─ ¡Que día!─ exclamó natsu apenas entro a su departamento dejándose caer sobre el único sofá blanco en su sala de estar.

El reloj dictaba las nueve de la noche con veintiún minutos. Hora que, en su antiguo lenguaje, era bastante temprano, pero hoy, las cosas eran muy distintas. De ninguna manera iba a gastar su tiempo en otra cosa que no fuese dormir.

─ ¿gray…?─ llamó levantando el rostro del cojín.

─ ¿Si?─ respondió desde la cocina, la cual estaba a unos pasos de la sala─ ¿Tienes hambre, uh, chimenea andante?─ agregó mientras abría el refrigerador colocándose en cuclillas.

─ Un poco…casi nada…bueno, no…─ contestó reincorporándose lentamente.

Gray rio confuso. Natsu siempre tenía hambre y, aunque preparara algo que no fuera de su agrado, igual arrasaba con gran parte de la comida.

─ ¿Lucy…?

─ ¿Qué?─ dijo rápidamente enderezando su torso y retirarse los cabellos de los ojos─. E-eh…─ su rostro se ruborizó al despertar de su fantasía; ya no estaba con Heartfilia. Mañana la vería, entonces, ¿cuál era su prisa?

─ natsu-chaaan, ¿estás bien?─ inquirió con una sonrisa traviesa, sin embargo, natsu desvió su mirada de gray mientras rascaba despistadamente su cabeza.

─ Si…si, lo estoy─. Musitó llevando la atención de sus ojos a su móvil con el único fin de despejarse la mente, pero apenas desbloqueo la pantalla, se encontró con una invitación por parte de alguien para que ahora formaran una amistad en línea. Su corazón dio un vuelco. Descuidado, como siempre, pinchó el icono y se encontró con «Ailift lu-chan». Rio por lo femenino que eso se leía. Estaba feliz. Y aunque no era difícil localizar a natsu online, la emoción de que la mismísima Lucy le buscara le dibujó una tonta sonrisa en el rostro.

─ ¡qué esperas baboso, acepta, acepta…!─ alentó gray al apoyar sus codos sobre el pretil que separaba la cocina de la sala.

Natsu pegó un brinquito de la aguda vista que su amigo ganaba cuando se lo proponia.

─ ¡Ya! ¿Qué esperas?─ presionó empuñando sus manos. Natsu rio una vez más. Lucían como dos adolescente en una pijamada.

Suspiró y aceptó la invitación. ¿Siguiente paso? Sus fotografías, ¡obvio!

Gray volvió a lo suyo cuando advirtió a natsu entrar en sus álbumes. Él ya tenía muchísima hambre. «No importa si son pocas, natsu se detendrá horas en cada una» pensó.

─ ¿Ah? ¿Solo seis…?─ pensó en voz alta cuando solo miró esa baja cantidad en aquella sección. Y, al parecer, solo se trataban de las cargadas por el móvil.

─ Quizás sean muy privadas…─ opinó gray mientras picaba las verduras con impresionante habilidad.

Natsu gruñó abriendo la primera fotografía; ahí estaba ella. Su cabello, en ese entonces, estaba más corto, en una bella melena. No estaba peinada, sus lentes oscuros cubrían su pequeño y grácil rostro. Sostenía un can bastante grande y peludo que era tan blanco como la nieve.

─ Uhm…─ Dragneel, claro está, descargó la imagen. Pues ahí sonreía con espontaneidad. No dejaba de ser sensual, pero en esa fotografía, natsu podía sentir que el propósito de esa sonrisa no había sido el de seducir, en cambio, en la actualidad, ese era el único y especial fin.

Segunda, tercera, cuarta y quinta fotografía, eran paisajes de un parque, el cual aparecía de fondo en la primera. Dragneel hizo un mohín imaginando que la última sería una del perro; aun así, deslizó su dedo para dar paso a la siguiente…

Lo que vio, indescriptible, era hermosa, embriagadora: Lucy inclinada hacia adelante, formando un Angulo de 90° con su tórax y sus largas y esbeltas piernas. Su rostro estaba en un primer plano. No llevaba blusa, solo un brasier bastante seductor de encaje, un pantalón de cuero negro. Sus manos sostenidas de su cinturón de estoperoles. Sus cabellos lucían mojados. Y, enloqueciendo y llevando hasta el punto máximo del éxtasis a Dragneel, Lucy miraba directo a la cámara mientras se relamía los labios.

La fotografía era oscura y tenía la baja resolución de una cámara de laptop, pero ¿eso realmente importaba?

Natsu sufría un pre-orgasmo ante lo que sus ojos vislumbraban sin parpadear.

─ oye natsu, ¿me ayudas?─

─ A-ah…ah ¡sí, sí!─ respondió levantándose de un saltó sin despegar la vista de la fotografía. Caminaba lento para aprovechar y hacerse de la imagen.

─ Calienta eso, fuego lento, ¿bien?─ indicó señalándole la cazuela con carne ya en cubos.

─ Si, si…─ musitó deteniéndose delante de la estufa, pero sin soltar aún el teléfono.

Estaba tan ensimismado en su investigación, que no se percató de que gray le colocó un mandil.

─ Más tarde continuas─ le dijo quitándole el móvil─. No se irá de ahí…. babosoo~─ agregó volviendo a las verduras.

. ─.

─ Lucy, es tarde, ¿vas a quedarte aquí?─ preguntó Levy después de apagar la última luz que iluminaba el set.

Heartfilia no respondió. Estaba absorta en su computadora portátil acordando su siguiente compra de raras y únicas telas.

McGarden sonrió divertida de verla fruncir el ceño ya casi por inercia, pero, de pronto, su rostro se relajó y una pícara sonrisa se abrió paso. Y, como amiga fiel y de confianza, le hizo una seña a Levy para que se acercara y así le compartiera el inicio de una intensa relación con natsu.

─ ¿Lo agregaste? Lucy, ¡agregaste al rosadito ese a tu página personal!─ exclamó dándole un golpecito en el hombro.─ tú quieres algo serio, Lucy, no me engañas─ inquirió de pronto con seriedad.

« Ailift lu-chan » rio mientras le devolvía el golpe a puño cerrado contra su antebrazo.

─ ¡Au! ¡Bestia…!─ se quejó haciendo un puchero, pero sin perder detalle de lo que hacía la diseñadora─ ¿Qué esperas? ¡Sus fotografías boba, sus fotos!─ le apresuró olvidando el dolor que le había causado Lucy.

─ Estoy en eso, Levy-chan…─ le gruñó cuando Levy obligó a recorrerse hasta el próximo rincón de su sofá individual, y aun así, McGarden estaba sentada casi encima de la diseñadora─. Tienes suerte de ser linda.

─ ¿Te atreves a decir eso después de que me golpeaste?─ se burló al tomar el mando del cursor para saciar su curiosidad.

─ Mi amor duele─ dijo mientras se dibujaba una sonrisa perversa.

Levy fingió una risa y se inclinó hacia adelante para ver más claramente lo que escribía natsu; su perfil estaba atestado de videos que compartía, todos musicales. También, ─ pero menos frecuente─ había publicaciones quejándose de sus compañeros de empleo.

─ Detente ahí─ le ordenó Lucy al reconocer el logo de una marca productora de vestidos de novia, a la cual, había hecho un par de diseños especiales, y donde casualmente le habían quemado y arruinado una tela finísima. Recordaba también, que ella misma había ido a hablar con el gerente para que despidieran al idiota que se había atrevido a rostisar los hilos escarlata de su posesión.

«Despedido. Causa: caprichos de diva, HAHA .l. »

Se leía debajo de una fotografía que un tercero había tomado justo en el momento en que Dragneel tuvo que regresar el broche que rezaba Icy Fancy,titulo de la prestigiosa empresa.

Lucy aguantó su risa. La fecha coincidía. ¡Natsu había sido el bruto que arruinó su tela!

─ ¿Hace cuánto de eso?─ preguntó Levy, pensativa.

─ Hace dos años, tres meses y una semana…─ respondió con facilidad─. Nunca nadie pudo lograr el color que tenía esa tela.

─ Que alegría que no eres rencorosa─ opinó sarcástica negando con su cabeza.

Continuaron su travesía por sus tontas, espontaneas y obscenas publicaciones que un ser cualquiera hubiese catalogado como random.

─ Bien, entremos a lo que realmente importa…─ dijo Levy volviendo a la cima de la página, donde brotó un nuevo comentario de el rosita.

«Debo estar soñando, aunque no quisiera que así fuese...! no quiero despertar y ver que todo era una ilusión…!»

─ Le faltan los corazones─ puntualizó Levy causando una risa (extrañamente) tierna de Lucy, quien de pronto decidió tomar de vuelta su computadora portátil para enviarle un mensaje privado a Dragneel─ ¡qué haces!─ exclamó divertida por lo sorpresiva que solía ser su amiga.

─ No le dije a qué hora llegar a mi departamento…─ contestó obligándose a no sonar emocionada.

─ ¡la reina del hielo se derrite!─ se burló levantándose y caminar hacia donde colgaba su abrigo.

lucy giró sus ojos haciendo una mueca de fastidio.

─ Bueno, comencemos…─ se dijo mientras destensaba sus dedos haciéndoles crujir.

«Llegaste bien a casa? » Escribió con rapidez.

El timbrazo del teléfono de natsu le hizo apresurarse en su tarea. Salteó el guisado avivando la llama desmesuradamente.

─ ¡bestia!─ llamó gray con un gigantesco susto, sin embargo, el peli rosado no se detuvo hasta que lo logró.

─ ¡Está listo!─ le dijo dando media vuelta, arrancándose el mandil para luego tomar su móvil y escapar de nuevo hacia a la sala de estar.

─ En su punto…─ musitó su amigo al probar el inigualable sazón que tenía natsu─ ¡deberías cocinar más seguido!

─ Sigue soñando…─ respondió con una sonrisilla mientras se recostaba en el sofá, llevando uno de sus brazos detrás de su cabeza.

Dragneel abrió el mensaje, lo leyó varias veces antes de pensar «Y ahora se preocupa por mí? »

»No es que me importe. « Llegó de pronto haciéndole reír.

»Me asaltaron de camino…« le escribió. Como una especie de experimento.

»¿Y qué te quitaron? ¿Tu rara bufanda? ¡Pobrecito!«

»…¿Y que querías?«

»¡Que sensible!«

Lucy lo disfrutaba. Le gustaba causarle confusión y ansiedad. Sacarlo de su papel, de su zona de confort…oh si, y natsu hacía de su víctima CASI perfecta. ¡Si no fuera porque enseguida sentía arrepentimiento de todo lo que escribía! Una parte de ella deseaba ser linda con él, para no ahuyentarlo, pero, por otro lado, no quería ser herida por ser, ─o, mejor dicho─ hacerse pasar por una persona ingenua y torpe.

»Y tu, estás en casa ya?«

Lucy tragó saliva, nerviosa. No era capaz de verle el rostro y saber si se trataba de sarcasmo o el comienzo de una broma, pero que se lo preguntase, le hacía sonreír de mera emoción.

»Sigo en la torre, hay algunos asuntos que no se atienden hasta el final del día.«

»¿Necesitas ayuda?«

»Quizá…«

»¿Quieres que valla?«

─ Que, ¡¿qué hice?!─ se reprimió natsu. ¡Aquello era como postrarse a sus pies! Sin embargo, sentía que no podría esperar hasta mañana para verla.

»No tienes tanta suerte, Dragneel…esperarás hasta mañana para verme «

Maldijo. Natsu realmente quería mirarla dormir; ¿Cómo sería? ¿Luciría como una gatita mimada? O, ¿roncaría? ¿Hablaría dormida? ¿Cómo sería acunarla entre sus brazos; o aprisionar esa pequeña y alucinante cintura?

»¡Igualmente lu-chan! ¿Debo llegar muy temprano…?« contraatacó.

»8 am, en mi departamento, creo que gray tiene la dirección…«

─ ¡gray..!─ llamó girando bruscamente para escuchar con muchísima atención el dato.

─ ¿Si…?─ contestó poniendo un par de platos sobre la barra.

─ ¿Sabes la dirección de Lucy?

─ Si, la tengo en mi agenda─ le sonrió con burla─. La cena está lista─ agregó volviendo hacia el frigorífico.

─ Gracias─ le dijo con una sonrisa─, no tardo…

»No llegues tarde, ¿entendido?«

»Y si llego tarde, ¿qué?«

» ¡No quieres saber…!«

Lucy reía imaginando miles de maneras de hacerle pagar si llegaba tarde.

»Bien, bien, SU ALTEZA, estaré ahí puntual«

»Excelente, así es como debe de ser, yo arriba, y tu abajo… ¡HA!«

natsu sintió su rostro arder. ¡¿Por qué sacaba estos temas?! ¡Y, pese a que no la veía, podía sentir su lasciva mirada, su enfermiza sonrisa!

»Es válido soñar… ¡HA!«

Heartfilia amplió su sonrisa. Aquella respuesta estaba marcando pautas de confianza que pronto rebasaría, estaba segura de ello, Dragneel no se resistiría.

»En ese caso, hazme pasar un buen rato, drag-chan…«

A natsu se le resbaló el móvil por los dedos, cayendo sobre su pecho. La sangre atiborrada en sus mejillas, frente y cuello, le hacían pasar un calor infernal.

»Uhm, bueno, te veré mañana, ¿bien?« le envió en vista de que no hubo respuesta inmediata. »Descansa, drag-chan. «

─ ¿chimenea? ¿Estás bien?─ le llamó gray al terminar de ordenar la cocina para comenzar a cenar enseguida─ ¡NATSU!

..

.

Hihi lectooooooores!
como estan espero que bien.. en fin hoy vomite arcoíris xD
es demasiado dulce *-*
y si yo tbn encuentro algo gay a gray y muy mamon a natsu..pero estamos comezando!
después nuestro dragon agarrara mas confianza….creo?
bueno un saludo para todos! :D