Capitulo 4: Niñeros; no padres adoptivos.
Los tres emprendieron su camino a la mañana siguiente.
A Krory le resultaba difícil caminar, y sentía la espalda adolorida por permanecer tanto tiempo sentado en una posición tan incómoda. Miranda pareció darse cuenta de esto.
—Lamento que hayas tenido que quedarte sentado toda la noche. ¿Te duele mucho?
Krory negó con el cabeza, nervioso ante la preocupación de su compañera, pero antes de que pudiera decir algo, Lavi lo interrumpió:
—No tienes de que preocuparte, no creo que, Kuro-chan, se la haya pasado "tan mal"—dijo entre risas.
Krory se sonrojó, recordando el incidente de la mañana. Al despertar había notado que parte de su cuerpo se encontraba todavía sentado en la silla; la otra, en cambio, se encontraba sobre la cama. Debía haberse quedado dormido. Krory se incorporó, levantando la cabeza de entre las mantas… solo para encontrarse con el rostro de su compañera a centímetros del suyo. Krory soltó un grito ahogado. Miranda abrió los ojos.
Sus gritos despertaron a Lavi, quien entró corriendo a la habitación, solo para encontrarse con Krory en el piso, y una lluvia de disculpas por parte de ambos.
Aquello había resultado de lo más gracioso para el joven bookman, pero terriblemente vergonzoso para él.
Los tres siguieron caminando durante un cuarto de hora, hasta que llegaron al final del sendero que recorrían. Habían llegado a su destino. Los tres entraron por la calle principal de la pequeña aldea, hasta llegar a lo que parecía ser el edifico principal. Krory y Miranda se miraron.
—Bueno, ya llegamos.
—Sí, aquí estamos.
Pero ninguno de los dos se movió, y Lavi se dio cuenta de esto.
—Oh, por favor, la bebé estará bien. ¿Qué podría pasarle estando…?
—¡Ahhhhhhhh!
Lavi no pudo terminar la frase. Un grito aterrado se había escuchado detrás de ellos. Los tres se volvieron inmediatamente.
A sus espaldas, la multitud corría desesperadamente, tratando de escapar de algo enorme que escupía fuego desde un tejado próximo.
—¡Un dragón! —gritaban.
Pero los tres exorcistas, de inmediato, supieron que no se trataba de un dragón.
Aquello era un akuma; un akuma nivel dos que escupía llamas de un color verde brillante a todo lo que estuviera en su camino.
El mismo que había logrado escapar la noche anterior; el mismo que había estado provocado los extraños incendios; el mismo que había tratado de atraparlos en el cuarto de la bebé.
El akuma se detuvo al verlos, dibujando una torcida sonrisa.
—¡Exorcistas! —grito con emoción, y se abalanzó hacia ellos.
—¡Miranda, quédate atrás!
Miranda abrazó fuertemente a la bebé y cayó de rodillas al suelo mientras su inocencia se activaba, envolviéndolas a ambas. Lavi y Krory corrieron al encuentro del akuma.
—Yo iré por la izquierda—gritó Lavi, haciendo crecer su martillo. Krory se colocó junto a él— A la cuenta de tres: Uno, dos, tre…
Pero el akuma pasó de largo.
El monstruo se lanzó contra Miranda, chocando violentamente contra el campo de fuerza que producía su inocencia. Miranda gritó con fuerza, aferrándose a la bebé, que había comenzado a llorar.
—¡Miranda!
Krory se apresuró a tomar al akuma por la punta da cola, obligándolo a retroceder. Lavi, en cambio, observaba la escena sin moverse. Algo no estaba bien. ¿Por qué el Akuma no los había atacado a ellos?
Pero no había tiempo para pensar. Krory voló por los aires después de que el akuma usara su cola como un látigo. El exorcista salió disparado y atravesó la ventana de un edificio próximo.
—¡Krory!
Lavi aprovechó la distracción y, tomando su arma, lanzó al akuma a través de un edificio cercano, levantando una nube de polvo y escombros a su alrededor. El chico encogió su martillo y corrió al lado de su compañera.
—¿Miranda, están bien?
—Sí, pero creo que la pequeña Rachel… ¡Rachel!
Lavi observó sorprendido. Miranda abrazaba una cobija vacía, y sin embargo, parecía aferrarse a algo solido y, lo que era más sorprendente, el llanto de la bebé podía escucharse. Era como si la pequeña bebé estuviera ahí, solo que invisible ante sus ojos. Solo un pequeño brillo neón delataba la presencia de algo más.
Entonces todas las piezas se acomodaron en su mente.
—¡Miranda, es la bebé! El medallón de la bebé, ¡esa es la inocencia!
Pero antes de que Lavi pudiera hacer algo mas, una garra salió de entre la nube de polvo y lo golpeó con fuerza, arrojándolo a través de la pared frente a él.
—¡Lavi!
Miranda se aferró con fuerza a la bebé cuando su escudo comenzó a ser atacado. El akuma golpeaba una y otra vez, haciendo grietas en la esfera que la protegía. Su inocencia podía permanecer activada por largos periodos, pero no cuando era atacada directamente. Aquello era más de lo que podía soportar, su escudo comenzó a desvanecerse y finalmente desapareció por completo.
Miranda quedó tendida en el piso, semiinconsciente.
—Rache…
El akuma la hizo a un lado, mientras tanteaba él piso en busca de la bebé.
—¿En donde, en dónde estás…?
—¡No la toques!
El akuma recibió un golpe en la quijada y cayó al suelo. Krory había salido de entre los restos del edificio y se había lanzado contra el monstruo. Después, teniendo cuidado de no moverse bruscamente, se dirigió al lugar donde se escuchaba un llanto. Sus manos tomaron un pequeño bulto invisible.
—¿Rachel?
Krory se apresuro a remover el objeto que parecía el causante de esto. Lavi había estado en lo correcto, y la pequeña silueta de la bebé regresó a la normalidad un segundo después.
Entonces se oyó un gruñido, y Krory, envolviendo a la pequeña entre su capa, saltó al tejado a sus espaldas, esquivando la garra que había estado a punto de atraparlo.
El exorcista comenzó a correr, pero, entonces, se sintió un fuerte temblor, y el techo comenzó a desmoronarse bajo sus pies. Krory logró sujetarse con una mano a una de las esquinas del techo. Al parecer, el akuma había tratado de perseguirlo, pero el techo había cedido ante su peso. El monstruo había quedado del lado contrario, sujeto a una ventana rota, y la inocencia, que Krory había soltado en el proceso, había quedado colgando de una viga justo en el medio.
—¡Arystar!
Krory miró hacia abajo. Asombrosamente, Miranda había conseguido ponerse de pie y correr hasta donde estaban ellos.
—¡Aquí!
Krory no lo pensó dos veces; abrazó fuertemente a Rachel y se lanzó al vació.
El akuma, en su intento por tomar la inocencia, se lanzó hasta esta y también cayó del techo.
El exorcista cayó de espaldas al lado de Miranda, y esta logró activar su inocencia apenas un segundo antes de que el akuma se estrellara contra esta al caer también. Todo fue confuso durante un momento, hasta que ambos observaron como el monstruo se ponía de pie, sosteniendo el medallón en una de sus garras.
Entonces, un sello se dibujo en el suelo frente a ellos. El akuma miró hacia abajo.
—¡Hiban!
Una muralla de fuego se formó frente a ellos. Se oyó un alarido y momentos después, el akuma se convirtió en cenizas. El medallón salió volando, rebotó y cayó al suelo. El remolino de fuego desapareció un segundo después, revelando a Lavi, que a pesar de sus heridas había logrado llegar hasta ellos justo a tiempo.
El aprendiz de bookman se arrodilló en el piso para recoger la inocencia. Miranda por su parte, retiró la suya.
—¿Arystar, te encuentras bien?
—Si —Los ojos de Krory se abrieron—, Rachel…
—Ella está bien, gracias a ti.
—De que hablas, tú fuiste la que nos salvó en el último momento.
—Pero tú fuiste el que la tomó después de que yo me desmayara.
—Paren de una vez, ¿quieren? —dijo entonces la voz de Lavi, que había estado escuchando todo hasta el momento—, los dos la salvaron,¿ de acuerdo?
Ambos se sonrojaron, mientras Krory ayudaba a Miranda a ponerse de pie.
—Supongo que no podríamos…
—Haberlo hecho solos.
Ambos sonrieron.
—¡Esa es mi bebé!¡Emily!
Ambos se volvieron. Una mujer corría hacia ellos a toda prisa.
—¿Emily?
Los dos se miraron extrañados, hasta que una repentina idea llegó a sus mentes. ¿Acaso esa mujer seria...? Ambos dibujaron una sonrisa al pensar en esto. Aquella debía ser la madre de la bebé.
La mujer llegó hasta el lado de Miranda… y le arrebató a la pequeña de los brazos.
—¡Monstruos!
—¿Qué? —preguntó Miranda, sin comprender.
—¡Ustedes la tomaron! ¡Ustedes se llevaron a mi bebé!
Krory y Miranda se miraron aterrados. ¿Por qué los estaban acusando de algo…? Pero fue entonces que los dos cayeron en cuenta de algo: Si el medallón volvía invisible a su portador, esto podía explicar porque nadie había encontrado a la pequeña durante el incendio.
Tal vez su madre la habría dado por desaparecida o secuestrada. Aquello era razonable, pero aun así era un gran problema. Después de todo, ¿cómo podrían explicarle que su hija se había vuelto invisible?
La mujer seguía gritándoles, totalmente furiosa. Muy pronto otras persona comenzaron a reunirse a su alrededor.
—¿Quienes se creen estos?
—¿Como pudieron exponer a una bebé así?
A pesar de todo, ambos trataron de explicar lo sucedido.
—Nosotros tratábamos de salvarla.
—Solo queríamos ayudar.
—¡La secuestraron!
—¡N-no!
—¡La salvamos de morir, si no la hubiéramos encontrado…!
Mientras tanto, la madre de la bebé comenzó a murmurar algo en ese momento, después de darse cuenta que algo faltaba en la pequeña.
—El relicario, el relicario de tu abuela, ¿dónde está?
Entonces, algo enorme se interpuso entre ellos y la multitud. Ambos miraron. Lavi había hecho crecer su martillo hasta boquear la calle, y ahora se encontraba sobre este.
—¡Es suficiente! —Comenzó el chico—. Nuestra única misión era traer a la pequeña de vuelta, solo eso. Si ustedes quieren creer otra cosa, adelante, pero nosotros no nos quedaremos aquí para ser acusados.
El chico se volvió entonces a sus dos compañeros.
—Andando.
Y con esto, los tres salieron de ahí.
…
—Entendido, llegaremos ahí mañana por la mañana. Cambio y fuera.
Lavi, acababa de reportarse a la orden. El chico se volvió entonces. Miranda y Krory caminaban detrás de él con una notoria expresión de tristeza en el rostro.
—Vamos, la bebé está sana y salva; y nosotros tenemos la inocencia y logramos salir de ahí, ¿no era eso lo que todos queríamos?
Pero, de nuevo, ninguno de los dos lo escuchaba. Sus dos compañeros pasaron de largo sin prestarle la más mínima atención. Miranda fue la primera en hablar:
—Ni siquiera nos dieron las gracias—exclamó con frustración.
—Eso es normal— intervino Krory, que ya había pasado por situaciones similares en misiones anteriores—.Pero no deberías preocuparte por eso –añadió con una sonrisa y colocando una mano sobre el hombro de su compañera—, lo importante es que la pequeña Rache… quiero decir, Emily, estará bien.
Miranda le dirigió una sonrisa triste.
—Eso espero. Aunque voy a extrañarla.
—También yo—admitió Krory.
—Sabes, creo que no resultamos tan malos padres después de todo.
—¿Crees que pasamos la prueba?
Miranda asintió.
—¿Qué? —Preguntó entonces la voz de Lavi, a sus espaldas—. ¿Pensando en tener uno ustedes dos?
Krory y Miranda se detuvieron bruscamente, se dirigieron una mirada, y ambos se sonrojaron.
Notas finales: ¡Terminado! Una disculpa, se que prometí actualizar antes. Citando a Miranda Lotto: Gomenasai, gomenasai. Pero bueno, me alegra mucho haber acabado este proyecto. No podía dejar de pensar que Lavi actuaba como un hermano mayor, celoso de su nueva hermanita XD. Espero les haya gustado, y muchas gracias a todos. Reviews, quejas o sugerencias son más que bienvenidas.
