Severus Snape
Aunque la clase de pociones nunca ha sido de mi particular agrado, disfruto de ver sus caras cubiertas de pústulas y mucosidades producto de una mala mezcla.
No me causan lástima, ni tampoco reclaman mi atención.
El vapor se mezcla en el aire con diferentes hedores; algunos apestosos, otros olorosos. Son muy pocos los que logran llegar al color carmín que debería otorgar una poción bien realizada.
Aprieto los dientes debajo de mis labios. Como detesto el verano. Son una de esas épocas que conjuntamente con la primavera me causa nauseas.
Me desplazo lentamente a través de la nube de humo, intentado descubrir a alguien que infrinja las nombras para imponerle un castigo. Despego levemente el cuello de la túnica del mío propio, para que entre un poco de oxigeno, y entonces, la nube se despeja.
No sé si soy un desgraciado, o si realmente he hecho cosas tan malas en mi vida como para merecer esto. Pero ciertamente es algo que me causa un remesón, que hace temblar el mundo y me obliga a agarrarme del primer pupitre que se me cruza en el camino.
¿Por qué diablos debía tener la cabellera roja y salir con el pelotudo gemelo de mi peor enemigo?
Un delicioso aroma a rosas y agua de manantial inunda mis pulmones. Pero la humedad de aquel efluvio es tan penetrante que me hace sudar más de lo que debería.
Ella con suerte levanta el rostro, sabe que la estoy mirando, pero no sé si detenerme a recriminarle por su buen trabajo o girarme a insultar a Creevey por su terrible poción con olor a mierda.
Estas
últimas semanas no han sido de mi agrado. Todos en el castillo
mascullaban que Potter tenía una nueva novia, y no fue atractivo ver
nuevamente esa imagen del pasado repetirse en los jardines: Dónde él
la besaba con desesperación como si no hubiera mañana, y ella, le
respondía como si no existieran más héroes a los cuales
aferrarse.
Ginevra baja su mirada para enfocarse en sus
ingredientes, y yo, suspiro, para regañar al mocoso por su mal
trabajo.
Debía dejar de imaginarme cosas que no debía. Ella era
una alumna, yo, su maestro, y por sobretodo, ella no era Lily Evans,
ni Potter, su propio padre.
Anya Naivea.
Próximo Personaje: Ron Weasley
