Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen… su dueño es Masashi Kishimoto.

Pareja: Sasuke y Sakura.

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Farmacia

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Tenía ya dieciocho años, no era un chiquillo que pudiera permitirse sonrojarse por tonterías como esa.

Era algo completamente natural… no tenía por qué sentir vergüenza alguna.

Sasuke miró de nuevo el establecimiento, suspiró cansado y con la cabeza baja entró por la puerta. El sonido de los cascabeles alertó a la persona encargada del establecimiento, que un cliente había llegado. Era una mujer de unos cuarenta años, algo regordeta y con el pelo castaño y rizo.

Evitó la mirada de aquella señora y recorrió los estantes y estanterías que estaban desperdigados por toda la tienda. Cremas de todo tipo, vendas, tiritas, alcohol, chupetes y biberones para niños… en esa farmacia había de todo. Menos lo que él buscaba…

Miró de nuevo a la señora que lo seguía con la mirada, esas gafas oscuras y gruesas escondían una mirada acusadora, pero no le quedaba más remedio, tendría que pedirle lo que buscaba a ella. Era un hombre, no tenía por que sentirse intimidado por aquella farmacéutica. Con las manos es los bolsillos de sus pantalones negros, avanzó hasta el mostrador.

Con su clásica mirada de estoy-de-mal-humor-no-me-hablas… y combinada con el aire de soy-mejor-que-tú…

Sasuke le pidió…

-vendas

-detrás tuya… -señaló la farmacéutica- donde pasaste antes, dos veces, hay de todo tipo y colores…

-Hmp –con un tic en el ojo izquierdo Sasuke se dio la vuelta y delante del estante de las vendas cogió unas cualquiera- "eres idiota" –pensó-

-Tal vez te interesen las vendas con dibujos de animalitos… -Sasuke la miró entrecerrando los ojos-

-No

Volvió al mostrador y dejó el paquete de vendas.

-¿Algo más?

Sasuke cerró los ojos y giró la cabeza hacía un lado, frunció el entrecejo y dijo:

-preservativos…

-¿perdón, no le he oído?

Lo había dicho alto… ella lo había oído perfectamente.

Enfrentó su mirada y se encontró con esos ojos acusadores.

-Preservativos… -Dijo más alto y vocalizando-

La señora soltó una suave risa, era gracioso ver al joven Uchiha completamente sonrojado pidiéndole una caja de condones.

-¿Qué marca?

-da igual –gruñó Sasuke-

-¿tamaño pequeño, normal, grande o extragrande?

Sasuke volvió a cerrar los ojos –Grande… -seguro que ahora esa bruja se estaba sonriendo-

-muy bien… ¿De que tipo los quiere, finos, máximo placer, placer femenino, lubricados, sin lubricar, con estrías… bla bla bla?

Mientras Sasuke "escuchaba" a la dependienta, rememoraba lo ocurrido esa misma mañana…

Sasuke estaba acostado sobre la cama, con Sakura acurrucada sobre su pecho, hacía tiempo que los dos se habían despertado… pero a ninguno le apetecía levantarse todavía. Sasuke pensaba en lo que a punto… estuvo de decirle ayer a la noche a la pelirrosa.

No sabía por qué… quería pedirle a Sakura que viviera con él. No era su novia, ni su esposa… solían acostarse y aunque no habían hablado del tema, llevaban así varios meses y había un cierto grado de "fidelidad" por parte de ambos.

Ayer, Sakura le dijo que no podría venir a su casa durante unos días. Ya que sus padres la estaban molestando últimamente interrogando donde pasaba las noches. En ese momento a Sasuke se le pasó la idea por la cabeza. "múdate a mi casa"

Desechó la idea enseguida, se lo pasaba bien con ella. Pero no eran nada, ella no podía vivir con él. A veces era un royo, Sakura tenía que irse algunas noches por que si tenía una misión debía de ir a su casa a preparar las cosas.

Pero bueno, tampoco era para tanto, podía vivir dos noches sin Sakura.

Notó como la pelirrosa hacía círculos sobre su pecho.

-Tengo que irme… Tsunade quiere verme esta mañana.

Cuando empezó a incorporarse Sasuke tiró de ella, rodando sobre la cama, la aprisionó bajo su cuerpo. La besó de forma ruda, como a ella le gustaba… nada como una sesión fogosa de besos para hacerla olvidar de que tenía que verse con la Hokage. Cuando la escuchó suspirar por sus besos intentó quitarle la camisa.

La noche anterior Sakura estaba muy cansada, él se fue a tomar una ducha mientras ella le esperaba sobre la cama, no tardó ni diez minutos en salir del baño, pero la pelirrosa ya se había quedado dormida. La excitación se la guardó para él, y sonrió mientras se metía en la cama junto a Sakura, no era tan insensible como para despertarla solo para…

Pero esa mañana se iba a encargar de que ella no saliera de su cama.

-No Sasuke-kun… -dijo Sakura riendo y apartando las manos del Uchiha de su ropa interior-

-¿qué pasa?

-No podemos… -Al ver la cara de interrogación –y enfado- del Uchiha Sakura continuó hablando- he dejado de tomar la píldora.

-¿qué?

-La píldora anticonceptiva

-Sé lo que es… -dijo molesto- ¿Por qué?

-Por que me siento hinchada, tengo mareos desde hace poco… -empezó a levantarse de la cama y buscó su pantalón y su chaqueta- además estoy harta, tengo que estar pendiente todos los días de tomarla.

-Hmp…

Sasuke se tumbó en la cama, el que estaba harto era él... de ella, era tan… molesta.

-ee Sasuke-kun –Llamó Sakura desde la puerta- compra preservativos.

Sakura cerró la puerta antes de que a Sasuke le diera tiempo de protestar, se escabulló de su piso, pero le dio tiempo a oír las maldiciones que gruñó Sasuke. Aunque ahora él parecía un poco enfadado, Sakura estaba convencida de que al final acabaría comprando los preservativos, aunque sólo fuera por no discutir con ella.

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-… También los tenemos con sabores, o el formato normal. ¿Cuál quiere?

Sasuke miró con odio a la dependiente, después de unos segundos abrió la boca para responder –normales…

-Haberlo dicho desde el principio… -una vena resaltó en la sien de Sasuke- ¿Vale… que caja quiere, tenemos la de tres, seis, nueve, doce, veinticuatro, treinta…?

-dos de nueve…

La farmacéutica se agachó en el mostrador para buscar las dos cajas de preservativos.

-¿Qué marca dijo que quería?

-Me… da… igual… -gruñó Sasuke desesperado-

Escuchó a la farmacéutica murmurar algo contra su persona, y por fin la cabezona de la farmacéutica volvió a sobresalir del mostrador, con un gesto despectivo dejó las dos cajas de preservativos delante de Sasuke.

-No creo que te vayan a hacer falta… -la farmacéutica regordeta lo miró como si se estuviera riendo de él- ¿Algo más?

-No…

Sasuke dejó casi el doble del importe de lo que valían los preservativos y las vendas y se fue de la farmacia despotricando mentalmente contra la farmacéutica. Y todo ese lío por una puñetera caja de condones.

Hubiera jurado que se había reído de él a carcajada limpia cuando salió de la farmacia.

¿Además a que venía eso de que no le iban a hacer falta?... después de todo el dolor de cabeza que le había supuesto comprar los preservativos los iba a gastar, de eso estaba seguro. Y la siguiente en comprar preservativos sería Sakura.

Decidió irse a entrenar un poco… antes de morder a la siguiente persona que le dirigiese la palabra esa mañana.

···

Ya era de noche, Sakura se había dado una ducha refrescante, se había cepillado el pelo, se puso un bonito pijama rosa y unas zapatillas de casa a juego, con forma de conejitos.

Y ahora se pegaba cabezazos repetidamente contra el lavamanos.

Sus padres no estaban en casa, fueron a casa de su abuela… que al parecer tenía fiebre, así que esa noche podría llorar, comer helado, llorar, ver películas hasta las tres de la madrugada, comer más helado y volver a llorar.

¿Quién tenía la culpa?

Ese aparatito blanco, ese demoníaco instrumento que indicaba el color rosa.

Rosa… positivo.

Azul… negativo.

Ese y otros cuatro aparatos diabólicos, también conocidos como tes de embarazo, marcaban todos, el color rosa.

Los cambios de humor y los mareos los había atribuido a la píldora anticonceptiva, nunca se le pasó por la cabeza que estuviera embarazada ya que ¡Oh!... ¡ella tomaba la puñetera píldora anticonceptiva!

En ese momento se le cruzó por la mente la vergüenza que pasó al comprar los tes de embarazo.

Entró en la farmacia… una señora regordeta, con el pelo castaño y rizo era la que atendía. Supuso que los tes no estarían en las estanterías que formaban la farmacia, así que fue directamente hacía el mostrador. Cuando miró a los ojos a la farmacéutica a través de esas gafas gruesas, sintió vergüenza…

Se sonrojó y tragó saliva.

-¿Qué deseas?

-yo… quiero… -miró hacía atrás y hacía los lados, se apoyó en el mostrador para poder susurrarle- quiero un tes de embarazo.

La farmacéutica se rió y negó con la cabeza…

-¿cuántos quieres?... estos chismes pueden fallar –Sakura se lo pensó-

-Cinco

La farmacéutica cogió cinco cajas blancas y las metió en una pequeña bolsa.

-Parece que pronto veremos nuevos Uchiha por la villa. –Sakura se sonrojó al extremo, sorprendida por el comentario-

-¿Có-cómo… sabe usted…

-Cariño… se te ve en los ojos cuando lo miras. –La señora se rió al ver la sonrisa de Sakura- si te digo la verdad ese Uchiha no me cae nada bien… pero a ti te conozco desde que eras pequeña, y si tú lo quieres…

-Mucho –dijo sincera-

Dejó el dinero sobre el mostrador y se despidió con una sonrisa de la farmacéutica, era una señora muy simpática.

Mientras bajaba las escaleras de su casa en busca de suministros de helado, llamaron a la puerta. Estaba lloviendo y eran las diez y media pasadas… ¿Quién era?

Abrió la puerta… Sasuke.

-¡Lárgate de mi casa! –Le gritó Sakura- ¡No te quiero ver más!

Y le dio un portazo a un sorprendido Sasuke, se quedó mirando a la puerta cerrada sin creerse lo que acaba de pasar. Había ido con toda su buena intención para hablar con ella, a pesar de que sabía que tendría que aguantar a sus padres, y aun encima… ella le daba un portazo en la cara.

Sopló para quitarse el agua que le chorreaba en la cara, justo cuando salió de su casa empezó a llover, pensó en quedarse en casa pero quería hablar con ella, no estaba muy seguro de que… pero necesitaba hablar.

Y ahora estaba chorreando de arriba abajo parado enfrente de su puerta. Humillante…

Volvió a golpear la puerta, que enseguida se abrió.

-Vete

Antes de que volviera a cerrarle la puerta puso un pie para bloquearla. Fue entonces cuando le dio tiempo de ver a Sakura, con un moño mal echo y ese pijama tan… rosa. Se aguantó la risa al ver sus zapatillas, parecían… ¿Conejitos?

Y aun así, se veía preciosa.

-¿Qué te ocurre?

-nada –esperó unos segundos pero Sasuke la miró seriamente- estoy cansada vale

Sakura se relajó un poco…

-¿están tus padres?

-No -puso los ojos en blanco al ver la sonrisa de Sasuke- tienes que irte, hoy no tengo ganas de...

-eh… sólo vine aquí para hablar contigo

-Pues habla…

-Déjalo –Dijo Sasuke indiferente- hablaremos cuando estés de mejor humor

Sasuke se dio media vuelta, a veces las mujeres podían ser insoportables… pero inconscientemente giró la cabeza y vio la mirada perdida de Sakura, se acercó a ella y colocó una mano en su mejilla, levantó su cabeza y la besó suavemente. Un beso completamente inocente.

Pero Sasuke quedó sorprendido cuando se separó de ella y vio como Sakura comenzaba a llorar. No sabía que hacer, él no era de los que se ponían a consolar a la gente, principalmente por que no sabía.

-¿Por qué lloras?

-Por que tengo miedo Sasuke-kun… -Tras unos segundos respondió… y sin importarle que estuviera empapado se lanzó a su brazos-

Sasuke no se esperaba esa reacción, seguía sin saber que hacer, pero la rodeó con sus brazos, estrechándola. Tenía miedo… ¿De qué?... En ese momento pensó que mataría a la persona que la había echo llorar.

-¿De qué?

Cuando escuchó su voz, se separó de él lo suficiente para poder limpiarse las lágrimas, sin mirarle a los ojos se frotó los brazos.

-No es nada Sasuke-kun, es mejor que te vayas.

Sasuke la miró enfadado, no podía decirle que tenía miedo de "algo" y después decirle que se fuera. Iba a contestarle, pero se detuvo al ver como se mordía el labio y aguantaba las ganas de volver a llorar.

-Sakura… -Cogió su cara entre las manos, pero cuando iba a levantar su rostro para mirarla a los ojos, ella lo sujetó por las muñecas- ¿Qué ocurre?

-Sasuke... –oh, oh… nunca lo llamaba Sasuke- yo, creo… -vio como cerraba los ojos, le costaba hablar- estoy embarazada.

Sasuke abrió los ojos, de todo lo que la pelirrosa le pudiera haber dicho, era lo que menos se esperaba.

Sakura notó como Sasuke se tensaba… ¿se había enfadado?

-¿No quieres tener a mi hijo? –le preguntó con el ceño fruncido-

Ni siquiera se le pasó por la cabeza que el hijo no fuera suyo, pero le dolía que Sakura no quisiera tenerlo.

-No es eso Sasuke-kun… soy demasiado joven, tengo miedo de no estar preparada para tenerlo. –notó como Sasuke se relajaba- ¿Y si… no soy una buena madre?

-Bueno… seremos dos padres inexpertos que iremos aprendiendo con el tiempo.

Sakura se echó a llorar… él estaba sonriendo. Nunca había visto una sonrisa así brotar de los labios de Sasuke.

-Sasuke-kun…

La besó otra vez, era un tonta por pensar así, sería la mejor madre de toda Konoha, estaba seguro. La estrechó contra él, besándola con más fuerza. Sería la mamá más hermosa. Se le pasó por la cabeza como sería Sakura con el vientre abultado, tendría que esperar unos meses para poder verla.

Entonces Sakura gimió contra su boca y se separó de él respirando agitadamente…

-El lago –Dijo como si fuera algo obvio-

-¿Qué lago?

-Me acabo de acordar… Cuando volvíamos de la misión, nos quedamos en un pequeño hotel al lado de un lago.

-Sí… ¿y?

Sakura suspiró.

-te acuerdas cuando íbamos a… -Oh… le encantaba verla sonrojarse- bueno, te dije que me había olvidado las pastillas… pero tú insististe en que sabías controlarte.

Sasuke levantó los hombros despreocupado, empezó a recordar esa noche en el hotel.

-Esa noche mereció la pena

Sakura se sonrojó al escucharlo y se volvieron a besar, Sasuke entró en la casa de Sakura y cerró con el pie la puerta. No sabía lo que le pasaba, cuando estaba con Sakura sólo podía pensar en ella, se le nublaba la mente y en su cabeza sólo existía besarla, acariciarla…

Nunca le había pasado eso, él era un hombre y llegó un momento en que tuvo sus necesidades, pero con Sakura era diferente, no era sólo sexo, sentía cosas –que prefería no analizar- diferentes cuando la besaba a ella, cuando la tocaba. Y desde la primera vez que lo hizo no volvió a sentirse atraído por otra mujer.

Acarició su espalda con suavidad, y miró –sin dejar de besarla- su objetivo, el sofá.

Agarró sus muslos y la levantó del suelo, Sakura se rió contra su beso y rodeó la cintura del moreno con las piernas. Estaba perdidamente enamorada de él, y se sintió feliz por como Sasuke se tomó la noticia de su embarazo. Él no había dudado ni por un solo instante en que ese hijo era suyo, confiaba en ella.

Le hubiera dicho que del único hombre que quería tener un hijo era de él, pero no estaba preparada para confiarle de esa manera sus sentimientos.

Sintió como era colocada con delicadeza sobre el sofá, Sasuke se sacó la camisa y besó a Sakura… ella acarició la piel desnuda de su espalda, lo sintió frío y húmedo a causa de la lluvia. Los músculos de Sasuke se fueron tensando bajo su caricia.

Gimió sonrojada cuando la experta lengua de Sasuke acarició su cuello y el principio de sus senos. Hizo un mohín de protesta cuando paró.

-¿Tus padres no vendrán, no?

-No… creo.

-¿Crees que les hará gracia si me pillan haciéndole el amor a su hija en el sofá? –Sakura se rió-

-Lo dudo

-Pues esperemos que no vengan

La besó de nuevo, acariciando con su lengua la de Sakura. Que dulce sabía… La ropa fue desapareciendo poco a poco, cayendo a los pies del sofá, hasta que quedaron ellos dos piel contra piel. Cuando Sakura estuvo preparada la sujetó por el muslo y la penetró.

En ese momento todo lo que había a su alrededor desapareció. Sólo sentía el placer de entrar y salir de su cuerpo, sólo podía ver el rostro sonrojado de Sakura, sólo escuchaba como ella pronunciaba su nombre entre suspiros y gemidos. Ella arqueó su espalda hacía arriba cuando llegó al clímax, exponiendo sus senos a la a la ávida boca de Sasuke.

Con unas últimas embestidas él también llegó al clímax, derrumbándose sobre el cuerpo de Sakura.

-¿En qué piensas?

Sasuke bajó de las nueves al escucharla. Todavía estaban en el sofá, demasiado cómodos como para levantarse. Sakura se había puesto la camisa de Sasuke, le daba vergüenza estar desnuda delante de él –algo que a Sasuke no le pasaba- ya que seguía sin ponerse ni una prenda de ropa encima.

Le quedaba grande y tapaba casi todas sus formas pero para él estaba perfecta, estaban tumbados en el sofá, Sakura sobre Sasuke, le hizo gracia que él estuvieran tan ausente. Sobretodo después de haber echo el amor varias veces sobre el sofá.

-¿Qué?

-¿En qué piensas?

-En lo sexy que estás con mi camisa. –el comentario hizo sonrojar a Sakura-

-Tonto

Golpeó suavemente su pecho antes de darle un pequeño beso y acurrucarse contra él. Sasuke la abrazó y besó su cabeza…

Sí, definitivamente sería la mejor mamá de toda la villa, Sasuke no sabía lo que sentía, pero si sabía que eso que hacía que se sintiera relajado en su compañía, eso que hacía que ella fuera la única mujer en la que pensase, eso que lo obligaba a permanecer a su lado y no permitirle a nadie que le hiciera daño… eso, sólo lo sentía por ella.

Por que mientras eso estuviera latiendo en su corazón, el querría hacerle el amor a Sakura y ver como su vientre se redondeaba con un hijo suyo.

Al fin volvía a tener una familia. Soltó una tenue risa al darse cuenta de algo, la farmacéutica tenía razón.

Al final los preservativos… no le iban ha hacer falta. Nunca más.


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Me divertí mucho escribiendo este One-shot, espero que a os haya gustado leer tanto como a mi escribirlo. ¡Gracias por los review del capítulo anterior!

Tengo otro Ono-shot en mente, pero no se si hacerlo Sasusaku o Narusaku, ayúdenme a decidir xD

¡Cuídense muchoooo!