Cuarto capítulo
El kazekage lo miraba con las cejas un tanto crispadas, lo cual le daba una imagen verdaderamente terrorífica.
Shikamaru trató de despertar a su novia moviendo las piernas ligeramente, pero esta estaba en su media noche. Entonces, para que todo pareciera más natural, empezó a rascarle la cabeza.
Un silencio acuchillante se cernía sobre la sala. El kazekage los miraba expectante. Shikamaru empezó a desesperarse y pensó que si alguien no venía a hacer malabares con kunais en ese instante, se moriría.
Temari abrió los ojos lentamente a la vez que bostezaba. Se levantó y de pronto la voz del kazekage volvió a retumbar en los oídos de los novios:
-¿Qué tal es?- y, sin previo aviso, se sentó en las piernas de Shikamaru.
-Es genial. Incluso canta.- respondió Temari
El kazekage se volvió para mirar a su nuevo sillón (Shikamaru), como esperando que cante.
-¿Vas a cantar o no?- preguntó
Shikamaru, abrumado por el peso del kazekage y además algo asustado frente al hecho de verse obligado a cantar como una silla parlante, se quedó en silencio.
-¿Vas a cantar?- repitió el kazekage.
Entonces la silla parlante (Shikamaru) entonó una melodía. El kazekage alzó una ceja y luego sonrió complacido. Luego de unos segundos se puso a bailar sentado sobre Shikamaru.
Alrededor de una hora más tarde, el kazekage se retiró y se quedaron solos de nuevo. Era un silencio liviano, que no necesitaba en absoluto ser llenado con palabras mundanas. Aun así, Temari lo rajó diciendo:
-¿Sabes, Tutsi? En mi aldea los hombres de verdad no usan pantalones.
-¿Porqué?
-Es considerada vestimenta de maricas. Los verdaderos hombres usan faldas como las de tu amigo Neji Hyuga.
-Bueno, no me importa. En mi aldea los pantalones son considerados una prenda masculina.- descartó Shikamaru.
-Pero no estamos en Konoha, y además, hoy anunciaremos nuestro compromiso a la aldea oculta de la arena. Necesitas verte varonil. ¿Qué pensará mi gente de verme con un tipo de sexualidad dudosa¡Al menos ponte las faldas por mí!
Shikamaru lo meditó unos segundos. Ahora que lo pensaba detenidamente, el kazekage usaba una falda muy larga. Pero Gaara y Kankurou seguían usando pantalones. ¿No sería algún tipo de broma?
-Tus hermanos si usan pantalones.- mencionó Shikamaru.
-Bueno, acaban de llegar de una misión en el País de la Oruga. Ahí es un insulto ir con faldas.
Era muy difícil de creer, pero ¿Qué ganaba Temari mintiéndole?
-Bueno, supongo que usaré la falda.
-Le diré a Gaara que te ayude.- dijo Temari, y llamó:- ¡GAARA!
Un instante después, el ninja había aparecido vistiendo una larga falda a cuadros violetas y morados. Tenía puesto un polo lila con bobos en las mangas y en el cuello.
-¿Podrías vestir a Shikamaru como es debido?- preguntó Temari.
-Claro- respondió su hermano con voz suave, y miró al novio de su hermana con una expresión fulminante. Subieron las escaleras y entraron al cuarto de vestir. Era una estancia iluminada, con maniquíes masculinos y femeninos al lado de cada columna. Gaara abrió una gaveta y sacó seis polos y abrió un armario y sacó seis faldas.
-Vamos a ver cuál te queda mejor.- murmuró Gaara, vistiendo seis maniquíes con los diferentes atuendos. Luego hizo que Shikamaru se paseara de un lado a otro para que decidiera qué atuendo se pondría.
Shikamaru se sentía bastante afeminado, decidiendo entre falda y falda. Se dio cuenta de que todas tenían algo violeta y eran mas o menos 5 tallas menos que Shikamaru. Además, todos los polos eran pequeños y tenían bobos.
-¿No crees que esa ropa es… un poquito pequeña para mí?
-Bueno,- explicó Gaara- Lo que pasa es que no te puedo dar mi ropa ni la de Kankurou porque es especial para los hijos de kazekage en estos tiempos. Estas son las cosas que ya no usamos porque nos quedan chicas y porque ya no somos reconocidos con ellas.
-Ya veo… atuendos de segunda mano.
Shikamaru eligió una falda a cuadros violetas, celestes y blancos, tableada y bastante corta (por lo que era pequeña), y un polo blanco con bobos y nubes bordadas en punto cruz.
Gaara salió de la habitación para que Shikamaru se vistiera. Unos minutos más tarde, cuando el invitado bajó, Temari, Kankurou, Gaara, el kazekage y una amiga de Temari estaban esperándolo en la sala.
La falda le quedaba como una minifalda. El polito casi como un top. Shikamaru jamás había tenido un aspecto más indecente en toda su vida.
-Ah… te ves tan masculino…- dijo Temari con aire enamorado.
-¡Se ve como todo un macho!- exclamó la amiga de Temari.
Shikamaru suspiró con tranquilidad, y se sentó en un sillón.
-¡No seas malcriado, junta las piernas!- profirió el kazekage- ¡Se te ve toda la ropa interior!
Shikamaru se sonrojó y juntó las piernas como toda una damisela.
Temari, Gaara y Kankurou se miraron sospechosamente, pero sin revelarle a Shikamaru que eso era solo el principio de una broma infinita.
