Todos los días lo iban a ver alguno de los dos, para revisarlo, darle comida, y sus medicamentos, el poco a poco se fue sintiendo a gusto con ellos, no le desagradaban al contrario, al principio como era lógico él no sabía usar algunas cosas, que para ellos era básico lo miraban un poco raro, pero aun así le enseñaron, después ya no era raro para ellos que él preguntara por muchas cosas, eran pacientes con él y le explicaban paso a paso, no pudo evitar que algunas cosas les gustaran más que otras como la luz porque podía ver mucho mejor que con las velas

El teléfono era igual a la chimenea pero solo oía la voz de la personas, la televisión eran entretenida, las películas era lo mejor, la computadora, el celular, en verdad se sorprendía lo que tenían los muggles, para facilitarse las cosas, sin la necesidad de la magia, pero había un problema, cada minuto del día le agradaba la compañía de Hermy, no podía sacársela de la cabeza, esa mujer algo tenía que le agrada.

-¿Cómo está Draco? –Pregunto Harry a su hermana, quien se estaba acostumbrando a la presencia del rubio

-Bien, hoy aprendió a usar la batidora, me ayudo a hacer pancakes (hot cakes) por poco y nos deja sin microondas, iba a poner a calentar una lata de salsa para la sopa –Hermy le contaba a su hermano, este reía sin parar

-En serio Harry, a veces pienso que Draco estaba en una cueva y de pronto salió a la civilización –Hermione le había dicho algo así a su hermano, cuando veían al rubio sorprenderse de cosas tan insignificantes

-Vamos Hermy, no puedes negar que gracias a Draco, recordamos la capacidad de asombrarnos de las cosas –Harry le comentaba, mientras tomaba una manzana del frutero

-Será para ti, no olvides que trabajo con pequeños y ellos me enseñan a sorprenderme cada día, pero tampoco te niego que es lindo ver su cara con algo nuevo, es un niño –Lo ultimo lo decía con cierta ternura en su voz, ella también tenía un problema, ese rubio cada día estaba más en su vida, su mente y su corazón aunque no lo quisiera aceptar

-¿De qué hablan? –Draco se encontraba desde el marco de la puerta, tenía un pantalón blanco, una camisa azul cielo con los primeros botones desabrochados, tenía una sonrisa en sus labios, su cabello suelto estaba más largo se veía mejor así, su herida desde hace unos días había cerrado bien y de la cabeza no tenía ya nada

Harry y Hermione lo llevaron al hospital para asegurarse de que no tenía ningún fractura, al principio Draco no quería, al final fue divertido para él ver cómo funcionaban las maquinas, las placas, la manera en que curaban, había sido un día emocionante para él

Harry sentía que tendría que haberle dado una paleta de dulce por portase tan bien y por su cara al verlo como se emocionaba

-Hermy me contaba, que casi nos dejas sin micro –Draco con se sonrojo -Tranquilo, mejor te doy una buena noticia –Saco de su saco un papel, el cual le extendió a Draco

-Es el boleto para Londres, puedes hacerlo efectivo en cualquier momento –Hermione quien estaba de espalda a ellos, sintió oprimir su corazón, no podía creer que él se fuera

-Gracias Harry, te prometo que en cuanto llegue a casa, te mando el dinero –Draco le daba un abrazo en agradecimiento

-¿Creo que no te hemos tratado tan mal?, como para que el día que regreses el dinero nos lo traigas en personas –Harry le decía con manos en cintura

-Ustedes son los mejores mu… mejores amigos, que he conocido, de verdad muchas gracias –Ya ni siquiera a ellos podía decirles, muggles sentía que ellos no encajaban en esa categoría, de verdad los apreciaba

De pronto se escucho el timbre de la puerta, Hermione fue a ver, ellos se quedaron platicando en la cocina al ver que se tardaba ambos fueron a la sala, vieron a Hermy parada con un papel en mano, se veía pálida, su hermano se acerco a ella

-¿Qué pasa Hermy, quien era? –Harry se detuvo a unos pasos de ella

-Un mensajero, es una invitación –Su hermana le contesto mientras se dejaba caer en un sillón

-Vamos Hermy, sé que no te gustan las fiestas, solo te disculpas y ya, no creo que sea malo –Harry le decía de manera animada a su hermana

-Cumplen 25 años de casado nuestros padres –Hermy lo dijo en un susurro

-Haa… - Harry contesto, dejándose caer en otro asiento, su expresión cambio de repente, se veían tensos

-Es este sábado –Hablo Hermione, su voz se oía triste

-No vamos y punto

-Sabes que no podemos hacerle eso a "ellos"

-Entonces, ¿qué hacemos?

-No sé, sugerencias

-Que vaya uno y disculpe al otro

-mmmmm…, no es mala idea –Hermione lo pensaba seriamente

-¿Quién va?

-A la suerte

-De acuerdo, ¿moneda al aire? –Harry, saco una moneda y la lanzo al aire

-Demonios –Grito

-Lo siento hermanita –Harry le decía, sus palabras sonaron serias, sentía que era de corazón ese "Lo siento"

-Ni modo –Hermione soltó un suspiro –Tendré que buscar que ponerme

-¿Y a quien vas a llevar? Ya los conoces –Harry miraba a su hermana

-¿Porque a mí? –Hermione se quejo, mientras escondía su rostro entre sus manos

-Voy contigo, ¿si tú gustas? –Draco se ofreció sin pensarlo

-En verdad me acompañarías –Hermione se sintió esperanzada, Harry tenía los ojos muy abiertos, de la sorpresa

-Si

-Gracias Draco, te lo agradeceremos en el alma –Harry le dijo mientras colocaba una mano sobre su hombro

El sábado llego, el había visto en el fondo de la maleta un traje negro muy bonito, no lo había sacado, la demás ropa le agradaba y se sentía cómodo, a principio extrañaba las túnicas, pero la ropa era cómoda y se veía bien, por lo que se fue olvidando de ellas

Harry días antes se había llevado el traje a la tintorería para que lo desarrugaran y ahora estaba sobre la cama, también la camisa blanca con la corbata de color vino, termino de arreglarse, se peino su cabello hacia atrás, recordó las fiestas de sus padres, tan elegantes y tan frías, aun así se esmero en su persona, alguien toco la puerta, al girarse vio entrar a Harry

-Guaauu Draco, te ves muy bien, hazme un favor pase lo que pase, no te despegues de ella, sin importar nada, quédate a su lado por favor – Me sorprendieron las palabras de Harry

-Claro Harry, así lo hare –Le dijo Draco

-¿Júrame, que no te despegaras de ella? –Harry miraba a Draco de manera suplicante

-De acuerdo, te lo juro –Conteste aunque me sentía raro con sus palabras

-Hermy es mi hermana y la niña más dulce, no permitas que le hagan daño –Las últimas palabras las dijo con dureza, sus puños los apretaba, sentí que quería reprimir unas lagrimas, ¿Qué es lo que pasaba?

-Harry te prometo que me quedare con Hermy todo el tiempo y hare cuanto esté en mis manos, de que nadie le haga daño –Lo mire a los ojos y le puse una mano sobre su hombro

-Gracias Draco, me gustaría ser yo quien la defendiera, pero soy el que menos podría, cuídala –Después de esas palabras se fue, me pareció ver una lagrima en sus ojos

Me quede en la sala esperando, Harry se había ido al hospital, ahora sus guardias eran el noche

-Draco, estoy lista –Me di la vuelta para verla y me sorprendió, traía un vestido largo de satén rojo escarlata cuello halter y escote en v, la falda tenía una caída suelta, su cabello recogido en una coleta, con algunos risos cayéndole a los lados, unos aretes largos, y una pulsera ancha de puras piedras se veía hermosa

- Hermy te ves espectacular

-Gracias Draco –Se dio la vuelta para tomar su abrigo, de la parte de atrás tenia la espalda descubierta y el escote era hasta donde la espalda pierde su nombre, trague en seco, esa mujer era bellísima, le ofrecí mi brazo y salimos, ellos habían contratado una limusina que nos llevara, Hermione estaba muy seria

-Vamos Hermy, son tus papas, estarán contentos de verte –Intente animarla

-No los conoces Draco –Me acerque a ella y la abrace

-Los padres quieres a todos sus hijos a su modo –Le dije, ella se acurruco en mi pecho

-Para mis padres somos un accesorio –Me decía mientras se quedo en mi pecho recargada –Ellos tienen hijos para la sociedad, pero para ellos estamos muertos, nunca fuimos algo que les gustara, constantemente nos los recordaban, diciéndonos que solo nos tuvieron para un propósito, que a ellos los creyeran una familia, ya que sin nosotros, solo eran un matrimonio, después de que nacimos, ello tuvieron más trabajo, crecimos con otras personas.

-Nos mandaban a internados, durante las vacaciones alguien más nos recogía y nos dejaba en casa de mis abuelos, ellos siempre fueron dulces y compresivos nos amaban, hace unos años estábamos en la escuela cuando nos llego una carta de nuestra madre donde nos avisaba que hace un mes mis abuelos habían tenido un accidente automovilístico, murieron en el acto y que ellos no habían tenido tiempo de avisarnos –Había tomado su mano, la tenía cerrada en puño, pude ver como se iba el color en sus nudillos

–Cuando regresamos de la escuela, ellos estaban en casa, era la primera vez que los veía esperarnos al acabar un ciclo escolar o más bien verlos, llevábamos 3 años sin verlos, cada festividad, nos quedábamos en el internado o en casa solos, así que fue raro verlos, estaban esperando a mi hermano, le pidieron a él que los acompañara a su estudio, me quede en la sala, cuando escuche gritos, me acerque con curiosidad, pero no supe que paso, mi hermano salió del estudio, tomo la maleta que estaba todavía en la entrada y se fue, cuando hablaba con Harry nunca me dijo que había pasado y porque no lo veía, días antes de salir de la escuela, me llego una carta, era de Harry donde me mandaba un poco de dinero y la dirección de su casa, me extraño esa actitud, en la carta solo ponía, que ojala no necesitara ocuparlo, al llegar a casa mis padres me esperaban, entre a su estudio, me dieron una carta de la universidad donde debía presentarme, un boleto de avión, y otras cosas, al ver bien la carta era para la carrera de leyes, donde ellos habían pagado mi entrada, pues me creían tan poca cosa, que dudaban que pudiera entrar por mis propios meritos, ahí fue donde entendí que paso con Harry, y el porqué de la carta

-Voy a estudiar Pedagogía – Fue lo que les dije, me di la vuelta salí del estudio escuche gritos, pero no quise detenerme, tome la maleta nuevamente, y me fui para no volver, hasta ahora

-¿Por qué entonces vamos? –Tenía un nudo en la garganta, me recordó a cierta ocasión, cuando les dije a mis padres que sería Auror y defendería a los muggles, mestizos o sangres sucia, mi padre grito, mi madre lloro, tardaron dos años en perdonarme, pero jamás me dejaron solo, de una u otra forma me hacía llegar mis regalos en cada cumpleaños, mi padre según iba a ver al primer ministro, pero sabía que era para tropezarse conmigo y ver como estaba, en cuanto me ascendieron, se mostro orgulloso de decirle a sus amigos, que yo ya era jefe de Aurores, yo pensé que ellos eran duros, pero al menos siempre estuvieron conmigo, mis padres me enseñaron a escribir y leer antes de entrar en Howarts, me mandaban dulces cada semana, cartas, regalos, en festividades con ellos estaba, me dejan y recogían en el tren cada año.

-Mis abuelos nos hicieron prometerles que siempre estaríamos ahí cuando ellos lo necesiten, por eso no nos negamos, vamos por mis abuelitos –Una lagrima recorrió su mejilla, la limpie con mi pulgar de pronto vi que entrabamos por una reja, al frente se veía una gran mansión, tan majestuosa y soberbia, bien podría compararse con la de mis padres

-Que comience la obra –Hermione dijo en un tono serio se enderezo en su asiento, limpio su lagrimas, retoco el maquillaje

La puerta se abrió salí y extendí la mano a ella, al dármela y poner las zapatillas sobre la alfombra, estaba recta, dura, mire su cara sus facciones se habían endurecido, no mostraba la dulzura que siempre se veía en ella, al contrario, se veía arrogante, altiva, soberbia, camino con paso firme sosteniendo mi brazo, no bajo la mirada en ningún momento, en la parte de arriba se encontraban un señor alto, algo robusto de piel clara, cabello castaño lacio peinado hacia atrás, ojos avellana de mirada dura, vestía un traje gris Oxford, camisa blanca y corbata negra, a su lado la señora era una mujer de mediana estatura, delgada de piel clara, cabello largo ondulado color negro lo traía suelto, ojos verdes de facciones finas, traía un vestido largo Verde Botella, tenía un gesto de asco, nos acercamos a ellos

-Vaya hasta que te ves decente, ahora si pareces una Granger, por fin dejaste de ser un adefesio –La señora miraba de arriba abajo a Hermy

-Buenas Noches Madre –Su voz sonaba dura, no se intimido ante la mirada de su madre

-Cuando menos se ve decente –El señor dijo con cierta arrogancia en sus palabras, mientras me miraba de una forma dura, pero a mí no me intimidarían, por algo en mi mundo era un Malfoy, yo soy quien mira hacia abajo

-Buenas Noches Padre –Hermione contesto de la misma forma que lo hizo con su madre, me molestaba como me miraba su padre, así que le dedique una pequeña mueca de desprecio, esas personas no me intimidarían

-¿Por qué no vino aquel? –Pregunto su padre, sabía que se refería a Harry

-Ocupado, con permiso –Hermione me dio un pequeño jalón dándome a entender que siguiéramos caminando

Entramos al lobby, después nos dirigimos a la estancia donde se llevaba a cabo la fiesta, logre adaptarme rápido, pero en ningún momento deje a Hermione, tenía mi mano sobre su espalda aunque me causaba cierta corriente eléctrica no la dejaba, se movía de manera fluida entre esa gente, jamás sonrió, solo algunas muecas, no me agradaba esa Hermy, su mirada dura, su andar altivo, sus muecas de desprecio, era una mujer falsa totalmente, me recordó a mi mundo, de pronto ella se alejo excusándose de ir al tocador, no sé si fue porque Harry me lo pidió o porque me acostumbre a tenerla a mi lado o en verdad esa mujer me importaba más de lo que quería aceptar, la seguí con la mirada, pude ver que su mamá tomaba el mismo camino, me disculpe con las personas y las seguí

-¿Dónde lo encontraste, de seguro has tenido que pagar, tú siendo poca cosa, dudo que alguien así te mire? –Su Madre le decía a Hermione

-No Madre, el vino porque yo estoy aquí –Hermione le contestaba con tranquilidad y un tono de voz seco

-¿Tú la poca cosa, lograr que un hombre se fije en ti?, por favor, te ha de tener lastima – Su Madre le espetaba

-Ya ves que si –Hermione seguía contestando tranquilamente

-De seguro es un arribista, sabe que eres una Granger y querrá dinero, lástima que no eres nada –Su Madre lo dijo en tono de burla

-Lo has visto en esta fiesta, ¿crees que un arribista haya viajado tanto como él, crees que un arribista sepa de política, economía, tenga tan refinados modales? por favor señora, no sea absurda, eso es algo que solo en cuna de oro se da, quieres que te diga más o ya intuiste, ¡que mi novio no es ningún imbécil! –Hermione hablo de manera suave, afilando cada palabras, las arrastraba, parecía disfrutar cada una de ellas, si fuera bruja estaría en Slytherin, regalándole su mejor mirada despectiva, con una media sonrisas en sus labios.

Su madre no decía nada, se había quedado callada, aproveche ese momento y me acerque

-¿Mi vida dónde estabas? ya te habías tardado –Comente para seguir con la farsa, ella entendió a la perfección

-Lo siento Amor, pero a la se… Mi Madre, les estaba contando de nuestros planes de Boda –Hermione camino hacia a mí

-¿Ya le contaste que deseamos la boda en Grecia? –Le dije mientras la abrasaba

-No creo que le interese, eso es algo que solo nosotros decidiremos –Hermione lo dijo con cierta mueca en sus labios y un ademán en sus manos, dándole poca importancia

Vi a la señora que nos miraba con odio, no lo pensé me acerque más a Hermione, levante su cara y la bese, primero fue solo nuestros labios juntos, abrí un poco mis labios y probé su labio superior, lo mordía suavemente, me seguí con el labio inferior, al tocarlo ella abrió más sus labios, me adentre en su en boca con mi lengua, probé su miel, ese sabor era tan dulces, me separe de ella y solo le di un pequeño beso en los labios, vi como la señora dio la vuelta y se fue

Hermy tenía la mejillas sonrojadas y su respiración era agitada, como me encendió verla de esa manera, nuevamente en su ojos vi esa dulzura que tanto me gustaba, tome su mano y salimos de la fiesta sin despedirnos, al subir a nuestra limusina, no hablamos, solo la abrace y ella se quedo sobre mi pecho hasta que llegamos


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