Los personajes pertenecen a la gran Rumiko, yo sólo los tomo prestados.

Esta historia es méramente para entretener

Witchcraft


Capítulo 4

- Mi señora Shampoo, ¿está segura de querer ir al Festival? Yo puedo traerle un chico joven con mucha vitalidad sin necesidad de que se exponga - Ukyo ayudaba a su ama a vestirse para el evento, lucía un vestido bastante escotado que no dejaba mucho a la imaginación.

- ¿De qué me sirve volver a ser joven y hermosa si nadie puede admirarme? Además… tengo ganas de ver más de cerca al hijo de Genma…se ha convertido en un buen mozo…- Shampoo se pasó la lengua por su labio inferior, humedeciéndola muy despacio mientras pensaba en cierto chico con trenza.

- ¡Si alguna vez te pillan la condena es la hoguera! ¿Estás dispuesta a morir por un capricho? - un joven de cabello oscuro, largo hasta la cintura y gafas entraba a la habitación de la chica de ojos carmesí. La tomó de la muñeca y de un giro brusco la posicionó de tal manera que quedaron frente a frente - ¿Es que ya te has cansado de mí? ¿Quieres reemplazarme por ese? - se veía la furia en los ojos del joven.

- Ukyo, sal de aquí - ordenó la pelilila, a lo que la castaña obedeció inmediatamente. Shampoo le quitó las gafas al joven de ojos esmeralda y las dejó en la mesita que tenía justo al lado, comenzó a desabrochar los botones de su camisa hasta que la abrió completamente, se acercó y empezó a lamer los pezones del joven, no paró el recorrido hasta que llegó a su cuello. Notaba la respiración acelerada del pelinegro, se acercó a su oído y le susurró - Mousse… empiezo a estar un poco harta de tus celos, sabes que tengo que hacer esto para mantenerme así - se apartó un poco del chico y se masajeó los pechos mientras miraba a su acompañante de manera lasciva.

Mousse tragó saliva, pronto perdería la cabeza y no podría razonar - Pero a él no lo quieres como a los demás, para absorber su energía y que yo me deshaga del cadáver, como siempre… ¡quieres que ocupe mi lugar, a tu lado!

- No digas tonterías… no te digo que quizá me divertiría un rato más pero luego sería lo mismo… no tienes de qué preocuparte… - volvió a acortar distancia y ágilmente desabrochó los pantalones del ojiesmeralda, metió su mano en su ropa interior agarrando la tremenda erección que tenía. El joven emitió un gemido de placer al sentir el contacto de su "amada" - Vamos... - acercó su boca a escasos centímetros de la del chico - deja que me divierta… - pasó la lengua por los labios del excitado muchacho - prometo compensarte…

El pelinegro tiró fuerte de los cabellos de la joven haciendo que ésta echara la cabeza hacia atrás y su cuello quedara totalmente expuesto - Me vas a compensar ahora… - con una mano agarró fuerte una de las nalgas de Shampoo, con la otra bajó la parte de arriba del vestido de la joven exponiendo uno de sus pechos para él, que apretó con fuerza, más de la que otras veces ejercía. Se abalanzó sobre ella, metió su boca en el erecto pezón de la chica lamiéndolo con frenesí, escuchó leves gemidos provenientes de la muchacha lo que hizo que chupara y succionara mucho más fuerte. Cuando quedó satisfecho giró a la joven dejándola de espaldas a él, hizo que se mantuviera de pie y que apoyara las manos sobre la cama. Le subió el vestido y le bajó la ropa interior, él a su vez terminó de bajar la suya, la agarró por las caderas y de una estocada entró en ella.

Shampoo emitió un grito ahogado de puro placer al notar el miembro duro del chico completamente dentro de ella, el pelinegro sin moverse, volvió a tirar del cabello de la chica - ¿Crees que ese chico sin experiencia sería capaz de darte lo que yo sé que te gusta?

- ¿Y quién te crees que te enseñó a ser el amante que ahora eres? No tendría problema en educar a un nuevo "discípulo" - A ella le encantaba que Mousse fuera duro cuando de sexo se trataba pero también tenía que dejarle clara su posición, ella mandaba, ella tenía el poder sobre él, no quería confusiones.

- A veces no sé por qué sigo soportando tus humillaciones…

- Porque no tienes donde caerte muerto… además, hicimos un trato… yo te mantengo con vida y tú haces todo lo que te diga. Y ahora… termina lo que has empezado…

Mousse soltó el cabello de Shampoo con rabia, sujetó las caderas de la joven tan fuerte que le dejaría sin duda una marca al terminar, comenzó a embestirla con mucha fuerza. Esa mujer lo volvía fuera de sí, aún no entendía por qué estaba enamorado de ella. Sentía rabia pero continuaba tremendamente excitado. Las penetraciones cada vez eran más rápidas y más fuertes, la chica cada vez gemía más y más alto. El joven entraba y salía de su dueña con fiereza hasta que sintió una contracción en la intimidad de ella, la sujetó para que no cayera desplomada en la cama y continuó con sus embestidas hasta que finalmente se derramó dentro de ella. Salió de la joven con rabia, ésta se puso su ropa interior y se acomodó el vestido, se acercó hasta un espejo que tenía colgado en la pared.

- Vaya, ahora Ukyo tendrá que volver a retocarme - se acercó a Mousse que se estaba volviendo a colocar la ropa, lo besó y el joven empezó a perder fuerza, se apartó de él antes de que no hubiera marcha atrás. El joven cayó de rodillas ante ella - Que no se te olvide quién tiene aquí el poder, avisa a Ukyo que venga ahora mismo.

- Como ordenes - se levantó con dificultad y salió de la estancia.

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El atardecer llenaba con los colores propios del otoño el pueblo de Nerima, la plaza mayor estaba preparada para seguir recibiendo a todos los habitantes. Parecía que el tiempo se había confabulado a favor y ofrecía un clima verdaderamente cálido, haciendo que la gente descansara del precoz frío que hacía semanas estaba azotando Nerima.

- ¡Vaya, qué bonito han dejado esto! - Nabiki Tendo fue la primera de su familia en entrar a la gran plaza - Algo me dice que nos lo vamos a pasar muy bien.

- Tú siempre pensando en divertirte - Akane no estaba muy convencida de asistir al Festival pero su padre no quería que ninguna se quedara sola en casa.

- Y tú deberías hacer igual, piensas como una vieja. Por Dios tienes 17 años, ¡disfruta de la vida! ¡conoce gente!

- Ya conozco gente y ¡no soy ninguna vieja!

- Chicas, calmaos por favor, a mi no me hace gracia que estemos aquí pero mi jefe prácticamente me lo ha ordenado. Así que vamos a intentar disfrutar y no os disperséis mucho - el patriarca de los Tendo estaba realmente tenso, entre tanta gente no podría tener bien vigiladas a sus hijas y seguramente la vería a ella… al lado de ese hombre que no hacía más que hacerla sufrir. Se sentía tan impotente…

- No te preocupes papá, yo voy a pasarme la noche entera bailando. No voy a estropear mi juventud como otras, chao familia - y Nabiki Tendo se perdió entre la muchedumbre.

- Papá, acabo de ver a la señora Chen y su familia, ¿puedo acercarme a saludarla?

- Claro Kasumi, pero no te entretengas mucho.

Akane no hacía más que mirar a todos lados, no sabía exactamente qué o a quién buscaba. Bueno, sí que lo sabía pero no quería aceptar esa idea, siguió caminando detrás de su padre hasta que tuvo que frenar en seco al sentir como su progenitor había detenido sus pasos.

- ¿Por qué te has parado de golpe, papá? - su padre no le contestó, miraba en una dirección fija, Akane siguió con su mirada esa dirección y vio como un hombre de edad parecida a su padre, robusto, con gafas y un pañuelo atado en la cabeza se acercaba junto a una señora de gran belleza para ser una mujer madura. Ella tenía una mirada tremendamente triste pero esa mirada cambió a una de terror cuando se encontró de frente con su padre y con ella.

- Vaya, vaya Tendo… sabía que habías vuelto a la ciudad pero aún no nos habíamos encontrado. Como sabrás ahora soy alcalde y tengo muchos asuntos que requieren de mi presencia. ¿Qué tal todo? - la voz que salía de Genma Saotome sonaba a todo menos a cordialidad, algo que Akane detectó.

- Me va bien, ahora si me disculpas he quedado con Sasuke, el carpintero - Soun se disponía a irse pero Genma volvió a hablar.

- ¿Por qué tanta prisa? Hace mucho que no nos vemos, supongo que esa jovencita es una de tus hijas … ¿no me vas a presentar?

Soun suspiró fuerte y se movió unos centímetros a la derecha dejando expuesta del todo a su hija menor - Akane, hija… este señor es Genma Saotome, el alcalde de Nerima y ella es Nodoka Saotome, su... esposa...

La chica lo miraba sin saber cómo reaccionar, sabía que su padre estaba bastante incómodo, pronto Nodoka hizo una leve reverencia - Encantada de conocerte, Akane - La chica salió de su ensoñamiento e imitó la reverencia de Nodoka.

- Oh, discúlpenme… encantada de conocerlos. Soy Akane Tendo.

Genma se aproximó a la joven, le alzó la barbilla y la miró muy fijamente a los ojos.

- Mmmm eres la viva imagen de tu madre - sonrió de medio lado y la observó de arriba a abajo deteniendo la mirada de forma descarada en los pechos de la chica - mejor… una versión mejorada…

Akane dio un paso atrás alejándose del hombre y su padre se colocó delante de ella.

- Te lo advierto Saotome… - susurró Soun intentado que su hija no oyera nada.

- ¿Tú? ¿Advertirme el qué? - se acercó al oído de Soun para que sólo él pudiera escucharlo - Ya maté a tu mujer acusándola de brujería y no pudiste hacer nada… tienes tres hijas a las que cuidar así que ten cuidado de la forma en que me hablas… ah y por cierto… si me entero de que te acercas lo más mínimo a mi esposa, la mataré a ella también y te aseguro que sufrirá... - Soun respiraba de forma agitada. Su vida le daba igual pero sabía que ponía en peligro la de las mujeres que tanto amaba, no podría vivir con semejante carga.

Nodoka puso la mano en el brazo de su esposo, quería alejarlo de allí - Genma, cariño… continuemos, hay mucha gente que quiere saludarte - Genma se deshizo del agarre de su esposa de forma brusca, haciendo que ésta perdiera el equilibrio. Si no llega a ser por la rapidez de Akane que la sujetó, habría caído al suelo dándose un buen golpe.

- ¡¿Acaso te he dicho que podías hablar?! - Gritó, dando a entender que el que mandaba ahí era él y nadie más. Nadie osaba decirle lo que tenía o debía hacer.

- ¿Quién se cree que es tratando así a su mujer? - Akane no podía ver una injusticia, le hervía la sangre. Los ojos de Nodoka y los de Soun temblaron de miedo, no sabían cómo reaccionaría Genma Saotome.

- Vaya Tendo, te ha salido con carácter, ¿todas tus hijas son así? - el alcalde de Nerima sonreía divertido. Pensaba cómo sería domar a esa fierecilla... en esos pensamientos estaba cuando llegó alguien a importunarle.

- Señor alcalde, siento interrumpirle pero se requiere su presencia para iniciar los juegos. El sacerdote Happosai lo aguarda allá - Satoru, el secretario del alcalde, libreta en mano, se encargaba de ir diciéndole todo lo que debía hacer en la festividad. Era su agenda andante.

- Enseguida voy, Satoru. Me alegro de volver a verte Tendo, que disfrutéis de la fiesta, ¡vamos Nodoka! - y se alejaron del lugar. Nodoka miró de reojo a Soun pasando después a Akane… con razón su hijo se había quedado prendado de ella, aunque el muy cabezota no lo reconociera y eso que aún no se habían "despertado"

Cuando Soun y Akane se quedaron solos la peliazul se enfrentó a su padre.

- ¿Por qué te has quedado parado sin hacer nada? Ese hombre ha tratado mal a su mujer y me… me... ha hecho sentir muy incómoda … - Akane se sonrojó de coraje al recordar cómo ese hombre mayor se había quedado mirándola.

- Akane hija… lo siento mucho pero esa persona tiene un gran poder político. Por nada del mundo os pondría en peligro a ti y a tus hermanas y se acabó la discusión.

- ¿Que se acabó la discusión? Perfecto, pues en ese caso ¡no me apetece estar en una fiesta con un cobarde! - y se perdió con paso ligero entre la gente.

- ¡Akane! - Soun Tendo respiró hondo y continuó su camino. Pensó que igual sería al revés y que con tanta gente sería difícil que pudieran correr peligro, así que se relajó y dejaría que por hoy se divirtieran como cualquier jovencita de sus mismas edades.

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Ranma llegó a la plaza mayor un poco después que sus padres. Se encontró con su gran amigo Daisuke y con algunos chicos más del pueblo.

- ¡Hola chicos! Vaya… qué montón de gente hay ya… - el pelinegro les habló pero sin mirar a nadie. Sólo movía la cabeza en todas direcciones, como buscando algo…

- Es que llegas muy tarde Ranma, tardas en arreglarte más que una chica - al igual que su amigo Daisuke a Hiroshi le encantaba meterse con Ranma. No aguantaba bien las bromas y les divertía mucho las reacciones del pelinegro.

- ¡No tardo en arreglarme! Me quedé dormido…- Ranma se rascó con un dedo la cabeza.

- Al final me decidí a pedirle una cita a Ukyo y me dijo que sí. No quiso que la recogiera en su casa así que hemos quedado más tarde. Creo que alguien va a estar ocupado esta noche... - Daisuke se señaló a sí mismo .

- Pues ten cuidado, ya sabes lo que opino de Ukyo - Ranma seguía sin mirar a sus amigos.

- Es ella la que tiene que tener cuidado conmigo, grgrgrgr - todos excepto Ranma estallaron en carcajadas - ¡Hola! Estamos aquí, ¿eh? ¿a quién narices estás buscando? - Daisuke pasó la mano por delante de la cara de Ranma, éste seguía sin hacerles caso hasta que el chico del pelo rizado dio en el clavo - Ahhh, estás buscando a la preciosa peliazul de ojos espectaculares y cuerpo de infarto… - Ranma se giró hasta él y lo cogió de la camisa. Grave error.

- ¿Qué has dicho? - la mirada de Ranma le dio auténtico miedo.

- Na-nada hombre… que es lógico que te guste esa chica… es muy guapa…

De pronto Ranma se percató de cómo tenía a su amigo, había sido una reacción que ni él mismo supo interpretar el porqué. Lo soltó con cuidado, mientras que el chico del pelo rizado se apartó un poco de su amigo.

- A mi no me gusta nadie… qué cosas tienes Daisuke.

- Pues cualquiera lo diría - contestó Hiroshi igual de sorprendido que su amigo. El resto de chicos lo miraba también como si se tratara de un demente.

- Bueno, voy a por algo de beber. ¿Me esperáis aquí? - Ranma intentó volver a actuar normal frente a sus amigos.

- Aquí estaremos pero si te pierdes buscando la "bebida" no te preocupes que no te lo echaremos en cara - y todos volvieron a reír. El pelinegro hizo oídos sordos y se fue a buscar algo para refrescarse.

Iba caminando entre la muchedumbre, siempre le pasaba igual, por más que estuviera rodeado de gente siempre se sentía solo, como que algo le faltaba… caminó despacio, no tenía prisa en regresar y estar con los ruidosos de sus amigos; del mismo modo, lo único que quería era huir de las chicas del pueblo que cada vez que lo veían querían sacarlo a bailar, o que las invitara a salir… sus amigos morían de envidia pero él no se sentía atraído por ninguna... hasta que la vio a ella... fue como si todo en su vida encajara, como si ya no existiera parte alguna que le faltara. Era como si todos hubiesen desaparecido a su alrededor.

Salió de la plaza en busca de un poco de calma y es ahí cuando la pudo ver de nuevo, se notaba que como él, estaba un poco ausente… como en su propio mundo. Ella sintió una presencia conocida y se giró, se quedaron quietos, mirándose a los ojos sin articular palabra alguna.

- Hola… ¿sigues molesta conmigo? - Ranma fue el primero en hablar.

Akane suspiró - Supongo que no, realmente fue una tontería, mi padre dice que tengo que controlar mi carácter.

- La verdad que sí fuiste muy exagerada, yo sólo quería ser amable - Ranma se iba acercando a ella poco a poco conforme iba hablando.

- Bueno ya te he pedido perdón, ¿no? - a Akane le costaba mucho admitir sus errores y este chico no se lo ponía nada fácil. Sin saber porqué sus pies comenzaron a moverse despacio en dirección al ojiazul.

Ranma alzó las manos en señal de paz - de verdad que no quiero discutir contigo - continuaban acercándose sin apartar la mirada el uno del otro hasta que quedaron bastante cerca.

El pelinegro volvió a quedarse sin palabras, Akane estaba realmente preciosa, ese vestido que llevaba realzaba aún más su belleza y sus encantos.

- ¿Qué me miras? - Akane estaba cansada de que los chicos la mirasen de forma nada santa, aunque la mirada de Ranma era distinta… no era lasciva como la de los demás.

- Yo… no te miraba a ti… además, ¿ese vestido le sentaría mejor a una que no tuviera los pechos planos como tú - ¿Por qué arruinaba siempre los momentos con ella? Claro que no le quedaba mal. Era una divinidad andante…

Akane comenzó a ponerse roja de la rabia que le entró, ese chico realmente era un bobo - Pues vete a buscar a tu chica de grandes pechos - alzó la mano dispuesta a abofetearle, el pelinegro detuvo el golpe sujetándola por la muñeca.

- ¿Por qué eres tan agresiva? ¿Acaso estás celo…? - algo llamó la atención de Ranma, miró la mano de Akane con más atención pero ella trataba de liberarse de su agarre.

- ¿Insinúas que estoy celosa? ¿¡Y por qué habría de estarlo!? Apenas nos conocemos, ¡suéltame!

- ¡Estate quieta un momento! - la voz de Ranma sonó tan autoritaria que Akane se quedó inmóvil sin saber cómo reaccionar. El pelinegro entonces puedo coger mejor su mano y lo vio… en su dedo meñique… un "anillo" hecho con hilo rojo - "No-no es posible… ¿cómo tiene ella el anillo que le di a la chica de mis sueños?" - la cabeza de Ranma era todo un caos, miles de preguntas se formulaban a la vez y ninguna obtenía respuesta.

- ¿Por qué tienes ese hilo rojo justo en ese dedo? - la pregunta de Ranma pilló a Akane desprevenida, no entendía qué le pasaba al pelinegro.

- Eso a ti no te importa, ahora por favor suéltame.

- No - fue la única respuesta de Ranma.

- ¿Cómo que no? No tienes derecho a retenerme...- y sus palabras quedaron ahogadas al ver cómo el ojiazul le mostraba el "anillo" que llevaba en su dedo meñique derecho - "Él también lleva el anillo que me regaló el chico de mis sueños… ¿Acaso Ranma es…? Imposible… Nos hubiéramos reconocido ¿no?

Un silencio se creó alrededor de los dos jóvenes, la música que se oía antes al fondo por el festival dejó de escucharse, sólo el sonido de dos corazones latiendo aceleradamente rompía la quietud de la noche. Se miraron a los ojos, un leve sonrojo asomó en las mejillas de los chicos. Los dos pensaban lo mismo pero no podían creerlo. Una imagen les llegó a la mente…

"Los dos se veían corriendo, Ranma perseguía a Akane pero no estaban peleando, parecía que estaban jugando porque reían alegremente.

- ¿Crees que vas a poder escaparte?

- ¡Ya lo estoy haciendo! ¡Atrápame si puedes, bobo!

- Tú lo has querido Akane - Ranma creó una ráfaga de viento que hizo retroceder a la peliazul hasta hacerla chocar contra su pecho. La rodeó con los brazos y le susurró al oído - Ya eres mía…

La peliazul sonrió ante las palabras del chico - Siempre voy a ser tuya, para toda la eternidad… - se giró hacia él, colocó sus manos en el fuerte pectoral de Ranma y se besaron, suave al principio y devorándose al final"

¿Qué había sido ese pensamiento? Ninguno de los dos había tenido ese sueño, era más bien como algo que ya les hubiera pasado… tenían sensación de déjà vú.

- Akane… - Ranma soltó la muñeca de la peliazul, tomó su rostro con las manos y miró sus labios, tan apetecibles… los tenía entreabiertos, por el nerviosismo respiraba agitadamente. Notó su aliento contra sus propios labios. Sentía que debía probarlos, tenía que comprobar algo.

- Ranma… - no entendía el porqué pero volvía a sentir que en los brazos del ojiazul era donde quería y debía estar. No se sentía incómoda, no le eran desconocidos y seguía sin entender a qué se debía. No se iba a resistir… ella también deseaba probar el sabor de su boca.

Estaban a escasos milímetros, sus labios hicieron un leve contacto rozándose tímidamente, sus corazones latían cada vez más y más rápido, cerraron los ojos para poder sentirse al máximo…

- ¡Hola chicos! - una exuberante joven de cabello lila se acercó a ellos. Ranma y Akane se separaron abruptamente. La chica de gran escote se agarró al brazo de Ranma de forma descarada, Akane miraba la escena sin poder creer lo que estaba viendo.

- ¿Quién eres? - Ranma miraba a la chica totalmente sorprendido y bastante avergonzado. Primero por lo que había pasado con Akane y segundo porque esa mujer no paraba de restregarse contra él y no la conocía de nada. Estaba bastante incómodo, aparte Akane empezó a mirarlo como quién quiere matar a un bicho asqueroso. Él no tenía la culpa de que las chicas del pueblo estuvieran locas, pero nunca había visto a esa antes.

- Mi nombre es Shampoo, me ha mandado tu padre a buscarte, quiere que toda la familia esté junta para dar comienzo al torneo - Shampoo acariciaba sin pudor alguno el pecho de Ranma, éste se quedó inmóvil sin saber qué hacer. Las chicas se le acercaban pero ninguna había sido nunca tan descarada.

- Querrá dar imagen de familia feliz el muy… - cada vez que le mencionaban a su padre el enojo del ojiazul se hacía más que evidente.

- Bueno pues como te veo ocupado yo me voy - Akane se sintió como una estúpida, por un momento creyó que ese idiota y ella habían conectado de alguna manera.

- No te vayas, acompáñame - el pelinegro no quería separarse de ella, tenían muchas cosas que aclarar y maldita sea… estaba loco por besarla. ¿Por qué tuvieron que interrumpirles?

- Ya tienes compañía y seguro mi padre estará buscándome - las palabras de Akane sonaron frías y cortantes.

- Claro niña… mejor déjanos solos; Ranma, yo te llevaré donde tus padres - Los ojos de Akane se abrieron sobremanera cuando vio como la chica de cabello lila se acercó al oído de Ranma y le dio un pequeño mordisco en el lóbulo. El pelinegro parecía esculpido en piedra, tenía la cara desencajada. Para Akane fue suficiente, empezó a caminar marcha atrás, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, ¿por qué le dolía tanto ver esa escena? Siguió avanzando hasta que topó con el torso duro de un chico.

- ¿Dónde estoy? Akane, ¿eres tú? Eso quiere decir que he conseguido llegar al Festival a tiempo - Ryoga estaba eufórico, siempre que pensaba en ella aparecía a su lado. Pero algo no iba bien… la sintió temblar al tener su espalda apoyada en su pecho - ¿Te-te encuentras bien? - Ella se giró y pudo ver cómo sus ojos parecían humedecidos en lágrimas - Akane…

- ¿Me sacas de aquí Ryoga? por favor... - la voz temblorosa de Akane hizo reaccionar al chico de la bandana. Colocó su mano sobre los hombros de la peliazul y empezaron a caminar. La mirada que tenía Ranma al ver esa escena era de querer matar a Ryoga. Lo haría cerdo a la brasa con sus llamas…

- ¡Eh, Ryoga! ¡Quítale las manos de encima ahora mismo o no habrá lugar en el mundo donde puedas esconderte! - Ranma quería ir hacia ellos pero Shampoo se lo impedía.

- Ranma… tu padre te espera, deja que la parejita se vaya y tenga su intimidad…- la frase de Shampoo sólo hizo enfurecer más a un Ranma que estaba a punto de perder el control. Ella era suya, lo sabía, algo en su interior se lo decía…

El calor que emitió el cuerpo de Ranma hizo que la pelilila le soltara y éste aprovechó para correr detrás de la pareja. Cuando estuvo a punto de alcanzarlos la ojiavellana se giró para mirar a Ranma con furia en su mirada.

- ¡Déjame en paz! ¡Ya tienes a tu chica de pechos grandes!

- ¡No la conozco de nada! ¡Tenemos que hablar! ¿Quieres escucharme? - Ranma avanzó y Ryoga lo detuvo poniendo una mano en el pecho del pelinegro.

- Te ha dicho que la dejes en paz, acéptalo Ranma... y cuando quieras nos enfrentamos, no pienso huir - dicho esto, el chico del colmillo colocó una mano en la espalda de Akane y la empujó levemente para instarle a que siguiera caminando.

- ¡Akane! Ahhh ¡Está bien, vete con él! ¡Huye como siempre! - pero ellos ya se había perdido camino de la plaza mayor - ¡Maldita sea Akane! - el pelinegro estaba tan furioso que la tierra empezó a temblar y a agrietarse haciendo que un árbol cayera.

Shampoo miró atónita lo ocurrido - Sabía que no me equivocaba… antes he sentido cómo su piel abrasaba de manera no natural y ahora este seísmo. Son dos de los elementos, fuego y tierra - susurró para sí la chica del pelo lila.

Ranma se giró y miró a Shampoo con desprecio - Llévame donde están mi padre y mi madre - y pasó a su lado sin mirarla a la cara. La chica tomó su mano justo a tiempo para retenerlo.

- ¿Por qué tanta prisa? - se acercó hasta Ranma muy despacio bamboleando sus caderas. Rodeó su cuello con sus brazos y pegó su cuerpo al de él - podemos divertirnos antes de ir, seguro que yo puedo hacer que pases un buen rato…

Ranma la miró con el ceño fruncido, era una chica realmente guapa, cualquiera se hubiera sentido tentado ante esa proposición, pero su cabeza y su corazón ya tenían dueña, aunque ella lo despreciara en estos momentos.

- No gracias - y se deshizo del agarre de Shampoo, ella no estaba acostumbrada al rechazo de un hombre.

- ¿¡Me rechazas!? No sabes lo que estás haciendo jovencito... - y se tapó la boca con las manos.

- ¿Jovencito? ¿Y tú qué eres entonces? - Ranma frotó sus ojos con los puños, seguro que el cansancio y los nervios le estaban jugando una mala pasada porque le pareció ver cómo las manos tersas de Shampoo se fueron arrugando.

Shampoo se dio cuenta de que estaba regresando a su edad original, volvía a ser Cologne y salió corriendo dejando a un Ranma sin saber muy bien lo que acababa de presenciar.

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- Akane, ¿te encuentras mejor? - en cuanto llegaron a la plaza Ryoga buscó algo para beber y se lo ofreció a la peliazul.

- Sí, muchas gracias Ryoga, eres un buen amigo.

- "Amigo…" - pensó el chico de la bandana con tristeza - Bueno, para eso estamos. Si me necesitas siempre estaré a tu lado.

- Eres muy dulce, seguro que algún día harás muy feliz a una chica - y le sonrió… por más años que habían pasado desde que se conocieron siempre sería débil ante la sonrisa de Akane.

- Akane… Tú-tú - el chico del colmillo se puso muy nervioso, empezó a jugar con sus pulgares. Llevaba tiempo intentando declarase a la chica pero nunca encontraba el momento, le daba auténtico pavor el rechazo de ella.

- Yo… ¿qué? - la ojiavellana lo miraba con curiosidad, nunca antes había visto a su amigo tan nervioso.

- Que si tú alguna vez quieres… sin sentirte obligada ni nada por el estilo...pu-pues sa-salir…

- ¡Por fin he dado contigo! ¡Ryoga me las vas a pagar! - Ranma llegó corriendo al lado de la pareja.

- Ranma… estás colmando mi paciencia… - el chico de la bandana cerró los ojos y apretó los puños con fuerza.

- Y en cuanto a ti, vas a venir a hablar conmigo quieras o no - mientras decía esto cogió a Akane de la mano para alejarla de la muchedumbre.

- ¡Eres un bruto! ¡No tengo nada que hablar contigo! - la peliazul intentaba zafarse del agarre del pelinegro sin éxito.

- ¡Ella no quiere ir contigo! - Ryoga agarró a Ranma por uno de sus hombros, automáticamente el pelinegro se giró dando un fuerte puñetazo al chico de la bandana, que al no esperar el golpe, cayó inconsciente al suelo.

- Lo siento Ryoga, ya tendremos una pelea justa - y continuó su avance con una sorprendida chica cogida de la mano.

- ¿¡Pero qué has hecho!? ¡No quiero ir contigo a ningún lado!

Ranma subió a Akane a uno de sus hombros como si cargara un saco y se alejó de la plaza dando saltos. No fueron muy lejos, solamente no quería más interrupciones, necesitaba aclarar cosas con ella. Cuando no vio a nadie por los alrededores la depositó en el suelo.

- Ahora vas a escucharme - Ranma apoyó a Akane en una pared, colocó las manos sobre ésta dejando en medio a la peliazul.

- ¿¡Te crees que por ser hijo del alcalde tienes derecho a tratar a todo el mundo cómo se te antoje!? - Akane estaba cada vez más furiosa.

- ¿¡Pero por qué demonios estás tan enfadada!? ¡No te he hecho nada! - Ranma acercó el rostro a la cara de la ojiavellana.

- ¡Yo no soy como esa tal Shampoo, así que vuelve con ella y déjame en paz!

El ojiazul esbozó una sonrisa de medio lado.

- ¿Qué te hace tanta gracia? - Akane estaba cada vez más furiosa, odiaba que se rieran de ella.

- Entonces es verdad que estás celosa…

- ¡Yo no estoy celos…! - sus gritos quedaron ahogados por unos labios carnosos que se estamparon contra los suyos sin previo aviso. Ella permanecía con los ojos muy abiertos, no se creía que ese idiota hubiera osado besarla sin su consentimiento. Colocó sus manos en el pecho del pelinegro e intentó empujarlo para hacer que se separase de ella pero sólo logró que él la aprisionara aún más con su cuerpo.

El pelinegro aflojó la presión que había ejercido en los labios de su impertinente peliazul y comenzó a moverlos muy lentamente. Akane sintió en su interior cuán conocidos eran esos labios para ella, así que se dejó llevar… cerró sus ojos, subió sus brazos hasta rodear el cuello de Ranma y le correspondió el beso. Él bajó sus manos hasta colocarlas en la cintura de la chica, poco a poco ese beso tímido y torpe fue abriendo paso a uno más voraz. No entendían pero sabían que se habían echado de menos… que llevaban años esperando volver a besarse de nuevo. Sus lenguas se rozaron, Ranma atrajo a Akane haciendo que no hubiera distancia alguna entre sus cuerpos. De repente Akane detuvo el beso, ambos se miraron a los ojos.

- ¿Eres tú? - dijeron al unísono, sus respiraciones agitadas, sus corazones desbocados como dos auténticos caballos salvajes. Necesitaban volver a sentirse, esta vez fue Akane la que se puso de puntillas dispuesta a recibir de nuevo los labios del pelinegro.

- ¡Akane! ¿Dónde estás? Te han visto venir en esta dirección. ¡Papá te está buscando! - la voz de Nabiki hizo que la peliazul se separara de Ranma, muy a su pesar, pero por otro lado necesitaba pensar y le vino de perlas la interrupción.

- ¡Nabiki estoy aquí! - y salió de las sombras seguida de un chico no muy contento por dicha interrupción.

- Oh, lo siento. No sabía que estabas acompañada...- Nabiki sonrió de oreja a oreja.

- Él es Ranma Saotome, me mareé y me acompañó a que me diera el aire.

- Encantado - y extendió la mano para estrechar la de Nabiki.

- Nabiki Tendo, gracias por cuidar tan bien de mi hermanita - Akane sabía que le esperaba al menos un mes de bromas pesadas por parte de la reina del hielo.

- Bueno, vámonos ya que has dicho que papá me buscaba y ya sabes cómo se pone - Akane agarró a su hermana de la mano para hacer que caminara - Adiós Ranma… - la peliazul lo miró de reojo con las mejillas sonrosadas.

- Adiós Akane… tenemos una conversación pendiente - Ranma también tenía coloradas sus mejillas.

- ¡Hasta luego Ranma! - Nabiki se despidió agitando la mano de manera muy teatral, seguía con una enorme sonrisa en los labios, se acercó al oído de Akane - así que es con él con quien le eres infiel al chico de tu sueño… no me extraña…

- ¡Nabiki! - y aceleró el paso para que cierto pelinegro no oyera la conversación, mientras tanto su cabeza y su corazón se intentaban poner de acuerdo en aclarar lo que acababa de experimentar.

Ranma no quitó la vista de Akane hasta que la vio perderse entre la gente. Tenía que ser ella… ya había probado antes esos labios, estrechado ese cuerpo… hasta recordaba haber hecho el amor con ella… a pesar de que aún no había experimentado "eso" con alguien ¿sería posible? Ahora más que nunca iba a llegar al fondo de todo, respiró profundo y caminó de regreso al Festival.

Continuará…


Hola a todos de nuevo! Muchas gracias si seguís leyendo la historia, para las nuevas incorporaciones… BIENVENIDOS!

Sé que sigo sin desvelar mucho del asunto Ranma y Akane pero espero que hayáis disfrutado con este capítulo de ese pequeño acercamiento. Poco a poco… no me odiéis ;)

Muchísimas gracias a las personas que se toman la molestia de dejar un review, no me cansaré de decir que me dais ánimo para seguir en este maravilloso nuevo hobby que es la escritura. Gracias de corazón!

Y sin más me despido hasta que nos leamos en el siguiente que será la próxima semana, posiblemente el jueves.

Antes de despedirme, gracias de nuevo a mi queridísima amiga Sailordancer7, que me está aportando muchas ideas a la historia, y a Hana Note que le añade la sal jejeje. Mis #locasporeldiosgriego sabéis que os adoro.

Besitos mil!

Sakura Saotome :)