no llega a existir en este mundo, desprende… tranquilidad. Esa misma tranquilidad que sentía solo en el vientre de mi madre. Una especie de ente que causa adicción, hasta su olor, lo era. No pude evitarlo, le di a 4822, y desde allí me empeñe en acercarme más al mocoso, porque, juraba que era igual a Kruchell, que hacían que la vida fuera más sencilla, y deduje que sus ADN serían a más de un 85%, el día siguiente, cuando me acerque a él, robe un cabello castaño. Estaba obsesionado y luchando contra la misma idea que me asalta cuando pienso en mi mamá. Pero cuando hice el examen, no logre captar sus cadenas de ADN o ARN. Nada, absolutamente, nada. No existía. Despertó mi atención esa anomalía genética, pero luego, al no ser prioridad. Me aburrí de Eren... Esa noche, Mikasa toco dos veces la puerta cuando Kenny y yo estábamos sentados en la mesa. Yo leyendo un libro sobre "Contra-teorías de la relatividad" mientras mi padre preparaba galletas de avena que compro a 66 centavos en promoción en la tienda de-

-¡Basta Levi! –Le grito Erwin mientras sacudía levemente su hombro, los ojos de Levi estaban rojos y lagrimaban cuando, reaccionando, comenzó a parpadear repetidas veces. Duro una semana sin cerrar sus ojos.

Hanji y Erwin al fondo del colapso mental, sonrieron.

-¿Lo recuerdas ahora? –Pregunto el rubio.

Pero en contra de lo que esperaban, borraron sus sonrisas. No eran la expresión que esperaban.

Levi hizo mala cara, una muy mala, esa que siempre expresaba los problemas en los que se meterían. Hanji tembló al ver a ese rostro, el mismo que había visto la primera vez que se conocieron, inconscientemente se abrazó a sí misma. Nuevamente, veía la cara del demonio. De aquella persona, juraba, destruiría la forma normal de transcurrir el tiempo.

El dios del caos.

El Satánico Dr. Ackerman, justo como rezaba la canción.

Comenzó a reír casi gimoteando, dando leves pasos hacia atrás, a la esquina del cuarto, acurrucándose contra ella y mirando expectante a Levi, con autentico terror recorriendo por cada una de sus venas.

En cambio Erwin esculpió en roca fría su expresión de absoluta seriedad, se hizo tras Levi, alejándose de sus posibles arremetidas de ira. Y, jalando a Hanji, siguió a una distancia prudente al azabache hasta lo más profundo de su laboratorio.

Las luces se prendieron al sentir su presencia.

Hanji se agazapo asustada al cuerpo rígido y tenso de Erwin. Ninguno de los dos pudo evitar temblar cuando, con voz su voz firme y suave, Levi hablo completamente consciente.

-Tch. –Gruño. –Que Karma, -dijo caminando hasta la sala principal. –Claro que le recuerdo.

Cuando Levi se calme un poco, las cosas serán muy divertidas. Pensó Hanji, expectante, temblando de miedo.

Después de eso, las siguientes horas parecieron transcurrir en un sueño. Literalmente, ya que los tres parecían delirar entre el mundo de Morfeo y el real. Habían en varias ocasiones durado mucho más que una semana sin dormir, pero la sobreexcitación de sus sistemas nerviosos, los había dejado notablemente más exhaustos.

-¡K_0001*! ¡Despierta, maldición! –Grito al entrar en la sala.

Cientos de luces de un verde fosforescente comenzaron a alumbrar la penumbra de la sala del lugar. Una pantalla gigante apareció y el fondo de Puro Hueso riendo detrás de una Mandi sonriendo maléficamente y Billy con su dedo en la nariz, los saludo.

Un montón de iconos tapaban la tétrica caricatura.

-Buen día, Levi. –Respondió la robotizada voz.

Sin darse la molestia de devolver el saludo de su máquina, comenzó a ordenar.

-K_0001*, quiero el registro de experimentos de los últimos dos años. No omitas ninguno.

La máquina estuvo tentada a devolverle una sarcástica respuesta, pero al notar los latidos acelerados de Hanji y las sudorosas manos de Erwin, supo que no era muy buena idea. Hoy el pulso de su amo iba mucho más lento de lo normal.

-Ahora mismo. –Respondió, demostrando sumisión.

En poco segundos, una lista de cientos de caracteres apareció frente a ellos. No estaban organizados por fecha o temática, solo eran carpetas que iban desde "Experimento 1'500.877" hasta "Experimento 1'968.333".

-Debí haber hecho cerca de 9 o 10 de estos estudiando a Eren o cosas relacionadas a su condición, aun después de haberle recriminado a un segundo plano. –Dijo. Y volteándose, enojado, a mirar a sus dos amigos que le miraban con recelo, levanto una ceja. -¿Qué esperan? No tenemos todo el día.

A pasos rápidos, cada uno, se sentó en una silla frente a diferentes pantallas. K_0001*, dividió en partes iguales el número de bitácoras y los tres comenzaron con su trabajo. Por cada carpeta, existía una tesis completa, introducción, formulación del problema, objetivos, recolección de datos, sujetos de prueba… etc. Cada uno contando con mínimo 300 paginas, algunos rozando las 1000. Debían entrar leer todos y escoger los que tuvieran relación así sea mínimamente relevante con el caso de Eren.

Y Levi decía que no tenían todo el día.

Un pequeño robo-bobo trajo unas grandes gafas cuadradas, con poco aumento, en una bandeja para Levi, Erwin saco unas delgadas de su gran abrigo y Hanji ajusto las suyas.

Podía ser peor, pensaron los tres. Por lo menos ya estaban un paso más cerca de lograr el experimento más grande en el que alguna vez se hubieran embarcado, el clímax de su vida científica y personal. La emoción volvió a sus sistemas.

-502 paginas. Experimento 1'500.878, terminado. Sin información relevante acerca del sujeto de pruebas 12.320: Eren. Nota a agregar: Nada en específico. –Dijo Hanji, orgullosa de sí misma, luego de 15 minutos.

A lo que Erwin rio.

-518 paginas. Experimento 1'500.879, terminado. Sin información relevante del sujeto de pruebas 12.320. Nota a agregar: ¿El sujeto 0056: Mikasa, ronca? –Hanji le lanzo una mala mirada.

-Je… noobs. –Se mofo Levi. -522 paginas. Experimento 1'500.880, terminado. Sin información relevante acerca del sujeto 12.320. Nota a agregar: Leve descripción de los sentimientos a desarrollar de Prototipo 4822. –Lso miro de forma altanera, antes de fruncir un poco el ceño y decir. –Sí, Mikasa ronca como una bestia infernal.

Los dos soltaron en risas. Su Levi "normal" había vuelto.


Esa semana Kenny no se preocupó por la ubicación de sus bebe de 10 años, se quedó en casa cuidando de la Mikasa de 8. No es que Kenny fuera un mal papá, solo era que conocía las capacidades de su único hijo, al fin y al cabo era hijo suyo y de Kruchell. Sabía que Levi estaría bien, siempre hacia cosas así, solo esperaba que no estuviera haciendo cosas demasiado nocivas.

Bebió un café luego de que Mikasa se durmió, y se preguntó nuevamente que haría su esposa en su lugar… resoplo y decidió que si luego de diez días no parecía, lo iría a buscar a Irak. Siempre creyó que de escapar iría hasta allá.

Pero Levi estaba más cerca de lo que su padre creía. Después de mucho, por fin había conocido a Erwin Smith, se quedó dos días en casa del rubio, después de medio día de viaje.

Había investigado a Erwin desde hace ya más de un año. Pero había esperado que este se acercara a él, estuvieron, junto a "AmanteTitanica10", jugando al gato y al ratón durante seis meses en MMORPG online. Estaba predestinado que los tres se conocieran, eran las mentes más grandes en la tierra en los últimos siglos.

A pesar de eso, no pensó que su anhelado encuentro sería tan tétrico.

Ambientado con los gritos de dolor de Hanji.

Levi y Erwin luego de hablar dos días seguidos, habían notado lo obvio. Sus almas, en el sentido intelectual, estaban conectadas. Se respetaban y sentían admiración mutua.

Al tercer día, marcharon a Europa, más estrictamente, a Suiza. Un día completo tardaron buscándola y durante tres días completos con sus noches "AmanteTitanica10" fue torturada.

Levi no sentía piedad, llevaba un semblante extraño, lleno de fastidio y odio. Y cuando Hanji le vio, pensó en el dios del inframundo, pero luego entendió que era del caos.

Les conocía, claro, a los dos.

Y ellos a ella.

No solo a "AmanteTitanica10" sino a Hanji Zoe en su totalidad.

Su pequeño cuerpo de 11 años fue sometido a horas interminables de tortura psicológica por otros dos niños de 10 y 12. Pero ella era más fuerte que eso, así que pasaron a la tortura física.

Hanji reía, similar a una masoquista, pero solo lo era hasta cierto punto. Cuando Levi la colgó de sus manos y pies y comenzó a estirar sus miembros, grito con dolor. Lloro, pero al Ackerman no le importaba.

Hanji era demasiado fuerte para tener 11 años, fuerte sobre todo desde su intelecto.

Lo soporto demasiado bien.

No era precisamente esas desgarradoras lesiones lo que hacían sufrir a Hanji, eran esos fríos ojos mirándola con completa malicia. Viéndolos veía su propia muerte.

Esa fue su tortura.

Cuando le tiempo que Levi estimo que sería necesario para no preocupar a su padre, soltó un chasquido antes de disponerse a desmembrar y asesinar a Hanji, siendo detenido por Erwin.

-Basta. –Exigió, a lo que Levi le devolvió esa satánica mirada que le hizo temblar. –E-ella es nuestra tercera rueda. –Dudo con algo de terror Erwin.

Debía admitirlo. Hanji era quien les faltaba. Soltó sin delicadeza la palanca que activaba todo el medieval dispositivo de tortura, dejando caer a una niña sin capacidad de mover sus extremidades mientras sollozaba en el suelo.

Erwin acaricio un poco su cabello y cuando Levi la vio, relajo su ceño.

Había causado el mayor sufrimiento a la tercera parte de su alma intelectual.

Pero… se encogió de hombros. La mocosa era fuerte, solo quedaría con un profundo trauma, ya sea contra las máquinas de tortura medieval o el dolor físico. Pero lo que no pensó Levi, sería que el trauma de Hanji –y en parte de Erwin- reencarnaría en su más baja y pura naturaleza, esa que gritaba sangre.

Eso sí sería un problema.

Durante tres días ninguno consumió nada fuera de agua, Hanji por obvias razones y los otros dos como pena por la tercera parte de sus intelectos.

Cuando Erwin se fue, dejo cerca de la niña una contraseña de activación para la cuenta que los mantendrían en contacto perpetuo. Ella lo tomo sin duda aunque sí con rencor.

Meses después, cuando se vieron Operación 7, jugando con videocámara, Hanji miraba mal el recuadro negro en el cual debía salir el pelinegro, y cuando este cambio para mostrar su rostro de ceño fruncido, cansado y expectante, sonrió, no era ese rostro que había visto la primera vez, era el rostro que duro investigando por meses.

Ese día, hicieron equipo y hablaron por chat privado hasta pasado el amanecer, uniéndose Erwin después de varias horas.

Sintieron la resonancia. Intelectualmente, estaban completos.

Poco después entraron a la NASA, y Hanji se mudó a los Estados Unidos. Sus visitas se volvieron recurrentes e, indirectamente o directamente, se dieron una nueva razón para vivir, varias de hecho. Pero la naturaleza más explosiva de Levi, sería algo que ni Hanji o Erwin podrían entender o soportar.

Nunca…

Esa, su verdadera naturaleza.


Eren le había puesto Heichou.

Estaba prácticamente todo el tiempo pegado a esa cosa.

Cuando por primera vez lo recibió, Heichou se negaba a dirigirle la palabra o si quiera a tener el mínimo contacto, lo peor era que su nueva mascota no comía nada de lo que normalmente comía una mascota.

Dentro de los nueve días que Levi aun tomaba la molestia de notarlo, le pregunto qué era lo que el bicho ese comía, este solo se había encogido de hombros.

-Pregúntale –le respondió. –Le enseñe a Prototipo 4822 a comunicarse por señas o escribiendo desde sus primeros meses. Dale un portátil y él escribirá para ti, entiende el idioma desde que fue creado. –Casi siempre, sacaba una cajita plomo que abría con unas pinzas y la ponía frente al experimento. –Come. –Ordenaba y ante el ceño fruncido de Eren, respondía. –Es polvo estelar. Es su comida favorita.

Luego de tapar la caja, se iba, casi siempre sin decir adiós.

Tiempo después, seguía haciendo lo mismo, solo que sin dirigirse a Eren. Heichou siempre corría, por lo menos una vez a la semana, a su encuentro con su creador, el cual siempre lo recompensaba con su preciada comida favorita y una revisión completa de su sistema.

Volviendo, Eren era demasiado torpe. Cuando Levi menciono los "polvos estelares" imagino algo como eso polvitos blancos que vendían en la tienda de la esquina. De esos que cuando los echas en tu boca empiezan a estallar, que aunque no tienen sabor, son muy divertidos.

Sin meditarlos dos veces, utilizo su merienda del mes en docenas de polvitos blancos que termino comiendo él mismo pues la criatura, los odio.

A continuación, vivió su propia Odisea intentando hacer que el bichito hablara con él. Cada día Eren se sentaba frente a él y le contaba sobre su vida, sus amigos, las cosas que le gustaba, de las películas que veía o sus planes para él futuro. Era algo diferente, pues Levi, Erwin y Hanji, siempre hablaban de explosiones, energía destructora, física, química y las mejores formas de cercenar a una persona. Ellos eran muy diferentes a lo que Eren, Armin y hasta algunas veces Mikasa mostraban para él. Un mundo más brillante.

Aun así, extrañaba su antiguo hogar.

Cuando hablo por primera vez con Eren, le jalo frente al pc con sus pequeñas manitos, y con un rápido teclear escribió "shokolat", no tenía muy buena ortografía, y agradecía que Eren no le dedicara esa mirada de asesinato que le mostraba Levi cuando no hacía buenas correcciones de sus trabajos de ciencias del jardín, no entendía absolutamente nada de lo que hacía o escribía su creador y amigos.

Su relación se fundó en el chocolate. Eren le llevaba galletas oreo, helado, bombones, Jumbo, entre muchas más. Hasta una vez probo con Arequipe, una verdadera delicia.

Pero su relación se vio verdaderamente reforzado un cierto miércoles, como Mikasa, cuando Eren llego lastimado a casa.

Subió corriendo, sin decirle nada a mamá o papá, y cuando entro en su habitación se lanzó a llorar.

Heichou se sentó a su lado y, visiblemente incomodo, toco su hombro, lo que hizo que el pequeño Eren de apenas cumplidos 13 años volvía a llorar. Con la necesidad de desahogarse, volteo sus verdosos ojos acuosos y sonrió.

-Me molestan en la escuela, de nuevo. –Le dijo. Y la pena que sintió la criatura pensante se incrementó gracias a los sentimientos de aprecio que comenzaba a sentir por su nuevo dueño. Viendo los moretones en sus brazos, supo exactamente qué era lo que le pasaba, volvían a tratarlo como a un homosexual, Eren le había contado en un par de ocasiones en veces anteriores y, a pesar de todo, pensó en si su creador también era molestado.

Pronto supo que no.

Desde ahí, se volvieron más unidos. Puso su mano sobre el hombro de Eren y con evidente incomodidad le sonrió con su boquita hecha de hilo.

De ser un experimento paso a ser una criatura viva, fue cuando pudo comprender a lo que se refirió en varias ocasiones Levi al decirle que era un experimento especial, capaz de desarrollar intelecto y sus sentimientos. Aprendería a ser un apoyo para a su mocoso dueño.

También comenzó a insistir a ir junto a Eren a las clases, así fuese para darle apoyo cuando el matoneo se volvía insoportable; y gracias a las peticiones de Carla y Grisha no hubo problema para que eso pasara, le ayudaba con sus limitados conocimientos en ciencias naturales y sociales, mayores a los de Eren, y levitaba junto a él en la clase de gimnasia llevándole agua y dándole motivación con pequeños aullidos.

Ya habían pasado dos años desde ello, en más de una ocasión le comento a su creador que por culpa de ellos dos, a Eren le trataban de una forma degradante, pero el Ackerman pocas veces prestaba atención a lo que le decía. Ahora eran mundos aparte.

En esas ocasiones no probaba postre.

Pero ahora, la situación era indudablemente peor.

Un nuevo rumor, de los muchas que ya habían, comenzó a cobrar fuerza contra el pequeño Eren. Desde hace dos semanas se comentó que el niño gay del pueblo había follado en las playas del caribe durante las vacaciones del curso. El turista italiano junto a su amigo, estuvieron con el castaño. Y al confirmarse que, efectivamente, los italianos eran una pareja homosexual, ya era casi un hecho.

El adolescente se había vuelto más fuerte, ya era capaz de hacer en contra de los chismes o por lo menos, no derrumbarse ante los crueles comentarios. Pero ese chisme era algo que hasta casi salía de su control.

No sabía de donde había salido.

Y, aunque no lo dijera, estaba mucho más aterrado por una razón diferente. Llegaba la fecha, esa fecha del año que siempre le ponía los pelos de punta.

El día que Levi Ackerman volvía a la escuela y estaba aterrado porque ese chisme llegara hasta sus oídos. No quería que pensara eso de él, aunque suspirando, pensó que a Levi no le importaría.

De todas formas, estaba ilusionado con verlo nuevamente, con escuchar su voz ronca y experimentar esos mismos sentimientos de cuando estaban a solo unos centímetros.

Suspiro con angustia.


La primera en dormirse fue Hanji. Con la voz más rasposa de lo normal, Levi, ordeno que fuese a la cama.

Unas manos robóticas salieron de las paredes, tomaron con lentitud el cuerpo inerte de Hanji hasta depositarla unos metros más allá en el sofá cama, una suave manta blanca se depositó cubriendo la totalidad de su extenso cuerpo.

Él y Erwin cabeceaban, estaban a cien carpetas de terminar.

-894 paginas. Experimento 1'968.234 terminado. Archivado. Información relevante sobre el sujeto 12.320. –Dijo Erwin visiblemente cansado. –Es el análisis posterior al porque el cabello de Eren no contenía su código de ADN. Nota a agregar: Que locura. –A pesar de la broma que quería hacer, su voz seguía siendo monótona y cansada.

Levi bostezo.

-Bien hecho cejon. –Felicito Levi. Delirando entre la inconsciencia.

Llevaban cerca de tres días en ello. Hasta que, finalmente, Levi lo encontró. Básicamente lo único que necesitaba.

-1006 paginas. Experimento 1'968.330 terminado. Archivado. Información muy relevante del sujeto de prueba. Es la compilación de las partes más importantes de más de 40 tesis sobre genética. Nota a agregar: Explicaciones graficas que muestran donde es más fuerte las cadenas de ADN.

Sonrió mientras sus gafas casi se caían de su rostro.

Nadie lo escucho, ni siquiera K_0001* quien había entrado en modo de suspensión. Hanji y Erwin dormían, el ultimo sobre el teclado y baboseando de una forma asquerosa para Levi.

Sin más iría a dormir. Lo haría por varios días, al igual que lo harían Hanji y Erwin, posiblemente hasta uno o dos días antes de la fecha que programaba para su entrada a clases.


Los chismes eran el pan de cada día.

Ahora, la tendencia era los nuevos vecinos, las primeras personas que se mudaban a esa ciudad en años. Dos jóvenes, una de recién 18 de cabello negro y gafas gruesas. El otro, un rubio grande y cejon, con una mirada intimidadora. Tanto Hanji como Erwin entraron en último curso en el mismo instituto en el cual Levi estaba, en el curso que se suponía Levi debería estar.

Las presentaciones en el instituto fueron raras.

Demasiado.

-Mi nombre es Hanji Zoe. Soy la Hacker principal dentro de la NASA. Mi especialización principal es la informática, aunque también me gusta la biología, en especial la microbiología y también las áreas de química que se relacionan a la biología.
Mis aficiones favoritas son las explosiones interestelares, las mutaciones entre seres vivos, las tendencias necrofilias para fines científicos y comer Sunday de chocolate en Mc'Donals.
Espero llevarnos bien. –Y cerró con una gran sonrisa. Deslumbrante.

Levi se había golpeado en la frente mientras Erwin reía. Y por Neptuno, que estaba seguro que el rubio haría algo así o más idiota, lo sabía porque las caras de espanto que tenía el auditorio en su totalidad. Él haría lo mismo, pero ahora solo sentía unas inmensas ganas de salir de allí. Tenía la idea de pasar desapercibidos.

-Soy Erwin Smith. –Dijo el rubio e hizo el amague de bajar del lugar, pero riendo un poco, se devolvió poniendo su cara más seria. –Soy comandante de las tropas de exploración. –Y desde allí pudo escuchar a Levi gimotear. –Y director de tácticas especiales de la NASA. Me especializo en las ciencias humanas, en todo lo referente a ciencias políticas, sociología, historia, derecho y relaciones internacionales. Me dedico, en mi 70%, a la guerra.
Me gustan las armas nucleares, las máquinas de tortura medieval y las caminatas por la playa durante el ocaso.

Y bajo finalmente, sentándose al lado izquierdo de Levi y al lado derecho de este, Hanji seguía riendo. Todos tenían su atención puesta en ellos tres y, por primera vez en su vida, Levi volteo su rojo rostro, muerto de vergüenza. Solo deseaba que sonara el timbre de recreo para encerrarse en el baño y maldecir a sus dos pendejos amigos.

Esto no era pasar desapercibidos. Aunque en ello ya habían fracasado desde que Erwin y Hanji se mudaron a la casa de los Ackerman. Ese era el clímax del rumor.

Cuando todo termino, salió primero, algo molesto, sin mirar atrás. Hanji y Erwin le siguieron, aun riendo.

Sin perder la vista del menudo cuerpo del azabache Hanji camino hacia la salida mirando a sus alrededores, chocando, casi por casualidad, con un pequeño trapito volador.

-Experimento 4822. –Susurro. Y, bajando más la vista, entre la multitud de estudiantes uniformados, noto un cabello castaño al lado de Mikasa. Rio.

-¿Estas bien Hanji? –Pregunto Erwin encorvando una ceja. La nombrada se detuvo al instante.

-Por ahora sí, pero Levi nos castrara después de lo que acabamos de hacer. –Resoplo.

-No te preocupes por eso, sabía que pasaría algo así. Traje conmigo la última temporada de American Horry Story.

Hanji chillo en voz baja.

-Bien hecho cejon.


Cruzaron el gran campus del instituto. Sus kilómetros eran casi tantos como los de una universidad clase media. Debía de ser obvio teniendo en cuenta el nivel socio-económico de la ciudad.

Pararon cuando llegaron a la parte trasera de la escuela, donde solo ocasionalmente pasaba el conserje y Levi utilizaba cuando estaba harto de tratar con mocosos. Se miraron unos momentos.

-Se portaron como un par de idiotas. –Reprocho el Ackerman, pero Erwin solo se encogió de brazos sin darle mucha importancia.

-Tengo 19 años y me gradué de la universidad en mi último posgrado hace dos. Considéranos, a diferencia tuya nuestros padres y profesores nos explotaron hasta graduarnos antes de los diez. Han pasado eones desde que compartimos con personas de nuestra edad. Se supone que una persona se gradúa a los 18, los repitentes hasta los 19 y los idiotas, como tú, hasta los 20.

Hanji asintió a ello.

-Es cierto Levi. Mi adolescencia fue robada desde que un enano loco y adicto a la limpieza me torturo a los once. Oh, espera, ya me había graduado en ese entonces.

Levi torció los ojos exageradamente. Si seguía escuchando a ese par terminaría disculpándose.

-Ya, ya…-Callo.- Paren con esa mierda. –Dijo bajito, apenado; y aclarándose la garganta, continúo. –Miren sus correos, les he mandado una guía completa del plan que aplicaremos, no es muy largo. Todas las teorías están debidamente sustentadas con los experimentos que seleccionamos la semana pasada.

Hanji se rio.

-Parece que fuera ayer.

Y volvió a reír, pues había despertado hasta hace un solo día.

Levi la miro mal.

-Continúo, -Dijo ignorando su comentario. –Tenemos un cronograma, -Levi saco su tableta mirando el archivo que mando a sus amigos, misma cosa hicieron los otros dos. –Nuestra fecha límite será el día anterior a que el gobierno de los Estados Unidos decida mandar el cohete de exploración satelital para extraer energía de Neptuno. –Se aclaró la garganta. –Para ello, necesitamos adquirir el ADN compatible a Kruchell y una maquina capaz de soportar esa energía.

Levi pidió que seleccionaran el primer punto de su extraña lista.

-Como primera instancia, tenemos una teoría sobre la concentración de ADN. Como es obvio, la sangre es nuestra primera opción, pues los glóbulos rojos tienden a copiar y trasportar el ADN; el punto es que el cejon cree que gracias a mis reacciones, Eren podría tener un ADN suficientemente compatible, y como el cabello no fue suficiente, tenemos la oportunidad de probar con tres elementos más.
El primero, como dije, es la sangre. Necesitamos conseguir la sangre de Eren. Sea como sea, en el menor tiempo posible –Y ante la perturbarte sonrisa de Hanji, agrego. –Sin hacerle daño, si la sangre no funciona, porque hay posibilidad de ello, necesitaremos que este bien para que probar con los siguientes elementos.

Hanji chisto y Erwin rio un poco a la par que asentían.

-Paralelamente a ello, comenzaremos a hacer la teoría que pueda guiarnos a construir la herramienta para lograr la fusión atómica de neuronas y células humanas. –Tomo algo de agua antes de proseguir. –No tenemos tiempo para construir un extractor de energía así que… lo robaremos. –Sentencio.

-Espera Levi, maldición. –Grito Hanji, evitando que continuara. –No podemos hacer eso, no simplemente le robas a la NASA y ya. Nos mataran sin se enteran. –Dijo algo angustiada.

-Ese es el punto, nadie se enterara. –Respondió.

-Pero existe la posibilidad que alguien lo haga. Recuerda que estamos tratando con genios que rozan nuestro nivel. –Expuso Erwin. –De ser así iríamos en guerra contra los Estados Unidos.

-Iremos a Irak de última estancia. –Erwin lo miro mal. –Discutiremos esto después, ¿sí? –Le pidió antes de continuar con el siguiente punto. –Lo demás, será conforme vayamos terminando.
Solo no olvidemos una cosa. Secaremos la totalidad de Neptuno. Vamos a pulverizarlo. Si Eren no tiene lo que necesitamos o sin no somos capaces de crear las herramientas… habremos fallado. Es nuestra última maldita oportunidad. Recen a Satán para que todo salga bien, nadie más nos escuchara.

La tensión se había cernido sobre ellos, era el plan de toda su vida. Porque siendo las personas que eran, los últimos siete años se convertían en 49. Eran sus aspiraciones, para lo que habían estudiado los últimos años, para lo único que fueron creados.

Para el gran plan. Para complacer a Levi. Para conseguir venganza.

Para revivir a la señora Ackerman.

Para asesinarla.

Y cumplir su motivación.

Nota: Muchas gracias a todas las personas que han dejado review. Quiero mandar un saludo para Gonza, por haberlo dejado :3 .
Lamentablemente he tardado más de lo que esperaba con este capítulo, razón por lo que me ha quedado más largo. Espero y les guste, de ser lo contrario déjenmelo saber en un review.