19/2/2013: He cambiado el discurso de Arthur sobre el aura para hacerlo más acorde a mi punto de vista actual.
Pesadilla de Seda
18 de Agosto
La caravana se desplazaba a velocidad constante estable por el camino hacia el siguiente objetivo: el Bosque Petalia, un bosque de proporciones descomunales que había que atravesar si deseaban acercarse a ciudad Férrica. La caravana estaba organizada en un patrón común en grupos migratorios: Las mujeres civiles, los hombres incapaces de pelear, los que llevaban suministros y los niños iban al centro. Mientras que alrededor estaban los hombres que podían pelear, policías y los que tenían pokemon, formando un círculo protector.
Arthur se encontraba destinado al sector izquierdo de la caravana, a la derecha se encontraba Brendan acompañado de Batuo, Birch se encontraba al centro con la demás por no tener medios para defenderse. A la cabeza se encontraba Norman respaldado por una buena parte de la policía superviviente y al sur se encontraba Andrés y una buena parte de la jauría de Houndour y Houndoom protegiendo la retaguardia. El resto de la jauría se encontraba repartida de manera homogénea alrededor del círculo protector para reforzarlo. Otros pocos policías también estaban repartidos entre todo el círculo.
"En poco tiempo más llegaremos a la entrada al bosque…" Pensaba Arthur mientras veía a la gente alrededor suyo. Varios se veían cansados, no era costumbre de muchos hacer este tipo de caminatas pero evitaban quedarse atrás para no retrasar la marcha.
A su lado se encontraba Bruce, al que tenía acostumbrado a estar afuera de su pokeball. Cerca de él se veía a un policía, la mayoría vestía ropas más cómodas de civil, pero aún llevaban la gorra para poder reconocerlos. El que tenía al lado estaba armado con una escopeta, otro más lejos, con un subfusil HK MP5, arma originaria de las escasas fuerzas especiales que contaba la policía. Otros hombres cercan suyo llevaban pistolas o armas caseras como bates, algunos con clavos, lanzas improvisadas con palos de escoba y cuchillos de cocina, etc. Algunos pocos privilegiados, los que habían captado algo mejor las instrucciones de Batuo, llevaban las armas blancas de su casa.
Arthur llevaba un equipo que le habían dejado elegir en respeto a sus habilidades de combate: dos espadas Jian en sus fundas, cruzadas en la parte baja de la espalda para tenerlas listas para su uso, la pistola CZ-75 de Andrés con su cartuchera y cargador extra colgando en la cintura de su costado derecho, un cuchillo de guerra que le había prestado Andrés que colgaba sobre una funda atada a la pierna derecha y por último, un subfusil MP5 con su culata desplegable colgando en la parte de arriba de la espalda más tres cargadores llenos en una cartuchera en el costado izquierdo.
El viaje había sido tranquilo por el momento: caminaban por el sendero principal de la ruta, por lo que no había peligro de que traspasaran el territorio de pokemon salvajes y que pudiesen ser atacados, aunque los guardianes de la caravana se encontraban atentos ante cualquier posible situación.
Tras una hora más de caminata, en la cual mucha gente empezaba a mostrar evidentes señales de cansancio, el alcalde decidió detener la marcha. El bosque se encontraba al frente y decidió junto al jefe de la policía armar el campamento en un claro cercano para almorzar y discutir que curso seguir para atravesar el bosque. Tras instalarse en el claro, la gente empezó a desempacar alimentos y útiles de cocina para empezar a preparar las ollas comunes del almuerzo. Se almorzaría por turnos para mantener constantemente vigilado el perímetro.
"¡Arthur! ¡Es tu turno!" Le gritó una voz desde el centro del grupo, era Caroline que lo llamaba a almorzar junto a Brendan, Andrés y Jennifer. Arthur liberó el resto de su equipo y se fue a sentar junto a las ollas con distintos alimentos.
Al principio, la comida fue bastante silenciosa: los cuatro chicos comían su porción de arroz con legumbres mientras sus pokemon respectivos comían en un grupo cercano a ellos. Jennifer decidió romper el silencio, su Happiny comía junto a ella debido a que le intimidaba la presencia de los poderosos pokemon de Brendan, Arthur y Andrés.
"Arthur, no he tenido la oportunidad de preguntártelo antes, pero en ese instante, en el centro pokemon, cuando repeliste la jauría de Mightyena, no pude evitar notar que eras bastante… dotado para ello…"
"¿Dotado?" Preguntó en un tono sugestivo y con una sonrisa en la cara.
"¿Pero que…?" La chica pareció sonrojarse. "¡No querías referirme a…!"
"Tranquila, tranquila" Respondió el chico. "Solo quería tomarte el pelo ¿te refieres a donde aprendí esas técnicas de artes marciales que viste?"
La chica suspiró.
"Si, a eso me refería, es que no es común ver a gente así"
"Bueno" Comenzó Arthur "Soy aprendiz del arte del Wan Shan Lu, que traducido significa "Camino a la Perfección" Una filosofía originalmente enseñada en un monasterio de una región lejana"
"¿Un monasterio? ¿Cómo esos que se ven en las películas?" Preguntó la chica.
"Podría decirse… Pero este es real, Batuo, mi sifu, que significa maestro, viene de esa tierra y se instaló aquí hace unos treinta años. El monasterio del Wan Shan Lu fue fundado hace cientos de años por… Pero antes de decirte… ¿conoces lo que es el Aura?"
"¿Eh? La verdad… No…" Respondió la chica Joy, no había oído de ese término.
Brendan y Andrés, que ya habían oído de Arthur sobre el Aura y el monasterio, prestaron atención.
"¿Cómo explicarlo? El Aura es la esencia de todos los seres vivos, una fuerza interna que cada ser tiene y que algunos pokemon y personas pueden manipular y utilizar de diferentes maneras. Los pocos humanos capaces de utilizar el Aura son llamados Guardianes del Aura, personas que hace siglos viajaban por el mundo haciendo buenas obras y enseñandole a los que tenían el don de utilizar este poder. El fundador de esta institución llamada El Monasterio fue un Guardián del Aura, llamado Shi Yongxin, un monje ermitaño. Los miembros del monasterio pasaron a ser conocidos como Monjes Guardianes por el resto de la gente."
"¿Lo fundó para enseñarle a la gente con el don a desarrollar sus poderes?"
"Fue para más que eso, Shi Yongxin, tras viajar muchos años, pensó que todas las personas y pokemon, al ser seres vivientes, tenían Aura y el potencial para utilizarlo y que los Guardianas del Aura no eran nada más que personas que tenían "liberada" la capacidad de nacimiento. Shi Yongxin pensaba que las personas comunes, con el entrenamiento físico y mental adecuado, podían liberar el Aura de sus cuerpos y volverse Guardianes del Aura; y que estos Guardianes podían llegar a tener un potencial incluso mayor que los que habían nacido con el don del Aura. No es que a los que nacen con el don de Aura les sea más fácil usarlo, igual el entrenamiento es duro y muchas veces no lo consiguen dominar sus propias habilidades. Incluso mucha gente vive con el don sin enterarse que lo tienen. Lo que Shi Yongxin buscaba era darle la oportunidad a todos de poder utilizar el Aura y volverse Guardianes.
"Y tu…"
Arthur negó con la cabeza.
"No nací con el don natural de usar el Aura, mi maestro, Batuo, tampoco lo tenía. Al finalizar su entrenamiento, fue capaz de liberarlo…"
"O sea ¿es realmente posible? ¿Qué tan difícil es poder conseguir ese poder?" Preguntó interesada.
"Muy difícil, extremadamente dificl, estuve bajo la tutela de Batuo por seis años hasta que el año pasado decidí volverme entrenador y aún no he podido liberar mi Aura. Pero cuando logre terminar mi entrenamiento, podre utilizarlo igual que el."
"¿Y que cosas puedes hacer con el Aura?"
"Una de las habilidad más básica es la de poder ver el Aura de los demás seres vivos, que al mismo tiempo sirve como un sexto sentido para poder ver sin necesidad de usar los ojos. Hay otros que he visto a mi sifu usar como el poder de desprender parte del Aura de uno para crear un proyectil de energía que no nunca falla el objetivo. No conozco más ya que cuando recién llegue a liberar mi Aura, podré comenzar a ser instruido en sus habilidades."
"¿Y por que durante el ataque a la Ciudad no vi al señor Batuo usando Aura?" Interrumpió Brendan.
"Fue probablemente porque no fue necesario usarlo, si la situación se hubiese puesto peor, probablemente hubiese usado Aura, usarlo muchas veces puede ser desgastante e incluso cuando se abusa o usa en límites extremos, puede ser mortal
"Ya veo…" Jennifer se dio cuenta que el camino del monje que había tomado Arthur no era algo que cualquiera pudiese seguir cualquiera "Oye Arthur, perdón si la pregunta puede incomodarte, pero ¿Por qué decidiste volverte discípulo de Batuo?"
Arthur bajó la cabeza y se dio el tiempo antes de responder. Brendan igual puso atención, igual deseaba saberlo ya que nunca se lo había dicho.
"Cuando la vida te golpea… Uno se da cuenta que no puede seguir parado sin hacer nada al respecto…" Contestó con voz triste.
Jennifer se dio cuenta que era mejor no seguir con el tema. Brendan también quedó confundido por las palabras crípticas de Arthur. Solo Andrés pareció reaccionar, parecía entender a lo que se refería.
"Bueno" Siguió Arthur tratando de cambiar el tema "Ya que me has preguntado bastante, quiero preguntarte algo a ti. Creo que es algo que muchos nos habremos preguntado alguna vez" Dijo señalando a todos los presentes "¿Por qué todos los miembros de la familia Joy se ven tan… parecidos?"
Brendan y Andrés se dieron cuenta, muchas veces se habían preguntado lo mismo pero no se les había ocurrido hasta ahora que tenían una Joy al lado ¿Por qué era?
La pregunta pareció tomar de sorpresa a Jennifer.
"Bueno…este…" Dijo mientras se rascaba un costado de la cabeza "Es algo genético que tiene mi familia…"
"¿Genético?" Interrumpió Andrés, interesado.
"Si… Todos los miembros de mi familia, sin importar con quien se casen, terminan teniendo hijas, nunca varones y todas las hijas terminan viéndose similares e incluso las personalidades suelen ser similares."
"¿Cómo es eso posible?" Preguntó asombrado Brendan. A pesar de que la explicación era descabellada, tenía sentido. "Debe de ser raro vivir en una familia donde todos sean iguales, se comporten iguales o aspiren las mismas cosas ¿no?" Dijo esto último pensando en que todas las Joy que conocía eran enfermeras.
"No es tan así, a pesar de que nos vemos similares, tenemos matices de personalidad individuales y muchas no nos volvemos enfermeras sino que otras deciden ocupar cargos administrativos o en el gobierno"
"Ya veo…" Contestó Arthur con su duda resuelta, pensaba como la genética hacía cosas tan extrañas en la naturaleza "Para ti debe de ser interesante esto ¿no Andrés? A ti que te interesa esto de la crianza de pokemon…"
El joven aspirante de militar contestó con una sonrisa
"Nunca me he decidido si seguir el camino de mi padre e ingresar al ejército o ser criador… El tema es que la crianza involucra mucho la genética y los pokemon no están exentos de rarezas."
"¿Cómo cuales?" Preguntó Brendan.
"Por ejemplo ¿sabían que los pokemon no necesariamente pueden reproducirse con los de su misma especie?"
"¡¿Como?" Exclamaron sorprendidos Brendan y Jennifer. Arthur sonrió ante sus caras de sorpresa, Andrés ya se lo había contado hace mucho tiempo.
"Parecerá extraño sin duda, pero los criadores han agrupado a los pokemon en distintas categorías llamadas grupos huevo. Pokemon con ciertas características similares pertenecen al mismo grupo y pueden reproducirse entre ellos, dejando huevos con descendencia fértil"
"¿Pero como lo hacen con las crías? ¿Qué tipos de crías nacen de un huevo de dos padres de distinta especie?" Preguntó sin poder comprender Brendan a Andrés.
Kaiser y Aggron, que escuchaban la conversación desde lejos junto a los demás pokemon del grupo, no pudieron evitar sentirse identificados, sonrojándose los dos a la vez. Al menos los demás pokemon estaban demasiado ocupados comiendo como para darse cuenta de lo que le pasaba a los dos.
"Es fácil" Le contestó tranquilo Andrés "Por motivos que aun no se conocen del todo, pero se cree que es debido a una estrategia evolutiva, las crías de este tipo de padres siguen un mismo patrón: la especie siempre será la de la madre, probablemente para permitir que la madre pueda criar y alimentar apropiadamente a sus hijos. Aunque ciertos aspectos del padre se pueden heredar como la personalidad e incluso se ha visto que las crías pueden llegar a nacer sabiendo movimientos que normalmente no pueden aprender los de su especia, movimientos llamados Movimientos Huevo por los criadores"
"Nunca había oído de algo así" Dijo Jennifer todavía asombrada "Realmente sorprendente es esto de la genética"
Andrés saltó una pequeña carcajada.
"¿Crees que ahí terminan las sorpresas? ¿Sabías que un pokemon tan pequeño como un Skitty está en el mismo grupo huevo que un pokemon tan grande como un Wailord?"
Jennifer colocó una cara de increíble asombro y Brendan, que tomaba un vaso con zumo, no pudo evitar que parte se le cayera por las vías respiratorias y empezara a toser compulsivamente. Incluso Arthur abrió los ojos de asombro.
"¡¿ME ESTAS TOMANDO EL PELO?" Gritó desesperado Brendan tras recuperarse del acceso de tos.
"¡Tranquilo, tranquilo!" Lo calmó Andrés "Se ha comprobado por experimentos de fertilización en vitro que es posible, pero la diferencia de tamaño hace imposible algo así en la realidad. Algunos piensan que debido a esto, los Wailmer y los Wailord fueron alguna vez pokemon que habitaron en la tierra."
"A veces pareciera que Arceus creó este mundo de forma un tanto descabellada…" Comentó la chica.
Así los jóvenes continuaban hablando de diversos temas, mientras tanto, Norman, Max, su Treecko, el alcalde y el jefe de la policía examinaban el mapa tridimensional del pokeglov del líder de gimnasio, viendo que ruta seguir para atravesar el bosque.
"Al menos estamos con algo de suerte, el plan de construcción de la Vía del Bosque, a pesar de no estar terminada, llega hasta el primer centro pokemon desde ambos lados" Dijo el alcalde.
"La primera vez que atravesé el bosque con May y Ash, se habían construido los dos centro pero todavía no la ruta" Le confirmó Max mientras indicaba el camino que se desplegaba en el mapa. El bosque, que era bastante grande, en algunas partes era denso, pero en otras, era bastante poco frondoso e incluso habían espacios "vacíos" de árboles, lugares en los cuales se habían instalado dos centro pokemon. Se había financiado un proyecto en los cuales Ciudad Petalia y Ciudad Rinchiend, una ciudad que estaba entre Ciudad Férrica y Ciudad Petalia, para conectar ambas y permitir un tránsito rápido y seguro. El camino se había completado hasta el momento desde las entradas respectivas del bosque, hasta el centro pokemon más cercano a cada salida, dejando el espacio entre ambos sin terminar.
Max desplegó el mapa de su propio Pokeglov y realizó un zoom para fijarse en el estado de la vía: estaba bien delimitada y era lo suficiente ancha como para que la caravana pasara, el camino estaba despejado y la ruta era perfectamente visible desde el mapa satelital, lo que le preocupaba era como atravesarían el medio del bosque y que tipo de peligros habría…
El jefe de la policía empezó a analizar el sector medio del mapa, habían pocas zonas amplias y trataba de buscar zonas que lucían lo suficientemente anchas como para que la caravana pasara. Pero había un problema: la ruta trazada serpenteaba consideradamente por el bosque y el camino entre los dos centros se alargaba bastante. Mientras más tiempo estuviesen en el medio, más riesgo habría para los integrantes de la caravana.
"No tenemos otra opción" Dijo Norman "Si tomáramos la ruta directa, tendríamos que dividir la caravana en grupos pequeños, lo que nos volvería presa fácil para los pokemon del bosque, quien sabe como los últimos hechos los hayan cambiado también"
"Cierto, Norman, no deseo que ninguno de ellos tuviese que arriesgar su vida, ahora el mundo se ha vuelto peligroso y no tenemos otra opción que tomar el camino largo pero seguro" Dijo con tristeza, temía que en el camino alguien más muriera, ya eran pocos los supervivientes y no deseaba más víctimas.
Treecko se acercó a su amo y le habló, al parecer intentaba decir que lo protegería.
"Gracias Treecko, a lo mejor no hemos estado mucho tiempo juntos, pero aún así, confío en ti"
Los jóvenes ya habían terminado de comer y Arthur volvió a su puesto de vigilancia junto a su equipo de pokemon. Brendan, Jennifer y Andrés también se disponían a irse.
"Andrés, vi tu expresión ¿sabes tú lo que le pasó a Arthur?" Le preguntó Jennifer.
Andrés les respondió solemnemente, la expresión de Brendan indicaba que el también deseaba saber lo que había sucedido hace diez años atrás por lo que el tenía entendido.
"Arthur me hizo prometer que no diría nada sobre ese asunto hasta que el mismo lo haga. Lo que les puede decir es que hace diez años ocurrió un incidente terrible para Arthur, uno en el que se sintió terriblemente humillado e incluso su vida corrió peligro. Yo en lo personal, creo que entiendo lo que tuvo que pasar él y encuentro comprensible su decisión de ponerse la tutela del señor Batuo. Les recomiendo que no insistan en el asunto, a menos que el decida por su cuenta contarles."
Ambos asintieron, algo decepcionados ¿Qué pudo haber sido tan terrible que puso en peligro la vida de Arthur? ¿Tanto como para tomar un camino tan difícil?
La caravana comenzaba a guardar los utensilios de comida y las sobras, en mitad del proceso, el alcalde convocó una reunión para explicarles la situación.
"Ciudadanos de Petalia, los convoco para informarles que hemos ideado un plan para cruzar el bosque"
Fue entonces cuando les habló de la Vía del Bosque y de lo peligroso que podría ser cruzar por el sector medio del bosque.
"No hay otra opción ¿verdad?" Preguntó Batuo, su Medicham, siempre a su lado, meditaba como solía hacer.
"La otra opción que es cruzar por el medio es demasiado peligrosa como para tomarla en cuenta" Afirmó el jefe de la policía.
"¿Pero no sería más seguro estar la menor cantidad de tiempo posible en el bosque?" Preguntó un ciudadano, un hombre de unos treinta años que había comprendido lo suficiente las lecciones rápidas de Batuo como para recibir una Qiang.
"En parte es cierto" Respondió esta vez Birch que estaba presente en medio de la multitud "Pero nos veríamos forzados a estar divididos y quedar expuestos, la ruta trazada por el jefe de la policía, a pesar de ser larga, nos permitirá mantener la formación protectora. No sabemos que habrá pasado con los pokemon del bosque así que habrá que estar atentos"
Ninguno de los presentes, ni siquiera Arthur y los demás estaban conformes, pero concluyeron que había que priorizar la seguridad sobre la velocidad, ahora que viajaban en un grupo grande que incluía mujeres, ancianos y niños indefensos. La caravana se preparó y puso en marcha hacia las profundidades del bosque.
La caravana avanzaba a un paso más lento, pero constante. Los defensores del círculo prestaban atención a cada centímetro observable, los Hondour y Houndoom observaban y olisqueaban el aire, los hombres armados empuñaban fuertemente sus armas y los pokemon se mantenían atentos. Los minutos pasaban y la situación comenzó a volverse incómoda: el bosque estaba completamente silencioso, no se oía ningún ruido extraño y los múltiples radares de los pokeglov no detectaban ninguna señal a la redonda de pokemon salvajes. A pesar de todo, muchos sentían como si algo los estuviese observando, aumentando más aún la tensión.
"¿Qué estará pasando? Pareciera como si toda la fauna hubiese desaparecido…" Pensaba Arthur, incómodo ante la falta de vida del bosque.
Max sentía tanta preocupación como los demás. Se acordaba de cuando había pasado por el bosque y había conocido a Brock, de cómo Ash había capturado un Taillow, de Nicholai, el chico que se vestía de diversos pokemon, entre otras cosas. Recordaba como habían comentado en su llegada al bosque que parecía no haber nada cuando entraron, pero esto era demasiado.
Las horas pasaron, sin que sucede ningún incidente, poco a poco, el bosque comenzó a volverse menos espeso, hasta aparecer el claro con el centro pokemon a lo lejos. Los miembros de la caravana no sabían si dar gracias a Arceus por su suerte o si estar atentos ante una posible emboscada. El centro parecía estar intacto con excepción de las puertas automáticas que estaban rotas, su forma de domo y la torre con una imitación de una pokeball lo hacía bastante reconocible a la distancia. De manera extraña, había un jeep estacionado no muy lejos, en el interior no había nada que pudiese delatar su procedencia o su dueño. Solo una patente correspondiente a vehículos como los de la policía.
"Como extraño el mío…" Pensaba Birch, acordándose de su jeep que solía conducir todo el tiempo pero que había tenido que dejar en Ciudad Petalia al ser casi un estorbo para la caravana.
"Bien todos, enviaremos un grupo a asegurar el interior" Habló el jefe de la policía "¿Alguien se ofrece?"
Arthur y Andrés levantaron la mano de inmediato.
"Bien, ustedes dos irán junto con la oficial Verónica y dos oficiales más" Verónica era la oficial Jenny que había dirigido la defensa del cuartel de policía en Ciudad Petalia.
"Los demás se quedaran aquí esperando, si todo va bien, las mujeres, los niños y los ancianos pasaran la noche adentro mientras que los demás montaremos guardia afuera" Le siguió el alcalde.
Todos asintieron, Arthur y los policías prepararon los subfusiles y Andrés preparó su fusil de asalto, un SIG 552 LB, que incluía una bayoneta montada. Arthur y Andrés soltaron a sus pokemon, solo Bruce y Boss los acompañarían.
Verónica se colocó al frente e indicó que avanzaran. Cruzaron las puertas automáticas desechas y comprobaron el interior. Las cosas estaban revueltas en la pequeña recepción pero no había nada que indicara signos de violencia.
"Este lugar me trae mala espina" Pensaba Arthur, Andrés pensaba algo similar.
La puerta que llevaba las instalaciones traseras estaba abierta, parecía forzada, como si los que estaban adentro la hubiesen cerrado en vano. El grupo comenzó a investigar el resto de las instalaciones, todo parecía estar un poco desordenado pero apenas habían signos de violencia y ningún solo cuerpo o superviviente. La tensión empezaba a volverse insoportable.
"Andrés, ven a ver esto" Dijo Arthur, en una especie de sala de descanso para el personal. Había encontrado junto con Bruce pequeñas gotas de sangre en una pared, pero lo más interesante era un arma de fuego de extraña apariencia junto a las manchas.
"¿Qué pasa?" Preguntó el joven y al mirar la extraña arma, no preguntó nada más y la empezó a examinar. Tras un rato, después de verla en distintos ángulos, comprobar su cargador y munición, dio su veredicto.
"Reconozco que no fue tan fácil identificarla, pero esta arma es un subfusil FN P90, lo habría reconocido rápidamente pero este está bastante modificado y personalizado. Un extraña arma sin duda para un sitio como este"
Arthur se acordó de una enciclopedia ilustrada de armas de fuego que tenía Andrés, ojeando había visto una vez el arma, pudiendo reconocerla también.
"¿Servirá para el arsenal?" Preguntó el aprendiz de monje.
Andrés negó con la cabeza.
"La munición 5,7x28mm del P90, hecha para ser pequeña como una bala de pistola pero con suficiente poder para perforar chalecos antibalas, no es un tipo de munición que tuviese el cuartel de policía de Petalia al momento del ataque. Aparte de ser una bala exótica, compatible con muy pocas armas. Probablemente, solo causará peso extra en la caravana"
"Que lástima, aparentaba ser una buena adición al armamento…" Pero Andrés lo interrumpió.
"Lo que más me preocupa es el paradero de su dueño. Las manchas de sangre indican que fue herido, pero la cantidad no es suficiente como para indicar que haya sido una herida grave ¿entonces que lo habrá forzado a abandonar su arma? ¿Dónde estará? ¿Dónde están todos los que estaban aquí? ¿Habrán abandonado el centro? "
Andrés examinó el área por su cuenta, notó que por la zona del suelo cercano a la pared manchada había pequeñas hebras de un tipo de sustancia blanquecina. Boss comenzó a olfatear el arma, tras ladrar, salió de la habitación; al parecer, había detectado el rastro del dueño.
"Sigamos a Boss, veamos que encuentra" Recomendó Andrés.
El grupo salió al pasillo del cual había venido, los tres oficiales también se encontraban en él, mirando extrañados al perro infernal rastreando el piso.
"Boss encontró el rastro de alguien, posiblemente es el de un superviviente" Explicó Andrés.
"Muy bien, veamos a donde nos lleva" Contestó Verónica.
El Houndoom los llevó hasta una puerta abierta, por la oscuridad del interior y las escaleras, debía llevar al almacén subterráneo del edificio.
El grupo cambió los subfusiles por pistolas y linternas.
"¿Preparados todos? Tengan cuidado, quien sabe lo que puede haber abajo" Replicó la oficial antes de empezar a descender, manteniéndose adelante.
El grupo bajó lentamente, no es que le tuviesen miedo a la oscuridad, pero la tensión, la extraña situación de abandono del centro pokemon, la extraña tranquilidad en el viaje por el bosque y la terrible sensación de inseguridad hacía mella sus cuerpos y mentes mientras sus pies descendían por los escalones. Sus corazones palpitaban cada vez más fuertes, sus frentes empezaban poco a poco a sudar, su respiración se incrementaba y sus músculos se tensaban con cada paso que descendían, preparándolos para una situación de combate o huída. Bruce también estaba en alerta mientras Boss continuaba siguiendo el rastro.
Las escaleras terminaban con una puerta al frente, tras iluminarla, Verónica comprobó que se encontraba semiabierta. Boss al acercarse a la puerta, comenzó a gruñir, los dos policías tragaron saliva. Verónica se puso contra la puerta y tomó la manilla, ordenó con un gesto que los dos policías se prepararan para entrar, indicó a Andrés y a Arthur que los siguieran después.
Con los dedos de la mano derecha hizo cuenta atrás hasta tres, empujó la puerta con el brazo, abriéndola completamente. Los dos policías entraron y rápidamente; Arthur, Andrés, Bruce y Boss los siguieron, finalmente, Verónica entró. Todos quedaron boquiabiertos en el gran almacén que apareció ante ellos: toda la habitación, el suelo, el techo, muebles, paredes, etc. Estaban cubiertas al parecer de una sustancia como la que había encontrado Andrés. Parecía que todas las paredes estaban cubiertas con seda de insecto.
"¡¿Pero que rayos pasa aquí?" Dijo uno de los policías sin poder contenerse.
Boss gruñó otra vez, en este caso, a una esquina de la habitación. Todos apuntaron sus armas a la esquina del almacén y las linternas enfocaron el sitio. Lo primero que vieron fueron varios ojos de iris escarlata que los miraban, los cinco humanos estuvieron apunto de disparar pero se dieron cuenta que las criaturas no hacían absolutamente nada, fue el pokedex de los guantes de los dos entrenadores que despejó sus dudas:
"Silcoon utiliza la seda que secreta para colgarse atarse a la rama de un árbol a la espera de su evolución. Ahorra energía moviéndose lo menos posible y se alimenta del agua de lluvia. Sus dos ojos le permiten vigilar su territorio."
"Cascoon forman un capullo protector de seda alrededor suyo de la seda que libera por la boca. Se oculta inmóvil entre hojas y ramas ya que no se mueve a pesar de que le hagan daño, debido a que gasta todas sus energías en evolucionar. Nunca olvida al que le ha hecho daño."
El grupo de Silcoon y Cascoon permanecían quietos, sin moverse ningún milímetro y sin pestañar, sólo miraban con sus penetrantes ojos a los intrusos.
"¿Pueden atacarnos?" Preguntó indeciso uno de los policías.
"No creo que lo hagan mientras no los amenacemos, estoy seguro que preferirían ahorrar energías que atacarnos" Contestó Arthur.
El grupo de pokemon capullo siguió sin moverse ni un centímetro. El grupo bajó las armas, fijándose más en las paredes y en los muebles.
"No creo que los Silcoon y Cascoon hayan hecho todo esto, algo debió haber tejido la red y debió de haberlos transportado aquí" Comentó Andrés.
"Pero si hay pokemon aquí… ¿Dónde están los demás?" Preguntó inquisitivo el otro policía.
Boss dejó de fijarse en los indefensos pokemon capullo y se concentró en seguir rastreando. Se desplazó hasta un bulto de seda amontonado en la pared.
"¿Pero que es esta cosa?" Preguntó Verónica. "¿Por qué el rastro llega hasta…?" Su voz se desvaneció mientras iluminaba el bulto y alumbró algo que sobresalía de la parte superior: una cabeza humana masculina, al parecer, inconsciente.
Todo el mundo no pudo evitar dejar escapar un gemido, al parecer, el hombre había sido atrapado, transportado, y tejido a la pared.
"Tenemos que sacarlo" Afirmó Andrés. Sacó su cuchillo militar y cuidadosamente cortó las resistentes hebras, fueron más difíciles de cortar de lo esperado.
Los dos policías ayudaron a recibir el cuerpo del hombre y lo acomodaron en una silla cercana a la cual primero le removieron la seda que la cubría. Después de sentarlo, pudieron analizarlo mejor: Era un hombre de cabellos verdes de entre veinte y veinticinco años, llevaba un traje de prisionero naranja y unas humildes zapatillas negras y blancas.
"¿Un prisionero? ¿Qué hace alguien como él aquí?" Preguntó Arthur con curiosidad, pero súbitamente, el prisionero empezó a moverse lentamente y a gruñir. Empezaba a recuperar la consciencia.
"Que… rayos…" Musitaba mientras volvía a la realidad.
"¿Se encuentra bien señor?" Le preguntó amablemente uno de los policías.
"Quién… ¿Quienes son ustedes?" Preguntó mientras se refregaba los ojos.
"Soy la oficial Verónica Jenny del cuartel de policía de Ciudad Petalia. Somos…" Se presentó la oficial pero el extraño hombre no la dejó seguir.
"¡¿Cuartel de policía? ¡Oh, no! ¡No puede ser!" Dijo el hombre asustado, abrió los ojos y vio a la oficial, a los dos policías, a un joven que a pesar de sus ropas parecía ser demasiado menor como para ser militar, otro joven que llevaba lo que parecía ser un gran sobretodo marrón con capucha que cubría el resto de su ropa, un Blaziken y un pokemon canino que no había visto en su vida.
"¡Tranquilícese! Usted parece llevar ropas de prisionero, pero no es nuestro objetivo apresarlo. Somos supervivientes de Ciudad Petalia, los pokemon han sido afectados por una extraña condición y han atacado toda la zona. Solo estamos buscando un lugar seguro."
"Ata… ¿Atacado? ¡No me digas que ha sucedido también en otras partes!"
"¿Otras partes?" Preguntó Verónica.
"¡Me refiero a todos lados maldita sea!" Respondió enfurecido "Era un prisionero de la cárcel de Ciudad Rinchiend. Ayer, la alarma sonó y avisaron por los megáfonos que mantuviésemos la calma, que se había producido un intento de fuga y que estaban controlando la situación ¡Que gran mentira! ¡Todos los malditos pokemon de los alrededores estaban asediando el edificio! ¡Vi como varios de ellos hacían picadillo a los guardias! Antes que pudiesen llegar a mi celda, la electricidad debió de haber fallado ya que las cerraduras electrónicas se abrieron y muchos pudimos escapar. De pura suerte logré escapar del bloque de las celdas, logré armarme y escaparme en un jeep de la cárcel. Aunque por supuesto… Tuve que deshacerme de algunos prisioneros que igual lo querían…"
"¡No me digas que los…!" Respondió enfurecido Andrés.
"¡Cállate mocoso! ¿Te crees con autoridad de discutirme por llevar esas ropas? ¡Tú no engañas a nadie con ellas! ¡Tuve que matarlos para poder escapar y sobrevivir! El mundo es cruel chico, o matas o mueres. Era tomar el jeep y morir asesinado por los pokemon."
"Maldito…" Pronunció Andrés ofendido e intentó golpearlo. Los dos policías lo contuvieron.
"¡Tranquilos los dos! ¡La situación es demasiada delicada como para permitir peleas! A lo mejor hayas sido un prisionero pero ahora las cosas se han ido al diablo y es mejor que todos colaboremos ¿Quién eres y por que te encarcelaron?"
El hombre suspiró.
"Mi nombre es Rico y era un cazador furtivo de pokemon. Ya saben… Los capturaba y los vendía al mejor postor. Mientras más raros, mejor era la paga, muchas veces ganaba un gran dineral. En este mismo bosque un grupo de mocosos y la policía me apresaron y cumplía varios años de prisión en Richiend. Tras escapar, me dirigí al bosque, porque o uno escapaba por aquí, o tenía que atravesar la ciudad, lo que era un suicidio con todos esos condenados pokemon destruyéndolo todo. Quise refugiarme en este centro pokemon pero al principio no me creían que los pokemon se habían vuelto locos, pensaba que era una pobre excusa para un prisionero fugado. Me dijeron si que los pokemon habían sufrido un extraño ataque y que se habían desmallado el día anterior, pero nada más. Intentaron llamar a la policía pero la línea telefónica se había cortado, seguí tratando de convencerlos pero era inútil. Fue entonces ellos llegaron…"
Arthur miró los alrededores y se fijó en los Silcoon y Cascoon de la esquina. Seguían tan inmóviles como siempre.
"¿Wurmples? ¿Beautiflys? ¿Dustoxs tal vez?" Preguntó el monje tratando de adivinar.
"Adivinaste sabelotodo. Esos bicharracos llegaron de todos lados, fue todo tan rápido, ni siquiera nos atacaron cara a cara, sino que soltaron ese polvo de sus alas y todos caían como sacos de papas al suelo."
"Esporas somníferas, supongo…" Complementó Andrés aún ofendido en un tono de desdén.
"No lo sé, el tema es que logré escapar a la parte de atrás hacia una sala de descanso. Me encontraron pero antes de que pudiese llenarlos de plomo, me hirieron en el brazo derecho, solté mi arma y me rociaron con esporas. De ahí, cuando desperté, me encontré atrapado en la pared."
Efectivamente, en su brazo derecho, había un corte en el traje naranjo que mostraba una herida superficial cicatrizada.
"¿Dónde están los otros? ¿Lo sabes?" Le preguntó la oficial Jenny.
Rico bajó la mirada comenzó a reírse en voz baja.
"¿Qué te pasa ahora? ¡Responde! ¿Dónde los otros que estaban en el centro pokemon?" Le dijo un tanto cabreada por su risa.
"¿Es que no se han dado cuenta aún? ¿Están ciegos? ¡Miren a su alrededor!"
Los cinco miembros de la caravana buscaron alrededor con sus linternas. Para su propio horror, se dieron cuenta que Rico no había sido el único bulto en la pared, la habitación entera estaba llena de personas tejidas a la pared. Pero al parecer, Rico parecía ser el único superviviente: todos los demás estaban muertos, sus caras mostraban expresiones retorcidas de dolor y desesperación. Lo visible de sus cuerpos estaban llenos de perforaciones y agujeros. Algunos eran tan grandes que abrían todos sus torsos completamente, acompañados de una gran cantidad de sangre coagulada. Algunos de cuerpos adheridos no parecían ser más que carcasas vacías, en las que todo su interior había sido devorado. En algunas de las heridas todavía colgaban restos de entrañas a medio devorar que empezaban ya su descomposición, muchos cuerpos parecían ser nada más que sacos de pellejos hilachentos y huesos irreconocibles.
Todos no pudieron evitar poner cara de asco y horror, la piel de los cinco miembros de la caravana se empalideció y sintieron náuseas y deseos de vomitar ante semejante espectáculo macabro. Uno de los policías no pudiendo controlarse más, vomitó en un cubo de basura cercano.
"Eso que ven no se compara con lo que tuve que presenciar…" Dijo en voz calma y con una sonrisa. "No, no señor, no se compara con lo que tuve que mirar y oír…"
Los cinco se volvieron a mirarlo. Al parecer, Rico encontraba divertida sus expresiones de horror. Su mirada había cambiado: era una de un hombre en que su mente ha sido destruido por horrores incomprensibles. Su voz cambió del tono calmo a uno más alterado.
"Tras despertarme, vi que estábamos en subterráneo del centro y que había sido cubierto por esta asquerosa seda. Estábamos todos atrapados aquí, tratando de encontrar la forma de liberarnos. Fue entonces cuando entraron esas criaturas de mierda y comenzaron… Los Dustox y Beautifly ponían sus huevos y los fijaban encima de una víctima en la pared… Eran alrededor de dos o tres huevos por persona y se fueron antes de hacerme algo a mí… No lo se… A lo mejor me dejaron de reserva para algo más o se les acabaron los huevos que podían producir… El asunto es que tras fijar los huevos con algún tipo de secreción que emitían, se fueron… A las horas… La pesadillo comenzó…"
Los cinco no querían seguir oyendo, ya predecían lo que habían sucedido.
"Los huevos eclosionaron y obviamente, salieron Wurmples, pero estos eran distintos, eran más pequeños de lo usual. Al momento de salir, se arrastraron por el cuerpo de la víctima y… Se alimentaron de ellos…" Dijo esto último con estupefacción, como si aún no aceptara lo que había dicho.
Los cincos alejaron la mirada al suelo, no deseaban seguir oyendo pero tenían miedo de interrumpir a Rico ya que su mirada se había vuelto como la de un loco. El policía al lado del bote de basura seguía con náuseas.
"¡¿SABEN A LO QUE ME REFIERO? ¡ESOS HJOS DE PERRA SE LOS COMIERON VIVOS POR DENTRO!" Gritó con locura, acompañado de una cara de desesperación. "¡No sé como lo hacían pero esos gusanos de mierda podían comer carne! ¡Primero llegaban a una parte descubierta y comenzaban a morder! ¡Los gritos de dolor y de desesperación eran incomparables!"
Su voz comenzó a quebrarse y comenzó a sollozar, como un niño pequeño. Rico, que había sido siempre una persona dura, muchas veces de corazón frío, egoísta y desconsiderada con los pokemon y la gente alrededor suyo, no pudo contenerse más de la pesadilla que había vivido.
"¡Sus gritos y lamentos aún están en mi cabeza! ¡Puedo oírlos! ¡Suplicándole a Dios o a Arceus que terminaran su sufrimiento! Pero no fue así… Tras perforarles la piel y la carne… Se abrían paso al interior de sus cuerpos… Devorando lentamente sus entrañas… Los gritos eran… Eran desgarradores… No se cuento duró todo eso… Si fueron minutos o horas… Pero para mí fue toda una eternidad… Morir perforado y devorado por dentro… Morir de esa forma… Quedar convertido en una carcasa ensangrentada… Sin poder defenderte ni hacer nada… Solo poder gritar y rezar que todo acabara… ¡No quería morir de esa forma! ¡Nadie quería morir de esa manera! ¡Era demasiado!... No se si fue mejor suerte mía o la de ellos que tuve yo que presenciar todo… Creo que me desmayé poco después que los gritos se apagaran… Los oí arrastrarse… Saliendo de alguna cavidad natural o no natural del cuerpo humano… O de las heridas que habían provocado… Eso no importa…"
A pesar de haber terminado su horrible testimonio, continuaba sollozando con las manos apoyadas en el rostro.
Andrés se encontraba sentado en otra silla, pálido y con la mente en blanco. El policía que había vomitado seguía a un lado del balde mientras su otro compañero estaba derrumbado a su lado, sin saber que decir o hacer. Verónica, a pesar de su voluntad férrea, se encontraba recostada de un pilar meditando lo imposible que sonaba que los Wurmples hubiesen hecho todo eso: ellos no comían carne ni gente viva, se suponía que comían hojas y bayas. Por sus mejillas corrían lágrimas de empatía por esa gete que había perecido tras una larga agonía implacable.
Arthur se encontraba derrumbado de rodillas en el suelo, con el rostro pálido, el estómago revuelto y la cara de asco. Meditando cosas parecidas que Verónica ¿Los limitadores habían cambiado algo más que el poder de los pokemon? ¿Habían cambiado su propia fisiología también? ¿La de todos o la de algunos? No podía parar imaginar lo terrible que debió haber sido la experiencia de Rico, en este subterráneo infernal con el objetivo de criar nuevos Wurmples con comida a la mano… Bruce y Houndoom contemplaban furiosamente a los pokemon capullo.
Unos pitidos devolvieron al grupo a la realidad, eran de una radio que tenía Verónica, algo que todos los policías tenían.
"Verónica, conteste Verónica ¿Qué pasa que todavía no han regresado? Cambio" Dijo la voz del jefe de la policía con tono de preocupación.
Verónica lentamente acercó la radio a su boca y contestó.
"Aquí Verónica. Hemos examinado el edificio, hemos encontrado un solo superviviente, los demás están muertos. Cambio."
"Entendido, es una lástima. Regresen con el superviviente y organizaremos los pasos a seguir. Corto y… ¿Qué rayos? ¡ALERTA! ¡Todos alerta! ¡Nos están ata…!" Súbitamente la señal se cortó y todos pusieron su atención en la conversación
"¡Jefe! ¡Responda! ¿¡Que está sucediendo! ¡¿Quien está atacando? ¡Rayos!" La conexión se había cortado, las cosas arriba debían de estar muy mal. "¡Todos arriba! ¡Rápido!"
"¡Entendido!" Contestaron al unísono.
"¿Puedes moverte?" Preguntó Verónica a Rico.
"Estoy algo hambriento pero aún puedo luchar ¡Si son esos Dustox y Beautifly, con gusto los haré pedazos!"
Los seis abandonaron rápidamente el subterráneo, Andrés corrió a la sala de descanso y regresó con el P90.
"¿Es esta tu arma?" Le preguntó Andrés mientras la arrojaba y Rico la recibía.
"Si… Esta es… Como en los viejos tiempos" Rico examinó su estado y tiró del cerrojo, teniéndola lista para combatir. "¿Qué esperan? ¡Vamos!" Dijo con ansias. Sus ojos estaban deseosos de venganza por lo que había sido forzado a soportar y salió corriendo en dirección al exterior.
Todos asintieron.
"¿Listo Bruce?"
"¿Preparado Boss?"
Los dos pokemon asintieron y todos salieron al exterior.
Afuera era un caos: Había gente en el suelo, civiles asustados, hombres tratando de atacar a Beautiflys y Dustoxs inútilmente con armas blancas. Los que llevaban armas de fuego, muchos erraban y eran rociados con esporas, cayendo al suelo en vano. Mientras los miembros de la caravana montaban el campamento, habían desecho la formación protectora y un ataque de los pokemon tipo bicho los había sorprendido.
"¡Bruce! ¡Lanzallamas!" El Blaziken obedeció y un chorro de fuego
"¡Tu igual Boss!" Dijo Andrés a su Houndoom.
Los pokeglov de ambos se activaron.
"La comida favorita de Beautifly es el polen y néctar de las flores. Vuela por los campos en busca de flores con su alimento, extrayéndolo con su larga trampa. A pesar de su apariencia, es un pokemon agresivo que ataca absorbiendo los fluidos de su víctima"
"Los Dustox se sienten atraídos a la luz de manera instintiva, suelen agruparse en enjambres alrededor de las luces citadinas. Sus antenas les sirven de radar y si está en peligro libera un poderoso polvillo venenoso."
Los Beautifly y los Dustox pronto se vieron en problemas. No eran suficientes en número para hacer frente a tantos objetivos y el campamento humano estaba lleno de extraños pokemon escupe fuego que no conocían. Sus ataques de fuego eran altamente efectivos.
En un lado, Brendan daba ordenes a sus pokemon, Treecko, Slakoth, Vigoroth y Slaking trataban de defendían a sus amos, Batuo y Medicham hacían lo posible para atacar sin ser alcanzados por el polvillo de los pokemon insecto. Batuo pareció concentrarse un momento, juntó las manos en un costado y una esfera de energía color verde claro se materializó, tras proyectarla a un objetivo, la arrojó hacia él. Tras seguir una parábola perfecta, alcanzó a su objetivo, haciendo estallar a un Beautifly en pedazos.
Los pokemon invasores perdían gran cantidad de miembros, pero el caos del ataque había permitido cumplir en parte su objetivo: muchos humanos y algunos de esos extraños pokemon negro y naranjo habían sido dormidos, envueltos en seda y comenzaban a ser transportados. Tras lograr conseguir suficientes objetivos, empezaron la retirada.
Los Beautifly y Dustox se elevaron e internaron en el bosque con sus presas. Los miembros de la caravana inútilmente los persiguieron, pero era demasiado tarde, se habían ido.
"¡Maldita sea!" Gritó el alcalde "¡Se han llevado a ocho civiles y no sabemos cuantos muertos hay!" Dijo tras tener un listado preliminar de las bajas.
La escaramuza había dejado una masacre. Habían unos doce muertos, la mayoría por el polvo de los pokemon bicho. Algunos habían recibido esporas paralizantes que les había causado un paro cardiorrespiratorio instantáneo, otros habían inhalado polvo tóxico, con un efecto similar al del gas mostaza pero de efecto rápido, quedando sus cuerpos y vías respiratorias horriblemente quemados y desfigurados con ampollas, ninguno de ellos sobrevivieron, muriendo la mayoría a las pocos minutos en una muerte dolorosa. Como había dicho el alcalde, ocho personas habían sido capturadas y finalmente, unas doce personas habían perecido.
Para suerte de Arthur y Brendan, ninguno de sus pokemon murieron, pero la situación era distinta para Andrés…
"¡Maldita, Maldita sea…!" Gritaba Andrés mientras golpeaba el suelo con el puño. Unos diez Hondour y seis Houndoom habían muerto o sido capturados. Al menos su madre estaba a salvo y Jack también lo estaba.
Arthur miraba desesperanzado a su alrededor mientras trataba de consolar a Andrés junto con su madre, Caroline lloraba mientras su marido trataba también de consolarla y Treecko golpeaba también el suelo en un ataque de furia e indignación: Max había sido capturado. También habían desaparecido el Profesor Birch y Brendan desesperanzado lo buscaba, a su lado la acompañaba la enfermera Felicia que también buscaba a Jennifer, la cual no se encontraba en ningún lado. Rico, sentado sobre una piedra, con su P90 con el cual había logrado aplacar un poco su sed de sangre, intentaba no oír los llantos y lamentos de los familiares de la gente muerta o desaparecida. Pero cuando se alejó a una zona más tranquila, los sollozos y lamentos fueron reemplazados por los gritos de dolor y desesperación de los hombres y mujeres devorados por los Wurmple.
Rico decidió bajar al subterráneo, vio a los Silcoon y Cascoon, apuntó su arma y los llenó de plomo hasta que vio a todos destrozados, chorreando sangre y fluídos por los agujeros de las balas perforadoras de su arma. Pudiendo así vengarse de los pokemon que probablemente habían destruido su cordura y noches de sueño para siempre. Tras finalizar su venganza personal, incineró el subterráneo con ayuda de combustible que había encontrado y fósforos. La seda ardió al instante, las llamas lo consumieron todo, cremando los cuerpos de las víctimas y el de sus asesinos, dándoles sepultura a ambos.
"¡En que rayos estabas pensando!" Le gritaba Andrés tras enterarse. "¡En el subterráneo podían haber habido suministros y pudiste haber incendiado todo el edificio!"
"Lo hecho, hecho está…" Le respondió fríamente.
Los supervivientes, tras enterrar a sus muertos e instalar debidamente el centro pokemon para los supervivientes y montar un perímetro defensivo, discutieron que hacer.
"¡Debemos hacer algo para rescatarlos! ¡Ellos tienen a mi padre, a Jennifer, a Max y a los demás!" Gritó Brendan al alcalde.
"Entiendo como te sientes Brendan, pero es demasiado peligroso y no tenemos idea en donde pueden estar o si ya están muertos" Le contestó tristemente.
"Pero…"
"Lo siento, no creo que podamos hacer algo…" Le respondió de nuevo.
"Oigan ¿podrían escucharme un momento?" Habló Rico, todos los presentes observaron al nuevo superviviente. Se encontraba con los brazos cruzados y los ojos cerrados.
"¿Quieres decirnos algo?" Le contestó con desconfianza el jefe de policía. Aún no confiaba mucho en él debido a que era un ex criminal y por lo que había hecho en el subterráneo, pero había sido de gran utilidad en la defensa de la caravana.
"¿No han pensado en usar ese guante, o como sea que se llame para encontrarlos? ¿No decían que tenía un rastreador para detectar otros usuarios?" A Rico le habían ofrecido un pokeglov pero este se negó: no tenía ningún pokemon y los que tenía habían sido confiscados al ser encarcelado.
"¡Es cierto!" Le contestó Brendan "¡Arthur! ¿Max tenía un pokeglov? ¿No?"
"¡Es verdad! ¡El tenía uno ya que el profesor se lo ofreció al ser un entrenador principiante! Si lo utilizamos, podremos saber donde se encuentran todos y rescatarlos" Le contestó Arthur
"Pero casi es de noche y los Dustox son pokemon principalmente nocturnos… Estaríamos a su merced." Añadió Batuo.
"Eso es cierto, pero los Beautifly son diurnos y duermen por las noches, los Dustox a lo mejor estén más activos pero si logramos evitar generar fuentes de luz, podremos a lo mejor pasar insospechados. Quien sabe, su atracción por la luz podría sernos útil para distráelos incluso" Añadió Rico.
"Eso no la había pensado ¿propones que un grupo vaya a su madriguera y rescate a los civiles antes que pueda ser demasiado tarde para ellos?" Preguntó el maestro monje.
"Eso mismo, abuelo" Sentenció finalmente.
Tras mucho discutirlo, se decidió que cuando anocheciera, un grupo pequeño, compuesto por Arthur, Andrés, Rico y Batuo, se acercarían a la madriguera de los Dustox y Beautifly, crearían una distracción lumínica, se infiltraría y rescatarían a los civiles intentado no despertar a los Beautifly en el intento.
Norman y Brendan insistían en acompañarlos.
"Norman, será mejor que te quedes con Caroline, si te llegara a pasar algo, se quedaría sin nadie" Tras muchas dificultades pudo convencerlo, pero se sintió inútil en quedarse en el campamento mientras su hijo estaba en peligro de muerte. Todos habían sido informados sobre lo que habían hecho los Dustox y Beautifly en el subterráneo del centro pokemon. No sabía nada del paradero de May y no quería pensar en la posibilidad de que ambos pudiesen estar muertos.
Brendan continuó insistiendo hasta que finalmente lo aceptaron, no solo le preocupaba su padre, su único familiar cercano; también le preocupaba Jennifer. El grupo preparó víveres, implementos y las armas. El alcalde los despidió.
"Adios y que Dios y Arceus los protejan. Rezaré para que vuelvan sanos y a salvo con los civiles"
El grupo se internó en las profundidades del bosque, siguiendo la señal del pokeglov de Max, en una misión de rescate en la que nadie sabía si todos acabarían vivos o muertos.
