Muchas gracias por el apoyo recibido, aunque sea poco… con eso es suficiente para esta aficionada, además ya sé cómo se las gasta el fandom de Naruto que esta medio muerto cuando se trata de parejas no famosas o historias locas como esta. Mil gracias por los mensajes y les aviso que la trama cada vez va a subir de intensidad.
Capítulo 3
La diosa de los gatos y el Hechicero de Jashin
Tenía un par de meses que no los veía, al verlos juntos ataviados de cuero y telas oscuras, parecían una banda de mercenarios. Un grupo de ladrones y asesinos les temería al verlos. Sí su idea era causar intimidación y miedo, lo conseguirían con la sola mirada. Jiraya no se acobardó por las armas y cuchillos que portaba Kiba, ni por el cañón portátil que llevaba Choji en la espalda. Mucho menos por las espadas a los costados de las caderas de Sai.
La luz de Naruto continuaba brillando, recordándole quien era, que era y de donde venía. Naruto era el amanecer, el atardecer y el medio día. Su cuerpo recibía todos los rayos del sol y se alimentaba de eso, podía aguantar días y días en batalla porque el Sol lo era su fuente principal de vida, a él y su animal de poder. Lee acomodó las maletas en los caballos y entregó a cada uno de sus compañeros la cuerda de uno. Shikamaru bostezó montado ya en su caballo, su padre le dio indicaciones antes de partir. Miró a Sasuke, llevaba los ojos vendados, esposado de manos con cadena que terminaba en la muñeca de Naruto. Supuso que esa fue una de las condiciones para que el Consejo aceptara darle libertad al Uchiha. Ropas ya no estaban gastadas, no parecía un prisionero si no una víctima de un reino lejano. Mientras analizaba su entorno, se sintió vigilado por un par de ojos escondidos bajo las gafas oscuras de Shino. Ese muchacho era un misterio y debía tener cuidado con él. Sigiloso y de sangre fría. Su familia había envenenado a cientos, incluido a los suyos por traición. Él no se tentaría el corazón para defender a su señor.
― Listo, esta todo― anunció Lee que al mismo tiempo le daba un caballo a Jiraya.
― No sabe lo feliz que estoy de que nos acompañe― dijo Naruto a su maestro. Subió primero a Sasuke al caballo blanco y luego montó él. Durante el viaje lo llevaría consigo, como una carga. Se dirigió la salida.
― Estaré siempre para ayudarlo, Señor― volvió a burlarse Jiraya desde su caballo.
― No me llame señor… usted es mi maestro, así que deje los formalismos… Por cierto― el rubio hizo una pausa y sacó de su pecho un frasco con un líquido dorado que Jiraya sabía que era― para usted… con esto sobrevivirá siempre.
― Siempre que tú vivas― corrigió Jiraya y tomó el frasco con la sangre de Naruto. El efecto de la sangre duraría siempre y cuando Naruto siguiera con vida.
― No moriré, eso jamás sucederá.
Jiraya sonrió, le gustaba el ímpetu y rebeldía de su alumno, pero aun así, ni por todo el afecto que sintiera por él, traicionaría su misión ni a Tsunade. Guardó el frasco entre sus ropas. Miró a Sasuke que parecía dormido. Su cabeza reposaba en la espalda de Naruto. Luego hecho un vistazo tras él. Los demás los seguían en sus caballos. Shino seguía observándolo en silencio. Kiba y Shikamaru hablaban sobre el bosque. Choji observaba su alrededor mientras Lee leía el mapa.
― Bien chicos, después de cruzar ese puente… aumentaremos la velocidad para llegar a Sora-Ku― avisó Naruto― después de obtener información, llamaré a Garra y Bee antes no, necesito saber que sucedió.
Su voz fuerte, despertó a Sasuke quien se despabiló con un suspiro.
― Bien…― oyeron a Kiba decir, el tono de su voz fue estridente y adelantó el andar de su caballo.
― Espera― llamó Shikamaru pero de nada sirvió, Kiba atravesó el puente y avanzó para llegar a la puerta de la ciudad abandonada.
Jiraya siguió a Naruto. No debía precipitarse ante las acciones espontaneas de Kiba. Pero pensar que la abuela Nekobaa estaba en problemas… le dolía el estómago de no poder darle un buen porrazo a esa bestia de hombre.
La ciudad seguía exactamente igual como antes, un poco más gastada quizá pero solitaria y apestosa. Dejaron los caballos cerca de la puerta. Kiba impetuoso, atravesó a pie las puertas y corrió al túnel. En verdad quería ver a la abuela Nekobaa. Lee corrió tras de él. Naruto esperó. Comenzó a abrir las esposas que aprisionaban las manos de Sasuke, quitó la venda de sus ojos delicadamente como cuando se le quita el velo a la novia. Se deshizo de la cadena que los unía. Jiraya miró al Uchiha. Estaba más delgado, ojeroso y demacrado. Aun así, continuaba con la misma belleza que lo caracterizaba.
― Listo. Perdóname, debía seguir el protocolo para poder sacarte de la villa― dijo Naruto.
Sasuke no respondió, miró la ciudad que ya conocía y caminó al túnel. Jiraya iba tras él, al parecer su presencia le dio lo mismo. Podía sentir en él un aura de tristeza, como un día de lluvia. El muchacho debió haber sido torturado en un tiempo. No sintió pena por él, lo merecía. Aún extrañaba a Mikoto e Izumi que estaban muertas por culpa suya y del hermano mayor.
― Yo hablaré con Nekobaa― dijo Sasuke en medio del túnel.
― Tu sugerencia llegó tarde― dijo Shikamaru― Kiba ya se adelantó.
― Ese idiota…
La habitación de Nekobaa estaba desordenada y no había gatos, ninguno. Aquello alarmó a Jiraya. La anciana estaba sentada en su habitual cojín y fumaba. Miró a Sasuke cuando entró. Tenía una conversación bastante acalorada con Kiba. Él estaba recargado en lo que era la cocina integral.
― ¿Qué estás haciendo?― preguntó Naruto molesto.
― Saludo a mi futura abuela. Es extraño que no sepa ni donde está su nieta. ¿Dónde están los gatos?― espetó Kiba con furia.
― Al verte huyeron, odian el olor a perro.
Las miradas de Jiraya y la abuela se encontraron, aquella conversación cómplice en la noche se hacía presente. Jiraya entendió que debía calmar a Kiba para poder hablar Sasuke con la abuela.
― ¡Que le pasa, vieja bruja!― gritó Kiba y todos quedaron en suspenso.
Esa palabra era tabu, era un dolor de cabeza. Nekobaa hizo una mueca de disgusto. Jiraya corrió con Kiba y le pidió calmarse.
― ¿Qué quieren? Sólo han venido a ofender a una anciana que tiene la pena de no saber dónde está su nieta.
― Información de tus gatos― lanzó Sasuke.
― Ellos no saben nada, han estado buscándola desde que no aparece. Por otro lado la noche que desapareció estaba en la aldea, con esa bestia Inuzuka. Si hubiese estado en esta casa, jamás habría pasado nada.
Kiba estaba lleno de rabia, apretó sus puños listos para estrellarlos en la pared. Jiraya lo controló. Sasuke sonrió sarcástico.
― Tu nieta siempre lleva un gato con ella a donde quiera que va, es obvio que debió darles información a sus congéneres. Abuela, Neko… Díganos que sabe.
Resignada, Nekobaa suspiró. Sacó humo de su pipa. Observó a los muchachos, Jiraya estaba tras de Kiba por si hacia una locura.
― Desaparecieron, todas desaparecieron― dijo.
― ¿Desaparecer? Así, simplemente, como una especie de "bum" y ya… así― Naruto intentó entender.
― No te creo… sé que no sabes dónde está tu nieta, pero sabes lo que ha sucedido― Sasuke se acercó más a la anciana, amenazando con sus ojos rojos llenos de sangre y dolor.
― No me intimidas, mocoso… aún si supiera más. ¿Cómo crees que usaría esa información?
― No lo sé. Pero si no la dice tendremos que usar métodos diversos. Sabe… Kiba no está muy contento con sus normas y límites del bosque. Donde se puede y no cazar. Ya sabe.
Los dientes de Kiba se deformaron de pronto, sus manos tenían uñas largas y afiladas, la mirada estaba completamente fuera de sí. No estaba equivocada, los Inuzuka eran unas bestias que amaban cazar, comer y devorar lo que fuera a su paso. Hana debía sentirse muy mal.
Kiba caminó al frente, Jiraya lo tomó de la muñeca derecha.
― Sasuke, no creo que debas usar a tu compañero como arma.
― Pero yo quiero― musitó Kiba con media saliva saliendo de su boca.
Todos dieron un par de pasos hacia atrás. Naruto negó con la cabeza a Jiraya con la intensión de que no se entrometiera. De alguna forma tenían que sacarle la verdad a la anciana. Sin embargo, Jiraya no soltó al muchacho.
― Debe haber otra forma, la violencia no es…
Mientras hablaba Kiba consiguió soltarse de la mano de Jiraya, como un perro salvaje que rompe la cadena que lo ata. Brincó sobre la anciana, con los colmillos listos para morder y un hacha que iba dispuesta a partir o cortar. Feroz en su ataque como lo haría una bestia salvaje. Aquello sucedió tan rápido que no pudieron saber de dónde salieron unas enormes uñas que repelieron el golpe del hacha e hicieron que Kiba aterrizara como los gatos en sus cuatro patas sobre el suelo.
Frente a ellos estaba una mujer hermosa, de cabellos dorados y mirada felina. Una luz azul emanaba de ella. La que fue bautizada con los rayos de luna y las nueve vidas. La diosa felina y el vino. Yugito Nii. Defendiendo a Nekobaa, su maestra, su sabia anciana y por supuesto, la bruja a la que más respeta. Yugito Nii no era bruja, era diosa pero conoció gracias a Nekobaa las artes de la magia y eso la hizo mucho más hábil.
― Deberían tener más respeto de una anciana― dijo Yugito frente a ellos, retándolos. Sus largas uñas brillaban― tú, no eres digno de Tamaki― señaló a Kiba― nadie es digno de ella ni de esas muchachas.
Naruto caminó a ella y la enfrentó. Se conocieron desde hace tiempo, Yugito era mayor por unos cuantos años y más experimentada en lo que se refiere a ser diosa y gobernar sus tierras. Sabía que la llenaban de vino y cerveza, que amaba el trigo y la salvia, así es como la honraban. Sus terrenos eran a diferencia de los de él, fuera de este plano. Tenía las habilidades de un gato y león al mismo tiempo. No era bueno pelear con ella, aunque tuvieran el mismo poder, sería un desperdicio de energía y de tiempo.
― Sólo queremos saber que ha pasado con ellas― Naruto suavizó el tono de su voz, esperando que Yugito comprendiera su pena.
― Siento mucho lo que ha sucedido a algunas mujeres de las aldeas, pero eso no les da derecho a irrumpir de esa forma en la casa de una anciana.
Jiraya sonrió al ver a Yugito. Era sin duda una mujer sabia y llena de virtudes, defendería a su maestra como fuera, igual que esos muchachos a Naruto. Sin embargo, ninguno tenía oportunidad con ella, quizá Sasuke pero tampoco estaba seguro. Kiba escupió al suelo en señal de odio y salió de la habitación. Fue lo más sensato que ha hecho hasta ahora. Shikamaru apeló a su sabiduría y sugirió que lo mejor era marcharse, si la abuela no sabía es que no sabía. Sasuke seguía convencido de que no era así, Nekobaa tenía información importante.
― Usted miente― Shino había permanecido callado en un rincón, a veces ni siquiera se notaba su existencia de lo sigiloso que era― lo sé porque los insectos reconocen las mentiras, en realidad, todos los animales saben cuándo los humanos mienten.
Yugito le dedicó una mueca desprecio. Nekobaa agachó la mirada, no podía objetar nada ante la lógica. Una acusación bastante fiable. Naruto se acercó a la anciana, y se arrodilló frente a ella. Yugito no pudo detener esa acción. Lee estaba asustado y sorprendido, miró en todas direcciones buscando una respuesta. Jiraya perdió completamente la línea del plan.
― Gracias, Shino― reconoció Sasuke sin dejar su media sonrisa de lado.
Jiraya pensó que esos muchachos ya no eran los mismos niños que conoció, ahora eran siniestros y capaces de todo con tal de conseguir sus objetivos. Ver a Naruto arrodillado frente a Nekobaa no sólo hablaba de humildad si no de desesperación. Los dedos arrugados de la anciana temblaron al sostener la pipa. Yugito Nii suspiró enfadada al ver la nuca de Naruto.
― Se lo suplico… ¿dónde están?
El silencio que enmarcó la vieja casa de Nekobaa dejo paso al frío que se escapaba por la ventilación. Jiraya intentó transmitirle a Nekobaa paz, un poco de calma con su energía pero parecía que no llegaba. Sí decía un poco de la verdad, Tsunade y las demás estarían acabadas, incluso él. Tenía que pensar rápido, un plan que los sacara de ahí.
― No lo sé― repitió Nekobaa con calma. Esta vez los insectos de Shino comenzaron a dar vueltas alrededor de la habitación, como si buscasen algo.
― Karui desapareció también― habló Yugito con nostalgia― también estoy desesperada por encontrarla. Por eso vine a verla al igual que ustedes, si supiera algo me lo diría a mí antes que a ustedes, sin embargo, no me ha dicho nada.
― Ella dice la verdad, tampoco sabe― corroboró Shino sin dejar de fijar sus oscuros lentes en los ojos de Nii.
Sasuke tomó de la muñeca a Yugito y la tiró hacia él. Antes que pudiera defenderse, sus ojos rojos estaban llevando a la diosa a una parálisis brutal de sus extremidades. Comenzó a ver las cosas entre azul y rojo, después se desmayó en sus brazos. Jiraya corrió a tomar a Yugito cuando Sasuke la soltó para dejarla caer al suelo.
― Le parece si nos llevamos a la Diosa Nii. Si tiene alguna información, hágala llegar a ella. Sé que ambas están muy conectadas.
Nekobaa iba a protestar. Sabía que Sasuke sospechaba de ella y obviamente de Yugito. Era hábil, suspicaz y maquiavélico. Esos ojos rojos no eran más que el reflejo del mismo infierno. Naruto ya estaba de pie y ante la duda y la pregunta de lo que hacía su amigo no lo contradijo. Aseguró a Nekoba que Yugito estaría a salvo con ellos, además verían a Bee en un par de horas. Desconocía su plan. Sasuke no era estúpido, tenía la información y el conocimiento de su clan en la sangre. Sus acciones siempre tenían un motivo.
― Que fastidio, va a ser un estorbo― dijo Shikamaru al ver como Jiraya se llevaba en brazos a la diosa felina.
― No puedes usar de rehén a una diosa― advirtió Nekobaa con los puños cerrados― acabarás haciendo la guerra entre ambos pueblos.
― No si Bee está con nosotros― defendió Naruto.
― Por otra parte, es sospechosa de obstrucción de información y la ley― objetó Shikamaru. Interviniendo entre la anciana y el Uchiha.
― Usted miente― repitió Shino― pero no podemos hacer nada para que hable, sería indigno. Así que, la diosa ira.
Con la impotencia en los labios, dejo que se llevaran a Yugito. Se arrepintió de haber pedido su ayuda, pero es que si no era ella, quien más podía defenderla. Tamaki no estaba y no planeaba arriesgar a los gatos. Esos hombres eran capaces de haberlos asesinado por información. Se sintió culpable. A pesar que Jiraya y Bee estarían para cuidarla, no era suficiente. Ella la involucró.
Observó cómo se marchaba uno a uno. Primero el joven de peinado gracioso, después el chico Nara, el muchacho serio que no dijo una palabra, Jiraya con la diosa Nii, Sasuke que le dedicó una sonrisa divertida y maliciosa. Él lo sabía pero no tenía pruebas. Naruto hizo una reverencia a modo de disculpa. Luego el desagradable muchacho de los insectos se dio la media vuelta… al final sólo quedaba Kiba.
Kiba y sus puños cerrados, los colmillos saliendo de sus labios, las lágrimas eran pesadas y caían con fuerza sobre el suelo. Pensó que era una visión, parte del gengutsu de Sasuke, pero no, Kiba estaba llorando.
Su mirada era la misma de un cachorro perdido. Leyó en sus labios el nombre de su nieta y comprendió que la amaba. Después limpió con tosquedad sus ojos y suspiró.
― Huele a ella… ― dijo antes de salir por al pasillo.
Al instante muchos gatos comenzaron a salir de las paredes. Gatitos de colores y tamaños, diversidad inmensa que llenó la casa y sostuvieron las lágrimas de la anciana. Docenas de familiars la rodeaban, buscando consolarla. Hasta que un gato de medio metro apareció. Su pelaje abundante y anaranjado la hizo mirarlo. Su presencia era como ver a un tigre o un león. Nekomata era su especie.
― Momo nos ha contactado―al decir aquello, las lágrimas se convirtieron en alegría― está en el templo. Pero ellas no. Al parecer intentaron abrir un portal para hablar con las ancestros y una energía extraña las arrastró a otro plano.
― Las recuperaremos. Tsunade y las demás van hacia allá. Pero antes que nada… avisen a Akatsuki que el dios del sol ha tomado como rehén a la diosa Nii. Ya veremos cómo se lo toma el Canalizador de Jahin. Ellos creen que las únicas brujas son mujeres, pero no han contado a los Hechiceros.
― Será peligroso para Jiraya― observó un gatito blanco.
― Claro que no, Yahiko, su líder, fue alumno de Jiraya también. De él aprendió todos los trucos de la lluvia y los elementos. Además, ellos también han perdido a Konan.
Los caballos esperaban en la entrada. Sasuke utilizó a su halcón para enviar la nota al dios del Viento y el Rayo. Los encontrarían más adelante. Después de ahí ya no sabían por dónde dirigirse. Jiraya acomodó a Nii en el caballo. Su luz azul cautivaba a todos, era como ver el mar profundo y al mismo tiempo el cielo.
― Te aseguro que Nekobaa es una bruja. Lo garantizo― Sasuke confesó su sospecha.
Ninguno de los muchachos respondió. Kiba se encogió de hombros y murmuró algo que sonó como un "dime algo que no sepa" Subió a su caballo y esperó órdenes.
Naruto miró a Jiraya, buscando en él una respuesta. Sasuke habló, la prioridad era verse con los pares de Naruto, posteriormente podrían buscar desde la altura. Sí lo que dijo Tsunade era correcto. Naruto no podía salir del bosque.
Anduvieron hacia el punto de reunión, cerca de una ciudad que colindaba con la frontera de la neblina. Ahí al parecer no había sucedido nada extraño.
― De cualquiera manera, habrá que convencer a Bee para interrogar a la diosa Nii… ella sabe demasiado.
Observaron el cuerpo débil de la mujer. Su cuerpo acostado boca abajo, haciendo que la colita de su cabello cayera sobre su cabeza. Jiraya sintió pena por ella. ¿Cómo terminó involucrada?
Naruto avanzó primero con su caballo. Sasuke tras de él volvió a sonreír con malicia. Jiraya estaba seguro que tramaba algo que no tenía nada que ver con encontrarlas, él quería matarlas. Como mató a su madre, a la amante de su hermano y su hermano mismo junto con su primo. Sasuke era la maldad encarnada, el odio puro y disfrutaba con esos sentimientos. Shikamaru paso cerca de él, la complicidad con la que lo miró fue una especie de "yo también" Shikamaru era brillante pero a veces asustaba, parecía que podía leer la mente.
Kiba estuvo en silencio el resto del camino. Parecía lucia triste y miraba el suelo. Lee dirigía el camino, leía muy bien el mapa y se le daba bien la guía. Choji hablaba con Sai sobre lo acontecido y esperaban que Bee no enfiereciera por ver a Yugito como "prisionera" Que osadía de estos malandrines, tomar a una diosa como rehén para encontrar a un grupo de brujas rebeldes a las que ya habían puesto precio a su cabeza.
-o-
Espero no irme lento… la verdad es que quiero mostrar a casi todos los personajes.
Explico brevemente.
Familiar: se les llama familiar a los animales de compañía de una bruja
Vaya, Akatsuki… pues sí, todos son hechiceros, pero en esta historia no son malos, son neutrales pero al perder a Konan y ahora a Yugito, que, como han visto tiene una misteriosa relación con Hydan.
Espero el siguiente sea más de acción por lo menos se revelen más misterios.
Gracias por seguirla. Abrazos.
