Muy bien, es mi primer fic de Once Upon a Time, asi que espero tomatazos y críticas a tutiplén, pero sobre todas las cosas, espero de corazón que os guste.

Es una serie de Viñetas sobre la vida de Rumplestinstkin y Bella en Storybrooke.

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Nuestra vida, nuestra historia

Gastón tenía acorralada a Bella contra la pared. Puso una mano a cada lado de ella, cortándola toda escapatoria

-Asi que es cierto...Preferiste al viejo monstruo antes que a mi..- Siseó. Bella no le apartó la mirada. Hacía tiempo que Gastón la acosaba, pero siempre desde la distancia, asi que no pudo acudir a la sheriff, porque no existía delito alguno.

Pero ahora ya se estaba pasando

-No vuelvas a llamarlo monstruo. Porque no lo es.- Dijo encarándose con Gastón. No le tenía miedo, se dijo a si misma. Es más, empezaba a enfadarla.

Rumplestinstkin mientras tanto, caminaba por la calle perpendicular, ajeno a lo que estaba ocurriendo.

Gastón la apuntó con el dedo, acusadoramente. -Mira la mosquita muerta...Tan inocente que parece, todo el día entre libros...- Dijo entre dientes.

-Gastón, para.- Advirtió Bella.

-¡A mi no me des órdenes, zorra!- Gritó Gastón.

El cuerpo de Bella se movió solo. Casi pudo verlo a cámara lenta.

Como si de un proyectil se tratase, su brazo se extedió, haciendo que su puño derecho, cerrado herméticamente, impactara contra la cara de Gastón, con un ruido seco.

¡PLAF!

Rumplestinstkin giró la esquina justo a tiempo para ver cómo Bella le atizaba un puñetazo en la cara al que había sido su prometido. Se quedó con la boca abierta.

Gastón salió un par de pasos hacia atrás, por la inercia del golpe

-¡Mi nariz! ¡Mi nariiiiz!- Chilló tapándose la cara. Salió corriendo del lugar, seguramente en busca de algo para que dejara de sangrarle la nariz

Bella se cogió la mano. El dolor en los nudillos era indescriptible. Abrió la boca intentando quejarse, pero ningún sonido salió de ella. En su lugar solo pudo agitar la cabeza y la mano, indicando que el golpe la había dolido.

Vio a Rumplestinstkin parado con los ojos como platos mirando la escena, y fue hacia él. La cara de pánico de Bella era increible.

-¡Le he pegado!-

-Le has pegado.- Repitió Rumplestinstkin.

-Oh Dios mio ¡He pegado a Gastón!¡ Dios mi mano!- Se quejó.

-Más le habrá dolido a él. Ven, iremos al hospital.- Rumplestinstkin la acompañó hasta el coche. Pudo ver a lo lejos al golpeado, tambaleándose mientras se alejaba por la calle. Sonrió satisfecho.

"Esta es mi chica guerrera"

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-¡Mamiiiii!- Annabelle corrió hacia el porche de la casa, donde se encontraba Bella leyendo en el banco. Ella levantó al vista para ver a su hija correr hacia ella.

-¡Mamiiiiiiii!- Repitió la niña, llegando al lado de su madre y escondiendose detras de su falda. Bella la miró agazaparse, enarcando una ceja.

-Annabelle, ¿Qué haces?

-SSHHH!- La chistó su hija. -Papi me buzca...- Susurró mientras volvía a agazaparse.

Poco despues pasó por alli Rumplestinstkin. Miró a un lado y al otro, y luego a Bella.

-Querida, ¿Has visto a Annabelle?-

Bella hizo como que pensaba -Oooh...No lo se...Annabelle...Annabelle...No recuerdo haberla visto pasar por aquí- Sonrió pícaramente a Rumplestinstkin a la vez que señalaba en silencio el hueco de debajo del banco. Gesto que el señor Gold entendió a la perfección.

-Vaya, que pena...Tendré que seguir buscando...- Dijo haciéndose el distraido, y bajó las escaleras del porche, escondiéndose al lado para pillar a su hija en cuanto saliera.

-¿Ya ze ha ido?- Annabelle se aventuró a salir de debajo del banco.

-¡TE PILLÉ GRANUJILLA!- Rumplestinstkin la cogió de la cintura y la levantó en volandas.

-¡Te ha ayudado mami!¡Ezo ez trampaaaaa!

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Rumplestinstkin abrió la puerta, encontrándose con un montón de velas encendidas. Miró a los lados, extrañado.

-¿Hola?- Preguntó a la nada, a ver quien le respondía. Bella salió de una habitación encendiendo una vela con otra.

-Hola. Se ha ido la luz...- Dijo mientras la ponía en la mesa- No se dónde están los plomos, asi que...Bueno, he encendido todo lo que he encontrado.-

Rumplestinstkin empezó a darse la vuelta mientras hablaba. -Los plomos están en el sótano. Iré a arreglarlo, tú quédate aquí, y me dices si vuelve la luz.- Dijo al tiempo que salía por la puerta. Bajó al sótano, donde estaba el generador, y subió la palanca de la luz, que se había bajado. Cerró la portezuela del generador y volvió a subir.

Encontró a Bella apagando las velas de la entrada.

-Ah, hola. Que bien, ya ha vuelto la luz.- Comentó ella, apagando otra vela.- Me sentía como en el castillo oscuro, sujetando un candelabro de aquí para allá.- Bromeó, a lo que Rumplestinstkin sonrió.

-Bueno, al final abriste todas las cortinas...Creo que de día el castillo oscuro estaba bastante "iluminado"- Hizo un juego con las palabras que hizo reir a Bella.

-Pero ahora es de noche, yyyy yo no puedo hacer que la luz venga de repente.- Respondió poniéndose las manos en las caderas, con una sonrisilla cómplice.

Rumplestinstkin miró a los lados, y despues a Bella.

-En realidad...- Se acercó a ella, y la cogió suavemente de la cintura.- La luz de velas me parece algo bastante...- Se detuvo a medias de la frase.

-...¿Romántico?- Terminó Bella. Ella sabía que aquel era el término que buscaba, pero el temible señor Gold no solía tener en su vocabulario aquella palabra. Rumplestinstkin enarcó una ceja.

-Has sido tú quien lo ha dicho, no yo.

-Pero lo has pensado...- Bella rodeó el cuello del señor Gold con los brazos

-Es una pena que la luz eléctrica haya vuelto ya...¿No?- Susurró Rumplestinstkin muy cerca de los labios de Bella, sonriendo de forma pícara despues. Bella frunció los morros, pero no pudo evitar la sonrisa de respuesta.

-Y supongo que tú puedes hacer que se vuelva a ir.

-Sólo si me lo pides tú.- Rumplestinstkin le mostró a Bella los dedos juntos, listos para chasquear.

Bella se mordió el labio inferior, con una risita. Luego terminó de salvar la poca distancia que los separaba, y sus labios se juntaron. Rumplestinstkin chasqueó los dedos, y dio paso a una noche de pasión, a la tenue luz de las velas.

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Rumplestinstkin se paró enfrente de la sección de congelados de la tienda. Concretamente ante la sección de helados. Miró las tarrinas buscando algo.

-Ah, señor Gold. No esperaba verle por aquí.- Se oyó una voz. Rumplestinstkin giró la cabeza para encontrarse con David, el Príncipe Encantador, que le saludaba con la mano. Enarcó una ceja.

-Buenas noches.- Saludó de vuelta educadamente, volviendo la vista de nuevo a la nevera. David se acercó, mirando también.

-¿Bella tiene algún antojo?- Preguntó. Rumplestinstkin volvió la mirada bruscamente, sorprendido.

-¿Cómo...

David se encogió de hombros y sonrió.

-Son las doce de la noche, y está en la sección de helados...Era la única conclusión posible.- Dijo como si fuera algo muy obvio. -Blanca también tenía cuando estaba embarazada de Emma, aunque ella prefería el chocolate...

El señor Gold entonces encontró el que buscaba. Abrió la nevera y lo cogió. Luego se volvió hacia el Príncipe de nuevo.

-Si no le importa...Buenas noches.- Se despidió. David miró como pagaba en la caja, y luego se marchaba.

"Asi que helado de frambuesas. Que antojo más curioso"

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Bella estaba teniendo un día relamente ajetreado. Los días de limpieza eran los más trabajosos, pues había que sacar los libros, limpiar las estanterías, y volverlos a colocar. No era difícil, pero era un rollo.

Rumplestinstkin odiaba recoger. Hansel y Gretel, malditos pillos...El patoso del niño había tropezado y se había caido, chocando contra un armario y tirando toda una serie de objetos que ahora estaban desperdigados por el suelo. Gold gruñó mientras se centraba en recoger.

Bella procuraba no pensar. Estos días eran por el bien de los libros, para que no se acumulara el polvo y que no se estropearan. Sonrió mientras cargaba con una pila de libros hasta la mesa principal.

Rumplestinstkin puso el jarrón encima del mostrador. Esa era la última pieza a recoger tras el desastre de los dos hermanos. Al darse la vuelta, dio con el pie a una bola de cristal maciza, que fue rodando hasta la ventana. Con un suspiro pesado, fue a recogerla.

Bella se encontraba mirando un libro, admirando la cubierta, parecía antiguo, y muy trabajado. Se acercó a la ventana para mirarlo mejor.

Y ambos levantaron la mirada a la vez, cruzándose desde ambos extremos de la calle.

Bella se rió, Rumplestinstkin sonrió de forma ladeada, y ambos volvieron a sus quehaceres.

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-Vete de esta casa.-

-Pero Bella...Escúchame.-

-He dicho ¡VETE DE ESTA CASA!- Gritó Bella señalando la puerta. El señor French dudó un poco, hasta que su hija se levantó del sofá, y ella misma abrió la puerta. Maurice intentó volver a entablar conversación, pero Bella desvió la mirada, alzando la barbilla. Moe se dio por vencido y salió del lugar.

Bella cerró de un portazo, tan fuerte, que el cuadro que tenía al lado se descalibró, quedando torcido. No soltó el pomo, se aferró a él como si fuera lo único que no la haría caerse al suelo. Tan fuerte era su agarre que la mano se le empezó a poner blanca.

Apretó los puños y encogió los hombros, reprimiendo torpemente las lágrimas. Pero el llanto pudo con ella, y empezó a sollozar, entrecortadamente.

Bella quería arreglar las cosas con su padre. Le había dicho que no quería volver a verle, si, pero era su padre...Era su familia...Y siempre lo había dado todo para hacerle feliz. Pero él no quería escucharla, no quería creerla.

Bella sólo le había dicho la verdad, que amaba a Rumplestinstkin. ¿Tan difícil era de creer?¿Tan poco valía su integridad?

El llanto se hizo más fuerte.

Entonces Bella notó que dos manos se posaron en sus hombros, acariciaron sus brazos, y terminaron entrelazando sus dedos con los de ella. Sintió el cuerpo del señor Gold junto al suyo, protector, reconfortante...

-Bella...- Susurró él a su oido. Ella pudo distinguir la frase tras la pronunciación de su nombre "Haría lo que fuera para que dejases de llorar".

-Sólo...Déjame estar asi...Estoy bien...- Dijo débilmente entre sollozos.-...Estoy bien.

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Bella se miró de nuevo al espejo. Se ajustó el vestido sobre el pecho.

Blancanieves daba una fiesta de disfraces, y ella, al no saber de que personaje vestirse, había pedido ayuda a Ruby.

-Ten, este disfraz será magnífico- Había dicho ella.

-Pero Ruby...

-Póntelo, y que no te vea el señor Gold hasta que no llegues a la fiesta-

-Bueno...Si tú lo dices...

Bella volvió a mirarse al espejo, esta vez de perfil. La verdad es que los zapatos del disfraz la encantaban, tan brillantes y de estrella de cine. Pero el resto del vestido...

¿Quién demonios era Jessica Rabbit?

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Continuará

Bueno, lo primero, feliz año a todos/as, espero que lo esteis pasando muy muy bien estas fiestas :) Espero que os haya gustado este episodio, andaba un poco corta de ideas en el anterior y espero haberlo compensado con este :) Por cierto, muchas gracias de nuevo por las reviews,me hace muchísima ilusión recibirlas y sobre todo de gente tan amable. No merezco lectores asi ^_^ Sois los mejores

Besitos

Darkii