Quisiera Ser ~
Capitulo 4: Yo quisiera ser.
-¿por qué no dejas de evitar algo que tú también deseas?- susurro atrapándome bajo el poder de sus hermosos iris chocolate.
Era demasiado humano como para tener la necesidad de preguntar si el rumbo de sus palabras era el mismo de mis pensamientos, pero antes que mis labios consiguiesen articular palabra alguna fueron acallados por la colisión de los suyos. Los cuales se amoldaron a la perfección con los míos, iniciando la danza eterna que llevaba deseando por semanas y me permitía deleitarme de la textura de sus labios y beber del embriagante sabor que su boca proporciono a la mía cuando mi lengua fue bienvenida y profundice el beso más apasionado, delicioso y placentero de mi vida.
…
Una de mis manos se enterró en su cabello soldando su rostro al mío, mientras la otra recorría su espalda para abarcar su pequeña cintura y acortar toda distancia posible entre nuestros cuerpos. Las de Bella por su parte acariciaban mi cabello y trazaban pequeños círculos por mi cuello, que estaban haciéndome perder el control.
Jadeo cuando succione su labio inferior, cumpliendo la fantasía que llevaba trazando en mi mente durante toda la maldita cena. Sonreí presumido entre sus labios cuando su respiración se volvió superficial, sus dedos se hundieron en mis hombros y su cuerpo se estremeció deliciosamente entre mis brazos.
Su boca se movió avariciosa y la mía correspondió con el mismo frenesí cada envestida de sus dulces labios. Mientras todo lo demás dejaba de existir y me entregaba por completo a las sensaciones que me embargaban, aunque en el fondo de mi mente era conciente que no existía un mañana para nosotros.
El aire abandono mis pulmones cuando Bella mordió mi labio, transformándolo en un beso completamente pasional, en donde las pasiones más oculta dominaban, llevándome el límite. Pegue su cuerpo aún más al mío –si ello era posible- notando como mi pantalón se estrechaba con cada roce de su cuerpo.
Inhale con fuerzas cuando sus labios abandonaron los míos para deslizarse por mi mandíbula y acabar mordiendo el lóbulo de mi oreja, haciéndome casi imposible continuar actuando como un ser racional y no tomarla ahí mismo.
Desee compartir con ella todo lo que me provocaba su cercanía y aún más el roce de sus labios y el calor de su cuerpo, gritarle cuanto la amaba, que ella era mi vida pues mi corazón era suyo y que jamás podría continuar viviendo completo si ella volvía con el maldito perro faldero de Jake. Pero una vez más mis malditos miedos se impusieron, porque sabía que sería incapaz de continuar con mi maldita existencia si ella me rechazaba y cortaba todo lazo, aún cuando el único que compartíamos era la eterna amistad que Bella sentía por mí.
"Pero tengo miedo de que me rechaces
y que solo en mi mente
vivas para siempre"
Y ahora ella venía, me besaba y ponía mi miserable mundo una vez más de cabeza, restregando en mi cara que todo lo que deseaba por más que estuviese entre mis manos, jamás sería mío.
Bella suspiro recostando su cabeza en mi hombro, acariciando mi cuello con su irregular respiración. –por lo visto esta cena fue todo un éxito –susurro presionando sus cálidos labio contra la fría piel de mi cuello.
¿un éxito? La dichosa cena había sido por lejos el peor momento de mi vida.
Jale su cintura, separándola lo justo para verla a los ojos. -¿de qué demonios estás hablando? –gruñí entre dientes.
-estás celoso –se limito a decir, sonriendo ampliamente.
Su respuesta me desconcertó, la mire fijamente a los ojos por un par de minutos inmensurable, mientras abría y cerraba la boca en repetidas ocasiones sin saber bien que decir.
-no creías que iba a volver con Jacob ¿o sí? –murmuro quitando un par de mechones que caían sobre mis ojos (*) mientras yo la miraba atónito –todo esto de la cena no fue más que una forma de ponerte celoso y comprobar que el beso del otro día fue más que un simple impulso –dijo levantándose en la punta de sus pies para rozar mis labios.
¿Hablaba enserio?
Mi mente era un manojo de pensamientos que carecía por completo de lógica, mientras mi corazón latía desbocado, rogando en cada palpitar que sus palabras fuesen reales y no un juego de mi subconsciente como había ocurrido tantas veces antes.
-¿qué es lo que me estás diciendo? –pregunte con una voz que no reconocí como mía.
Sus hermosos ojos de suave chocolate brillaron intensamente mientras una deslumbrante sonrisa se expandía por su rostro de fina porcelana, acelerando mi frecuencia cardiaca. -¿es qué no te das cuenta? –respondió con otra pregunta haciéndome bufar. –me gustas Edward, y ha sido así desde que tengo memoria. Pero jamás paso por mi mente que tú pudieses sentir lo mismo –termino casi en un murmullo inaudible, bajando la mirada.
Me tense ¡ella me quería! Gritaba insistentemente mi atormentada mente, pero mi cuerpo se negaba a responder, presa del shock inducido por sus palabras. Deslizando dos dedos bajo su pequeña barbilla alce su rostro, gruñendo al ver que desviaba la mirada. –Bella –llame sin obtener respuesta. –Bella mírame –prácticamente implore ansioso por perderme en sus chocolatosas iris.
Sus ojos encontraron los míos tras un lento acenso y mi corazón se lanzó a palpitar como demente al no encontrar rasgos de mentira en su mirada.
¡Lo decía enserio!
Presionando mis brazos en torno a su cintura la alce sin problemas estrellando mis labios contra los suyos, tomándola por sorpresa, pero al instante sus labios comenzaron a encontrar las embestidas de mis labios, llevándome a mí trozo de cielo que sólo alcanzaba cuando ella estaba en mis brazos. Su lengua delineo mi labio inferior, solicitando en permiso que mi boca correspondió sin siquiera pensarlo, dejándola profundizar el beso, mientras mis manos se movían avariciosas por la piel expuesta de su espalda.
Recosté mi frente contra la suya buscando normalizar mi respiración, mientras me perdía en el brillo hipnótico de sus bellos ojos. –tú no me gustas –susurre viendo como sus ojos se abrían con pánico. Sonreí –me encantas –bese sus labios –me deslumbras –bese la punta de su nariz –me trastornas –bese su mejilla –me fascinas –bese la otra –y siempre ha sido así –dije volviendo a besar sus labios con ímpetu.
-¿por qué nunca me lo dijiste?- murmuro sin separarse de mis labios.
-porque tenía miedo a perderte –confesé en un susurro el más grande de los temores que ha atormentado más de la mitad de mi vida.
-tonto –acaricio mi mejilla haciéndome cerrar los ojos ante el toque de seda de sus dedos –no puedes perder aquello que te necesita desde que tiene razón –susurro deslizando sus dedos por mis labios -no creas que vas a librarte tan fácilmente de mi –sonrió inclinándose en la punta de los pies para presionar sus labios contra los míos.
-como si fuese a dejarte ir –murmure estrechándola contra mi pecho, hundiendo el rostro en la delicada curva de su cuello para inhalar de su dulce fragancia. -Hay algo que aún no entiendo –dije al cabo de unos minutos separándola lo justo para verla a los ojos.
-¿el qué?
-¿por qué te empeñaste en llevara a cabo esta cena y hacerme creer que volverías con Jacob? –gesticule su nombre entre dientes arqueando una ceja.
Bella mordió su labio inferior, intentando disimular como las comisuras de sus labios tiraban por formar una involuntaria sonrisa. –en realidad Jacob jamás me engaño, nosotros habíamos terminado hace un par de semanas y bueno… -la mire incrédulo, abriendo para volver a cerrar mi boca al ver que ella levantaba una mano para impedir que la interrumpiese. –la noche en que llegue a tu casa en la madrugada –asentí dándole a entender que la recordaba. –me encontré con Tanya a la salida de la librería y ella presumió con todo su desplante que tú habías vuelto con ella y que pasarían un increíble fin de semana juntos. Y entonces no supe cómo estaba en tu puerta decidida a pedirte una confirmación, pero cuando abriste lo único que deseaba era que fueses para mí y que te quedases conmigo y no fueses con ella, por eso invente que Jacob me había engañado. Mentí y lo siento, pero en ese momento sólo pensaba en que no podía dejar que ella te alejase de mí, y luego me encontré con Jacob y junto a Alice ideamos esta cena para confirmar si había algo entre ustedes…
-¿qué tú qué? –mi voz sonó seca y me reprendí mentalmente pues Bella se encogió ante mi tono. -¿cómo demonios dejas que Alice te aconseje?
Suspiró regalándome una media sonrisa. -¿estás enojado conmigo?
Negué besando su coronilla. –nunca podría, pero no negare que me molesto que me hicieses creer que volverías con él.
-¿por qué?-
-tuviste el valor de hacer lo que yo no pude. Aunque hubiese preferido que me lo dijeses en lugar de confabular con Alice para atormentarme –dije en un fingido tono de molestia.
-te quiero –susurro enterrando su nariz en mi cuello. Haciendo mi corazón latir rebosante de alegría en mi pecho.
-y yo a ti mi pequeño ángel –respondí acariciando su sedoso cabello.
Me limite a estrecharla entre mis brazos disfrutando del silencio que nos mecía, pues las palabras salían sobrando, ahora que todas las piezas de mi vida al fin caían en su sitio. Ella me quería y yo estaba dispuesto a dedicar mi vida en llenarla de mimos y hacerla tan feliz que esa hermosa sonrisa que me trastornaba no desapareciese nunca de sus rojos y sabrosos labios.
Bese sus cabellos separándome de Bella al ver el valet acercarse con las llaves de mi volvo, gruñéndole sin disimulo al notar como sus ojos estaban fijos en las cremosas piernas de Bella. Rodeando su cintura la jale contra mi costado guiándola hacia el volvo tras haberle arrebatado las llaves al impertinente chico.
-eres imposible –dijo Bella entre risas apoyándose en mi pecho para besar la comisura de mis labios –qué no deje en claro que quien me interesa eres tu- susurro rodeando mi cintura con sus finos brazos.
-sólo yo – dije contra sus labios, presionándolos lentamente mientras colocaba el cinturón de seguridad en torno a su cuerpo.
"Por eso yo quisiera ser ese por quien
Tu te desvelas y te desesperas"
…
A penas la puerta del departamento sonó indicando que estaba cerrada, Bella ataco mis labios en un hambriento beso. Sus brazos se enroscaron sobre mis hombros para poder acariciar un par de mechones de cabello con sus pequeñas manos, descendiendo con suaves caricias por mi cuello, causando una descarga de escalofríos por mi columna cervical.
Su lengua presiono mi labio inferior pidiendo permiso para entrar y profundizar el beso, mientras sus audaces dedos soltaban los primeros cinco botones de mi camisa en menos de lo que tarda un latido. Sonreí contra sus labios. Dejándola dominar el beso acaricie cada porción de piel que su vestido dejaba expuesto, trazando círculos por su espalda hasta ceñirlas en torno a su cintura y alzarla para encontrar las embestidas de sus labios sin tener que inclinar la cabeza, a lo que Bella respondió enrollando sus piernas alrededor de mi cadera, haciéndome sisear por la fricción.
Separando a penas los parpados nos encamine hasta el sofá, donde me deje caer con Bella en mi regazo, quien soltó una risita con lo repentino del movimiento. Con las piernas de Bella a cada lado de las mías, incline la cabeza besando la piel de su hombro –sonriendo al sentir su piel erizarse bajo mis labios- tracé un camino de suaves besos hasta presionar mis labios largamente en la base de su garganta, succionando con mi lengua antes de ascender por su cuello hasta atrapar el lóbulo de su oreja, ganándome un suave jadeo de su parte.
Atrape sus labios en un nuevo beso, en uno tierno y tan cargado de amor que demostraba todo lo que sentía por ella, dejando implícito además todas las promesas que pensaba llevar a cabo en las próximas semanas y hasta el final de mis días. Su lengua combatía fieramente con la mía, dejando de lado toda ternura, para fundirnos en un beso que reflejaba la necesidad que comenzaba a crecer en ambos.
Mis manos se deslizaron hasta el final de su diminuto vestido y mis manos trazaron formas sin sentido por sobre la piel desnuda de sus muslos, escuchándola soltar un sinfín de suspiros y gemidos con cada recorrido de mis dedos sobre su cremosa piel.
Apreté los dientes cuando la sentí frotarse contra mí y volver más notorio mi problema, Bella sonrió presumida y repitió la acción hasta que mis manos detuvieron sus caderas, a lo que ella hizo un tierno puchero mirándome con fingida inocencia.
-Bella –suspiraron mis labios en una podre advertencia cuando sus dientes comenzaron a morder mi cuello.
-te quiero – simplemente dijo rozando mis labios. Regresando a la tarea de soltar los botones de mi camisa. –no sabes cuánto tiempo soñé con esto –murmuro besando cada trozo de mi pecho que quedaba a la vista con cada botón que ella soltaba.
-no más del que yo tengo deseando esto –respondí tomando su fino cuello con una de mis manos y alzar su cuello para estrellar mis labios contra los suyos, mientras la otra se perdía por su espalda y comenzaba a bajar el cierre de su vestido.
Contuve el aliento cuando el vestido callo a la altura de su cintura, revelando en sutil detalle de que ella no portaba sujetador. Sus manos por instinto se despegaron de mi pecho y subieron a cubrir el suyo, pero las detuve a mitad de camino envolviendo sus muñecas.
-eres hermosa –susurre volviéndola a besar, acunando su rostro con ambas manos. –lo más hermoso que mis ojos han visto –dije sin interrumpir el contacto de nuestros ojos, dejando que mis manos trazaran suaves caricias por los costados de su escultural cuerpo.
La más amplia y bella de las sonrisas se expandió en sus carnosos labios -¿más qué Tanya? –pregunto mirándome con intensidad acariciando mis mejillas.
Rodé los ojos ante lo absurdo de su pregunta –mil veces mejor amor, no vuelvas a compararte con ella. Tanya no es capaz de llegarte siquiera a la suela de tus zapatos –conteste deslizando mis dedos por el fino y largo taco de los que calzaba, que por una extraña razón me excitaban de sobremanera.
Sin quitar esa bella sonrisa de sus labios me beso con ansias, jalándome contra ella para quitar la camisa de mis brazos. Pronto la ropa paso a un segundo plano en algún lugar de la sala, besando, acariciando, succionando y mordisqueando hasta el último milímetro de piel en el proceso. Rebelando nuestra piel sin ningún tapujo u obstáculo a los ojos del otro.
Succione su labio entre los míos, bebiendo el gemido que dejo escapar su boca, perdiéndome en la dulzura, amor y lujuria que se entremezclaba en la mirada de Bella, mientras acababa de quitarme los zapatos y arrastraba con mis pies los restos de ropa que se agolpaban en mis tobillos.
Bella hizo ademán de quitarse los suyos, pero la detuve antes de que pudiese alcanzarlos –déjalos –rogué con voz ronca.
Mordió su generoso labio arqueando una ceja -¿es alguna especie de fantasía tuya? –pregunto divertida.
Me encogí de hombros, ni yo mismo sabía lo que me pasaba con sus zapatos. –me gusta como te quedan –intente sonar indiferente, pero su mirada me indico que no lo conseguí.
-¿sólo los zapatos? –dijo meciéndose en círculos sobre mi regazo.
-p-por ahora s-si, sólo los za-zapatos –logre decir, sujetando sus caderas y alzándola para alinearme con ella.
Su cuerpo me recibió y el mío se estremeció por completo con su contacto, iniciando la danza tan antigua como el mundo que nos volvió uno. Nuestros labios se encontraron frenéticamente, amortiguando con sus embestidas los gemidos que el vaivén de nuestros cuerpos arrancaba de la garganta del otro. Llegando juntos a la cima del éxtasis, que nos robo el aliento e hizo a Bella desplomarse jadeante sobre mi pecho.
Permanecimos firmemente abrazados en silencio. Nuestros cuerpos entrelazados, la cabeza de Bella sobre mi pecho y la mía apoyada en la suya, buscando calmar el ritmo acelerado de nuestras respiraciones que nos impedía formular una palabra completa.
-te amo –dije con un hilo de voz, besando su cabello.
Su cabeza de alzo y ambos sonreímos al unisonó cuando se encontraron nuestras miradas.
-también te amo Edward –beso mi pecho justo donde latía como loco mi corazón.
Sonreí como idiota acariciando su cabello y su espalda baja. -¿Bella? ¿Bella, amor estas bien? –pregunte alarmado al sentir sus lágrimas mojar mi piel.
-no es nada –sorbió su nariz –es sólo que estoy muy feliz. Esto es mucho más de lo que alguna vez imagine que sería.
Suspire, limpiando sus lágrimas la alcé hasta que nuestras frentes chocaron. –esto es sólo el comienzo amor, el comienzo de las muchas cosas que tú mereces y que yo voy a darte.
-Edward…
La bese acallando sus protestas. No importaban sus caprichos y su renuencia a los regalos, yo la llenaría de ellos y haría hasta lo imposible por hacerla cambiar de opinión y enseñarle a disfrutar de los beneficios que el apellido Cullen conllevaba.
" Yo quisiera ser tu llanto,
ese que viene de tus sentimientos"
-no ahora amor –bese castamente sus labios. –aún no he terminado contigo –la mire apreciativamente haciéndola sonrojar.
-mm ¿y qué tienes en mente? –pregunto quitando los mechones de cabello que se pegaban a mi frente, sonriéndome ladinamente.
-un cambio de escenario –reí besando la punta de su nariz, para alzarme con ella en brazos rumbo a la que de ahora en adelante sería nuestra habitación.
Después de todo nuestro tiempo apenas comenzaba y sin dudas yo tenía muchas ideas para malgastarlo.
.
.
.
The End!
…
(*) Frase inspirada de la historia de mí melliza [clases de biomecánica I con Edward Cullen] se las recomiendo xD!
Holap!
Lamento la demora, pero la Universidad seca mi cerebro y qué decir de las solemnes de Biomecánica ¬¬° Pero no se preocupen, tuve mi castigo por ello, los Vulturis vinieron a visitarme y hasta un par de mortífagos estuvo por aquí instándome a que escribiera xD!
En fin, aquí finalmente les dejo el cap final, que debo decir me costó bastante escribir, pero gracias a mi melliza y mi querida Clau salió por fin!
Y bueno ya se termino! Pero como se dieron cuenta quienes conocen la canción, aún falta un párrafo, pero ese lo reserve para un epilogo. Al que no pongo fecha de publicación, porque antes tengo que actualizar mis otras historias y tengo que realizar el milagro y aprobar biomecánica T.T
Como siempre agradezco sus reviews, alertas y favoritos y espero su opinión en este último cap. Que va dedicado a todos quienes leen y en especial a mi melliza, que hoy esta de cumple! –este es otro regalo para ti! ^^- y que siempre me está instando a que escriba –te quiero millones mi viejita! xD! Y a la Claudi que me dio un par de ideas para la escena del departamento –te adoro amiga, y bueno esa parte tiene trozos de la vida de ambas. Ya quiero ver la cara del Marco cuando sepa que puse su "fascinación" con los zapatos de tacón xDDDD!
Los veo en el epilogo!
Beshos!
